La tercer entrega. Inicia el festival Tanabata. MMMMM…. No estoy seguro de qué más decir.
III
Los problemas no habían sino empezado. En la misma jardinera donde se había aparecido un decidido Sasuke, completamente inmune hasta iniciadas las festividades, se presentó el que bien podría hacerse pasar como favorito del evento. Un lugarteniente de nombre Hiroto, de robusta corpulencia y ropajes finos. Siempre llevaba al evento cerca de veinte participantes incluido él mismo. Este hombre siempre viajaba con todos, manteniéndolos tan cerca cómo era posible. Recién había salido de recoger los documentos cuanto desplegó sus hombres por todo el lugar. Y sacando un abanico comenzó a ufanarse frente a todos.
–¡Desdichadas almas perdidas, hoy conocen a su ganador! –Con esta clase de grito llamó la atención de quienes estaban aún cerca. –Seis años seguidos ganador del evento de la torre de madera, el hombre más rico y valeroso del imperio. Si así lo prefieren, no hay necesidad de participar en el evento. Si, pueden estar allí, pero pobre del desgraciado que ose meterse en mi camino, porque el infierno no será sino una recompensa comparado con el dolor que puedo hacerle pasar.
–¡¿Qué te has creído, cerdo?! –Dijo Naruto Furioso de por si por la aparición de Sasuke en los alrededores. Hiroto no bien había centrado su atención recibió más provocaciones del rubio. –¡¿Crees que estamos todos nosotros pintados?! ¡¿Qué simplemente rendiremos nuestros sueños solo porque tú has ganado seis años seguidos?! ¡No vine de tan lejos para recibir esa clase de basura en mis oídos! ¡¿Crees que tengo tiempo para escuchar tus palabras rebuscadas?!
–Que valiente joven idiota. Dime, ¿Quién eres, muchacho?
–Mi nombre es Naruto Uzumaki, y algún día seré Hokage. Pero ahora te digo que si quieres el premio deberás pasar sobre mi cadáver.
–¡Naruto! –Dijo Sakura sabiendo que se estaba metiendo en problemas.
–Hokage, un título de shinobi. ¿A eso has venido? Yo vengo aquí para mantener las cosas tal como están. Me agrada tu ingenio y valentía. Y por como veo debes ser un chico talentoso. Te uniría a mi equipo, pero al parecer no vale la pena tenerte entre nosotros. Echa un vistazo, joven rubio. –Naruto no necesitó recorrer los alrededores con los ojos para saber que Hiroto tenía un alto número de guerreros, tan poderosos como temibles. –Este es mi ejército de peleadores, que harán lo que sea necesario para traerme la placa de oro. Tienen tanto poder como lealtad. Te sugiero no me provoques, que este ejercito puede ir hacia ti, y sacarte de la competencia antes del día del evento.
–Me gustaría que lo intentaran. Puedo hacerme de ellos en un momento.
–Muy valiente. Vengan, chicos. No podemos tocarlo hasta mañana por la noche.
Hiroto parecía molesto por la forma como Naruto se dirigió a él en ese momento. Fue retirándose dejando la propaganda de lado. Sakura de inmediato reprendió a Naruto con el clásico cocazo a la mollera.
–¡¿Qué te pasa?! ¡¿Acaso eres idiota?!
–¡Eso dolió!
–¡Veinte guerreros, contando a ese enorme mastodonte en contra de nosotros! ¡¿Tienes idea en la que nos acabas de meter?! ¡Ahora mismo debe estar pensando en cómo hacérnosla pagar por haberlo dejado en ridículo!
–Eso es lo que espero.
–¿Qué?
–No mires ahora, pero la gente de alrededor ha cambiado.
Sakura comenzó a mirar a su alrededor. No es como si hubiese prestado realmente atención hace un momento, pero los que parecían ser próximos competidores ahora estaban realmente motivados por la forma como uno se le enfrentó al dueño de los últimos seis títulos, creciendo en mente y espíritu. Shizune si notaba el cambio, sobre todo en aquellos que parecían desear entrar en el evento aún.
