3/Sentimientos en Italia
Con sus ojos abiertos en plena oscuridad Yuri suspiró por tercera vez, hace ya un par de horas que había vuelto de su salida con Otabek, el moreno cuando lo dejo en el hotel le dijo que lo pasará a buscar en la mañana para recorrer juntos el lugar, aquella invitación había dejado encantado al chico ruso, que por alguna razón se sentía completamente ansioso y una sonrisa no se borraba de sus labios. Recostado y moviéndose inquieto en su gran cama recordó todo lo que le sucedió en el día, su llegada a la cuidad, las partes que había visitado y el inesperado encuentro con Otabek que lo había dejado completamente impresionado, pero a la vez lo hacía sentir muy aliviado ya que lo había encontrado justo en un momento donde más se sentía indefenso por lo ocurrido con su celular.
—Ah…—un profundo suspiro salió de su boca mientras tomaba la cadena que le había regalado Otabek en la noria, con todo el ajetreo que había vivido en aquel día se había olvidado completamente de su cumpleaños hasta que el Kazajo lo felicito. Se llegó a sentir completamente feliz, no le gustaba que lo felicitaran tanto en su cumpleaños pero no le molestó para nada que él lo hiciera, de hecho llegó a sentirse completo al escucharlo decir esas simples palabras que Yuri tanto detectaba. Cuando se bajaron de la noria, Yuri logró darse cuenta que su amigo empezaba a actuar extraño, se mostraba un poco distante a pesar de lo que paso arriba de la atracción. El camino hasta el hotel fue en silencio por parte del kazajo y cuando lo había invitado a pasar el siguiente día juntos, Otabek se mostró algo forzado al decir aquello, Yuri no entendía que le pasaba, había cambiado de una forma drástica después de entregarle el regalo que no dudo en aceptar su invitación, tenía curiosidad. Quería saber que le sucedía a Otabek, además de que quería pasar el di ajuno a él.
Volviendo a soltar otro suspiro, Yuri abrazó el peluche que había ganado junto a su amigo y cerró los ojos para tratar de dormir, quería estar en plena forma para la mañana, por eso se obligó a poner su mente en blanco y comenzó a relajarse para entrar al mundo de los sueños, ya cuando viera a su amigo averiguaría que le había pasado cuando volvían.
En la mañana, después de bloquear su celular llamando del teléfono de su habitación, Yuri salió del hotel para esperar a su amigo, el día estaba despejado pero seguía fresco por la hora. Después de esperar por unos segundos Yuri escucho de su derecha el fuerte ronroneo de la moto de Otabek, con una sonrisa dibujándose en su rostro volvió su vista hasta el lugar y en instantes el moreno estaba frente a él, su rostro, que estaba despejado ya que el casco que portaba solo le cubría la cabeza, se mostraba serio pero al ver a chico una leve sonrisa se le escapó.
—Otabek, buenos días—dijo Yuri acercándose al él y estudiando sus expresiones, al parecer hoy estaba normal, no se mostraba distante ni obligado estar junto a él. Yuri pudo ver que aquella pequeña sonrisa que lo caracterizaba era genuina.
—Buenos días, ¿Desayunaste? —preguntó el Kazajo pasándole un casco igual que el de él al rubio.
—Eh, no—contestó Yuri llevando su mano al estómago.
—Vamos—dijo Otabek dándoles espacio para que él se subiera.
