THE DIGIMON SQUAD

Este fanfic ha sido presentado

por Dimitrix Enterprises

y Dimitrix Inc.


AGENTE 3: PIYOMON

Le había pasado lo mismo que le ocurrió a los otros, se habían distanciado, y ahora a ella le paso lo mismo, creía que nunca sucedería, pero al final sucedió, se distancio de su maestra, su amiga Sora, pensó que después de todo el tiempo que habían pasado, habría servido de algo, pero no fue así, los tiempos habían cambiado, y ellos también, y por culpa de esos cambios, ya nada volvió a ser lo mismo entre los digielegidos y sus digimons, pero para ella se llevo la peor parte, adoraba demasiado a su maestra, aquel amor que los vinculaba, se fue, se convirtió en una amargura, y ahora ella tenía que vivir con esa amargura también.

Ahora Piyomon había crecido y trabajaba en lo mismo que en sus compañeros, trabajaba en un escuadrón de justicia que protegía las calles de America de actos criminales que los demás policías no pueden enfrentar, no le gustaba mucho ese trabajo, pero era lo que le había tocado, casi toda la mayoría de digimon que han participado en una lucha, trabajan de policías también para así hacer uso de sus habilidades, igualmente ella ya no utilizaba sus habilidades, se había desacostumbrado de eso, pero al menos empezaba a sentirle el gustillo a la pistola que utilizaba a menudo.

Le habían asignado una misión, y ahora mismo se iba a un aparcamiento vacío para poder leer la informacíon que había en el informe que le dieron en la central.

Estaciono el coche en un aparcamiento alejado de la multitud, apago el motor y las luces.

Prendió las de arriba de dentro del coche y luego saco el informe, abrió la carpeta y observo con mucho detalle lo que estaba puesto.

La policía estaba buscando a un joven de unos veinte años de aspecto occidental que había atracado en farmacias de varios centros comerciales, había atracado a mano armado a los cajeros y después se marcho corriendo sin que nadie se diese cuenta. Las provisiones que se había llevado eran unos medicamentos llamados Glutosin, un potente jarabe de tos que se utiliza en casos de fiebre extrema, la policía piensa que se trata de un yonqui intentando de fabricar drogas con esa sustancia, pero el departamento de salud comento que a lo mejor el agresor se lo debía de haber llevado por motivos personales, nadie lo tiene bastante claro pero saben que se propone llevarse todos los jarabes de tos posibles, todavía están buscando un motivo aparente al asunto.

Piyomon carraspeo, decían que el caso sonaba algo personal, se quedo pensado: ¿Porque alguien de entre todas las cosas que había en una farmacia, se llevaría un jarabe para la tos? Se quedo con esa duda, pero pudo tener una incógnita.

Paso el sobre y miro la siguiente hoja donde ponían mas detalles.

No habían podido verificar el aspecto del agresor, pero uno de los cajeros que fueron víctimas, verifico de que se trataba de un joven indio o marroquí, ahí se pudo suponer que se trataba de algún extranjero, ahí tenía la coartada perfecta para detectar al sospechoso.

Miro hacía abajo y observo lo que decían: Ponía de que había atracado en cuatro centros comerciales de lujo, todos ellos tenían la misma conexión, que cada uno de ellos había una farmacia donde se encontraban los medicamentos mas útiles que se utilizaban a menudo, entre ellos estaba el Glutosin. Ahí entonces supo donde tenía que buscar, tenía que encontrar el ultimo centro comercial que quedase en toda la zona, y sabía perfectamente cual quedaba.

Encendió el motor y rápidamente salió del aparcamiento dispuesto a buscar el centro comercial.


Atravesó toda la zona en cuestión de diez minutos, después de eso llego adonde quería, quedo a unos pocos metros del centro comercial, se notaba desde el parabrisas del coche lo enorme que era, era como todo un parque de juegos, entre los extremos del techo había un letrero con letras de neon tridimensionales donde ponía: Star Comercial Market, y en el hueco de la A había una estrella amarilla que ocupaba todo el lugar.

Aparco el coche en una esquina lo suficiente para ver la gente que entraba por la puerta, supuso que era cuestión de tiempo que apareciese, ademas el agresor tenía el mismo modus operandi, atracaba la tienda cada jueves, nadie entendía porque era, pero supuso que debía de tratarse por el remedio, si era verdad que lo estaba haciendo por algo personal, era para tomarse su tiempo para ver si el medicamento hacía efecto, y seguramente como no funcionaba, tenía que volver a conseguir mas. Supuso también que tenía que llevárselo por las malas porque no tenía dinero, era solamente un pobre muchacho al que tenía que buscar medicamentos cuando no tenía otra forma de conseguirlo, ahí entonces empezo a tener todas las posibles incógnitas para entender su propósito.

Enderezo el asiento del coche y se apoyo cómodamente en el, tenía resentimientos acerca de todo lo malo que estaba ocurriendo, ya no sabía cuantos años habían pasado desde que se distanciado de su maestra Sora, era la mejor amiga que tenía y la que le enseño a tener el valor en el amor, aunque también ella se lo enseño un poco, sonrío aguantandose las risas.

Alzo la cabeza y observo algo que le dejo indecisa, observo la foto en la que todos se hicieron cuando vencieron a Apocalymon, todos los demás compañeros que se habían sacrificado por la lucha del digimundo estaban ahí, entre ellos estaba ella y su maestra Sora, ambas sonriendo y no pensando en lo que pasaría después, eso era lo que quería ver, pero eso ya no era una realidad.

Mientras estaba acostada mirando la nada, observo una extraña figura parada delante de la esquina, había un joven sosteniendo una especie de papel de unos cinco centímetros de largo, mientras leía lo que había puesto, se notaba que se estaba poniendo muy nervioso, como temblando.

Se extraño al ver ese joven, empezo a sospechar de que se trataba de el, el agresor.

De pronto se guardo rápidamente la factura en el bolsillo de su chaqueta de cuero, luego empezó a andar en dirección al centro comercial, se empezo a alejar que ya parecía una sombra de la noche.

Tenía sus sospechas y no podía evitar pensar que se trataba de el, rápidamente salió del coche, agarro su pistola y su placa y marcho corriendo a perseguir al joven aquel.

Corrió rápidamente para tener un punto de vista del joven, cruzo con brusquedad evitando los coches que pasaban por en medio, se paro en una esquina y luego observo lo que hacía.

Siguió caminando hasta que entonces se subió la capucha cubriendo toda su cabeza. Se extraño al verle hacer eso, entonces siguió todo caminando hasta que entonces se metió en el centro comercial atravesando las puertas automáticas, luego desapareció en el fondo.

Frunció el ceño incrédulamente, estaba claro que el era el agresor, no había tardado nada en venir, estaba tan desesperado en conseguir el medicamento que no pensó con seguridad, decidió entrar en el centro para impedir que el joven cometa el mismo error.


El centro comercial era todo un edificio conectado por varias secciones circulares, en el medio habían centros de cafetería y en las demás esquinas habían tiendas de todo tipo, en algúnos extremos habían ciertos aparatos electrónicos como: cajeros automáticos, puestos de teléfono, maquinas expendedoras.

Piyomon intentando de no llamar la atención, casi la mayoría de la gente se asusta fácilmente de los policías debido a que no quieren complicarse con la ley y les aterra el ser detenidos. Avanzo y empezo a ir mirando de un lado a otro para ver adonde se había ido el joven, tenía que buscar a un joven que tuviese puesto una capucha, eso era fácil, pero lo difícil era encontrarlo en medio de todo el local, era tan enorme que apenas se distinguía el aspecto de varias personas.

