Disclaimer: Ranma ½ pertenece a Rumiko Takahashi-sama
Tokyo Series 1984.
Capítulo 3: Big in Japan
—No va a pasar de las preliminares —comentó un hombre al ver pasar al más joven de los concursantes en aquel torneo.
El chico de trenza y ojos azules lo miró de reojo, para luego seguir como si nada. No le importaba mucho lo que asumieran de él, aunque le parecía que ya era bastante prueba el hecho de haber entrado a semejante torneo teniendo la minoría de edad para inscribirse. Miró al resto de los competidores mientras caminaba junto a su padre. Sí, había muchos chicos de su edad, pero estaba seguro de que ellos sí que no pasarían de las preliminares.
—¿Estás nervioso, Ranma?
—No, Papá.
—Está bien si lo estás —insistió el hombre de lentes frunciendo el ceño—. Es tu primer torneo, después de todo.
Se encogió de hombros, sin saber qué más decir. Volvió a su tarea autoimpuesta de examinar a sus posibles rivales. Estaba más que contento por participar de semejante evento, más no creía que ningún rival estuviese a su altura. «No es soberbia, son hechos…» se recordó. Él había entrenado toda la vida para poder llegar a ser tan fuerte como era, el resto parecían chicos "normales" que no debían entrenar más de un par de horas al día como mucho.
Al llegar a la puerta del vestuario, su padre lo felicitó con una sonrisa mientras le ponía una mano en el hombro y se lo palmeaba.
—Mucha suerte, aunque sé que no la necesitas —agregó confiado—. Tus hermanos, Akane, tu madre y yo te veremos desde las gradas, ¿de acuerdo?
Asintió con la cabeza.
Entró al vestuario y se preparó. Continuaba mirando a sus posible contrincantes, ningún parecía llegar siquiera al nivel de Kuno. Estando acostumbrado a combatir con gente como Ryoga o Mousse, incluso habiendo peleado con Herb, el Príncipe, a veces Princesa, de la Dinastía Musk en persona, no era difícil imaginar que aquello sería pan comido.
Se distrajo, pensando en qué podrían estar haciendo en ese momento sus amigos. Mousse probablemente estuviese maldiciendo mientras Cologne le imponía alguna tarea tonta, como lavar los platos o trapear el piso del restaurante. Ryoga debía de estar perdido en cualquier parte menos en Nerima, no le preocupaba tanto sabiendo que Ukyo estaba con él. Se preguntó si ya habría nacido el hermanito de su amigo y si era niño o niña. Esperaba, por el bien del chico del colmillo, que fuese un niño, sabía de primera mano el tremendo dolor de cabeza que podían ser las hermanas, al menos la suya lo era…
—¡…y el ganador es RANMA SAOTOME! —anunció el referí señalando al muchacho al otro lado de la arena.
—¡Es la primera vez que alguien tan joven gana nuestro torneo! —anunció el presentador—. ¡Verán, damas y caballeros, nuestro ganador tiene sólo dieciocho años!
Ranma no los escuchaba, estaba ocupado, mirando a las gradas donde su prometida y su hermana le hacían señas para llamarle la atención, mientras toda la tribuna gritaba su nombre. Su padre y su hermano mayor, quiénes extrañamente no había querido participar del torneo, también aplaudían y gritaban su nombre. Sonrió feliz, porque realmente lo estaba. El premio era un tablero para poner en el dojo, -de hecho, en la inscripción se pedía el nombre del Dojo al que el inscripto pertenecía, Ranma anotó "Dojo Tendo-Saotome de Combate Libre", no se llamaba así aún, pero supuso que no le molestaría a nadie-, y también una cena para toda la familia del competidor en un restaurante que auspiciaba la competencia.
Después de todas las formalidades, finalmente se reunió con su familia. Dos torbellinos, uno rojo y otro azul, lo interceptaron en el camino, abrazándolo con fuerza.
—¡Ranma, estuviste genial! —exclamó Akane.
—¡Sí, hermano! —chilló Ranko—. ¡Estuviste increíble!
—Y lo mejor es que ganaste una cena gratis —comentó Ryu detrás de ellas, cruzado de brazos y con una sonrisa.
—Estás pasando demasiado tiempo con Nabiki —sentenció el de la trenza haciendo a su hermano sonrojar—. ¿O me parece, Ryu?
—Te parece —contradijo él, apartando la mirada.
—Ranma, estoy muy orgullosa —expresó Nodoka llevándose las manos entrelazadas al pecho—. Muy, muy orgullosa, mi hombrecito —recalcó con cariño, para luego procedecer a mirar a todos—. Muy bien, volveremos al hotel, descansaremos un rato y luego saldremos a cenar para celebrar la victoria de Ranma, ¿qué les parece? —todos vitorearon audiblemente y ella se dirigió a su esposo—. Genma, querido, supongo que puedes tener un permitido en tu dieta hoy, ¿um?
—Eres tan generosa… —lloriqueó él tomándola de las manos, mientras los chicos rodaban los ojos ante esa sobreactuación.
—Aunque tal vez mañana deba acompañar a Ranma y Akane en su corrida matutina —opinó.
—Eres cruel pero justa —sentenció acariciándole las manos y los ojos brillantes de lágrimas sin derramar.
—Ay, Genma… —contestó ella rodando los ojos ante el dramatismo de su esposo, pero secretamente halagada por sus acciones.
