Dos.
Un sentimiento de inquietud se anidó bajo sus costillas, aunque trató de reducirlo -o extinguirlo ante el menor golpe de suerte- este no desapareció de su sistema a pesar de todo. Esta emoción sin precedentes ciertamente lo mantuvo distraído toda la mañana pero mantuvo con facilidad su semblante despreocupado de siempre, haciendo honor a uno de sus tantos apodos. Fumando casi por manía, Papyrus encontró entretenido observar a su hermano menor mientras este se movía de un lado a otro sobre la nieve, cubriendo lo que sería el primer puzzle de la tarde; Chara no tardaría en llegar a esta zona así que para el magnifico Sans el tiempo valía cada segundo. Y se veía tan feliz terminando su obra que Papyrus podría ignorar todo el desgaste mental que estaba sufriendo al tratar de adivinar el origen de su preocupación. Y vaya que nunca en su vida había meditando tanto sobre un mismo suceso, considerando que todavía no confiaba en el inocente humano cuyo poder consistía en reiniciar la partida cuantas veces quisiera o mejor dicho: retroceder el tiempo.
—¡Listo! —exclamó Sans colocando ambas manos en la cadera, admirando satisfecho su trabajo escondido bajo la nieve, tan sólo delatado por una linea que formaba el contorno del puzzle de forma cuadrada—. Es perfecto.
—¿Hum? —Papyrus observó distraídamente los circuitos de electricidad cubiertos por una delicada capa de nieve; a estas alturas ya había visto este puzzle infinidad de veces antes gracias a los reinicios pero no tenía pensado perder la costumbre de felicitar a su hermano por un arduo trabajo—. Muy bueno, te esmeraste mucho en esto, ¿eh, bro?
—¡Por supuesto! —Sans adoptó una postura orgullosa—. Un trabajo bien hecho es recompensado por el interés y el impacto que puede causar en el mundo. —El gesto sonriente de Sans vaciló ante el recuerdo del humano. —Aunque sigo pensando que la apariencia de esa criatura con piel me resulta familiar.
Papyrus observó fijamente al menor, obviando la causa de esta situación. Después de todos aquellos reinicios no era de sorprender que su hermano tuviera esos pequeños chispazos de lucidez sobre la presencia del humano y tampoco era la primera vez que ocurría así. Sin embargo, estaba demasiado cansado como para explicarle las razones de sus deja'vu. ¿Quién era él para enfrentarse al destino a pesar de todo? No valía la pena.
—Tal vez... ¿tuviste una premonición sobre su llegada?
—¿Tú crees? —Sans se mostró curioso, sus pupilas estrelladas brillando con mayor intensidad. Siempre ocurría de esta manera cuando algo le interesaba.
—Si, quién sabe, es posible que el dios de los sueños sea fan de tus puzzles y fue por eso que te concedió la capacidad de reconocer cosas que aún no han pasado. Quiero decir, eres muy azul y muy claro, lo cual señala que puedes ser un claro-azul-vidente.
—¡Papyrus! —reclamó Sans en defensa de sus ilusiones ahora rotas por la sorpresiva broma que su hermano se había atrevido a formular. Papyrus sonrió satisfecho, nada arrepentido de causar el enojo de Blue—. ¡Es por estas cosas que la gente no te toma en serio! ¿Es que no sabes como mantener una conversación libre de tus horribles chistes?
—Soy una zanahoria muy despreocupada*.
—¡Papyrus!
—Por cierto, ¿no te parece que el humano se está tardando mucho? —Papyrus desvió la conversación sin sutileza alguna, pues desde hacía un par de minutos había notado el retraso inusual del humano que a esa hora ya debería estar en camino al segundo puzzle.
—¿Uh? —Deteniendo abruptamente el desarrollo de su rabieta, Sans consideró la observación de su hermano mayor y estuvo de acuerdo enseguida—. Ahora que lo mencionas, debió haber llegado hace media hora. ¡Que falta de respeto! Evadiendo mis maravillosos puzzles como si no fueran nada aún cuando le puse todo mi entusiasmo.
—¿Quizás se retrasó pescando? —trató de razonar.
—¡Inaceptable! —volvió a espetar Blueberry—. ¡Nada es más importante que mis puzzles! Y es por eso que el Magnifico Sans le hará llegar el conocimiento al humano sobre su falta.
