Buenaaaas, aqui el tercer cap, espero que os vaya gustando esta serie :''DD
Comencemos
Cap 3: Amor con sabor a fresas
Mis ojos se pusieron en blanco y a Satoshi creo que casi se le desencaja la mandibula.
Justamente delante de nosotros estaban Kasumi y el profesor Kenji comiendose a besos, sorpresa quedaba pequeño. Entonces sentimos el peso de alguien encima de nosotros, haciendo asi que la puerta se abriera de par en par y cayeramos al suelo con esa persona encima.
— ¡Chicos, seguis aqui! — reconocí esa voz jovial enseguida, Jun.
Satoshi y yo levantamos la mirada esperandonos lo peor, y no fue de menos. La pareja se nos quedó mirando aterrorizados, guardando cierta distancia entre ellos, y creo que nosotros no teniamos una mirada muy diferente a la de ellos. Se formó un silencio de ultratumba, mientras Jun se incorporó extrañado por esto y nos ayudo a levantarnos igualmente.
Yo continuaba en mi estupefacción ¿Kasumi y el profesor de dibujo besandose? ¿Que mierda esta pasando aqui?.
— E-em... q-que... — el chico caramelo parecía intentar articular palabra, pero al parecer se le formó un nudo en la garganta por la sorpresa. Mientras el rubio, seguia sin entender nada.
— ¡Chicos por favor, podemos explicarlo! — exclamó la pelirroja exaltada y comenzando a sudar, mientras le daban pequeños temblores.
— Vale Kasumi... — habló el profesor, intentando tranquilizar a la chica — por favor chicos, ahora que sabeis esto, de verdad por favor, no se lo conteis a nadie — el profesor se arrodilló a nuestros pies, a lo que Kasumi al ver esto imitó su acción entre lagrimas.
Satoshi me miró angustiado y yo le devolví la mirada. Entonces me acerqué a los dos y me puse de cuclillas delante de ellos, a lo que estos levantaban el rostro, notablemente afligidos. Eso me tocó la vena sensible.
— Tranquilos... — miré nuevamente a Satoshi preocupada y volví a la pareja — no se lo diremos a absolutamente nadie pero... —
— ¡Por favor, por favor, haremos lo que querais! — Kasumi se me abalanzó, y me tiró al suelo quedando yo sentada y compungida y ella llorando amargamente en mi hombro.
— No, no Kasumi, tranquilizate — la aparté con delicadeza, le di un pañuelo para que se secase las lagrimas y la ayudé a ponerse en pie — no queremos nada a cambio, tan solo... nos gustaría saber... — pausé para pensarme bien las palabras que iba a utilizar — vuestra historia, si, eso es todo —
Kasumi abrazó al profesor y este le acarició el cabello, mientras esta se iba calmando. Entonces el profesor nos miró con la expresión cansada, mientras pasaba su mano por la nuca y se mordia el labio, pensando lo que iba a decir.
— En realidad chicos, no hay mucho que contar, lo nuestro fue como un amor a primera vista — soltó a la pelirroja que ya se encontraba totalmente tranquila, pero cabizbaja apretando sus puños, angustiada, entonces se acercó a nosotros — pero por favor, no se lo digais a nadie, por lo menos hasta que Kasumi cumpla la mayoria de edad —
"Eso es el año que viene" pensé, la verdad yo no he tenido mucho tacto con el profesor y a decir verdad, con Kasumi tampoco, pero no soy nadie para romper la relación, además de que me sentiria como una autentica mierda. Si, obviamente no estaba en el derecho de romper su relación.
— Claro, lo mantendremos en completo secreto — dijo Satoshi que hasta ahora estaba callado, sonriendo...¡no! Otra vez esa sonrisa de caramelo, niño ¿tu quieres matarme verdad?.
— ¡Muchisimas gracias chicos, enserio! — Kasumi se nos abalanzó y nos abrazó fuertemente, mientras reia feliz. Nosotros nos miramos igual con una tierna sonrisa y aceptamos el abrazo.