–Ese mastodonte no nos detendrá. Ahora no importa lo que pase, los demás competirán para no dejarle ganar.
–¿Entiendes que posiblemente muchos de ellos podrían morir en manos de ese idiota? –Preguntó Shizune, lo que dejó a Naruto paralizado… no, petrificado de lo estúpido que se sentía en ese momento.
–¡IDIOTA!
Sakura lanzó a Naruto por el aire, estrellándolo contra el árbol de la jardinera, un enorme roble que se cimbró al golpe. Sakura se retiró rompiendo el adoquin con cada paso, mientras Shizune solo podía mirar a Naruto y reconocer que por más tiempo que pasara, ellos dos solo podían pelear entre sí.
Para cuando Los tres regresaron a casa, Tsunade ya estaba acomodando sus cosas dentro de la habitación de cama matrimonial. Esto fue notado solo cuando Sakura y Shizune llegaron por el atardecer, cayendo en cuenta de que sus maletas habían sido transportadas hasta el segundo piso.
–¿Qué sucede aquí? –Preguntó Sakura.
–Bueno, considerando que no regresaban, y que se está haciendo tarde para mi sueño de belleza, decidí que debía asignar las habitaciones yo misma. ¿Se divirtieron?
–Sasuke está en la ciudad. –Tsunade no parecía alterarse por esta noticia.
–Lo sabía. –Dijo Naruto. –Nos trajo aquí porque sabía que él estaría aquí. Sabía lo que deseaba él en este sitio.
–Naruto…
–¡No era para concedernos un deseo, sino para que él no pidiera uno! Tiene tantas ganas de que nosotros tres participemos en el dichoso evento con tal de que Sasuke no se vea beneficiado por obtener un ejército de las otras aldeas. ¿Crees que el emperador es suficientemente estúpido…?
–No es que sea estúpido, es que está forzado a hacer esto, cumplir el deseo del mejor guerrero de la torre de madera. Es una tradición que data desde el inicio del imperio mismo, incluso antes. Necesito que participen para inutilizar el deseo de Sasuke, háganlo y tendremos un año extra de paz. Fallen, y la aldea correrá peligro una vez más.
–¡Es estúpido! –Naruto salió caminando y maldiciendo de la recamara de Tsunade, sin dar siquiera oportunidad a una nueva discusión.
–¡Es un reverendo idiota! –Dijo Tsunade lanzando una almohada a la cabecera, la misma que explotó esparciendo plumas en la habitación. –Arriesga a la aldea con su forma orgullosa y egocéntrica de ser.
–Tampoco es como que nosotras estemos muy felices. –Dijo Shizune. –¿Por qué no nos contó el plan, en vez de solo buscar que lo descubramos?
–Porque Naruto aún busca redención para Sasuke. –Dijo Sakura apoyada en el marco de la puerta. –Si Naruto hubiese sabido que estábamos buscando nuevamente a Sasuke, no permitiría que nos inmiscuyéramos en el asunto. Ha gastado una vida entera buscando que regrese, aun cuando yo misma le dije que dejara de seguirlo. No le importó y continuó su propio método. No quiere enfrentarlo, sino todo lo contrario. Aliarse con él, quizás.
–No puedo permitir que Uchiha logre una alianza con nuestro rubio de oro. Sería tan peligroso como que Pain volviera a atacar la aldea. Ni siquiera yo pude contra Pain.
–Subestima a Naruto. –Dijo Sakura dando la espalda. –Él no se pondría en contra de nuestra aldea. No si con eso pierde más de lo que tiene.
Sakura fue la siguiente en dejar la habitación. Shizune veía sus maletas al otro lado de la cama matrimonial, lo que le decía que esa noche y durante una semana compartiría habitación con Tsunade.
