Capitulo nº3.- Algo así como traición. By MidorikawaXRyuuji
Desde que vio que el mayor había entrado a la habitación donde se encontraba recluido no pudo más que retroceder un tanto, al punto de chocar con un mueble, mirando esos ojos azules profundos con un miedo aterrador ¿Qué mas quería hacerle?... Ya habían hecho bastante con haberlo alejado de su familia y a su pequeño Masaki de su lado.
-¿Quieres que hagamos una pequeña llamada a Kariya-kun? Debes echarlo de menos ya–
Nepper le extendió el celular, el no espero ni 5 segundos eh idiotamente marco el numero con rapidez sabiéndose de memoria cada código numérico que correspondiera al de cabellos turquesa, estaba desesperado por saber cómo se encontraba, no recordaba cuando fue el instante en el que castaño al cual le había siempre profesado amor eterno había desaparecido de su mente y el menor de la familia Kira se había transformado en aquel que deseaba proteger y dar amor… pero, para su lamentación no podía hacer mucho en esta situación en la que se encontraban.
-Hola, Masaki-kun – Sin poder evitarlo una felicidad inexplicable lo embargo sonriendo mientras sentía al menor - ¿Cómo va todo? ¿Ya entraste?–
-/Sí, estoy en la habitación de Hiroto-san/ –Le conto, iba a seguir hablándole cuando el aparato se le fue rápidamente alejado de sus manos, miro a Nepper con ese odio tan profundo que le tenía y hasta se aventuro a abalanzarse contra su cuerpo con el fin de recuperar el celular, pero para su desgracia y con aquella brutalidad que caracterizaba a Nepper solo termino estampado en la pared siendo asfixiado por su fuerte mano mientras le hablaba al menor.- /¿Cómo se encuentra Kirino-senpai?¿Está bien?/ –
-/Sí, estoy en la habitación de Hiroto-san/– le escucho hablar a lo lejos mientras cada vez se le iba más el oxigeno, y hasta la mirada se le estaba nublando -/¿Cómo se encuentra Kirino-senpai?¿Está bien?/– ¡Estas bien? Debía ser una broma ¡verdad? Estaba todo menos bien en este preciso instante.
-/Claro que está bien...Y lo seguirá estando si tú cumples tu parte del trato... Recuerdas lo que tienes que hacer ¿Verdad?/-
-/Cada palabra.../- ¿¡Como era posible que lo estuviera escuchando!... ¿¡Acaso no se odiaban!... podría ser que ¿Masaki-kun… no lo viera solo como su aburrido Senpai?
-/La seguridad de Kirino está en tus manos, Kariya-kun... Cualquier cosa que le pase será culpa de tu ineptitud, así que ni se te ocurra fallarme.../- De la nada había cortado y su respiración de a poco volvía sus pulmones, siendo esto acompañado del fuerte sonido de la puerta al cerrarse, otra vez se había quedado solo con esa amargura que no quería que lo pudriera lentamente.
El avión había aterrizado por fin hace algunos minutos, el viaje desde Italia hasta Rusia había sido realmente largo, hasta y encontraba tortuoso el estar tanto tiempo sentadoarampo separado de "El" pero así mismo sabía que estando aquí no estaría tranquilo hasta cumplir sus objetivos… todo estaba predicho.
Mientras esperaba que por aquella cinta pasara su equipaje, miraba el multicolor de valijas que pasaban por el frente suyo recordando poco a poco como todo había comenzado, Shirou Fubuki, de nacionalidad japonesa había perdido a sus padres y hermano en un accidente de tránsito a muy temprana edad, tras lo cual una pareja de italianos lo habían adoptado con el corazón más que contraído después de saber el trágico final de los Fubuki además que el chico era una dulzura o eso creían.
A temprana edad se vio envuelto en popularidad por su descomunal y casi magnética belleza con tonos templados.