Convencido de sus propias palabras, Sans comenzó a caminar de vuelta a los limites de Snowdin como si no representara ninguna novedad, Papyrus apagó la colilla del cigarro y le siguió, consciente de que aquello no sólo era sospechoso sino que también poco congruente, no podía permitirse el dejar ir solo a Blue cuando las circunstancias podrían representar un peligro para su inocente hermano quien muchas veces demostró ser capaz de meter sus manos esqueléticas al fuego por el bien de propios y extraños. A veces se preguntaba por qué nunca lo instruyó sobre lo cruel que realmente era el mundo, pues -aunque lo que menos quería era perder la luz de esperanza que representaba su hermano y que proyectaba a través de sus brillantes pupilas- su inocencia podría significar su perdición lejos de su protección fraternal. Sans de pronto se detuvo, en reacción Papyrus hizo lo mismo.
—¿Por qué caminas detrás mío, Papy? —cuestionó Sans con cierto aire a reproche.
—Me sorprende tu pregunta, bro —admitió el esqueleto de mayor estatura.
—No es necesario que me acompañes, tú deberías quedarte a esperar. ¿Qué tal si el humano vuelve desde otro camino? Si no hay nadie para indicarle dónde se encuentra el puzzle no podrá resolverlo, ¿no lo crees?
—Sabes que no hay otros caminos, bro. Elegimos ese lugar precisamente porque de esa manera no puede evadir tu puzzle de ningún modo.
—Aún así, es incomodo caminar contigo a mis espaldas todo el día.
—¿Oh? ¿Qué tiene de malo?
—¡Todo, Papy! —exclamó Blue exasperado—. ¡No eres mi guardaespaldas por eso te agradecería que no actúes como uno!
—Oh vamos, hermano. —Papyrus se alzó de hombros—. Mi compañía no es tan mala.
Sans gruñó en respuesta pero no replicó más para volver a caminar sin mayores preámbulos sobre el suave y esponjoso suelo de Snowdin. Papyrus observó esa pequeña espalda avanzar de esa manera tan confiada y elegante mientras era invadido por un fuerte sentimiento de nostalgia; su querido hermano había crecido tan rápido, pareciese que no hace mucho sólo era un esqueleto bebé que lloraba entre sus brazos para tranquilizarse después de que le relatara breves historias sobre lo hermosa que era la amistad y el amor. En momentos como aquellos donde todo parecía tan sencillo, Papyrus se creía incapaz de dejarlo ir, pues para él todavía era un niño indefenso, demasiado bueno para pertenecer a una sociedad condenada a permanecer en el subsuelo por tiempo indefinido, demasiado noble y demasiado genial para caber en su reducido tamaño. Nada deseaba más que verlo feliz, verlo reír y ver cómo se iluminaban sus cuencas frente a los bellos paisajes que un par de veces admiraron juntos cuando el humano los llevó a la superficie, ser espectador de su determinación sobre la preparación de sus tradicionales tacos y el manejo de sus amados puzzles. Bajó la mirada, metiendo una mano en el bolsillo de su chamarra naranja para tomar la cajetilla de cigarros que siempre conservaba para momentos de completo aburrimiento; sabía que Sans odiaba verlo fumar pero esta vez en verdad necesitaba encender otro y deleitar su paladar mágico. Lo colocó entre su dentadura, apresurándose a prender la punta con el mechero pero se distrajo ante la visión de un extraño manto de humo distribuyéndose por el piso. Confundido levantó la mirada y se dio cuenta que esta neblina se volvía cada vez más espesa e instintivamente comprendió que algo malo estaba ocurriendo.
—¡Sans! —lo llamó luego de vislumbrar que a lo lejos una sombra se estaba acercando a su hermano, emprendiendo una carrera a su encuentro, logrando sujetarlo y alejarse antes de que el ataque directo de aquel monstruo lo lastimara. Blue gritó de la impresión pero al siguiente instante se aferró al antebrazo de su hermano con pánico.
—¡Papy! ¿¡Qué pasa!? ¿¡Qué fue eso!?
La niebla se disipó sólo un poco, revelando la apariencia del atacante. Stretch olvidó apretar el cigarro apagado contra sus dientes en el momento que se dio cuenta que su oponente se trataba de otro esqueleto; este vestía una chaqueta oscura con cierre de picos, cuya capucha de pelo artificial cubría su cráneo de manera que ensombrecía parte de su cadavérico rostro y resaltaba el brillo de dos colmillos dorados imitando la sed de sangre reflejada en sus llameantes pupilas, haciéndolo lucir mucho salvaje y peligroso.
—Demasiado lento —susurró aquel esqueleto de forma malévola, volviendo para embestir al monstruo que en medio de su confusión no tuvo más opción que esquivar un nuevo golpe homicida que hizo levantar nieve y rocas al impactar contra el suelo. Sans gritó entre los brazos de su hermano mayor mientras Stretch seguía esquivando las filosas garras que adornaban los falanges de aquel misterioso esqueleto.
