Porqué yo, Kira

(...Los separe)


Teru Mikami, fiscal de distrito, veintisiete años, 182 centímetros de altura. Trabajando en la fiscalía de la NPA desde hacía tres años gracias a una pasantía, y convirtiéndose en uno de los mejores procuradores de los últimos años.

L se mordió el pulgar, mirando una foto de perfil del hombre. Light se encontraba almorzando con sus padres, por lo que aprovechó el momento para averiguar más sobre aquel hombre al que Soichiro encontraba tan decente y trabajador.

L giró su cabeza, tratando de mirar de todos los ángulos la foto. Claramente este tal Mikami parecía ser una versión más joven y estilosa que él.

¿Por qué podría estar el mayor de los Yagami tan interesado en que Light se hiciera amigo de este tipo? Después de todo lo que le costó aceptar que él y Light eran más que simples mejores amigos, no podía entender porque Soichiro le estaría buscando otra pareja a su hijo, una más acorde con sus parámetros.

Pero podría ser.

Leyó nuevamente los datos que tenía del fiscal, pensando que tendría que seguir de nuevo a Light pero esta vez tendría que asegurarme de que éste fuera a a) hablar con su padre, o b) juntarse con este Mikami.

Desde su casual encuentro con los hermanos Yagami en el café y el desafío de Light con saber qué planeaba, que su relación nuevamente había entrado en aquella etapa de competencia (para personas como ellos era algo bastante común, competir en casos, competir en juegos, competir en la cama, competir en general). Light siempre lo miraba con aquella maldita cara de saber algo que él no, fingiendo inocencia bajo la presencia de Wammy.

Claro que podría preguntarle de nuevo, ¿Qué quiere tu padre? ¿Realmente no quieres entrar al NPA después de que éste fuera tu trabajo ideal por años? ¿En serio eres feliz conmigo?

Pero viendo lo cursis que se iban poniendo las preguntas, se las guardaba. No, pensó frustrado, lo que necesito es un confidente. Por la cabeza le pasó toda la gente que conocía personalmente, con algún grado de confianza superior como para que le hayan visto la cara alguna vez. Alguien con quien pudiera hablar sobre sus problemas amorosos.

¿Wammy? No, suficiente tenía con las miradas de reproche del hombre. Además era lo más cercano a una figura paterna (moriría si se enterara de que Wammy no nació teniendo bigotes y canas y que alguna vez fue un hombre viril y enamorado).

¿Roger? Jesús, el viejo odiaba todo. No.

¿Sus seudo herederos? Near lo miraría como un puzzle particularmente atractivo, digno de un buen experimento social (y teniendo en cuenta que el adolescente era aún peor socialmente, L no tomaría ningún consejo de él con seriedad). Mello, en solo pensar en referirse a Mello con este tema le daban ganas de bofetearse la cara; no, el chico estaba menos cuerdo que una cabra, con graves problemas de manejo de ira y aún creía que Light lo había engañado de una forma con el fin de robarse su título. Ni hablar de Matt, si quería apatía y burlas, mejor pedía consejos en internet.

Wedy y Aiber eran empleados, sería muy poco profesional contactarse con ellos sobre una materia tan trivial.

Y ahí se acababa la lista.

Mmm.

Esto solo dejaba ver lo muy interdependiente que era de Light que además de amante era mejor amigo, rival, cómplice y un sinfín de otros trabajos. Si no se tratara de él, lo más probable es que este problema lo resolvieran juntos.

Podía imaginarse a Light hablándole sobre esto: "No L, lo que pasa es que eres un paranoico posesivo y odias no ser el centro de atención de todos", sí, y con los brazos cruzados y esa expresión de sabiduría que le copió a su padre, "L, estás pasando por una crisis de edad, pronto te comprarás otro auto y me cambiarás por una modelo más joven y rubia", con sarcasmo en su voz.

Light.

Jugó con los terroncitos de azúcar que tenía formados en un castillo, pensando en Light y en lo mucho de un idiota enamorado que parecía ser. Light se burlaría tanto si pudiera estar en su cabeza (o tal vez no, tal vez lo miraría con aquella preciosa sonrisa que L amaba, esa que no mostraba lo dientes, que solo levantaba un poco la comisura de sus labios pero que hacía que sus ojos brillasen y… Jesús, tenía un problema).

Mmm.

Tenía que volver al punto de inicio, antes de ponerse a pensar en la corta vida social que poseía (después de todo, muy poco interés tenía en ampliarla).

