Nota de la Autora: Antes que nada, perdon a todos aquellos que han seguido la historia hasta este punto, sepan comprender a esta "cabecita de enamorada", o en su defecto, prendan velas para q la inspiración llegue!

Les agradezco los comentarios q me han dejado. Todos ellos me sirvieron a la hora de seguir adelante. Y quedense tranquilos, q aunq me lleve muuucho tiempo, prometo q la historia seguira adelante hasta su final (no me pregunten cuando, porq todavía no lo se… recien empiezo, tengan paciencia)

Cualquier cosa, ya saben, dejen su comentario. En lo posible, tratare de responderles (eso si, dejen sus mails!)

Aclaracion: Saint Seiya no me pertenece, es propiedad de Masami Kurumada (no sea cosa q me demande por omitir esto en el capitulo anterior…)

Cowboys del Lejano Atenas

Capitulo 3

La situación se había puesto interesante. Los cuatro jóvenes convocados tenían la esperanza de que a partir de este momento muchas de sus inquietudes serìan respondidas.

- Muchachos -dijo Aioria.- Estos señores forman parte de nuestro grupo.

- Así es… - agrego el pelinegro recién llegado, que miraba fijamente a Shiryu, para luego decirle:- Shiryu, sabia que no me fallarías.

El mencionado observaba extrañado a quien le había dirigido esas palabras, luego de unos segundos pareció darse cuenta de quien era:

- Señor Dohko ¡casi no lo reconozco! Tanto tiempo sin verlo…

- Veo que se conocen…- comento asombrado Seiya.

- Ambos vivíamos en la misma aldea- explico el chico de largos cabellos negros- Solía visitarlo cuando era mas chico, y me ha enseñado muchas cosas, entre ellas, como defenderme… hasta que dejo la aldea para venir a trabajar aquí.

- Exactamente -respondió Dohko.- Pero no soy solo yo quien vino aquí, así que voy a presentarles a mis dos compañeros… Este muchachote es Taurus Aldebaran.

- Hola chicos…- saludo el mencionado- supongo que me recuerdan ¿no?

- Claro -contesto Hyoga.- Tu fuiste quien me entrego la carta de citación.

- Es cierto…-coincidió Seiya.- También a mi fuiste a verme.

- Y a mi – agrego Shun.

- Bien…- continuo Dohko con la presentación- y este hombre de cabellos rubios es Virgo Shaka, juez de este pueblo.

- Mucho gusto- saludo el rubio.

-Igualmente- respondieron los chicos.

- Si me permites, Aioria, seré yo quien les explique a los chicos, con ayuda de Dohko, lo que tienen que saber -pidio Mu.

- Adelante -concedió el Sheriff.

- Gracias… en primer lugar, ya Aioria les ha explicado por que han sido convocados… pero de seguro querrán saber por que hemos esperado hasta ahora para poner en marcha este plan. Hace 5 años, el señor Libra Dohko, que para su información es abogado, fue contratado para comenzar una investigación sobre el alcalde, Gemini Saga… mas concretamente, acerca de su llegada al poder, y también, determinar las circunstancias en la que el antiguo alcalde, Aries Shion, falleció…

- Nunca han quedado claras las causas de su muerte -continuo Dohko.- De modo que durante todos estos años me dedique sin descanso a investigar todo cuanto pude… La versión popular dice que nuestro anterior alcalde tuvo un accidente domestico que le costo la vida… ¿y que creen? No solo no fue así, sino que además en su muerte, esta involucrado el mismísimo Saga…

Mu retomo la explicación:

- Antes de convertirse en el nuevo alcalde, Saga trabajaba para Shion, incluso era su mano derecha. Según él, Shion había dejado dicho que si algo llegaba a pasarle, quien tomaría su lugar seria Saga.

- La coartada perfecta -opino Shiryu.

- Casi perfecta – lo corrigió Dohko.- Si no fuera por un pequeño detalle… oportunamente llego a mi poder un testamento de puño y letra del propio Shion, en el cual manifestaba que si algo llegaba a pasarle, el poder seria ejercido por quien ocupara el cargo de Sheriff en ese entonces. Ese justamente era Sagittarius Aioros, hermano de Aioria.

- Por lo que parece, el oficio es vocación de familia –comento Seiya.

- Que no te quepa la menor duda… - contesto irónicamente Aioria.

- Prosigo -volvió a tomar la palabra Dohko.- Aioros ocuparía el cargo solamente hasta que la verdadera heredera de Shion tuviera edad suficiente para asumir la alcaldía.

- ¿Shion tenia una heredera? -se asombro Hyoga.