—Espera un momento, amigo —solicitó Papyrus cuando tuvo la oportunidad, su voz mezclada con un acento inyectado de severidad y cautela—. No quiero pelear contigo, si me permites podemos hablar y solucionar juntos este arriesgado malentendido. Como verás, estamos desarmados y no tenemos ninguna intención de luchar.
El esqueleto adversario pareció considerar sus palabras, recortándolos de pies a cabeza con la mirada, un momento se pensó bajar la guardia ante estos monstruos desconocidos pero una voz a espaldas del bestial esqueleto puso fin al intercambio de palabras, inquietando a los pacíficos hermanos con sus concluyentes mandatos.
—¡Deja de perder el tiempo, Mutt! ¡Destrozalos de una vez!
Aquella fuerte y autoritaria declaración bastó para que el menor rastro de duda en las facciones del esqueleto se esfumaran, transformando los delicados ataques en terminantes promesas de muerte, Stretch pudo reconocerlo cuando atacó de nuevo y descubrió que era mucho más difícil esquivarlo, pues incluso al teletransportarse el otro se teletransportaba también para quedar tan cerca que un descuido podría costarle la vida, no estaba acostumbrado a lidiar con esta clase de golpes rápidos; no duraría mucho a este ritmo. El cuerpo de Stretch se tensó al notar que Blue había dejado de gritar y tan sólo se aferraba fuertemente a su cuerpo, estaba demasiado asustado para pedir piedad o siquiera intervenir, con esto se dio cuenta que no podía rendirse y morir aquí. Activó la magia de su pupila izquierda y con un movimiento de su mano alcanzó el alma de su contrincante, volviéndola azul. Esto consiguió retenerlo de rodillas un momento pero sorpresivamente el esqueleto pareció acostumbrarse a su magia bastante rápido, al punto que fue sencillo para él pasar entre los obstáculos que Stretch creó para obstruir su paso a continuación, inquietandolo. Entonces la risa desquiciada de aquella cuarta voz se hizo escuchar; Stretch miró en esta dirección descubriendo con asombro que el cuarto monstruo también se trataba de otro esqueleto pero esto no fue lo peor, lo fue el hecho de que aquel era casi idéntico a su hermano Blue, diferenciándose únicamente por el color sangriento de sus ropas, pupilas y la fiereza que exhibían sus demacradas facciones.
—¡Imbécil! ¡No creas que tus patéticas defensas impedirán que los mate! —declaró con completa seguridad—. ¡Mi mascota ha sido entrenado para soportar el dolor de sus heridas y el peso de la magia gravitacional en diferentes niveles! ¡No se detendrá a menos de que yo se lo ordene! Así que puedes comenzar a recitar tus plegarias, no saldrán vivos de aquí.
Slim saltó sobre Stretch y Blue, consiguiendo acorralarlos contra el suelo rodeados de puntiagudos huesos mágicos formando una jaula. El bestial esqueleto se estaba acercando cuando Blue -empapado en lagrimas- comenzó a conjurar huesos mágicos sin control en un vano intento por protegerlos a ambos de una muerte segura, Stretch observó esto con impotencia pero no dudó abrazar a su hermano pequeño contra sus costillas cuando Slim intentó clavarles un hueso, contraatacandolo con otro de su propia colección.
—¡Basta! ¡Por favor, detente! —bramó Stretch dirigiéndole una mirada desesperada a quien sugería ser el dueño de aquel demoníaco esqueleto—. ¡Si tanto quieres matarme te daré mi vida pero deja ir a mi hermano Blue!
—¡No, Papy! ¡No pienso abandonarte!
—¡Por lo que más quieras! —Papyrus continuo—. ¡Haré lo que sea!
—¡No! ¡Por favor! ¡No le hagas daño! ¡No mates a mi hermano! —suplicó Blue volviéndose hacia quien lo mantenía apresado con lagrimas empapando su rostro—. ¡No pienso permitir que te lastimen, Papy! —Sans se aferró al mayor con más fuerza y Papyrus respondió al abrazo tratando de callar los sollozos del más pequeño, a la vez que buscaba controlar el temblar de sus propias extremidades. Slim al instante se sintió tocado por el fuerte lazo que compartían aquellos esqueletos. Podía notar cuánto se amaban sólo con verlos.
—Mi Lord —Slim le dedicó una mirada entristecida a su señor, delatándose suplicante, casi torturado con la imagen de aquellos hermanos luchando por mantener convida al otro. Ante esto Raspberry desvió la mirada cruzándose de brazos, evadiendo esas pupilas que tantas veces -en medio de la batalla- le habían recordado lo que realmente eran el uno para el otro y todo lo que compartían a puertas cerradas, lejos de las miradas juiciosas del subsuelo.
