Capítulo 2
—¿Cómo puede hacerte esto a ti?— Me susurró Jake mientras nos sentábamos en las sillas plegables que se habían predispuesto en el patio del castillo para la ocasión. Le recuerdo de nuevo que ella no me lo está haciendo a mi. Sólo lo hace, esta es su vida y aún cuando no era su decisión ella no la discutió o denegó. Al final aceptó que eso era lo que la vida había escogido para ella, lo que implicaba que nunca me escogería. No realmente, eso era un hecho que ahora era tan claro como el cristal tanto para mi, como para todo el Dulce Reino. Mientras todos la observamos caminar por la pasarela rumbo al Príncipe Helado, no puedo ver su rostro a través del velo, pero imagino que está feliz. Su vestido era blanco, pensaba que sería rosa, o al menos con algo de rosa y flores y cosas cursis. Pero no hay nada, sólo un enorme y blanco vacío, no parecía su estilo. Al Príncipe Helado no parecía molestarle, de hecho introdujo una mano sobre su desaliñado cabello blanco nieve. ¡Qué tonto! Su sonrisa podía verse a kilómetros de distancia cuando ella finalmente toma su lugar junto a él. Sí, la mía también lo sería.
Ruedo sobre mi bolsa de dormir, mi cerebro completamente atorado entre el mundo de los sueños y la realidad. Debo estar parcialmente consciente para estar torturándome con memorias que ya no deberían importar. Después de todo mis sueños actuales poseían menos significado.
—¡Ha sido decidido Finn! Debo casarme con el Príncipe Helado—. Su rostro está completamente vacío de emoción alguna mientras me dice las noticias. No está molesta, exaltada o temerosa. Tampoco me está rechazando de forma fácil... Simplemente lo dice.
Mi estómago pareciera haber caído hasta el suelo, aquí era donde normalmente dejaba escapar una creativa expletiva. —¡Pero!—, es todo lo que logro decir: — Tú y yo... — Pierdo el hilo, no podía ser capaz de pensar en las palabras que describieran qué éramos la Dulce Princesa y yo. ¿Buenos amigos? ¿Amantes? ¿Todo lo anterior? Pienso que he tenido sentimientos por ella desde que tenía doce, aún cuando ella era mayor y no había tan siquiera una posibilidad entre nosotros. Pero entonces tuvo ese accidente un año después y complicaciones en su recuperación le habían rejuvenecido. Y mientras crecíamos juntos finalmente en terreno par, realmente creía que tenía una oportunidad para... estar con ella. ¡Allí! En eso esta el confort de nuestra relación, yo salvaba su vida, ella besaba mi mejilla y yo me sonrojaba. Esa fue nuestra rutina por años, estábamos satisfechos, no necesitaba presionar por nada mas, por que pensé que sucedería eventualmente, sólo lo sabía, que cuando creciéramos estaríamos enamorados realmente.
Entonces el estúpido Príncipe Helado que nadie sabía que existía, apareció con el Dulce Rey que todos pensaban había muerto, luego de eso todo se fue al infierno. Aparentemente el Dulce Rey había estado perdido en el espacio grumoso por años, y el Príncipe Helado quien estaba en una especie de búsqueda espiritual le encontró, le rescató y le trajo a casa en el Dulce Reino. El Rey tomó de nuevo posesión del trono que la princesa había tomado en su ausencia, y era claro que ella era feliz de tener nuevamente a su padre a su lado. Todo parecía perfecto hasta que el Príncipe Helado tuvo una épica batalla con su padre allá en el Reino Helado, el Rey Helado siendo derrotado de una vez por todas y exiliado para siempre a la dimensión de los cristales. El Dulce Rey estaba tan feliz y agradecido por todo lo que el Príncipe Helado había hecho, que decidió que la Dulce Princesa debía contraer matrimonio con él. Mentita me informó de todo esto cuando finalmente había venido a recoger a la princesa para nuestra noche de películas en el cine sin saber nada de lo que había ocurrido. Todo funcionaba de forma perfecta. El Dulce Reino y el Reino Helado finalmente se unirían y la única pieza que no encajaba era yo. El gran héroe que aparentemente no era lo suficientemente grande. Abandoné el castillo esa noche completamente sólo, sin saber que pensar. Tal vez debería haber blandido mi espada y empujado los guardias fuera de mi camino hasta confrontar al Rey, o a ella, haber demandado una explicación, ella me lo debía.
