Hola, se que no tengo disculpa, pero en verdad tenía algunos problemas que solucionar. De poco a poco empezaré a unirme de nuevo a mis historias dado el caso de que creo que las cosas se están solucionando.

Siendo sincera, no se cuentas personas seguirán leyendo mi fic, pero las que sean, se los agradezco, por haber sido pacientes y esperar por mis actualizaciones. Pueden haber errores de ortografía (signos de puntuación o acentos necesarios o innecesarios)

Disfrútenlo! Hay lemmon dentro xD


Sé que eres especial, me fio de mi instinto, tu voz me hace volar, salgo de este laberinto.

Cuando mi móvil suena, me alegro sé que es el.

Cuando mi móvil suena, se quitan todas mis penas.

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Necesitó una semana completa para darse cuenta de lo que estaba sucediendo, darse cuenta de que Len realmente ya no podía ser suyo. Porque ahora, no lo abrazaba a él, no buscaba sus brazos cuando estaba cansado o triste… quizás, ya ni siquiera le quería. Eso es algo que le estaba atormentando, desde hace tiempo, ni siquiera sabía que dolía mas, si saber que tuvo tanto tiempo lejos del oji azul, o que ahora, teniéndolo tan cerca no podía ni siquiera tocarlo. Porque temía corromperlo. Destruirlo sin darse cuenta.

Sabias que era muy egoísta de tu parte, quererlo cuando le habías rechazado, hacerlo fue abrir una puerta, para cualquiera que quisiera sanar el destruido corazón, Rinto se había ofrecido, y él no estaba seguro desde hace cuanto llevaban la relación. Fuera poco o mucho, le dolía de igual forma. Ya no era más el centro de atención de Len.

-¡Kaito, concéntrate por favor! Hemos tenido que repetir la canción mil veces- grito el chico peli morado, mientras que Hiyama solo los veía desde lejos, deseando que pronto acabaran los ensayos.

-Lo siento, no sé que me ha estado pasando, lo hare bien esta vez, lo juro- dijo el chico con una sonrisa nerviosa, inseguro incluso el mismo de que pudiera hacerlo.

-Kaito, por favor quiero salir antes de que amanezca, concéntrate un poco- el rubio recomendó al otro, mientras le daba una palmada en el hombro.

Se estremeció al contacto, pero parecía que el otro no logro notarlo, pues te sonrió antes de colocarse en su posición, justo adelante. Los cuatro chicos, estaban trabajando en uno de los videos musicales, pero Kaito parecía no querer cooperar. La verdad él no quería para nada estar en ese lugar.

Le tomo otra semana, aceptar que Len ya no era suyo, desahogándose contra una almohada –con la imagen del Kagamine- empezaba a creer que le tiraba a las cosas masoquistas. Una semana más, para darse ánimos a continuar, realmente sabia, que por lo que había pasado, conquistarlo era algo hipócrita. Pero debían entenderlo, él quería a Len consigo.

Era su hermano menor, era su mejor amigo, era la persona a la que más amaba y por la cual daría la vida si se lo pidieran. El era su todo, y sin ello, su ser estaba vacío e incompleto; como su corazón, o su cordura. Sonrió de vuelta, y se coloco en su posición, la pareja que le había tocado había sido el menor. Y eso, le hacía increíblemente feliz.

Cuando comenzó a sonar la música, los chicos comenzaron a cantar, combinando sus voces como la mayor de las armonías, su grupo, Ganso Birlí era muy popular por la variedad tanto de personalidades como de personas que eran.

Hiyama Kiyoteru.- Un maestro en las empresas para lo más pequeños, con una voz que raramente encontraba una concordante. Actitud calmada y pasiva.

Gakupo Kamui.- Amante de los samuráis y berenjenas, con un comportamiento más o menos explosivo, siendo pareja de una chica igual o peor. Maduro más que otros.

Kaito Shion.- Adorador de los helados, con una actitud calmada e infantil, voz varonil e hipnotizante, con complejo –como los otros dos de loli-shota-

Len Kagamine.- el extravagante chico, con una sonrisa que a cualquiera encantaba, comportamiento maduro e infantil, voz delicada, y famoso entre los fans.

-¡Si! Finalmente acabamos con todo esto. Kaito si vuelves a tardar tanto, para el próximo juro que te mato- le amenazo Gakupo con una mirada que claramente no mentía. Este, nervioso solo asintió.