—No me mires así, Papyrus —recriminó con gesto indiferente—. Sabes que no puedo permitir que monstruos emigrantes invadan nuestro territorio por muy indefensos que estos parezcan. Es mi deber como miembro de la guardia real ejecutarlos.
—Pero... tal vez ellos en realidad no tienen malas intenciones.
Raspberry devolvió la mirada a los dos esqueletos que permanecían acorralados por los huesos mágicos; Stretch y Blue todavía se abrazaban aunque el mayor parecía ya haber notado la repentina pausa y este deshonroso debate que ocurría entre ellos. Entonces Raspberry miró a su alrededor analizando el extraño fenómeno que finalmente tenía tiempo de observar. El desierto paisaje de Snowdin se apartaba bastante de esas tierras plagadas de tinieblas, quería creer que seguían en el territorio de su pueblo natal pero este lugar se asemejaba a un sendero extraído de sus peores pesadillas. ¿Qué hacían dos esqueletos en medio de la nada y por qué todo indicaba que aparecieron justo en el momento que comenzó a formarse aquella extraña niebla? Primero necesitaba interrogarlos, después de obtener respuestas decidiría si merecían ser asesinados por su hermano mayor o no.
—Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? —La voz a sus espaldas consiguió su objetivo de sorprenderlo, incitándolo girarse para averiguar quién era dueño de semejante acento egolatra, vislumbrando con asombro que estas nuevas presencias también eran esqueletos—. Tienen agallas para pasearse en el territorio del Temible Papyrus, ¿eh? Nyehahaha, supongo que merecen reconocimiento por su valor pero esto se termina aquí.
Aquel esqueleto de oscuras vestimentas de batalla y marcadas cicatrices de guerra distribuidas por la parte superior de su cráneo materializó en cada una de sus manos un hueso magico punzocortante, posicionandolos como si se tratara de dos espadas dobles, el esqueleto más bajo a sus espaldas se mantenía quieto con ambas cuencas oscurecidas por la incertidumbre, un hecho del cual Raspberry logró encontrar un motivo al repasar una vez más a todas las figuras presentes en esa zona, pues todos gozaban de apariencias similares salvo por sus distintivas vestimentas, pero cada uno se acompañaba en pareja siendo uno de mayor estatura que su compañero, además era evidente cuáles eran sus roles.
—Ugh... jefe —intentó alertar Red a su hermano menor.
—Cierra la boca, Sans. Este no es el momento para tus estupideces.
—Pero, jefe —insistió Red cada vez más nervioso—. Justo aquí y ahora está sucediendo algo inimaginable.
—¿Si? —Edge se tomó un momento para observar aquello por lo que su inútil hermano se mostraba tan alterado, más no encontró problema que debiera considerar además de la amenaza que cada uno de ellos representaba—. Todos somos esqueletos —obvió con tono fastidiado—, gran descubrimiento. Ahora prepárate para luchar.
—No, no, jefe —Red se puso aún más nervioso, gotas de sudor espeso deslizándose por su cráneo cada vez en mayores cantidades—, usted no está viendo todo el escenario.
—¿Qué significa esto? —interrogó Raspberry en voz alta, realmente no esperaba que le respondiera nadie pero la incredulidad por el suceso lo mantenía curioso y renuente a elevar la guardia ya que no conseguía sentirse amenazado con aquellas presencias a pesar de todo el espectaculo; los recién llegados seguían gritando y pronto notó que sus anteriores objetivos se apartaron de su prisión cautelosamente para quedarse de pie a una distancia prudente de quienes los habían atacado, en vista de eso Raspberry prefirió desaparecer sus huesos mágicos con un chasquido de dedos en señal de paz. Stretch y Raspberry compartieron miradas, entonces el bajo miembro de la guardia real avanzó, apartándose de ellos—. Vamos, Mutt —indicó para sorpresa de todos, aún así Slim obedeció al instante comenzando andar tras los pasos de su hermano. —Ya tuve suficiente de este circo.
—¡Alto ahí! —Una serie de huesos rojos emergió de entre la nieve, obstruyendo el camino de Raspberry en el proceso. Slim le dedicó una mirada amenazadora a Edge quien extendía un brazo en su dirección con firmeza—. No recuerdo haberte dado permiso de irte —agregó en tono sombrío—, no te lo permitiré hasta que no te hayas identificado y doblegado ante el poder del Temible Papyrus, pues parece ser que no tienes idea con quién estás tratando, vagabundo, así que para mi será un placer ilustrarte primero.