Se puso delante de la barandilla y empezo a ir mirando por ambas partes, miro hacía abajo siguiendo los pasos de cada individuo que pasaba por ahí, veía personas sosteniendo teléfonos móviles, refrescos, bolsas de compra, pero no había rastro del joven sospechoso, temía que lo hubiese perdido cuando lo tenía tan fácil.

Enderezo la cabeza hacía ambos lados en la sección donde estaba, sin darse cuenta, el joven sospechoso estaba ahí delante abajo de todo el local. Miro detenidamente a ambos lados para ver si no había nadie sospechoso siguiendole, no vio nadie así que avanzo.

Piyomon no encontró que viniese de ambos lados, estaba claro que el sospechoso lo estaba haciendo lo mas fácil que podía como para que no le encontrasen.

Entonces supuso que a lo mejor no podría encontrarle, pero si podía encontrar la farmacia donde supuestamente iba a atracar, si conseguía cogerle ahí tendría la escaramuza perfecta para cogerle. Pero entonces se dio cuenta de que no sabía donde estaba esa farmacia, miro a ambos lados y no veía nada parecido a una farmacia, entonces pensó que tenía que preguntárselo a alguien.

Se giro dirigiendose a la gente y se fijo en un hombre que paso por delante suyo.

-Disculpe -le llamo.

-¿Si? -pregunto un hombre de aspecto fornido y calvo.

-¿Sabe donde puedo encontrar una farmacia por aquí?

Se quedo el hombre pensando.

-Bueno, acabo de venir aquí por primera vez y no se bien si hay una o no, pero puedes mirarlo en ese mapa que hay ahí -señalo el hombre a una pantalla negra con un teclado numérico que había delante del bordillo.

-De acuerdo, gracias -agradeció Piyomon por haberle ayudado.

-No hay de que -agradeció el hombre.

Piyomon se acerco a la pantalla, ahí mostraba un plano en fondo azul de todo el local, todas las tiendas que habían en el local estaban marcadas con un numero y un dibujo que representaba que era cada cosa.

No supo encontrar bien la farmacia, entonces se fijo en el teclado, había una parte que era un teclado metálico con números, y otro era una bola que servía para moverse por el mapa.

Movió la bola y empezo a ir moviéndose el mapa, lo fue moviendo de un lado para otro, acercándolo hasta que por fin encontró lo que quería.

Encontró la farmacia y tenía el numero 35 y con el dibujo de una cruz. Lo miro bien y ponía en el mapa que se encontraba abajo de todo, el mismo lugar donde se encontraban las otras farmacias.

Entonces supo donde tenía que buscar, rápidamente salió corriendo dispuesta a llegar a tiempo al lugar antes de que ocurriese lo que se cabía esperar que sucediese.

El joven sospechoso avanzaba lentamente para ver si había alguien siguiendole, empezaba a sospechar desde que dijeron en las noticias que le estaban buscando, no podía permitirse dejarse escapar, ahora no, cuando estaba apunto de conseguirlo.

Encontró la tienda y era la que tenía el letrero blanco con una cruz en el extremo, entro y se percato de la dependienta que había al final en el mostrador.

La mujer se percato del hombre.

-¿Desea algo? -pregunto.

El joven se quedo dudando, no sabía que contestar en esa situación.

-Ah bueno si estoy buscando algo -dijo mientras se acercaba al mostrador.

-¿Que necesita? -pregunto la cajera.

Se acerco el joven y entonces saco la billetera, la abrió y empezo a registrarla por dentro.

-Bueno, necesito un frasco de Glutosin.

-De acuerdo -entonces la cajera se puso a buscar el medicamento que se encontraba dentro del almacén que había al otro lado de la sala.

Mientras la cajera se ocupaba de buscar el medicamento, el joven se quedo nauseabundo y nervioso, temía que le estuviesen siguiendo, sabía bien de que la policía le había estado buscando, no tenían idea de quien era pero temía que le descubriesen. No quería hacerle daño a nadie, pero necesitaba el medicamento para curar a la única persona que mas le importaba, casi no tenía dinero y tenía que conseguir el medicamento por las malas, eso era su peor error, pero no tenía otra opción.

A medida que estaba buscando la farmacia, Piyomon no paraba de mirar por ambos lados buscando el rastro del joven sospechoso, estaba clarísimo de que se trataba de el, el era la única persona que se atrevería a llevarse una capucha en medio de un centro comercial.

En ese momento la cajera volvió trayendo el bote del Glutosin, lo apoyo sobre el mostrador y luego se dirigió a la caja registradora.

-Son dos mil dólares -confirmo la cajera.

En ese momento se puso el joven a registrar su billetera, no tenía muchos billetes pero tenía que llevarse ese bote.

-Sirve con esto -indico y entonces apoyo dos billetes sobre el mostrador.

La cajera agarro los billetes y los examino, observo cuanto hacía y al verlos empezo a pensar que aquel joven le estaba tomando el pelo o no.

El joven se empezo a poner mas nervioso todavía.

La caja se puso de forma seria y le miro indirectamente.

-¿Ocurre algo? -pregunto al ver la extraña mirada que ponía.

-Mira, no se si has aprendido algo de matemáticas o no, pero esta claro que esto son 500 dólares, y esto vale 2000 dólares, así que no es posible que pueda pagarte esto -indico severamente la mujer.

-¿Y eso que quiere decir? -pregunto tímidamente.

-Que vas a tener que darme mas dinero o sino no podré dártelo -cuestiono obviamente.

Una expresión cambia en la faceta del joven, no le gusto que le dijese eso.

-Pero esto es todo lo que tengo.

-Pues lo siento, pero todo eso no me vale, vas a tener que darme algo mucho mas grande que eso, o sino empezare a pensar que pretendes llevarte esto por otra cosa -indico la mujer haciendole entender que si no pagaba con mas dinero empezaría a sospechar que pretende utilizar ese medicamento para otra cosa.

Se puso tan nervioso que ya no sabía que hacer, necesitaba urgentemente ese medicamento, pero al notar lo que dijo, empezo a pensar que le habían descubierto.

-Pero yo necesito eso -reprocho.

-Lo siento, pero no puedo dártelo, así que vas a tener que venir el siguiente dia y a lo mejor puedo pagartelo -acordo la mujer y entonces decidió llevarse el medicamento adonde pertenecía.

El joven no pudo aguantar mas, tenía que actuar ya mismo.

-Escuchame -entonces agarro forzosamente el brazo de la mujer, al instante saco con la otra mano una pistola y la apunto, era una pistola vieja y con el gatillo sucio y oxidado.

La mujer se quedo perpleja al ver lo que hacía, aquello no pudo tenerlo en cuenta.

-Será mejor que me de eso ya mismo -acordo el joven poniendo una voz siniestra.

La cajera se quedo consternada, no sabía que hacer, jamas antes le habían apuntado con una pistola y ahora que aquel joven le tenía ahí delante, no sabía como actuar en aquellas circunstancias.

Le entrego el medicamento y luego el se lo guardo en el bolsillo de la chaqueta.

Estaba tan preocupada por tener al hombre ahí delante que ya no sabía que hacer, pero ahora supuso que se tendría que ir ya que vino a buscar lo que quería.

Piyomon llego al piso bajo y observo que tenía la farmacia delante, fue avanzando hacía ahí, hasta que entonces observo una escena muy preocupante, veía a través del escaparate al joven delante de la cajera, y ambos no parecían estar hablando con normalidad, ahí se dio cuenta de que ya estaba atracando, rápidamente se dispuso a entrar en la farmacia antes de que el joven cometiese un error.

-Vale, ya tienes lo que querías, puedes marcharte -pidió la mujer ya no quería ningún problema.

-Aún no, todavía hay algo mas que quiero -indico severamente.