— Un momento ¿eso quiere decir que sois novios? — Jun, que por fin despertó de su desconcierto, preguntó muy sorprendido. Nosotros nos reimos ante esto, mientras el nos gritaba enfurecido por no responder sus dudas.
Salimos del salón despues de haber estado conversando con la pareja con tranquilidad. Comenzamos a hablar por el pasillo mientras andabamos hacia la salida.
— De verdad deseo que no los descubra nadie y que no tengan ningun problema — dije suspirando con cierta preocupación, los chicos a mi lado asintieron con la misma preocupación que la mia.
— Oye Jun ¿Tu que haces a estas horas en el instituto? — preguntó Satoshi intrigado — si no fuera por ti no nos habrian descubierto — le pegó un leve golpe en la cabeza y el rubio rio nervioso.
— Amm... pues, es que tuve club de...um... futbol, si eso, futbol — habló apartando la vista y riendo entre dientes.
— Vaya y ¿desde cuando tu estas en un club? — volvió a preguntar Satoshi, al parecer sospechaba de el, bueno, tampoco es que sonara muy convincente.
—... ¡Por cierto Satoshi! ¿No deberias de estar en casa ya? Tu madre se va a enfadar — exclamó nervioso el rubito.
— ¡Ah! ¡Tienes razón! Jun, Hikari, nos vemos mañana — salió corriendo como un rayo y desapareció de nuestra vista en cuestión de segundos. Hubo un pequeño silencio, pero enseguida comenzamos a caminar.
– Oye Jun ¿De verdad estabas en ese club? Quiero decir, ni parecias muy convencido antes — acoté intrigada.
– Ah... si, claro, es verdad — me respondió con cierto desanimo que noté al instante, eso si que era extraño. No le interrogué mas, si algo pasaba, ya me encargaria de saber el que.
Llegué a mi casa y subí las escaleras despues de saludar a mi madre. Iba a dormir toda lo que quedaba de noche y valiente tenia que ser el que me molestara en mis preciadas horas de descanso. Mi movil, encima de mi mesita de noche, sonó al instante de terminar de pensar aquello ¿Que clase de ser divino me da esta suerte? ¿Un shinigami tal vez? Ya que ahora mismo tengo ganas de matar a alguien.
Me levantó lo mas perezosa y lentamente posible de mi cama y me siento en el borde esta, tomó el celular maldiciendo por lo bajo y veo que es un número desconocido, me cuestiono el si cogerlo o no, pero atiendo al final, de todas formas ¿Que me pasaría por contestar?
— ¿Si? — pregunto con un tono entre molesto y cansado, espero que la persona al otro lado lo note y no de mucho la lata.
— ¡Hikari, soy yo, Satoshi! — una leve sonrisa se formó en mi rostro, el siempre estaría invitado a llamarme, me alegra con su tono de voz tan alegre y dulce — oye, tengo que pedirte un favor ¿Podrias venir al parque al lado del instituto? — asiento con la cabeza y en ese momento me doy cuenta de que estoy hablando por telefono, a veces soy algo tonta. Me rio bajito y le contesto — ¡Genial! Pues nos vemos alli, adios — y colgó. Me estiré en la cama y me quedé mirando al techo, parece que al fin y al cabo, mi descanso lo tendré que dejar para la hora de dormir.
Me cambié el uniforme que todavia llevaba puesto, por un jersey rosado, una mini falda negra y unas botas rosas tambien y salí de mi casa canturreando.
Al llegar lo vi sentado en una de los columpios, con una chaqueta negra, una camiseta blanca, unos vaqueros de mezclilla y unas deportivas rojas. Me paré a unos metros de el para poder admirarle mejor. Su piel era iluminada por la luz de las farolas y sus ojos brillaban al mirar hacia la luna. Me sonrojé al notar que volteó la vista hacia mi y me dedicó una de sus sonrisas diabéticas por lo que, timidamente me acerqué a el.