Aquel día fue completamente entretenido para Yuri, junto a su amigo fueron a varias partes y aprovecharon en comprar un nuevo celular para el ruso, quien de inmediato se metió a las redes con la poca batería que traía el nuevo móvil y en ese momento le llegaron miles de mensajes de parte de mucha gente. Tratando de que Otabek no viera aquello, ni los regaños de su entrenador, solo actualizó su estado para decir que se encontraba bien (indirectamente) publicando la foto de un gato que encontró en la calle, después apagó el móvil y lo dejo bien metido en su bolsillo, ahora si iba a cuidar de no perderlo. Cuando llegó la hora del almuerzo los dos fueron a comer pizza en un restaurant muy conocido del lugar, en la tarde llegando el ocaso Yuri le pidió a Otabek ir a un bar, al principio se sentía algo inseguro de pedírselo ya que nunca había ido a uno, pero ahora como era mayor de edad tenia curiosidad de saber cómo era aquel mundo. El kazajo un poco extrañado por aquella petición dudo al principio, pero al ver que Yuri lo deseaba asintió y dirigió su motocicleta a un buen bar
—Oh…—exclamó Yuri mientras guardaba su identificación que le habían pedido en la entrada. El lugar era un poco oscuro, las luces de varios colores decoraban la pista de baile y una estruendosa música retumbaba en sus oídos. Una gran barra de bebidas se extendía en un costado del lugar y Yuri con asombro observó que el salón tenía segundo piso, mucha gente joven bailaba en la pista y en el otro piso, tenían en sus manos vasos con alcohol y en sus rostros se distribuía la diversión. A pesar de que aún era algo temprano para ir a aun lugar así había mucha gente disfrutando el momento.
—¿Impresionado? —la voz de Otabek voló hasta sus oídos sobre la música electrónica que se escuchaba ahora. Yuri dándose cuenta que había mostrado abiertamente su sorpresa dio un pequeño brinco y miró amenazante y algo enojado a Otabek.
—¡Po-Por supuesto que n-no! —gruñó con vergüenza y chasqueó la lengua enfurruñado.
Otabek solo asintió con una pequeña sonrisa y avanzó entre la gente hasta la barra, Yuri sin ganas de perderse dejo su enojo atrás y siguió a su amigo sin saber a dónde iba, pero al ver que era muy fácil perderse en el lugar tuvo la prudencia de no despegarse del moreno. Seguía sintiéndose absorto por el ambiente, nunca había estado en un lugar así, lo había visto en películas y escuchado a los mayores de esto, pero aquellas vistas en la tv y esas charlas no se comparaba en nada al estar en el lugar. Sentía su cuerpo subir de temperatura abruptamente ya que el calor del recinto era mucho mayor que en el exterior.
—¿Ya has estado en un lugar así antes? —preguntó Yuri a Otabek cuando se sentaron en unos taburetes frente a la barra.
—Hm… si, pero no es mucho de mi gusto—respondió el kazajo mirando distraídamente el lugar.
—Ya veo…—Yuri sintió que toda la agitación que sentía por estar en un lugar así disminuía considerablemente, sabía que a Otabek no le gustaba mucho las multitudes, y para ser sinceros a él tampoco, pero tenía tanta curiosidad por el lugar que no se había parado a pensar si eso le molestaría a su amigo. Percibiendo que el moreno se sentía fuera de lugar prefirió decirle que se marcharan, no quería que él se sintiera más incómodo… no quería molestarlo más. Durante todo el día le había pedido que lo llevara a varios lugares para visitar, pensó que Otabek ya estaba cansado y realmente no quería que él se enojara con él o que dejara de ser su amigo por sus caprichos—Otabek… mejor…
—¿Vas a tomar algo? —preguntó su amigo de repente interrumpiendo sus palabras que le iban a pedir que se marcharan.
—eh, yo…—Yuri lo miró con algo de pánico, ¿Otabek se refería a alcohol?, el rubio tragó en seco sin saber que responder, jamás había bebido alcohol en su vida… ¿Tenía que hacerlo ahora? —esto…—Yuri se quedó callado bajo la atenta mirada de su amigo.
—¿No has bebido nunca verdad? —Otabek sonrió amablemente sonrojando las mejillas de Yuri, quien se sintió un pequeño al escucharlo—. No es necesario que tomes alcohol, también puedes pedir un refresco o un jugo.
—T-Tú… ¿Qué vas a tomar? —le preguntó el ruso avergonzado aunque sabía que no tenía que estarlo, apenas había cumplido los 18 y además Yakov toda su vida había cuidado de que él no probara ningún tipo de drogas por su bien y por su carrera como patinador, aun así se sintió como un niño pequeño en ese lugar al ver cómo la gente tomaba y él no sabía nada de ese mundo.