Sakura buscaba a Naruto por la casa, encontrándolo en el balcón de la habitación. Antes de llegar a él, pudo ver cómo sus maletas y las de él ya estaban cerca de la puerta, lo que le hizo entender que esa noche y las que vienen compartiría lecho con el rubio.
–Grandioso, como si mi maestra no me deseara ver preocupada por esto. Al menos serán camas diferentes. –Susurró Sakura un poco molesta.
Luego de quejarse con su maestra en silencio, fue a ver a Naruto. Miraba este un cielo ya sin sol, el instante en que la noche comienza a expandirse en el cielo. La calle parecía algo silenciosa, al menos la parte de la calle en la que Naruto había puesto atención esa misma tarde. Oía venir a Sakura por los pasos tras de él, y la inconfundible forma de ser hacia él, un tanto comprensiva cuando entristecía o se alteraba en nivel medio y, sobre todo, en alto nivel. Solo ella lo iba a buscar, solo ella realmente se preocupaba por él, aún fuera de cualquier muestra de interés romántico.
–Naruto.
–Te equivocas si vienes a aconsejarme sobre esto de ponerme contra Sasuke. Ni siquiera creo que los señores feudales no sepan de su reputación Como guerrero rango S del libro Bingo.
–En realidad, vine a ponerme de tu lado. –Dijo Sakura respaldando sus brazos en la media barda de madera del balcón. –Esto se me hace el peor insulto a los guerreros del imperio, ponernos en contra de los demás con tal de satisfacer nuestro propio pecado.
–No hay de otra. Si participamos en esto debemos hacerlo juntos, fuera de cualquier deseo que podamos pedir.
Sakura tenía curiosidad. Anteriormente los tres acordaron cuidarse los unos a los otros, al menos hasta pedir el deseo final. Naruto había mencionado algunas cosas que irían encaminadas a ser un buen Hokage, como el hecho de ser instruido por los mejores shinobis del imperio. Pero, ¿Qué es lo que realmente desearía Naruto?
–Oye, necesito que me saques de una duda. Antes… me preguntaste sobre mi deseo, y ciertamente no sabría contestarte realmente. Pero, si habláramos de ti, ¿Tienes algún deseo que pedirle a los señores feudales.
–Mis deseos no son materiales, Sakura. Los deseos que valen la pena son ideas y sentimientos.
–Considerando que estamos cerca de pedir ambos, el deseo material y el espiritual. ¿Qué podrías pedirles a los señores feudales?
–No lo sé. –Naruto ahora dejaba de ver las estrellas para mirar a Sakura a los ojos. Ante la luz de la luna en creciente resplandor, podía ver esmeraldas dentro de los ojos de Sakura, brillando con luz propia. –Muy posiblemente a ti.
–Naruto. –Sakura se dio vuelta dándole la espalda al balcón. –Por favor, no hagas que esto crezca más. Recién me habías dicho que estabas harto de que te hiciera a un lado, tanto rechazo y depresión.
–Preguntaste qué es lo que desearía. –Naruto se recostó ahora en el balcón. –Y, debo confesarte, siempre lo deseo, cada Tanabata. Pero creo que no se cumplirá mágicamente. No hay forma. Tal vez deba dejarlo. Después de todo solo te molesto, y me ilusiono. Ya es suficiente.
–¿Cada año deseas que me enamore de ti?
–No, Sakura. Jamás se desea por el bien de uno. Solo… pido a los amantes de las estrellas qué me den una pista, una oportunidad, un rayo de luz que pueda hacer que yo destaque, una vez nada más, por encima de cualquier otra persona en tu corazón, ya sea persona del pasado, el presente o el futuro. Así al menos mi existencia valdrá algo para ti.
–Destacar en mi corazón. Ya lo has hecho, Naruto. –Naruto volvió sorprendido a ver a Sakura. –Desde que te conocí, pronto comencé a perder cualquier tipo de expectativa negativa hacia ti. Fue Sasuke quien me hizo saber que no comprendía lo que estabas pasando. Solo desde pequeño, condenado a ser señalado por cualquier persona que pasaba. Y sin embargo muestras una sonrisa en tu rostro, sin importar lo mucho que estés pasando. Has cambiado la vida de toda persona que te trata, especialmente las que necesitan cambiar su vida. Cualquiera estaría encantada de ver a un chico así. Sin embargo, tú eres una persona especial. Como lamento que tus deseos se vean frenados por mi propia intervención.
