Tercer capítulo... de nuevo espero que os guste.
Como siempre, los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia está escrita sin ánimo de lucro... que lo disfrutéis.
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Chapter 3 – Destino Oume
Un rayo de luz despertó a Ranma que se tapó los ojos con la mano sin levantar aún la cabeza de su futón
- Mmm… uff… qué sueño… qué…
De repente le vino todo a la cabeza y de un salto se puso en pie.
- Me he dormido! Qué desastre! Me paso la noche en vela sin poder cerrar los ojos y en el último momento me duermo y hago tarde! Soy lo peor!... Espera... tranquilo, tranquilo... quizás aún esté a tiempo de irme sin que nadie me vea... a ver...
Se acercó a la puerta de su habitación y la abrió sigilosamente un par de dedos. Ni un ruido. La casa estaba en silencio absoluto. Debían ser alrededor de las 7h de la mañana pero parecía que nadie se había levantado todavía.
- Aún estoy a tiempo!
Rápidamente se cambió y empezó a meter en su saco todo lo que encontraba. Su futón, su ropa, su pijama… pero se detuvo cuando creyó oír un par de ligeros golpes en la puerta de su habitación. Se quedó dudando. Habría alguien llamado? O eran sus nervios que lo traicionaban? Para su gran sorpresa la puerta se abrió y apareció quien menos esperaba. Una tímida Akane asomaba su cabeza por el resquicio de la puerta.
- Ranma, estás despierto?
Al verle despierto y de pie, una radiante sonrisa le iluminó la cara a Akane
- Oh! estás haciendo tu saco. Perfecto! Veo que Kasumi se adelantó a avisarte. Corre, cierra tu saco que llegaremos tarde. Ya desayunaremos por el camino.
Ranma estaba anonadado. No podría huir sin que le vieran. Pero además, qué decía Akane? Que cerrara el saco?
Akane, al ver que Ranma estaba quieto como una estatua de hielo, le cerró el saco y le cogió de la mano.
- Vamos, vamos… que no llegaremos a coger el tren!
Ranma seguía sin reaccionar. Qué tren? Qué hago? No entendía nada.
En la puerta del Dojo estaba Kasumi. En una mano tenía el saco de Akane y la otra una bolsa con un poco de comida.
- Toma Akane. Ya he llamado a los Sres Ayashi para que lo tengan todo listo. Les he dicho que llegaréis hacia el mediodía y os esperarán para comer. Así que mejor no perdáis el tren.
- Muchas gracias Kasumi! Eres la mejor – Le respondió Akane feliz – Vamos Ranma, nos va a tocar correr hasta la estación – Adiós Kasumi y gracias! Despídenos de todos. Mañana por la noche estamos de vuelta.
Ranma seguía petrificado aún. Sin darse cuenta seguía de la mano de Akane y salían disparados del Dojo. Tan rápido iban que al salir casi chocan de frente con el Dr Tofú.
- Perdón, Dr Tofú! – Gritó Akane – Llegamos tarde!
El Dr Tofú se giró hacia Kasumi desconcertado.
- Qué ocurre? Dónde van? Pasa algo serio?
- No - Le sonrió tiernamente Kasumi – No sé qué le pasó a Akane esta noche pero me despertó de madrugada y me pidió que le ayudara a organizar un pequeño viaje con Ranma a Oume.
- Oume? Qué hay en Oume? – Preguntó el Dr Tofú embobado ante la sonrisa y la voz de Kasumi.
- La verdad es que me sorprendió. No pensé que aún lo recordara. Era tan pequeña cuando nuestra madre la llevó allí. En Oume están los Sres Ayashi. Son un matrimonio que conocían a mi madre y que tienen una cabaña en las afueras de Oume donde viven ellos. Además, tienen otra cabaña más pequeña en el bosque. Cuando Akane volvió de Ryugenzawa estaba muy triste y mi madre se la llevó a pasar un par de días allí. No me explicaron qué hay pero Akane volvió como nueva y muy contenta. Fue impresionante el cambio. Creo que quiere hacer lo mismo con Ranma. La verdad es que el pobre tenía muy mala cara y parecía no haber dormido mucho esta noche. Akane ha tenido una buena idea.
El Dr Tofu no había escuchado mucho de lo que había explicado Kasumi, tan embelesado que estaba mirando cómo movía sus labios al hablar, pero supo reaccionar cuando ella acabó de hablar.
Me alegro mucho de ver que Akane está mejor. De hecho venía por si necesitaba alguna cosa, pero veo que no.
- Quiere quedarse a desayunar, Dr Tofú? – Le invitó solícita Kasumi – Es muy pronto y seguro que aún no ha tomado nada.
El Dr Tofú sonrió ampliamente y aceptó brillándole los ojos de alegría.
- Muchas gracias Kasumi. Con una taza de té estaré encantando.
Y mientras Kasumi le llevaba al Dr Tofú una taza de té y unos bollos recién hechos, Akane y Ranma aún corrían hacia la estación.
Cuando Ranma quiso darse cuenta, habían llegado ya a la estación de tren y Akane estaba comprando un par de billetes para Oume. Oume? Porqué estaban yendo a Oume? Y más cuando él ya se había mentalizado a huir y abandonar Nerima y todo lo que allí había. Incluida Akane. Era lo mejor. En cuanto Akane se despistara escaparía.
En ese momento, Akane se giró y con una sonrisa deslumbrante le dio su billete.