Casi y su destruida infancia parecía haber sido reparada, más un día cuando llego a su casa se vio envuelto en un escalofriante momento, sus padres habían sido asesinados y justo entre ellos una rosa negra reposaba… él no había entendido nada del asunto, no pudo hacer más que cerrarle sus ojos mientras se llevaban los cuerpos la policía, no habían robado nada pero los adultos se notaban que los habían dejado como verdaderos coladores.
A los días de ocurrido esto y tras a verse quedado solo nuevamente, un hombre llego hasta el refugio de menores donde lo habían dejado, el era su amado Someoka-san.
-Oh~ Por fin llegaron… -tomo los bolsos y los cargo a su hombro, mientras seguía repasando todo.
Someoka-san era parte importante de la peligrosa mafia italiana, el lo había estado buscando tras saber que era una víctima de los malvados rosas negras de Rusia.
¿Por qué ahora, después de tantos años le decían que sus padres eran agentes de la mafia "Rosa blanca"? ¿Por qué estaban en Italia?... Nada le cuadraba y mucho menos que Someoka-san lo anduviera buscando…
-Fubuki, Yo era amigos de tu padres, para tu suerte la mafia Italiana tiene amistad con la Rosa Blanca…
-Aun no logro entenderlo del todo Someoka-san…
-Tus verdaderos padres eran parte de la rosa blanca… ellos eran mis amigos realmente ¿Tu crees que es normal que de la nada se crucen autos negros solo cubriendo a un automóvil?
El podía recordar como todo su odio se estaba consumiendo mientras recordaba la rosa entre las manos de sus padres adoptivos… ellos se lo pagarían.
-… ¡¿Pero cómo es eso posible? Ósea… ¡¿O sea que Atsuya también murió por culpa de esos infelices?
-Fubuki… tu hermano no está muerto… por lo que me entere está vivo… no sabría decirte donde realmente pero Atsuya Fubuki vive y quizás lo encuentres en la rosa blanca.-hizo una pausa- Y una cosa más… tus padres italianos, también son parte de esto… Ahora que lo sabes todo ¿Eres capaz de quedarte quieto?
-¡CLARO QUE NO!... ¡Yo… deseo venganza!
Someoka-san le había sonreído y hasta entonces enseñado todo sobre armas, venenos, modos de lucha y hasta lo había hecho enfrentarse a osos con solo un puñal en mano con el fin de transformarse en el asesino mas capas de todos… el necesitaba vengarse de la rosa negra como fuera.
Pero como si fuera poco, Someoka de la noche a la mañana se había ido dejándole una nota.
"Fubuki, ahora realmente me arrepiento de haberte enseñado todo lo que sabes ya que ahora somos rivales, eh decidido estar en la Rosa Negra para estar con quien realmente amo aunque esto sea prohibido y unilateral."
Desquiciándose con esta idea tras todos los medios empezó a indagar en cada archivo y en cada cosa que pudo hallar de su amado Someoka-san… hasta que por casualidad lo vio en un canal de noticias ruso. El famoso y adinerado Goenji Shuuya había hecho quizá que cosa, no le importaba ni un mínimo, solo se largo a llorar cuando vio que uno de sus guardaespaldas no era otro que su Someoka-san…
Salió del aeropuerto y tomo el primer taxi que encontró, teniendo un único destino.
-Buenas tardes, sería tan amable de dejarme en esta dirección, ¿Por favor? -Sonrió angelicalmente mientras le daba un pequeño trozo de papel al caballero y luego, con la misma apretaba un poco el listón de su bolso de mano… lo primero que haría sería ser parte de la Rosa Blanca, lo segundo eh importante, verificar la ubicación de Atsuya y como final… Asesinar a Shuuya Goenji de la manera más lenta que pudiese.
-Descuide –le hablo el taxista contagiándose de la angelical sonrisa de su pasajero.
