DISCLAIMER: Miraculous: Las aventuras de Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es original de su creador.


Glamour…—recordó la peliazul, mientras terminaba las últimas puntadas de su nuevo sombrero con detalles en rojo y verde. — ¿Será posible?

—¿En qué piensas, Marinette?—la kwami voló desde la cama hasta el escritorio de Marinette, curiosa de saber por qué la chica estaba tan distraída en sus pensamientos.

—Nada, Tikki, no te preocupes. Pero ya es momento de salir a la guardia nocturna—Marinette se levantó de su asiento y colocó algunas almohadas debajo de la sábana por si a sus padres se les ocurría echar un vistazo— ¡Puntos fuera, Tikki!—y casi de inmediato, luego de que una luz rosa la bañara por completo, salió disparada por la ventana de su habitación.


Chat Noir había salido algo más temprano que de costumbre a rondar Paris, tratando de despejar un poco la mente. La conversación de hacía unos días con Plagg seguía resonando en su cabeza y no podía ocultar la curiosidad que sentía por saber si en realidad conocía la identidad civil de Ladybug. Sabía que el glamour era una magia poderosa que les ayudaba a mantenerse protegidos, pero el Adrien adolescente debajo de la máscara realmente quería conocer al amor de su vida más allá de su forma de súper heroína.

Pronto, luego de estar un rato de pie observando Paris, la vio llegar colgando de su yoyo entre los edificios, hasta llegar a su punto de encuentro; la afamada Torre Eiffel. Ladybug le sonrió quedamente y palmeó su cabeza a modo de saludo.

—Hola, gatito. ¿Has salido a cazar ratones antes de la guardia?—comentó burlona.

—Se supone que los chistes son lo mío, my Lady; si lo haces mejor, ¿qué quedará para mí?—respondió entre risas Chat Noir.

—Aún te queda lo de ser súper héroe gatuno en látex negro. Eso no te lo quitaré—contestó, sin darse cuenta de que sus palabras podía ser malinterpretadas.

—¿No me lo quitarás? Yo te dejaría hacerlo—Chat Noir respondió con galantería a la chica, que se sonrojó un poco antes de rodar los ojos y empujar el rostro del chico que se había colocado repentinamente demasiado cerca del suyo, fuera de su espacio personal.

—Vamos Chat, es momento de dejar de jugar y empezar la guardia—Ladybug no esperó a que él respondiera y se puso en marcha. El rubio sonrió, con aquella admiración que guardaba sólo para la súper heroína y la siguió, estirando su báculo y saltando sobre los edificios de la ciudad francesa.


—Es una ciudad tan grande…—Marinette suspiró, dejando la frase al aire. Luego de la ronda, ambos habían vuelto a sentarse frente a la torre un rato, descansando. Ya era una costumbre tener esos pequeños ratos de apertura, donde podían hablar de sus sentimientos sin exponer realmente a la persona detrás de ellos.

—Tan grande, y fuimos nosotros los elegidos para esta responsabilidad. Resulta tan… embargante —Chat Noir había respondido con un aire de seriedad que la joven pocas veces había podido apreciar.

—A veces, es sofocante—admitió Marinette, en un atisbo que para ella significaba debilidad. Pero estaba bien, porque quien escuchaba era Chat Noir y se había vuelto su confidente.

—Ciertamente… Otras, es libertad—contestó él, diciendo más en tan poco. Ella lo notó.

—Chat, ¿y si nos conocemos?—soltó ella, de pronto.

—¿Cómo dices?—las orejas de Chat se removieron involuntariamente, mostrando la curiosidad del muchacho.

—No, no, no era una sugerencia—ella rió, dándose cuenta de que su pregunta podría entenderse de dos maneras—Lo que quiero decir es que, ¿y si quizás en realidad nos conocemos en persona? En nuestras identidades civiles.

—Es una posibilidad pero… No podríamos saberlo—respondió él.

—¿Plagg te ha contado lo del glamour?—cuestionó la muchacha, acomodándose en su puesto, para mirar a Chat un poco más de frente.

—Sí; supongo que Tikki también te explicó. Pensé que era algo que sólo pasaba en libros como Harry Potter—Ambos rieron ante la comparación—¿Increíble, no? Parece tan absurdo—Chat estiró sus brazos y al hacerlo, su cola se estiró también, para luego moverse de lado a lado, relajada.—Pero tú lo has dicho; esta es una ciudad grande. ¿Qué nos asegura que no seamos de lugares muy distintos y alejados?

—Pues sí, es cierto. La verdad he de admitir que me da curiosidad. ¿Quién podría estar tras este chico atrevido, coqueto y burlón?—Ladybug rió alegre y con ella, Chat también carcajeó—¡Seguro eres en realidad tímido y retraído!—soltó con sarcasmo. Ambos continuaron riendo.

