3ª noche – Vínculos
De nuevo, el paisaje de los sueños recurrentes de Allen y Lenalee. El mundo destruido, sobre el cual la luna gigante se refleja en la película cristalina del agua negra que cubre el cuadro. Lenalee está parada en medio de él, llevando un vestido negro, de tirantes, que se mece al viento, igual que su cabello suelto. Allen está parado junto a ella, tomándola de la mano y mirando al cielo.
-Este lugar… ese lugar de nuevo, Allen… -Se abraza a él, temerosa. Allen la abraza contra él con fuerza, cerrando los ojos mientras apoya su barbilla sobre su hombro.
-Todo estará bien… todo estará bien, Lenalee… -Le dice suavemente.
-¿Lo estará? ¿De veras lo estará? –Los interrumpe una voz. Ambos vuelven a ver, asustados. Ante ellos está una adolescente de cabello blanco y ojos morados, que sostiene a un bebé entre los brazos.
-Un bebé… -De repente, Lenalee mira hacia abajo y ve que su vientre ha crecido, al punto de estar tan grande como para la hora de dar a luz.- ¡¡Allen!!! –Lo mira asustada. Allen rápidamente pone la mano sobre su vientre y contempla con horror, que las piernas de su esposa están todas llenas de sangre.
-No… ¡¡¡Lenalee!!! –Grita asustado. Vuelven a ver a la joven que está frente a ellos, con el bebé entre los brazos, pero el bebé en vez de cara, tiene una inocencia muy resplandeciente.
-Eso es…
-¡¡¡No!!!!! ¡¡¡¡NOOOOO!!!!!!!! –Grita sordamente Lenalee. De repente, ambos despiertan sobre su cama, sudando acalorados y respirando agitadamente. Lenalee rápidamente se da la vuelta sobre sí misma, se quita las sábanas de encima y levantándose el camisón, examina su vientre para comprobarlo. No ha crecido y todo está como lo dejaron el día anterior. Allen está sentado junto a ella, comprobándola de la misma forma. Luego de unos momentos de oscultación, se miran el uno al otro y se abrazan desesperadamente, aterrados por la pesadilla.
-¿Lo viste? ¿Lo viste, Allen? –Le pregunta Lenalee, envuelta en lágrimas.
-Lo vi… pero no te preocupes, todo estará bien… lo estará… - Le dice pasando sus manos a lo largo de su pelo, acariciándola con suavidad.- Lenalee… mi Lenalee… -Luego abre los ojos y recuerda que esta vez ambos soñaron lo mismo, y al mismo tiempo, en el mismo sueño.
-Yo se que lo viste…
-Si, lo vi… ambos lo vimos… ¿pero por qué? –Se pregunta extrañado más por el fenómeno que por el sueño en si. Se quedan abrazados por un rato más hasta que el frío de la noche borra el sudor que ha aparecido sobre sus pieles, y el sueño por fin vuelve a posarse sobre sus párpados.
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Komui, Reever, y algunos miembros del equipo científico se encuentran estudiando al sujeto capturado por Kain, que regresó a ser humano luego de que éste lo atacara con su Chaos Vortex en modo segadora santa, salvado a Kanda y a Stella en el proceso. El hombrecillo capturado está impaciente y mirando hacia todos lados, conectado a varios cables que analizan su estructura interna, mientras el supervisor se limita a tocarse la barbilla con la mano, intrigado.
-No lo entiendo, Reever… -Le dice Komui mientras mira una de las radiografías.
-Si, a mí tampoco me parece normal. Su fisionomía es la de un hombre común y corriente. –Apoya el líder de escuadra.
-¡¡Ya les dije que soy un hombre común y corriente!! –Se queja el hombre, amarrado con cintas de cuero a la cama de análisis. Es medio barbado y bajo de estatura, sin aparentar ser más amenaza que la de ser capaz de robarse la cartera de alguien descuidado.
-Ahora lo eres… -Dice Komui para sí, sin mirarlo.- Pero hasta hace algunos días tenías un aspecto completamente diferente. –Explica mientras vuelve a tomar entre sus manos el informe preparado por Stella respecto a su misión.- Te lo preguntaré una vez más: ¿recuerdas alguna cosa extraña que te haya sucedido antes de perder la conciencia? ¿Qué estabas haciendo antes de eso?
