CAPÍTULO 3

Candy Candy y sus personajes no me pertenecen

Después de una noche de descanso, Candy se levantó con energía y un gran optimismo, -Tranquila Candy, todo va a salir bien-se decía a sí misma con tal de que las cosas en su primer día en la reserva fueran como ella esperaba. Se dio un baño y se puso la ropa que Niara había dejado en su habitación la noche anterior. El uniforme consistía en una camisa estilo safari bordada con el nombre de la reserva y un pantalón, ambas piezas de colores neutros. Eran las 6 de la mañana cuando Candy salió de su habitación lista para comenzar el día.

-¡Candy! ¿Ya estás lista? Espero que hayas amanecido con muchas ganas porque hoy empiezas. Pero antes ven a desayunar-dijo el doctor George.

-Gracias doctor, claro que tengo muchas ganas y estoy emocionada. ¿Qué vamos a hacer hoy?

-Se me había olvidado comentarte, yo no podré acompañarte esta semana pues es necesario que vaya a Namibia para atender un caso urgente, mi esposa también irá conmigo. Pero no te preocupes, le dije a Albert y a Niara que se encargaran de ti.

-¡Oh!-fue lo único que alcanzó a contestar la chica.

Para variar, el doctor se iba toda una semana y ella tendría que trabajar sola con Albert. Los nervios comenzaron a invadirla y se preguntó cómo sería trabajar con él.

Albert llegó a las 6:30 a buscar a Candy para mostrarle la reserva y que poco a poco fuera conociéndola. Al entrar, el corazón de Candy se paralizó pues realmente estaba muy nerviosa y no sabía que podía esperar de ese día.

-Buenos días doctora, ¿qué tal cómo amaneció?-la saludó el rubio

-Muy bien gracias, ¿y usted?-contestó la pecosa

-Se puede decir que bien, ¿está lista?

-Claro que sí, vamos.

Candy se despidió de todos y subió al vehículo donde hacían los frecuentes recorridos por la reserva. Mientras conducía por los alrededores, Albert dijo:

-Lo primero que debe conocer doctora, es la reserva, debe saber qué y cuántos animales hay, cuántos machos y hembras existen, además de estar pendientes de las nuevas crías. Todo eso es muy importante.

-Y a usted, ¿cuánto le tomó conocer todo eso?-preguntó con curiosidad Candy

-Pues hace 10 años que trabajo aquí, y todos los días recorro estos terrenos.

-¿Quiere decir que en 10 años podré conocer todo eso que dice?-preguntó muy sorprendida Candy.

-Jajajaja, yo no quise decir eso, más bien me refiero a que solo es cuestión de tiempo y práctica-contestó divertido Albert

-Ahhh, ya me había asustado jaja, por cierto, ¿usted también es veterinario?-le interrogó Candy.

-No, me especializo en la vida salvaje, mi trabajo consiste en sedar a los animales para estudiarlos o simplemente para evaluar su estado físico, además de que cuando surgen problemas con algunos de ellos, me encargo de reubicarlos. Pero creo de tanto trabajar con George, he aprendido un poco de veterinaria. Y como ahora estaré con usted, creo que aprenderé más-fue la sincera respuesta de Albert.

-Eso intentaré, pero por ahora la que necesita aprender soy yo.

Conforme iban platicando un poco sobre sí mismos y en especial del trabajo que ahí se realizaba, Albert pensaba que había juzgado mal a Candy, se dio cuenta que era una joven muy agradable por su forma sencilla de ser, además de que tenía un profundo amor por la naturaleza y los animales al igual que el. Por su parte, Candy se sentía muy cómoda con Albert, sintió que no tenía de qué preocuparse y que extrañamente podía ser ella misma.

La mañana transcurrió sin mucha novedad, pero eso a Candy no le molestaba, al contrario, se sentía fascinada por la cantidad de animales que ahí había. Observaba los elefantes que estaban cerca de un río, las jirafas comiendo de la copa de las acacias y uno que otro león pasaba a su lado. Se sentía plena y muy feliz de estar en un lugar tan maravilloso como África, por lo que no desaprovecharía ningún día de lo que durara su estancia.

Al medio día, Candy y Albert regresaron a la base para comer, pues a pesar de que no hubo acción ese día, el calor era agotador y era necesario que descansaran. Al llegar a la base, Niara los recibió y le preguntó cariñosamente a Albert:

-¿Cómo les fue hijo?, espero que no hayan tenido ningún problema.

-Nos fue bien Niara, el calor un poco agobiante pero nada más. Creo que a la doctora Candy le ha gustado mucho el lugar-contestó en el mismo tono.

-Si, la verdad me ha encantado, hoy ha sido uno de los mejores días que he tenido en mi vida-dijo con cara soñadora la rubia.

-Pues me alegro por ustedes, pero no se queden ahí parados, la comida estará lista en unos minutos, mientras vayan a lavarse-dijo Niara

-Cómo usted ordene mi capitán-respondió Albert

-Albert, no me llames así, que va a pensar Candy-dijo apenada la amable señora

-Jajaja, es que no puedo evitarlo, cuando usas ese tono, me recuerdas a alguien del ejército.

Todos rieron ante el comentario de Albert, y fueron a comer y a refrescarse un rato.

Después de la comida, Albert recibió una llamada por su radio, le dijeron que era necesario que fuera a una reserva cerca de la de ellos para hacer la captura de 2 perros salvajes ya que era necesario reubicarlos. Albert les dijo que iría lo más rápido posible para que la noche no los alcanzara, porque después sería más difícil y peligroso hacerlo. Tomó una cajita que contenía jeringas, antídotos, los sedantes y también los dardos, además de su arma. Estaba dispuesto a salir, cuando Candy le dijo:

-Espere Albert, yo también voy con usted, es necesario que aprenda y puede que necesite ayuda.

-Pero puede ser peligroso doctora, es mejor que se quede con Niara.

-¡No! Déjeme ir. A esto vine a Sudáfrica, no quiero desaprovechar la oportunidad.

Albert iba a seguir insistiendo pero vio que Candy subía al vehículo y ya no pudo hacer nada.

-Esta bien, vámonos, pero le advierto que a como podemos regresar rápido, podemos regresar hasta mañana si la noche nos alcanza.

-No se preocupe por mí, estoy dispuesta a lo que sea con tal de hacer lo que me gusta-fue la decidida respuesta de Candy.

Juntos fueron hacia la reserva próxima, que quedaba más o menos a unos 40 minutos de distancia. Albert no dijo nada en el camino, pues lo único en lo que podía pensar era en la terquedad de esa muchacha, que conste que el le había advertido, después no aceptaría las quejas de Candy. Pero también estaba resuelto a enseñarle la forma en que se hacían las cosas en África.

Nota:Se me había olvidado decirles que la historia se desarrolla en la época actual jejeje. Gracias por leer mi historia, les prometo que iré actualizando lo más rápido que pueda, porque la otra semana comienzan mis vacaciones y estaré con más tiempo.

Nandumbu:Muchísimas gracias por tomarte el tiempo en enviarme un review, me hiciste muy feliz jeje. A mí también me encanta Albert por eso la historia, te prometo actualizar pronto.

Nos leemos en el próximo capítulo, que ya se está cocinando en mi mente jaja. ¡Gracias!