-Adiós, tengo que ir a recoger a Yuki de con Luka- se excuso el castaño, saliendo a su vez junto a Gakupo.

-Yo también ya me voy, hasta luego Kaito- se despidió Len, pero antes de poder seguir, tomaron su mano, extrañado se detuvo.

-Len, ¿Quieres ir por un helado? Hace tiempo que no salimos, y pues me gustaría que me platicaras como te fue con todo por allá- explico el peli azul apenas soltando la mano del chico, pues la sensación le provocaba besarla.

-Gracias, pero no puedo ir, le prometí a Rinto que haríamos algo después de grabar, lo siento, otro día quizás- se despidió el chico, pero se detuvo al escuchar lo que había dicho Kaito.

-Te fuiste todo un año, te tuvo todo ese tiempo, ¿Tienes que estar siempre con él?- su enojo y frustración eran demasiado obvios, por eso, Len enarco la ceja.

-¿Eh? Te recuerdo que Rinto es mi pareja, claro que voy a estar con él. Adiós Kaito- lo había dicho con tanta seriedad que al otro le costó creerlo. Parpadeo confuso varias veces.

El Kagamine no volteo atrás ni una sola vez, siguiendo su camino, tal y como cuando Kaito lo rechazo, seguir hacia adelante siempre había sido una opción. Le tomo tanto tiempo, aceptar la relación que su primo le había sugerido, lo sentía por Kaito, pero no entendía a que se venía con hacer escenitas como la anterior. Después de todo, lo que nunca empezó, acabó en el momento en que le dio ese beso de despedida. Uno que sello su futuro, como solo amigos. Len quería llorar por desentenderse de las cosas, le era difícil comprender. Aunque hace tiempo, había dicho no volver a hacerlo, creía que las cosas ya no le resultarían tan sencillas.

El Shion, por lo tanto, seguía en el estudio, ahora recargado contra una de las paredes de grabación, no había nadie, estaba completamente solo, y eso le calaba mucho mas. Si las cosas, fueran como antes, el que estaría a su lado seria Len, con una sonrisa y en sus ojos mostrando un Todo estará bien, y eso no era posible, lo sabías, pero querías abrazarte la idea. Se frotaba la cara una y otra vez, como si con eso, las lágrimas que tanto rogaban por salir fueran a desaparecer en el acto, pero solo retardaba lo que en su momento explotaría. Se maldecía por tantas cosas; aunque hacerlo no sirviera de mucho en estos momentos.

Se la pensó tantas veces, ¿Cómo convencerlo de que todo lo que haría sería por su bien, por el de ambos, estaba seguro –o más bien quería creer- que Len no pudo haberlo olvidado por no estar cerca un año.

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-¡Hola Len! ¿Qué te ha pasado?- le pregunta Rinto con una sonrisa angustiada, esperando que el chico levantara la mirada.

-Lo siento, no es nada, vamos quiero divertirme- tomo su mano sin convencerse del todo, pues a pesar del tiempo, las cosas no eran lo mismo. Nunca fueron lo mismo.

Una vez, había escuchado o leído, que solo una vez conseguías enamorarte con intensidad, y que todo el resto de tu vida buscabas alguien que te hiciera sentir de la misma manera aunque con ello solo perdieras el tiempo. Rinto –por mucho que te doliera- era un ejemplo, no era un reemplazo pero sin duda no era Kaito. Sabia el daño que se estaban haciendo mutuamente, ambos eran solo el soporte para soportar no poder ser pareja de quien querían. Len de Kaito, y Rinto, ni siquiera quería mencionarlo, pues sabía lo mucho que le lastimaba; eran patéticos ambos hasta cierto punto.

-No puede ser, ese maldito, ¿Qué te volvió a hacer?- su mirada ahora reflejaba empatía, pero también una enorme furia.

-Ni siquiera yo lo sé, me viene a invitar a un helado y como no acepte por venir contigo se molesta- exclama el chico con los ojos llorosos.

-Entiendo, creo. Tiene celos, experiencia propia- te explica con una sonrisa, mientras que el otro no puede creérsela del todo.

-¿Celos? ¿Por qué habría de tenerlos? Fue él quien me rechazo después de todo- confuso movía sus manos con fuerza, intentando de que esa manera la idea se desapareciera de su cabeza.

El no deseaba una esperanza, para acabar tirado peor de lo que había quedado antes, eso sería lo último que le faltaría. Rinto, dándose cuenta prefirió dejar el tema, pero no del todo.