–Tu intervención. –Naruto bajó de la barda de madera. –tu intervención no es sino tus deseos. Cualquiera tiene derecho a desear por propio albedrío. Si no puedo tenerte, al menos te puedo proteger hasta el último de mis…
–Por favor, no te atrevas a ponerme por sobre tu vida.
–¿Y por qué no? –Naruto le tomó el hombro. –Tu eres la persona más importante en mi vida, por sobre todos los demás.
–Solo te dañas a ti mismo. –Sakura comenzó a girarse hasta estar frente a frente con él, a medio metro de distancia. –Prométeme que no cambiarás jamás. No puedo darte lo que mereces, pero puedo estar aquí para ti. Esa es la mejor forma como puedo pagarte todo cuanto has hecho por mí.
–No soy una persona adepta al cambio. Te lo prometo.
Sakura se fue acercando a él, abrazándolo y bajando la cabeza hasta pegar la oreja con el hombro de Naruto. No solo estaba tratando de calmar el ya alterado estado de Naruto, sino trataba de tranquilizarse ella. De seguir así las cosas no habría sino lágrimas y lamentos esa noche.
–Para la próxima vez que quieras calmarme, compadecerte de mí o incluso darme los buenos días, hay que saltarnos las palabras rebuscadas e ir directo a esta parte.
–Idiota. –Sakura terminó el abrazo, se limpió las lágrimas y comenzó a caminar a la habitación. –Será mejor que entremos a nuestra habitación. Tsunade dejó nuestras maletas en esta habitación.
–Toma la cama. Yo… estaré bien en el piso.
–Claro, no lo pensaba de otra manera. –Naruto con cara de T-T.
El día del inicio de la semana del Tanabata se llevó a cabo la presentación en la explanada del palacio imperial. El emperador en persona recibió a la gente que lo arriesgaba todo con tal de cumplir su deseo más anhelado, o el más necesario. Cerca de trecientas personas se daban cita en la explanada con sus mejores ropas (No, Ninguno de los protagonistas o Sasuke tenían otras ropas, por decreto de la ley de apariencia del anime escritas desde que inició el mismo). Acompañado por seis buenos guerreros, y los señores feudales del imperio, el emperador alzó los brazos y dijo con voz potente.
–¡Bienvenidos a todos, mis invitados! Hoy inicia la semana de fiesta por el Tanabata, la que iniciaremos aquí con la presentación de los guerreros que, haciendo uso solo de sus habilidades físicas, se enfrentarán en el evento de la torre de madera. A partir de este día todos ustedes serán huéspedes de la ciudad. Las reglas son sencillas. Aunque les está permitido eliminar a la competencia, el asesinato de un participante será penado con la muerte. Ya se les ha entregado un aro de chacra, el que nos dirá si están dejando la ciudad. –Naruto se tocaba el aro del cuello, un pedazo de metal que respondía a su propio chacra. –De momento nos permite monitorear su ubicación, permitiéndonos saber si han dejado la aldea. De ser así, el aro se cerrará cada vez más en su garganta conforme más se alejan de la ciudad.
–Grandioso. –Dijo uno de los guerreros al lado de Sakura.
–Como pueden ver, se les ha complacido con una cena en el restaurante "La casa de Kaguro." El dueño es el campeón de los últimos seis años, Hiroto. Lo que vuelve inútil pelear allí a menos que él directamente pelee con otro participante. Por lo mismo de que es el dueño y actual participante, estamos monitoreando constantemente sus actividades para evitar alguna ventaja que pudiera planear al introducir algún ingrediente extra en los alimentos. Si hay un caso de enfermedad, envenenamiento u otra estupidez causada por la comida, a él se le declarará traidor del imperio, y será encarcelado por el resto de sus días.