Las predicciones que tenía la mujer acerca de lo que quería no eran del todo ciertas, aquel joven no se iba a ir del todo.

-¿Que quieres? -pregunto atemorizada.

-Quiero dos botes de aspirina y un Ibuprofeno, y lo quiero ya mismo -ordeno.

-De acuerdo -acepto la mujer empezando a desesperarse ante tanta desesperación.

Entonces se agacho y empezo a buscar por el hueco de accesorios que había debajo del mostrador, abrió la puerta y empezo a ir buscando cada una de las cosas que pedía.

El joven alzaba la mirada para fijarse de que no hacía nada precavido mientras tanto.

En ese momento Piyomon entro en la tienda, observo de reojo que estaba el joven delante del mostrador, apenas se le reconocía pero sabía darse cuenta de como era, lentamente empezo a moverse para poder tener la atención sobre el joven, se movió a un lado y se cubrió delante de una de las estanterías.

La mujer se levanto y apoyo los dos botes de aspirinas en el mostrador.

Se quedo agusto con las aspirinas pero aquello no era suficiente, faltaba el Ibuprofeno.

-¿Donde esta el Ibuprofeno? -pregunto severamente.

-No hay mas, se acabaron esta tarde, estaba esperando que haya una nueva tanda -indico la mujer.

-Tu me estas cargando -replico el joven apuntandole aún mas cerca con la pistola.

-Es en serio, se acabaron esta tarde, no hay mas, tendría que esperar hasta mañana para recoger la nueva tanda -aclaro la mujer.

Se puso caprichoso, empezaba a sospechar de la mujer, era imposible que no hubiese una tanda de Ibuprofenos, eso de que no hay mas medicamentos sonaba a una trola.

Piyomon empezo a acercarse lo suficiente para saber que ya estaba apunto el joven de tomar la mala decisión de apuntarla con el arma a la pobre mujer, tenía ya mismo que acercarse y detenerle, avanzo entre las estanterías para llegar hasta el mostrador.

-Escuchame no tengo todo el dia, pero te lo pido, dame un Ibuprofeno ya mismo o te haré mucho daño -acordo severamente el joven mientras le seguía apuntando firmemente con el arma.

-No me hagas daño, tengo familia -suplico la mujer atemorizada de lo que hiciese.

-Yo también, y no puedo permitirme largarme de aquí sin todo esto -comento.

-¿Entonces porque haces esto, si tienes familia? -pregunto la mujer dandose cuenta de una cuestión.

-Porque no tengo otra opción -reprimió el joven apuntandole con el arma.

La mujer ya no sabía que hacer, estaba claro que en algún momento el joven iba a disparar.

En ese momento alguien se acerco por detrás de el y disimuladamente le toco en el hombro.

-Disculpa, pero sabías que existen otras opciones a parte de atracar a la gente -indico irónicamente Piyomon ante su comentario severo.

El joven se extraño al ver a aquel extraño digimon con aspecto de ave, entonces miro hacía abajo y observo que tenía una placa en el bolsillo, era un policía. Se quedo estupefacto al ver de quien se trataba, no supo como actuar así que hizo lo que mas sensato le parecía hacer.

Rápidamente hizo un bloqueo de codo pero el digimon la esquivo, luego Piyomon le agarro del brazo y rápidamente lo tiro contra de una de las estanterías haciendo que se golpease la cabeza, luego se tambaleo y cayo contra el suelo mientras se le caían un par de productos.

Piyomon dedujo que aquel golpe lo iba a dejar noqueado durante un buen rato, se giro y se dirigió hacía la cajera que había estado amenazada todo el tiempo.

-¿Se encuentra bien? -pregunto Piyomon.

-Si, no me ha hecho nada -afirmo la mujer mientras intentaba de normalizarse, todo había acabado.

Piyomon asintió al ver que llego en el momento justo, un ultimo segundo y todo habría acabado muy mal.

En ese momento el joven abrió los ojos y se percato de la digimon policía, rápidamente se levanto en menos que nada y se abalanzo contra el digimon.

Piyomon se giro y no tuvo tiempo de reaccionar al ver que el agresor se levanto y se tiro encima de ella, luego bruscamente empezo a golpearla de lado a lado enfurecido por haberle arruinado su plan. Rápidamente le agarro de ambos brazos impidiendo que la golpease pero forcejeaba intentando de tener la fuerza suficiente para seguir golpeándola. Mantenía una mirada muy firme hacía ella.

-¿Porque has tenido que arruinarlo todo? -pregunto poniendo un tono enfurecido.

Piyomon no lo entendió pero le contradijo de la misma manera.

-¿Porque haces esto? -pregunto ella intentando de entender de donde sacaba toda esa furia.

-Porque no tengo otra opción -contesto enfurecido.

-Siempre hay opción -le contradijo de manera obvio.

Siguió intentando de forcejear hasta que entonces la cajera golpeo al joven con la papelera de plástico, le dio tan fuerte que lo desmayo dejándole noqueado.

Piyomon respiro profundamente porque jamas pensó que lo lograría de ese modo, observo como de noqueado estaba el joven, le había dado bastante fuerte.

-¿Estas bien? -pregunto la cajera.

-Si, estoy bien -contesto suspirando de desesperación.

Se levanto sin saber que hacer después de haber sufrido un ataque como ese, al verle ahí tirado supo reconocer lo que tenía que hacer, saco de su chaqueta las esposas, luego se apoyo encima del joven dispuesta a ponérselas para llevarse directamente a la central, le había detenido.

Pero en ese momento volvió a despertar y esta vez agarro con la otra mano la pistola, quiso dispararle a la digimon pero ella esquivo el disparo permitiendo que la bala saliese hacía otra parte.

Aquel disparo llamo la atención de la gente de afuera del local.

El joven intento de darse la vuelta para poder mirar a la digimon pero no lograba ubicarse, la tenía encima impidiendo que siguiese disparando, consiguió dar la vuelta pero Piyomon le agarro el ara intentando al menos de que disparase a otra parte, forcejeo tanto que acabo disparando contra el ventanal que daba al exterior.

Un par de disparos dieron contra el ventanal fracturándolo.

Aquellos disparos provocaron en un enorme pavor en la gente, empezaron a correr despavoridos de un lado a otro para poder salir de en medio al ver que estaban disparando.

-Están disparando -grito un hombre.

Piyomon forcejeaba como podía para poder quitarle el arma, pero le tenía tan mal agarrado que le costaba buscar la forma de quitársela. Al final el joven se harto y le propino un fuerte puñetazo en la cara, cayo despavorida hacía el otro lado.

Rápidamente se levanto dispuesto a irse, ya había terminado ahí, agarro el dinero que tenía en el mostrador y se lo guardo en el bolsillo de la chaqueta, luego rápidamente se dirigió hacía la puerta que había al fondo, ni siquiera espero a que se abriesen las puertas automáticas, agarro una de las puertas por los bordes y la abrió bruscamente para salir.

En ese momento Piyomon se despertó sintiendo el fuerte golpe que se llevo en la cabeza, se enderezo y empezo a frotarse la herida.

La cajera se acerco para ver como estaba.

-¿Estas bien? -pregunto para saber si le había hecho demasiado daño.

Piyomon le costo aclararse después de haberse llevado aquel golpe, entonces reaccionó y recordó lo que paso, miro a ambos lados y no veía donde estaba el joven.

-¿Donde ha ido? -pregunto histéricamente.

-Por ahí -señalo la cajera.

Piyomon se giro y observo por el ventanal que el joven agresor se estaba escapando, estaba subiendo por las escaleras para llegar a arriba.