-Pero, ¿Qué piensas hacer si hace algo para que le veas como antes?- eso en verdad, era algo que a Len no se le había pasado por la cabeza.

-No tengo ni idea, ¿Debería hacerle caso?- respondió en tono angustiado, mientras detenía sus manos y miraba al suelo.

-Aun le sigues amando, ¿Por qué no lo aceptas? De esa manera te harías menos daño a él, como a ti- Rinto tomo tu rostro y beso tus labios en señal de que se preocupaba.

-Yo…ya no lo amo, no sé que tengo que hacer para que te quede claro, solo te necesito a ti- el menor de ambos, se abrazo al otro, quedando su mentón en el hombro.

-Len, necesitar no es lo mismo que amar. Me necesitas pero a él también, e incluso lo amas. Solo admítelo- susurro en su oído, mientras lo abrazaba más a su cintura.

-No voy a admitirlo, porque no es verdad- reclamó el oji azul en tono bajo, solo lo suficiente. Pero parecía mas que tratar de convencer a su primo, convencerse así mismo. Él sabía que Rinto no le decía toda la verdad, que incluso podría decirse, sin creerse especial, el era una de las principales causas para que no fuera felíz.

-Como digas, hay que divertirnos por mientras, olvidémonos un momento de los contra tiempos- Rinto tomo la mano contraria y se hecho a correr.

Len, apresurado intentaba alcanzarle el paso, quizás tenía razón, no debía pensársela demasiado, solo dejarse guiar por su instinto, por sus deseos o anhelos.

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Con desgano caminaba por los pasillos de su hogar, girando la vista ante todo cabello rubio que viera, en menos de media hora se había topado con Rin, Lenka, Lily, Lola, Ann, Leon y más. Pero a quienes deseaba encontrar, no los había visto ni por casualidad. Aunque, trataba de no verse desesperado por ello, no podía evitarlo del todo. Los demás en Vocaloid, comenzaban a darse cuenta de lo mucho que se habían distanciado tanto el Kagamine como el Shion.

Antes, al verlos juntos, un aura de tranquilidad les rodeaba, de tal manera que se contagiaba, pero cada que estaban juntos, las cosas se volvían tempestuosas, raras eran las ocasiones en que el rubio le sonreía al peli azul, y viceversa, o que se miraban, pues retiraban la mirada del otro, sintiéndose incómodos. Muchos rumores caían por ahí.

Las teorías mas habladas eran que quizás Len se molesto con Kaito porque secretamente sentía algo por Miku. O que debido a la existencia de Rinto los amigos ya no se llevaban como tal. Pero sin duda, la más descabellada –a ojos de los otros- era que Kaito debía estar enamorado del pequeño Kagamine, aunque esta les parecía una tontería que no debían tomar mucho en cuenta.

Los únicos ajenos al triangulo amoroso, en todo el plantel que nada especulaban, eran Rin, Luka, Gakupo, pues estos conocían mejor que nadie la verdad de la verdad. Solo Luka no conocía un dato importante, entre el giro de las cosas. Pues a su perspectiva, Len no quiso confesarse y al ver que salía Kaito con Miku, decidió estar el con Rinto.

-Kaito, ¿Puedo hablar contigo por un momento?- le pidió la peli rosa al ver como este –por quinta vez- iba a topar –con la misma- pared.

-Si claro, no hay problema, ¿Sobre qué?- el ya no quería meterse en líos amorosos, el suyo ya le había salido caro.

-Por eso, no te preocupes, quiero buscar primero un lugar donde nadie nos vaya a interrumpir- explico la peli rosa con posa pensativa.

-¿Qué te parece donde Meiko? No está aquí, pero ya sabes que nadie atrevería a acercarse- sugirió el chico con sudor en la frente, ojala Meiko no se diera por enterada.

-Supongo que es un buen lugar, pero apresúrate no quiero que nadie nos vea juntos o se armara otro chisme, y creo que tienes suficiente de ellos- reconforto la joven al ver su expresión, tomo su brazo y le hizo caminar.

Ambos chicos iban en completo silencio, percatándose mucho sobre si alguien les seguía o no, mientras más rápido fueran mejor. Por suerte, donde se encontraban, era poco el camino hacia la habitación de la castaña. Cuando llegaron Luka –por razones desconocidas- tenía una llave de la misma chica, así que no fue problema entrar.