—¿"Temible Papyrus"? —repitió Raspberry girándose sobre los tacones de sus botas y dejando colarse a la superficie la burla que saboreaba—. Ya veo. Eso lo confirma.
—¿De qué estás... ? —Edge no fue capaz de terminar de pronunciar su pregunta.
—Tú —Raspberry señaló al esqueleto de la chamarra anaranjada—, ¿cuál es tu nombre?
—Papyrus —respondió Stretch comenzando a comprender hacia dónde iban dirigidas las intenciones de aquel que los había atacado antes—, y el nombre de mi hermano —tomó a Blue del hombro quien lo miró con intriga—... es Sans.
—¿¡Estás bromeando!? —replicó Edge en reacción, Red volvía a sudar espeso.
—Mi Lord... —Slim le dedicó una mirada suspicaz a su hermano menor y este le devolvió una sonrisa cómplice, transmitiéndole su aceptación a la afirmación implícita manifestándose fuera de las cuencas perezosas de su amada mascota.
—Esto era de lo que estabas hablando, ¿cierto? —Raspberry se aproximó a Slim extendiendo una mano en su dirección, en respuesta él rápidamente se tiró de rodillas para recibir las ligeras palmadas que su señor le ofreció sobre la maraña de pelo sobresaliendo de su chaqueta y que cubría gran parte del tiempo su cráneo desnudo—. Parece que finalmente tus absurdas divagaciones delirantes han servido para algo útil. Tienes permitido regocijarte de felicidad, después de todo haz acertado en tus teorías: es posible que una o varias lineas temporales, o mejor dicho, "universos alternos" se mezclen cuando han sido sobrepasados los limites del territorio dimensional. —Dejó de acariciarlo para mirar hacia la distancia, cuyo paisaje simulaba ser excesivo y -probablemente- interminable—. Ahora lo interesante será encontrar una salida, si es que hay una.
—¿Saben acerca de los Universos Alternos? —cuestionó Red desde su posición, obteniendo la atención de los duplicados enseguida, incluyendo la de su jefe.
—Esto si que es una sorpresa —comentó Stretch reconociéndose menos tenso—. Jamás pensé que varios de ustedes serían conscientes sobre las lineas temporales también.
—Papy, ¿qué está sucediendo? —cuestionó Blueberry contrariado.
—Luego te explico, bro —prometió.
—¡Un momento! —intervino Edge molesto—. ¿Se puede saber de qué mierda están hablando? ¡Sans! Me parece que tienes mucho que decirme sobre esto.
—B-Bueno, jefe. Verá... —Red se encogió en su sitio claramente nervioso mientras mantenía los falanges extendidos hacia adelante como un escudo contra la ira de su hermano. Raspberry observó esto sin poder evitar emitir una risa carente de simpatía.
—¿Oh? Veo que tu mascota no ha sido entrenada correctamente —comentó. Y su comentario atrajo la mirada furiosa de Edge igual que un imán mientras Red se tensaba envuelto en pánico, pues nadie sabía mejor que él el peligro que representaba Papyrus cuando alguien osaba burlarse de sus habilidades de sometimiento—, se nota que es muy aficionado a guardarte secretos. En verdad, siento pena por ti.
—Hijo de puta —murmuró con una alta dosis de veneno. Red se vio obligado a cruzarse en su camino para impedir que la marea subiera sobre la costa.
—¡Espera, Jefe! Aún tenemos incógnitas que resolver, justo ahora no es necesario...
—¡Quítate!
Edge estuvo a punto de hacer a un lado a Red violentamente pero la retención de su brazo lo ayudó darse cuenta que el esqueleto de ropa holgada había aparecido a sus espaldas e impedido que se desquitara con el más bajo. Aún en medio de su sorpresa no tardó en deducir que este extraño sujeto debió teletransportarse como usualmente haría su hermano en los momentos de crisis, cuando esquivar era una opción imposible de llevar a cabo durante una batalla. El gesto de Stretch era severo y casi aterrador, contrastaba mucho de lo patético que se mostró en aquella primera batalla contra la mascota del enano engreído; Edge no estaba seguro cómo sentirse ahora que este vago delataba su naturaleza oculta.
—Si es verdad que ambos somos "Papyrus" y que nuestros hermanos son "Sans", no puedo tolerar que lastimes a tu hermano enfrente de mi.
