-¿Qué?-se obligó a formular esa pregunta con el seño fruncido, ya que creía que no había escuchado bien.
-No te haga la estúpida y respóndeme!-esta vez usando una voz y una actitud un tanto brusca la alejó de su cuerpo solo para mirarla a la cara mas no abandonándola del todo
-Terry, me estas last…-se quejò, era cierto, el hombre la estaba lacerando no solo con su actitud, también con la fuerza innecesaria que ejercía en los brazos de ella.
-¡Respóndeme!-Eliza se sobresaltó por un momento, duró unos segundo en dar con su voz.
-¿Y eso a ti en que te importa, eh? ¿En qué te afecta? -zafándose del agarre y mirándolo a los ojos, empujándolo repetidas veces sin dejar de repetirles esas palabras, usando un tono de voz y una actitud que le confirmaba a Terrence eso que èl pensaba; una vez mas lo hacia, se cubría con esa coraza de orgullo.
-¡Eres mi esposa, mi mujer!-haciendo ademanes continuo para darle mayor énfasis a sus palabras, para luego atrapar las intranquilas manos de ella que no paraban de golpearlo.
-¡ja!- se mofó , rodando sus ojos por lo que había escuchado, posando sus mirada en las manos que èl aprisionaba en el aire.-Ahora quieres tomar el papel de esposo ¿Verdad?...-cerrando sus ojos por unos segundos y conteniendo el aire para soltarlo despacio, esperando que ese gesto la tranquilizara. Se negaba en volver a entrar a ese juego que Terrence intentaba meterla… Ya no, ya estaba harta de las continuas discusiones, la carita de su niño la había hecho reaccionar, ya no má favor, Terrence, vete…por favor- lo vio negar, aun manteniendo su semblante duro, ¡lo vio negar!.
-Como te cansaste de mi, fuiste ha por otro, eh.-Una sonrisa que matizaba el tormento en èl. Relamió sus labios para luego agregar-¿Te acuerdas como tù y tu familia invadieron el teatro y armaron aquel escandalo? Por que yo si, y te lo puedo recordar si quieres, amor. ¿Recuerdas como empujaron a Susana, mi ex prometida, la que al igual que tù intentaba amarrarme? Le dijiste que cogimos, que producto de esa maldita noche había un niño de por medio creciendo en tu vientre ¡Te imaginas, siquiera, como me cayó esa noticia al enterarme de esa manera de que iba a ser padre! Y como si no fuera poco, me abofetearon, me insultaron, me sacaron de aquella cárcel para meterme a esta…No, Eliza, no te dejaré y menos para que te largues con otro…-no sabía por qué se martirizaba de esa manera, recordando esos momentos que hacían aun más difícil esa relación. Ella le había abierto las puertas para que saliera de aquella cárcel como èl había llamado a esa relación que llevaban, entonces ¿Por qué no se iba y celebraba su libertad? ¿Por qué esperaba que ella se retractase y lo engatusara como lo había hecho al principio, como esa noche cuando procrearon al primogénito?
Y ahí estaba, una vez mas, haciéndose el mártir mientras le mantenía la mirada aquella deslucida mujer que era la antítesis de lo que fue, de esa que deseaba con suma locura, con aquella que peleaba diariamente, a la que espiaba mientras jugaba con su hijo y lograba sacarle una sonrisa sin ser consciente de ello; aquella mujer que desbordaba seguridad, con esa actitud altanera... Todos esos momentos los espiaba mientras disfrutaba de un buen puro, entre las espesas y traslucidas capas de calada tras otra, era la pincelada que marcaba el limite a un cosquilleo que lo instaba en acercarse a ellos a compartir esos momentos que maldecía y criticaba de la boca para afuera y que disfrutaba internamente. Ahora que la tenia tan cerca, a tan solo unos centímetros de distancia, mientras se mantenían la mirada y se sostenían las manos, había caído en cuenta que su gusto por el cigarro había aumentado en los últimos tiempos; y que siempre elegia el mismo lugar para disfrutarlo.
Guiado por la furia, Terrence sorprendió a Eliza tomándola por la parte trasera de su cabeza, pegándola a su frente, sintiendo las respiraciones de ambos mas forzosa por la excitación que emanaba sus cuerpos necesitados uno del otro. En un principio la sintió temblar como creyendo que él, justamente él le pegaría o había sido por algo mas, ya, a esas alturas, no estaba seguro de absolutamente nada.
Verla asi le dio la impresión de que en verdad ella aun guardaba algun sentimiento positivo para con èl, que le era fiel, que aun le quedaban fuerzas para seguir intentando conquistarlo; pero sabia que eso ya eran aguas pasadas, y eso era algo que no lograba definir el "por que" le afectaba... eso provocó que, en medio de esa marea de sentimientos encontrados, en èl aflorara una media sonrisa en sus labios, una agria, que denotaba la ironía de la situación.
-No, Eliza, no te dejaré tan fácilmente…no te dejaré libre para que corras a los brazos de otro…eres mia, solo mia ¿Me has entendido? -dijo con los ojos cerrados, como si esas palabras la hubiera dicho en pensamientos y no en voz alta. Acariciándole los obscuros y mojados rizos rojizos mientras se apegaba aún más a la frente de ella, como queriéndose fundir en la misma. Ella no hizo ningún gestos, haciéndole creer a èl que no lo había escuchado o que simplemente no le importaba .-Mia, Eliza.-dijo en un susurro apretando los dientes al tiempo que la mandíbula le temblaba por la rabia.
No era consciente en la posición que se hallaba con aquella mujer que decía odiar: con una de sus huesudas manos acariciándole el culo y la otra se mantenía en la nuca en un gesto posesivo, mientras sentía como las lágrimas se acumulaban creando una especie de nudo en la garganta.