Pero no lo hice, y no importaba porque ella estaba parada allí afuera de la entrada a la casa del árbol. yo aún no podía pensar en algo para decir.
Ella empuja una invitación rosada en mi dirección y mis ojos descienden de su inexpresivo rostro hacia sus manos. —¡La boda es en dos semanas, espero que puedas asistir!
Eso fue lo que finalmente me rompió, —¿Qué?—, exploté — ¿Me estás invitando a ver como te casas con ese tarado? ¿Enloqueciste? — !Espera eso es¡ Mis ojos se mueven de un lado a otro mientras una idea se formaba, la sujeto de su brazo forzándola adentro de la casa y posteriormente la siento en el sofá. Ella luce confundida mientras me siento justo a su lado y sujeto su rostro con mis manos.
—!Finn¡ ¿Qué estás haciendo? —, ella me pregunta mientras yo busco en sus ojos.
—Te han hechizado D.P, ¡sólo necesito encontrar a tu verdadero yo dentro de tus ojos! — Le digo —¡Entonces localizaré el talismán, o pelearé con el Príncipe Helado y romperé el hechizo con el que te tiene sometida, entonces serás libr-
—No, Finn —. Ella mueve su cabeza gentilmente mientras aparta mis manos de su rostro, sosteniéndolas entre los dos. —¡No he sido hechizada! El Príncipe Helado no es un hechicero, no tiene ese tipo de poder —, me explica lentamente como si le hablara a un pequeño niño.
Aparto mis manos de las de ella: — ¡Entonces no eres ella! — Escupo —, Eres una gemela maligna o un cambia formas, !la Dulce Princesa que conozco está en peligro en algún lugar¡ — Empiezo a saltar desde el sofá con tal de agarrar mi espada, pero ella me detiene. No es lo suficientemente fuerte como para detenerme físicamente, pero su mano en mi rodilla me congela en el lugar. Me mira directo a los ojos y niega con su cabeza nuevamente.
—Ni siquiera tú crees eso —. Dice ella suavemente —, !Sabes quien soy¡
Le frunzo el ceño a la impostora —. !Si eres realmente la princesa, me dirás que fue lo que comimos la primera vez que cenamos juntos¡
—Espagueti.
Mis ojos se entrecierran —. Suerte de principiante, ¿De qué color es mi cabello? —, La tenía, sólo un par de conocidos sabían acerca de ello.
Ella sonríe cándidamente y yo titubeo —, ¡Rubio! —, ella responde. — Imagino que es mucho mas brillante o que incluso brilla a la luz del sol. Pero sólo lo he visto una vez, de noche.
Cierro mis ojos y bajo la cabeza, —Después de que te salvé de un árbol malvado.
—Y entonces te quitaste tu gorro justo después de que me besaste —. Ella concluye. — Soy yo, Finn. Sabes que estoy diciendo la verdad.
Alzo la cabeza y la miro justo a los ojos, esta vez no estaban vacíos de emoción alguna, mas lo que veo en ellos es mucho peor. Parecía lástima. —!Bien! —, grito. —!Eres tú¡ Y no estás bajo un hechizo. Sólo te estás casando con el Príncipe Helado por que lo amas. — Y yo no significo nada para ti, deseaba decir mas lo mantengo.