Edge apretó sus filosos dientes ante aquella osadía, deseando desde lo más profundo de su alma arrancarse de aquellos dedos que lo tenían sujeto con firmeza para darle el primer ataque definitivo. Sin embargo, tomó la elección de controlar su temperamento por el bien de su inútil hermano ya que -a diferencia de él- Sans no contaba con la suficiente resistencia para sobrevivir a un sólo golpe dentro de una batalla. Y aunque en su mundo estaban acostumbrados a la violencia, y a las masacres sin sentido, estos esqueletos debían ser más fuertes que todos los monstruos a los que se habían enfrentado con anterioridad; la lucha que presenciaron sugería que debía ser así. Miró al Sans de vestimentas azules quien lucía visiblemente preocupado por la situación y tuvo un impulso de piedad por él.
—¿Jefe...? —Red intentó llamar a su hermano menor, entonces Edge se liberó del agarre con más tranquilidad, pues decidió que no valía la pena el conflicto.
—Como sea —le restó importancia cruzándose de brazos—, por lo que han dicho, asumen que todos nosotros formamos parte de un mundo distinto y que ahora hemos sido atrapados en una misma dimensión, ¿correcto? —se aseguró, al ver que nadie negaba a sus conclusiones agregó—. Eso significa que no hay necesidad de pelear entre nosotros porque no sabemos si matar alguno afectará al balance de alguna manera, ¿me equivoco?
—Ese, de hecho, es un buen punto —declaró Raspberry, sorprendido de que aquel pedante egolatra en verdad hubiese estado escuchando, pues desde el principio le pareció el tipo de individuo que se enfrascaba una vez se enfurecía pero afortunadamente era un monstruo sensato; esto lo facilitaría todo—. Yo había pensado únicamente en buscar la salida pero lo que planteaste podría tratarse de una realidad.
—¿Y creen que haya otros además de nosotros? —Stretch quiso saber la opinión de sus doppelgangers, pues esta astilla de hueso comenzaba a molestarlo.
—No lo sé, imbécil —Edge replicó—. ¿Por qué no inicias la búsqueda tú mismo? —Su tono logró ofender a Stretch—. Justo ahora ese detalle es lo que menos me preocupa.
—¿Es eso cierto? ¿Podría haber otros? ¡Esto es malo! —Blue se acercó corriendo hasta su hermano mayor—. No podemos dejarlos vagar por este lugar solos, quién sabe lo que podría pasarles, podrían iniciar una batalla sin saber que sus muertes nos afectarán a todos... ¡Papy! Pienso que lo más importante ahora es encontrar a nuestras otras contrapartes, instruirlos sobre lo que está sucediendo y brindarles ayuda en caso de que estén heridos.
—Me parece una buena idea, bro —Stretch asintió convencido y se giró hacia el resto de los esqueletos—. Sobre eso, sé que hasta hace un momento todos nos veíamos como contrincantes pero les diré que por mi parte no hay rencores. Así que, ¿qué sugieren? Pienso que lo más conveniente para todos es mantenernos unidos.
Una risa burlona se adueñó del ambiente. Red no dejó de reír a pesar del gesto reprobatorio de su otro yo vestido de azul en su rostro cadavérico. —¿Viajar juntos? Estás bromeando, ¿verdad? —Red se alzó de hombros—. ¿Qué somos? ¿Una pila de inútiles crías sin futuro? Nosotros no necesitamos de alianzas para estar seguros, en realidad, yo me sentiría mucho más incomodo con un perro demente caminando a mis espaldas.
—He, por primera vez dices algo coherente, Sans —elogió Edge con una sonrisa malvada mientras miraba en dirección a Raspberry y Slim, quienes lucían poco afectados por aquellas palabras cortantes.
—Por mi pueden irse al infierno y ser torturados hasta la muerte y nada me importaría menos —contraatacó Raspberry decretando un aura desafiante—. Sin embargo, de ser posible que compartimos una conexión, no me conviene que otros se conviertan en mi condena así que no pienso permitir que se alejen para cometer estupideces. Quieran o no se quedarán a la disposición de todos, así participen o actúen como las basuras sin gracia que son, lo mejor es que no nos metan en problemas.
—Eso dilo por ti, maldito —espetó Edge respondiendo con una postura dominante.
—Bien —Stretch suspiró con cansancio, pues algo le decía que recorrerían un muy largo camino con aquellos dos. Blue observaba con preocupación cómo se desarrollaba tan siniestra convivencia—, eso significa que hemos llegado a un acuerdo al menos. No habrá peleas hasta que descubramos las razones por las que fuimos apresados en este lugar.
—Si, emmm... y supongo que usaremos nombres clave para dirigirnos a quienes no sean nuestros hermanos —sugirió Blue en un vano intento por disminuir la incomodidad que la tensión en el aire prometía una larga estancia sobre sus hombros—. Supongo que yo comenzaré... en nuestro mundo ya tenía un apodo así que pueden llamarme Blue y pueden dirigirse a mi hermano como Carrot, Honey o Stretch.
