Disclaimer: katekyo hitman reborn no me pertenece, todo a sus respectivos dueños.

Capítulo 3.

Lazos invisibles


Yuki estaba en la mesa de su cocina tomándose un café muy necesario, era la una de la mañana y ella llevaba trabajando todo el día. Nagi se había ido a dormir temprano pero no sin antes decirle todo sobre la visita del padre de tsuna y no podía evitar preocuparse, sabía que ese era un tema delicado para su pequeña hermana morena y que ella prefería evitar hablar de ello en la mayor medida posible, pero yuki pensaba que tal vez eso era lo que necesitaba tsuna, hablar, desahogarse, soltar todo lo que pensaba sobre ello.

Yuki adoraba a todas sus hermanas pequeña, era hija única y siempre quiso una gran familia, sobre todo después de la muerte de su padre y el tener tantas hermanas menores la hacía feliz, pero debía admitir que sentía una conexión con tsuna. De alguna forma yuki veía mucho de si misma en tsuna, pero a la vez podía observar cosas que hacían a su hermanita única e indistinguible del resto, ella tenía algo que cambiaba a las personas yuki podía sentirlo.

El retumbar de un trueno saco a yuki de sus pensamientos, había estado lloviendo por lo menos por dos horas y no parecía terminar pronto. Suspiro, tal vez estaba pensando demasiado y tsuna realmente no necesitaba ayuda, ella era fuerte después de todo. Yuki salió de la cocina y se disponía a apagar las luces cuando el sonido del timbre la hizo detenerse, era la una de la madrugada en mitad de una lluvia, ¿Quién llamaría a la puerta en un momento así? Con cautela fue hasta la puerta y miro por la perilla, casi le da un ataque cuando reconoció la delgada figura que estaba en su perta totalmente empapada pues a pesar de llevar un abrigo bastante grande yuki reconocía a tsuna claramente. Se apresuro a abrir la puerta y a dejar pasar a la niña temblando.

- tsuna-chan, ¿Qué paso?, es la una y el cielo se está cayendo allá fuera – pidió a la niña mientras la llevaba a la cocina, sin importar el agua que escurría de la niña. Tsuna se quitó la capucha de su abrigo y yuki pudo ver claramente que había estado llorando.

- aneki – susurro de forma tan dolida que yuki sintió su corazón romperse - ¡aneki! – dijo enterrando el rostro de yuki y abrazándose a ella como si su vida dependiera de ello. La mayor no sabía que hacer aparte de dejarla llorar en ella, estaba tan preocupada, tsuna no estaría en ese estado por cualquier cosa algo muy grave debía haber pasado.

- ¿Qué paso muñequita? – pregunto yuki suavemente - ¿Qué te está causando tanto dolor? – la niña ya se estaba calmando y yuki la guio a una de las sillas.

- tengo miedo – respondió temblado, la mayor se levantó rápidamente y busco una toalla seca y se la ofreció.

- ¿Qué te asusta? – pregunto yuki suavemente mientras preparaba te caliente, tsuna no podía tomar café. La pequeña se quitó el abrigo y empezó a secarse totalmente.

- el futuro – contesto en un susurro y yuki se mordió el labio al oírla tan vulnerable. Sirvió él te en una taza y la puso en la mesa frente a la niña.

- muñequita no te entiendo – dijo yuki sentándose a su lado y colocando su mano sobre la fría mejilla de tsuna.

- ¿Qué dirías si de un día para otro todo tu mundo se da vuelta y todo parece un laberinto sin salida? – pregunto y la mayor no sabía cómo responderle.

- ¿tiene que ver con tu padre? – pregunto en lugar de responder y la pequeña solo pudo asentir mientras tomaba un sorbo de su te.

- desearía… quiero decirte de que se trata – dijo un poco más calmada – pero no creo poder – yuki asintió, sea lo que sea era difícil para su pequeña hermana y ella no iba a presionarla.

- está bien – le dijo – no te presionare, pero tsuna… - la niña levanto la vista de su taza de té – sea lo que sea no dejes que te derrumbe, eres más fuerte de lo que crees y sé que, no importa el obstáculo, puedes superarlo – ella sonrió ligeramente, por lo menos era un progreso.

