Damas y caballeros… después de una larga ausencia, y de una época difícil, ¡¡su señoría esta de vuelta!!

Yeah! He vuelto! Y con un super capitulo, que me ha encantado escribir. Estoy conforme con el, asique ojala y ustedes también.

Sin más preámbulos, los dejo con la continuación del regalo de Chaky.

Disclaimer: ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, pues pertenecen a Kishimoto. Grrr…

*

*

*

El rubio de Akatsuki estaba que se moría de la felicidad. No solo llevaría a la Haruno con ellos, sino que la llevaría voluntariamente. Si no estaba saltando en una pata y danzando el baile de la felicidad era porque sabía controlar muy bien sus emociones, y porque era un Akatsuki, y tenía una reputación que mantener.

¿En que estábamos? – preguntó la Haruno a Deidara.

En que si venias o no conmigo con Akatsuki. ¿Vienes? – consultó el rubio, cruzando interiormente los dedos.

Ella se quedo pensativa un momento.

Momento en el que todos estaban con el alma colgando en un hilo.

Sip, rubio. Me uno a Akatsuki. –resolvió la pelirrosa, con indiferencia.

Shock.

Impacto.

Sorpresa.

Confusión.

Asombro.

Estupefacción.

Incredulidad.

Desconcierto.

Esos sentimientos eran los que rondaban a los cuatro ninjas de Konoha.

"Sip, rubio. Me uno a Akatsuki."

Eso era absurdo.

"Sip, rubio. Me uno a Akatsuki."

Eso no era verdad.

"Sip, rubio. Me uno a Akatsuki."

No podía ser verdad.

"Sip, rubio. Me uno a Akatsuki."

Era impensable.

Imposible.

Sakura no podía unirse a Akatsuki. No ella. No la chica sonriente perteneciente al equipo siete, no la joven pupila de la Quinta Hokage, no la mejor ninja medico con 18 años.

Ella no.

"Sip, rubio. Me uno a Akatsuki."

Esa frase no dejaba de hacer eco en sus mentes, burlándose de ellos, refregándole la absurda realidad, refregándole su ingenuidad, porque… ¿en verdad esperaban volver y encontrar a la misma Sakura que habían dejado año y medio atrás?

Si, lo esperaban.

Estúpidamente lo esperaban.

Y aunque hubiesen pensado que ella pudiese llegar a cambiar, jamás podrían haber pensado en que el cambio sería tan grande, tan grande que incluso llegase a aceptar la proposición de unirse a Akatsuki. Ni en cien años hubiesen imaginado eso. No por lo menos de la Sakura Haruno que ellos conocían.

Aunque, claro. El problema era que esa no era la Sakura que ellos conocían. Podía parecerse, pero no era la chica alegre, sonriente y de mal carácter que habían dejado tiempo atrás.

Esa no era la Sakura Haruno que ellos conocían, asique podían esperarse cualquier cosa.

El claro en el que se encontraban se llenó de silencio por algunos minutos interminables. Nadie se atrevía a decir nada, aunque tuviesen mucho de qué hablar.

–Sa-Sakura-chan… n-no estarás ha-hablando en serio, ¿verdad? – la voz de Naruto salía entrecortada, demostrando lo mucho que le estaba costando no solo hablar, sino que también realizar una oración coherente– A que es-es mentira lo de que te unirás a Akatsuki. – la miro ilusionado.

–a ver, Uzumaki. Sí, estoy hablando en serio. Muy en serio. Me uno a Akatsuki. – dijo serenamente, enviándole una indiferente mirada al grupo. Ino no dejaba de llorar: su mejor amiga se uniría a Akatsuki, dejándola sola, Naruto la miraba angustiado: le asustaba la idea de que ella estuviese entre esa banda de asesinos, Kakashi la miraba con tristeza y dolor: la historia se repetía… ¿Por qué siempre a ellos? y Sasuke la miraba furioso: se iba a ir de la aldea, encima se iría con ese `marica rubio teñido y mal vestido´ (como lo había apodado en su mente, además de que esa capa estaba pasada de moda) y no iba a estar en la aldea, siendo que ellos volvían de una vez por todas a Konoha.

– Sakura, me parece que has de estar confundida– dijo el ninja copia con calma– tu nunca te unirías voluntariamente a Akatsuki.

