Oranqua18: ¡Saludos escritores/as y lectores/as de Fanfiction! Seguir jugando al Animal Crossing me hace recordar los sucesos que viví el año pasado en dicho juego. Así que aquí traigo el segundo capítulo, un poco más corto que el anterior eso sí. ¡Espero que os guste!

© Animal Crossing pertenece a Nintendo. Nada es mío salvo esta historia.


Capítulo 2: El Día de las Bromas.

Los dos días siguientes a su llegada habían sido muy tranquilos. Kyra los había gastado en conocer a todos sus vecinos. Eran cinco en total: Fauna, una cierva marrón con detalles de color naranja y rojo; Amelia, una águila de plumaje rojo, blanco, negro y azul; Nenúfar, una rana de piel rosa en distintas tonalidades; Sansón, un ratón de color gris azulado oscuro; y Pirolo, un elefante de un tono anaranjado.

Además también visitó la zona comercial al completo, conociendo a Tendo y Nendo, dos mapaches gemelos encargados de la tienda o, más bien, almacén/caseta que se cae a pedazos. A Pili, Mili y Tini, las tres hermanas puercoespines, quienes llevan la tienda de ropa y accesorios. Sin embargo, Mili parecía estar distante. Al búho Sócrates, director del museo, el cual pidió expresamente ayuda a la joven para completar las colecciones que se exponían. Y por último... visitó a Nook nuevamente.

- Aayyy... - se lamentaba Kyra, mientras caminaba hacia el ayuntamiento. Llevaba un vestido gris y una camisa blanca que había comprado en la modista hace poco y una flor roja en el pelo- ¿En serio? ¿Tan caro puede ser construir una casa? Al menos puedo pagar poco a poco. Seguramente a eso se refería Canela cuando dijo que no debía preocuparme por la factura.

Llegó al ayuntamiento y saludó a Canela, quien le devolvió el saludo para después darle una noticia que cambiaría los planes de la joven alcaldesa en ese tercer día en el pueblo.

- ¡Ah, alcaldesa Kyra!- exclamó, cuando vio a la joven entrar en el ayuntamiento- He de comentarle algo importante.

- De acuerdo- contestó Kyra acercándose a la caniche.

- ¡Hoy es el día de las Bromas!- volvió a exclamar.

- ¿Día... de las bromas, dice?- repitió.

- ¡Así es! Hoy, los vecinos trataran de gastar bromas al resto. Y como hoy se celebra este evento, no es necesario que trabaje.

- ¡Ah! Interesante... - a Kyra se le formó una sonrisa malvada en el rostro- Entonces, me marcho.

- ¡No deje que le timen!- le despidió.

Salió del ayuntamiento y se estiró, respirando el aire fresco típico de los pueblos.

- A este paso, ser alcaldesa va a ser un paseo... - decía en voz alta, estirándose triunfante.

Entonces miró hacia su derecha, en dirección a la plaza, viendo en ella a un gato de pelaje blanco que vestía un traje de bufón.

- ¿Un nuevo vecino?- pensó Kyra- Canela no me dijo nada al respecto. Iré a hablar con él.

Se acercó con calma, sin que el animal la viese. No tardó en llegar hasta él y en cuanto lo hizo, le llamó la atención.

- Esto... ¡Hola!- saludó Kyra.

El gato se giró, mostrando su cara a Kyra. O eso haría, si tuviera cara. La niña dio un salto atrás al ver el rostro blanco, completamente blanco y vacío del animal. Este le devolvió el saludo.

- ¡Hola! Lo mismo es un poco tarde para preguntarte esto, pero... ¿Sabes qué día es hoy?- Kyra tardó en contestar, recuperándose del shock.

- El... día de las bromas, ¿no?- respondió.

- ¡Exacto, el Día de las Bromas!- exclamó- ¡Hoy tomarle el pelo a la gente está bien visto!

- No se yo...

- Que si, que si- decía afirmando con la cabeza- Pero... entre tú y yo- y se acercó a Kyra, como si fuera a contar un secreto, pero entonces gritó- ¡en Osset solo hay bromistas del tres al cuarto!

