Hola
Bueno primero voy a agradecer a quienes comentaron:

phoenix-bird-blu: Hay Dios me va a dar un paro cardiaco, enserio te gusto el fic jaja me siento alagada, a mi me encantan tus fics de rio y bueno la venganza de kwan el fenomeno me encanta, pero yo tambien he notado ciertas cosas jaja, como en tu capitulo mas reciente pusiste algo de toy story jaja a mi no me engañas jaja, bueno ojala y te guste este capitulo.

RavenDark85: me alegra que te haya gustado jaja, investigue un poco y encontre tu perfil, jeje ese poema de teen titans es muy lindo, me alegra que te gusten mis fics, no mueras por la anciedad, aunque la verdad yo tambien admito que me tarde un poquito demasiado tiempo jeje, bueno aqui esta disfrutalo.

david chacon: jeje a mi tambien me gusto eso por que en cierto modo asi se traduce mi nombre de usuario, pero dejando eso de lado me gusto tu fic jeje, al principio no le entendi bien, pero si esta bueno.

:gracias por tu comentario, ya se lo del recordatorio, pero mi idea era darle otro enfoque, me refiero a como se sentia Tigresa, digo en cierto modo puedo entenderla yo tambien me la pasaba sola cuando era niña y me identifico con esa parte de su vida, por eso es que quise hacer esto, ojala y te guste.

DianaBVBbiersack: jejeje ya lo se, ami tambien me parece eso jeje, en cierto modo ese no fue el motivo pero bueno. Decidi hacerle caso a tu comentario y a tus sugerencias, me gusta que te haya agradado, pero bueno regersando a lo otro eso me causo muchos problemas porque no sabia de que forma intruducirlo a una historia que trata de tigresa cuando era niña, asi que por esa razon me tarde jeje, no se si esto es lo que queria porque como ya esta la clasificacion no la quiero cambiar asi que todo lo deje muy..pobre, tal vez pueda hacer otro fic con esos temas o intruducirlos a algun otro fic que ya tengo pero no puedo meterlos totalmente aqui espero que lo entiendas, pero bueno aqui lo dejo ojala y te guste.

buena lectura :D

Solo una niña parte 3: el misterio del clan.

Esa noche la pequeña tigresa estaba recostada sobre su cama, sus garritas se encontraban entrelazadas sobre su pecho, su cabeza se movía de un lado a otro, con la mirada recorrió todo su cuarto, sus pergaminos y pinturas, colores y todo eso estaba acomodado sobre la mesita, algunas de sus fichas de madera estaban metidas en una bolsa verde que estaba sobre la mesa. La felina se revolvía inquieta sobre su cama, su cobija roja con detalles dorados se ondulaba por el constante cambio de posición de la niña. Por alguna razón el sueño no llegaba, sus ojitos seguían abiertos, los destellos rojos y amarillos como el fuego se asomaban por la oscuridad de su habitación y contrastaban de manera que parecían un par de estrellas en la oscuridad de la noche. Despierta por el insomnio, Tigresa, se levanto de su cama y sin hace ruido alguno se paro y se asomo por la ventana. Los barrotes impedían ver con claridad aquella hermosa luna de plata que se encontraba en el cielo, alumbrando todo en la oscuridad, sus ojitos de cachorro reflejaron los destellos blancos de las estrellas, observaba atentamente los astros. Muchas veces los niños tenían permiso de organizar un mini-campamento, las cuidadoras encendían una fogata y todos los niños comían, cantaban, jugaban y todas esa cosas a su alrededor. Tigresa recordó una ocasión en especial, esa noche era de luna nueva, era oscura y cálida, las estrellas brillaban con más intensidad y hacían un pequeño esfuerzo por alumbrar la noche. Entonces el fino oído de Tigresa pudo escuchar desde su cuarto a la vieja cabra, ella les había dicho a los niños que buscaran
figuras en las estrellas, como en las nubes.

