Muchas gracias a todos los que han leído esta historia, sinceramente cuando empecé no pensé que tendría tanto éxito pero en solo dos capítulos ya es de lejos la historia que mas comentarios ha recibido desde que estoy en fanfiction. Antes de empezar quiero pedir disculpas por tardar tanto en actualizar y tambien decir que tengo muy claro como quiero que termine esta historia y también el camino a seguir los próximo capítulos pero si alguien tiene alguna idea o hay algo que le gustaría que pasase estaré encantado de leer vuestras sugerencias.
¡Ras! Aprieto los dientes mientras Venia, una mujer de pelo color turquesa y tatuajes dorados sobre las cejas, me arranca una tira de tela de la pierna, llevándose con ella el pelo que había debajo.
"¡Lo siento! Es que tienes mucho pelo. Pero tengo buenas noticias esta ya es la ultima ¿lista?" Dice ella con su estúpido acento del capitolio.
¿Por que todo el mundo en el Capitolio viste y habla de una forma tan rara? ¿Acaso no se dan cuenta de lo ridículos que se ven?.
Venia arranca la ultima, quitándome el ultimo trozo de vello corporal que quedaba en todo mi cuerpo. Han sido sin duda las tres horas mas largas de toda mi vida y ni siquiera he conocido todavía a mi estilista, el cual no parece estar dispuesto a presentarse hasta que sus ayudantes hayan solucionado unos problemas obvios, lo que incluye restregarme el cuerpo con una espuma arenosa que no solo me ha quitado la suciedad, sino también unas tres capas de piel, darle uniformidad a mis uñas y, como ya he dicho, librase de mi vello corporal.
Una vez han acabado conmigo todos se echan hacia atrás y admiran su trabajo.
"¡Excelente! ¡Ya casi pareces un ser humano!" Exclama Flavius, un tipo con tirabuzones de color naranja en el pelo.
"Gracias. En el Distrito 12 no tenemos muchas razones para arreglarnos" Respondo con dulzura fingiendo una sonrisa pero en realidad tengo que usar todo mi auto-control para no lanzarme encima de él y empezar a golpearle.
"Claro que no ¡pobre criatura!" Dice Octacia, la ultima integrante de mi equipo de preparación, una mujer regordeta con todo el cuerpo teñido de color verde.
"Bueno, no te preocupes, cuando Cinna haya acabado contigo estarás absolutamente divina, ahora miso vamos a buscarle, no e muevas de aquí ¿vale?" Añade Veina y los tres salen disparados del cuarto antes de que yo pueda decir ni una palabra.
La piel me pica horrores después de que se hayan pasado horas arrancándome todo el pelo que tenia, a pesar de que la loción que me han puesto una vez han acabado esta empezando a calmarla. No puedo evitar preguntarme que le estarán haciendo a Peeta pero alejo inmediatamente ese pensamiento de ya que en las ultimas horas Peeta ha supuesto un autentico dolor de cabeza para mi y no tengo ni idea de lo que voy a hacer al respeto porque lo cierto es que no quiero que muera, porque la sola idea de pensar en perderle hace que el pecho me empiece a doler y se formen lágrimas en mis ojos y le odio por ello, le odio porque desde la muerte de mi padre me he acostumbrado a ser la fuerte en mi familia, la que se ocupa de que todos sobrevivamos y nunca me he permitido parecer débil pero en solo 24 horas Peeta Mellark me ha echo llorar mas de lo que he llorado desde que tenia 5 años y se que si él muere, aunque con eso yo logre ganar, jamas seré capaz de recuperarme.
¿Por que estoy sintiendo esto? ¿Es porque le oí confesar que me ama? ¿O tal vez siento que todavía le debo algo por lo de el pan? O peor aun ¿estoy empezando a sentir algo por él? No, eso es totalmente imposible, realmente solo nos conocemos desde hace un día ya que antes de ayer jamas habíamos hablado, de echo ni siquiera hablamos cuando me dio el pan, aunque por otra parte... jamas habia pensado en esto hasta ahora pero lo cierto es que, a mi manera siempre he estado atenta a él, siempre me quedaba unos segundos observándole como levantaba sacos de harina cuando nos encontrábamos en el mercado, o le miraba de reojo en la escuela cuando pasaba por mi lado, o iba a verle cuando hacían torneos de lucha libre, en los que casi siempre quedaba de los finalistas, a pesar de que me decía una y otra vez que iba solo para pasar el rato... suelto un jadeo al darme cuenta de que en todos estos años jamas le he perdido la pista y siempre he estado atenta a todo lo que tenia relación con él. Pero eso no significa que este enamorada de él. ¿Verdad?
