Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .
Notas de autor: Ryuu, este capítulo va para ti. (L
Advertencias: Posible OoC.
Alerta roja: Si vienes a joder porque no te gusta el yaoi considera que lanzaré una maldición sobre ti.
Gracias.
Dignidad, un concepto que Steven Stone había dejado en lo más profundo del armario junto a su orgullo como el fiero campeón de Hoenn. Daigo balbuceó en el canguro en su pecho mientras un par de señoras mayores murmuraban cuando pasó a su lado.
—Adiós hombría, ¿no?— Dijo y el bebé rió dando pequeñas palmadas.
—Ahí estas— Ruby lucía realmente molesto mientras Yuuki mordisqueaba un pequeño chupón—, ¿sabes cuantas personas me han detenido ya?
—¿De verdad?— Preguntó en tanto los gemelos estiraban sus manos para tocarse—. Nosotros no hemos tenido inconveniente.
—Bueno, tal vez tu fama como campeón está intacta.
Unas chicas casi derritiendose al ver a Steven reafirmó su observación, sobre todo cuando el campeón sonrió a sus hijos y las mujeres casi chillaban emocionadas al verlo, Ruby frunció el ceño tomando el brazo de Steven para ir a otro lado.
—Nos vamos de aqui— gruñó el coordinador mientras sus hijos reían alegremente al ver su cara molesta, Daigo le arrebató el chupón a Yuuki empezando a mordisquear al verlo distraído.
—¿Estas celoso?
—Al diablo los celos— Ruby dijo dándole su propio chupón al pelinegro antes de que Yuuki notara que le faltaba el suyo—, sabes qué, permíteme.
Ruby le dejó al peliplateado desapareciendo entre los pasillos, Steven notó como ambos bebés se intercambiaban los chupones y se rió. Al menos hasta que alguien tocó su hombro.
—Disculpa— una chica le sonrió—, ¿podría pedirte un favor?
El coordinador gruñó un sin fin de cosas mientras miraba los productos en los estantes, ya era bastante malo que lo vieran raro por tener un bebé, pero al parecer alguien -alguien estúpido llamado Wallace- había esparcido el rumor de que habían tenido dos hijos y ahora cada persona que lo veía lo detenía a felicitarlo o acosarlo con preguntas.
Agarró una buena cantidad de botellas sin el menor pudor y después regresó hasta donde su novio -¿o marido?- estaba con sus hijos sólo para encontrarlo con un puñado de chicas rodeándolo a él y a sus bebés -SUS, quería recalcar eso pero no iba a rebajarse a ese nivel-.
Besó a Steven que estaba distraído y tirando todo lo que llevaba en las manos tomó a sus bebés con dificultad y se dio la vuelta.
—Ahí está lo que me pediste— dijo Ruby mirando las decenas de botellas de lubricante en la canasta, las chicas se sonrojaron luciendo nerviosas ante la intensidad de los ojos rojos.
—¿Podríamos tomarnos una foto contigo también?— Preguntó la que había abordado a Steven en primer lugar—, sino te molesta.
Ruby caviló un momento antes de sacar un espejo y arreglarse rápidamente.
—Sólo una.
ツワブキ ダイゴ
—No tenías que decir eso. —Steven intentó que su reclamo no fuera demasiado intenso, lo que menos quería era molestar más a Ruby se lo que ya estaba. Aunque era la primera vez que experimentaba eso con tanta fuerza—, ¿te sientes bien?
—Hormonas— gruñó el coordinador abrazando a Daigo, que había querido intercambiar su lugar con Yuuki.
—¿Por qué?— Preguntó el campeón sorprendido, aunque inmediatamente se dio cuenta que Ruby se había molestado.
—¡Porque tengo un mes en abstinencia!
Stone agradeció enormemente estar sobre Metang y Metagross lo suficiente alto como para que nadie escuchara esa declaración. Entonces el coordinador se quedó con los labios en o como si hubiera tenido una revelación.
—Estuviste fuera un mes— murmuró para sí mismo y el campeón empezaba a temer el hilo de pensamientos que estaba teniendo— y volviste con Daigo... ¡Tú eres la mamá!