Tigresa fijo su vista en el cielo y lo único que logro ver un montón de puntitos blancos, nada más, pero no se daría por vencida, era algo tonto pero para la tigresita significaría mucho en el futuro. Después de casi dos horas de observar el cielo, Tigresa comenzó a aburrirse, estaba a punto de volver a la cama cuando una luz pasó por el cielo. Una brillante estrella rebelde que se negaba a quedarse quieta atravesó el firmamento, Tigresa cerró los ojos y apretó sus parpados. Una sonrisa se dibujo en su joven rostro al pensar en el deseo que había pedido a la estrella, pidió aquello que mas quería, antes que una familia había otra cosa que ella deseaba más que nada, ser aceptada. Se regreso a su cama y se metió bajo la cobija roja de su suave cama. Segiro y abrazo la almohada para dormir más cómoda.


En otro lugar muy, muy apartado de Bao Gu, una pequeña y acabada aldea era iluminada por el resplandor de la luna. Los viejos y podridos hogares eran bañados hasta su interior con la brillante luz plateada de la luna llena. En el interior de una de esas viejas casas, había una pareja de tigres, dos tigres del sur estaban recostados sobre una manta rojo que estaba expendida sobre la tierra. La tigresa de ojos azules se revolvía inquieta y su compañero se levantaba constantemente para tranquilizar a la felina que no dejaba de moverse y de gritar entre sueños.

Tranquila, tranquila-repetía el tigre en voz baja mientras acariciaba el rostro de ella con delicadeza para no despertarla.

No, no...no la dejare ir-murmuraba ella entre sueños, sus patas, manos y cabeza se retorcían de forma que parecía que estaba corriendo, huyendo, el tigre asustado por su compañera la sacudió por los hombros hasta que ella despertó.

Lo...lo siento, otra vez...lo...lo recordé-se disculpo ella sentándose sobre la manta y recargan su espalda en la pared de madera podrida.

Yo también lo recuerdo con mucha claridad, pero ya pasaron casi cinco años y la verdad es hora de que dejemos ir el pasado-dijo el acariciando el rostro de la felina.

Si, pero jamás podre olvidarla, es mi hija y quisiera poder estar con ella aunque sea por un rato-la tigresa se cubrió el rostro con las manos y comenzó a llorar, el felino la rodeo con su brazo y la acerco mas a él.

Sé que te duele mucho, a mi también, pero eso fue lo mejor ¿Acaso preferirías que viviera en la misma miseria que nosotros?-pregunto él, ella se levanto y se seco las lagrimas con el antebrazo.

No, pero la extraño demasiado-respondió ella.

Yo igual pero ya sabes lo que dicen...-dijo el tigre de pelaje anaranjado que vestía harapos mugrientos y rasgados.

El pasado es historia...-le felina naranja fue interrumpida por su compañero.

No jeje, me refiero a que si amas algo debes dejarlo ir-dijo el mirando con sus ojos verdes a la felina de bellos ojos rojos como la sangre.

Solo...solo espero que este bien, que...ojala y haya podido encontrar una familia-ella se recargo en el pecho del felino y lo abrazo con fuerza, tal vez demasiada.

Yo igual-dijo el acariciando la cabeza de ella y haciendo un intento por no gritar cuando las garras de su compañera le atravesaron la piel del brazo.

La brillante y confortante luz de la luna plateada fue lentamente opacada por las negras nubes de tormenta que cubrían el cielo, poco a poco, el brillo lunar fue disminuyendo hasta que solo quedo una noche tan negra y oscura como el alma de Tai Lung. las esponjosas y cargadas nubes enviaban furiosas sus rayos sobre la tierra, el estruendoso ruido de los truenos retumbaba en los oídos de los felinos y la luz de los rayos alcanzaba para iluminar sus acabados y viejos rostros, una vida de culpas y todo aquel paisaje tan hostil termino por hacer que envejecieran prematuramente. Un viento frio se colaba por los agujeros de la podrida madera de la casa y eso congelaba a los dos tigres del sur que ahí se encontraban, una ráfaga helada los golpeo y se abrió paso hasta lo más profundo de su ser congelándoles los huesos hasta la medula y la piel que cubría sus cuerpos, pero además el frio invernal había ingresado a lo más profundo del alma de aquellos tigresa. Cada segundo que pasaban en esa cabaña, en medio del frio, cada uno recordaba con dolor, y temor aquellos actos que los forzaron a dejar
aquello que mas amaban, lo único que en realidad les importaba, o bueno al menos lo suficiente como para que decidieran apartarla de ellos. La lluvia caía a la tierra y resbalaba por las hojas de los arboles, golpeaba los techos y se estrellaba contra el suelo. Los dos felinos se acercaron más uno a otro, se abrazaron de manera que pudieran compartir su calor, recuperar algo de vida que ya
habían perdido hacía mucho tiempo atrás.

