A pedido de ustedes, un nuevo capítulo de esta historia... espero que les guste!
Capítulo 3
Pocas veces había estado en Montreal, pero ninguna había sido tan sombría… el lugar era muy lindo, la compañía, era fantástica, la editorial de su libro se había asegurado de que lo atendieran bien… hasta incluso le habían ofrecido compañía femenina, y por supuesto, él se había negado… su cuerpo podía estar en Montreal, pero su cabeza y su corazón se habían quedado en New York…
A pesar de lo que él hubiese querido…
A pesar de que podría estar ahí con Kate… pasando unos días de descanso, alejados de las presiones del trabajo… sobre todo ella… para poder explorar en profundidad, juntos, a donde apuntaban con su relación…
Mientras caminaba por la calle las pocas cuadras que lo separaban de la librería en donde firmaría sus libros hoy, pensó en el anillo…
Ese anillo que había elegido con tanto amor y cuidado para Kate… "tiene que ser el anillo perfecto para ella", le había dicho a su amigo joyero. "¿La tercera es la vencida, Rick?" le había preguntado el hombre. "Ah, si… es la mujer de mi vida". Rick bajó la cabeza y suspiró con pesar. ¿Por qué se había enamorado de una mujer tan complicada?
"El corazón tiene razones que la razón desconoce" recordó haber oído eso de los labios de su madre alguna vez.
Una multitud de personas lo recibió en la puerta de la librería, se había formado una larga cola para la firma del libro. Rick sonrió como pudo y se dirigió a su asiento.
Mientras firmaba, no podía dejar de pensar en ella. Sentía su presencia por todos lados, pero también estaba enojado, demasiado enojado con ella. Le daba la impresión de que cada vez que avanzaban un paso, retrocedían diez…
Rick cerró brevemente los ojos y recordó el momento exacto en que, mientras hacían el amor, ella le decía que lo amaba… el corazón se le contrajo de dolor. Quizás había actuado precipitadamente. El hecho es que ella ya le había mentido una vez y ahora, él estaba en su derecho de no confiar en ella… además… cada vez que las cosas se complicaban, ella apelaba al recurso del olvido o el ocultamiento, y Rick se había cansado ya de eso…
Las horas pasaron lentamente y Rick hizo su trabajo tratando de concentrarse.
Una voz lo sobresaltó y cuando levantó la vista, se encontró con la intensa mirada de Kate, que trataba de sonreír sin éxito. Su corazón comenzó a latir tan rápido que agradeció estar sentado…
-Solo escribe "para Kate"… se perfectamente lo que sientes… aunque me viene bien escucharlo de vez en cuando… especialmente ahora…- le dijo y se mordió el labio, deseaba tirarse en sus brazos, pero por lo visto, Rick aún tenía mucho trabajo que hacer.
-Qué estás haciendo aquí?- le dijo cerrando el libro sin firmarlo.
-Te necesito, Rick…- le dijo en voz baja.
-Estoy enojado, Kate…- dijo y le entregó el libro.
-Hablemos, por favor…- insistió ella.
-Estoy ocupado… ¿no lo ves?- dijo gesticulando con sus manos.
-Te esperaré afuera…- le dijo y se dirigió a la puerta. Rick la siguió con la mirada y soltó una bocanada de aire que estaba reteniendo…
No supo que pensar… y tuvo que volver a sonreír cuando la cola siguió avanzando…
Una hora más tarde, cuando el último cliente se retiró con su libro firmado, Rick salió lentamente, casi con miedo de no encontrarla. Pero ahí estaba, a un costado, mirando hacia otro lado, esperándolo, como la otra vez.
Otra vez, Rick sintió la aceleración de su pulso mientras sus ojos la recorrían en una silenciosa exploración, al tiempo que se acercaba a ella.
Cuando ella advirtió su presencia y lo miró, no pudo evitar sonreír.
-Bien… te escucho…- dijo él sin detenerse y ella tuvo que apurarse para seguirle el paso.
-Por qué no vamos a comer algo? Me muero de hambre…
-Dónde te hospedas?
-No tengo lugar… vine con apuro y no hice reservaciones… - dijo algo ruborizada.
-Qué harás si se hace tarde y no encuentras un lugar?- insistió él.
-En realidad no me importa demasiado… solo… solo quería verte, Rick…
Mientras hablaban, llegaron hasta la puerta del hotel y Rick se detuvo.
