Al minuto la profesora llegó. Nino dejó de reír y Marinette se sentó correctamente para escuchar la clase con atención aun cuando su mente divagaba. Alya la observaba de reojo, tratando de comprender lo dicho aunque ella negaba con la cabeza y hacia un gesto de no tenía importancia.
— ¿Que sucede, Marinette? —Le pregunto en susurro mientras la profesora escribía en el pizarrón.
— Nada —Alya entrecerró los ojos.
— ¿Y qué fue lo de recién?
Ella se mordió el labio inferior. No sentía que tenía derecho a decirle que Adrien es gay. Y mucho menos en el salón y más cuando el susodicho está a solo un metro.
— Solo...s-solo que es que es muy difícil encontrar hombres perfectos.
— Tú encontraste a Adrien —Diciéndoselo en su oreja. Ella se sonrojo, asintiendo... "si supieras"
Luego de que las clases finalizaran, los alumnos se marcharon a sus respectivos hogares. Marinette vio irse en su limosina a Adrien y mientras lo veía alejarse se preguntaba quien podría ser su amor prohibido.
Sus ojos se agrandaron y corriendo para ocultarse. Se transformó en Ladybug mientras seguía el auto en movimiento. Aun cuando Adrien bajo del mismo para ir al establecimiento donde tomaría las lecciones de esgrima. No vio nada romántico entre Adrien y alguno de sus compañeros ni cuando él fue a la sesión de modelaje.
Al momento en que Ladybug se iría a su casa, al ver que Adrien iría a la suya. Al último instante se decidió a vigilar su casa.
¿Quién sabe? Tal vez el amor prohibido estaba en su casa o quizás aparecería como Romeo llamando a su Julieta. Negó con la cabeza, descartando ese último pensamiento.
Al estar unos minutos así, sin ver a nadie a los alrededores. Tomo la decisión de irse, justo al momento donde un Akuma comenzó a atacar la ciudad.
No obstante antes de que pudiera irse en dirección donde estaba el Akuma vio como Chat Noir salió de la habitación del modelo. Sus ojos se dilataron, todo su cuerpo quedó paralizado, viendo como el gatito poniéndose en cuatro patas, saltaba de tejados en tejados.
Sin poder reaccionar, solo observaba el lugar donde se había ido el felino. Sin poder creer que había salido de la casa de Adrien.
"¿Que hacia ahí? ¿Por qué? ¿Cuando entro? ¿Cuánto tiempo estuvo ahí? ¿Acaso lo estaba esperando? ¿Son amigos?"
Esas eran unas de las preguntas que su cabeza creaba en segundos. Sin ninguna respuesta. Hasta que su mente realizo una pregunta que horrorizo y perturbo a Ladybug sintiendo que su corazón latía a mil y más cuando cabía la posibilidad de que fuera cierta:
"¡¿Chat Noir es el amor prohibido de Adrien?!"