-Kaito, iré directo al grano. ¿Estás interesado en Len?- la chica, aunque solía ser dulce y tímida, hablando de sus pequeños, no era el mismo caso.

-…Si, pero tengo un pequeño problema para llegar a el llamado Rinto- explico con una cara que decía por todos lados Desesperación. Cualquiera se hubiera echado a reír.

-No es todo, ¿verdad? Hay algo de lo que no esté enterada, ¿cierto?- pregunto, mientras se ponía sobre la puerta, evitando así que intentara escapar.

-Bueno… sobre eso- Kaito se dedico a explicarle todo lo que había sucedido.

Desde que escucho a Len dormido, la confesión, su rechazo, el noviazgo y rompimiento con Miku, el descubrimiento –mas que obvio- de sus sentimientos, el noviazgo de Len con Rinto, y como parecía que el primero ya le había olvidado. Ante todo Luka escucho pacientemente, con una mueca indescifrable.

-Comprendo, ¿Quieres decir que rechazaste a Len, y luego te diste cuenta de todo?... ¡Yo te mato!- se echo encima del peli azul, mientras que tomaba la bufanda de ambos extremos y comenzaba a apretarla.

-¡Luka, no puedes matarlo! Si lo haces Len se pondrá muy triste y tú no quieres eso, ¿Verdad?- Rin había llegado en el momento justo, pues la chica mayor dejo de apretar el cuello del ahora morado peli azul.

-Gracias Rin eres mi salvadora…- respondió Kaito apenas recupero el oxigeno, pero se quedo congelado un momento.

-Si fuera por mí, ayudaría a Luka, pero Len se pondría triste y yo no quiero eso- le vio de manera, que demostraba sus más oscuros deseos de herirlo, pero algo le retenía.

Se hizo a una esquina más próxima, aunque si la situación empeoraba y deseaba huir estaba acorralado por ambas chicas, que ahora le veían de manera desafiante.

-Rin, ¿Cómo supiste que estaba aquí? Nadie nos había visto- Luka le pregunto a la chica, mientras esta sonreía de manera cómplice.

-Solo lo supuse, hace tiempo que solo vienes al cuarto de Meiko, y hacen pijamada entre las dos- la peli rosa se sonrojo, mientras que Rin simplemente rio, Kaito creyó haberse perdido de algo importante.

-A lo que vamos, ¿Deberíamos ayudarlo a recuperar a Len?- Luka desvió el tema, mientras ambas chicas le vieron.

Inconscientemente, Kaito se hizo para atrás, tratando de rehuirles lo mejor posible, aunque en ese rincón le fuera a ser difícil.

-Supongo, pero no por él, sino por Len- recalco Rin mientras veía como el chico asentía repetidas veces.

Pocos sabían lo terroríficas que podían ser ambas chicas juntas, pues usualmente Rin era aplacada por Len, y Luka rara vez se molestaba con alguien o con algo. Kaito, después de esto procuraría no molestarlas nunca más.

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-Len, andas muy calmado, ¿Se puede saber que te sucede?- su prima le miraba con una sonrisa curiosa, mientras que Rinto la veía a ella.

-Nada, solo que halle la solución a mis problemas- respondió con simpleza mientras tomaba una cucharada más del helado de banana que Rinto le había comprado.

-¡Oh! ¿En serio? ¡Me alegro mucho por ti!- grito la rubia mientras abrazaba a su hermano y primo.

Después de eso, los tres Kagamine se divirtieron viendo películas, series o videos musicales. Los tres, aunque se habían preguntado donde andaría Rin, también recordaban que ella tenía pareja por ende, lo más seguro era que estuviera con ella. Cuando les importunaron, su resultado no fue el mejor, por eso ahora no estarían de por medio en lo que fuera que pudiera pasar.

Estaban lejos de saber realmente con quien se encontraba y el motivo del por qué.

Cuando pensaron, sería lo ideal se fueron cada quien a su habitación, todos pensaban que Rinto y Len por ser pareja dormirían con el otro, pero la realidad era otra, como realmente dormir juntos no les importaba, no lo hacían, era más que nada guardar el secreto.

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Como tu ninguno, y por ti mil Lunas.

Como tú, ni los ángeles cantan sobre las dunas.

(¡Yo te quiero! Y sin ti no se caminar)

Sobran las palabras las palabras cuando hay tantos sentimientos.

Faltan besos y caricias cuanto amor en poco tiempo

Estuve a punto de perderte y aun sin verte sufrí

Estuve contigo en mis sueños desperté y te perdí.