-o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o-
Su índice golpeaba con suavidad su pierna mientras la tonada de ese Piano sonaba con una maestría única, los dedos se paseaban veloces y precisos por cada pieza blanca y negra, el chico en el escenario se notaba que estaba casi y en su mundo en el cual no existía más que el piano para él. Sencillamente Shindou Takuto era una persona que transmitía todo… pero sobre todo Armonía. Entonces sus dedos subieron hasta su mentón, acomodándose en su mano finalmente y afilando sus sombríos ojos al mirar a ese ángel terrenal.
Desde aquella temprana edad en la cual había decidido unirse a este movimiento tenía claro que cosas como "el amor" solo lo harían ser débil… increíblemente débil. Y no podía permitirse aquello, menos siendo la mano derecha de Fudou Akio… por eso se había deshecho de cualquiera que fuera capaz de decir que sentía amor por él, o por lo menos eso había hecho con el entrometido de su clase llamado Matsukaze Tenma, este se le había confezado y esa misma tarde había muerto con una rosa negra entre sus manos. Nunca lo miro más que a un amigo, pero que el menor sintiera ese sentimiento tan fuerte por él era peligroso y prefirió darle una muerte rápida y fría antes de que alguno de los bandos contrarios supieran esto… no había remordimientos en el bajo mundo.
Mas todo fue en vano cuando Fudou le dio como misión perseguir de cerca a la mano derecha de Kidou Yuuto, Shindou Takuto.
Los Shindou eran otra familia bien adinerada y de posición que contribuía a la rosa blanca pero a diferencia de las pobres almas que habían raptado anteriormente sus superiores Shindou Takuto el primogénito eh hijo único de esta selecta familia era un reconocido pianista, por ende a este, había que tenerlo vigilado de cerca, si lo se encargaban de él se haría más publico el hecho de las existentes mafias.
La melodía había parado, se movió rápido de su asiento y camino con sigilo y silencio hasta el camerino del pianista, inexplicablemente nunca era echado por el castaño por más que fueran políticamente enemigos.
-o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o-
-Insisto… no puedo creer que tengamos la suerte de tenerte con nosotros, Aphrodi.
- ¿Por qué no? Viejo amigo, en momentos como este es cuando debes aprovecharte de tus contactos ¿Tu último plan fallo, no?
-Por desgracia, la rosa negra nos logro quitar a Hilara Kageyama de las manos. Es un verdadero desastre. –Kidou se había sacado sus lentes masajeando su cien con pesadez, y cruzar miradas directamente con el coreano frente suyo.
Ambas miradas rubí se miraron por unos minutos con seriedad, pero tras un sorbo de café el rubio ceniza ensancho su sonrisa.
-Bueno, lo supe y realmente no me pude quedar de brazos cruzados mirando como mi compañero de dolor estaba pasando un mal rato, vine de parte del jefe junto con nuestros tres mejores asesinos, Nagumo Haruya, Suzuno Fuusuke y Fubuki Atsuya.
-No sabes lo relajante que es tenerte presente aquí, con tu ingenio se que podremos hacerle frente al odioso de Nepper y Fudou y con tus asesinos de nuestros lados hay muchas más opciones para una estrategia….
-Así es. –Sonrió cautivantemente mientras daba un leve suspiro- aun me cuesta creer que Fudou paso por lo mismo que nosotros y… ¿Cómo es que aun puede seguir de lado de Kageyama?
-Es bruto, no tiene otra respuesta. –Hablo con un fastidio que ni su cotidiana seriedad pudo oculta-
El rubio solo se rio levemente, mientras observaba como el inteligente, audaz y estratega Kidou podía saber que cable cortar en caso de bomba y no era capaz de darse cuenta algo tan sencillo y que lo exteriorizaba como odio ¿No es gracioso que a Fudou le sucediera igual? Definitivamente~ tal para cual.
-o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o-
El llego cansado a su camerino, con un ramo de rosas rojas en sus manos ¿No era irónico? A veces y pensaba que les tendría algo así como un trauma a estas flores, pero todo esto no opacaba su belleza ni por asomo. Camino y esas pequeñas mariposas en su estomago se hicieron presente, cerro con rapidez la puerta para luego suspirar.