– ¿Cómo sabes eso? – le reto la pelirrosa, elevando una ceja con su acostumbrada indiferencia (acostumbrada para ella, inusual para ellos)

–Porque te conozco. Conozco tu forma de ser y sé que nunca traicionarías a la aldea. Es imposible que lo hagas. –explicó el peliplata.

–Uh, Hatake. Que poco que me conoces. –dijo Sakura con una sonrisa burlona. Notó como Kakashi se exaltaba levemente, seguramente por como lo llamo. – parece ser que no saben nada, y que no conocéis mi famosa terquedad. Me voy a unir a Akatsuki. Simple, claro y sencillo de entender.

–Frentezota– llamo la rubia por el común sobrenombre a la Haruno. Su voz sonaba gangosa por el llanto derramado– Tienes que estar bromeando– sonrió entre las lagrimas– No podes hablar en serio. Vos-vos no te unirías nunca a Akatsuki. – afirmó.

–Yamanaka. Parece ser que tú tampoco me conoces para nada. – le dedicó una mueca irónica.

– ¡Te conozco muy bien, Frente de Marquesina! – su chillido mostró la rabia que sintió por lo dicho anteriormente por la chica. – ¡Conozco todo de vos! – aseguró con firmeza.

Conocías. Te recuerdo que te fuiste por un año y medio– dijo mordazmente. La rabia con lo que dijo lo anterior hizo darse cuenta a todos los presentes del rencor y resentimiento que tenía la Haruno hacia ese hecho.

– ¡Sakura-chan! – La llamo el rubio, a lo que la chica lo miro con poco interés– ¡¿es por eso?! ¡¿Por eso te vas a unir a Akatsuki?! –La pelirrosa lo miro con atención– ¡ya hemos vuelto, Sakura-chan! – Naruto le dedicó una enorme sonrisa impregnada de alegría.

El lugar se quedo en silencio por cinco segundos.

– ¿y a mí qué? – esa respuesta lo desconcertó por completo. Esa frialdad, esa antipatía… eso le dolía profundamente, a él y al resto. – ya no vivo mas en Konoha.

– ¡No, Sakura-chan! ¡Tú eres de Konoha! ¡Perteneces a Konoha! ¡No te unas a Akatsuki! ¡No vos, no quiero perderte! – Sakura no lo soporto y aparto su mirada de esos ojos azules que la miraban con amor, con un amor que se había ausentado por año y medio– No quiero perderte– su voz sonó débil pero audible– No quiero perder a mi hermanita. No a ti, Sakura-chan.

Naruto bajo la mirada. Sentía un nudo en el pecho que le dificultaba respirar, y sus ojos brillaban de dolor.

Sakura lo miro con tristeza y casi se arrepiente. Casi. Pero recapacito a último momento, no debía hacerlo, no podía hacerlo. Recordó todo el dolor que sintió todo el tiempo ante la ausencia de ellos, cuando ella estuvo sola, los meses en los que estuvo internada, esas lagrimas derramadas que él no estuvo para secar y reconfortarla. Esos recuerdos dolorosos la ayudaron a no caer.

–Yo no soy tu hermana, Uzumaki. Fuimos compañeros de equipo, algo así como amigos, pero nada más. – su voz sonó indiferente, aunque le costó muchísimo hacer que suene así.

Sakura se sintió mal. Eso le recordaba tanto a la huida de Sasuke.

– ¿Qué? – no pudo evitar que la voz se le rompiese, no pudo evitar el tono horrorizado ante lo dicho por ella, y no pudo evitar esas lagrimas que derramaron sus ojos azules.

–Eso. – Dijo con tranquilidad– No somos hermanos, Uzumaki.

–Sakura– esa voz le llamo. Ocultó el desconcierto que sentía con su máscara de frialdad y lo miró– deja de decir estupideces. Vos no te vas a ir con Akatsuki a ningún lado– ordenó con frialdad. Había estado sorprendido en un comienzo, pero no era idiota. Sakura no iría a ningún lado. Mucho menos con un Akatsuki que la quiere ligar.

En un principio el asombro no le dejo hablar. Pero, en serio… ¿Quién diablos se creía Sasuke para ordenarle algo a ella?

Sakura lo miro como si él hubiese enloquecido. Sacudió levemente la cabeza y volvió a fijar sus ojos en el moreno.