- ¡No grites!- riñó la chica.

- ¡Ja, ja, ja!- reía- ¡Qué divertido es gastar bromas! Y, ¿sabes? ¡Voy a demostrarle a todo el mundo de qué pasta están hechos los verdaderos bromistas! ¡Como que me llamo Blanca, la gata bromista!

- ¿Y cómo piensas hacerlo, Blanca, la gata bromista?- preguntó Kyra- ¿Qué estás tramando?

- ¿Que qué estoy tramando?- repitió- Je, je, pues verás...- y volvió a acercarse, pero esta vez Kyra se alejó, cruzando los brazos y mirándole con cara de pocos amigos- ¡Me voy a disfrazar de algún habitante del pueblo y le voy a hacer una visita sorpresa!- Kyra puso cara de incredulidad- ¿Te imaginas su cara al verme? ¡Para partirse de risa, vamos!

- ¡Ya, venga!- exclamó Kyra, restándole importancia al asunto.

- ¿Eh? ¿Crees que voy de farol?- preguntó el animal un tanto enfadado.

- No- contestó- Pero me parece una broma muy absurda.

- ¡¿Cómo?!- la gata estaba completamente furioso- ¿A si? Pues espera a que comience la acción y verás, ¡incrédula! A ver a qué casa voy primero...

Y desapareció de allí, dando una voltereta sobre sí misma y dejando a la alcaldesa más sola que la una y confundida

- ¿Qué... acaba de pasar?- se preguntó Kyra a si misma- Ha dicho que se disfrazaría de los habitantes. Puf... menuda pérdida de tiempo...

Se marchó de la plaza, con la intención de ir a la tienda de los mapaches y olvidar el encuentro que acababa de tener. Sin embargo, justo cuando iba a entrar en la zona comercial, un grito se escuchó por todo el lugar, deteniéndola y alarmándola. El grito provenía de casa de Fauna. Kyra corrió hacía allí y entró, sin llamar.

- ¡Fauna!- exclamó enseguida- ¡¿Qué pasa?! ¿Y ese grito?

Pero no dijo nada más. Se quedó en shock al ver lo que allí acontecía: dos Faunas, peleando.

- ¿En... serio?- decía Kyra, entrecerrando los ojos.

- ¡Oh! ¡¿Y tú quién eres?!- preguntaba Fauna a Fauna- Acaso eres... ¿mi gemela mala?- y se puso a temblar.

- ¡¿Qué?!- exclamó la otra- ¡Pues claro que no! ¡Y la cuestión aquí es quién eres tú!

Continuaron exclamándose, contando datos sobre Fauna, como su día de nacimiento, sobre su familia, sus sueños, etc.

- ¡Ay, Kyra!- se dirigió una hacia la joven- ¡Ayúdame a resolver esto! ¡Este personaje quiere suplantar mi identidad!

- ¡No, espera, Kyra!- habló la otra- ¡No te dejes engañar! ¡Yo soy la auténtica Fauna!

- A ver, ¿cuál es la verdadera?- preguntó Kyra, pero ambas Faunas exclamaron a la vez "yo"- Esto...- volvieron a pelear.

- ¿Y qué podemos hacer?- se preguntaba una de las Faunas- ¡Ah, ya sé! Kyra, estoy segura de que tú sabrás identificar cuál de las dos es la de verdad.

- ¿Yo?- Kyra se señaló así misma.

- Sé que siempre puedo contar contigo, Kyra- Fauna le sonrió.

- No. Esa mirada de confianza otra vez- pensaba la joven.

- Mira, tengo una idea- seguía diciendo Fauna, mientras la otra miraba. Sacó una toalla de su bolsillo- Dale esta toalla a la que creas que es la impostora. ¡Así haremos que se limpie la cara! Y resolveremos esto de una vez por todas, ¡seguro!

- Espera, espera, espera... - pero Fauna no le dio tregua y le entregó la toalla. Kyra la aceptó.

- ¡Confío en ti, Kyra!