—Ruby, deja de pensar tonterías— Steven dijo intentando no reírse, de verdad dudaba que pudiera llegar a comprender como el chico podía pensar tantas cosas disparatadas.
—Por cierto, vamos a visitar a mi padre —el adolescente acarició a Metang quién miró a su entrenador.
—Me pregunto para que...— Contestó el campeón pero le asintió a sus Pokémon que cambiaron de rumbo para dirigirse a Petalia.
Los súbditos de Norman se encontraban entrenando entre ellos, pero se detuvieron al verlos entrar. Les dieron el acceso rápido hasta el fondo del gimnasio mientras murmuraban mirando a los gemelos que observaban los Pokemon con sumo interés en sus ojos, algo que no pasó desapercibido para el campeón; pero al ver a su suegro lo tuvo que mandar al fondo de su mente.
—Papá, necesito que pases tiempo con tus nietos —Ruby dijo enseñándole a Daigo con sus ojos brillando dulcemente —, tiempo de calidad.
—Ruby, estoy ocupado —el líder de gimnasio suspiró intentando no fruncir el ceño, sin embargo dos pares de regordetas manos se aferraron a él antes de que pudiera evitarlo y su hijo ya estaba arrastrando al campeón fuera de la estancia—¡estoy hablando en serio!
—¡Yo también! —El coordinador dijo sin dejar de caminar entrando a otra de las salas—, ¿qué paso sobre luchar por lo que quieres como un hombre?
—¿Eso que tiene que ver?
—¡Quiero tener sexo! —Ruby gritó haciendo que todos voltearán a verlo y a Norman casi le diera un infarto, mientras Steven no hacía más que pensar un «no lo dijiste en voz alta»completamente rojo—, volveré pronto.
Metagross se acercó tan pronto vio a su entrenador salir del recinto y Norman no pudo más que verlos marchar con dos pares de ojos mirándolo intensamente. ¿Ahora como cancelaba la reunión de líderes de gimnasio?
Por su parte, Steven seguía casi implorándole a Arceus que su querido suegro no lo tomara a pecho y que sus hijos supieran comportarse el tiempo que estuvieran en el gimnasio; no quería causar otra crisis en toda Hoenn gracias a sus bebés.
—Ahora...¿dónde deberíamos hacerlo?— Ruby murmuró en su oído, provocando que mandara literalmente a la mierda su autocontrol, Norman podría con un par de gemelos; era uno de los ocho grandes de la región.
ツワブキ ダイゴ
Yuuki gateó por debajo de los pies de Vigoroth mientras este intentaba no moverse, era fácil tratar con adultos pero el pokémon lucía aterrado del bebé, en cambio Daigo estaba tratando de trepar sobre el estómago de Slaking mientras el pokémon con suerte y respiraba por la cercanía. Aquella criatura era demasiado delicada para su fuerza y lo asustaba.
—Calma chicos— Norman ordenó intentando tomar a Yuuki, pero el peliplateado se escapó con facilidad mientras Daigo chillaba de alegría sobre su presa, sin embargo el líder de gimnasio apenas fue capaz de atraparlo cuando rodaba de espaldas del pokémon. Lo tenía agarrado de una pierna y estaba de cabeza, pero lo había salvado.
—Norman...— La voz de Flannery se escuchó mientras un gruñido de Roxxane le acompañaba, ambas entraron al gimnasio empujandose la una a la otra.
Brawly y Wattson habían perdido su siempre amable y divertida sonrisa respectivamente mientras se ignoraban casi con dureza. A la par que Winona y Wallace hacían lo propio como sí hubiera una pared de agua entre ambos. Tate y Liza llegarían un poco retrasados por lo que Norman debía ser la voz de la razón, pero ahora se encontraba realmente cabreado y todos podían apreciarlo; más no quería decir que era bien recibido.
La primera en detenerse y poner cara de sorpresa fue Roxane al ver a sus nietos, sin embargo ninguno de los gemelos le prestó atención dado que veían a la líder de Alborada con sus ojos brillando y las manos estiradas. Al menos hasta que Wallace se interpuso entre los bebés y ella.