" Hola Katniss. Soy Cinna, tu estilista" DIce una voz suave que me saca de mis pensamientos.
Levanto la vista esperando encontrarme con alguna especia de monstruo de feria, a fin de cuentas todos loa años los estilistas que salen por televisión están tan alterados quirúrgicamente que es imposible afirmar que sean humanos, sin embargo lo que veo me sorprende. Cinna lleva el pelo corto y, en apariencia de su color castaño natural. Viste camisa y pantalones negros sencillos y lo única modificación que se aprecia a simple vista parece ser un delineador de ojos dorados aplicado con generosidad.
"¿Estas bien?" Me pregunta Cinna con una expresion de autentica preocupación. Entonces me doy cuenta de que una lágrima solitaria esta cayendo por mi mejilla mientras otras se empiezan a formar en mis ojos.
"¡Si!" Exclamo tal vez demasiado rápido mientras me limpio las lágrimas "Es solo que..."
"Lo entiendo" Me interrumpe él "Muchos tributos están asustado cuando todo esto empieza, o al menos eso es lo que me han contado, es mi primer año aquí ¿sabes?"
"Si, ahora que lo dices no recuerdo haberte visto antes en los Juegos, supongo que por ser nuevo te han puesto el peor Distrito" Intento sonar indiferente pero me fastidia que el Capitolio muestre tanto desprecio hacia mi Distrito incluso en temas como este.
"En realidad lo pedí yo expresamente" Responde él sin dar mas explicaciones "En fin, hablemos de tu traje para la ceremonia. Mi compañera Potria, la estilista del otra tributo de tu distrito, y yo estábamos pensando en vestiros a juego. Como ya sabrás es tradición vestir a cada tributo de una forma que refleje el espíritu de su Distrito"
Asiento con la cabeza haciendo una mueca. Una de las razones por las que el Distrito 12 pasa totalmente desapercibido en la ceremonia de inauguración es porque siempre visten a nuestros tributos con unos trajes de minero horribles.
"Entonces ¿será un disfraz de minero?" Pregunto, esperando que no sea indecente.
"No del todo. Verás Potria y yo creemos que nuestro trabajo es hacer que seáis inolvidables y nadie se acordara de vosotros si vais vestidos de mineros" Dice Cinna guiñandome un ojo.
Esta claro que me toca ir desnuda Pienso aterrada.
"Así que en lugar de centrarnos en la minería en si hemos pensado centrarnos en el carbón"
Desnuda y cubierta de polvo negro Cada vez me gusta menos por donde va esto.
"¿Y que es lo que se hace con el carbón? Se quema. A ti no te da miedo el fuego ¿verdad Katniss?" La expresion de mi cara debe ser digna de ver porque Cinna se echa a reír al instante.
Unas cuantas horas después voy vestida con lo que puede ser el vestido mas sensacional o el mas mortífero de la ceremonia de inauguración. Llevo una sencilla malla negra de cuerpo entero que me cubre del cuello a los tobillos, con unas botas de cuero brillante y cordones que me llegan hasta las rodillas. Sin embargo lo que define el traje es la capa que ondea al viento, con franjas naranjas, amarillas y rojas y el tocado a juego. Cinna pretende prenderles fuego justo antes de que nuestro carro recorra las calles.
"No es fuego de verdad por supuesto, es solo un fuego sintético que Potria y yo hemos inventado. Estarás completamente a salvo" Me asegura Cinna pero no me acaba de convencer; es posible que acabe convertida en una barbacoa humana cuando lleguemos al centro de la ciudad.
"Quiero que la gente te reconozca cuando estes en la arena: Katniss Everdeen, la chica en llamas" Dice Cinna en un tono soñador.
Se me pasa por la cabeza que la conducta tranquila y normal de Cinna puede estar ocultando a un loco de remate.
Cuando veo llegar a Peeta, acompañado de su equipo y vestido con traje casi idéntico al mio, noto una sensación cálida que empieza en mi estomago y se va extendiendo por todo mi cuerpo. Empiezo a toser para disimular la sonrisa que se estaba formando en mis labios. Esto tiene que parar ya mismo, no puedo seguir actuando como una colegiala enamorada cada vez que veo o pienso en Peeta. Espera ¿acabo de decir que actúo como una colegiala enamorada? ¿Se puede saber que me esta pasando?