- Yo...

Kyra miró la toalla para después acercarse a ambas ciervas. Las miró con detenimiento, intentando descartar a una de las dos. Pero era complicado.

- Uf... creo que... tú eres la impostora.

- ¿Yo?- preguntó la seleccionada, la misma que le dio la toalla- ¿Crees que soy la impostora? Me siento... muy dolida,- Kyra comenzaba a arrepentirse de su decisión- pero si eso es lo que crees... dame la toalla- la joven le entregó la toalla y esta se frotó la cara, demostrando que era la verdadera.

- ¡Ja, ja, ja!- reía la otra, mostrando su rostro blanco- ¡Te engañé! ¡Ja, ja, ja! ¡Qué divertido! ¡Soy la mejor! Y ahora, ¡a por mi siguiente víctima!

Y volvió a dar una voltereta sobre si misma y a desaparecer.

- ¡Jo, Kyra!- se quejó Fauna- Y yo que creía que me conocías bien.

- Fauna... lo siento- se disculpó la chica.

- No pasa nada- lo dejó estar la cierva- Por cierto, ha dicho algo de siguiente víctima. Deberías ir a ver de que se trata.

- Bien... hasta luego.

Salió de la casa, dejando a Fauna dentro. Sin embargo no se marchó de allí, se quedó mirando el cielo, pensando.

- ¿Debería ir a ver de que se trata?- decía en voz alta- ¿Y decepcionar otra vez? ¡No gracias! Yo me marcho a ver que se vende hoy y a pasar el día en casa. ¡Y San se acabó!

Pero otro grito se escuchó por el lugar. Kyra intentó ignorarlo y caminó nuevamente hacia la zona comercial. Pero... no podía. Así que corrió hasta llegar a la casa de la nueva víctima: la casa de Amelia. Kyra se armó de valor y entró. Otra vez la misma historia: dos Amelias, hablando sobre datos de su vida y pidiendo ayuda a Kyra.

- Otra vez- pensaba- esa confianza...

Pero esta vez fue diferente. Esta vez no decepcionó a nadie. Esta vez, acertó en su elección y le dio la toalla a la impostora.

- ¡Si, soy una impostora!- exclamó Blanca, dando una pirueta y mostrando su verdadero aspecto- Rayos, ¿qué me ha podido delatar? ¡Si era su vivo reflejo!

- ¡Qué alivio!- dijo Amelia entonces a la chica- ¡Eres la mejor!

- Gra-gracias... -susurró Kyra.

- Te he subestimado... ¡Estaba convencida de que mi disfraz funcionaría a las mil maravillas!

- Pues parece que no fue así- añadió Amelia con una sonrisa triunfadora.

- ¡Pero no pasa nada! ¡Borrón y cuenta nueva! Mi próximo disfraz será una pasada, ¡palabra! ¡A ver si me descubres!- y se esfumó.

- Gracias, Kyra- se dirigió la águila a la alcaldesa- Estaba convencida de que tú nos sabrías diferenciar.

- ¿En.. serio?- preguntó tímidamente. No podía creerlo.

- Me alegro de que me conozcas tan bien. Mira, te voy a dar esta foto mía como agradecimiento- sacó la foto junto a un marco y se la entregó. Kyra la miró. Era Amelia y detrás había inscrito la fecha de nacimiento del ave y una frase que al parecer solía decir- Gracias por todo. No sé que habrá sido de esa gata...

- Yo si... por desgracia- cortó Kyra, guardando la foto- Habrá ido a ver a otro vecino. A engañarlo, cono hizo contigo.

- ¡Eso es horripilante!- exclamó- ¡Por favor, ayuda a todos los que puedas!

Kyra asintió y se despidió de Amelia mientras salía de la vivienda. De nuevo, se mantuvo allí quieta mirando el cielo.

- No entiendo nada- pensaba- ¿Por qué esa confianza?- otro grito- ¿Cuánto va a durar esto?