-Responde de una vez, o el supervisor va a usar sus juguetes. –Le advierte Reever. Ambos vuelven a ver a Komui, que está acariciando su talador mientras sus anteojos lucen empañados, con actitud impaciente. El interrogado se congela, pintado de blanco. Luego comienza sudar nervioso, tratando de zafarse de las ataduras más desesperadamente que antes.
-¡¡Espera, no!! ¡¡¿Qué vas a hacerme?!! ¡¡¡Auxilio!!! ¡¡¡Auxilio!!!! –Comienza a gritar desesperado. Afuera de la habitación, está Miranda sentada, con una taza de té entre las manos, dándole un sorbo mientras escucha tranquilamente los aullidos de miedo y la risa macabra de su esposo.
-No estoy de muy buen humor últimamente, ¿sabes? –Dice Komui, sombríamente, con la herramienta entre las manos, la cual gira como si fuese un taladro de dentista gigante.- Hace muy poco me enteré de que mi Lenalee, mi querida hermana menor, está embarazada… la linda y hermosa Lenalee dejó de ser una niña para convertirse en una mujer que espera ser mamá, ¿sabes lo que eso significa? –Le habla con palabras lentas y sádicas, mientras el hombre derrama mares de lágrimas y tiembla de horror al sentir el taladro cada vez más cerca de su boca.
-¡¡¡Por favor, no!!!! ¡¡¡¡Por favor!!!!!!
-… Y no es que odie a Allen-kun; no realmente… pero ¿sabes una cosa? Fue algo muy impactante el enterarme de eso… tan impactante que ahora no puedo medir la forma violenta en la que voy a reaccionar… -Su siniestro rostro se acerca al de él mientras el arma se aproxima aún más. Reever se da la vuelta y revisa unos papeles.
-¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! –Se escucha desde el exterior. Miranda le da otro sorbo a su taza de té. En ese instante pasan frente a la habitación Krory y Chaoji, que al oír el grito y ver a Miranda ahí, solo pasan rápidamente de largo, nerviosos. La exorcista del tiempo termina de sorber y exhala refrescada.
-Ahh…
Momentos después, sale Komui de la habitación, sacudiéndose las manos, agotado.
-Disculpa la tardanza, Miranda. –Le dice con voz cansada.- ¿Cómo van tus prácticas de control de ansiedad?
-Muy bien, los ejercicios que me recomendaste realmente están funcionando. –Le informa con entusiasmo.- ¿Cómo te fue? –Pregunta interesada, pasándole un té a él también, que lo recibe con la mano derecha.
-… Parece ser que los Noés están detrás de lo que sucedió… -Informa poniendo cara seria nuevamente.
-¿Los Noés? –Repite sobresaltada. Se le viene a la cabeza una imagen de Tykki levantando los brazos y tensando los dedos, persiguiéndola mientras saca la lengua malvadamente.- Oh no…
-Si, tengo que discutir esto con Allen-kun y los demás, ya que… -Prosigue con su explicación, pero se percata de que su mujer está paralizada frente a él.- ¿Miranda?
-Ahh… sí… estoy bien… -Se descongela suspirando profundo. Luego toma valor y sonríe como si nada.- ¡No tengo miedo! Bueno, sí… siempre un poco… -Le dice más seria.
-Si, yo también… -Responde él, cuando de repente siente el calor del cuerpo de Miranda que se apoya en el suyo, descansando sobre su pecho. Él cierra los ojos y corresponde el abrazo, dejando el té en la banca que está junto a ellos. Dentro de la habitación, el interrogado sigue aterrorizado con el taladro junto a él, aún dando vueltas.
-Oh, se me olvidó apagarlo. –Dice Reever, acercándose al aparato y tomándolo entre las manos.- No se que habríamos hecho si esto llega a… -En cuanto lo toma, no puede contener la vibración y se le escapa de las manos. El hombre vuelve a poner cara de terror mientras en sus pupilas se refleja el taladro cayendo sobre su boca.
-Ups…
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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En la casa Walker, Lenalee, ya más calmada luego de su pesadilla, está preparando el almuerzo del día siendo visitada por Stella y Maus. La pelinegra está sentada en una de las sillas del comedor mientras la pelirroja está apoyada en la pared cerca de la ventana de la cocina, con los brazos cruzados, sonriendo irresistiblemente emocionada por el suceso del recién anunciado embarazo. Lenalee termina de cortar unas verduras sobre una tabla, la cual utiliza después para verterlas en un caldo que tiene sobre el fuego, procediendo a removerlo con un cucharón, muy entretenida.