—Esos son muchos apodos —evidenció Slim curioso, ante esto las pupilas inicialmente apagadas de Blue se iluminaron con cierta emoción.
—Eso es porque mi hermano es muy popular en Muffet's, todos lo conocen y...
—No me interesa —le cortó Edge colocando las manos sobre las caderas.
—Bueno... —Blue se encogió de hombros, volviendo a sentirse nervioso. Stretch no lo culpaba ya que a pesar de la sugerencia que había hecho ninguno parecía realmente interesado en apoyar su idea y compartir apodos. Blue esperó un poco más pero finalmente perdió la paciencia—. Ugh, está bien... al ver que nadie está participando, ¿les molesta si soy yo quien los nombra?
—Haz lo que quieras, colega —Red se encogió de hombros—. Sólo apresúrate.
—¡Entendido! ¡Entonces... ! —Blue señaló a cada esqueleto apresuradamente, diciendo sus sobrenombres de forma consecutiva; Carrot se rió entre los huesos de sus dedos debido a lo tierno que le pareció su hermano actuando de manera tan exagerada—. ¡Tú serás Rasp y tu hermano será Puppy! ¡Tú serás Edge y tú... !
—Red —le cortó Sans repentinamente. Blue se quedó paralizado—. Lo sé, muy original —agregó con sarcasmo. —Pero siempre he amado ese color así que no me juzgues.
—Oh, no, ¿juzgarte? ¡jamás! —exclamó Blueberry enérgico, no podía evitarlo cuando había sido el único monstruo en seguirle el juego, aún si hubiese sido con semejante desinterés quiso tomarlo como algo positivo. Edge le dedicó una mirada confundida a su hermano pues nunca creyó que este siquiera miraría al ingenuo esqueleto de vestimentas azules, se preguntó si este impulso compasivo nació de la misma debilidad que le provocó a él; no existía la inocencia en el mundo de donde ellos provenían después de todo así que esto inevitablemente les resultó fascinante, especialmente tratándose de un "Sans".
—Si nadie tiene más qué agregar, propongo que iniciemos nuestra travesía de inmediato—anunció Raspberry, brazos cruzados y el sonido provocado con la punta de su bota derecha golpeando insistentemente la nieve como muestra de su creciente impaciencia—. Quiero comprobar yo mismo si realmente hemos dejado de habitar Snowdin.
—No tengo quejas —admitió Stretch.
—¡Es cierto! ¡Debemos darnos prisa! —Blueberry estuvo a punto de apartarse de Stretch corriendo para seguir el paso de los demás esqueletos pero el mayor de los dos logró frenarlo tras sujetarlo de su bufanda azul—. ¿Qué? —forcejeó un poco, deteniéndose para dedicarle un gesto reprobatorio a Stretch debido a su osadía, pues no entendía su actitud ahora. —Por favor déjame ir, Papy.
—Si, colega —interrumpió Red divertido, delatándose presunto espectador de la escena que se desarrollaba entre ellos—. Deja ir al niño —agregó gestando una mueca malvada en su rostro—. Ya establecimos que la vida de nadie correrá peligro hasta descubrir que no habrá consecuencias si alguien de nosotros muere.
—¿Niño, yo? ¿¡Cómo te atreves!? ¡No soy un niño! —reclamó Blue ofendido.
Red volvió a girarse, ignorando a su doppelganger y dispuesto alcanzar el paso de su jefe quien no se alejó demasiado antes de darse cuenta que su hermano no lo seguía, tomando la decisión de esperarlo y volviendo a caminar una vez compartieron miradas -y una sonrisa relajada de Red- entre si. Stretch los observó alejarse, desviando la mirada a quien encabezaba la caminata; Rasp tiraba a Puppy de una correa, cuya extensión nacía de un collar de picos que durante su batalla no había notado. Si ellos eran un reflejo distorsionado de su propio universo eran bastante raros, aunque también lo eran los dos que aparecieron después de la disputa. ¿Podía confíar en ellos? Pues se daba cuenta que en esos mundos alternos debían reinar las injusticias y los vicios a diferencia del suyo.
—Sansy —dijo en voz baja, Blue guardó silencio rápidamente al identificar ese acento cauteloso. Papyrus sólo lo usaba cuando le iba hablar de algo muy importante—. A partir de ahora quiero que no te alejes demasiado de mi, sé que hemos conseguido estar en buenos términos con nuestros "otros yo" pero no sabemos cuánto durará esta alianza, así que no quiero que te confíes demasiado, podrían estar planeando algo.
—Ni siquiera sé qué está pasando ahora —se quejó Blueberry—. ¡Deberíamos... !