Rápidamente se levanto y se dispuso ir a cogerle, agarro las esposas que se le cayeron antes y empezo a correr lo mas rápido que podía para seguirle antes de que le perdiese, esto era lo mas cerca que había estado cualquier policía de cogerle, esto era todo o nada.

El joven subió apuradamente las escaleras, estaba nervioso porque quería salir de ahí cuanto antes, de pronto se percato que arriba había un policía con un walkie-talkie, se le oyó comunicarse.

En ese momento se dio cuenta de que pronto iba a estar rodeado y no tendría forma de escapar, rápidamente subió por las escaleras con todo el máximo que tenía.

Piyomon salió del local y corrió rápidamente para seguir al joven, lo tenía subiendo las escaleras con mucha velocidad.

-Alto ahí -le aviso para detenerle.

Se giro y observo que tenía devuelta a la digimon delante, le estaba persiguiendo, sabía que no le iba a dejar ahí, así que tenía que contraatacar, saco rápidamente su arma y apunto hacía la digimon.

Se percato de que le estaba apuntando, rápidamente se cubrió mientras el joven le empezo a disparar, se puso detrás de una columna y espero a que parase, varias de las personas se hicieron a un lado para cubrirse de los disparos.

Termino y entonces siguió corriendo mientras terminaba de subir por las escaleras.

Miro de reojo y observo que seguía con su plan de huida, salió y continuo corriendo para detenerle, por si acaso saco su arma por si volvía a hacerlo de nuevo lo que hizo.

Llego al primer piso y busco rápidamente la salida, la tenía a unos metros pero por el otro lado estaba viniendo un grupo de guardias armados. Tenía que pensar rápido o sino le detendrían.

-Ahí esta, cogedle -aviso uno de los guardias, entonces ambos salieron corriendo para cogerle.

No tenía ni idea de que hacer, los guardias estaban apunto de venir y tenía a la digimon por el otro lado, tuvo que actuar rápido por si quería escapar.

Entonces se dirigió hacía los guardias y les empezo a disparar.

Uno de ellos recibió el impacto de la bala y cayo despavorido y dolorido contra el suelo, los demás guardias se cubrieron detrás de las columnas.

Siguió disparando hasta que entonces dio la vuelta dirigiendose hacía la puerta de entrada. En ese momento apareció Piyomon que llego al piso, se percato de que el joven se escapaba.

-Ey -le llamo.

El joven se giro bruscamente y le volvió a disparar.

Piyomon se cubrió y la bala impacto contra la reja del bordillo, se oyó el rebotar de la bala.

Siguió corriendo para poder escapar, estaba muy cerca de llegar a la puerta de entrada.

Piyomon se levanto y miro frustada hacía el joven que se escapaba, era demasiado rápido para poder alcanzarle.

Oyó unos gemidos que venían de atrás, se giro y observo de que se trataban de los guardias que habían venido a detenerle, estaban todos alrededor del policía herido.

-¿Esta bien? -pregunto Piyomon.

-Si, esta bien, menos mal que lleva el chaleco antibalas, porque sino... -afirmo el guardia que estaba al mando.

Piyomon resoplo al ver que no paso nada, pero le pareció increíble que aquel joven con el aspecto de parecer una persona normal y corriente, pueda creer tanta violencia en una noche, algo le pasaba y se debía al tema con el medicamento de la gripe, algo tenía que ver con eso como para que le causara ese estado de violencia pura.

El joven llego a la puerta de entrada, avanzo corriendo pero cuando se puso delante de las puertas no se abrían, estaban todavía las puertas automáticas cerrando el paso. Se quedo extrañado porque no sabía que pasaba, se había quedado atrapado y sin poder escapar.

-Vamos, vamos, dejadme salir de aquí -replico intentando de golpear el cristal con la culata de la pistola para poder romper el cristal, no podía romperse, era demasiado duro.

Piyomon estaba tan distraída sintiendo agonía por los guardias que se le olvido que tenía que coger al joven agresor, de pronto oyó unos golpes que venían de la puerta de entrada.

-¿Esta todavía ahí? -pregunto cuestionando ese hecho.

-Seguramente se ha activado el bloqueo de seguridad de las puertas, no podrá salir de aquí -aviso el guardia, ya estaba todo pensado.

-Menos mal. Pero voy a acabar yo misma con esto -refuto enfurecido Piyomon dispuesta a cogerle.

Siguió forcejeando el cristal y seguía sin romperse, se canso tanto de hacerlo que solo le quedo una opción, avanzo dando unos pasos hacía atrás, luego apunto hacía el cristal y disparo como tres veces, ambas balas hicieron romper el cristal en mil pedazos.

Piyomon escucho aquellos disparos, supuso que debía de estar rompiendo el cristal, rápidamente fue directa hacía la puerta de entrada a impedir que escapase de nuevo, esta vez no podía impedirlo.

Se metió por el hueco de la puerta destruida, luego estaba la segunda puerta automática que estaba en las mismas que la otra, avanzo hacía atrás y disparo el mismo numero de disparos, se rompió en pedazos y todos cayeron al suelo, rompió los pedazos que no se rompieron del todo con la pistola y luego salió corriendo hacía fuera en la calle.

Piyomon llego a la puerta de entrada pero no estaba el joven, había roto las dos puertas, supuso que seguramente las rompió disparandoles con la pistola, tantas veces como pudo para pasar, paso entre medio de los huecos y luego llego afuera en la calle.

No vio por ningúna parte al joven, estaba tan abarrotado de gente como antes, y encima estaba todo tan oscuro que ni notaba la mas mínima presencia.

Se enderezo mirando hacía un extremo y observo que el joven se escapaba corriendo, yendo por la misma dirección por la que vino.

Rápidamente se dispuso a correr lo mas rápido que podía para cogerle.

El joven paso de largo por la carretera deteniendo el trafico de la avenida, casi un coche le atropellaba pero el paso de largo, luego vino Piyomon pasando por el mismo recorrido, detuvo el coche para que no la atropellase.

-Disculpe -le dijo como molestia.

Siguió corriendo el joven hasta acabar metiendose en el mismo callejón por el que vino antes, era tan oscuro el callejón que apenas se podía notar que hubiese algo visible dentro, solo un fondo que mostraba la basura acumulada a los lados.

-Alto ahí, quedas arrestado -le dijo como aviso.

Siguió corriendo sin parar, se giro y observo que la digimon estaba muy cerca de cogerle, rápidamente se giro de lado y la empezo a disparar, apenas tenía municíon como para una bala.

Rápidamente Piyomon se cubrió poniendose delante de una montaña de jaulas para pájaros, se cubrió hasta ver donde llegaba el agresor.

Al ver que la distrajo otra vez, siguió corriendo hasta girar la esquina y ahí desapareció.

Hizo una mueca de fastidio al ver lo difícil que era cogerle. Se levanto y corrió de nuevo.

El joven corrió todo recto hasta encontrarse con un coche que estaba aparcado en medio de ningúna parte, era un Chevrolet del 2007 de color dorado, se junto delante del automóvil y se puso a coger las llaves, tenía que darse prisa o vendría la digimon a detenerle.

Saco las llaves y pulso el botón que había en medio, se encendieron unas luces en los faros del coche mientras sonó un pitido muy peculiar, bruscamente abrió la puerta del coche y se metió dentro, se abrocho el cinturón y busco la ranura por donde poner las llaves.

En ese momento a unos pocos metros apareció Piyomon con mirada desubicada. Miro a ambos lados intentando de buscar al joven pero estaba otra vez que no lo veía, de todos los policías que había para hacer el trabajo le tuvieron que dar este, de pronto se percato del coche que había adelante, a unos metros mas atrás, estaba encendido y había alguien dentro, empezo a sospechar de que se trataba de el, apenas lo podía reconocer con todo el fondo oscuro que había en el callejón como para poder darse cuenta de la silueta que se reflejaba en el coche.