-Vaya, quien hubiera dicho que ibas a terminar siendo tan buena ama de casa, Lenalee. –Comenta Maus, mirándola remover la olla. Al escucharla, la señora Walker muestra un poco de rubor en sus mejillas, halagada.
-Es verdad, Lenalee. Ese guiso huele muy bien. –Secunda Stella, parando su respingada nariz para sentir el olor que impregna el aire.
-Eso es gracias a ti, Stella. –Le agradece animosa.- Gracias a tus clases de cocina.- Stella le dedica una sonrisa amplia. Maus reacciona acomodándose el cabello detrás de la oreja, haciéndose la desentendida.-…Y a ti también, Maus. –Se corrige Lenalee volviendo la mirada hacia ella y sonriéndole.
-Bueno, se que no soy tan buena cocinera, pero como bookgirl se mucho de recetas usadas por la humanidad. –Argumenta enalteciéndose.- Además, nadie me agradece cuando le cocino. –Agrega haciendo referencia a Lavi.
-¿Lavi-san? –Inquiere Stella, sorprendida.
-Si. –Contesta cerrando los ojos, como si recordara algo molesto.- ¿Sabes lo que se siente el pasarse preparando un plato de Scargott para que él diga, "¿y no tienes una hamburguesa"? Es por eso que no vale la pena. –Se excusa dando un suspiro.
-Ohh… ¿y tú y Lavi se pelean a menudo? –Inquiere Lenalee, interesada, mirándola sin dejar de remover el guiso.
-Tanto como pelear abiertamente, no; pero hay algunas cosas que han comenzado a suceder, y eso nos tiene un poco preocupados a ambos. –Explica recordando la figura de Bookman, expectante a recibir a Benji a su lado.
-Lavi a veces es un poco cabeza dura, pero solo en la apariencia. –Comenta Lena mientras procede a dar una probada al contenido de la olla. Saca un poco con el cucharón y luego con el dedo índice se unta de un poco, luego se lo lleva a la boca y lo prueba pasándolo en medio de sus labios. Al probarlo despliega una sonrisa.
-Si, generalmente es así. –Acepta la Bookgirl, sabiendo que en este caso va a ser un poco más complicado.- Oye, Lenalee, ¿y cómo fue que tuviste valor para decirle a Allen lo del embarazo tan abiertamente?
-¿Eh?
-Debe ser una noticia muy feliz, así que es obvio que la quisiera decir rápido. –Opina Stella, cruzando las piernas al lado contrario.
-Si, Stella tiene razón, es una noticia… muy feliz. –Dice en tono reflexivo.- Pero así como es feliz, también… da mucho miedo.-Acepta con cierta timidez.- Fue por eso que busqué a Allen tan rápido, creo… -Explica Lena, aún nerviosa por el tema.
-¿Y cómo fue cuando tú se lo dijiste a Lavi? –Inquiere Stella, de repente interesada por el tema.
-¿Ahh? –Profiere un poco sonrojada. Mira a Lenalee, cuya expresión expectante deja ver que comparte el mismo interés por saber.- Bueno, la verdad, en esos días, recuerden que había pasado poco más de un mes desde nuestra boda cuando ya estábamos preparando la de Komui y Miranda para el año siguiente…
-Oh, si, recuerdo que Miranda siempre andaba corriendo y gritando de un lado a otro, muy nerviosa. –Comenta Stella, riéndose como chiquilla.
-Aún hoy Miranda siempre hace lo mismo. –Apunta la Bookgirl. A Stella le aparece una gota en la cabeza.
-Como decía, ese mes fue para nosotros muy… de mucha actividad. –Se corrige riéndose un poco para sí mientras toma asiento en una silla al lado de Stella. Lenalee apaga el fuego de la cocina y rápidamente se aproxima a hacer lo mismo por el lado contrario.
-¿Te refieres a… eso? –Pregunta Stella, ruborizada.- ¿Lo hacían mucho?
-¡Stella! –La regaña Lenalee, igual de sonrojada.- Esas cosas solo le conciernen a la pareja… -Explica recordando su propio caso. Ambas miran a Maus, que tiene color gris en las mejillas bajo los ojos, con la mirada ensombrecida. De repente levanta la cara y les muestra una cara de felicidad, rodeada de niebla rosada brillante.