—Por favor —le interrumpió. Sans miró con sorpresa a su hermano, confundido con aquel tono de suplica, no era muy común escucharlo tan preocupado—. Hazlo por mi, hermano.
—Está bien —Blue se rindió, mas pronto recuperó su seguridad usual, adoptando una postura confiada y presuntuosa en los primeros niveles—. No hay nada que el Magnifico Sans no pueda hacer, especialmente cuando se trata de un favor para un Huesos Flojos como tú. Siéntete afortunado de que accederé a escucharte esta vez.
—Gracias, eres el mejor.
—Lo sé, ahora hay que apurarnos o nos dejarán atrás. —Blueberry comenzó a caminar una vez se aseguró de que Stretch estaba listo para acompañar sus pasos. Se mantuvieron en completo silencio, sin hablar más de la situación ni comentar algo al respecto mientras eran abrazados por el ambiente frío que no parecía concederle compasión a ningún ser vivo, aunque Stretch ahora mismo estuviera dudando de que habitara vida alguna además de ellos en tan lúgubre territorio. Fue así como se perdieron en la distancia, ignorantes de dos nuevas presencias que apenas habían emergido de la arboleda más cercana.
—¿Qué te parece? —cuestionó el esqueleto de menor estatura—. Esta zona es igual que la anterior... ¡Ugh! Desearía que esto se tratara de una pesadilla, ¡esta situación es tan molesta! ¡Mírame aquí perdido junto a un vago, oloroso y avaricioso como tú!
—No seas así, Sansy —canturreó el esqueleto más alto en tono burlón, expulsando una espesa estela de humo sobre la atmósfera entre cada hueco de su cráneo con cada palabra pronunciada—. Al menos sabemos que no hay nadie que pueda arruinar tu reputación al decir que "Sans, el respetado líder de la rica y codiciada Guardia Real" se ha perdido junto a su drogadicto e inaccesible hermano mayor mientras estaban en busca de la séptima alma humana.
—¡No me preocupa que alguien pueda verme contigo! —espetó el de brillantes pupilas purpuras triangulares—. ¡Me preocupa que no haya nadie aquí para admirar mis destacados atributos dignos de alguien de gran nivel! Si no hay nadie no puedo iniciar un combate y sin un combate no puedo lucirme. ¿Te das cuenta de la gravedad de la situación? ¡Por nuestra reina muerta, Papyrus! ¡Todo el mundo se daría cuenta del desperdicio!
—No-uh —replicó el de chaqueta purpura, escleras amarillentas y parche en la cuenca derecha con una sonrisa luego de aspirar con su única fosa nasal vacía—. No dramatices aún, mi estimadísimo Huesos Cortos. Porque estoy seguro que hace unos instantes había por lo menos seis monstruos rondando por aquí.
—¿¡En serio!? —Las pupilas triangulares destellaron excitadas.
—Sip. Estoy seguro de que si vamos por esta dirección —señaló el sendero de nieve recién abandonado—, los encontraremos y ambos podremos divertirnos cazándolos.
—¡Perfecto! ¡Tal vez incluso encontremos a un humano! ¡O dos, o tres... ! ¡A la mierda, no me importa, mientras pueda destrozar los sueños y esperanzas de otros! —Sans conjuró su gasterguadaña, preparándose anticipadamente para luchar. Pues ambos eran conscientes de que la verdadera diversión apenas estaba dando inicio.
*Esta es una broma en inglés imposible de traducir al español así que tuve que adaptarla de esta manera. La broma vendría siendo:
"Why fandom keep calling US Papyrus Carrot? Because he's not carrot all"; la incluí porque la primera vez que la escuché me puse a reír como loca. Hay otra broma que venía incluída pero no encontré la ocasión de compartirla en el capitulo así que la escribiré aquí:
"Why fandom keep calling US Sans Blueberry? Because he's blue-berry often". Hahahaha. Joder. Sé que es estúpido pero deben admitir que son buenas.
Comentarios Adicionales: Oh, si, los hermanos Swapfell también han hecho su acto de presencia en este capitulo. Debido a que nunca los leí en fic's y me dí cuenta de que el fandom los confundía o mezclaba con los Fellswap no encontré apodos para ellos así que utilizaré nombres clave de mi propia invención: Swapfell Papyrus será Money y Swapfell Sans será Purple. ¿Qué les puedo decir? Mi creatividad no dio para más, hehe.
Pensé mucho en agregar a los hermanos esqueleto de Fellswap Gold pero... habría sido demasiada elegancia para mi escritos descuidados. Como sea, espero que hayas disfrutado de la lectura hasta ahora. ¿Creen que lo estoy haciendo bien? Gracias por leer.