Ella suspira, y en el proceso luce mucho mayor de lo que es, lo cual técnicamente es cierto. Ha estado en este mundo por mas tiempo y en este momento lucía agotada. —Responsabilidad es algo con lo que nunca tuviste que lidiar, Finn. Tengo todo un reino y ahora también a mi padre por el cual responder. No sabes lo que significa tener todo eso pesando sobre tus hombros. — Ella explica, intento objetar pero me detiene —, !Eres muy importante, eres el más grande héroe de Ooo¡ Has salvado a todos incontables veces, incluyéndome. Pero aun vives esta vida despreocupada, peleas con monstruos y salvas princesas, vives en una casa en el árbol con tu perro mágico y no le respondes a nadie. No todos podemos ser tan afortunados.
Miro hacia abajo justo a mis manos que reposaban incómodamente en mi regazo. Hay un rasguño en mi antebrazo que luce reciente y aun estaba rosa, ni siquiera había cicatrizado. No podía recordar donde o en qué pelea lo había conseguido. —Nada de estas cosas solía importar antes—Le digo, mas a mis manos que para ella: —Siempre fuiste la princesa y yo siempre fui sólo un chico.— Rayos eso se escuchó patético.
—Y ahora mi padre ha regresado y yo debo hacer lo que se espera de mi. — Pareciera como si leyera de un guión.
— ¡No lo entiendo! —, empiezo a alzar la voz mientras veía en su dirección nuevamente. —!Nunca habías mencionado mencionado a tu padre con anterioridad¡ !Ni siquiera sabía que tenías uno¡ ¿Y de la nada harás todo lo que él dice?
Esa mirada de lástima aun se encuentra en su rostro. — !Por supuesto que tengo un padre, todos venimos de algún lado. Y mi padre es el Rey. Sus decisiones las toma por el bien de nuestro reino—. Esta parte sí no parecía provenir de un guión, ella realmente creía en lo que estaba diciendo.
Me levanto y miro hacia abajo, observándole fijamente y con mirada desafiante. —¿Todos vienen de algún lado? ¿y que hay de mi? !vine de la nada y de nadie¡ ¿Así que nunca podría entender lo que es tener un padre que me diga que me case con un tarado helado? — Estaba encolerizado al punto de sentir mi rostro calentarse por mi enojo. — ¿Que hay acerca de él? ¿Por qué nadie cuestiona que nunca antes habíamos escuchado de un Príncipe Helado? !No sabes nada de él¡ Y de la nada está supuesto a ser un héroe- ¿Que sucede si es peor que su padre?
Ella también se levanta pero con calma, — Él no sabía que era el hijo del Rey Helado cuando crecía —, explica. — Y cuando se enteró fue al Reino Helado para conocerle, pero cuando vio lo que era su padre, no pudo sentir más que vergüenza, por lo que se marchó en un viaje para encontrarse a sí mismo-
—¿Sabes qué? —, le interrumpo. —!Lamento haber preguntado¡ No me interesa de donde vino tu prometido. Ya sé todo lo que necesito saber acerca del sujeto. — Lo que me había robado, y le odiaba por eso, eso era todo lo que importaba.
—Finn, por favor, sé que estás enojado. — Dice ella mientras recogía de nuevo la invitación que había dejado caer, — Y no espero que realmente entiendas. Pero significas mucho para mi, y no quiero perderte. — Me entrega la invitación y en esta oportunidad la tomo —,Entiendo si no deseas asistir, pero eres mi amigo y me encantaría que lo hicieras.
Antes de que la punzada de la palabra "amigo" me golpeara con todas sus fuerzas, ella ya se había marchado por la puerta.
Abro mis ojos y veo que todavía no había amanecido. El cielo estaba mucho mas claro que antes, pero al sol le faltaban al menos una hora mas antes de que hiciera su aparición. Intento pensar desesperadamente en otra cosa que no sea la Princesa con tal de ocupar mis pensamientos para obtener un poco mas de descanso. Pero nada viene, así que cuento las hojas del césped junto a mi bolsa de dormir mientras arriba la mañana.