–A ver, Uchiha… ¿Cómo te lo explico? – Se puso un dedo en la barbilla, mostrando un aspecto pensativo- y provocativo para el moreno– ¡ah, ya se! – sonrió ampliamente y volteo su rostro para ver a Sasuke a la cara. Enseguida borró la sonrisa para verlo con hostilidad– no tienes vela en este entierro. Asique no te metas, porque definitivamente no es tu asunto.

–No digas idioteces, Sakura. Yo solo te estoy avisando que no te unirás a Akatsuki. – dijo con indiferencia. Indiferencia que en ese momento no poseía. Esa situación lo tenía bastante alterado, aunque como buen Uchiha no iba a demostrarlo públicamente. Aun conservaba su orgullo intacto, y pretendía que quedase así.

– ¡Sakura-chan! No puedes unirte a Akatsuki. ¡No lo hagas! – Naruto había recuperado la voz. No podía quedarse llorando, viendo como su hermanita (aunque ella lo negase, eso era lo que eran) se iba con Akatsuki y lo dejaba.

–Sakura, sabes que no es lo que quieres– su antiguo sensei volvió a hablar después de solo estar observando la situación por un largo rato.

–Frente de Marquesina, tú no eres traidora. Lo sabemos bien. No te unas a Akatsuki, porque eso va a terminar mal… ¿no piensas en Tsunade-sama, en tus padres, en Naruto, en Kakashi, en Sasuke, en Sai, en mi? –la rubia uso la última carta que se le ocurría: las personas importantes en la vida de la pelirrosa.

–por Tsunade no hay problema, mis padres están de acuerdo con cualquiera sea mi decisión, Sai me dijo que era libre de hacer lo que quiera, y que me iba a apoyar en todo, y no hay nadie más en quien pensar. Después de todo, si ustedes se fueron por año y medio, yo me puedo ir tranquilamente. Total, parece ser que esta relación es a larga distancia. – dijo irónica. Una sonrisa sarcástica fue dirigida al grupo.

– ¡Sakura-chan, no seas idiota! ¡No te unirás a Akatsuki! – gritó nuevamente el rubio.

Sakura blanqueo los ojos, hastiada de tantas idioteces dichas al mismo tiempo. Dios, esos cuatro sí que eran pesados y bastantes insoportables. No pudo evitar ver la semejanza de esa escena con otras ocasiones en las que Sasuke y ella estaban en lugares invertidos. Que ironía.

–Tsk. Son molestos– utilizó esa palabra que tanto odiaba en contra del propio Sasuke y del resto del equipo– Tenías razón, Uchiha. Debimos haber sido insoportables, si a mí solo me han jodido quince minutos y ya estoy sumamente irritada. Y nosotros persiguiéndote por todos los países para llevarte de vuelta a Konoha. No sé como hiciste para luchar contra el instinto de asesinato. Aunque debo destacar que no luchaste mucho, ¿verdad? – le dedicó una sonrisa burlona.

El portador del sharingan abrió la boca para contestarle el comentario a la pelirrosa, cuando un sonoro suspiro se hizo escuchar con fuerza, interrumpiendo lo que iba a decir.

Cinco pares de ojos se posaron en el rubio artista de Akatsuki.

–De acuerdo, ya me estoy empezando a cansar. Quita el campo de chakra y matémoslos de una vez por todas, llevémonos al jichuuriki y vallamos a la guarida. – ordenó Deidara, ante cuatro miradas horrorizadas y una indiferente.

Todos centraron sus miradas en Sakura, para ver qué es lo que haría.

– ¿Perdón? ¿Qué dijiste? – su voz sonó fría y ella elevó artísticamente una ceja.

–Dije que quites el escudo, así los podemos matar y llevarnos al Bijū– repitió secamente. Deseaba que no se negase ahora a ir con él por no querer matarlos.

Los presentes miraban a la Haruno, esperando su reacción y su decisión. Sakura no dijo nada por varios segundos.

–Gracias… pero no– los de Konoha y el Akatsuki se sorprendieron ante la respuesta de la pelirrosa. A Naruto le brillaron los ojos: tal vez y Sakura no se sumase a Akatsuki. Tal vez y aun había una oportunidad de recuperar a su hermanita.

–Sakura, esa es tu prueba para entrar en Akatsuki. Debes hacerlo. – demandó el Akatsuki con enfado. Acababa de empezar a dudar de si la chica quería o no unirse a Akatsuki.