- Tsurugi… se que estas ahí.
Cerro los ojos con rapidez mientras sentía como el viento emitía un mínimo de sonido y se daba por satisfecho mientras viraba a la izquierda, al abrir nuevamente sus ojos castaños estos se tomaron de frente con los ambarinos.
- Felicidades, guapo ¿otro ramo? Este de cual fue esta vez ¿Okatsu… Akane, otra perra en mi lista negra? –la sádica sonrisa del menor se fue ensanchando mientras una de sus manos estrujaba los pétalos de una de las rosas, pensando que podía ser cualquiera de esas chicas ricas que andaban tras Shindou Takuto…-
- Por suerte son de mi madre- Sonrió mientras se daba la vuelta para quitar las manos del punk de sus flores- Si eres tan amable, quisiera que no las destruyeras esta vez.
- Como el príncipe diga. –Sus hombros se levantaron con pereza mientras se recostaba en sillón del camerino sin dejar de mirar por el espejo como Takuto se sacaba su chaqueta-
-Deberías tener más cuidado con esa audaz lengua larga, Tsurugi. No vaya a ser que algún día en verdad crea que esos elogios los dices para mí y no con el fin de molestarme.
El mayor miro por el espejo al de piel pálida mientras se desabrochaba unos cuantos botones de la camisa, mas por lo pronto dejo esta actividad para arreglar sus rizos son sus manos mientras no le perdía la vista al contrario y este lo observaba sigilosamente… era hora de comenzar con su plan.
Plan autónomo de riesgo mortal… en el cual no solo perdería toda su dignidad y orgullo… si no que si no daba el todo, perdería también su vida no solo por parte de la rosa negra, sino también por la rosa blanca y el juego era simple llegar por medio de Tsurugi a su mejor amigo. ¿Si ganaba? Tendría información y hasta quizá un contacto con el de cabellos rosa, idearía un plan para sacarlo de ahí. ¿Si perdía? Humm hay la gama de opciones era más amplia, podía ser asesinado por la rosa negra, podría ser asesinado por la rosa blanca por alta traición o la más importante… podría terminar realmente enamorado de Tsurugi Kyosuke.
-Tsurugi… hay algo de lo cual siempre me eh reprimido de hablarte, mas no puedo negarlo aunque lo intente… - suspiro, mientras caminaba hacia el mayor, hasta y arrodillándose frente al tomando sus manos en el proceso.
- Te escucho.
- Tu… ¿No me odias verdad?... Yo no lo hago y me duele que a ti tenga que verte como mi enemigo…
Los labios de Shindou tras cada palabra se iban acercando más y más a los contrarios, y Tsurugi cayó en cuenta que aquello que siempre pensó que era una fantasía de su subconsciente ahora era una realidad tangible.
- ¿Qué clase de estrategia es esta? –hablo agriamente, mientras apretaba las manos del mayor con fuerza mientras se sentía desnudo ante esto ¿será que lo había descubierto?-
- Te estoy hablando… mas haya que cualquier ideología política, mas haya que cualquier cosa… te estoy hablando como Takuto, Kyosuke. –le dijo sufriente, mientras sentía como casi y sus tacto iba cediendo a la fuerza de las manos de la persona frente a él, pero de a poco se había calmado y su cabeza fue a dar al pecho de este- Tu y yo… a pesar de tener la confianza máxima de los lideres ¿nos sentimos tranquilos estando juntos ¿No?... no sé en qué punto me termino gustando tu silencio.
-En la música, no hay armonía perfecta sin silencios en la pieza. –Despego su oído del ritmo cardiaco de Kyosuke para mirarlo a los ojos pero con solo mirar a Kyosuke supo que no había aprobación mas certera que esa, el juego había comenzado.