- Ufff… llegamos por pelos. Nuestro tren sale en dos minutos. Hemos de ir a la vía 1. No pierdas tu billete, eh?
Y volvió a sonreírle y mirarle de esa forma que tanto embrujaba a Ranma. Se la veía tan feliz.
Está bien, aún no se marcharía, iría dónde Akane le llevara, pero al volver reanudaría su plan de huída. Se iría para no volver a dañar a Akane.
Una vez en su vagón pudieron escoger compartimento. Era sábado y a esas horas de la mañana no había mucha gente viajando.
Se sentaron al lado de la ventana uno en frente del otro. Akane se recostó en su asiento y respiró hondo aliviada por no haber perdido el tren. Si lo hubieran perdido todo el plan que tenía en mente y que había organizado con la ayuda de Kasumi habría fallado.
Mientras Akane estaba centrada en sus pensamientos Ranma pudo mirarla con detenimiento. Llevaba puesto un pantalón tejano, una camisa sin mangas de color blanco y sus bambas de deporte blancas. Tenía la cara sonrojada de haber corrido tanto y sus pelos cortos un poco revueltos. Estaba encantadora. Pero la miró con más detalle y pudo ver que sus ojos estaban un poco enrojecidos. Inmediatamente se sintió miserable por las lágrimas que seguro Akane había derramado debido a él. Triste y culpable desvió la mirada hacia la ventana sin ver nada de lo que por ella pasaba.
Akane ya aposentada y tranquila en el tren centró su mirada en Ranma, aprovechando que éste estaba mirando por la ventana, y lo que vio le encogió el corazón. Llevaba el atuendo de siempre con su camisa roja japonesa sin mangas. Si lo mirabas bien aún tenía signos de haber estado llorando y en su rostro se reflejaba el cansancio de haber pasado gran parte de la noche en vela. Se le veía derrotado. Era desconsolador verle de esa forma. Ella misma seguí a teniendo su corazón despedazado tras el desastre de boda y el rechazo de Ranma pero peor se sentía al verle así. Tenía que conseguir que volviera a ser el de siempre.
- Ranma, toma – y acto seguido sacó la comida que les había preparado Kasumi y le dio un par de bocadillos a Ranma además de una manzana. Sacó lo mismo para ella y compartieron té que había traído en un termo – Hasta llegar a Oume aún nos quedan un par de horas así que desayunemos. Y luego nos tocará andar un rato. Tengo un hambre! – y le ofreció una de sus dulces sonrisas.
La sonrisa y el ánimo que estaba intentando inculcarle a Ranma funcionó y Ranma reaccionó y salió de esa nube de tristeza que le envolvía y que tanto estaba costando desvancerse.
- Oume? Qué vamos a hacer en Oume? Porque vamos allí?
Akane le miró y volvió a sonreír, esta vez aún con una sonrisa más radiante que hizo sonrojar a Ranma.
- Es una sorpresa. Cuando lleguemos ya verás.
Ranma no llegaba a entender la reacción de Akane. Estaba confuso. Estaba convencido de que Akane estaría furiosa con él y que no querría saber nada más de un desgraciado como él que no hacía más que hacerla sufrir. Hacía sólo unas horas Akane le miraba con gran decepción y frustración ante su silencio al preguntarle si la amaba. Hacía sólo unas horas que se había estropeado su boda y aún y así, allí estaba Akane, sonriéndole y ofreciéndole un desayuno con ojos brillantes mientras un tren los llevaba, a los dos juntos, hacia una ciudad desconocida para él. Akane seguía siendo todo un misterio.
Terminaron de desayunar en silencio. Un silencio cómplice fruto de haber desayunado muchas veces juntos y estar en situaciones similares. Una vez terminaron Akane se levantó para tirar los restos y aprovechó para dar una vuelta por el tren y pensar un poco en su plan. Quería que todo saliera perfecto.
Al volver y abrir la puerta de su departamento, se encontró a un Ranma dormido con la cabeza apoyada contra el cristal. Lo miró durante un rato. Quería seguir enfadada por todo lo de ayer. Quería odiarlo por no corresponderle, se lo merecía… pero no podía. Era superior a ella. Le amaba y no podía evitar querer verle feliz.
Ranma apoyado contra la ventana de su compartimiento del tren, estaba durmiendo pero no profundamente ya que de vez en cuando se movía y murmuraba alguna palabra que Akane no lograba entender. Akane, sin dudarlo, se sentó a su lado y suavemente lo empujó hasta lograr que la cabeza de Ranma reposara en su regazo. Ranma estaba tan agotado de su mala noche que ni se dio cuenta. Poco a poco Akane fue acariciándole el rostro y el pelo y al momento Ranma estaba profundamente dormido sin sufrir los sobresaltos que tenía hace unos minutos. Akane lo había calmado como tantas otras veces. Akane recostó su cabeza contra el respaldo del asiento, y sin dejar de acariciar el pelo de Ranma, cerró los ojos.
Al cabo de un rato se oyeron unos golpecitos en la puerta de su compartimiento y el revisor del tren asomó su cabeza para pedir los billetes. Vio a una hermosa pareja durmiendo plácidamente. Una de las manos de ella estaba en la cabeza del chico en un acto protector y la otra mano la tenía el chico cogida como si tuviera miedo a perder el contacto con ella. Se les veía en tanta paz y tan unidos que pasó de largo sin molestarlos.
Continuará...
No se si os esperábais que la cosa fuera por aquí
Han de aprender mucho aún y necesitan un poco de tiempo para los dos... pero nada lemon aún, eh?