Extendió la ranura de la llave y luego la introdujo en la ranura del volante. Se puso a prender el motor del coche cuando de pronto miro por la ventanilla lateral del coche, se mostraba que a lo lejos había una extraña figura, parecía una persona pero tenía unas características no muy humanas. Entonces se dio cuenta de que se trataba de la digimon, le había seguido hasta aquí.

Observo que el conductor estaba como ataviado y poniendose nervioso, empezo a acercarse mientras mantenía firme su pistola, no podía dejar de suponer que no podía tratarse de el cuando no había otra persona alrededor.

Encendió el motor del coche y luego coloco la palanca hacía atrás, cogío el volante y empezo a hacer marcha atrás.

El coche empezo a ir avanzando hacía atrás, dirigiendose hacía ella. Intento de apuntarle con el arma pero observo que estaba delante de la trayectoria del coche.

El joven aumento mas la velocidad de su coche, estaba dispuesto a atropellarla.

Probo de intentar dispararle, pero no llego a tiempo, rápidamente se tiro hacía un lado, justo a tiempo o sino el coche la habría embestido, el joven agresor siguió dando marcha atrás hasta salir al otro lado del callejón.

Piyomon se levanto mirando furtivamente al coche, se estaba escapando de nuevo.

Dio un giro y se puso en posición recta, se enderezo y avanzo con máxima velocidad hasta desaparecer por el callejón.

Piyomon sabía que no podía dejarle escapar o sino habría arruinado el callejón, rápidamente salió corriendo para seguirle el rastro antes de que desapareciese.

El coche estaba apunto de salir del callejón, Piyomon apareció y observo que el coche desaparecía, no tenía tiempo de dispararle a una de las ruedas pero si tenía tiempo para hacer una panorámica, saco un objeto que servía como cámara espía, hizo varios fotografías de la matricula.

El coche salió bruscamente del callejón y luego desapareció haciendo todo el trayecto por la carretera.

Piyomon asintió resoplando fugazmente, hoy había tenido la peor batalla de su vida, y esta vez no se trataba de un digimon en particular, había sido derrotada por otro simple humano, sintió remordimientos por haberle perdido, pero al menos obtuvo algo para poder encontrarle, agarro su cámara panorámica, la prendo y abrió la aplicación que dejaba ver lo que saco.

Se mostraron tres imágenes pero solo había una que daba la informacíon indicada, prendió la que quería y se mostró entera la fotografía, la agrando con el dedo y se mostro exactamente el numero de la matricula:

CS8RMH6

Ahí entonces supo por donde tenía que buscar.


Después de haber perdido la pista del joven agresor en el callejón, llamo a central y pidió que analizasen el numero de la matricula que fotografió. El numero de la matricula correspondía con un coche que había sido comprado por un joven Yalid Arhsad, un joven indio de orígenes musulmanes, ahí pudo saber quien era en realidad, y como sabían quien era, supo donde tenía que encontrarle.

Recorrió una estrecha urbanización con su coche, se metió en una avenida que luego dio lugar a todo un barrio pintoresco pero de un aspecto muy poco corriente, era como el típico barrio que utilizan los chungos para poder vivir alejados de la policía. Ahí se dio cuenta la razón de porque el joven tenía tanta violencia, era porque al vivir ahí, se le metió la misma crueldad que frecuenta por todo el barrio.

Siguió todo recto hasta poder encontrar la casa donde vivía, no podía haber ido muy lejos, ya que hacía apenas que se había escapado y no podría estar tan lejos como para encontrarle.

A unos metros mas adelante de todo el barrio, apareció Yalid aparcando el coche sobre la vereda y luego avanzo hasta dejarlo aparcado delante de la puerta del parking.

Luego abrió la puerta y cerro el coche con llave, antes se miro si tenía las cosas que se había llevado, tenía el Glutosin y las aspirinas, pero le faltaba el Ibuprofeno, que lamentablemente no había tenido tiempo de cogerlo porque le detuvo aquel digimon, pero igualmente estaba satisfecho por al menos tener el Glutosin, era lo único que mas le importaba de entre todas las cosas.

Rápidamente se dirigió a la puerta de entrada, se puso delante y luego empezo a buscar las llaves por el otro bolsillo de la chaqueta, las encontró y las metió en la ranura de la cerradura.

Abrió la puerta e inmediatamente se oyó que alguien hablaba.

-¿Quien esta ahí? -pregunto una mujer que se encontraba dentro de la casa.

-Soy yo cariño, Yalid -afirmo para que supiese quien era.

-Menos mal, empezaba a pensar que estar aquí sola me iba a matar -exclamo sarcásticamente la mujer que se encontraba en algúna parte de la casa.

-No te preocupes Marjee, no te pienso dejar sola -indico Yalid mientras se acercaba a una habitación que estaba abierta.

Entro en la habitación y había una mujer joven de su misma raza metida en una cama llena de muchas sabanas con dibujos de culturas, tenía una manta fría en la cabeza para hacer que le bajase la temperatura.

-Pues tampoco me dejes con este resfriado, siente que cada dia estoy peor -reprimió la mujer mientras se acercaba a la mesa de luz para tomar un trago de un vaso con agua, luego empezo a toser bruscamente.

Yalid puso una expresión de remordimiento y amargura, tenía razón, cada dia estaba peor y todos los medicamentos que había tomado no la ayudaban para nada a curarse de aquella gripe que tenía.

-Acabo de traerte otra dosis de Glutosin -dijo y paso mostrándole el bote.

-No quiero ver esa mierda -reprocho la mujer.

-Marjee, por favor, lo necesitas si quieres curarte -reprimió Yalid.

-No quiero curarme, quiero que esto acabe, te has pasado todas las noches haciendo no se que, y encima me traes esto que es carísimo, ¿como coño lo has conseguido? -cuestiono la mujer mirándolo indirectamente.

Yalid no quiso contestar a esa pregunta, no quería admitirlo.

-Yalid, ¿dime donde has conseguido esto? -pregunto Marjee intentando de saber como había conseguido aquel medicamento sabiendo que era tan caro que era imposible que el lo pagase con el poco dinero que tenía.

-He hecho un gran esfuerzo para conseguírtelo, así que tomatelo y deja de preguntar, eso hace que te empeore la gripe -reprocho Yalid harto de que ella hiciese tantas preguntas.

Marjee no dijo nada, solamente se le quedo mirando intentando de comprender ese malhumor que tenía. Abrió la tapa del medicamento y luego agrego una cierta cantidad por detrás de la tapa, luego se lo tomo de un sorbo.

-Ves que eso te ayuda -indico.

-No, no me ayuda, lo que me ayuda es que tu tengas la responsabilidad de comportarte como un hombre y buscas una forma mas útil que esta -añadió Marjee intentando de razonar con el para que entendiese que los actos de ayuda que el estaba haciendo no ayudaban en nada.

-No hay una forma mas útil que esta, nadie nos ha querido ayudar, todos nos menosprecian, pero yo al menos he tomado la decisión de ayudarte como nadie mas ha podido porque te amo demasiado, te quiero y no dejare que te pase nada aunque muera en el intento -reprimió con todas sus ansias.

Marjee se quedo perpleja porque no pudo creer hasta que punto llego su novio, estaba claro de que ya no era el mismo de siempre, estar tan pendiente de ella le había transformado en alguien mucho peor, tanto amor en el que al final lo destruyo por completo.

En ese momento, Piyomon casi llego al final del barrio cuando entonces se percato de algo que ni se lo esperaba ver, estaba el coche aparcado delante de un garaje de una casa, ese era definitivamente el coche, y ademas miro la dirección en su teléfono móvil y correspondía con el numero que estaba viendo pintado en la parcela.