-Kyosuke… por favor, deja de darme esperanzas que no son reali… -Casi se sintió ofendido cuando el de cabellos azules le había callado con un beso, él pensaba que eso también vendría por su parte por lo que de inmediato medito que el plan estaba resultado mejor que lo planeado, eso hasta que el Kyosuke ingreso la lengua en su boca, pero bajo cualquier pronóstico el contacto se hizo muchísimo más placentero de lo que llego a imaginar… tanto que se estaba dando por completo a los labios del contrario hasta que sintió que lo separo-
-Eres tu el que debería dejar de tentar… cuando se sirven comida no hay que dejar nada.
-¿Comida?...-la pensó un poco- ¡Pero si no soy comida! –le espeto mientras golpeaba levemente el pecho contrario y sus mejillas tomaban un tono carmín sintiéndose avergonzado por la asimilación tan burda-
Tsurugi rio sádicamente ante eso, sintiéndose en su gloria mientras tomaba de la cintura a Shindou y lo posicionaba sobre su cuerpo. De momento, no quería otra cosa que no fuera tener por completo a Shindou.
Sus manos que siempre habían sido algo brutas ahora por una razón inexplicable al solo tocar aquel cuerpo sobre el suyo no podía dar más que suaves caricias, como si se tratase de cristal. Shindou por su parte había colado su brazo por debajo del cuello del contrario mientras acariciaba sus patillas, si algo siempre había encontrado adorable de Kyosuke eran precisamente las curvas de sus patillas, su cuerpo estaba impropiamente inquieto ante todo este contacto tan profundo que estaban teniendo, además parte del plan era ir lento capturando el corazón de Kyosuke… no podía darle todo a la primera ¿verdad?
-Kyosuke… oye, aun no… -perfecto, lo había separado de su cuerpo. Aun tenia salvación con una ducha fría-
-Uno más – y como si nada, Tsurugi volvió a apoderarse de sus labios con hambruna, y Shindou ya estaba empezando a sentir su cuerpo extraño… y esto no era para nada positivo ya, porque este beso concedido se estaba dando para eso otro… que no quería que pasara aun.
- ¡Kyosuke! –Lo alejo nuevamente- No seas tan desesperado, ese tipo de tacto no es propio tenerlo en una morada ajena. –diciendo lo último se paro, intentando lo más posible salir ileso de esta aventura.
-¿Sabes que me vale, verdad? – Ok, al sentir esos brazos aprisionando su cintura se dio cuenta de que Tsurugi no se quedaría con un no como respuesta, mas no le importo y camino hasta el espejo… con un jodido peli azul pegado a él- Además Takuto, mira abajo, tú me dices que no quieres ahora… pero tu cuerpo… -le susurro- dice exactamente lo contrario.
Sin vergüenza como siempre, de manera algo retorcida en la misma oreja que antes había susurrado pidió permiso mientras su mano ingresaba por el pantalón del menor y se dirigía exactamente a esa parte de la anatomía masculina que tenia la magia de tomar vida propia y que no se quedaría tranquila hasta que la atendieran como era correcto y el Tsurugi Kyosuke ¿no era desatento verdad? Shindou se apoyaba en el mesón mientras respiraba agitadamente… en definitiva al parecer no había calculado del todo con quien estaba, ahora mismo lo tenía en una dominancia total donde estaba preso en el placer que le causaban estas caricias contantes en su hombría, mas cuando con el índice acariciaba su parte superior.
-Kyou… no… -Intentaba seguirse negando, pero al parecer su "némesis" tenia muchísimo más talento de hacerse el sordo de lo que nunca imagino, por que se pasaba de manera olímpica todas sus sugerencias de dejarlo hasta ahí- nhhh… noo… para ahh…
-La comida está servida… -lamio su oreja con lentitud mientras una de sus manos se metía por entre la camisa del mayor y empezaba a pellizcar de aquellos botones castaños- Y esta deliciosa… no voy a parar. –Declaro-
-¿En verdad… quieres que lo hagamos? –le pregunto entonces mientras subía con lentitud su cuerpo, al mismo tiempo que Tsurugi recomponía su postura también para luego mirarlo a los ojos- Entonces como un caballero prométeme… -guardo un poco de silencio-Que estaré primero para ti, sin importar el bando.