-La verdad sí… luego de la boda fue algo de casi todos los días.
-¿¡Todos los días!? –Preguntan sus acompañantes.
--¡¡Pero no estamos hablando de eso!! –Grita avergonzada, tratando de volver al tema.- Como saben, los bookman tenemos los sentidos un poco más desarrollados que las demás personas, así que fue fácil para mí identificar que algo estaba raro con mi cuerpo, así que le pedí a la enfermera que me ayudara con la prueba, y resultó que si… -Recuerda con cierta emoción.- Es por eso que entiendo la felicidad que sientes ahora, Lenalee. –La toma de la mano sobre la mesa. Lenalee toma la de ella con las dos suyas y le sonríe.
-¿Y luego? –Interrumpe Stella, impaciente. Las dos madres la miran con ojos de raya y punto.
-Bueno, bueno. Luego de eso, la verdad no fue un momento tan emotivo como el que tú y Allen deben haber tenido. Uno de esos días, cuando regresé a la habitación, Lavi…
-¿¡Quería hacerlo!? –Interrumpe Stella, bastante atenta al relato. Lenalee le da un sorbo a la taza de te que está en la mesa.
-Si, si, él quería hacerlo, y ya saben, él tiene una habilidad bookman muy interesante, puede quitarme la ropa tan rápido que a veces ni siquiera me percato, es casi como magia. –Les explica concentrada.
-…Eso no hacía falta saberlo. –Comenta Lena.
-Guau, debe ser algo increíble. –Dice también Stella. Nuevamente a las otras dos les sale una gota en la cabeza.
-… Y al momento siguiente, ya estábamos sobre la cama… -De repente su mirada se torna un poco melancólica.-Me decía lo de siempre, que me ama y que siempre va a estar conmigo… esa vez… aún puedo sentirlo en mi piel… el toque helado y a la vez cálido de las yemas de sus dedos recorriendo mi espalda, y el contorno de su cuerpo junto al mío mientras me susurraba al oído con su aliento dulce y caliente, que hacía que los nervios de mi piel vibraran solo de sentirlo tan….
-¡¡Yayayayaya!!! ¡¡No oigo, no oigo, soy de palo!! –Stella interrumpe tapándose los oídos, asomando un poco de sangre por la nariz.- ¡No hace falta que seas tan específica! ¡¡Ustedes pueden haber hecho eso muchas veces ya, pero a mi me falta mucho por vivir!!!
-Vaya, deberías decidirte de una vez sobre si quieres oír detalles o no. –Espeta Lena, con la mejilla apoyada en la mano sobre la mesa.
-… Y luego, lo detuve. Le dije que me soltara, que no me sentía cómoda en ese momento. Él me soltó con mucha delicadeza, pero pude sentir que de inmediato se percató de que algo no estaba bien. Los gestos de su rostro, el nivel de dilatación de su pupila y el ritmo de su pulso variaron para evidenciar confusión. Eso es algo que solo alguien de nuestro clan puede reconocer a simple vista, y yo supe que él sabía que me había dado cuenta.
-¿Y te preguntó? –Inquiere Lenalee.
-… No. Fui yo quien se lo dijo. "Estoy embarazada", le dije…
-¿Y cómo reaccionó? –Pregunta Stella de nuevo, casi trepándose a la mesa.
-Se quedó rígido por unos momentos, luego rodó por la cama y se sentó a un lado de ella, con expresión confundida y molesta. Yo lo miré débilmente, sin haberme dado cuenta de que ya había empezado a llorar.
-¿Y luego? –Insiste Stella, totalmente absorbida por el relato.
-Ya basta, Stella. –La regaña Lena.- ¿Y luego? –Pregunta ella también. Stella la mira con ojos de raya y punto.
-Me preguntó si valía la pena traer a este mundo lleno de guerras y de estupidez humana a un niño que tuviera el mismo destino que nosotros, el de observar para toda la eternidad, existiendo con el propósito de registrar lo tontos que pueden llegar a ser los hombres. Yo le respondí que lo que valía la pena era dejar nuestra propia huella de haber existido en este mundo, con una prueba de nuestro amor. Él me miró con amargura, pero pareció entender mis palabras y sonrió, luego de lo cual espetó un pequeño "de acuerdo".