Quizás hablar con Soichiro sería más fácil, pero eso sería pasar a llevar a Light y eso traería horribles consecuencias. Sacarle la información a Sayu podría ser fácil también, pero pasaría lo mismo que con Soichiro.

No, estaba claro que lo único lógico que podía hacer era espiarlo.

-••~~~•••~~~••-

-Estás actuando muy extraño –le comentó Light poco después de salir del baño. Su cabello aún estaba mojado, por lo que el joven estaba secándoselo con una toalla, sus pijamas con ositos sonrientes (un regalo de su hermana) lucían tan raros como siempre.

-Soy una persona muy extraña, Light-kun –respondió sin mirarle, sentado en la cama con las rodillas levantadas, una tablet en una de sus manos y una galleta en la otra.

-No seas literal, sabes a que me refiero –y viendo que L estaba a punto de poner su pocillo de galletas en el colchón, prosiguió-, y ni pienses en poner eso ahí, llenarás todo de migas. Para eso tienes la mesa a tu lado.

-Light-kun es tan mandón –se quejó en voz baja, levantando la vista para seguir a Light, quien estaba volviendo al baño para secarse el pelo con un secador. Si no fuera porque realmente le gustaba tocar los suaves cabellos en la cabeza de su pareja, estaría burlándose del ritual de ésta.

-Estás ocultándome algo –Light volvió, finalmente listo, levantando las frazadas de su lado de la cama para acostarse, tomando el libro que estaba leyendo en el momento-, no creas que no me he dado cuenta –terminó, acomodándose bien en su lado y dirigiéndole una ceja arqueada como para enfatizar su punto.

L se quedó con la galleta a mitad de camino, fingiendo concentración-, soy L, ocultar cosas es mi pasatiempo.

Light no cambió la expresión de su rostro, pero L llevaba viviendo suficiente tiempo con él para saber que lo importante eran sus ojos, y en estos momentos lucían con una intensa ferocidad.

-¿Sabes que lo del otro día no va en serio, no? –dejó el libro en su mesa, girándose para verlo a la cara-, es solo otro de nuestros juegos.

Era el momento indicado para saber lo que quería, para preguntarle si se estaba imaginando una crisis inexistente, o si realmente Light lo estaba evitando por algo serio.

-¿Por qué pasas tanto tiempo en la casa de tus padres? -finalizó la pregunta y supo que la formuló de mal modo, ah, pero el orgullo, que cosa más fea.

-¿Qué? –Light lo miró con una cara de 'qué mierda' (lamentablemente para L, era una faceta que conocía bien)-, ¿Por qué son mi familia? ¿Por qué no los veo hace años?

L dejó la tablet en su mesa, llevándose las manos a las rodillas-, no estoy juzgando aquello, solo me parece curioso que estés todos los días por allá cuando sé por tu propia boca lo mucho que te aburre.

Fueron unos pequeños segundos, pero suficiente tiempo para que L viera en los ojos de Light pánico, aquel que demostraba siempre que lo había atrapado. Pero claro que Light siendo quien era, puso los labios en una línea de molestia, replicándole-, los he extrañado. Nada de otro mundo.

Pero L ya tenía prueba de que sus conjeturas no eran meras asunciones producto de mucho tiempo libre y frustración sexual. No, Light sí estaba ocultándole algo, algo relacionado con sus frecuentes visitas a la casa de su familia, donde la lógica solo apuntaba a conversaciones con su padre.

¿Sobre el NPA? ¿Sobre Mikami?

¿Sobre él, L?

Su debate visual llegó a su conclusión con un gran y dramático suspiro de Light, tan falso como el repentino sueño que supuestamente le bajó, haciendo que se girara acurrucándose en las frazadas y diciéndole buenas noches.

L tomó la última galleta del pote, se la llevo a la boca y la mordió con fuerza.

-••~~~•••~~~••-

Y bien, los detalles que vienen a continuación se remontan al último día, al armaggedon, al momento definitivo.

Con la habitación preparada para la velada romántica perfecta. Perfectamente compuesta por Wammy, con una mesa y dos sillas perfectas, un mantel perfecto, velas, flores, y vino por supuesto.

Perfecto.

Perfecto para la propuesta matrimonial que tiene como último recurso. Es después de todo, a lo que apuntan todos los expertos en crisis románticas (fuera de charlas de pareja o terapia y otras de esas cosas).

¿Oh, pero cómo llegó aquí L?

Para eso había que remontarse al inicio de la semana, cuando cayó en su posesión una carta de Teru Mikami dirigida a Light. Y para qué entrar en detalles, solo bastaba decir que aquella carta merecía estar en un maldito dorama cursi de pacotilla.