—No seas infantil. —Le riñó empezando a caminar, pero el peliazul la detuvo.
El llanto fue tan potente que los aturdió a todos, mientras las enormes lágrimas de los gemelos se dejaban apreciar por sus mejillas. Winona empujó a Wallace para tomarlos en brazos pero Roxane se había adelantado y ya tenía a Yuuki con ella mientras Flannery lo hacía con Daigo; sin embargo ninguno estaba de acuerdo con el arreglo y lloraron aún más fuerte.
Norman quería golpearse en la pared, no; primero metería a todos los líderes del gimnasio con el ego inflado a la pared y después lo haría él con tal de no escuchar el ensordecedor llanto.
Roxanne, Wallace y Brawly miraban duramente a Flannery, Wattson y Winona en tanto Norman quería estrangularlos a todos, no sabía la razón de la disputa, pero ambos gemelos estaban incluso aún más molestos que antes y no dudaba en que empezarían a hacer un berrinche monumental.
—¿Alguien me va a explicar que demonios está pasando?— Preguntó con un gruñido, sin embargo nadie le temió como años atrás teniendo el efecto contrario.
—¡Es su culpa!— Flannery señaló desdeñosamente a Roxanne, quién le dio el bebé a Brawly sosteniéndolo torpemente. Yuuki gimoteó, al menos hasta que notó la poké ball en el cinturón del joven líder de gimnasio.
Daigo lo miró todavía en brazos de la chica y se removió incómodo tratando de llegar a su hermano, Roxanne se sentó y Brawly le regresó a Yuuki quedando a la altura perfecta para presionar el botón de la poké ball, sin embargo el pequeño sólo la observaba fijamente como sí quisiera descifrar su mecanismo.
—Ya te lo dije— Roxanne tenía un tono afilado en su siempre dulce voz—, no vas a ser tú. ¡Soy más inteligente! Soy perfecta para el puesto.
—Nadie a decidido nada aun— Wallace las regañó con la mirada por comportarse como un par de niñas pequeñas, pero por la cara de Winona aquel tema era importante para ella.
—Por eso íbamos a proponerlo. —Contestó tajante pidiendo a Daigo quien casi saltó para ir con ella, el líder de Arrecípolis gruñó mientras su parte racional le reprochaba sus celos por un bebé...un bebé que estaba disfrutando de ciertos atributos físicos de su mujer como sí le pertenecieran—, deja de verlo como sí quisieras asesinarlo, es estúpido.
Daigo miró a Wallace con sus inocentes ojos azules, después sonrió y volvió a recostarse contra la mujer que estaba más que feliz de sostenerlo contra ella.
—¡Lo esta haciendo a propósito!
Incluso como estaban los líderes de gimnasio de divididos todos empezaron a reírse de Wallace, quién había enrojecido al escucharlos y frunció el ceño.
Hariyama salió se su pokéball impactado contra Slaking al lado de Norman, el pokémon no lo tomó bien lanzándole un hiperrayo que el otro logró esquivar a duras penas; pero había sorprendido a los líderes que se movieron con rapidez y todavía aún así sus propios pokémon salieron listos para pelear. Yuuki aplaudió al pokémon luchador con una sonrisa, más Daigo hizo un puchero los brazos de Winona como sí hubiera apostado contra su gemelo menor que Slaking ganaría.
Nosepass y Manetric se miraron con hostilidad, como sí esperaran una orden de sus entrenadores para enfrentarse mientras que Magcargo se quedaba al lado de su entrenadora decidido a protegerla, Elizabeth; la Luvdisc de Wallace se escondía tras él.
Otro hiperrayo por parte de Slaking no se hizo esperar, más sólo logró estallar una de las paredes del gimnasio cuando Hariyama salió despedido contra ella, Manetric lanzó un rayo justo a Nosepass pero éste lo esquivó y le dio de llenó a Magcargo que contraatacó con un lanzallamas.