Y así estuvo durante todo el día, buscando a Blanca, escuchando discusiones, entregando toallas, creando desilusiones y, solo en una ocasión más, alegrías. Hasta que el día llegó a su fin. Ya no habían más vecinos que engañar asi que Blanca concluyó en dejar de gastar bromas y pasar el resto del día paseando por el pueblo.

Kyra se encontraba en la plaza para entonces. Estaba cansada y angustiada por el día que había llevado. Miraba las dos fotos que los vecinos a los que no había decepcionado le habían dado: Amelia y Sansón. Suspiró y guardó las fotos.

- Estúpida fiesta... - dijo en voz baja para que nadie la escuchara, por si acaso Blanca estaba cerca de allí.

Se levantó del parterre de la plaza, donde estaba sentada y donde el arbolito que había plantado hace tres días había crecido un poco. Pero entonces, el suelo comenzó a temblar y un tumulto se escuchó. Kyra miró hacia donde se escuchaba el barullo, pero lo único que veía era una masa de polvo.

- Pero, ¿qué... - entrecerró los ojos para poder divisar mejor. Sin embargo no fue hasta que escuchó su nombre que no supo de que se trataba.

Rápidamente todos los vecinos del pueblo llegaron a la plaza y para no ser atropellada, Kyra tuvo que subirse al parterre. Allí estaban todos literalmente: Fauna, Nenúfar, Pirolo, Sansón y Amelia. Los tres primeros parecían molestos mientras que los restantes preocupados y con cara de arrepentimiento.

- ¡Lo sentimos, Kyra!- exclamaron ambos al mismo tiempo.

- ¿Qué?- preguntó la joven, sorprendida y confundida- ¿Qué sentís?

- ¡Nosotros si que lo sentimos, alcaldesa!- gritó Nenúfar entonces, confundiendo aun más a la chica- Sentimos no ser lo suficientemente aptos para tener tu amistad.

- ¿Qué?- no entendía nada y estaba a punto de caer sobre el pequeño árbol a causa de los empujones.

- Nenúfar, seguro hay una explicación razonable- intentaba calmar la situación Fauna- ¿verdad, Kyra?

- Esto...

- ¡¿Por qué?!- Pirolo comenzó a llorar.

- ¡BASTA!- el grito de enfado y desesperación de Kyra silenció a todo el mundo, literalmente. Ningún vecino hablaba, y los bichos que estaban cerca haciendo sus respectivos ruidos se callaron. Kyra los miró, un tanto avergonzada. Pero prosiguió- A ver, desde el principio. ¿Por qué os lamentáis? Y, ¿qué es eso de no ser lo suficientemente aptos para tener mi amistad?

- Sabemos que hoy había una criminal- comenzó a explicar Nenúfar- que iba disfrazándose de cada uno de nosotros. Y que usted- y señalo a Kyra, recalcando el "usted"- ha ido desenmascarando...

- Pero, con nosotros tres- continuó Fauna, refiriéndose a la rana, a Pirolo y a ella misma- te confundiste. Creíste que nosotros éramos los impostores...

- ¡¿Por qué?!- volvió a llorar Pirolo.

- Exacto, ¿por qué?- repitió Nenúfar- ¿Por qué con nosotros te confundiste y con ellos... - y miró a Amelia y a Sansón- ...no? ¿No somos dignos de tu amistad?

- Nenúfar, para- riñó Fauna al anfibio- Dije que seguro hay una razón. ¿Kyra?

- Yo...

- Lo sentimos, Kyra- habló Sansón- Estábamos tan entusiasmados que no pudimos evitar decírselo. Para nosotros... ¡es muy importante!- y comenzó a llorar- ¡Demuestra que eres colega pero de verdad!

- Sansón... - Kyra no sabía que decir.

- ¡Oye!- Nenúfar comenzaba a enfadarse- ¡No nos restriegues tu amistad con Kyra!

- ¡No seas así, Nenúfar!- defendió Amelia a Sansón.

- Kyra, ¿cuál es la razón?- seguía preguntando Fauna.

- ¡¿Por qué?!- continuaba Pirolo- Ahhh... que sueño me ha entrado.