—Hm, no tomare alcohol si te refieres a eso—contestó el moreno con tranquilidad, Yuri elevó las cejas—. Aún tengo que conducir la moto y llevarte a tu hotel, no puedo beber.
El rubio se quedó en silencio y miró sus manos sobre la barra, nuevamente esa sensación de que molestaba a Otabek le vino encima. Inconscientemente apretó la mandíbula y volvió a centrar sus ojos en sus manos.
—¿Yuri?, ¿Sucede algo? —inquirió Otabek al ver extraño a su amigo ya que hace poco había estado completamente entusiasmado y ahora se veía muy contrariado.
—Solo estaba pensando que sería mejor que nos fuéramos…—dijo Yuri con una triste sonrisa.
—¿Por qué?, ¿No te gustó el lugar?
—No, no es eso—se apresuró en aclarar ese punto—, esta genial… pero no quiero molestarte más con mis caprichos—murmuró apenas dejando escapar su voz, Otabek tuvo que hacer un esfuerzo para escucharlo.
—¿Por qué dice eso? —preguntó el moreno en tono serio, Yuri sintió que su cuerpo se tensaba, por alguna razón se sentía algo mareado, quizás era el olor a alcohol del lugar o el calor que lo sentía cada vez más sofocante.
—Sé que no te gustan estos lugares tan ajetreados, si no fuera porque te lo pedí no habrías venido y estarías más cómodo en otro lugar… además te he arrastrado por la cuidad todo el día sin parar, debes estar cansado y yo te tengo aquí obligado…—dijo el chico ruso sintiéndose pequeño. No le gustaba decir lo que sentía pero por algún motivo todas esas reglas que él se autoimponía las rompía en segundos con el moreno. Otabek se quedó en silencio observándolo y Yuri sintió la angustia aumentando en su cuerpo.
—No me molestas Yuri—habló Otabek llamando toda la atención del ruso. El bar se iba llenando a cada segundo y la música ahora era pop. —y es verdad que no me gustan estos lugares, pero de vez en cuando es bueno aventurarse a cosas distintas, además tenías curiosidad por ver cómo era esto, eso es muy normal y además no iba a dejar que vinieras solo a esto—le aclaró mirando para otro lado, Yuri se comenzó a sentirse nervioso por sus sinceras palabras—. Ahora, no pienses que estoy contigo obligado, me gusta pasar tiempo junto a ti, disfrute cada minuto contigo en la ciudad.
Al oír eso ultimo las mejillas del Yuri se tiñeron escarlatas, el calor que sentía lo sofocaba más y tuvo la urgencia, la necesidad de salir de ahí, quería refrescarse. No se esperaba para nada aquellas frases.
—No vuelvas a pensar que me molestas, Yuri… porque jamás va a ser así—finalizó el moreno dejando más perplejo a Yuri. Un silencio los invadió a pesar de la música que estaba sonando, el rubio no fue capaz de oír nada más, estaba hechizado por la oscura mirada de su amigo, al verlo tanto tiempo su corazón dio un vuelco y lo llego a sentir en su manzana.
—¡V-Voy al baño! —dijo de repente Yuri levantándose de improviso, Otabek quien también se había quedado quieto mirándolo al ver la brusca acción de su amigo giró su cabeza y se tapó la cara con su mano.
—Claro…—dijo sin mirar al ruso y este último comenzó a moverse torpemente en el lugar.
Mirando a todos lados logró identificar un dibujo que le indicaba los baños, rápidamente se movió entre la gente que bailaba feliz y sensualmente en el lugar, Yuri sintió el deseo de marcharse más rápido de allí. ¿En que estaba pensando cuando le pidió a Otabek venir a un lugar así?, sin saber que responderse caminó más rápido hasta que llegó a su destino. Cuando entró al baño ignoró a los hombres que se encontraban en el lugar, fue a un grifo y se mojó la cara de manera rauda, cuando elevó su cabeza para verse en el espejo logro notar que sus mejillas están completamente rojas, nuevamente intentando alejar aquel color volvió a echarse agua encima para mirarse nuevamente, pero no había caso, sus mejillas eran tan parecidas a un tomate que no se atrevía volver así.