–Claro que no necesito esas niñerías. Perdería más de lo que gané en seis años.
–Les está permitido usar armas, chacra, cualquier tipo de técnica siempre y cuando ninguno de ustedes dañe a los civiles de la ciudad. De ser así, perderán cualquier derecho sobre su participación e inmunidad legal en esta ciudad. Así, se volverán civiles infractores. Los actos de heroísmo deben ser aclarados a las autoridades. –Naruto sabía que esto se dirigía a un caso similar al suyo. –Al iniciar el evento de la torre de madera los aros de chacra impedirán que ustedes la usen, y la única forma de desactivarlas será tomar la placa de la cima de la torre de madera y tocar con ella el aro. Hasta ese momento pueden usar su chacra. Aquel que toque el suelo de piedra de la explanada, con la placa dorada en manos y con su máscara puesta logrará ganar el deseo de mi persona, sea cual sea que podamos cumplir.
Los guerreros comenzaban a acicalarse sus armas, armaduras, protecciones y demás. Las cosas comenzarían cuando el emperador declarara iniciado el evento de eliminación aleatoria.
–Veo que no pueden esperar mucho. Bueno, que remedio. Oficialmente declaro iniciado… –Naruto, Sakura y Shizune estaban listos para enfrentar una avalancha de golpes por ser el blanco preferido de Taka, quienes ya estaban mirándolos, y de Hiroto y su mini ejército. –el torneo de la torre de madera del Tanabata… ¡Ahora!
La escolta del emperador se hizo cargo de llevarlo rápidamente a su refugio blindado, pues recién inició el festival todos los guerreros se fueron unos contra otros, buscando salir de la explanada aún de pie. Taka de inmediato buscó a Naruto y su pandilla, al igual que Hiroto lo hizo. Naruto se reprodujo en varios multiclones de sombra, protegiendo a sus compañeras con esto. Sasuke, sabiendo que esto sería posible, usó un jutsu de fuego, llamas de fénix para eliminar todos los clones de sombra. Sin embargo, no sabían que dentro se desarrollaba una estrategia más elaborada que solo un escudo.
–Estilo de la hoja, Granada de sombras.
Sakura expulsó a todos los clones de Naruto en una explosión de energía, lo que hizo que varios clones impactaran en todos los guerreros cercanos, especialmente en los dos grupos que se fueron en su contra. Aún mejor fue ver que al explotar había una cortina de humo negro que cubrió el escape de los tres de Konoha.
–Son buenos. –Dijo Jugo.
–¿Qué esperabas de alguien que se proclama futuro Hokage? –Afirmó Sasuke con una media sonrisa en el rostro.
Naruto, Sakura y Shizune lograron salir apenas completos del palacio. La guerra había iniciado, y ellos ahora eran el objetivo de dos peligrosos bandos. Como escondite de momento tenían el techo de una tienda de telas, lejos del palacio. Asomándose por la orilla, comenzaban a pensar la forma correcta para inmiscuirse entre todos sin ser descubiertos.
–Bueno, no esperaba que fuera fácil. –Dijo Sakura.
–Necesitamos desviarlos de nuestro camino a la posada. –Shizune comenzaba a analizar las calles y el camino. –Si los guiamos a la posada será un desastre para plumas de paloma.
–Me da curiosidad saber el motivo de ese apodo. ¿Alguien sabe cómo se llama realmente?
–Ni idea. –contestaron ambas.
–Bueno. Debemos movernos, no es así. –Naruto comenzó a conjurar el jutsu de clones de sombras, formando así tres replicas. De allí, logró disfrazar a dos de ellos de Sakura y Shizune.
–Aun cuando sean fieles copias, no podemos dejarnos ver entre la gente. –Dijo Sakura.