"En el poco tiempo que he podido conocerte, has inspirado un nuevo amanecer en mí", ¿Quién hablaba así?, "No entendía realmente lo que era justicia hasta que escuche tus palabras, tu idealismo me ha hecho volver a creer", por dios. "Si me dejaras ver la inteligencia en tus ojos, podrías lograr que mi vida se iluminara para siempre".

¿Quién se creía este tipo?

La maldita carta (y quién enviaba cartas hoy en día, existía el internet), L la encontró entre las cosas de Light (y no, aunque nadie lo creyera, revisarle los artículos personales como novia celosa no era algo propio, la carta había caído cuando había estado trajinando unos informes de Light).

Una confesión, una declaración de amor.

Pero ese no era el problema, si no el que Light la guardara entre sus cosas. ¿Por qué no la botó? ¿Acaso quería tenerla consigo?

Dos días después de haber leído la misiva, L sacó el tema con sutileza.

-La nueva generación en la fiscalía no es tan incompetente –dijo en aquel tono de alguien que comenta los resultados de un partido.

-A mi padre le gustan –contestó Light mientras tecleaba rápidamente en la base de datos que se traía en mano hace semanas.

L aprovechó de masticar lentamente la cereza en su boca, mientras pensaba en como proseguir-. A ese Mikami le veo futuro.

-A mi padre le agrada.

Jaque mate.

-Tu padre siempre espera lo mejor del sistema.

Light suspiró-, si quieres discutir los méritos del sistema de justicia tradicional versus tu tipo de vigilantismo legal, tendrá que ser en otro momento.

No, el tema se está desviando-, me refería a que tu padre tiene confianza en Mikami.

-¿Mikami? –Light frunció el ceño-, supongo. Algo me ha hablado de él, y hace unos días me encontré con él por petición de papá.

Bingo.

-Oh –murmuro con fingida sorpresa, girando su silla giratoria para acercarse al otro-, ¿y qué te pareció?

-Es inteligente, idealista, un poco obsesivo –Light no le prestó atención, manteniendo los ojos en la pantalla-, creo que tiene el corazón en el lugar correcto.

-¿Y lo volverás a ver?

Light por fin se giró, parando el incesante tecleo-. ¿Qué es esto, un interrogatorio? Tal vez me reúna con él de nuevo, tiene unos puntos interesantes sobre Japón que no había pensado detenidamente.

-Mmm.

Oh no.

Aquello había sido. No los cumplidos, que Light era lo bastante mariposa social como para saber lanzarlos sin dificultad, y era lo bastante buen hijo para seguir un pedido de su padre. Pero creer que alguien hacía un buen punto significaba que creía que ese alguien era capaz de procesar lógicamente información, y para L quien se consideraba un versado en el idioma de Light, sabía muy bien que aquello era parte del paquete que el joven encontraba atractivo en una persona.

El que Light hubiese tocado el tema con tanta naturalidad podía ser otro signo, admitir abiertamente que esperaba juntarse de nuevo con el abogado.

Dos días después de llegar a esas conclusiones, L recurrió al internet.

Y claramente la respuesta estaba en un gran gesto romántico, ¿Y qué más romántico que una propuesta matrimonial? Millones de vistas en Youtube podían afirmar aquello.

El resto fue trabajo de Wammy, mirándolo con el rostro totalmente impasible y sin comentarios.

Convencer a Light a que viniera a las cuatro de la tarde al piso ya preparado, había sido un tanto dificultoso.

(-¿Para qué?

-¿Por qué todo tiene que tener un propósito, Light-kun?

-Porque eres un bastardo pragmático, L, y no entiendo porque quieres tomarte la tarde cuando (a menos que estés deprimido), nunca quieres descansar.

-Siempre hay una primera vez. Y creí sensible de mi parte querer pasar tiempo juntos.

-Ya.

-Así es).

Pero nada que L no pudiera resolver.

-••~~~•••~~~••-

Así que ahora se encontraba ahí, listo con el discurso.

Apretó la caja que traía en el bolsillo del pantalón (comprada por internet también), la apretó aún más cuando la puerta del departamento se abrió, dejando entrar a Light Yagami.

El joven miró el lugar, la mesa, la silla y la decoración. Las velas de color rosado destellaban. El vino estaba destapado, listo para servir. Light pasó sus ojos por todo, entre lo que estaba la torpe figura de L, tratando de pararse recto y a la vez lucir cómodo.

-Qué demonios -soltó.