Todos se gritaban, o preguntaban o lloraban. Era mucha presión, tanta que acabó con la calma de la alcaldesa, otra vez, pero de manera más extrema.

- ¡AAHH! ¡FUE AL AZAR!- chilló, de tal forma, que Canela se asomó por la ventana del ayuntamiento mirando a Kyra, incrédula y temerosa. Kyra se dio cuenta de ello- Perdón, Canela- suspiró para después dirigirse a los vecinos- Mis elecciones, todas, fueron al azar. Chicos, ¡acabo de llegar a este pueblo! ¿Cómo queréis que os conozca ya? Solo han pasado tres días. Aunque con todo lo que habéis dicho de vosotros hoy, creo que ya os conozco lo suficiente- y rió, tímidamente, pues la situación no lo requería- Lo siento, Amelia, Sansón. Sé que es importante para vosotros, pero, acerté por casualidad, elegí por intuición. Y lo siento a los demás, por no tener esa intuición en vuestros casos.

Todo siguió en silencio durante un minuto. Kyra miraba al suelo, los vecinos a Kyra y entre ellos, Canela a todo el conjunto, al igual que Blanca, que se escondía tras unos árboles y los dependientes observaban a lo que fuese, preguntándose que había sido ese grito.

- No, Kyra- habló tras ese silencio Nenúfar, ofreciendo ayuda a la chica para bajar. Esta la aceptó- discúlpanos... bueno, más bien, discúlpame por mi comportamiento. Yo he sido la que más te ha recriminado.

- Pero, todos tenemos algo de culpa- añadió Fauna, acercándose a las dos.

- Si... lo siento, Kyra- siguió Pirolo.

- Chicos...

- Y, también a nosotros- dijo Amelia.

- ¿A vosotros?- preguntó Kyra- ¿Por qué?

- Bueno, le hemos dado demasiada importancia- explicó Sansón- Te habrás sentido agobiada. ¡Como yo antes de una carrera importante!

- Y, seguramente, obligada- incluyó Fauna- Al darte nuestra confianza, seguro no querías decepcionar a nadie.

- Chicos... - y comenzó a reír, confundiendo a los presentes- ¡Sois los mejores!

No entendían nada, pero junto a Kyra, comenzaron a reír. Canela sonreía, entonces se dio cuenta de la espía de rostro blanco.

- ¿No cree que su fiesta puede causar mucha enemistad?- le preguntó.

- Es posible- respondió- Pero, ¡es divertida! En fin, ya va siendo hora de marcharse.

Y salió de su escondite para hablar con los que se encontraban en la plaza. Todos se alarmaron.

- ¡Ey! No hay necesidad de preocuparse- dijo- Vengo a despedirme. Y, tranquila- habló a Kyra- ¡El próximo Día de las Bromas tendrás una nueva ración de trastadas mías!

- No, por favor, no vuelvas más- se lamentó Kyra.

Y se esfumó, del todo, ya no la volvieron a ver en todo el día y tampoco en el resto del año, no hasta el próximo uno de abril, el próximo Día de las Bromas, en el cuál, Kyra no llegó a decepcionar a ninguno de sus vecinos, al menos no a los que habían permanecido en el pueblo con ella durante todo ese año.

- No se preocupen- dijo Kyra con una sonrisa- la próxima vez, no os decepcionaré.

El día acabó de aquella manera. Fue la primera vez que la sonrisa de Kyra formó las sonrisas de sus vecinos. Pero no sería la última, pues solo habían pasado tres días. Todavía quedaban muchos más para descubrir todo lo que aquel pueblo podía ofrecerle.


Oranqua18: Sinceramente, cuando jugué este evento la primera vez me sentía muy mal por los vecinos a los que no conseguí diferenciar. Pero claro, ¿que voy a saber, si acabo de llegar? ¡Jajajaja! Y ayer volví a jugar en este evento. Ahora tengo todas las fotos de mis vecinos, salvo la de uno... Jo :(

Bueno espero que os haya gustado. ¡Hasta pronto!