La mujer salía de una exitosa cena de negocios en el Copley Plaza. Tenía asegurado el futuro de su familia en el buffet de abogados luego de quitar de en medio a una insidiosa oponente. Ella no era ninguna amenaza para su ya larga carrera y había sido muy fácil sacarla del juego. Y era mucho dinero. Tampoco importó que su víctima trabajara en una subsidiaria de una de las compañías más grandes de Estados Unidos porque tenía a su principal aliada para ayudarla. Para ella el fin justificaba los medios e iba a hacer todo lo que tenía en sus manos para conseguirlo. Y en eso pensaba cuando llegó al estacionamiento en el subterráneo del hotel. Tenía las llaves de su BMW Cabrio negro en la mano para irse a casa a descansar cuando de pronto algo en el aire la hace detenerse. Sorprendida, la mujer de cabello rojo se da el tiempo de observar a su alrededor en busca de lo que la hizo detenerse. Pero no hay nadie cerca. Ya era tarde así que no había mucha gente por los alrededores. Decidió hacer caso omiso a esa extraña sensación y abrió la puerta de su auto lo más rápido que pudo y sin embargo no alcanzó porque de pronto se estaba ahogando. La mujer sentía que una mano invisible le presionaba la garganta al grado de asfixiarla. Intentó de todo para quitársela de encima pero más pronto de lo que imaginaba se dio por vencida y dejó de luchar. Su cuerpo sin vida cayó al suelo deslizándose por la puerta de su auto, mientras era observaba por el reflejo de una mujer de pelo castaño que sonreía y podía verse por la ventana del BMW.
Mientras, en el hospital de St. Claire una de las nuevas pacientes ingresadas al recinto cae desmayada de su cama al suelo de su celda con estrépito. Los enfermeros encargados de vigilar a los pacientes son informados por las enfermeras que vigilan las cámaras en la estación de enfermería y dos hombres son los encargados de abrir las puertas metálicas de la celda de la mujer desmayada. Una vez dentro del lugar, la revisan para ver qué podría haberle ocurrido. Lo extraño es que la mujer tiene poco pulso pero el corazón late con normalidad y no despierta. Intentan de todo para reanimarla pero todas las técnicas comunes fallan. Ambos hombres se miran pensando en dar aviso a los médicos cuando de pronto la mujer abre los ojos con un grito ensordecedor. Asustados, los enfermeros se alejan cuando se dan cuenta que los pocos objetos que hay alrededor, una silla y la luz en el cielo raso comienzan a moverse. La mujer está en trance mirando a la nada con ojos desorbitados cuando lo anterior sucede y los hombres se dan cuenta de que es ella la que lo está provocando. En medio de la huída de aquellos hombres la mujer alcanza a agarrar del cuello a uno de ellos, ambos son bastante grandes pero la fuerza de la mujer los supera, con extremada violencia lo azota contra la pared amenazando con asfixiarlo hasta la muerte.
Olivia Dunham – susurró en tono áspero. Tráiganme a Olivia Dunham. El hombre ni siquiera alcanzó a asentir cuando cayó a los pies de la mujer, inconsciente.
Su visita a Massive Dinamic no estaba saliendo como era previsto y eso la tenía muy frustrada. Ella sabía que tenía el privilegio de contar con la persona más importante de la empresa para su beneficio, porque era prácticamente su segunda madre pero no tan ingenua en creer que estaba libre de polvo y paja por mucho que ella intentara lo contrario. Olivia se consideraba una buena juzgadora de carácter y siempre confiaba en su sexto sentido cuando le decía que algo en todo el caso Krámer no estaba bien. También sabía que con cada nuevo caso que involucraba a la empresa era un riesgo más que corría Nina en el camino para que Olivia se desilusionara de ella. Pero Olivia era una mujer adulta y sabía muy bien separar las aguas. Por ese motivo cuidaba que la relación de trabajo no interfiriera con su personal aunque no siempre esté de acuerdo con las motivaciones de su madre adoptiva. Y su incomodidad salió a la luz de manera notoria con el caso de Eugene Bryant, cuando dijo que prefería que el en ese entonces bebé Eugene hubiese muerto a que siguieran experimentando con él como lo hicieron aún si ese tratamiento le estaba salvando la vida. Eso era lo que pensaba si hubiese sido su caso. Olivia preferiría haber muerto a tener que vivir toda su vida como ratón de laboratorio sometida a experimentos dolorosos y drogas extrañas, y porque lo vivió es que no deseaba que nadie más pasara por eso si estaba en sus manos evitarlo.
En eso pensaba mientras esperaba reunirse otra vez con su madre adoptiva. Lincoln había ido a investigar a la familia de los gemelos muertos para conocer más del caso en el que estaba trabajando Ángela Krámer cuando fue encontrada en las alcantarillas.
No pasó mucho tiempo para que Sandra, la secretaria le dijera que podía pasar a la oficina de Nina.
Como siempre que la veía, Nina Sharp se alegró mucho con la visita de su protegida. Durante todos estos años a su cuidado ha tomado un especial cariño por ella. Olivia Dunham era de manera literal y metafórica un tesoro para Nina Sharp. Ambas mujeres se abrazaron saludándose con cariño, y a los minutos la seriedad se instaló en la oficina.
Estoy aquí porque necesito saber si tienes información sobre Ángela Krámer – dijo Olivia yendo al grano. Ella es una abogada…
De una de las compañías más importantes de Boston especializada en casos de ilícitos contra compañías tecnológicas y farmacéuticas – la cortó sin preámbulos si por supuesto que la conozco. Ella es una de las personas que le ha dado más de un dolor de cabeza a esta compañía gracias a sus conspiraciones dementes.
