Too Much, Too Soon

Too Much, Too Soon

Demasiado en poco tiempo

Autor: TheSmurfs

Traductora: Alisevv

Pareja: SS/HP, RL/SB

Advertencia: Historia Slash, es decir, relación chico/chico, contiene Mpreg y algo de OOC. Por favor, no se quejen pues ya fueron advertidos.

Disclaimer: Todo pertenece a J.K.Rowling

La historia original la pueden encontrar en la bio de mi perfil

Too Much, Too Soon

Demasiado en poco tiempo

Capítulo 3/11

La Ecografía

—¿Harry, estás bien?— preguntó Sirius.

—Sí, bien— contestó, desdeñoso.

Estaba acostado en un sofá, mirando el techo. Era la primera vez que había sentido náuseas matutinas, tan fuertes que no había podido ir a trabajar en la tienda de bromas. Se sintió horrible al tener que decirles a Fred y George, pero ellos se habían portado genial y le habían ordenado descansar hasta que se sintiera bien nuevamente.

—¿Todavía te sientes enfermo?

—En cierto modo.

—Mira, ¿seguro que estás bien?— pregunto el hombre nuevamente.

—Sí— repitió con impaciencia.

Sin hacer caso su afirmación de que estaba bien, Sirius se sentó en la mesita de centro y giró el rostro del joven hacia él, el cual estaba un poco enrojecido y mostraba claramente que estaba llorando.

—¿Qué sucede?

—Nada, estoy siendo infantil.

—Harry, vamos, puedes hablar conmigo.

—Vale. La última semana…este hombre realmente genial me pidió una cita y tuve que rechazarlo.

—Oh, Harry— musitó el otro compasivamente—. Por eso has estado tan callado últimamente. Sólo tienes dieciocho años, tienes toda la vida por delante. Una vez que nazca el bebé, podrás salir y tener un montón de chicos cayendo a tus pies.

Harry logró esbozar una débil sonrisa. Sirius no lo entendía. Nadie lo entendía. Él no quería chicos cayendo a sus pies, sólo quería a un hombre: Snape. Pero eso jamás iba a pasar. Había estropeado su oportunidad al conseguir el puñetero embarazo. Decidió que era mejor cambiar de tema, pensar en Snape era demasiado doloroso para él.

—Sirius, mañana tengo mi primera ecografía en San Mungo, ¿vendrás conmigo?

—Por supuesto que iré contigo, y Remus también. ¿Realmente pensabas que te íbamos a dejar lidiar solo con eso?

—Gracias.

Sirius lo dejó. Harry regresó a mirar el techo, sin tener intención de moverse en todo el largo día. Se sentía espantoso. Nunca hubiera imaginado que un embarazo pudiera ser tan desagradable. Creía que se suponía que uno debía 'florecer' y sentirse 'atractivo'. Si trataba de enderezarse, se mareaba y le provocaba vomitar, y sus jeans eran demasiado apretados para él. Ya tenía tres meses de embarazo, y otros seis meses por delante. Bostezó y sintió que sus ojos se cerraban. Esa era otra de las cosas que le molestaba, se sentía tan cansado todo el tiempo….

ººººººººº

Harry y su barriga de seis meses de embarazo caminaban por las mazmorras de Hogwarts. Había llegado al punto en que era incapaz de alcanzar las puntas de los dedos de sus pies y el embarazo estaba empezando a agobiarlo. Alcanzó la oficina de Snape y tocó la puerta. Unos pocos segundos después ésta se abrió y el profesor apareció. Su rostro se iluminó en cuanto vio a Harry y lo abrazo, cuidando de no aplastar su barriga.

—¿A qué debo este placer?— preguntó Snape.

—Te extrañaba— replicó Harry con inocencia.

—¿Y no pudiste esperar a que regresara a casa?

—No.

Harry se inclinó y lo besó. El favor fue regresado y Severus acunó el rostro del joven entre sus manos, mirándose en sus ojos.

—Eres asombroso— le dijo.

—Sé que lo soy.

—¡Descarado! Y debo decir, tu barriguita te hace ver muy sexy.

—Bien, entonces es bueno que mi libido haya regresado, ¿cierto?

—Mmm— fue toda la respuesta de Severus, mientras procedía a besar el cuello de Harry y desabotonar sus jeans. Harry cerró la puerta de la oficina de una patada y dejó que su pareja le guiara hacia el escritorio. Con un movimiento de la mano, Severus limpió todo y el joven obedeció su orden de acostarse sobre la superficie.