-Light-kun –dijo L, moviendo su mano en afán de que Light se acercara, haciendo que éste moviera sus pies como marioneta sin vida-, sé que esto podría llegar como una sorpresa.

-L.

El detective, con Light ya al frente, tomó aquello como señal y cayó con una rodilla al suelo-, Light Yagami –comenzó para ser rudamente interrumpido.

-¡Oh, por dios! –gritó Light, mirando el techo, como si le preguntara a una fuerza superior cómo era esta su vida y cómo había llegado ahí.

L siguió, ignorando el dramático comportamiento del más joven-. Nuestros destinos se unieron por coincidencia, pero nuestros corazones eligieron estar juntos.

Light, con los ojos abiertos como platos, cayó de rodillas frente a L, tomándolo de los hombros como si fuera a realizar un exorcismo-. L, no, solo no.

Pero L continúo, moviendo con un poco de dificultad su mano debido al fuerte agarre de Light, llevándola a su bolsillo derecho y sacando la preciosa y pequeña caja, abriéndola y dejándosela ver a Light como si se tratara de un tesoro (o un sacrificio humano)-. ¿Quieres casarte conmigo, Light Yagami?

Incluso con la boca abierta como pescado, Light era la persona más atractiva que L había encontrado. Lo vio cerrar los ojos, tragar saliva y como si se hubiera recompuesto, abrir la boca-: ¿De qué se trata todo esto?

-Contestar con una pregunta es de mala educación –dijo L, como en autopiloto, su mano aún con la caja y el anillo abierto.

Light se llevó la palma a la cara-. Por favor, estamos en Japón y el matrimonio homosexual es ilegal –y al ver a L abriendo la boca, continúo-, y sé sobre los países en donde sí es legal. Pero esto ha salido de la nada, por dios, L, qué significa todo este horrible show –preguntó al final, sus ojos incrédulos mirando el lugar, los adornos, hasta caer en L.

-Llevamos cinco años juntos, y hemos pasado por mucho –respondió, su voz más baja mientras guardaba la caja, parándose por fin-, a estas alturas, creí que sabías cuanto es mi afecto hacia ti.

-No se trata de eso –dijo Light, levantándose también y sacándose el polvo invisible de sus pantalones negros-, pero tú mismo me comentaste una vez que no creías en la institución del matrimonio, que con tu vida no valía la pena casarte civilmente ya que no considerabas a ningún país como patria, que—

-Entiendo –L lo interrumpió cortante, llevándose las manos a los bolsillos y mirando hacia la mesa y las velas que aún se mantenían encendidas.

-Oh, L –suspiró Light, dejando caer los hombros, haciendo que L volviera a posar su ojos en él-, ¿alguna vez me he quejado?

-Siempre te quejas por todo, Light-kun.

Light puso los ojos en blanco-. Pero hablo de verdad, sobre nuestra vida en pareja. ¿Qué te lleva a pensar que necesito todo esto? –le inquirió, señalando con los brazos abiertos el escenario.

-Light-kun rechazó mi propuesta matrimonial. Se comporta extrañamente, me evita, y ha comenzado a reunirse con un sujeto que está atraído hacia él.

El más joven se cruzó de brazos-. Ignoraré por esta vez el que, para variar, hayas decidido seguirme. Pero no ignoraré tu falla total como detective, ¿aún no has resuelto el caso?

L lo miró confundido-. Planeas comenzar a trabajar para el NPA.

-Light-kun no planea eso –lo rectificó Light en ese estúpido tono que ponía cuando se burlaba de él y al parecer, viendo la mirada herida y confusa de L, prosiguió-, la navaja de Occam, L.

L dejó de pestañar. Light pasaba el tiempo en su casa, con su padre, con Mikami, ¿qué le estaba tratando decir? La respuesta más simple ¿pero cuál?

Light se llevó una mano al cuello, gesto que L siempre interpretaba como nervios-. No voy a mi casa a visitar solo a mi papá, L. He estado con mi mamá –y, como si fuera un inmenso sacrificio continuó-, estoy tratando de aprender su maldita repostería.

Ahora fue L quien imitó a un pescado, sus grandes ojos abiertos con realización. Por supuesto, a eso se debía la cercanía que Light había entablado con Wammy, yendo a la cocina, sus visitar a su casa. Pero eso no explicaba a Mikami.

Como si le leyera la mente, Light contestó-, Teru-san se ha hecho amigo de mi padre, y tú conoces a mi papá, me sugirió que viera si me podía hacer su amigo mientras estaba en Japón. No tiene nada que ver con tus especulaciones, L, como si pensara dejarte por un abogado.