Tsurugi silbo medianamente mientras sonreía ¿imponiendo las reglas? Valla… el delicado pianista le había salido rudo… eso lo hacía más deseable de lo que ya era.
- Acepto si eso mismo corre por tu cuenta también, principito. –Entonces, pudo ver aquello que siempre a lo lejos le había parecido lo más luminoso de este podrido mundo, le había sonreído-
- humm… Promesa de hombres. –sentencio Shindou, mientras salía de los brazos de Tsurugi nuevamente, para recostarse sobre el sofá, el contrario sin ni un pelo de tonto le siguió y se arrodillo ante él, mientras ingresaba de nuevo su mano a la parte baja del castaño y con rapidez ahora su iba formando un vaivén que tenía en el éxtasis al otro, al punto de tenerlo bien abrazado de su cuello y ahogando cualquier clase de sonido en el hombro del de cabellos azules, eso, hasta que sintió la necesidad tremenda de estar en el interior del pianista.
-Takuto… -pronuncio bajito, mientras sus manos deslizaban aquella pieza de vestir negra con rapidez y la tiraba a un punto X de la habitación, teniendo por fin a Shindou solo en esa camisa abierta.
-Kyousuke. –le dijo medio cortado, mientras se levantaba con la mirada extrañamente felina y directa, con habilidad sacaba y tiraba lo más lejos posible su chaqueta de cuero, dejándole a la vista su polera musculosa, de la cual salían todos los tatuajes que tenia- Oh~ ¿Con que mi rudo caballero tiene tantos tatuajes…? ¿Me permitía el verlos todos? Me tienen curioso.
Kyosuke no se hizo esperar ni un momento, se saco la polera y también la tiro, y Shindou no podía más que sonrojarse mientras observaba cada fracción del macho cuerpo de Kyosuke, su orgullo como el mayor se le fue de paseo ¿Cómo es que un chico de 16 años podía ser tan marcado y formado? Llego a sentir vergüenza, tanta, que se tapo con la camisa que aun tenia la suerte de traer puesta, pero Tsurugi se la saco mientras se reía por lo bajo.
-Tks… deja de hacerte el difícil… -le pellizco uno de sus pezones algo nervioso de aquel contacto, y es que Shindou no se daba cuenta pero cada vez lo tenía más excitado… Takuto se mordía el labio inferior mientras intentaba hacer esto menos evidente tapándose con la palma de su mano, pero todo cambio cuando sintió un dedo en su parte trasera, el mayor abrió los ojos con desesperación, pero ya había sido demasiado tarde, ya habían ingresado el primer intruso en su ser. Kyosuke los movía de manera que, la entrada del mayor se fuera dilatando, por lo que a los minutos ingreso el segundo dedo-
-Sácalo… humm… no… nhh… -
-De acuerdo.
Shindou por primera vez se impresiono de que este sin discutirle ni ignorarle cediera y quitara los dedos de su interior, lo beso en manera de gratitud pero a si mismo sus ojos se abrieron nuevamente de par en par cuando sintió aquello posicionarse, quiso poder quejarse, pero Tsurugi tenía su boca ocupada en un frenético beso mientras que de un tirón entro, las lagrimas empezaron a emerger por las orbes castañas de Shindou… siendo secadas de inmediato por el pulgar del pálido y siendo besadas por este, sin moverse aun.
-¿Te duele, no? –Pregunto serio-
-Un poco… -¡¿Un poco? Se notaba que se estaba haciendo el valiente-
Entonces el menor, empezó a moverse lento en el interior de Shindou, mientras acomodaba el pie del mayor en su hombro y acariciaba y besaba la piel dorada y Shindou se acomodaba en el sillón.