¿Todo lo malo nos pasa cuando llueve?-pregunto el tigre frotando el brazo de su pareja de manera delicada y suave dándole algo de calor para reconfortarla.

¿De qué hablas?-dijo ella curiosa de lo que su compañero le fuera a decir.

Pues... Tu sabes de que hablo, esa noche en que la dejamos...era lluviosa, de tormenta-respondió el con cierta tristeza en su voz, tristeza que ella pudo notar.

No todo lo malo nos pasa en la lluvia-dijo ella, el arqueo la ceja sin entender así que ella prosiguió-no te acuerdas de esa noche lluviosa en que conocí a ese tigre del sur, atractivo de paraje naranja y brillantes ojos verdes como esmeraldas, jamás lo olvidare, esa noche de lluvia y que yo sepa no fue algo malo.

¿A no? ¿Y se podría saber por qué?-pregunto el de forma juguetona, ella rio y lo abrazo aun más fuerte.

Porque...esa noche te conocí tonto-dijo la felina dándole un lengüetazo en la mejilla al tigre junto a ella.

Jeje y dices que no fue malo-se burlo el felino en tono irónico, ella se separo un poco y lo empujo, ambos rieron durante vario tiempo, se quedaron viéndose los ojos como hipnotizados, sus corazones latían con fuerza pidiéndoles solo una cosa, sus rostros se acercaba con lentitud casi podían sentir la respiración del otro, cerraron sus parpados y entonces... Un rayo y el feroz rugido de un trueno, que había caido a un metro de su hogar, los obligo a separase, no mucho ya que el frio los mantenía unidos.

¿Que nos pasa? hace años podíamos incluso robar un para rayos en plena tormenta en las montañas y ahora no podemos ni besarnos por el sonido de un trueno-dijo fastidiado el felino, en cierto modo tenía razón. Cinco años atrás ambos eran conocidos como "la garra negra" y "la garra sangrienta", ambos eran los felinos más temidos y mortales de China, podían robar en la bóveda de cualquier ricachón sin que nadie se llegara a enterar siquiera, a menos que abrieran la bóveda. Sus nombres eran conocidos por todo aquel que se respetara como ladrón, eran una leyenda, hay quienes dicen que incluso robaron al mismísimo emperador sin que este se enterara siquiera, pero esos días habían quedado atrás hace muchos ayeres.

Tienes razón, pero eso quedo atrás hace mucho tiempo-dijo ella acurrucándose en el suelo- además ahora no podemos hace nada, fuimos desterrados, nos exiliaron y no podemos ir a ningún lado que no sea este apestoso bosque, pantano o lo que sea.

Ya lo sé-dijo el apoyando a su compañera.

¿Sabes que es lo que más me duele?-pregunto la tigresa en voz baja.