— ¡Ya estas aqui! Antes que nada, perdón por haberte llamado a venir a estas horas — pasó su brazo por la nuca avergonzado, ladeando la cabeza hacia el suelo.
— No te preocupes, total, no tenia nada que hacer, ademas... — le di mi mejor sonrisa — yo disfruto de tu compañia, es muy agradable — le dije con ternura.
El me miró sorprendido y me devolvió la sonrisa con, un muy leve, sonrojo. Entonces, de repente, tornó su expresión a una seria.
— Pues, como te dije, necesito que me hagas un favor — yo lo miré confusa, el pareció notar esto ya que carraspeo — me explico — pausó — ¿te acuerdas cuando en el instituto Jun nos dijo los del supuesto club? — asentí recordando — pues veras, Jun no puede estar en ningún club de futbol ya que este cerró por falta de integrantes, lo recordé justo antes de llamarte — lo miré asombrada.
— Entonces...¿que estaba haciendo en el instituto? — pregunté muy intrigada.
— Cuando estaba por mitad de camino de llegar a mi casa, recordé que tenía que pasar a comprar unas cosas para la cena... entonces, justo al lado del supermercado, lo vi salir de un callejón, con un gran abrigo al parecer, escondiendo algo — me dijo melancolico, yo lo vi incrédula, creo que estaba pensando lo mismo que yo.
— Viendolo asi pareciera como si... — tapé mi boca con ambas manos, abriendo los ojos desmesuradamente.
— Como si comprara algun tipo de...droga — tragó en seco y se pasó su mano por todo su rostro — o por lo menos se hacía parecer —
— P-pero eso no tiene nada que ver con que estuviera en el instituto... — dije, intentando convencerme a mi misma de que eso no era posible.
— Bueno... entonces tambien recordé que, durante el verano los clubs se inician justamente una semana antes del semestre escolar y... pues, lo vi saliendo del instituto con un extraño polvo blanco por encima de sus labios y con rastros en las manos... — me miró angustiado y yo no cabia en mi asombro — le pregunte, por supuesto, pero el solo me dijo que era de un dulce con crema que se había comido —
– N-no se... puede que sea verdad lo que dijo, yo... — se me hizo un nudo en la garganta, este era un tema demasiado fuerte para mi.
— Y por eso mismo te he llamado. Voy a necesitar que me ayudes a descubrir que tiene entre manos, empezando mañana mismo — se acercó a mi y me tomó de los hombros, mirandome intensamente a los ojos — no te lo he dicho por telefono por que es un tema importante, tu... ¿estarias dispuesta ha ayudarme Hikari? — nos quedamos mirando, yo sentía ganas de llorar, no lo conocía casi nada, pero a alguien como a Jun se le coge cariño enseguida, asi que me decidí
— ¡Por supuesto! ¡Esto es algo que tenemos que resolver cuanto antes! — lo vi con decisión y el me sonrió feliz, entonces me abrazó con fuerza.
— ¡Muchas gracias Hikari! Sabia que podia confiar en ti — exclamó emocionado — Jun es un amigo muy importante para mi y me doleria que cayera en un vicio como ese — se acomodó en mi hombro y yo le correspondí el abrazo. Desde ahi podía inhalar su dulzón olor a vainilla, me quedé encantada. Sonreí tiernamente y lo apreté contra mi cuerpo reforzando el abrazo.
— De nada — le susurré
Como dijo el es un amigo muy importante para el, y con tal de poder su sonrisa hermosa, haría lo que fuera por el.
Incluso enamorarme.
To Be Continued...
De verdad que intento hacer un capitulo de mas de 2000 palabras... pero es que no me sale xdd
Espero que no os incomode este tema tan serio en un fic como este óvó, pero tranquilos, esto se arreglará de la manera correcta!
Espero que os haya gustado, espero vuestras reviews y comentarios