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Le tomo un tiempo acostarse, pues aunque llego a su cuarto hace unas dos horas, se entretuvo con otras, pensando más que nada, por lo que dio vueltas y vueltas en su habitación, al fin y al cabo, llego el momento en que tuvo que hacerlo. E igualmente, sin prisa se recostó sobre su colchón, se dio la vuelta varias veces hasta percatarse de lo hermoso que la Luna podía reflejarse en su habitación, sonrió mientras lo hacía. Era tan hermosa.

Suspiro al vacío, se sentía de alguna manera impotente, mucho tiempo atrás, el siempre soñó con lo que pasaría si Kaito le dijera que lo amaba, si se le confesaba el otro o él, pero esos días nunca llegaron, siempre lo pensó, y cuando finalmente tuvo el calor, de nada le sirvió. El aire se escapo de sus pulmones, y fue incapaz de tomar más de este.

Siempre, había tenido la idea de que cuando mencionaban que el dolor era igual a amor, y que era para lo único que servían, el realmente no apoyaba la idea, después de eso, tomo una perspectiva distinta a los hechos. Su corazón, solía palpitar cada que veía a Kaito, cuando sonreía, le gustaba pensar que solo él veía sonrisas tan hermosas, pero eso parecía ser solo su imaginación.

Cerro sus ojos lo suficiente, para dejarse guiar por el sueño, para olvidarse de todo por unas cuantas horas, y rogarle al vacio, que no tuviera los mismos sueños que antes, pues antes que ayudarlo le destruían el corazón o la cordura.

-No puedo creer que vaya a hacer algo como esto- susurró mientras se acercaba a la cama del infante.

La última vez, escucho tras esos delgados labios una confesión de amor, aunque no había querido tomarla así, y a diferencia del momento, no huiría, de hecho haría algo más que solo observar, con sigilo se acerco hasta los labios que medio abiertos, le pedían ser tomados. No tardo mucho en aceptar la invitación.

Cuando sintió que el cuerpo ajeno comenzaba a removerse, tomo las muñecas con algo de fuerza, la suficiente para que no se moviera más de lo necesario, mientras que el beso tomaba más intensidad, y sin previo aviso, Len abrió los ojos con sorpresa e incredibilidad.

-¿Qué demonios estás haciendo?- espetó el chico bajo el otro, mientras esperaba algo coherente por parte del chico. Pero este solo sonrió.

-Solo quería demostrarte lo mucho que te amo, ¿no puedo?- preguntó con inocencia, mientras que depositaba otro beso sobre los labios del rubio.

-Eres un idiota, ¿Por qué? ¿Sabes lo mucho que me costó olvidarte? ¿Hacerme a la idea de que no me veías igual?… ¿Por qué?- dejo de removerse finalmente, más preocupado en ocultar sus llorosos ojos que en seguir con su inútil resistencia.

El peli azul, le miraba dolido y con preocupación, entendía mejor que nadie lo difícil que era, pensar en tener que dejarlo ir, enterarse de que no podía ser solo para él. Limpio las lagrimas con detenimiento, mientras le besaba de nuevo. Con más calma.

-Lo siento Len, por lo de antes, por todo, y por lo que voy a hacer- dijo, mientras pegaba su frente a la de Len un solo segundo, para verse ambos a los ojos.

Perdiéndose entre ellos, pero los de Len aun no eran capaces de aceptarlo, aun dentro de su ser, pesaba más el dolor que lo que quería decirle el chico.

-Kaito, ¿Qué es lo que planeas hacer?- pregunto con cierto miedo, pues no podía moverse, se sentía indefenso frente a quien, antes hubiera deseado sentirse protegido.

El chico no le respondió lo que quería oír, solo le susurro con lentitud y cariño lo que Len debía saber desde hace tiempo.

-Te amo. Lo eres todo, mi vida, mi respiración, mis anhelos mi temor, por eso, si tu deseas que sea solo esta noche. Déjame pensar que eres mío- le beso de nuevo, a ambos les supo, que no habría vuelta atrás.

Las manos del mayor no se quedaron quietas, se movían entre el vientre del menor, buscando reconocer lo mejor posible la tersa piel, depositando pequeños besos, variando ente los labios y el cuello, donde dejaba profusas marcas, si planeaba hacerlo, quería que lo hiciera bien.

Len dejo de luchar, pues su cerebro estaba apagado al momento en que Kaito le dijo todo eso, ahora bien, ya no reaccionaba, y para el peli azul, esta era una buena noticia.