- Efectivamente -le respondió Mu- Solo que por una cuestión de seguridad, nunca la dio a conocer… de hecho, se sabe que antes de morir, la dejo al cuidado de un aldeano, cuyo nombre era Mitsumasa Kido.

- Si en verdad hizo eso, podemos suponer que él tenía el presentimiento de que algo le pasaría -conjeturo Shun.

- Probablemente…- supuso Dohko.- Todo esto que hemos dicho forma parte del informe de investigación que he elaborado a fin de presentar la causa en contra de Gemini Saga, alcalde de Atenas.

- Causa que fue presentada ante mi - acoto Shaka.

- Bien, hasta acá entiendo… pero tengo una pregunta -manifestó Seiya.- ¿Bajo que criterio nos convocaron a nosotros?

- Yo me encargue de seleccionarlos -le contesto Dohko.- A Shiryu porque ya lo conocía y confío en el. En cuanto al resto, le pedí a Mu que investigara un poco sobre ustedes, y en base a los datos que me ha traído decidí convocarlos. Sé lo de tu hermana, Seiya, así como lo de tu madre, Hyoga, y también lo de tu hermano, Shun.

-Déjame mencionar que el hermano de Shun esta aquí, recientemente hemos tenido noticias de él – informo Aioria.

- ¿Ah, si? Genial…- exclamo Dohko- de todas formas Shun, también tenia pensado convocarte a ti, de modo que tu presencia es importante.

- Como usted diga, señor -fue la respuesta del peliverde.

- ¿Y bien¿Qué es lo que vamos a hacer ahora? -pregunto ansioso Seiya.

- Hoy mismo le enviare al alcalde una carta pidiéndole que se presente en el juzgado- anuncio Shaka.

- ¿Para qué? -lo cuestiono Aioria.- La idea es agarrarlo por sorpresa, no ponerlo sobre aviso...

- Primero intentemos actuar de acuerdo con la ley. De lo contrario, el podría hasta demandarnos a nosotros. Después de todo, él también tiene derechos. Debemos actuar con cautela.

- Esta bien...- tuvo que ceder el Sheriff.- Pero creo que de todas formas no tiene sentido. Lo mas probable sea que ignore ese llamado.

- Seguramente -le respondió Dohko.- Pero al negarse a venir, nos da la oportunidad de tener que ir a buscarlo.

- Ah... no lo había pensado... suena interesante...- opino finalmente Aioria.

- Y es ahì donde entran en escena ustedes, muchachos -les aviso Mu a los cuatro jóvenes.

- Ustedes nos acompañaran cuando partamos en su búsqueda -agregó Aldebaran.

Seiya, Hyoga, Shiryu y Shun asintieron, con ganas de que ese momento llegue cuanto antes.

Luego de finalizar la reunión, Aioria, Aldebaran, Shaka y Dohko se retiraron, mientras que los chicos decidieron quedarse un rato mas en la oficina del Sheriff acompañando a Mu y de paso ayudándolo un poco ya que con la reunión al pobre le había quedado trabajo atrasado.

- Por Dios, ya casi es mediodía -exclamo Mu.- Necesito que alguno de ustedes vaya hasta la escuela primaria a buscar a mi pequeño sobrino.

- Yo voy -se ofreció Seiya.

- Te acompaño – se apunto Hyoga.

- Gracias, muchachos. Mi sobrino se llama Kiki, es un niño pelirrojo que se parece un poco a mi.

- Ok... Ya volvemos.- respondió el chico de cabellos castaños.

Ya en la calle, los dos jóvenes subieron a sus respectivos caballos, los cuales comenzaron a avanzar lentamente.

- Oye, gracias por acompañarme -le dijo Seiya a su rubio compañero.

- No hay de que -respondió Hyoga, y con ironía, agrego: ya me estaba cansando de ver tantos papeles...

Ambos llegaron justo a tiempo a la puerta de la escuela, en el momento en que los niños salían. Pero buscando entre la multitud de niños no lograban encontrar a Kiki.

- ¿Será posible que no haya salido aun? -se preguntaba Seiya.

- No. Esta ahí, con las maestras... – respondió Hyoga señalando en dirección donde estaba el niño.

Ambos se acercaron a las jóvenes maestras, y para sorpresa de Seiya, una de ellas era una vieja conocida:

- ¡Miho!... no sabia que trabajabas aquí... -se asombro él.

- ¡Seiya!... Tanto tiempo... ¿Qué te trae por aquí?- lo saludo ella con una sonrisa.

- Vinimos a buscar a este niño ¿Tu eres Kiki, verdad?- se dirigió Seiya al pequeño.

- Si...- respondió el pequeño pelirrojo.

- Tu tío Mu nos mando a buscarte -le explico Hyoga.