Los gemelos rieron alegremente mientras veían como los pokémon peleaban ignorando las órdenes de sus entrenadores y Norman juró bajo su aliento. Aquellos niños tenían la sangre caliente de sus dos padres, iban a ser imparables, de hecho empezaba a sospechar que toda la situación había sido planeada por ellos. No sabía sí sentirse orgulloso o lleno de terror por la inteligencia de los pequeños, tal vez era un poco de ambos.
—¡Paren de una vez! —Ordenó con su mirada glaciar, deteniendo a los pokémon a mitad de sus próximos ataques miró a cada uno de los líderes de gimnasio—, ¿y se llaman a ustedes mismos entrenadores?
—¡Pero que dices!— Wattson ahora estaba riendo como era usual—, ¡esto es electrizante!
Su pokémon eléctrico parecía estar sonriendo cuando cargó contra Magcargo y Flannery se molestó.
—¡Carbonizalo!
Norman se golpeó la frente, porque no podía con aquel puñado de idiotas que decidía que su gimnasio era un buen lugar de entrenamiento, Hariyama impactó contra Nosepass por error dejando otro agujero en la pared contraria, el líder del gimnasio esperaba que la Federación pagara la remodelación.
—¿Dónde esta Yuuki? —Preguntó Winona intentado ver entre el humo que se había levantado dándole a Daigo a Wallace.
—¡Elizabeth, buscalo! —Ordenó el líder de gimnasio, no iba a dejar al bebé en medio de una batalla.
La alegre risa de su gemelo hizo que el pelinegro empezara a gimotear por bajarse sobre todo cuando su persona menos favorita lo sostenía en brazos; al no verse libre de él empezó a llorar con tanta fuerza que el peliazul se aturdió; sin embargo algo lo golpeó en el estómago y el bebé cayó.
«¡Steven va a matarme!», pensó en la milésima de segundo que tardó en reaccionar, más soló pudo ver al bebé desaparecer sobre algo.
El gimnasio se vio invadido de repente por varios pokémon de diferentes tamaños, y para cuando todo polvo cesó en la habitación los gemelos estaban rodeados por cuatro Metang y varios Beldum mientras uno lo hacía de juguete para ellos.
Yuuki se río señalando a Hariyama y un Metang utilizó derribo, Daigo hizo lo propio pero esta vez contra Nosepass y un beldum atacó mientras los pequeños le aplaudían. Los líderes de gimnasio los vieron aturdidos pero no tuvieron tiempo de reaccionar pues la puerta se abrió revelando al campeón y a su pequeño novio y los gemelos chillaron al verlos empezando a gatear para encontrarlos, mientras Ruby se agachaba Steven miraba a las personas en la sala, Roxanne parecía estar "ligeramente" chamuscada en tanto Brawly lucía un estilo punk en su cabello como si hubiera metido un tenedor a la corriente y recibido una descarga. Wattson estaba aún más lleno de hollín mientras Flannery tenía escombro por todo el cabello y Wallace se retorcía de dolor por el golpe que beldum -y ahora Winona- le habían dado en el estómago.
—¿Qué ocurrió aquí?—preguntó y Norman intento no demorar demasiado en el hecho que ambos lucían refrescados.
—Ocurrió esto y aquello— Wattson dijo empezando a reírse y Brawly lo siguió olvidando toda la hostilidad que tenían cuando habían llegado.
Apenas hablaría cuando Tate y Liza entraron al recinto luciendo un poco sorprendidos por el caos.
—Gracias por el honor— Tate dijo dándole una reverencia al campeón—, nos haremos responsables como padrinos.
Por alguna razón, Norman notó, todos los líderes lucían avergonzados al ver a la pareja y los bebés.
—Por lo que la reunión no tiene caso— Liza sonrió apenas mirando a los demás, nadie dijo nada pero el aura de todos era de guerra.
Steven suspiró mientras Ruby sonreía de oreja a oreja, definitivamente nunca dejarían al cuidado de aquellos locos a sus bebés. Los gemelos se miraron con una sonrisa y después se recostaron contra su padre, esperaban que aquella aventura se repitiera.
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."
Hayden