Conforme sus besos se movían de lugar, la camisa del menor desapareció, dejándolo expuesto lo mejor posible ante él, sus manos se pasearon por el pequeño e infantil rostro, que lucía sonrojado y avergonzado, guio sus labios hasta los pezones del rubio, los lamio y mordió, deleitándose con los quejidos del chico, mientras que su miembro comenzaba a endurecerse.

-Kaito… déjalo por favor- le pidió Len en medio de jadeos, pues sentía que el aire no le llegaba como debía.

-¿Acaso no te gusta? Tu cuerpo parece decirme lo contrario- deposito otro húmedo beso sobre el pezón del chico. Que rápidamente reacciono dándose un pequeño brinco.

-Pervertido… onii-chan- le dijo en medio de un susurro, pues realmente no quería ser oído, o terminaría peor de lo que estaba ya.

-Veras lo pervertido que puedo llegar a ser- beso con pasión los labios contrarios, guiándose por sus instintos.

Cuando sintió como una mano apretujaba su miembro por sobre la ropa, tomo de manera brusca el cabello azul, jalándolo cada que este le movía al parecer, sin ninguna consideración. Kaito, se divertía con sus expresiones, pues esa cara llena de éxtasis y dolor le parecía encantador. Por lo mismo, se acerco hasta la ropa y succiono por encima de ella.

-Kai…tú, para –por fa-ver- pidió con la boca abierta, luchando por alcanzar aire.

-¿Por qué? Si pareces disfrutarlo, además yo estoy a cargo de ti-

Despojo los pantalones y ropa interior de un solo tirón, mientras se deshacía de su propia ropa, la gabardina, y pantalón. Para quedar casi iguales, se volvió a acercar hasta el chico mientras tomaba el miembro del mismo, y comenzaba a estimularlo. De arriba a abajo, lamiéndolo lentamente, mientras que Len le jalaba el cabello para indicarle fuera más rápido, y se dejara de niñerías.

Kaito en cambio, no quería darle ese gusto, y lo hacía más lento, estresando al chiquillo que pedía más. Retiro el miembro más de una vez, lamiéndolo y evitando deliberadamente la punta de este.

-Kaito- hazlo ya- le gritó el chico enojado, que fue complacido al acto.

Basto solo un poco de estimulación para que el rubio se corriera, todo se lo había bebido el mayor de una vez, mientras que dejaba tomar un poco de aire al chico. Aunque Kaito no lo supiera, era demasiado para su primera vez, por lo que la corriente del orgasmo lo había dejado exhausto.

-¡Oh no! Ni lo pienses, esta noche no te dejare dormir- reclamo el otro mientras le besaba con mucha más intensidad que antes.

Se coloco entre las piernas del menor, y de una sola estocada entro, aunque el menor quería replicar y gritar, su voz parecía ida, pues fue incapaz de hacerlo, el oji azul se disculparía después, pero haciéndolo lento le hubiera dolido incluso mucho mas. Espero a que el chico se acostumbrara, lo suficiente para que él se pudiera mover, pues, su miembro era apretado con tal intensidad que se le hacía difícil resistir.

Len, tenía un increíble dolor, pero a su vez le era excitante sentirse así, mientras tanto, el peli azul sonreía, acariciándole el rostro, mirando cada expresión, desde la sudorosa frente hasta las sonrojadas mejillas y una boca pidiendo más.

Poco tardo en complacerlo, estocándolo una y otra vez, con fuerza y rapidez, dando en el punto exacto, las voces de ambos gimiendo de éxtasis llenaban la habitación. El Kagamine clavaba las uñas en la espalda desnuda del otro, mientras que el Shion tomaba con brusquedad las caderas del otro, lo suficiente para hacer el movimiento mucho más placentero. Dejándole los dedos marcados sobre las antes blancas.

-¡Mas-mas, Kaito-mas!- con cada grito, el otro le penetraba con más intensidad.

Tal y como si lo lujurioso que sonaban esos gritillos le hacían moverse, el miembro del menor comenzaba a chorrear, y Kaito se sentía próximo a su primer orgasmo. Con fuerza entro y salió una última vez antes de correrse el dentro de Len, y el ultimo entre sus vientres. Con pocos segundos de diferencia. Exhausto, el peli azul se dejo caer sobre el quinceañero.

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Es que te quiero, solo sé que me dejo llevar y es que muero si no te veo, no sé de mí que será.