–Lo lamento, rubio. Soy traidora, si. Pero no soy tan perra para levantar mi mano contra mi antiguo equipo. Traidora o no aun tengo valores y algo de conciencia moral. Además de honor. – y absolutamente todos los presentes supieron que ese era un golpe bajo dirigido a Sasuke. Él no solo había traicionado a la aldea tiempo atrás, sino que también había dejado medio-muerto a Naruto, su supuesto mejor amigo y ex-compañero de equipo. – asique no te gastes en intentar convencerme. Además, yo no los busque a ustedes para unirme, sino que Akatsuki es el que viene persiguiéndome y rompiéndome los quinotos para que me incorpore a Akatsuki. – finalizó la oración con arrogancia.

Deidara gruñó en voz baja. "mierda, la necesitamos en Akatsuki como sea, y dudo mucho de que ella me deje que los mate… ¿Qué mierda hago?

El claro quedo en silencio por dos largos minutos. Minutos en los que el artista meditaba sobre qué hacer, y el resto esperaba la decisión del Akatsuki.

Finalmente el rubio tuvo una idea. Primero usaría el plan A, y si no funcionaba, usaría el B.

–aja. De acuerdo. Me has dicho que no vas a matar a tu antiguo equipo, el mismo que te abandono tiempo atrás– Sakura no modifico su impasible imagen, ocultando el dolor que ese comentario le había causado. Pero sus ojos no pudieron ocultarlo, y tanto Sasuke como Kakashi se percataron de esto. Pero corrieron la mirada para ver a Deidara entre confundidos y sorprendidos… ¿Qué tenía que ver eso con lo que estaban hablando? ¿Por qué mencionabas el hecho de que se habían ido sin ella? Ni que eso tuviese tanta relevancia. –el mismo que provocó que estuvieses internada dos meses en un estado catatónico.

Sakura abrió sus ojos de par en par, exaltada. ¿Cómo diablos sabia Deidara que había estado internada por culpa de la partida de su equipo?

Al mismo tiempo los de Konoha vieron a Deidara con sorpresa, y con asombro fijaron su mirada en la pelirrosa, quien se veía sumamente asombrada. No creían lo que acababan de oír. No querían creerlo. Es decir, Deidara debía estar mintiendo, seguramente.

–No sé de que hablas, rubio– Sakura trato de fingir calma. Lo trato con toda la fuerza que poseía, pero no pudo evitar que la voz le temblase levemente, al igual que sus manos temblaban con más fuerza que el resto de su cuerpo, que lo hacía de forma casi imperceptible. No podía ser que los nervios le estuviesen traicionando de esa forma. No soportaba la idea de que ellos se enterasen de lo débil que había sido, del dolor que le habían causado, y del poder que tenían sobre ella.

–Pero Sakurita, si lo sabes muy bien. Recuerda que Akatsuki está siguiendo tus pasos hace más de un año. Investigaron todo sobre ti, y descubrieron eso. Dos meses internada por haber entrado en un estado catatónico. Y no hay que ser muy inteligente para sumar dos más dos y relacionar que tu tan querido equipo– ironizo las palabras– se haya ido e inmediatamente después de eso hayas sido internada durante dos meses.

–Tsk. Hablas solo estupideces– gruño la Haruno, mirando indiferentemente el cielo y las nubes que lo adornaban. – además, ¿Qué mierda te importa? Para mí eso no tiene mucha relevancia. Solo fue una reacción exagerada de esa antigua imbécil, débil y molesta que fui alguna vez. Pero esa misma está enterrada. Asique no jodas, rubio, si sabes lo que te conviene, cierra el pico y no me pongas de peor humor, porque no me reprimiré si la furia se hace parte de mi.

Había una amenaza explicita en lo dicho por la Kunoichi, y Deidara no pudo evitar tragar con dificultad. Sabia de fuente directa que no era bueno hacer enojar a la pelirrosa. O por lo menos si amabas tu vida y querías vivir. Y él realmente quería vivir.

–De acuerdo, Sakura. Pero… ¿estás segura de que no quieres matarlos, después del daño que te han hecho? – tentó el rubio, mirándola con ilusión.

–Sí.