Las palabras que Otabek le regalo fueron completamente inesperadas, fácilmente el moreno había deshecho todas las inseguridades que él llegó a sentir. "No le molesto", pensó provocando más vergüenza en él; además su amigo lo había quedado observando de una manera especial por unos segundos, segundo en los cueles él no había podido apartar su mirada. Había sido completamente hechizado por aquellos ojos. Llevándose una mano a su agitado corazón, Yuri contuvo el aliento, ¿Qué era lo que estaba comenzando a sentir?. ¿Por qué su corazón latía tan fuerte al recordar aquello, al estar cerca de él?... Yuri volvió a mojarse la cara y se soltó el cabello que lo tenía tomado en una coleta, ocultó su rostro bajo sus dorados mechones y soltó un largo suspiró, ya debía volver con Otabek si no quería hacerlo esperar, pero por algina razón sus piernas no se movían… después de luchar contra su cuerpo logró avanzar y salió nuevamente al alegre ambiente. Cuando miró alrededor busco la barra donde había estado con Otabek, pero con toda la gente que se movía y llegaba al lugar le era imposible encontrarla, un idioma muy distinto al suyo llegaba por sus oídos y se sintió desorientado, a pesar de su alta estatura se sentía pequeño y comenzó a preocuparse al no encontrar el lugar donde había estado antes. "¿Era por la derecha?...¿Lo izquierda?...¿Este lugar era tan grande?..." Comenzando a sentirse nervioso caminó sin rumbo entre la multitud, su cuerpo se congelo por completo cuando sintió una mano posarse y moverse desvergonzadamente sobre sus caderas. Yuri complejamente asqueado giró para ver a la persona que lo manoseaba y de una rápido manotazo apartó al tipo más bajo que él que se encontraba en un aparente estado de ebriedad —BASTARDO— Le gritó en ruso y se controló para no golpearlo más; comenzó a moverse más rápido, desesperándose, sintiéndose mareado, teniendo la necesidad de ver a su amigo. " ¡Otabek! " Pensó comenzando a entregarse presa del pánico, el lugar lo veía cada vez más grande y la barra de bebidas no aparecía en su vista. "Me he perdido… no otra vez… Otabek por favor… ¿Dónde estás?", sus pensamientos comenzaron a distorsionarse y cuando sintió una mano en su antebrazo derecho las ganas de salir corriendo aumentaron.
—¡Yuri! —una voz conocida para él se hizo escuchar sobre la música, Yuri giró la cabeza a su dirección y sus ojos se abrieron por la sorpresa. Otabek sostenía su brazo con fuerza para que él no siguiera caminado. Yuri al ver esos determinados ojos y sentir la calidez del moreno en su brazo dejo de forcejear y sin pensar en lo que hacía se acercó al moreno y hundió su cabeza en el hombro de él. Estaba tan feliz de verlo, tan aliviado de estar a su lado… lo había vuelto a encontrar—Yuri…—susurró el moreno colocando su mano derecha en la espalda del chico para calmarlo—. Te encontré…
Yuri solo asintió y se dejó tranquilizar por las caricias de su amigo en la espalda. Después de unos segundos Yuri ya odiando el lugar habló con una débil voz pero Otabek logró escucharlo.
—Vámonos de aquí Otabek…—le pidió al moreno y este asintió de inmediato. Yuri se separó de su amigo para irse del lugar pero se quedó completamente congelado cuando los dedos de Otabek se entrelazaron con los suyos en un suave pero firme agarre.
—Así no nos separaremos, vamos—habló el kazajo adelantándose y dirigiendo al rubio entre la multitud. Yuri tenía el corazón a mil por hora, la mano de su amigo era grande y sus dedos eran largos, firmes y confiables, a pesar de que se sentía avergonzado se dejó guiar por él, y en esos pocos instantes en que estuvieron unidos por sus manos, deseó jamás soltar la mano de aquel moreno.