- ¿Qué pasa… que pasa si no puedo soportarlo? – pregunto, yuki deseaba que dejara de dudar de si misma.

- puedes – declaro la mayor – yo creo en ti – y esas parecieron ser las palabras correctas, algo había cambiado y aunque no se podía ver yuki podía sentirlo.

Era como si dos rompecabezas separados se hubieran unido para hacer uno más grande, era la única explicación semi-lógica que la mente de yuki le proporcionaba, algo que la hacía sentir más a gusto, más completa, una conexión con algo o alguien más bien. De alguna manera su mente evocaba un rompecabezas formado por otros dos que antes estaban separados y que estaba vacío, había sombras en algunos lugares, como si las piezas estuvieran a punto de caer en su lugar, pero necesitaran ser empujadas, así como espacios totalmente en blanco. Inconscientemente yuki soltó un jadeo y abrió los ojos que no recordaba haber cerrado.

Tsuna estaba apoyada en la mesa con la ropa empapada y estaba…, yuki tuvo que parpadear porque podía jurar que tsuna estaba brillando de color naranjado. Su mirada fue a donde sus manos estaban unidas y noto que no solo tsuna brillaba, también lo hacia ella. ¿Cómo en el mundo, eso era posible?

- tsuna – llamo suavemente y yuki casi salto cuando vio los ojos naranjas de su hermana pequeña, pero los ojos de tsuna eran ámbar, y con la luz parecían de color oro, ¿Cómo terminaron naranjas? ¿Qué estaba pasando?

- yuki-aneki – susurro tsuna - ¿eres un cielo? – pregunto más para si misma que para yuki, pero ¿Qué diablos era eso de un cielo?

- tsuna que esta pasan… ¡AY POR DIOS! - ¡La mesa estaba en llamas! Yuki se levantó rápidamente y trato de alejarse del fuego, pero tsuna se quedó allí fascinada por el fuego, que ahora que mirara ¿no era naranja?, bien yuki sabia que había algo raro, porque estaba segura de que el fuego no brillaba con ese tono naranja y definitivamente no se quedaba quieto sin quemar nada, y estaba absolutamente segura de que las personas no deberían estar agarrando el fuego en sus manos como si fuera agua tal como tsuna hacía en ese momento.

- ¡yuki-aneki! – la voz de nagi estaba acercándose - ¡¿estás bien?! – llego a la puerta de la cocina para pararse en seco, tan paralizada como yuki al ver a tsuna jugar con el fuego extraño como si fuera uno de esos resortes de colores.

- tsuna-chan – susurro nagi, luego dirigió su mirada hacia su prima - ¿Qué está pasando? – y yuki deseaba poder responder a esa pregunta, pero el problema es que ni siquiera ella sabía.

- llama a todas – dijo tsuna – aneki, hazlo llama a todas, ellas deben saber lo que voy a decirles – yuki no cuestiono, algo le decía que debía hacer caso a su hermanita, a pesar de que la parte racional de su mente le decía que eran casi las dos de la madrugada y que estaba lloviendo, pero después del fuego raro de color naranja cristalino yuki había llegado al punto de que lo mejor sería abordar todo con una mente abierta y eso significa dejar un poco de lado la razón.

Sorprendentemente todas acordaron llegar, todas estaban preocupadas por tsuna y yuki estaba segura de que su tono desesperado también fue una motivación, por lo que estaban teniendo una reunión a las dos de la mañana en pijamas y con la mayoría de las presentes totalmente o parcialmente mojadas.

- tengo que contarles algo importante… - dijo tsuna con una taza de té en sus manos mientras miraba a sus amigas y cuatro hermanas mayores sentadas en círculo en la sala de estar – mi padre no vino solo a visitar… - y les dijo todo, la mafia, su relación con ella, la decisión de un tal nono y su padre, le dijo sobre el fuego raro que resulto llamas de la última voluntad y cada una de ella. Si yuki no lo hubiera visto antes probablemente no lo hubiera creído, pero era real.

Tsuna explico que yuki era un cielo como ella, que era la llama más rara de todas y la más fuerte y también era de color naranjado. Que lo que paso en la mesa fue que ambas armonizaron, se conectaron de una manera que a yuki le costaba entender pero que estaba bien y que era esta armonización lo que había hecho las llamas de ambas salir de pasivas a activas, tsuna dijo que lo sabía porque al parecer tenía algo llamado hyper intuición que era casi cien por ciento exacta.