-Te escribió una carta.

-Oh, por dios, ¿también revisas mis cosas? –Light murmuró un insulto por lo bajo-, creí botarla pero se traspapeló. No hay intenciones detrás de eso, no todo lo que hago las tiene, L.

L cabeceó, dando por dado el punto-. Aun no entiendo la necesidad de secretos.

-Por favor –le replicó molesto Light-, solo cambio un poco mi rutina, no te digo por qué y me acusas de todo esto. Si me hubieras preguntado, te habría contestado con la verdad.

-Touché –admitió L, acercándose a su pareja y tomándole la mano-. ¿Estabas aprendiendo por mí?

Light hizo un mohín de molestia, soltándolo y sentándose en la silla de nuevo él.

-¿Era una sorpresa, Light-kun?

Light puso sus codos en la mesa y recargó su cabeza en la mano, mirando a L con una sonrisa sarcástica-, no –le dijo-, para nada.

-Podrías habérmelo dicho, de todos modos –L también tomó asiento frente a L, encargándose de volver a prender una de las velas de nuevo.

-Soy pésimo –confesó finalmente Light, su rostro resignado-, según mi madre, me falta el arte de la pastelería. No quería que lo supieras, o que me vieras luego de unos de mis intentos fallidos.

L lo observó (sin decirle que sabía bien sobre las rabietas que le daban cuando se frustraba, poniendo esa cara de manía total, así que para qué romperle la ilusión). Light era sin duda el puzle más grande que había encontrado en su vida. Viéndolo ahí, con esa sonrisa simple, su pelo cayéndole en la frente y sus ojos color miel, mostrándole el desnudo afecto que éste sentía, L solo pudo decir-: ¿Por qué?

Light se encogió de hombros, tomando el vino abandonado de la mesa y llevándoselo a los labios, al terminar se los lamió y mirándolo le explicó-: no eres el único con inseguridades –guardó silencio, como si pensara en sus palabras-, las mías son las opuestas. ¿Qué si te das cuenta de que realmente yo soy muy joven para ti? ¿Si mi idealismo te aburre? ¿Qué si yo te aburro? Nunca he querido que nuestra relación se base solo en lo físico, pero luego de lo que ocurrió, tú también comenzaste a evitarme, L. Creí que dándote espacio pasaría, pero solo te pusiste peor, así que pensé en que podría sorprenderte con alguna torta de mi autoría, para subirte el ánimo –Light suspiró, sonriéndole con ironía-, pero luego me empecé a obsesionar porque me salieran perfectas y aquí me ves.

¿Dejar a Light? Era imposible. L no había comenzado a disfrutar realmente de su vida hasta que lo conoció, imaginarse el resto de sus años sin Light le era incalculable. Ridículo.

Light, imaginando su respuesta, volvió a encoger los hombros-, somos unos idiotas.

-Eso se ve.

-Y eres ridículo –siguió Light, riendo un poco-, no puedo creer que como respuesta a la supuesta crisis de pareja que creíste ver, pensaste que lo mejor que podías hacer era pedirme matrimonio.

-Mi plan era que aceptaras, encadenándome (metafóricamente, por supuesto) a ti de por vida. El resto vendría después.

-Por supuesto –respondió con seriedad fingida Light-, tendrías que haberle pedido mi mano a mi padre, tú sabes, vengo de una familia tradicional, con honor y todo.

-Luego de que fueras sospechoso de ser un asesino de masas, abandonaras tus estudios y huyeras del país para vivir conmigo, no creo que Light-kun tenga mucho honor que defender.

Los ojos miel de Light se iluminaron con molestia-. Y con esa clase de afirmación nunca te podrías ganar un "sí".

-Pero Light-kun nunca dijo que no, él solo cambió el tema.

-Estaba implicado aquel no.

-Así no funcionan este tipo de cosas.

Light cerró los ojos y suspiró-, ¿Cómo podría dejarte, L? –preguntó retóricamente, abriendo los ojos y dedicándole una de las más hermosas sonrisas que L le había visto.

Y L, tomando su mano por encima de la mesa y dándole un apretón contestó-: Ídem.


Notas:

Juraba de guata que había subido este capítulo, pero revisando mi cuenta, veo que nunca se subió (FF me mata :C)

Gracias por leer, y si tienen más ideas para este universo, son bienvenidas :D

PD: Seguiré Utopía, pero no me apuren que trabajo lento (pero la seguiré, no me reten xD).