-¿Y siguió portándose normal? –Vuelve a preguntar Lenalee.
-Después de eso volvió a insistir en lo del sexo, pero ya me sentí en más confianza para decirle que no. Lo demás es historia. Una vez nació Benji, todo volvió a la normalidad, pero bajamos el ritmo de eso. –Termina de hablar y procede a beber su propia taza de te. Sus dos escuchas se han quedado con ojos de puntito negro, sorprendidas.
-Creo que iré a ver como se sienten Kain-san y Hannah-san en la orden, deben estar un poco perdidos sin nadie que los guíe. –Se pone de pie Stella, buscando la salida.
-Stella.- La interrumpe Maus, en un tono mucho más serio. Lenalee también nota el cambio, prestando atención.
-¿Hm? –Pregunta en tono inocente.
-Kain Gospel y Hannah Bismark son parte del escuadrón élite de exorcistas bajo el mando directo de los comandantes de la Orden. De un grupo de cinco, tenemos a dos aquí… ¿tienes alguna idea de qué es lo que está sucediendo? ¿por qué los comandantes enviarían a dos de sus exorcistas más poderosos a formar parte del grupo del cuartel así, tan de repente? –Inquiere casi acusadora. Stella se pone seria y le devuelve la mirada a Maus, igual de preocupada.
-Cuando mi maestra y yo los conocimos, ambos eran usuarios de inocencia que habían desarrollado su sincronización sin siquiera haber tenido contacto con la orden. Es por eso que decimos que somos compañeros, ya que por algún tiempo viajamos juntos. Luego mi maestra los envió a la sede central al ver el potencial de sus respectivas inocencias…
-¡¿Dices que podían sincronizarse con sus inocencias, y ni siquiera estaban con la orden?!
-Si. Por ese potencial me parece que pueden haber sido admitidos en el escuadrón de élite… -Reflexiona mirando hacia la puerta.- De cualquier forma iré a hablar con ellos. –Se da la vuelta y sale corriendo, topándose con Allen al salir.
-Ups, lo siento. –Se disculpa saliendo por la puerta.
-Hasta luego. –Le dice Allen mirándola irse; luego se dirige a Lenalee, caminando hacia ella y tocándola por el hombro.- Hola. –Saluda cálidamente. Maus se pone de pie y se despide también dirigiéndose a la puerta.
-Nos veremos luego, Lenalee, Allen.
-Hasta luego. –Se despide también el peliblanco, saludando con la mano sin estar seguro de lo que está sucediendo.- ¿Está todo bien? –Le pregunta a su esposa, que pone su mano sobre la suya y le sonríe calmadamente.
-Todo está bien.- Responde ella. Allen está aún muy preocupado por ella y su estado, pero no le dice nada, solo la mira calmadamente.
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(Intermedio D. Gray-man)
(Fin del intermedio)
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Lavi, que tiene a su hijo tomado de la mano, está observando a Kain y a Hannah, que están paseando por los jardines interiores de la Orden. El Bookman los está observando desde la terraza superior, con mirada desconfiada. La joven pelirrosada tiene una rosa entre sus manos, mientras el rubio toca un geranio que está en el sector opuesto del camino sobre el cual se encuentran.
-Lavi. –Le dice Krory, con voz fría, apareciendo de repente atrás de él.
-¿¡Eh!? Oh, Kuro-chan. –Lo Saluda aliviado de verlo.
-¿Observando a los nuevos inquilinos? –Pregunta acercándose a su lado, fijando su mirada en ellos también.
-¡Tío Kuro! –Lo saluda Benji.
-Hola, pequeña zanahoria. –Responde el vampiro, alborotándole el cabello.
-Esos no son simples exorcistas, Kuro-chan. No los reconocimos de inmediato por el alboroto con lo del embarazo de Lenalee, pero ellos están en la lista del grupo de élite bajo el mando directo de los comandantes.
-¿¡Los comandantes de la Orden Oscura!?
-Si… y si los rumores son ciertos, cada uno de esos sujetos tiene una inocencia tan o más poderosa que la de uno de nuestros generales. –Prosigue el pelirrojo.
-¿Grupo de élite? –Pregunta Benji.- ¿Cómo exorcistas superpoderosos?