- si no lo crees cierra los ojos – le indico tsuna – papa hizo esto conmigo hoy pero solo pude producir una pequeña llama por unos segundos, él dijo que mis llamas seguían pasivas – explico tsuna – aneki quiero que imagines que mañana es tu último día de vida – yuki se sintió un poco incomoda pero lo hizo de todos modos – ahora piensa en todas las cosas que querías hacer pero no podrás porque has muerto – yuki pensó en la agencia, en las chicas y en todo el trabajo y los planes en los hijos que le gustaría haber tenido, el esposo que quería – bien ahora concéntrate en esos pensamiento y olvídate de que estamos aquí – le costó un poco pero al final había aislado a las chicas y se concentró en esos pensamientos tanto que se había olvidado de la presencia de las chicas.

Fue la exclamación de asombro de las chicas lo que la alerto, con lentitud abrió los ojos y jadeo de asombro cuando vio sus brazos en llamas, pero no le lastimaban, se sentía un cosquilleo y un alivio increíble. Aunque yuki noto que, a pesar de ser parecidas, las llamas de tsuna eran diferentes eran diferentes a las suyas, las de yuki eran más oscuras por poco pero solo lo notas si estabas muy cerca, además las llamas de tsuna se sentían como un calor que se extendía por todas partes como cuando enciendes una chimenea en un lugar muy frio, y el fuego calentaba a todos alrededor. Las de yuki era como tener frio y acercarse a la fuente de calor, parecidas y a la vez tan distintas. Como ellas mismas habia dicho mika.

Fue haru quien trajo la cuestión de si ellas también podrían hacer lo mismo, y así todas trataron de replicar el ejercicio con diversos grados de éxito, no había nada físico o visible, pero yuki podía sentirlo. Haru y mika se sentían como la estática, estar cerca de ellas le erizo los bellos de la piel y tsuna dijo que lo más probable era que ambas fueran rayos que más que una llama se comportaba como electricidad.

Estar cerca de maki y nagi era diferente, la hacía sentirse mareada y confusa, perdida. Tsuna dedujo que eran nieblas, aunque no podía estar segura; cuando se acercaron a Hana yuki sintió pequeños y casi imperceptibles pinchazos en la piel y una fuerte pesadez que la dejo desconcertada, ninguna pudo realmente deducir cuál era su llama. Ichigo y kyoko se sentían cálidas, era lo único que pudo pensar yuki, ichigo era la calidez de sentarse con una manta y ver las estrellas, y kyoko era como ese calor de los primeros rayos del sol al amanecer. Ellas eran obviamente soles, se probó cuando una kyoko emocionada empezó a brillar, literalmente a brillar de color amarillo suave.

- ¿soy la única que ha visto al hermano mono de kyoko hacer lo mismo? – pregunto de repente Hana mientras todas miraban a kyoko dar salticos en su puesto.

- tienes razón Hana-chi – confirmo haru – pero senpai es más brillante, sobre todo cuando está haciendo boxeo, a veces cuando paso por el club de boxeo logro ver entrenar y él está brillante, yo pensé que era el resplandor de las ventanas – dijo.

- pues si se mira desde este punto hacia atrás senpai si ha estado brillando, pero tendíamos a ignorarlo y no notarlo – dijo nagi pensándolo bien.

- pero si kyoko-chan y ryohei-kun tienen la misma llama y son hermanos, ¿Por qué mika y yo somos diferentes? – pregunto maki. Tsuna se encogió de hombros.

Así todas se sentaron a hablar de cualquier cosa, tomando té y galletas y básicamente siendo niñas sin ninguna preocupación, sin trabajo, sin escuela, sin universidad, y sin mafia, solo ellas como era en un principio.

Un rato más tarde unos angustiados basil y ryohei llegaron a las puertas de yuki buscando a su hermana y a la hija de su maestro respectivamente, ambos totalmente mojados y casi desesperados, maki los invito a tomar té, pero ryohei decidió ir a casa y basil debía avisar al padre de tsuna que ella estaba bien y que no había huido a china como se había imaginado.