Severus le quitó los pantalones y la ropa interior y se tomó unos momentos para admirar la erección que estos ocultaban. Harry murmuró con placer cuando sintió que su miembro era engullido por la ardiente boca de Severus; entonces alargó una mano y la colocó en la cabeza del hombre…

ººººººººº

—Harry… Harry… HARRY.

Harry abrió los ojos y vio todo blanco. Todas las cosas se enfocaron al darse cuenta que estaba mirando el techo. Se giró y vio a Sirius sentado a su lado. Todo regresó a él, inundándolo. Estaba embarazado… y solo. No estaba con Snape, ni vivían felices por siempre, con un par de niños.

—Gracias, arruinaste un sueño realmente bueno.

—Oh, lo lamento. Es solo que Ron y Hermione están aquí.

—Oh, bien.

—¿Les digo que entren?

—Sí, claro.

Harry se sentó lentamente para minimizar el mareo. En realidad, no estaba de humor para ver los felices y enamorados pichones que eran Ron y Hermione, pero no tenía intención de decirles eso a ellos.

Era sólo que, en esos momentos, las parejas lo disgustaban e irritaban. Incluso Sirius y Remus le hacían sentir deprimido, especialmente cuando en la noche se disculpaban temprano, lo cual pasaba prácticamente todos los días. Harry sabía qué estaban haciendo y decir que se sentía celoso era una subestimación. Amaba a sus amigos a muerte, pero nunca parecía conseguir unos momentos de paz para revolcarse en su propia autocompasión.

—Hola, Harry— saludó Hermione alegremente, entrando en la habitación—. ¿Cómo estás? Fred y George nos dijeron que tuviste fuertes náuseas matutinas.

—Sí, hoy he estado bastante mal, pero estoy seguro que pasará.

Ron entró detrás de Hermione y ambos se sentaron en el sofá frente a Harry. Sirius les ofreció algo de té, antes de desaparecer en la cocina.

—¿No hay nada que puedas tomar, compañero?— preguntó Ron.

—Nada en realidad, la mayoría de las cosas pueden hacer daño al bebé. Aunque me recomendaron algunos consejos muggles, como comer galletas al despertar. Eso ayuda un poco.

—¿Tu… aún quieres entregar el bebé a Sirius?— preguntó Hermione con cautela.

—Sí. ¿Por qué? ¿Acaso piensas que voy a cambiar de opinión?

—Bien, creía que cuando te tomaras un tiempo para reflexionar, pudieras empezar a pensar diferente.

—Si cabe, ahora quiero liberarme de esto más que nunca. Me hace sentir constantemente enfermo; he tenido que poner mi vida y mi carrera en suspenso… Lo odio.

—Bueno…

—Hermione, ni siquiera lo digas— la interrumpió Harry.

—¿Decir qué?— preguntó a la defensiva.

—Que no debería haber tenido sexo sin protección.

—Er, ¿Sirius traerá algunas galletas con el té?— preguntó Ron, intentando relajar la situación.

—Probablemente— contestó Harry, malhumorado, cruzando los brazos y apartando la mirada.

—Hermione y yo… vamos a buscar, umm… sí.

Ron hizo un gesto a Hermione para que lo siguiera y ambos se dirigieron a la cocina. Harry sabía lo que la chica quería decir y probablemente tuviera razón, pero no quería a la gente alrededor de él diciéndole que fue su propia culpa y debía enfrentar sus responsabilidades. Quería que todos entendieran que iba a hacer esto. Era demasiado joven, sólo dieciocho años, para estar atado como padre soltero con un bebé.

No era como si estuviera planeando dejar tirado al bebé en la estación de policía local en una caja de cartón. Estaba dando a su padrino y la pareja de éste la oportunidad de ser padres, lo cual no habían podido lograr hasta ahora. Él todavía estaría en la vida del bebé, pero sólo como la figura de un tío.

ººººººººº

Harry, Sirius y Remus estaban sentados en San Mungo, esperando para ser llamados para realizar la primera ecografía del bebé. Harry no había hablado mucho en toda la mañana, e incluso había estado decaído desde que Ron y Hermione le visitaran el día anterior. No quería estar ahí. Estaba sentado en la sección de maternidad, ¿y si alguien lo veía?

—Estás muy callado hoy— le dijo Sirius.

—Sólo quiero terminar con esto— contestó.

—No tomará mucho tiempo, estaremos fuera de aquí antes que te des cuenta.