-…Algo así. –Responde su papá.- Su existencia no es muy conocida, e incluso a la red bookman, el acceso a información sobre ellos le es muy limitado. Lo que se es que es un grupo de cinco exorcistas que siempre están custodiando la sede del vaticano, o realizando misiones secretas asignadas directamente por el comando central. Son cinco, y cada uno vale por diez exorcistas de nivel 3.-Explica Lavi. Mientras habla, visualizan una imagen de cinco sombras, entre ellas la de Kain, con su guadaña a la espalda, y la de Hannah, con las manos en la cintura. Se ve la sombra de una chica de pelo largo, una de alguien en silla de ruedas y otro más que tiene una rosa entre las manos.
-Y ellos dos son parte de ese grupo… -Dice Krory, un poco espantado.
-Me pregunto quien será mas poderoso, si el tío Allen o ese sujeto. –Pregunta Benji, intrigado y emocionado.
-¿Por qué no preguntas si yo seré más fuerte? – Inquiere Lavi, levantando una ceja.
-Porque ya se que el tío Allen es más fuerte que tu. –Responde el chico. A los dos adultos les sale una gota en la cabeza.
-¿Y has intentado preguntarles de frente? –Propone el vampiro.- A lo mejor te dan una explicación razonable sobre su presencia aquí.
-Una intromisión de este tipo supera a la de Leverrier y Link. La información está mucho más controlada, así que dudo que me respondan algo diferente de que son exorcistas como nosotros. –Contesta el bookman. En ese momento se da cuenta de que Kain ha parado de ver las flores y ahora está de pie, mirándolos de frente hacia arriba desde donde está, mostrándoles una sonrisa serena. Ambos se ponen nerviosos al verlo.
- ¿Nos habrá oído, Lavi?
-No lo creo, estamos a más de veinte metros de distancia. –Contesta él, pero al hacerlo, se da cuenta de que Kain mueve los labios de nuevo para mostrar otra sonrisa.- Aunque, pensándolo bien, será mejor que nos vayamos… Benji, tu papá te va a mostrar una nueva forma de molestar a Yuu. –Dice extendiendo su mano instintivamente hacia abajo para tomar de la mano a su hijo, pero se dan cuenta de que el chico ya no está.
-¿Benji? –Lavi y Krory se miran el uno al otro, luego de lo cual empiezan a sudar frío.
-… Seguramente fue a molestar a Yuu por su cuenta…
-Hijo tuyo tenía que ser… mira que molestar al hombre soba de esa forma, tan descaradamente. –Regaña Krory.
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Road, con su forma humana, va paseándose en medio de un pueblo cualquiera, cubierta por su sombrilla y medio distraída con las curiosidades locales. Saca una paleta y le da algunas lamidas mientras busca con la mirada a la persona con la que debe encontrarse. Pasan unos momentos y finalmente los detecta, mostrándoles una sonrisa amplia y corriendo hasta ellos saludando con la mano.
-¡Hola! ¿Las hice esperar mucho? –Pregunta sentándose a la mesa, apoyando los codos en ella y su cabeza sobre sus palmas. Frente a ella se encuentra una niña de cinco años, de cabello castaño largo y ojos color carmesí, sentada sobre las piernas de una mujer castaña clara, que tiene la mejilla marcada por una cicatriz que abarca desde la base de la barbilla hasta el lado derecho de la frente. Sus ojos lilas estudian de arriba abajo el cuerpo de la Noé.
-No realmente, señorita Kamelot. –Responde la niña.
-Ara, ¿y Sayoko? Pensé que estaría con ustedes, como siempre.
-Sayoko tenía un asunto más importante que atender. –Responde la mujer castaña. – Además, es solo para esto, no hay necesidad de que nuestro grupo esté siempre junto.
-Pero ella es su mayor defensa, ¿no es así? ¿qué pasaría si algo le pasara a Lilith-chan mientras ella está ausente, Helena? –Le pregunta mientras estira la mano para hacerle una caricia bajo la barbilla a Lilith, que se ríe con cosquillas como la más inocente de las niñas.
-Se que eso no pasará. Aunque esté en esta forma, el poder de Lilith-sama sigue siendo más grande que el tuyo y que el mío, Road.
-Lo se. Y es por eso que estoy con ustedes. –Responde de mala gana la más vieja de los Noés, poniendo sobre la mesa un portafolios negro.