Rápidamente salió del coche y se dispuso a entrar en la casa, agarro su pistola y fue corriendo poco a poco como para que no se oyese, conocía bien al hombre y sabía que en cuanto le viese se iba a escapar, necesitaba ir con precaución. Se puso delante de la puerta e intento de abrirla, pero no podía debido a que estaba cerrado con llave. Decidió golpearla pero aquello despertaría la curiosidad de Yalid y seguramente se escaparía de la misma forma que hizo antes, esta vez no podía cometer el mismo error.

Entonces pensó detenidamente y se le ocurrió una manera de abrir la puerta, con las afiladas uñas de sus pies, metió una de ellas en la cerradura e hizo fuerza para poder abrir la puerta, la abrió y sin que hiciese el menor ruido posible. Se metió dentro de la casa mientras mantenía firme su pistola, mientras avanzaba por el corredor, se escuchaba los sonidos de dos personas, intento de seguir aquel rastro para saber donde estaban.

Yalid estaba tan fastidiado con todo el tema que ya no sabía que hacer, se sentó en el suelo acostándose sobre el armario que había en un extremo. Su novia le miraba con fatiga.

-Yalid, por favor, abandona esta vida lo mas que quieras -le pido sofocadamente.

-Jamas lo haré, te protegeré de cualquier cosa, incluido venceremos juntos esta fiebre -reprimió Yalid negando su petición.

-Ya me has protegido, has hecho todo cuanto podías, pero esto se nos ha ido de las manos, ya no tienes el control sobre la situación -dijo Marjee expresamente.

-Si que lo tengo, solamente que no sale como yo quiero que salga -protesto.

Marjee se acurruco en la cama al ver que su novio no atendía a razones.

Mientras ellos estaban discutiendo, Piyomon se estaba acercando a la habitación, estaba oyendo con mas fuerza los gritos, eso significaba que estaban ahí. Se puso de frente contra la pared y siguió avanzando hasta mirar de reojo lo que pasaba dentro de la habitación. Observo de reojo que habían dos personas dentro, una era mujer que estaba tirada en la cama y no veía bien quien era la otra persona, se encontraba en un extremo que no podía ver, de pronto el hombre se levanto y observo de quien se trataba, era Yalid, estaba ahí mismo poniendose nervioso.

Se cubrió detrás de la puerta y entonces empezo a pensar todo el asunto, estaba claro que la mujer que estaba en la cama podría ser su hermana o su mujer, y eso significaba una cosa, todas las veces que estuvo llevandose el Glutosin era para ella, ahora lo comprendió todo, su mujer estaba enferma.

-Mira Marjee, tienes que entender que lo hago por tu bien -indico Yalid enfurruñado.

-Pues si lo estas haciendo por mi bien, entonces porque no piensas en como me siento yo, sabes como me siento pensando que estas haciendo daño a alguien ahí fuera -reprimió Marjee intentando de razonar con el.

-No he hecho daño ahí fuera, pero lo haría con tal de protegerte, no voy a dejarte por nada del mundo -acordo Yalid poniendose tan malhumorado que daba miedo.

En ese momento Piyomon entendió a que se debía todo el tema, estaba tan enamorada de la mujer que no la quería dejar en paz, estaba tan encaprichado en salvarla de la enfermedad que tenía que no iba a parar hasta poder curarla. En ese momento supo lo que tenía que hacer, tenía que actuar.

Se enderezo a un lado y entonces dijo:

-Pues fijate en todos los daños que has causado -exclamo irónicamente.

De pronto ambos se quedaron extrañados al ver la extraña figura que tenían delante, de pronto Yalid reconoció quien era y rápidamente se saco la pistola que tenía metida en el bolsillo, en ese instante Piyomon la levanto apuntandole.

-Yalid, quedas detenido por atraco a mano armada -contradijo Piyomon.

-¿Como sabes mi nombre? -pregunto Yalid extrañado al ver que sabía su nombre.

-De la misma forma de como he sabido que vives aquí -exclamo, luego se acerco metiendose dentro de la habitación.

Reprocho Yalid al darse cuenta de que le descubrieron.

En ese momento Marjee se enderezo sobre su cama y miro extrañada a la digimon.

-Yalid, ¿quien es ella? -pregunto atemorizada.

-Una maldita poli, eso es lo que es -afirmo Yalid mientras apuntaba firmemente al digimon.

Marjee se quedo perpleja al ver que trajo a un policía, estaba claro que había hecho algo malo como para llamar la atención de un policía, y encima de un digimon.

-Yalid, ¿que has hecho? -pregunto queriendo saber a que se debía toda la situación.

-No se lo has contado Yalid -cuestiono Piyomon ese hecho.

-Callate -reprocho, no quería que dijese nada.

-No en serio Yalid, ¿que coño has hecho ahora? -pregunto Marjee a regañadientes, estaba tan harta de las discusiones de Yalid que ya quería saber que había hecho para que viniese un policía a casa.

-No he hecho nada, solamente he hecho lo que he tenido que hacer para poder protegerte -reprocho Yalid negando sus preguntas, quería mantenerlo oculto como había hecho hasta ahora.

Piyomon intento de acercarse lo suficiente para poder detener a Yalid antes de que hiciese algo, pero durante ese tiempo no podía lo que le estaba ocultando a aquella mujer que tenía delante.

-¿Quien eres? -pregunto Piyomon para saber quien era ella.

-Soy Marjee, su novia -afirmo.

-No le digas nada -reprocho Yalid queriendo que no dijese nada.

-Callate, tu ya has hablado suficiente -reprimió Marjee harta de que siempre la quitase de en medio.

Al final Yalid no tuvo mas remedió, no quería que la cosa se complicase. Se hizo a un lado mientras le seguía apuntando a la digimon.

Ahora Piyomon se dirigió a la chica.

-Eres su novia, ¿cierto? ¿Y estas enferma? -pregunto.

-Así es, tengo una gripe que me esta matando, y el ha estado todo el tiempo trayéndome todos los botes de Glutosin que necesito para curarme -afirmo Marjee sofocadamente.

Ahora Piyomon empezo a entenderlo, se dirigió hacía Yalid y le dijo:

-Por eso los has estado robando, quieres protegerla -cuestiono.

Yalid se quedo con una mirada de estupefacción.

-¿Que esta diciendo? -pregunto Marjee dirigiendose hacía Yalid.

-No esta diciendo nada, no la escuches -reprocho Yalid.

-No Yalid, ella tiene que saberlo, si tanto la quieres entonces dile la verdad -dijo razonadamente para que pudiese entender que esto no podía seguir así.

Yalid intento de seguir reprimiendo esa ira que tenía dentro, pero ahora estaba claro de que no podía evitar que hiciese algo que fuese perjudicial para ella, se dirigió hacía Marjee y le dijo:

-Marjee, en las ultimas semanas, no he podido pagar obtener mas dinero para poder conseguir los Glutosin, así que he atracado en centros comerciales para poder conseguir el Glutosin, y lo he estado haciendo todo el tiempo, incluido esta noche lo he vuelto a hacer -admitió.

Marjee se quedo perpleja al oír eso, ahora entendía todo lo que había, pero ahora tal y como lo había dicho, le hacían dar ganas de golpearse en la cara por haber sido tan tonta y no haberse dado cuenta al principio de lo que había estado haciendo.

-Pero ahora por culpa de esta maldita digimon, sabe quienes somos, nos ha estropeado la vida -reprocho Yalid culpando a Piyomon por haberle seguido.