Sin entender mucho, Shindou miraba como Tsurugi se movía lento pero preciso en su interior, mirándolo con algunas lagrimas y una sonrisa en el rostro, ya estaba mucho más tranquilo, es más, ni dolía, solo estaba sumergido en el placer del roce y de mirar cómo el contrario realizaba las acciones, hasta que este se dio cuenta de que estaba demasiado callado para ser su príncipe que hasta ahora se caracterizaba por negarse.
-¿Su...sucede algo?
-Estaba...ah pensando…-le confesó- Siempre pareces estar a la defensiva –acaricio con lentitud su brazo- rudo y hasta cruel… pero ahora teniendo tanta consideración…
-tsk… ¿Qué estas queriendo decir?
-te vez tan tierno… eso me fascina. –le revelo, mas al decir esto el de cabellos azules solo intensifico la velocidad a la cual y el castaño empezó a lagrimar de nuevo-
-¡¿deja de tentare, quieres? Te aburriste.
-¡Me… me duele Kyosuke! –Le dio un leve golpe, mientras intentaba de pararlo- P…por favor, caballero mío… sea más amable.
Ok, sin duda alguna con esto Tsurugi Kyosuke se había ido al demonio.
Con sus hormonas ya más que revueltas tomo el miembro del mayor, masturbándolo al mismo tiempo que ingresaba con un poco menos de velocidad, pero no por eso con menor intensidad, intentaba de llegar lo más profundo posible, tocar lo mas recodito del ser de Shindou, hacerlo sentir como jamás nadie lo haría, por que el mimo mataría a cualquier persona infame que se atreviese tocarlo, faltaba poco… para decir que Shindou Takuto estaba marcado como suyo.
Por otro lado Shindou estaba sintiendo esa corriente eléctrica en toda su espina dorsal... él lo sabía, estaba cerca de llegar al final pero estaba tan preso en el placer que no era capaz de hablar ya, además, cuanto intento avisar ya había sido demasiado tarde, Tsurugi ya lo había descubierto por cuenta propia, su mano era testigo de aquello.
Kyosuke sabía que también llegaría el momento, empezó a ir con muchísima más velocidad, hasta que sintió como se descargaba en el interior del pianista y este se aferraba con fuerza a su cuerpo y se besaban con locura y algo de estupidez, y es que estaban cansados… sus reflejos estaban aturdidos.
-Takuto… eres mío.
Al parecer los dos habían perdido el juego.
-o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o- o-o-o-o-
Miro el pórtico de la mansión frente a sus ojos, le pago al taxista mientras sacaban su equipaje y llamaba a la puerta, en segundos unos cuantos guardias armados –uno de cabello plateado y otro de cabellos rojos- se le acercaron con pistola en mano-
-¿Quién mierda eres tú? –le pregunto irrespetuoso y mal humorado el de cabellos rojos, mientras le quedaba mirando serio.
-Soy Fubuki Shirou, y vengo a unirme a la rosa Blanca.
-¿Fubuki?...
¿Cómo es que el mundo podía ser tan pequeño?...
Holaaaa *A* Kone viene a presentar este intento de algo… xD comparado a como escriben lemmons mi demás compañeros se me debería caer la cara de vergüenza! Pero como soy care raja [¿?-persona descarada-] de todas maneras les escribo, aunque siento que le falto mucho, espero que el próximo tenga mas candela [¿?] xDDDDDDD por dios. Ya oh ¬¬ pongan review o les mando a Shirou a que las/os mate para que practique como matara a Goenji ¿Esa es una amenaza que da miedo no? Muchas gracias por leer :'D y también gracias por los fav, y todo eso, no sean pajeros [flojos] y dejen review, si ahora se puede llegar y dejar un mensaje x'D minimo y para corregír mis Hay, Ahí, Ay, Ai D: (¿?) Con amor y tupa :'D MidoriakwaxRyuuji.
