N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar... Espero que el capítulo no sea muy confuso con tantos "cortes" pero hay muchos sitios de interés pero a la vez poco que contar...
Yamii, muchas gracias. Sé que Blam + Coopbastian + Niff es una combinación que te encanta... No sé si será una de mis mejores historias... Espero que te guste... Besos
CAPÍTULO 3: CAMBIOS
La doctora Farrow recibió un aviso de que las ambulancias llevaban al hospital a varios heridos en un accidente de tráfico. Al parecer, un conductor se había saltado un semáforo en rojo y había chocado con otro coche.
Al salir a la calle para recibir a la ambulancia, se encontró con un compañero y con Jeff, ya vestido preparado para trabajar.
–¿Sabemos qué nos traen? –La mujer quiso saber.
–Por lo que nos han dicho, traen tres personas. El conductor que se saltó el semáforo y su acompañante con un golpe en la cabeza y un posible esguince cervical cada uno, aunque ambos conscientes y el conductor del otro vehículo implicado, en estado más grave. –El doctor McLean explicó.
Poco después llegó la primera ambulancia. Otros dos médicos salieron para acompañar a los dos heridos menos graves para comprobar que estaban bien. Aun así, tuvieron que esperar algo más para que llegara la otra ambulancia.
–Hemos tardado en estabilizarla, por eso hemos tardado en llegar. –El paramédico que iba en la ambulancia explicó. –La hemos intubado y no responde a ningún estímulo. Los testigos dicen que no ha tenido consciencia en ningún momento.
La doctora Farrow comprobó si las pupilas de la paciente reaccionaban a la luz, pero los resultados no eran esperanzadores.
–Hagamos un TAC para saber a qué nos enfrentamos.
Comenzaron a recorrer los pasillos del hospital para realizar la prueba. El conductor de la ambulancia dejó un bolso en la recepción para que alguien buscara su identificación y pudiera avisar a la familia.
–¿Es usted Sam Evans? –La persona que había llamado preguntó.
–Sí, soy yo. –El rubio estaba asustado.
–Soy Mary Peters, le llamo desde el hospital NY Health, ¿es Quinn Evans su esposa?
–Sí. –Se estaba poniendo muy nervioso, no le gustaba nada lo que estaba escuchando. Sólo se le ocurría un motivo para esa llamada.
–Su mujer ha sido ingresada, cuando venga pregunte en administración y le darán información.
La mujer le explicó cómo llegar al hospital antes de colgar. Sam tenía que salir hacia el hospital, pero sus hijos estaban en la cama y no podía levantarlos. Decidió que le pediría a la vecina que le ayudara. Junto a su casa vivía la señora Davis y alguna vez se había quedado con Jane, por lo que esperaba que accediera. Era una mujer jubilada que había perdido a su marido hacía seis años y estaba sola. Su hija se había ido a vivir a un país europeo (no recordaba cuál) por lo que no tenía más familia.
Cuando la mujer llegó, él se despidió y cogió su coche para ir a su destino. Como era tarde, tuvo suerte y en el parking del hospital había sitio, por lo que no le costó demasiado tiempo aparcar. Estaba muy nervioso, pero intentó mantener la cabeza fría, necesitaba obtener la información cuanto antes.
En administración le dijeron que esperara en una sala, que irían a buscarle allí. No se imaginó que tardarían un rato en darle información.
Jeff bebía de su vaso de papel. Había tenido que pedir una tila porque empezaba a estar nervioso. Ya tenían los resultados del TAC de la persona que atendía la doctora Farrow y eso había conseguido que su corazón se acelerara.
–¿Estás bien? –Sophie, una compañera le preguntó mientras acariciaba su espalda.
–Sí, estoy bien. –El rubio se esforzó en responder.
–¿Aún siguen afectándote los problemas de los pacientes? –La mujer quiso saber.
–No es un paciente, es un amigo. –Starling explicó.
–Seguro que todo sale bien.
–No lo sé, no tiene mucho tiempo. –Jeff volvió a sentirse incómodo y al final tuvo que ser consolado por su compañera. No iba a acercarse a Nick hasta que se hubiera controlado porque no quería darle falsas esperanzas, hasta que no supiera seguro si había donante, no iba a comentar nada.
Jeff vio que la doctora Farrow salía hacia la sala de espera y pronto comprendió que lo más probable era que fuera a buscar al familiar de la paciente del accidente de tráfico.
–Doctora, la acompaño. –El rubio ofreció, pero su compañero negó.
–Jeff, sé que este tema es personal y no voy a dejarte ver a la familia del paciente. El señor Evans necesita tomar una decisión por sí mismo, no necesita presiones de ningún tipo. No voy a dejarte que te acerques a él hasta que tome una decisión. Después tampoco deberías, pero una vez esté todo cerrado no hay motivo para que te detenga. –Ella se mostró severa.
–Lo sé, lo comprendo, pero necesito saber… Necesito que done los órganos… –Sterling estaba desesperado.
–Jeff, lo mejor será que te relajes. No es la única oportunidad de Blaine, no pierdas la esperanza. Además, que se donen los órganos de un paciente no significa que Blaine vaya a recibir el trasplante. Sabes que puede haber daño en el órgano, que puede no ser compatible… Espera a que te diga que las cosas se van a dar como esperas. –Ella se alejó, no quería seguir discutiendo al respecto.
La doctora Farrow y Sam entraron al despacho de la primera. Todavía no le había dado la noticia, prefería hacerlo en privado. El hombre parecía destrozado y eso le entristecía enormemente.
–Su mujer ha llegado con un fuerte golpe en la cabeza. Hemos hecho unas pruebas y hemos comprendido que no había nada que hacer, lo siento mucho. –La médica explicó totalmente entristecida. Después esperó junto al paciente a que llorara y se desahogara. Había algo más de lo que quería hablar con él. –¿Necesita algo?
–No, gracias. –Evans se levantó, estaba dispuesto a marcharse de allí. Tenía que llamar a la familia de su esposa y preparar un funeral.
–Antes de que se marche, hay algo que quiero hablar con usted. Comprendo que ahora no quiere pensar en nada que no sea su familia, pero hay algo que debe decidir en los próximos minutos. Su esposa ha llegado viva al hospital y la mantenemos con soporte vital en estos momentos. No se va a despertar, no hay esperanza en ese sentido. Sin embargo, su muerte puede salvar a otras personas. Su mujer llevaba una vida sana y tenía buena salud. El accidente sólo ha afectado a su cerebro, por lo que el resto de órganos están intactos. Si usted accediera a donar sus órganos, podría ayudar a muchas personas. ¿Qué es lo que va a hacer? –Ella quiso saber.
–¿Tengo que decidir ahora? –El hombre estaba desolado.
–Cuanto antes mejor, para evitar daños en los órganos. –La doctora siempre se sentía mal por tener que hablar de esos temas con personas que acababan de perder a sus familiares, pero era necesario. Con esa conversación salvaba vidas y eso era lo importante.
–No habíamos hablado de ello… Creo que a ella le gustaría ayudar a otras personas y… Bueno, ella ya no los necesita… –Sam estaba temblando.
–Es muy generoso, voy a traer los formularios para que los firme. Hoy va a salvar varias vidas. Sé que eso no va a aliviar el dolor que siente, pero sí aliviará el dolor de otras familias. Espere aquí. –La médica se levantó y salió de su despacho, dejando solo a Evans, que lloró sin reprimirse aprovechando que no había nadie más con él.