– ¿y dejar que yo los mate? – realmente Deidara quería hacerlo, era su deber. Todos lo vieron horrorizados (menos la pelirrosa) – no tienes que ensuciarte las manos. Solo debes sacar el escudo y yo me encargo del resto. Míralo como una venganza… ¿no quieres venganza después del sufrimiento? Yo la cumplo por vos, si así deseas. Hasta si quieres los mato con rapidez, y no los hago sufrir mucho.

Sakura lo vio como si se hubiese vuelto loco.

– Me parece que no estas entendiendo, Deidara. Si digo que no morirán, me refiero a que ni yo ni tú los matara. Además, me estas confundiendo por otra persona, cariño. Mi vida no gira en torno de la palabra venganza. Tengo cosas más importantes que hacer que vengarme. Por ejemplo, ahora que me he unido a Akatsuki, mi vida girara en torno a: patearte el trasero, entrenar, ir a hacer misiones estúpidas, burlarme de ti, joderle la existencia a Pein, cosa que encuentro muy divertida, es que se irrita con una facilidad increíble, entrenar, seguir haciendo misiones estúpidas, burlarme de ti, patearte el trasero, competir con Konan, seguir haciéndole la vida imposible a Pein, ¿ya dije burlarme de ti y patearte el trasero? – todos la vieron entre sorprendidos y extrañados.

Deidara suspiró con pesar.

–De acuerdo, como quieras– dijo con un leve resentimiento. Ahora solo le quedaba el plan B. hora de llevarlo a la practica– tu lo has dicho, no puedes matarlos porque son ex –compañeros, pero nada te impide matar a la rubia. Que yo sepa no eran compañeras de equipo, y después de todo fue por ella por quien te reemplazaron.

Apenas terminó de hablar, volteó la cabeza para mirar sádicamente a la Yamanaka, a quien le recorrió un escalofrió por la espalda.

–Estas traumatizado con mi pasado. Que te quede claro: para mi eso no tiene relevancia, esta en el pasado, y es algo superado, ¿entiendes? –declaró la pelirrosa, estresada. Le estaba frustrando de sobremanera Deidara y su interés desmesurado por hablar de su pasado y del daño que había sufrido. Y le acababa de mentir, eso no estaba superado, porque por más que lo había intentado, el daño ocasionado era tal que le costaba horrores el solo intento de tener una vida cotidiana.

–Bien. Pero eso no quita que no mates a la rubia. No tienes excusas para no asesinarla… es decir, ella no era de tu equipo, y ya que te vas a unir a Akatsuki, deberías medir el grado de lealtad que sientes a la organización, así que… mátala. –la voz sádica del artista se escucho en el silencio del claro como una condena. Sakura no dijo nada, aunque todos los ojos se posaban en ella y en su expresión. – ¿y?

La escena quedo en suspenso unos segundos más.

–De acuerdo, Deidara. La matare. –bufó la pelirrosa, fastidiada. No veía otra salida. Debía matar a la rubia si quería unirse a Akatsuki.

Cuatro miradas horrorizadas la vieron, a lo que ella las ignoro lo mejor que pudo. No le interesaba en lo absoluto lo que ellos pensasen de ella, porque a ella ya no le interesaba lo que ellos pensasen.

– ¡¿Qué?! – el grito ahogado de Naruto fue lo primero que se escucho después del minuto en silencio en el que el claro se había sumido luego de la declaración de la pelirrosa. – ¡Debe ser broma, ¿cierto?! –

La mirada azulina del rubio, que derrochaba esperanza de que la Haruno se retractase, se nublo al ver la imperturbable mirada de la chica.

–Sa-sakura-chan– tartamudeo Naruto, con la sorpresa invadiendo todo su cuerpo– Tie-tienes q-que es-star mintiendo... tú, tú nunca matarías a I-Ino. N-no serias capaz.

–Lo lamento, Uzumaki. Pero voy a unirme a Akatsuki, aunque tenga que pasar por el cadáver de Yamanaka. –

Fría.

Impasible.

La rubia bajo su mirada, con tristeza. Ella no se negaría. Si Sakura quería matarla, ella lo aceptaría. Porque sentía que era su culpa, de algún modo, que la pelirrosa hoy sea de esa forma.

–Supongo que sabrás que no te dejaremos matarla, ¿verdad? – la tristeza del ninja copy era palpable. Se veía que estaba en conflicto. Sakura era casi su hija, pero no podía permitir que mate a la rubia, pero tampoco se sentía en el papel de luchar contra ella.