Haz convertido amistad en amor (muerte en vida)

De la nada fuiste todo lo que yo quería y si tus no estás yo no puedo respirar.

Por cada día que no estamos juntos y toda esa distancia que nos separa.

Quisiera poder decirte al oído, lo que por ti sufre mi alma.

Solo sueño brillar en el inmenso cielo, para poderte ver cada mañana.

Regalarte mi brillo cuando anochezca, quiero ser la estrella de tu mirada.

Y tu voz te siento en si sueños siempre estas…

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Ambos recostados, contra el cuerpo del otro, sus miradas cruzándose con felicidad, aunque las cosas no estuvieran aclaradas del todo, Len sin duda, se encontraba incomodo, sentía algo pegajoso en su vientre y –hasta ahora- virgen entrada, pero a la vez satisfecho.

-Estúpido Kaito, era mi primera vez, ¿No podías ser menos brusco?- pregunto el chico después de haberse calmado lo suficiente y conseguir el oxigeno que le faltaba.

-¿Era tu primera vez?... Pensé que no era así, de hecho te deje tanta marca para que Rinto las viera- respondió confuso, abrazándolo con fuerza, mientras que el rostro del Kagamine quedaba en su pecho.

-¡No puede ser! Realmente creías que lo hice con Rinto, es el mejor chiste que he escuchado- dijo el rubio entre risas, dejando a un confundido peli azul.

-¿Cómo? ¿Qué no se supone que son pareja?- pregunto con un nudo en la garganta, en realidad, a pesar de haber hecho lo que hicieron, nada estaba asegurado.

-Lo somos-éramos, no lo sé. En realidad ni él me quería a mí, ni yo a él, somos familia pero no es para tanto. Al único que amo es a ti- respondió con una sonrisa, depositando un casto beso en el otro.

-No vuelvas a hacer algo como eso. Realmente pensé que ya no me querías- Kaito beso la frente del chico, mientras acariciaba la delicada espalda del otro. Con mimo sonriendo por saber, que el rubio nunca lo olvidó, como él no lo había hecho.

-Como quieras, por ahora, yo solo quiero dormir, estoy cansado- respondió el más bajo, dejándose llevar poco tiempo por el sueño.

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Quiero ser el príncipe de tus sueños, la única que sepa entrar en tu corazón.

Colgar la distancia, quemar como el fuego, jamás se llevara toda esta pasión.

Me gustaría ser la paloma que anide muy cerca de tu ventana.

Saber que siempre estas a mi lado, y es que tantos kilómetros me matan.

Ya no puedo más necesito tu amor y amistad.

Y a pesar de que hace poco solo éramos amigos. Unidos por la misma canción.

Ahora comprendo que ese es nuestro destino, te lo digo con la letra de mi corazón.

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Al día siguiente, a penas el Sol golpeo sus ojos, se despertó con cierto temor, miedo a que fuera solo una mentira y que lo que paso, en realidad no sucedió. Tenía un dolor en su parte baja, además la viscosidad entre otras cosas, le decían que no era un sueño. Pero si no lo era, ¿Dónde estaba entonces Kaito?

-Ya despertaste, ¿Cómo estás? ¿Te duele algo?- pregunto el chico en tono cariñoso con una sonrisa, vestía únicamente una toalla blanca, cubriendo lo justo apenas.

Len desvió la mirada avergonzado, mientras susurraba cosas inentendibles, que destacaban claramente lo incomodo que se sentía, más que nada, pena.

-La espalda baja, debiste no haber sido tan brusco con esto- replico el chico recostándose como se lo pedían en su pecho.

Aun en su rostro, lucia el cansancio de aquella noche de pasión, por eso, el lento y relajado latido del corazón le parecía como la más hermosa canción. Se acomodo lo mejor que pudo con el dolor, cerro sus ojos sin pensárselo mucho, mientras que las manos del otro se enroscaban en su cintura.

-¡Len! Quería saber si seguías vivo, porque ayer escuche algo como si te estuvieran matando, aunque dude cuando escuchaba que pedias por más- su hermana, nunca había sido discreta, por eso, no era sorprendente que hubiera entrado como si de su habitación se tratara.

-¡Rin sal en este momento de mi cuarto!- grito lo mejor que pudo, pues su voz estaba ronca. La Kagamine tenía razón en cierto punto.