Sirius estaba agotando rápidamente las opciones de consuelo a Harry. Éste se deprimía muy fácilmente y estaba teniendo más bajos que altos. De hecho, no podía recordar la última vez que lo había visto sonreír sinceramente. Lo sentía mucho por Harry. Sabía que él mismo no habría querido pasar por esto a su edad y le recomendaba que no tratara de hacer algo estúpido. Pero el hecho de que aún parecía ciento por ciento opuesto a quedarse con el niño era inesperado. Sólo esperaba que su ahijado no viviera para arrepentirse de su decisión.

—Señor Potter— llamó una medibruja desde el final del pasillo.

Sirius y Remus se pararon de inmediato, siguiendo a un renuente Harry. Todos se amontonaron en la habitación de la que había salido la sanadora y ella cerró la puerta detrás de ellos.

—Bien, si se acuesta en la camilla, señor Potter, podremos empezar.

El joven se acostó en la camilla, y Sirius y Remus se sentaron a su lado. La medibruja le levantó la camisa y se colocó un par de guantes.

—¿Cómo se ha sentido, señor Potter?

—Bien. Un poco de náuseas pero eso es todo.

—Las náuseas matutinas pasarán pronto, pues ya ha alcanzado las doce semanas de embarazo.

—Bien.

—Bueno, voy a colocar algo de gel en su estómago y luego todos podremos ver al bebé.

Entonces, usando la sonda, movió el gel alrededor hasta localizar al bebé y parar.

—Aquí está su be… oh…

—¿Qué? ¿Pasa algo malo?— preguntó Harry instintivamente, sorprendiéndose y observando la mirada en los rostros de Sirius y Remus, que también se veían sorprendidos.

—No, nada está mal, señor Potter— le dijo la sanadora, sonriendo—. Va a tener gemelos.

—¿Qué?

—Gemelos. Puedo ver dos bebés. Miren.

La medibruja señalo la pantalla, y era bastante claro que se podían ver dos masas ahí. Harry rápidamente apartó la mirada de Sirius y Remus. Sus rostros estaban iluminados de felicidad y él casi sentía como si fuera a llorar.

—Wow, dos bebés— musitó Sirius, mirando la pantalla, paralizado—. Eso va a ser unos cuantos.

—¿Puede decir el sexo por la imagen?— preguntó Remus a la mujer.

—No en esta exploración. Pero si lo desean, podremos saberlo con la ecografía que se realizará a las veinte semanas. Ahora, señor Potter, los bebés parecen estar bien, su tamaño es perfecto por el momento. Con el embarazo de gemelos, es obvio que probablemente tenga un vientre mayor, y necesitaremos verlo con mayor frecuencia, al menos una vez por quincena. También hay posibilidades de que entre en labor prematuramente, pero ya hablaremos de eso más adelante.

—¿Podemos tener algunas imágenes?— preguntó Sirius.

—Por supuesto— replicó la sanadora.

Sirius consiguió varias imagines y luego les permitieron partir. De nuevo, Harry se mantuvo callado de regreso a casa y cuando Sirius le dio una de las imágenes, ni siquiera se preocupó por mirarla y se limitó a guardarla en su bolsillo.

Mientras Sirius y Remus se sentaban en el sofá para analizar las imágenes del bebé y especular sobre dónde estaban las piernas, brazos y todo lo demás, Harry se disculpó y fue a su habitación, diciendo que estaba cansado y necesitaba una siesta. Miró a Sirius y Remus cuando estaba a punto de subir las escaleras. Se veían felices, o más bien extasiados, mientras pensaban que los bebés eran, de hecho, suyos. Y así era, se recordó Harry. Él había renunciado a su derecho a ser padre en el momento en que Sirius y Remus habían aceptado tomar el rol para ellos mismos.

Mientras estaba acostado en la cama, mirando el ultrasonido de sus dos niños nonatos, no pudo detener el bulto que se formó en su garganta y las lágrimas corrieron por sus mejillas. Ver a los bebés hacía todo tan real. Esas pequeñas personitas estaban en su interior justo ahora, creciendo para prepararse para vivir. Y eran suyos. Él los había creado, los estaba llevando, él iba a traerlos al mundo.

¿Qué demonios había hecho?

Continuará…..

Próximo capítulo: Negativa

Muchas gracias por seguir leyendo, especialmente a :

Lupita Snape, Mira Black Lupin, Tentoushi tomoe, Jean Slytherin, Velia y darkangel26-15

por sus bellos reviews

Tentoushi tomoe: Hola, muy bien, y espero que tú también . Me alegra que te esté gustando la historia, en un ratito actualizo. Besitos mil.

Los demás comentarios fueron respondidos a sus correos

Un beso enorme a todos

Alisevv