-Ara… ¿es este? –Pregunta la curiosa niñita, poniendo sus pequeñas manos sobre la cubierta de cuero. Helena cubre sus manos con las suyas, y suspirando, abre el contenido. Dentro hay unas jeringas llenas de líquido negro.
-En este mismo momento, paquetes como éste están siendo repartidos en los núcleos urbanos más importantes. Mis contactos locales se harán cargo de repartirlos entre los candidatos apropiados. –Explica la Kamelot.
-Vaya, realmente impresionante, Road. ¿No te traerá problemas con tu querido Conde?
-No, para nada. Tykki se encargó de explicárselo de tal forma que nos está dejando hacer lo que queramos, aún y cuando eso signifique aliarme con alguien como tú.
-¿Te refieres a mi? –Pregunta la preciosa, pero sombría niña.
-A ambas. Solo espero que ustedes cumplan su parte del acuerdo para que todo esto haya valido la pena. –Se pone de pie, dispuesta a retirarse.
-¿No te quedas más tiempo? Me gustaría conversar más contigo, Road-chan. –Le dice burlonamente Lilith. Road enseña los dientes por un segundo, pero luego cambia a su conocida sonrisa irónica. Un segundo después, ni Lilith ni Blavatski siguen en la mesa. Road sonríe de nuevo y también desaparece en medio de la multitud en un instante. Al segundo siguiente, una pared estalla y de ella sale corriendo y gritando un hombre con las venas de su cuerpo inflamadas y palpitando fuertemente, con sus músculos incrementando su tamaño y su piel tomando coloración gris.
-¡¡¡¡¡GGGGGGRRAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!!!!!!!!!! –Grita con voz casi monstruosa, mientras la gente alrededor comienza a gritar y correr despavorida. El portafolio con las inyecciones queda sobre la mesa, pero un ladrón cualquiera pasa corriendo y se lo lleva.
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Kanda y Kaori están hablando con Komui en su oficina. El espadachín tiene los brazos cruzados y los ojos cerrados mientras Kaori discute seriamente con el supervisor, poniendo su cara severa de antes.
-… Es por eso que Aniue debe volver conmigo lo más pronto posible.
-Ya te dije que es algo más complicado que eso, Kaori. –Insiste Kanda.- Por más que ese viejo esté llamándome, se tomó la decisión de que viniese a la Orden oscura para cumplir mi deber como exorcista, y eso ya no tiene vuelta de hoja.
-¡¡Pero Onii-sama!!
-Hm… ¿y qué es tan importante que no te puedes hacer cargo tu? –Le dice hastiado.- Yo ya no tengo ningún vínculo con ese lugar.
-¡Eso no es cierto! ¡El gay de la cocina me dijo que tú siempre pides soba para comer! ¡y que incluso algunos de los inútiles amigos que tienes aquí, te llaman "el hombre soba"!
Tanto Kanda como Komui se quedan blancos ante el comentario.
-Bueno, eso… -Trata de argumentar.
-No puedes negar que seguimos vivos en ti… Onii-sama, por favor…
-Lo que debe entender también, señorita Kanda. –Interrumpe Komui.- Es que al momento de formar parte de la Orden Oscura, Kanda-kun decidió abandonar su vida anterior y dedicar su vida a su misión. Es por eso que si el liderazgo de los Kanda está próximo a cambiar, le corresponde a usted asumir esa posición.
-¡¡¡¡¡RRRRRR!!!! –Profiere furiosa levantándose del asiento. El supervisor se queda asustado ante su reacción.
-Yo me haré cargo. –Le dice Kanda, dándose la vuelta y caminando tras ella.- Rayos, solo esto me faltaba… -Dice mientras sale detrás de su hermana menor. Al salir de la oficina, justo se encuentran con Stella, que se queda de pie de frente a Kanda, sorprendida de encontrarlo.
-Ohh… Kanda-san…
-Stella… -Responde él, con su tono serio acostumbrado.
-¿Cómo seguiste de tu herida?
-Bien, ya sabes que mi cuerpo se hace cargo de esas cosas solo.
-Ahh… yo venía a avisarle al supervisor sobre un reporte que vino, parece ser que tendremos una misión de improvisto.
-Oh, bien, hay que darse prisa. Kaori, tengo que ir a una misión, hablaremos de esto luego, ¿está bien? –Le dice despidiéndose.