¿Qué? Acaso es que dormimos cada noche en la tierra, o que por aquí no hay mucha comida, ni presas ni nada, tal vez sea el hecho de que nuestro clan está al borde de la extinción-dijo el sintiendo la furia que llenaba su interior a cada palabra, era verdad su raza estaba condenada, la muerte y la desaparición de aquella poderosa especie estaba a la vuelta de la esquina. Años atrás estos dos felino cometieron el error de involucrar a todo su clan en el atraco, todos se habían preparado para lo que sería el robo del siglo, robar todas la reliquias del palacio de jade. Pero había tres cosas que los ladrones rayados no habían considerado en su plan. Esa noche solo entraron creyendo que seria fácil pero, con la velocidad de los rayos que caían a la tierra en ese momento, Shifu los derribo, Oogway los derroto con simples movimientos y sin esfuerzo alguno, solo que a pesar de ello no se rindieron, fue su más grande error, en cuanto los maestros comenzaron a cansarse los tigres creyeron que ya habían ganado pero no fue así. De la gran puerta emergieron dos furiosas luces naranjas, un potente rugido hizo que se estremecieran sus corazones, de la nada un leopardo salió y ataco a todo el clan, los derroto como si se tratara de niños y no de los mejores ladrones del mundo. Con esa deshonrosa derrota, el maestro Oogway los forzo a irse, jamas podrian volver, jamas serian aceptados en ningun lugar, por ninguna persona, por eso aquella noche los dos fueron a ese enorme edificio en forma de prision.

No-respondió ella en un susurro

Entonces-dijo el arqueando la ceja, no podía entender de lo que ella hablaba ¿Que podía ser peor?, nada, nada podía ser peor que esa vida tan miserable que llevaban.

Lo que más me duele es que jamás podre verla crecer, no pude estar ahí cuando dio sus primeros pasos, ni cuando afilo sus garras por primera vez,es solo una niña nesecita a su madre, me arrepeinto poque no pude estar con ella, no puedo y jamás podre...-se le quebró la voz y el tigre dejo su enfado para abrazarla con más fuerza, no quería verla así, no quería que toda su vida fuera atormentada por el hecho de que no podía ver a su hija.

Lo entiendo...-ella lo interrumpió, no lo deje seguir hablando.

¿Como puedes decir eso? Yo se que te duele a ti también, pero no es lo mismo, yo soy su madre y simplemente no puedo vivir sabiendo lo que hice, esto me va a perseguir el resto de mi vida, jamás podre hallar paz ni en este, ni en el otro mundo-respondió ella gritando, el acaricio su mejilla.

No digas eso...los dos sabemos que fue por su bien, hubieramos podido dejarla con nosostros y tal vez hubiera muerto a la semana, lo hicimos por que la amamos, tal vez ella jamas lo sepa, pero ojala y sepa que fue por su propio bien-dijo el tigre, ella volteo y sonrió pero sus ojos revelaban la verdad, no podría dormir esa noche.


Algo dentro de Tigresa se revolvió, comenzó a llorar y a murmurar entre sueños, sus patitas se movían inquietas y su cabeza igual. Estaba dormida, pero no podía descansar bien, algo dentro de si no la dejaría dormir. Un recuerdo fugaz atraves su cabeza, era ella de bebe, y ahí estaba esos dos tigres con el rostro borroso y una capucha cubriendo a la felina, lo único que podía ver en ellos era la mueca que tenían sus caras, después ambos se alejaron dejando sola a la niña en medio de la lluvia.

No...-grito Tigresa al despertar, su pequeño corazón latía con fuerza y su respiración era entrecortada, algo le había hecho recordar aquella noche, no podía recordar a sus padres, jamás lo había podido hacer, pero la tormenta le había despertado de nuevo aquel sentimiento de miedo y culpabilidad, no sabía porque pero así era, comenzando a moquear y con algunas gotitas bajando por su rostro pregunto en susurros- ¿Porque? ¿Por qué me dejaron? ¿Acaso no me amaban?

Aqui termina, ya se que no tiene mucho que ver con lo que comeze a escribir al principio pero pues bueno asi quedo jeje, aqui me tienen haciendo complacencias, ustedes tambien si tienen alguna sugerencia para este fic, o cualquiera de los otros, no duden en dejarla, la voy a tomar en cuenta, me lo pueden dejar como review o PM, o lo que sea con señales de humo si asi lo prefieren jeje, si tienen comentarios o sugerencias me gustaria escucharlas (o bueno, leerlas ya saben jejeje), bueno me despido hasta el proximo capitulo.

Adios :D