Y así su madrugada se convirtió en una pijamada a toda regla.


Tsuna caminaba con un paraguas cerca del parque, la lluvia había caído desde la noche anterior, la escuela había llamado a informar que debido a la lluvia las clases se cancelaban, por lo que tsuna y sus amigas habían extendido su pijamada a un día de películas y tsuna había sido encargada de comprar bebidas.

Pensó en la noche anterior y se sintió mejor, sus amigas estaban con ella, sus hermanas siempre la apoyarían y a pesar de todo su padre estaba allí, o al menos lo intentaba.

Tsuna escucho un gemido de cansancio y su intuición le dijo que fuera a ver que era. Se encontró con yamamoto takeshi el as del beisbol de la escuela con su equipo de beisbol en el suelo y la mirada perdida en la lluvia que caía.

- te vas a resfriar – dijo tsuna sorprendiéndolo.

- jajajaja, tsuna no sabía que estabas allí – tenía su característica sonrisa, ella siempre había sabido que algo estaba mal con esa sonrisa.

- deja de sonreír – dijo tsuna antes de poder contenerse, el miro confusamente a tsuna y su falsa sonrisa menguo un poco, pero aun la mantenía – si no te sientes feliz o alegre no sonrías – casi le ordeno tsuna y el borro su sonrisa y frunció un poco el ceño.

- tsuna ¿Qué quieres decir? – le pregunto el pelinegro desconcertado, nunca había visto a tsuna actuar tan hostilmente y a pesar de no conocerse bien ella era muy amable con él.

- eso mismo – le dijo – me raya en los nervios el hecho de que siempre sonrías incluso cuando estas mal, como ahora – yamamoto parecía sorprendido, pero luego bajo la vista al suelo.

- ne tsuna ¿crees que me estoy quedando atrás con mi bateo? – pregunto de forma miserable.

- no – le respondió tsuna – pero si continuas sobre esforzándote terminaras rompiendo tu brazo y no podrás volver a batear – le informo y ante su mirada sorprendida continuo – soy modelo yamamoto, he visto como chicas y chicos tratando de mejorar y verse mejor hacen demasiado de algo y luego sus piernas o brazos se lastiman. Conozco un chico que quería tener mejores bíceps porque no le gustaba como se veían sus brazos en las fotos por lo que hizo demasiadas pesas en poco tiempo y rompió su brazo izquierdo – le explico ante su rostro atónito – tu brazo dominante te duele, lo sé porque tratas de moverlo y tiemblas ligeramente cada vez que lo haces, sigue llevándolo al límite y vas a romperlo, además estas bajo la lluvia, el frio es lo peor para los huesos por eso te duele tanto en este momento – el miro su brazo fijamente con fuerza.

- ¿Por qué me dices esto? – le pregunto el muchacho.

- no creo que ganar un juego justifique dañar tu salud – le respondió – y además no quiero que nada malo te pase – le dijo suavemente acercándose a él y cubriéndolo con el paraguas.

- ¿Por qué? – el la miro incrédulamente – el beisbol es lo único en lo que soy bueno y si no puedo hacerlo entonces ¿Qué voy a hacer con mi vida? – tsuna le dio una mirada como preguntando ´ ¿acaso eres estúpido? ´

- yamamoto eres bueno en muchas cosas – le dijo tsuna – te he visto preparar sushi con tu padre y eres muy bueno en eso, eres atlético y probablemente podrías hacer cualquier deporte que te propongas, además solo con tu apariencia serias buen modelo – él la miro sorprendido – así que no digas que eres un inútil. Inútil fui yo antes de conocer a mis amigas, tu no lo eres – le dijo suavemente y tomo su mano en la suya – lo único que necesitas es amigos, unos que jueguen en equipo contigo en lugar de dejarte todo el trabajo de mejorar y cubrir sus fallas – el parecía estar pegado a sus palabras. Mirando a los ojos de tsuna podía decir que ella solo decía la verdad, no eran las palabras vacías como las de sus compañeros de equipo o sus supuestos amigos.