-¡¡Un momento!!! –Los detiene extendiendo las manos entre ambos. A Kanda le pone la mano sobre el estómago y a Stella sobre el pecho, apretándoselo fuertemente, lo que provoca que se sonroje.
-¡¡Aaahhhh!! –Reacciona ruborizada.
-¡¡Onii-sama!! ¡¡¿quién es esta chica de caderas estrechas?!! ¿¡por qué la miras de esa forma!?
-No… no me estás tocando las caderas… -Se queja Stella, pero Kaori no hace más que apretar con más fuerza.- Ahh…
-¡¡Onii-sama!! ¡¡esta chica te está mirando como si le interesaras!!
-Es suficiente Kaori. –Le dice con voz molesta, tomando a su hermana por las muñecas y apartándola de Stella, que de inmediato retrocede unos pasos y se lleva las manos juntas al pecho, respirando agotada.- Deja al brote de frijol en paz.
-¿Brote de frijol?
-Che… -Profiere Kanda, dándose cuenta de que cometió un error.
-Onii-sama… tú… tú solo le pones apodos… a la gente que más aprecias… -Le recuerda sorprendida. Stella se sonroja al escuchar eso. Allen, que está comiendo junto con Lenalee, estornuda de repente.
-¡Achú!
-¿Estás bien, Allen?
-Si, alguien debe estar hablando de mí…
-Ohh.
-¡Es suficiente! ¡Debemos prepararnos para la misión! –Se da la vuelta y se aleja dando pasos largos. Stella se sonroja un poco y sale caminando tras él, pero Kaori vuelve a cortarle el paso.
-NO TE ACERQUES A MI ONII-SAMA… ¡¿ESTÁ CLARO?! –Pregunta amenazante. Stella se asusta al verla y solo la pasa de largo corriendo.
-¡Hasta luego! –Se despide. Kaori hace un puchero y sale corriendo detrás de ella. Benji, que observó toda la acción, sonríe y sale corriendo inadvertidamente detrás de ellos, rumbo al carruaje que los llevará a su siguiente misión…
(Continuará)
(Avance)
Colado. La súbita rivalidad entre Kaori y Stella pone en problemas a Kanda al enfrentarse al nuevo enemigo, pero una intromisión del mini bookman dejará al descubierto nuevas habilidades, mientras Hannah se acerca poco a poco a Lenalee, poniendo en peligro lo más querido, sin que sus motivos y los de Kain estén claros.
Próximo capítulo de Ser Celestial
Fricciones
¡Lucha por la salvación de las almas de los akumas!
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(omake)
Allen continúa secuestrado, y el criminal dejó una nota diciendo que Lenalee es la siguiente en desaparecer. El estudio de televisión del Omake Channel está lleno de policías haciendo preguntas por todos lados.
-¡¡No, Lenalee no!!! ¡¡¡¡Lenalee, yo voy a protegerte!!!! –Grita Saulen, luchando por ir a su lado. Mientras, Uzumaki girl sigue narrando la dramática situación de emergencia.
-Las autoridades tienen sitiado el parque de diversiones donde supuestamente, la criminal Rinalosa tiene secuestrado a Allen Walker. La nota, muy al estilo Dark, por cierto, dice que se presentará a secuestrar a Lenalee en la noche. Pero oh, esperen, hay un grupo de fans de Allen que han organizado un equipo de rescate y van a irrumpir para rescatarlo… ¿será que lo logran? Vamos con Majo16 hasta el lugar de los hechos.
-Aquí reportando, vamos a entrevistar a una de las integrantes del comité prorescate de Allen. Díganos, ¿por qué va a salvar a Allen?
-Sin comentarios. –Dice Anko. La cámara enfoca a Rukia-chan, preparando su bazooka.
-¿Podrán rescatar las valientes fans a Allen?
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Puff… y listo, espero que les haya gustado, poco a poco vamos entrando al desarrollo de la historia, aunque aún falta por presentar a un par de personajes por ahí. Bienvenida, Komomo-chan, muchas gracias por leer la historia, y espero que lo que falte te guste también. Si alguien más tiene alguna idea macabra para secuestrar a algún otro personaje, solo me dicen, que el omake se ha convertido en el espacio para que el pueblo se exprese, jejeje… Bueno, nuevamente espero que te haya gustado el cap, no olvides comentarlo, hasta luego.