La pelirrosa sintió una puntada de dolor en el pecho, que la estremeció. Kakashi se estaba poniendo de parte de la rubia antes que de ella. Le estaba dando la espalda, de nuevo.

–No te estoy pidiendo permiso, Hatake. Solo estoy avisando. El que avisa, no es traidor. – dejo entrever una sonrisa irónica.

Los tres ninjas se pusieron delante de la rubia, en posición de ataque. Ino estaba arrodillada en el piso, con la mirada perdida, y las mejillas mojadas por las lágrimas derramadas. El quipo siete esperaba con atención el momento en que Sakura desactivase el campo de energía, por lo que se exaltaron cuando la rubia grito.

Cuando la voltearon a ver, vieron que tenía raíces en sus manos y piernas que la agarraban con firmeza, y no alcanzaron a dar un paso cuando estas la tiraron hacia el suelo, metiéndola bajo tierra.

– ¡Ino! – llamó Kakashi. Cuando fijaron nuevamente la vista en Sakura, delante de ella estaba la rubia, en la misma posición que segundos antes. Sakura poso su mirada en la kunoichi arrodillada.

–Levántate. – ordenó, sin rodeos. La rubia ni siquiera levanto la mirada. –Levántate– repitió, un poco más fuerte. Ino no hizo caso. – ¡He dicho que te levantes!

– ¡No! ¡Mátame! – la rubia elevo su mirada celeste, y la poso sobre los ojos de Sakura. No dejaba de derramar lágrimas.

–No te hagas la mosquita muerta, Yamanaka, porque a mi no me viene tu teatro. – le dijo con sequedad. –Sos una Kunoichi, compórtate como tal. Ponte de pie y deja tu actuación barata para otro momento.

–Sakura, no voy a luchar contra vos. – susurro Ino, agachando nuevamente la mirada.

–Al final, Shikamaru tenía razón. –esas palabras atrajeron la atención de la rubia, quien alzo con rapidez su cabeza, y fijo su mirada en el rostro indiferente de la pelirrosa.

– ¿a que te refieres? –pregunto Ino, intrigada.

–a que el tenia razón con lo que me repetía constantemente. –dijo con arrogancia, a la vez que miraba para otro lado.

– ¿te-te repetía? –

–Si, me decía… ¿Cómo era? ¡Ah, si! Que no entendía como ellos te habían llevado a vos, que eras una inservible, y no a mí. –Sonrió con altanería.

– ¿Cuándo, cuando te dijo eso? – su voz sonó ahogada.

–Cada vez que teníamos sexo me lo decía. –Dijo sin darle demasiada importancia. Pero esa frase exalto a dos presentes: Ino y Sasuke, quienes la miraron rabiosos.

– ¡¿Qué?! –Gritaron ambos, a lo que Sakura elevo una ceja. Entendía que Ino se enojaría, pero… ¿Por qué Sasuke estaba enfadado? – ¡¿Te acostaste con Nara/Shikamaru?!

–Sip– dijo con sorna. – y puedo decir que fue bastante placentero. –Sonrió con soberbia.

– ¡Mentira!

–lamento decirte, Yamanaka, que no miento. Su cuarto azul fue testigo de muchos de nuestros encuentros amorosos. –la sangre de Ino hervía. Sakura no podía haberse atrevido a acostarse con Shikamaru. Aunque… ¿sino como sabía de que color era la pieza de Shikamaru? – cada vez que me besaba no dejaba de repetirme lo mucho que te superaba en el sexo.

Esa fue la gota que derramo el vaso.

– ¡Maldita Zorra! –Ino se le acerco con rapidez con un kunai en mano, pero Sakura la esquivo con facilidad. Ino intento acercarse de nuevo, pero la Haruno la evadió sin dificultad. La rubia estaba cegada por la ira, su cuerpo temblaba del rencor que sentía.

La pelea continuo por unos minutos mas, Sakura se dedicaba a esquivar constantemente, y a atacar muy de vez en cuando. Miro con atención a la rubia, que se veía agitada y cansada, por lo que decidió acabar de una buena vez por todas.