Nos llevan al nivel inferior del Centro de Renovación, que es, básicamente, un establo gigantesco. La ceremonia inaugural va a empezar y están subiendo a las parejas de tributos en unos carros tirados por grupos de cuatro caballos. Cinna y Potria nos conducen a nuestros carros y nos arreglan con cuidado la postura del cuerpo y la caída de las capas antes de apartarse para comentar algo entre ellos.
"¿Que piensas?" Le susurro a Peeta "Del fuego quiero decir"
"Te arrancare la capa si tú me arrancas la mía" Me responde entre dientes.
"Trato echo" Le respondo. Igual si nos damos prisa podremos evitar sufrir quemaduras serias. Lo malo es que nos enviaran a la arena estemos como estemos "Se que le dije a Haymich que harria todo lo que me pidiesen pero creo que no tuvo en cuenta esto, por cierto ¿donde esta? ¿No se supone que tiene que protegernos de este tipo de cosas?"
"Con todo ese alcohol dentro no creo que sea buena idea tenerlo cerca cuando ardamos"
Ambos nos echamos a reir. Supongo que estamos tan nerviosas por los juegos y que algo salga mal con nuestros trajes que no actuamos de forma racional.
Empieza a sonar la musica de apertura y los tributos del Distrito 1 salen por las puertas hacia la muchedumbre que les espera fuera. Oimos el rugido del publico; siempre son los favoritos.
El Distrito 2 sale poco después y al cabo de unos minutos Peeta y yo ya estamos prácticamente delante de la puerta listos para salir. Entonces aparece Cinna con una antorcha en la mano.
"Vamos alla" Dice, y antes de poder reaccionar, prende fuego a nuestras capas. Ahogo un grito, esperando que llegue el calor pero solo noto un cosquilleo. Cinna suelta un suspiro de alivio "Funciona"
Entonces se baja del carro pero parece tener una ultima idea porque se gira y nos grita algo que no entiendo por culpa de la musica.
"¿Que dice?" Le pregunto a Peeta.
"Creo que ha dicho que nos cojamos de la mano" Responde. Me coge la mano y ambos miramos a Cinna para confirmarlo. El asiente y da su aprobación levantando el pulgar; es lo ultimo que veo antes de entrar en la ciudad.
La alarma general de la gente al vernos pronto se transforma en vítores y gritos de ¡Distrito 12! Se supone que debería estar agobiada por toda la gente que me mira pero el echo de que Peeta me este cogiendo la mano ocupa casi toda mi atención. Maldito sea Cinna, ahora mismo le odio mas que a nadie. Me obligo a concentrarme y empiezo a lanzar algun que otro beso al publico para ganarme su simpatía. El publico empieza a gritar nuestros nombres, nuestros nombres propios ya que se han molestado en buscarlos en los programas.
Cinna y Potria han logrado su objetivo, es imposible que nadie se olvide de nosotros después de esta gran entrada.
Alguien tira una rosa y yo la cojo, la huelo con delicadeza y tiro un beso en la dirección a quien me la haya tirado. Entonces me doy cuenta de que sigo agarrada a Peeta y que tal vez le estoy cortando la circulación en la mano pero me da igual. Me gusta la sensación que tengo al estar unida asi a él y no seré yo la que le suelte.
Los doce carros entramos en el Circulo de la Ciudad. Nuestros caballos nos llevan justo hasta la mansión del presidente Snow y allí nos paramos. La musica termina con unas notas dramáticas.
El presidente, un hombre bajo y delgado con el pelo blanco como el papel, nos da la bienvenida oficial desde el balcón que tenemos encima. Lo tradicional es enfocar las caras de todos los tributos durante el discurso, pero en la pantalla veo que Peeta y yo salimos mas tiempo de lo que nos corresponde.
Me giro un momento para mirara Peeta y veo que él me esta observando con una sonrisa en los labios.
"Parece que hemos llamado su atención, no pueden apartar la vista de nosotros" Me dice con una sonrisa tan dulce que hace que me sienta mas unida a él de lo que he estado en toda mi vida y provoca que una nueva ola de agonía por la idea de perderle recorra todo mi cuerpo.
Antes de ser consciente de lo que estoy haciendo me acerco a él y le doy un beso en los labios.