-¿Por qué? Toda la noche los escuche, no hay nada que no sepa ya, además yo fui la que le sugirió a Kaito que lo hiciera. Luka quería que solo hablara contigo- explico la chica con una sonrisa, mientras el rubio veía de manera asesina a ambos. Pero se relajo, pues si los mataba, terminaría metido en la cárcel, huérfano y viudo.

-Rin, ¿Tenias que decir eso?-

-Claro que tenía que hacerlo. Para que todo Japón se entere- al abrir la puerta, ambos notaron, que cada trabajador, cantante y productor de Vocaloid se encontraba viéndolos con una sonrisa, incredibilidad, y uno que otro con un chorro de sangre en su nariz.

-¡Salgan ahora de mi habitación!- gritaba, pues no podía moverse por más que lo intentaba.

-Ya oyeron, el uke no puede pararse, lo mejor sería hacerle caso- grito la chica mientras cerraba la puerta, echándose a reír por las maldiciones que le profesaba su hermano.

-Tranquilo, no te preocupes demasiado, veras como se olvidaran de esto pronto- reconforto el chico, esperando que el joven se relajara un poco. Consiguiéndolo a medias.

-Está bien, está bien, como tú no eres el que muerde la almohada, para ti está bien- refunfuño el chico mientras se cruzaba de brazos.

-Ok, Len ¿Quieres ser mi novio?- pregunto mientras le besaba la mejilla, contento el chico asintió.

No se necesitaron decir más, con solo ese simple gesto, ambos estaban ahora juntos, felices, enamorados. Como lo debieron estar antes de que todo este embrollo les pasara.

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-Y esa es la historia de cómo su mamá y yo, nos volvimos novios- explico un hombre de cabellos azules, con una sonrisa, mientras dos pequeñas le veían incrédulas.

-¡Mamá, ¿Qué significa uke?!- grito la más pequeña de los chicos, una niña de cabello rubio con ojos azules, grito de manera sorprendentemente fuerte, para los pulmones de una niña de seis.

-¡Kaito, ya te había advertido no se te ocurriera decirles algo como eso a las niñas!- grito indignado el rubio, mientras su cara lucia sonrojada. Ya no eran más unos niños, el sobre todo, no lo era más.

-Pero mamá, nosotras se lo preguntamos, ¿Verdad que si Momo-chan?- la mayor de las niñas abogo por su padre, al igual que él, tenia ojos y cabellos del mismo color, azul.

-No me interesa eso Haru-chan, pudo omitir muchas partes, ¿Verdad Kaito?- pregunto con la mirada asesina que con el tiempo había perfeccionado.

-Lo sé, pero le faltaría esencia, no te molestes, ¿Quieres? Lo único que quería era demostrarles a las pequeñas, lo mucho que se puede amar y demostrar, y a pesar de todo nunca dejarse de lado- beso a su ahora esposo. Que solo se dejo guiar conmovido por las palabras.

-Eso es mamá, Momo-chan y yo prometimos casarnos para que nadie nos separe jamás- la chiquilla de cabellos rubios asentía con decisión.

Aunque ellas no se dieran cuenta, los padres no se había tomado la frase como algo infantil, pero por ahora no le tomarían mucho en cuenta.

Si alguna vez, les hubieran dicho que terminarían juntos, enamorados y casados, con una familia a la que querer y proteger, le hubieran dado un abrazo por tan dulce destino.

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Recordarte en silencio, me hace llorar. El soñar con tus labios y no poderlos besar.

Sabes que esto es sincero que no mientan mis palabras.

Quiero despertar contigo todas las mañanas. Yo te quiero y sin ti no se caminar.

Quisiera que una nube se llevase mis te quiero lo derramase como lluvia sobre tu balcón.

En cada silencio, robarte miles de deseos, y hacer que con ellos pierdas la razón.

Si pudiera coger tus manos, sin el miedo de volverlas a perder.

Si pudiera estrecharme en tus brazos, sabiendo que no te irás otra vez.

Y si tú no estás, yo no puedo respirar.


Hola de nuevo! Bueno, por ahora, podria decir que concluye la parte de Kaito y Len, pero haré dos capítulos extras sobre Rinto, donde se explica a quien amaba él, y porque le sucede todo lo que le pasa o la idea de estar con Len para engañar a Kaito.

Me sería de mucha ayuda si me dejan alguno comentario, en serio. Prometo sin faltar a mi palabra publicar un capítulo el proximo Lunes. Que vendría siendo 25 de mayo.

Chao!