Una vez fuera del recinto y alejados de la multitud y de la música, Yuri suspiró aliviado, ahora que había visto todo eso encontró estúpido su antiguo deseo de querer visitar un lugar así, lo odió con toda su alma pero sintiendo la cálida mano de Otabek junto a la suya todos sus sentimientos de odio hacia el lugar se dispersaron. Apretando su mandíbula dirigió sus claros ojos a sus manos entrelazadas, luego al sonrojarse por eso miró el rostro de Otabek y apreció que el Kazajo observaba el lugar completamente ajeno a lo que sucedía, ¿Acaso era el único que se sentía de aquella manera?, ¿Él no estaba nervioso para nada?... Yuri notándose extraño por esos pensamientos soltó repentinamente la mano del moreno; Otabek lo miró sorprendido y el rubio se arrepintió de inmediato por lo que hizo… ¿Qué le pasaba?, ¿Por qué había hecho eso tan bruscamente?, ¿Por qué su corazón no se calmaba?, ¿Po que le molestaba pensar que Otabek no se sentía nervioso en absoluto junto a él? , el chico ruso desvió la mirada de los ojos de Otabek y un gran silencio volvió a formarse entre los dos, ninguno decía nada y al aparecer ninguno estaba dispuesto a hablar, pero grave voz del kazajo contradijo aquella sensación de Yuri.
—Lo siento, tome tu mano sin preguntarte—dijo el moreno mostrándose incomodo, Yuri alzó la cabeza de inmediato y vio una expresión inusual en el rostro de su amigo—no lo hare de nuevo, así que no te preocupes.
— ¡No! —soltó sin pensárselo y de inmediato de mordió la lengua. Otabek se sobresaltó por su grito desesperado—no… no me molesto, así que no importa si lo hace otra vez o no…—dijo tratando de arreglar su tono de voz mientras miraba sus pies.
Escucho después de unos instantes que Otabek asentía y le decía que iba a buscar la moto, Yuri lo esperó sin moverse mientras trataba de ordenar sus pensamientos, pero aquella sensación en su mano estaba pegada a su piel, quería volver a entrelazar sus dedos con los de él, pero en el segundo que lo pensaba se regañaba mentalmente. "Esto está mal…"
Cuando llegaron al hotel del Yuri, este se demoró en bajarse de la moto, le entrego sin ánimos el casco a Otabek y se dispuso a despedirse de su amigo aun no queriendo hacerlo. Había pasado un día tan increíble que le provocaba un disgusto volver a su solitaria habitación, pero antes de que pudiera decir su despedida el moreno lanzó un bufido de cansado. Yuri sin saber que le pasaba ya que estaba metido en sus pensamientos miró a su amigo y vio que tenía el ceño fruncido.
—¿Qué pasa? —le preguntó de inmediato al verlo enojado, eso era extraño de apreciar.
—Me quedare sin combustible—explicó Otabek sacándose el casco y dejándolo en el morral de la moto—tendré que llevar la moto a un gasolinera—murmuro notándose el cansancio en la voz.
—¿Eh?, ¿Esta lejos? —indagó Yuri ladeando la cabeza, había sido suerte que llegaran a su hotel.
—A un par de cuadras, pero tengo que hacerlo ya que mi hotel está un poco retirado—Otabek bajo de la moto dispuesto a llevarla caminado pero de inmediato Yuri lo detuvo.
—¡Estás loco!, ya es muy tarde no puedes andar así por la calle—lo regaño sosteniendo su brazo.
—No tengo otra opción.
—Si la hay—dijo Yuri con determinación— quédate conmigo hoy y ya mañana temprano vamos a recargar la moto.
Otabek se quedó perplejo y Yuri impaciente de que se demorara en aceptar volvió a hablar, no permitiría que él hiciera eso, le podría pasar cualquier cosa.
—Deja la moto en el estacionamiento del hotel y vamos a mi habitación, es más o menos grande, no habrá problema en que estemos los dos—le ordenó de forma tranquila pero al ver la duda en sus amigo bufo molestó— ¡entonces voy contigo a la gasolinera!