–No nos verán. Ahora, necesito que me imiten. –Ambas se pusieron de pie, logrando imitar los sellos de mano de Naruto. –Lo que van a aprender es un jutsu personal. Si lo usan de mala manera, lo sabré.
–Muy bien.
–De acuerdo. Les pondré el ejemplo y ustedes lo imitarán. Arte de la familia Uzumaki: ¡Jutsu Sexy!
Naruto ahora tomó la imagen de su versión femenina, de larga cabellera rubia, maquillando sus bigotes y con una ropa de aldeana. Incluso había enmascarado con el jutsu el aro de chacra, lo que era ideal para evitar ser reconocidos por los demás participantes. Esta imagen no solo sorprendió a Shizune, sino que alteró a Sakura.
–¡¿Ese estúpido jutsu otra vez?!
–¿Tienes una mejor idea? –Naruto se acicalaba su ropa a la cintura y los hombros. –Estas ropas no son muy cómodas que digamos. Bueno, su turno. Solo piensen en quién les gustaría ser. De preferencia, en tu caso Sakura, elige otro color de pelo. No es muy común el color rosado en los seres humanos.
–¿Eso me hace parecer fenómeno?
–No, sino que te hace ver única ante los ojos de muchos. –Sakura se sonrojó sin dejar de mostrar un rostro enojado.
–Muy bien. Lo intentaré. –Shizune fue la primera que intentó el jutsu sexy de Naruto. –Jutsu sexy.
La imagen de Shizune era buena: se había alargado también el cabello y lo dejó suelo mostrando un cabello ondulado y sedoso. Sus ropas eran también de aldeano, su piel era un poco más oscura y sus ojos de un color miel.
–Bueno. Si debo ponerle un nombre a este jovenzuelo será Ahomaru. –Dijo Shizune al nombrar su nuevo yo. –¿Permaneceremos así?
–No por mucho. Solo hasta que alguien nos descubra. Trata de fingir la coz, o no servirá de mucho.
–Sí, claro. –Ahomaru se abrió un poco la camisa, observando lo bien definido que había quedado. –Dios santo. Que buen cuerpo. ¿Puedo tocarlo?
–Es tu cuerpo.
Mientras Shizune se exploraba todo cuanto podía, Sakura pensaba en el chico que deseaba ser. Una idea le llegó de pronto, y pensando en esa clase de ideas se transformó ella misma con el famoso jutsu sexy de Naruto. Al despejarse el humo, Sakura se había vuelto un joven de cabellera corta y alborotada de color castaño oscuro, con ropas de aldeano, ojos negros y sonrisa encantadora. Sakura ahora era un chico, lo que le hizo sentirse mal dentro de ella.
–Dios, soy un chico. Ahora si he tocado fondo.
–No es tan malo, Sakura. –Afirmó Ahomaru. –Y si has de nombrarte a ti misma…
–Sakura, solo Sakura.
–No puedes usar tú mismo nombre. Si no te decides… podrías ser Sakumo, o Sakuya, o…
–Te llamarás Sora. –Dijo Naruto. –Mientras que a mí me llamarán Natsume.
–¿Natsume?
–Sí. Ahora, que los clones distraigan a algunas personas mientras bajamos de aquí.
Los clones se lanzaron a su misión, mientras que los tres comenzaban a mezclarse entre el público.
, al servicio de la comunidad.
Se busca a un ave de verde plumaje y pico duro que responde a nombre de Polie. Esta ave dejó la casa en la que se le cuidaba. Se dice que ha ido a buscar gente que ha osado leer reviews sin dejar un comentario. Aunque el dueño comenta que no es un ave peligrosa, antecedentes mencionan que podría estar armada y es seriamente peligrosa. Si usted ve a esta ave, que no es más que un perico australiano con una furia incontrolable, tenga cuidado. Podría ser incluso más peligroso que un gerbo, un gremling o incluso un político que acaba de perder la terna. Padece de sus facultades mentales. Se recomienda dejar un comentario en cada uno de los fic que lea en la página, en especial este de aquí.
al servicio de la comunidad.