- Ah, bueno... esta bien... -accedió contento Kiki, y se agarro de la mano del rubio.

Mientras Seiya y Miho conversaban, Hyoga observaba discretamente a la otra maestra, una chica rubia que estaba junto a Miho, y que escuchaba atentamente la conversación entre los otros dos. Debido a eso, no notaba que el rubio la estaba mirando hasta que a Kiki se le ocurrió preguntarle a Hyoga:

- ¿Y tu conoces a la señorita Ellie?

La mencionada poso inmediatamente su mirada en Hyoga, quien de repente se puso colorado y solo alcanzo a responder

- No... En verdad, no ¿Por que me preguntas?

- Ah... pues, como la estabas mirando, yo pensé que la conocías- comento pícaro el pelirrojo.

-No ¡como crees! Yo no la estaba mirando...

Ellie no pudo evitar reírse de la situación.

- No se preocupe -dijo la rubia- no me molesta que lo haga... por ahora...

- Eh... Discúlpeme -se excuso Hyoga, quien seguía ruborizado.

- Bueno -dijo Seiya- debemos volver a llevar a este niño. Miho, cuando pueda vendré a visitarte. Adiós muchachas!

- Te estaré esperando, Seiya. ¡Adiós!

- Adiós- saludo Ellie también.

Los dos jóvenes y el niño montaron los caballos y se alejaron saludando con la mano a las chicas.

Por la tarde, los cuatro jóvenes y Aioria fueron al bar Star Hill a tomar algo. Allí, Shaina se encargo de atender sus pedidos.

- ¿Como esta Lady?- pregunto el Sheriff.

- Esta bien -respondió la chica de cabellos verdes.- Esta acostada en su habitación. Tatsumi le dijo que descanse por un par de días.

- Que bien, mándale nuestros saludos -dijo Seiya.

- Lo haré. Enseguida traigo lo que me han pedido.

- Ok... yo tenía una charla pendiente con ustedes -recordó Aioria.

- Es verdad -asintió Shiryu.

- Justamente tiene que ver con mi hermano Aioros, que como ya se han enterado, era el anterior Sheriff. Cuando yo tenia la edad de ustedes, tuve la desgracia de ver como lo asesinaron enfrente mío. Y lo peor del caso es que quien lo mato era su mejor amigo... que en ese entonces, y aun ahora, estaba bajo las ordenes del alcalde.

Los chicos quedaron mudos al escuchar eso. Aioria continúo:

- Con todo esto que vamos a hacer, no solo pretendo que este pueblo recupere su libertad, sino que también se pueda hacer justicia, y mi hermano al fin pueda descansar en paz.

Los cuatro jóvenes solo asintieron sin decir ni una palabra. En ese instante, Shaina regreso trayendo sus pedidos.

Mientras Seiya no tuvo mejor ocurrencia que contar la anécdota del colegio (para vergüenza de Hyoga), Shun poso por unos momentos su mirada en June, que se encontraba apenas a unas mesas de distancia atendiendo a un grupo de personas. Cuando la rubia se percato de que la estaba mirando, le sonrió y agito su mano, saludándolo.

El peliverde le devolvió la sonrisa y el saludo, y volvió a concentrarse en la conversación.

Esa noche, Lady se encontraba acostada en su habitación, leyendo un libro para paliar un poco su aburrimiento por tener que estar en reposo. Sin embargo, el sueño pudo mas, por lo que enseguida cerro los ojos, dejo caer la cabeza hacia un costado, y se quedo dormida con el libro sobre su estomago.

La ventana de su habitación, la cual da a un angosto pasillo que desemboca a la calle de atrás del bar, se encontraba abierta. De repente, alguien se asomo desde fuera. No es otro que Ikki, quien al descubrir que Lady estaba durmiendo, decidió entrar sigilosamente a la habitación, atravesando la ventana. Habia tenido la idea de venir para saber como estaba la muchacha que salvo y que a la vez lo salvo a el.

Lentamente y con cuidado, se acerco a la cama de la joven para observarla. Parecía estar bien, y se aliviaba que así fuera. De pronto su mirada se detuvo en la muñeca derecha de ella. Y es que ahí tenia atado el pañuelo con el que él le había vendado la herida en la pierna. Aparentemente, estaba limpio ya que no se veian manchas de sangre.

Casi sin darse cuenta, extendió la mano para tocar el pañuelo, pero ni bien apoyo los dedos sobre el, Lady abrió los ojos, provocando que el peliazul corriera la mano y retrocediera unos pasos.

Sin embargo, al verlo, ella sonrió y dijo:

- Fénix...

Tal reacción por parte de la muchacha tranquilizo un poco al peliazul, que respondió:

- Tu puedes llamarme Ikki...