—Está bien—dijo Otabek confundiendo a Yuri, ¿Cuál de las dos cosas estaba aceptando? —¿Dónde está el estacionamiento? —preguntó rindiéndose por completo al rubio. Yuri sonrió victorioso y le acompaño hasta el estacionamiento. Cuando dejaron la moto en un buen lugar y el rubio dirigió a su amigo hasta su habitación. Cuando llegaron a ella y prendieron las luces, el ruso al fin se daba cuenta de lo que había hecho.
Otabek miraba curioso el lugar y cuando sus ojos se posaron en el peluche que habían ganado la noche anterior sonrió. Yuri por su parte comenzó a sentirse extraño, ya había pasado todo el día junto a Otabek y en varias ocasiones estuvieron a solas, pero jamás en un lugar tan solitario; ahora estaba los dos solos en su habitación, sin nadie más alrededor. Su corazón comenzó a agitarse nuevamente y tratando de evitar ese raro sentir se apresuró a ir al baño, sentí su cara arder y no quería aquí él lo viera de esa forma.
—Iré la baño, acomódate como quieras—dijo apresuradamente y sin mirar a su huésped se encerró en el agradable baño. Se llevó sus manos al rostro tratando de calmarse, ¿Por qué rayos estaba tan nervioso?, solo estaba Otabek en su habitación, no era nada del otro mundo, los eran buenos amigos y por eso no había razón de sentirse así… pero aquella sensación en su mano seguía presente; el calor de Otabek era atrayente por lo que Yuri no supo que hacer. Después de darse un baño relajante, de lavarse los dientes y de calmar su sonrojado rostro salió de su refugio con una toalla cubriendo su cintura y una otra en el cuello para absorber el agua de su cabello. Vio a su amigo kazajo en el borde de la cama mirando el paisaje nocturno a través del ventanal. Sus brazos están descubiertos ya que se había sacado su chaqueta de cuero y sus ojos están plenamente concentrados en el horizonte, ¿Qué estaba pensando?, su perfil se veía impecable y su expresión era de completa serenidad, sin querer interrumpirlo Yuri se dirigió a su cama para sacar su pijama que había usado antes pero sus movimientos se vieron frustrados ya que Otabek lo miró y con ello todo su cuerpo se congelo, aquel sentimiento extraño volvió a su estómago y sus mejillas subieron de tono al sentir su penetrante mirada sobre él.
—O…Otabek—habló Yuri sintiéndose avergonzado por como estaba, los ojos del moreno recorrieron todo el cuerpo del muchacho y luego desvió la mirada impidiendo que Yuri viera su expresión—. Ya… ya puedes usar el baño, si gustas también puedes bañarte—dijo rápidamente el ruso sin saber que más decir ante aquella mirada que le dio Otabek. Yuri después del baño que se había dado se había relajado y sacado aquellos sentimientos del cuerpo, por eso se había atrevido a salir en esas fachas ante su amigo pero ahora se arrepentía de aquella decisión, estaba completamente avergonzado y volvía a sentirse extraño.
—Gracias—habló el kazajo levantándose para ir al baño.
Cuando Otabek desapareció tras la puerta Yuri se vistió rápidamente con su pijama y saco su celular nuevo para gastar la batería que le quedaba, estaba completamente nervioso y no dudada que sus mejillas nuevamente estuvieran de rojo. No podía sacaras de su mete aquellos ojos que recorrían su cuerpo expuesto. Maldiciendo por lo bajo sin llegar a entender sus emociones, Yuri dejo el teléfono de lado y comenzó a secarse el cabello. Después de unos minutos en que solo movía la mano sobre su cabeza sin hacer ninguna presión, la puerta del baño se abrió. Otabek salió como Yuri había salido anterior mente y este último al verlo se quedó congelado, Otabek tenía un gran cuerpo, sus músculos marcados le daban un aire seductor que Yuri no logro espantar, su piel morena le daba un toque erotismo y cuando sus ojos se cruzaron el chico ruso aparto su mirada avergonzado. Él también había hecho lo mismo que Otabek, lo había recorrido entero con la mirada y siquiera había disimulado en ello. ¿Qué era lo que le estaba pasando?, ¿Por qué sentía más calor que antes? Volviendo a mover su toalla en sus cabellos Yuri trató de aclararse la mente.