-Yo nos he estropeado la vida, tu mismo te la has estropeado al actuar de esa forma -contradijo Piyomon dando la contraria razón al asunto.

-Porque no he tenido otra opción, toda la gente a la que hemos visitado para que pudiesen haber curado su enfermedad a pasado de nosotros como si fuésemos basura, ¿que querías que hiciera?, que la dejase morir -contradijo Yalid eufóricamente.

-Que intentaras de buscar otra forma menos radical que esta, puede que la cures o no, pero de todas formas eso no hará que no pueda detenerte -propuso Piyomon y luego acordo seriamente.

-Inténtalo si atreves porque yo de esta noche no voy a pasar -reprocho Yalid desafiante.

Piyomon giro el gatillo y se preparo para disparar por si acaso, estaba claro que uno de los dos iba a disparar primero y no iba a ser bueno lo que iba a suceder, tenían sus miradas muy firmes y concentrado el apretar el gatillo de sus armas.

Marjee no sabía que hacer, estaban los dos apunto de matarse y no quería que ningúno se hiciese daño.

-Parad por favor -pidió Marjee preocupada por lo que estuviese apunto de pasar.

Ambos esperaron el momento oportuno para poder disparar, estaban a tan solo unos metros de tocar el gatillo del arma, Yalid se preparo, y en cuanto apreto el gatillo, no salió nada, se había quedado sin municíon.

-Que -se quedo extrañado sin darse cuenta.

-Lo sospechaba -exclamo Piyomon y entonces le propino un fuerte golpe de puño en su cara, fue tan fuerte el golpe que cayo desparramado contra el suelo.

-¡No! -grito atemorizada Marjee al ver que su novio se cayo.

-No te preocupes Marjee, no ha pasado nada, esta bien, pero me temo que esta detenido -le dijo Piyomon para que no pensase de manera contraria, rápidamente saco sus pistolas y se abalanzo sobre Yalid, ya se sabía que darle un fuerte golpe no lo detendría.

Se apoyo y le puso las esposas en ambas manos, luego lo levanto haciendo gemidos debido al fuerte golpe que se llevo en su cara.

Marjee se quedo indecisa al no saber como tratar la situación, solamente se quedo mirando como aquella digimon con forma de ave estaba esposando a su novio.

Lo levanto sintiéndose mareado y noqueado, luego saco su walkie-talkie con el que podía comunicarse con la central.

-Aquí agente 0003860 Piyomon, informando de la detención del sospechoso, envíen unidades al Reefens Avenue 347, y también una unidad medica -corroboro Piyomon por el walkie.

-Recibido 00003860, las unidades vendrán en camino -se escucho al voz de uno de los técnicos de la central, luego se corto la comunicación.

Piyomon asintió y luego miro profundamente hacía Marjee, estaba aterrada al ver que detuvo a su novio, se quedo sin mostrar la mas mínima emoción, no sabía que hacer.

-No te preocupes Marjee, pronto te trataran y entonces ya veremos si pueden curarte -corroboro Piyomon para hacerle entender que al final conseguirían buscar la ayuda que necesitaban.

-De acuerdo -acepto Marjee sollozando, dentro de ella estaba feliz porque por fin la iban a curar de su enfermedad, pero ahora no sabía como hacerlo estando Yalid al llevarlo a prisión.

Piyomon metió el walkie-talkie donde estaba y luego espero a que viniesen.


Al poco rato vinieron todas las unidades, un enorme grupo de coches patrullas rodearon la casa mientras un montón de policías pasaban metiendose en la casa y trayendo cosas que necesitaban para hacer la investigación.

Piyomon tenía encerrado a Yalid dentro del coche, lo tenía esposado y esperaba el momento para poder llevárselo.

-¿Sabes lo que va a pasar ahora verdad? -le pregunto para saber si se daba cuenta de lo que sucedía.

-¿Es una pregunta trampa? -pregunto irónicamente.

-No Yalid, ya nada aquí es una trampa, es una seria realidad, y en esta realidad, te detienen y te meten en prision, y eso es justo lo que te va a pasar -contradijo razonadamente Piyomon.

Yalid asintió bajando su cabeza para no reconocer su vergüenza, en parte estaba avergonzado por lo que hizo, pero se obligaba negarlo.

Piyomon sabía como sentía, pero no podía darle ánimos después de lo que hizo, se gano que lo detuviesen por culpa de sus actos, y ahora iban a responder por ellos.

-No te preocupes Yalid, mira el lado bueno, al menos podrán tratar a Marjee -le dijo para que al menos sintiese que salió algo bueno de todo el asunto.

Levanto la cabeza y miro a través de la ventanilla del coche lo que estaba sucediendo en el otro lado, a unos metros mas atrás había una ambulancia y en ella estaba Marjee sentada a un lado mientras un par de médicos la estaban ateniendo.

-Vez Yalid, si que podía haber otra opción, no hacía falta que te pusieses violento con la gente para conseguir lo que querías, hacerles daño no iba a salvarla -dijo expresamente Piyomon.

-Lo hacía porque la quería -comento Yalid dando el mismo asunto de antes.

Piyomon no pudo soportar que siguiese con eso, se giro y le miro contradiciendo.

-Pues si tanto la querías, entonces porque no hiciste lo mejor por ella, porque decidiste hacer lo que ella pedía, no trataste de ayudarla, estabas ayudándote a ti mismo a buscar algo imposible porque te encanta pasar por obstáculos que no puedes pasar, lo que tu has hecho, no ha ayudado en nada, y si no lo comprendes, pues lo siento por ti -reprimió Piyomon para hacerle entender la seriedad del asunto, estaba tan metido en sus manías por conseguir curarla, que no pensó en una manera para poder ayudarla como una persona decente.

Yalid no dijo nada, solamente se quedo asimilando esa cuestión a pesar de que eso no lo ayudaría a ser mejor persona de lo que ya no era.

Piyomon lo miro con preocupación, luego decidió que ya era hora de llevarle, se monto dentro del coche y luego encendió el motor, avanzo hacía atrás y luego giro yendo hacía el otro lado. Se dispuso a llevarlo a central para que pudiesen tratar con el, apenas había terminado.


Después de estar varias conduciendo de vuelta a la ciudad, Piyomon le estuvo explicando todo el asunto que tenía que ver con lo que había hecho y cual era su diferencia.

-¿Entiendes ahora lo que quiero decir? -pregunto cuestionando para saber si lo comprendió.

-Mas o menos, quiero decir, puedo entenderlo, pero todo esto, no se si me va a ayudar ahora -afirmo Yalid pero teniendo sus dudas acerca de todo el asunto.

-No que va, no te va a ayudar a solucionar esto, te va a ayudar a cambiar, a que al menos tengas algo de decencia para que al menos te comportes como un ser humano corriente -rectifico Piyomon.

-Y lo dice la digimon, ¿que sabrás tu sobre los seres humanos? -cuestiono incrédulamente Yalid.

-Mucho, he estado mucho tiempo siendo el compañero de una persona muy especial, pero ahora todo ha cambiado, y ya nada volver a ser como antes, por eso es mejor retomar las cosas al punto de partida que después porque sino ya te arrepentirás -comento expresamente.

-¿Como hiciste tu? -pregunto contradictoriamente.

Piyomon no supo que decir, estaba claro que ella era todo lo contrario, pero había una cosa que si sabía.

-Yo ya me he arrepentido, y no hay vuelta atrás -exclamo tímidamente.

Siguió conduciendo hasta llegar a una avenida comarcal abarrotada de gente, estaba buscando un puesto de detención en algúna parte, al final lo encontró, lo tenía delante suyo.

-Vez eso -señalo.

Yalid se giro y observo alzando la vista hacía afuera, observo la maquina que tenían al lado.