-¿Quieres preguntar si hay alguna habitación disponible?- le propuso.
-¿Y si me dejaras quedarme contigo?- le preguntó ella en voz baja, con algo de timidez.
-No voy a dormir contigo, Kate… te dije que lo nuestro tenía que terminarse…
-Pero…- intentó ella.
-Yo te agradezco que hayas venido a verme… supongo que yo hubiese hecho lo mismo, no me gusta estar mal contigo… pero hasta ahí…- le dijo.
-No tenemos que dormir juntos… solo compartir la habitación… por favor, Rick… no quiero estar sola…- le rogó.
-Te acordaste tarde, Kate…- dijo él y ella tragó saliva con incomodidad.
-Escucha… yo se que me merezco que me cierres la puerta en la cara… y también se que aunque no lo haya hecho a propósito, tienes derecho a desconfiar… pero necesito una oportunidad… necesito que hablemos… que me ayudes a recordar… necesito… te necesito Rick…- dijo ella con lágrimas en los ojos.
Rick la miró dubitativo unos segundos, y se dio cuenta de que aunque siguiera enojado, la importaba que Kate no tuviera donde quedarse y también le importaba lo que ella tenía que decirle… en fin, le importaba Kate…
-Está bien… puedes quedarte esta noche… tienes pasaje de vuelta?
-Pensaba quedarme contigo hasta el fin de semana…- dijo mirándolo con intensidad.
Rick sacudió la cabeza y suspiró antes de entrar al hotel.
Pasó brevemente por la recepción y pidió sus llaves. Un empleado tomó el bolso de Kate con una sonrisa y los guió a la habitación.
-Es un placer conocerla, Sra. Castle…- le dijo antes de despedirse y Kate se ruborizó, sin desmentirlo.
-Gracias, Mike…- le dijo él, que tampoco lo desmintió.
Entraron a una suite espaciosa, que tenía solo una cama matrimonial. Kate se mordió el labio cuando imágenes de su despertar junto a él la asaltaron.
-Ponte cómoda… pediré algo de comida…- le dijo con seriedad. Kate tomó algunas cosas de su bolso y se dirigió al baño.
Al poco rato, Kate salió del baño, enfundada en un pijama de seda color lila, por supuesto no era nada sexy, había hecho bien en llevarlo, lo que menos quería era provocarlo… tenían mucho de qué hablar antes…
-Iré a ducharme… fue un día largo…- le dijo él y se dirigió al baño.
Kate se quedó mirando televisión hasta que él salió del baño, con un pijama de algodón azul.
Se miraron con nerviosismo, la situación era rara, pero ella se hizo a un lado para que él se recostara a su lado a mirar televisión. Él pareció meditarlo unos instantes y cuando se acercó, golpearon la puerta.
La cena transcurrió con tranquilidad, ninguno de los dos habló de nada en particular, ella le preguntó sobre el trabajo y le contó que el trabajo de ella estaba muy tranquilo.
Al terminar, Kate se llevó la servilleta a la boca y sonrió.
-Hacía mucho que no comía tan bien…- le dijo y él la miró, estaba ausente.
Kate se levantó de su silla y se sentó en la cama. Rick la siguió con la mirada.
-Necesito tu ayuda, Rick…- dijo y cuando estuvo segura de tener su atención, prosiguió- Lanie me dijo que esas pastillas en cantidad o mezcladas con alcohol podrían causar mi pérdida de memoria.
-Por eso no querías vino…- dijo él pensativo.
-Y sin embargo tomé…
-Porque yo te insistí…
-Rick…- dijo ella y se levantó, se agachó a su lado y tomó su mano- yo se que te mentí una vez, pero te juro que esto no tiene nada que ver con eso… por favor, ayúdame, Rick…
-Es que…- dijo con un hilo de voz él- te siento extraña, distante, Kate… no eras la misma la otra noche…- le dijo mirándola directamente a los ojos.
-No puedo recordar nada… pero si logro hacerlo, supongo que las cosas serían distintas, ¿no te parece?…- apretó su mano- por favor, Rick…
-¿Qué quieres saber?
-Quiero saber…- dijo y se quitó el anillo de la mano y se lo mostró- ¿qué significa esto?- Kate estaba sorprendida que con lo puntilloso que era él, no hubiera notado que lo llevaba puesto…
Rick tragó saliva y la miró con sorpresa. De repente todo volvía a complicarse…
No tardaré en subir otro! Gracias por leerlo!