—Yuri, ¿No tienes algo que me puedas prestar? —preguntó Otabek directamente, el rubio se levantó de inmediato y sabiendo a lo que se refería su amigo sacó de su closet un buzo y una remera para pasársela a su invitado. Otabek la recibió y fue nuevamente al baño. Yuri dejando escapar un largo suspiro se sentó nuevamente en la cama y se sintió de mal humor al no poder descubrir que le pasaba con el kazajo. Ahora que recordaba tiempos pasados Yuri se percató que siempre se sentía diferente al lado de él, se mostraba real y estaba muy a gusto con él, pensaba que esto se debía a que era su amigo pero ahora, como las cosas iban ya no sabía que creer, Antes de que pudiera seguir indagando Otabek volvió a aparecer en su habitación y Yuri lo miro de inmediato, la ropa que le había pasado le quedaba muy bien y los pantalones que se había remangado como hasta la mitad de la rodilla le combinaba a la perfección. El moreno se sentó a su lado y sintió como lo miraba.
—¿Ya te secaste tu cabello?
—Hm… aun no…—dijo Yuri con tranquilidad, quería descubrir que era lo que sentía, poder darle un nombre ya que se sentía intranquilo respecto a eso.
—Se ve complicado, déjame ayudarte—Otabek se levantó y se paró frente a él, tomo la toalla de Yuri y comenzó a secarle el cabello de una manera suave y tranquila. El ruso cerró los ojos relajándose—. Tienes largo el cabello Yuri.
—Si… —asintió él mirando para el piso y los pies de su amigo. Después de unos minutos Otabek terminó su trabajo y volvió a sentarse al lado de Yuri—Gracias.
—Hmp, no es nada—respondió este mirando su celular—Ya deberíamos dormir, es tarde.
Yuri sin objetar nada asintió.
—Bien, creo que me acomodare en el sofá—informo Otabek levantándose, el chico ruso de inmediato salió de su estado tranquilo.
—¿Sofá?, ¿Por qué? —Preguntó extrañado—la cama es grande, podemos dormir… los dos juntos—dijo sintiéndose cohibido, no podía creer que aquello saliera de su boca. Él amaba dormir solo, pero no iba a permitir que Otabek despertara adolorido por dormir en un sofá— a mí no me molesta en absoluto.
Después de una pequeña discusión en que Otabek salía perdiendo nuevamente, ambos se acostaron en la gran cama. Las luces se apagaron y quedaron sumidos en el silencio de la noche. Yuri miro de reojo a su compañero y se percató que él tenía los ojos abiertos, la distancia que los separaba era poca y aquello no le gustó… sentía que era ahora un buen momento para aclarar las cosas; le molestaba pensar que era el único nervioso por la situación.
—Otabek…—lo llamó en un susurro, por alguna razón sentía que debía hablar muy bajo—gracias por todo lo de hoy…
—¿A qué te refieres? —Otabek habló normalmente, pero su voz se escuchó algo ronca.
—A todo… me llevaste por la cuidad para conocer lugares, comimos cosas ricas y me cumpliste un deseo tonto mío de ir a ese bar…—dijo con una sonrisa amarga, seguía enojado con aquel lugar— además me volviste a encontrar…
—¿Volverte a encontrar? —Indagó el moreno— ¿Entonces cuando nos vimos por primera vez aquí también estabas perdido?
Yuri abrió los ojos por su descuido, se sentó y agarró su almohada lanzándosela a Otabek en todo el rostro.