-Es un puesto de detención.

-Así es, te meteré ahí dentro, y una vez que el escáner te haya analizado, te mandara hacía abajo y ahí acabaras en la central, cuando bajes, un grupo de personas te cachearan y luego pasaras a detención, y ahí ya no será problema mío -afirmo Piyomon explicando como iba a ser el tema.

Yalid asintió, ya se esperaba algo así.

-¿Te esperabas algo así? -pregunto por saber si se daba cuenta de que al final todo iba a acabar así.

-Me esperaba morirme que otra cosa -exclamo Yalid irónicamente.

Carraspeo irónicamente Piyomon ante aquel comentario.

-Me lo parecía -exclamo incrédulamente y luego salió del coche, abrió la puerta del otro lado y saco a Yalid esposado, lo acompaño hacía el puesto.

Cruzaron la vereda y se quedaron junto al puesto, en ese momento Piyomon saco su placa de su chaqueta y la puso delante del pequeño ordenador que había colocado en el tubo mediano. En ese momento un escáner salió de una pequeña ranura y leyó la placa, al momento la pantalla negra se ilumino y puso un cartel donde decía:

CONFIRMADO: AGENTE 0003860 PIYOMON RANGO 7 ACCEDIENDO.

Luego se quedaron tranquilamente esperando a que el tubo se abriese mientras sonaba un flojo pitido electrónico. Entonces el tubo se abrió como si fuese una puerta giratoria.

Entonces Piyomon le dio la vuelta a Yalid, saco la llave de su chaqueta y la utilizo para quitarle las esposas, se las guardo y luego lo metió dentro del tubo.

De pronto del techo, salió un palo de fierro extensible, Yalid se quedo perplejo al ver aquel extraño trasto, era como si fuese aquel aparato con forma de tentáculo que aparecía en La Guerra de los Mundos, era casi idéntico, ahora solo hacía falta ponerle un ojo y sería igual como en la pelicula. El fierro tenía un cristal cuadriculado en la punta, de ese cristal salió un foco verde iluminoso que cubrió todo el tubo, Yalid se quedo mas perplejo todavía con eso. Termino de escanearlo y a la vez sonó un pitido electrónico y algo estridente, entonces apareció un cartel en la pantalla del ordenador que había en el tubo mediano.

CONFIRMADO: NOMBRE: YALID AHRSAD BALMUSH: ACUSACÍON: ATRACO DE ROBO A MANO ARMADO FORZADO, ROBO DE PROPIEDAD PRIVADA Y OBSTRUCCÍON A LA JUSTICIA: DECLARACÍON: CULPABLE.

Entonces el cristal que había en el palo de fierro se ilumino mostrando un foco rojo y sonó el mismo estridente sonido de antes, de pronto el palo extensible volvió directo a meterse en el techo, se escondió en un hueco que había arriba. Entonces el tubo se cerro volviendo la tapa por el lado contrario, dejo atrapado a Yalid y listo para ser enviado.

En el ordenador, salió un pequeño cartel verdoso que decía: TELETRANSPORTACÍON.

Piyomon se preparo para pusarlo, ese era el botón que permitía mandar directo a Yalid a la central, tenía la punta del dedo casi apunto de tocarlo cuando entonces...

-Espera -detuvo Yalid.

-¿Que pasa? -pregunto Piyomon mirándolo indirectamente.

-¿Crees que encontraras de vuelta ese amor?, ¿que harás las paces con la persona a la que extrañas? -pregunto Yalid por ese hecho.

Durante un momento empezo a sospechar de que sabía demasiado, pero luego llego a la conclusión que después de todo lo que le dijo, ya se le vino una idea en la cabeza.

-Tal vez si o tal vez no, pero de una cosa estoy segura, con el tiempo a lo mejor se arreglara todo, si es que aún no es demasiado tarde -comento expresamente Piyomon dando una cierta cuestión.

Yalid asintió, se quedo aceptado con eso.

Entonces Piyomon pulso el botón e inmediatamente la tecla se hundió hacía dentro, el tubo bajo tan rápido que seguramente Yalid ni se lo espero, lo mando directo a la central.

Piyomon asintió, todo el tema aquel del amor, lo había dejado indecisa, hacía años que no retomaba con precisión el tema y ahora que había pasado por este suceso, ya no sabía como tratarlo.

La pantalla cambio y entonces mostró un cartel que decía: ACCESO CONCEDIDO, GRACIAS POR SUS SERVICIOS AGENTE 0003860 PIYOMON.

El cartel se fue y entonces se volvió todo negro, pero al instante apareció otro cartel que decía:

DECLARACION DE PRUEBAS:

Como había estado en la casa de Yalid, no había ningún prueba encima que declarar, pero había una cosa que si se llevo, saco de su chaqueta los botes de aspirina que se había llevado de la farmacia, los coloco en el tubo mediano ya que al instante se abrió, los metió y al instante se cerro.

La pantalla cambió y se mostró otro cartel que decía:

CONFIRMADO: DOS PRUEBAS A DECLARAR. ACCESO CONCEDIDO GRACIAS POR SU SERVICIO.

Entonces el tubo las succionó llevándolas al mismo lugar que Yalid.

Después de todo esto, Piyomon ya no tenía ganas de nada, lo único que quería era meditar un poco y pensar en si haría lo que había dicho.


Después de todo lo sucedido con Yalid, no tenía mas ganas de pensar en el, su idea sobre el amor era tan contradictoria que era imposible hacérselo reconocer de otra forma.

Entro directamente en su apartamento del cual lo había decorado a su manera, dejo la chaqueta sobre el guardarropa y luego se apoyo acostándose de cabeza contra el sofá, bufo de lo cansada que estaba, esta debía de ser su peor misión, y eso de que llevaba bastante tiempo en el escuadrón.

Durante ese tiempo sintió ganas de no hacer nada, lo único mas útil que podía hacer era contestar los mensajes en su teléfono móvil acerca de como la central le felicitaba por su captura, ya había pasado como mas de cincuenta veces y ya le empezaba a parecer una manía.

Mientras removía los mensajes a través del celular, observo una foto, una de las ultimas fotos que se tomo ella con Sora, estaban los dos muy cambiados, ya casi ni se reconocían, pero a pesar de eso sabían bien quienes eran ambas, unas amigas que serían recordadas por siempre, que a pesar de todo lo malo que había pasado, seguirían teniendo ese amor tan valeroso que tenían.

En ese momento reaccionó, se dio cuenta de que no podía vivir así, antes vivía del amor gracias a Sora, y ahora que ella no estaba, no sabía que hacer, pero había una cosa que Yalid tenía razón, tenía que llamarla, tenía que saber como estaba.

Inmediatamente cogío el teléfono móvil apuradamente, fue marcando todos los números hasta encontrar el que pertenecía a Sora, pero no lo encontraba, entonces se acordo de que a lo mejor lo cambio, pensó en cual numero podría ser porque la ultima que la vio a ella había cambiado de inmediato su numero de teléfono. Al final lo hallo, marco el numero y espero a que contestase, lo único que se oía era aquel pitido musical tan pesado que siempre sonaba.

En ese momento se corto el pitido y se escucho:

-Hola, ¿diga quien es? -se escucho la voz de Sora.

Piyomon no lo pudo creer, estaba escuchando perfectamente la voz de su amiga Sora de nuevo, no lo podía creer, mientras seguía aguantando las ganas de no estallar, se seguía escuchando la voz de Sora, rápidamente se puso al teléfono y dijo:

-Hola Sora, soy yo Piyomon, y quiero que habláramos algún dia -señalo Piyomon.


FIN

HASTA EL PROXIMO AGENTE: SIGUIENTE TENTOMON