Ok… - es lo que pudo decir la joven agente a su tutora algo desconcertada por tanta información pero consiguió volver a enfocarse a tiempo. Bueno, sucede que Ángela fue encontrada vagando por las alcantarillas el día de ayer con signos de haber sido expuesta a algún tipo de experimento. ¿Tú sabes a qué podría haber estado expuesta? ¿Tiene eso algo que ver con el caso en el que ella estaba investigando?
Sé que tú sabes que esta empresa tiene gente especializada en averiguar este tipo de cosas, pero en este caso en particular no tengo mucha información – le respondió la mujer de más edad a la joven revisando unos documentos que tenía en el escritorio. Lo único que sé de su trabajo es que quiso "desenmascarar" a un científico que fue despedido hace años de esta empresa por experimentar con niños. Su nombre era David Robert Jones y fue uno de los primeros empleados en hacer grandes pero desastrosos avances en la ciencia de lo digamos "Paranormal". Él postulaba que la mente del ser humano cuando pequeño era maleable por consiguiente capaz de hacer todo lo que quiera a voluntad sólo con activar ciertas áreas del cerebro para conseguirlo. Es la misma postulación que tuvo Walter con los niños Cortexiphan, porque Jones era uno de sus discípulos. Pero Jones a diferencia de Walter quería llevar estas capacidades de los niños a niveles extremos y no le importaba cuantos de ellos terminaran sacrificados en el proceso. Este hombre estaba dispuesto a todo para alcanzar su ideal de perfección y no se iba a detener por nada en conseguirlo. Así que cuando en la empresa se supo de sus intenciones, fue inmediatamente removido del cargo y no se ha sabido nada de él hasta entonces.
Así que es posible que Ángela descubriera algo más de este hombre – teorizó Olivia con la nueva información. ¿Crees que es posible que Jones haya estado envuelto en el caso de los gemelos con capacidades de telequinesis? ¿Y que Ángela lo descubriera y por eso experimentaron con ella?
Es posible – admitió con pesadumbre. Recuerda que Jones era especialista en experimentar con niños así que es lógico que los niños telequinésicos sea obra suya.
Sabiendo que la reunión estaba terminada Nina se levantó de la silla y al segundo la joven a su lado hizo lo mismo. Con una sonrisa de afecto se despidieron y Nina acompañó a su protegida hasta la puerta recordándole que siempre sería bienvenida a su oficina a cualquier hora y que no dudara en acudir a ella si tenía preguntas. La agente rubia le dio las gracias y con esta nueva información se fue de la empresa para regresar a Boston. Ahora tenía mucho más que investigar y una nueva fuerte migraña de la que preocuparse. El dolor que sintió en la parte occipital de la cabeza fue tan intenso que casi la hace chocar con el vehículo que tenía adelante. Cuando logró manejar el dolor un poco más, decidió apearse a un costado de la carretera y detenerse para tomar una de sus píldoras contra la migraña. Sacó el frasco de pastillas de la guantera del coche y con horror se dio cuenta que ya casi no le quedaban. Se había olvidado de pedir una cita al doctor Langdon y decidió hacerlo una vez que el dolor de cabeza fuera más soportable. Decidió descansar su cabeza un rato apoyándola en el volante del auto, pero su descanso fue interrumpido por odioso sonido de su celular. A tientas presionó el botón de llamada mientras se incorporaba con dificultad para contestar.
Dunham… - la voz sonó apagada a sus oídos y tuvo que aclarar su garganta para intentarlo de nuevo.
¿Olivia? ¿Oye estás bien? – la voz de Lincoln resonó en el interior del auto con fuerza lo que hizo la migraña de Olivia un poco más intensa por momentos. Te oyes como apagada….
Estoy bien – mintió con la garganta seca. Es sólo la migraña. ¿Qué sucede?
Bien, encontré más datos sobre el caso de los niños telequinésicos, pero eso no es lo más importante ahora. Acabo de recibir una llamada de Broyles avisando que otro cuerpo con las mismas características de los anteriores fue encontrado en el estacionamiento subterráneo del Hotel Copley´s. Broyles nos dará esa información en la oficina pero tampoco es lo más importante – dijo el joven con tono urgente. Lo más importante es que Ángela Krámer pidió volver a verte Olivia. La mujer sufrió una extraña crisis psicótica en el hospital y ya ha atacado a varios enfermeros. Amenaza con no detenerse si no la vas a ver ahora mismo.
Esta bien Lincoln iré de inmediato – dijo Olivia con seriedad cuando la migraña ya no le molestaba.
¿Quieres que te acompañe? – le preguntó el agente Lee con amabilidad. Ella pidió que fueras sola pero como estás con las migrañas…
Estoy bien Lincoln – lo cortó Olivia en tono serio. No es necesario, pero gracias. El agente Lee no alcanzó a contestar porque fue cortado antes de tiempo. A Olivia le enervaba sentirse débil delante de las demás personas, sobre todo delante de sus compañeros de labores.
Sabía que sus migrañas estaban empeorando pero la curiosidad por saber que era lo que Ángela Krámer quería más de ella fue más fuerte que sus migrañas. En el camino rezó para que sus dolores no la afectaran mientras volvía a poner el auto en marcha y conducir de vuelta esta vez a St. Claire.