Le molestaba que esa mujer fuera de esa manera-que lo retara-a la vez que le fascinaba, pero no perdonaba que lo votara de esa manera a èl y a su hijo, para quien sabe que fines.
-Estas loco, Terry…No puedes obligarme a permanecer a tu lado-dijo al fin en un hilo de voz, también con los ojos cerrados, temblando por lo que había escuchado, por lo cerca que estaba de èl. También estaba confundida, no sabia a que se debía todo eso, ese arranque de celo de ese hombre que no le había dedicado mas que odio en el año y medio que llevaban casados.
-¡Pero tù si que pudiste obligarme, eh! Estoy loco, si, tienes la azarosa razón. -rio, incrédulo. Estaba haciendo el ridículo.
Se habian sumido en un denso silencio mientras sus manos y bocas ansiaban palpar la piel del otro a la vez que alzaban una barrera para no darles riendas a esos deseos mal intencionados, esos que de seguro acabaría como los demás: en un error.
Sus cabezas se movían de un lado a otro, conducido por la ansiedad mientras sus respiraciones se aceleraban un poquito mas con el pasar del tiempo, hasta que lo inevitable sucedió. Terréense atrapó la boca de ella, haciendo eso que lo había estado torturando desde hace un buen rato; devoró la boca de esa mujer sin tener un poco de tacto, con mas fuerza que en un principio…la estrechó en sus brazos apretándola tan fuerte que la boca de la mujer, quien aun se hallaba a la defensiva, no tuvo otra opción que abrirse para èl en un quejido.
Ella no correspondió al beso de inmediato, aun trataba de comprender lo que estaba pasando; que había llevado a que su esposo actuara de esa manera, sabia que no había aflorado un sentimiento positivo hacia ella de un momento a otro, a lo mejor èl la estaba probando, queria confirmar algo que había dicho hace un rato; algo con relación a un amante que ella no tenia… si, eso era; su orgullo de hombre lo había cegado, le había instado a actuar de esa forma tan posesiva y ella no le daría el gusto.
Eliza reaccionó, lo empujó y lo miró con el ceño fruncido, con esos ojos café brillando por el rencor que había nacido al sentirse como una propiedad…se limpió con su ante brazo varias veces los labios, rechazando de esa manera los besos que le había dado su esposo, dejándolo pasmado y con las ganas de obligarla a hablar.
-¡Piensas lo que quieras!-dijo ella una vez que sintió las manos de Terry aprisionar una vez mas sus las suyas.-No soy tu juguete, ¡déjame en paz y termínate de largar de una buena vez por toda!…Mañana mismo comenzamos con los tramites de divorcio, yo sabré como lidiar con el escándalo.
Terry se mantenía pasmado por la actitud que había tenido hace unos momentos, nunca se creyó capaz de actuar de esa manera y menos con Eliza, con la mujer que lo asfixiaba con sus reclamos y chantajes. No supo por que las palabras de ella le habían dolido tanto, al punto de agarrarla de esa manera, de impedirle que se fuera sin siquiera darle el nombre de ese hombre con quien ella pretendía sustituirlo; no sabía por que le dolía tanto que ella rehiciera su vida o que ya la tuviera rehecha desde hacía quien sabe cuánto tiempo.
Un pensamiento lo cegó por completo y la soltó de una manera un tanto brusca, ella se marchó dejándolo con esos pensamientos que lo estaban torturando.
Èl era un actor muy cotizado, que se iba de jira por largos meses y era un hombre que no atendía a su esposa, una mujer tan hermosa y fogosa como lo era ella… viendo el rumbo por donde iban sus cavilaciones se iba guiando por la misma, saliendo del cuarto de baño y adentrándose al dormitorio al tiempo que se materializaba una escena en donde veía a un hombre sin rostro hacerle el amor a su esposa; la vio reír, gozar, dar y recibir tanto caricias como besos…
-Te maldigo, Eliza Leagan-. clavando su puño en uno de los muebles del dormitorio, aun viendo esa imagen que su imaginación proyectaba. -No solo me llevare a mi hijo, también te prohibiré verlo… No lo veras, ni tampoco dejaré que seas feliz con nadie más…No lo mereces.
Decía muy convencido en eso que se había propuesto; no sabía por que, puesto que Eliza le dijo que podía llevarse al niño para evitar verlo, pero algo le decía que ella planearía alguna táctica que lo convertirá a èl en el malo de todo ese teatro que se había montado.
Posó ambas manos en su cabeza, y quiso despejar esos pensamientos que lo confundían… ella no era de esas personas, ella dijo que se lo llevara, por que lógicamente queria marcharse a otro lugar para comenzar de cero, donde ella y ese supuesto amante podían engañar al mundo haciéndoles creer que ella era la esposa ideal…
Veía su reflejo en el enorme espejo que utilizaba su esposa, ese que fundia como una segunda pared; sintió terror al mirar cuan enfermo se mostraba. Se acercó al espejo y posò su mano sobre su reflejo, viendo mas de cerca al desquiciado que se mostraba ante èl, pretendiendo se èl en una versión desmejorada .
Terry se abrazó al espejo, aspiró el dulce olor que de este se desprendía, ese que le parecía a la mujer que había salido de aquel cuarto prácticamente huyendo de èl…
-¿Cuándo fue que los papeles se invirtieron de esta manera, eh, Eliza?-con los ojos cerrado, creando una especie de camino sobre el espejo cada vez que deslizaba su nariz.- Estas loca si crees que me irè y te dejarè el camino libre…Tù no me harás eso que me hizo Candice; de ti no lo aceptaré nunca, Eliza…Mi Eliza-una media sonrisa.
Continuarà...