—No, no tímido, pero más reservado sí. Y no soy coqueto; te coqueteo, a ti, exclusivamente. Eso es muy distinto—La chica se sonrojó, pero una vez más, volteó sus ojos.—En cambio, tras esa máscara, seguro sigues siendo una chica muy valiente, inteligente y alegre. Eso no cambiaría en ti.

Ladybug notó tanta sinceridad en sus palabras, que su sonrojo se intensificó. Por primera vez no sintió que se trataba de un simple comentario conquistador, sino de un cumplido real. Así que sonrió, agradecida. Pero la sonrisa no llegó a sus ojos.

—Claro, sobretodo valiente. Soy incapaz de hablar con el chico que me gusta, pero seguro que soy valiente—murmuró—Soy un desastre.

—¡Ah!—Chat hizo una mueca de dolor, entrelazando sus manos sobre su corazón—¡Ladybug está enamorada de otro! Mi corazón ha recibido un Cataclysm.—Ciertamente la confesión de la joven le había herido, pero prefirió responder con humor y no hacerlo notorio.

—¡Chat!—ella le golpeó juguetona en el brazo—Deja de bromear, es en serio.

My Lady—retomó su seriedad, tratando de hacer a un lado el nudo que se le formaba en la garganta—Que seas tímida con el chico que te gusta no te hace ser una cobarde. Cualquiera siente vergüenza o nerviosismo delante de la persona a la que quiera. Y lo expresamos de forma distinta. Yo, hago bromas y te hago cumplidos, por ejemplo. Tú puedes ponerte nerviosa, pero eso no disminuye tus virtudes.—Ladybug agradeció enormemente las palabras de Chat Noir. Cada noche, en esos pequeños ratos que compartían, podía ver que en el chico había mucho más de lo que dejaba ver en batalla, con esa actitud burlona a la que se había acostumbrado.

—Gracias Chat—respondió ella, palmeando su cabeza con suavidad, a sabiendas de que él disfrutaba de ello; sus ronroneos le delataban—¿Sabes? Quizás es mejor que no nos conozcamos; eso podría complicarlo todo. Haría todo más difícil

—Lo sé, my Lady—Chat suspiró—Yo tendría terror de saber que por causa mía, tú y toda tu vida podrían estar en peligro. No soportaría eso—La miró a los ojos, tratando de transmitir a ellos cuán perturbado estaba por la sola idea de perjudicar a la chica frente a él, en cualquiera de sus facetas.

—Yo también, Chat—eso lo tomó por sorpresa; sus orejas se estiraron a modo de alerta—Indistintamente de tu identidad, te has convertido en una de las personas más importantes de mi vida y no soportaría exponer tu seguridad a Hawk Moth o a cualquier enemigo— Ladybug rompió el contacto entre sus miradas, rehuyendo al intenso verde de Chat Noir. Él se quedó observándola, detallando su perfil. Sonrió al saber que estaba perdidamente enamorado de ella.

—Ah, My Lady, bálsamo para mi corazón que había sido herido—Él seguía sonriente, viendo el rostro de la chica en contraste con el resto de Paris, feliz de saber de que ella también se preocupaba por él tanto como él por ella.

—Pero eso no debe preocuparnos—retomó la chica, saliendo de sus cavilaciones—Porque con o sin glamour, Paris es grande y vamos; ¡definitivamente, no nos conocemos!

Una vez más carcajearon juntos en medio de la noche, ante la inverosímil posibilidad de que Chat Noir y Ladybug en realidad pudieran conocerse tras esas máscaras diminutas, que poco conseguirían oculta su verdadera identidad si no fuese por la magia de sus prodigios. No, en una ciudad tan grande y con tantísima gente, las probabilidades de que alguno de sus conocidos pudiera ser el otro superhéroe eran ínfimas. Definitivamente, ellos dos no se podían conocer el uno al otro…

¿O sí?


¡Hola!

Y con esto finaliza esta pequeña serie de Glamour. Una idea que empezó como una pequeña explicación de por qué, a pesar de lo obvio, nadie reconocía las identidades de estos chicos tras la máscara; ni siquiera ellos mismos. Y finalmente decidí hacer las versiones con Tikki y Marinette, Plagg y Adrien y por último, Ladybug y Chat Noir. ¡Espero les haya gustado! Pronto, más fics de esta serie porque no me averguenza tener 20 años y que me guste Ladybug.

Por otra parte, a quienes pueda interesar: pronto subiré varios fics de Harry Potter, porque después de tantos años finalmente me animé a escribir sobre mi cosa favorita en el mundo, que es ese mundo mágico creado por Rowling. Si son Potterheads y les gusta cómo escribo, pueden seguirme y pronto en sus correos recibirán una notificación con mi próximo fanfic.

Y si les interesa entablar amistad, ¡no duden en seguirme y escribirme por twitter! Les daré mucho amor 3

¡Nos leemos!

Letras fuera.

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¿Un review por el final de esta serie de shots?