- Como gustes... -accedió ella.- ¿A que debo el honor de tu visita?

- Simplemente quería saber como estabas...

- Por suerte, bien. Mi herida se esta curando normalmente, no hay de que preocuparse.

- Bueno, me alegro de que así sea.

- Por cierto, quería agradecerte por haberme rescatado de ese tipo.

- No hay por que... En realidad, yo también quería agradecerte por lo que hiciste.

- Era lo menos que podía hacer para devolverte el favor...

De pronto ella se dio cuenta de una cosa.

- Oye ¿y como entraste a mi habitación?

El solo se limito a señalar la ventana.

- Ah, ya veo. Me parecía extraño que hayas llegado hasta aquí, porque Tatsumi no deja que nadie entre a ninguna de las habitaciones, sobre todo si son hombres. El es así, nos cuida mucho.

- Creo que será mejor que me vaya – dijo él, pensando en el problema que se generaría si el barman lo llegaba a encontrar ahí.

- Nada de eso, tu te quedas -fue la respuesta de la pelirroja.- No te preocupes, él tampoco viene a vigilarnos, y aun si viniera, yo misma le daré explicaciones. De todos modos mi puerta la cerré con llave, así que puedes estar tranquilo.

- De acuerdo, me quedo.

- Bien, así me gusta. Pero no te quedes ahí parado. Ven, puedes sentarte aquí, a los pies de mi cama.- le propuso Lady mientras acomodaba las sabanas y el acolchado.

Ikki dudaba en acceder, pero finalmente lo hizo.

- Dime ¿dónde vives? -comenzó a interrogarlo ella.

- No tengo hogar... soy bastante nómade, a decir verdad.

- Vaya... y tienes un hermano ¿verdad?

- ¿Cómo lo sabes?

- Porque lo conozco.

- ¿Shun esta aquí, en el pueblo?

- Si... y por cierto, esta contento de saber que estas aquí también. Por lo que se, hace mucho que no se ven...

- Es verdad... quizá nos encontremos un día de estos ¿Me pregunto por qué habrá venido al pueblo?

- Tengo entendido que el Sheriff Aioria lo cito aquí. Esta trabajando para el, creo.

- Ya veo.

- Si quieres yo puedo ayudarte a reunirte con el.

- Lo tendré en cuenta, gracias.

- No hay por que.

Ambos siguieron hablando de otras cosas, hasta que la pelirroja no pudo evitar bostezar del sueño que tenia, de modo que el peliazul decidió retirarse:

- Es tarde, me voy, así tu puedes descansar.

- De acuerdo. Muchas gracias por haber venido. Puedes hacerlo cuando quieras, mi ventana siempre estará abierta para ti.

- Esta bien, otro día volveré... y espero que para entonces ya estés mejor.

Fénix atravesó la ventana y desde allí se despidió:

- Adiós...

- ¡Adiós! –respondió Lady, sonriendo y agitando la mano.

El se fue, y ella se acomodo en la cama. No tardo en volver a dormirse.

A la mañana siguiente, de la oficina de Correo de Atenas, entre las miles de cartas que tenían que ser entregadas durante el día, estaba la carta de citación que Virgo Shaka. Había llevado la tarde del día anterior. Debido a la importancia que conllevaba esa correspondencia, esta debía ser la primera en llegar a destino, el cual, por cierto, se encontraba un tanto lejos…

El edificio de la alcaldía se ubicaba a unos 20 km. Al norte de Atenas. No solo ahí se tomaban todas las decisiones gubernamentales sino que además era la residencia del alcalde Saga. A pesar de ser un organismo de gobierno, no solía ser un lugar muy concurrido. De hecho, a los únicos que se los veía entrar y salir eran a sus secuaces, lo cual hacia pensar que el acceso a dicho lugar era ciertamente muy restringido, e intentar hablar con el alcalde en persona, prácticamente imposible.

Por suerte, el cartero que llevaba la carta para el alcalde pudo entrar, pero allí lo atendió quien seria la mano derecha de Saga, Shura:

- Así que una carta para el alcalde…- se sorprendió el pelinegro, y tomando el sobre, agrego: Yo se lo daré, no se preocupe ¿Dónde hay que firmar?

Luego de estampar su firma en los papeles correspondientes, Shura acompaño al cartero hasta la entrada, y luego de cerrar la puerta, volvió a su escritorio, y tras investigar el remitente del sobre, lo llevo hacia el despacho que se encontraba justo a su izquierda. De pie sobre el umbral, mostrando el sobre, el pelinegro le anuncio a la única persona que estaba allí presente:

- Saga… te ha llegado una carta.

CONTINUARA…