- tsuna tu… - ella le sonrió

- si me lo permites yamamoto me gustaría ser la primera de esos amigos – el abrió mucho los ojos y parecía sin palabras. Así que asintió y ella le dio una sonrisa que podía eclipsar el sol, y él sonrió, pero a diferencia de sus viejas sonrisas era pequeña, dulce y le daba las gracias.

- gracias tsuna – susurro y ella asintió.

- vamos yamamoto, tenemos que ir a tu casa para que te cambies – el asintió y ambos recogieron el equipo de beisbol, y se encaminaron a takesushi, donde el padre de yamamoto regaño a su hijo por estar entrenando bajo la lluvia y preocuparlo.

Él se cambió la ropa húmeda rápidamente y se tomó un té de miel para evitar resfriados y fue hasta tsuna que lo esperaba afuera.

- bien vamos – dijo la morena,

- ¿adonde? – ella sonrió.

- las chicas y yo planeamos un día de películas, te estoy llevando para que las veas con nosotros – le informo.

- ¿estas segura?, no quiero molestar – ella negó con la cabeza.

- ninguna molestia – le dijo – eres mi amigo, por lo que debes conocer a mis amigas y hermanas – y con eso abrió el paraguas y lo jalo afuera.

- tsuna gracias por hoy – le dijo el chico mientras caminaban – me abriste los ojos – ella le sonrió.

- ayer mi padre volvió a casa – y ella noto la sorpresa de yamamoto – si, ya sé que todos creen que no tengo padre, pero la verdad es que, si tengo, es solo que no está en casa mucho – ella tenía una sonrisa triste – él me dijo algunas cosas que me dejaron mal, pero después de hablar de ello y con el apoyo de mis amigas pude ver que no es el fin del mundo – él sonrió.

- y tu hiciste lo mismo conmigo – declaro él.

- sip, supongo que lo hice – ella re rio – la verdad hacia mucho quería hablar contigo yamamoto, pero no sabía cómo acercarme a ti – el pareció un poco sorprendido, pero ella solo siguió caminando.

- tsuna – llamo él.

- ¿sii? – pidió sin dirigir su vista a él, en su lugar miraba como la lluvia se convertía en una llovizna.

- llámame takeshi – ella lo miro y le sonrió dulcemente mientras asintió, el no pudo evitar sonreír con ella.

Takeshi se integró con las chicas de forma exitosa. Incluso Hana parecía ser amable con el chico, a pesar de que seguía dirigiéndose a él como un mono. Al día siguiente la escuela fue conmocionada al ver a su as del beisbol con los ídolos de la escuela y para el almuerzo ya había todo tipo de rumores del porque las chicas más lindas estaban tan unidas a yamamoto, y para el final de la clase ya había seguidores para cada posible pareja, incluso hubo quienes afirmaban que todas las chicas eran parte del harem de yamamoto.


Lemitsu estaba aliviado de que tsuna no hubiera decidido huir de él y la mafia, se había asustado cuando encontró la habitación de su hija vacía y la ventana abierta, así que envió a basil a buscarla por un lado y él fue por otro. Por eso cuando su aprendiz le dijo que su niña estaba con su amiga casi pudo llorar de alivio, entendió que tsuna querría estar sola con las personas que la apoyan, y le dolía un poco que él no entraba en esa lista, pero lo soportaría, él no podía llorar por algo que el mismo había causado.

Pero su alivio duro poco, recibió una llamada de Italia, Federicco había sufrido un intento de secuestro y descubrieron a dos asesinos a sueldo haciéndose pasar por miembros de varia, su objetivo era Xanxus. Nono estaba preocupado por sus hijos y planeaba ponerlos bajo el radar, en Italia y en Europa en general estaban en demasiado peligro, y lemitsu ayudaría en todo corazón, lo último que quería era que los hijos de nono murieran y convertir a su hija en decima o peor que su niña fuera asesinada para acabar con los herederos vongola.


Hasta aquí el capítulo, espero que les haya gustado.

Me alegro de que esta historia haiga sido tan bien recibida, así que, si tienen alguna sugerencia, deseo u opinión déjenla en los comentarios, estaré feliz de verlos.

Pregunta: ¿Qué llama creen que sea Hana?, el primero que responda correctamente le escribiré un one shot de esta historia con el tema que desee.

Eso es todo, besos y comenten