—¡YA TE DIJE QUE NO ESTABA PERDIDO! — gritó desesperado por su descuido y soltó una gran bocanada de aire. Otabek luego de correr la almohada de sentó al igual que Yuri y lo miró elevando una ceja, la luz de la luna revelaba todas sus expresiones. Yuri iba a decir algo en su defensa, algo para arreglar su error pero un almohadazo de parte de Otabek interrumpió sus palabras. Un silencio se formó en el lugar mientras caía la almohada en la cama, Yuri sintiendo el rostro algo tenso tomó otra vez el objeto y lo aventó a su compañero, pero este lo esquivo con elegancia y le tiró otro a Yuri que le dio de lleno—¡Otabek! —gruño levantándose en la cama con una almohada en las manos, comenzó a golpearlo pero el moreno se defendía con sus manos. En un momento donde Yuri creyó ganar, Otabek enredo sus piernas en las suyas y lo derribo provocando que cayera de espaldas a la cama. Yuri asustado por el vértigo que le había dado cerró los ojos y se alivió al sentir la el blando colchón en su espalda, iba a levantarse nuevamente para seguir con lo suyo pero Otabek se adelantó y coloco una almohada sobre su pecho y lo aprisiono con sus manos a su costado para que no se moviera. Yuri sintió un respingo al verlo tan cerca y al sentir su peso a través de la almohada en su pecho.
—Ríndete, ya perdiste—dijo el kazajo dejando helado al rubio, aquellas palabras que se dirigían a la pelea de almohadas sonaron diferente para Yuri, era como una mensaje a sus sentimientos, aquellos que estaba bloqueando hace tiempo… ya no podía seguir así. Sin detenerse a pensar en absolutamente nada, Yuri elevo sus manos al rostro de Otabek y lo acerco lentamente al suyo, sus respiraciones quedaron unidas en una cálida sensación y cuando vio los perplejos ojos de su amigo, Yuri consiguió despertar.
—¡Ehhh!, ¡lo siento! —dijo rápidamente al darse cuenta que lo iba a besar, estuvo a escasos segundos de hacerlo… Quiso levantarse pero el cuerpo de Otabek no lo dejó—¿Qu-Qué pasa? —Preguntó al ver que el moreno no se movía y lo miraba fijamente.
No pudo reaccionar, ya que fue en menos de un segundo… pero Yuri no contuvo la sorpresa cuando Otabek eliminó la distancia entre ellos y terminó por unir sus labios de una manera gentil. Los labios del moreno estaban suaves y muy cálidos, Yuri con el corazón agitándose más y más a cada segundo se mantuvo quieto mientras Otabek le regalaba suaves caricias en su boca. No creía lo que estaba ocurriendo pero cuando sus besos comenzaron a profundizarse Yuri cerro los ojos y se dejó llevar por su amigo. Envolvió el cuello de este pegándolo más a él, sintió que la almohada entre ellos estorbaba y que de apoco comenzaba a quedarse sin respiración. El calor de su cuerpo fue en aumento y cuando la lengua del moreno entró en su boca una corriente eléctrica recorrió toda su columna. ¿Qué rayos estaba pasando?
—Ahhh… ahh…—al terminar sus besos Otabek se separó ligeramente de el con la respiración agitada, más un camino de saliva aun unía sus bocas—Yuri…—dijo en un ronco susurro y Yuri supo que ya no podía seguir escapando de lo que verdaderamente sentía.
Al mirarse con apreció ambos volvieron a unir sus bocas con deseo. Otabek lanzó lejos la almohada que los separaba y en eso Yuri sintió el caliente pecho del moreno en el suyo, a pesar de la ropa podía sentir la temperatura de Otabek. Sus besos eran gradualmente más intensos y sus lenguas bailaban libremente como si de la pista de hielo se tratara. Las manos de Otabek acariciaron el cabello del ruso y este lanzó un suspiro al separar los labios, seguía sin creer lo que pasaba.
—Otabek…—susurró Yuri levantándose con ayuda de su amigo y quedando sentado en las piernas de este.
Su mente estaba nublada, aquellos besos le habían hecho perder la razón y supo que aquello era lo que más había deseado en la vida… aquellos besos de Otabek eran caricias para toda su alma solitaria.