–Bueno, esto ya se volvió aburrido. Creí que rebelándote eso darías una mejor batalla, pero veo que no tienes con que dar una mejor batalla. –se burló la pelirrosa, a lo que Ino reacciono mandando un golpe al rostro de la Haruno, golpe que nuevamente fue eludido. –Basta de jugar. – y dicho esto, le golpeo "suavemente" (para los golpes que solía dar ella) en el estomago, provocando que Ino callera de rodillas al suelo, sosteniéndose el abdomen.

Deidara observaba la escena con atención. Había llegado a dudar de si la pelirrosa iba a matar o no a Ino, pero ahora estaba seguro de que si lo haría. Estaba sorprendido de que no haya sudado ni una gota en toda la batalla… ¡si ni siquiera se la veía agitada!

La pelirrosa se alzaba imponente delante de la rubia. Junto sus manos con lentitud, y se dispuso a hacer una secuencia de sellos ante la mirada horrorizada de su ex-equipo. Ellos habían luchado contra el escudo, pero este era de una consistencia increíble.

Justo cuando iba a empezar el jutsu, se escucho una voz.

–¿Dónde esta nuestra Sakura? – pregunto el rubio, con su voz rota y los ojos brillando llamativamente, por las lagrimas contenidas. Naruto había hecho la pregunta que había asaltado la mente de los cuatro ninjas de Konoha desde que la habían vuelto a ver.

Sakura lo miro con desinterés, aunque por dentro le dolía, y mucho. ¿Él,justo él le venia a preguntar eso? ¿Cómo tenía cara para cuestionar eso?

Muerta– dijo con sequedad. Porque la Sakura que conocían ellos, la Sakura que era de ellos había muerto. –Y lo mas gracioso de todo es que ustedes la mataron. – su voz sonó mordaz, fría. –Mitön: Yikön Tykatu– dijo la Haruno a la vez que hacía los sellos.

Una espada apareció frente a ella ante la sorprendida mirada de todos. La agarro con lentitud, vio con interés su filo, y luego bajo la mirada para ver a una adolorida Ino en el suelo, en la misma posición que segundos antes, solo que ahora tenía sus ojos cerrados, esperando el golpe de gracia.

Elevo la espada, lista para dar la estocada que daría fin a la vida de la rubia.

–Lo siento, Puerca– dijo con una leve tristeza impregnando su voz, y segundos después, la espada se enterraba en un cuerpo sin reparo.

–M-maldita– la voz de Deidara salió entrecortada. El artista de Akatsuki tenía la espada de Sakura clavada en el hombro izquierdo.

–Tsk, me esquivaste por centímetros, pero debo decir que igualmente eres lento. – habló con desinterés.

Ino, Sasuke, Naruto y Kakashi estaban en shock. ¿Sakura había atacado a Deidara? ¿Eso significaba que… que no se uniría a Akatsuki?

Y tres sonrisas enormes, y una que era leve, se extendieron por los rostros de los ninjas de Konoha. Por mucho que Sakura hubiese cambiado, ella nunca mataría a nadie que no se lo mereciese, y nunca se uniría a Akatsuki.

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Bien, mis queridos lectores. Les he traido otro capitulo de mi fic, tardé, pero lo traje.

¿a que me aman mucho?

Gracias, yo igual a ustedes ^^

Bien, he decidido alargarlo un poco, pero no demasiado. Muchos de ustedes querían que ella se uniese a Akatsuki, incluso a mi me llego a atraer la idea levemente, pero he decidido que no. No por lo menos aquí. Pero tengo algo que ofrecerles:

ESTA HISTORIA TENDRA LA MISMA ESTRUCTURA DE LA QUE PLANEE EN MI MENTE, SOLO QUE ESTA SALIENDO UN POCO MAS LARGO QUE LA IDEA ORIGINAL.

PERO, DESPUES DE FINALIZAR ESTA HISTORIA, CREARE UNA HISTORIA ALTERNATIVA, EN LA QUE SAKURA SE UNÁ A AKATSUKI, Y HAGA LO QUE PROMETIO ACA (molestar a Pein, golpear a Deidara, cocinar a Kisame, competir con Konan). Pero esto SOLO PASARA si la mayoría de los que leen, y los que pertenecen a los 51 favoritos dejan review votando esta idea.

Sino, lamento decir que la historia quedara como se planeo originalmente.

Sepan que los quiero mucho, especialmente a Chaky (te adoro, ancianita!!)

Besos!

Sakuritta Uchiha