Esa noche, después de "festejar" la victoria de Ranma, todos estaban de vuelta en el hotel. Era difícil creer que ya mañana tendrían que volver a Nerima, a la normalidad. Él estaba escuchando la radio mientras su familia disfrutaba de las comodidades del lugar. Su madre probablemente hubiera llevado a su hermana y a su prometida al spa, mientras que su padre y su hermano estuvieran en el sauna. Estaba acostado con las manos detrás de la cabeza, cavilando acerca de lo que venía, ¿serían todos los torneos así?
Su idea era ganar unos cuantos torneos, regionales aunque fuese, para darle cierto prestigio a ese Dojo que un día le pertenecería y que, junto a Akane, devolverían a su antigua gloria.
«¿Realmente podré hacerlo?» se preguntó de repente. No era de dudar mucho acerca de su persona, la verdad que no, pero aquello era algo realmente intimidante. ¿Cuántos concursos tendría que ganar para devolverle el prestigio al Dojo? ¿Cuántos viajes tendría que hacer? Bueno, en realidad esa parte no le preocupaba mucho, había crecido viajando con su padre y Akane estaría a su lado ahora, ¿no es verdad? Ella le acompañaría cuando no pudiesen hacerlo sus padres o sus hermanos, ¿cierto?
«Ciudad invernal, pequeños cristales de nieve alrededor de mi cabeza y en el viento, no tengo ilusiones de encontrar el brillo del calor del verano en tus ojos…», sonó en la radio. Se encaramó en uno de sus codos, para estirarse y subir el volumen. Era una canción nueva, de una banda extranjera, -alemana si la memoria no le fallaba-, la pasaban varias veces en la radio. Realmente le hubiera gustado poder comprar el casette, pero no sabía cómo se llamaba el grupo. Le gustaba mucho la letra.
Se dejó caer en la cama, sólo para levantarse rápido cuando alguien abrió la puerta.
—Hola, Ranma.
—¿Akane? ¿Qué haces aquí? —inquirió estupefacto.
—Vine a ver a mi campeón —contestó, para luego subirse a la cama y acostarse a su lado.
—¿A-Akane? —repitió.
—No te preocupes, para cuando tu familia llegue yo ya voy a estar en mi cuarto —le aseguró guiñando el ojo—. Um, ¿escuchas esa canción de nuevo?
—Uh… sí.
—Oh, no pongas esa cara, sé lo mucho que amas esa canción, la cantaste tanto que hasta me la sé de memoria. Lo que me hiciste hecho está, historia ahora es. Aquí está mi regreso al camino, una vez más… —cantó.
—Las cosas pasaran cuando tengan que pasar, a mi hombre esperaré, es fácil cuando eres grande en Japón… —la siguió Ranma, siendo que esa era su parte favorita.
—Te tengo un regalo —avisó ella, acto seguido, rebuscó en su bolsillo, para sacar un cuadradito envuelto en papel brillante y con un moño—. Como felicitación por ganar el torneo.
Ranma se sentó y su prometida le imitó. Al abrir descubrió un casette en cuya cajita decía "Forever Young — Alphaville". Cuando la miró sin entender, ella sólo le sonrió y le besó los labios.
—Alphaville es la banda que canta "Big in Japan", ese el álbum en el que viene la canción, ¿te gustó el regalo?
—Me encanta, gracias.
—Buenas noches —se despidió.
—¿Ya te vas?
—Tengo que hacerlo. Si nos pillan vamos a hacer una parada en el registro civil de camino a casa.
Bueno, tenía que darle la razón en eso. Ella quiso darle un último beso de buenas noches, que Ranma convirtió en unos cuantos, para luego dejarla ir. Se sonrieron cómplices cuando Akane salió y Ranma se volvió a acostar, con los brazos detrás de la cabeza.
— Las cosas pasaran cuando tengan que pasar, a mi hombre esperaré, es fácil cuando eres grande en Japón… —canturreó por lo bajo, acabando la canción.
Luego sonrío a la oscuridad de la habitación.
¡Aquí el último capítulo de Tokyo Series 1984! Gracias a todos por sus hermosos reviews, ¡me encantaron!
Aclaraciones:
—"Big in Japan" es una expresión usada para referirse a bandas occidentales que tienen mayor popularidad entre el público japonés que en el de su país de origen.
—La canción "Big in Japan" salió en enero de 1984, ¡hurra por la exactitud cronológica!, como su single debut y fue extraído del álbum "Forever Young".
—El tema que toca la canción es como algo que puede parecer muy lejano es a la vez como una especie de "mundo mejor".
Respuesta a reviews:
Saritanimelove: Definitivamente una pareja Hermosa :3. Y sí, Nyoko es una cosita preciosa.
Haruri Saotome: Seguro será un gran hermano mayor :3. La verdad que siempre pensé que Ukyo está tan falta de cariño como el propio Ryoga, por eso son tan lindos juntos, porque pueden darse todo el amor que necesitan (inserte corazoncito bien bello aquí).
Guest: OMG, amo los comentarios como estos, me inspiran a seguir :3
Agradecimientos especiales:
Por los follows: Andy-Saotome-Tendo, Haruri Saotome y Saritanimelove
Por los favoritos: Andy-Saotome-Tendo y Saritanimelove
Por los reviews:Saritanimelove, Haruri Saotome, Guest y Andy-Saotome-Tendo.
Dee-Dee Zednem
12/02/18
09:17 p.m.
