Disclaimer: Los personajes pertenecen a Hiro Mashima.

Chicos, estaba muy insegura del contenido de este capítulo así que apenas lo leyó mi revisor oficial (mi pareja, pololo, novio, o como sea que le digan en otros lados) quise subirlo. Espero que les guste y el próximo ya está escrito así que lo subiré de improviso dentro de los próximos días

Kisses para todos y... ¡A leer!

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CAPÍTULO 3: De sueños y otras especias

El pequeño diálogo con Natsu del otro día, el de los sueños, aún me tiene un poco pasmada. Me gustaría preguntarle a Natsu qué cosas ha soñado, pero me daría vergüenza.

Sé que él tiende a ser bastante inocente pero también hay una parte más oculta... una que he alcanzado a vislumbrar sólo en ciertas ocasiones, y me da curiosidad.

Bueno, después de todo es un chico, como todos los demás y creo que como amiga tendía a olvidarme un poco de eso y ahora estoy más consciente de ello... me sonrojo de solo pensar en que me ha visto desnuda (en más de una ocasión), aunque claramente el contexto haya sido distinto. A decir verdad, también ha tocado más de la cuenta (a propósito y por casualidad)... tal vez no debería darle demasiadas vueltas a eso, o si no terminaré por deprimirme.

Tal vez debería olvidarme de todo el asunto...

– ¡Oi, Luce! – escucho una vocecita a mi espalda, haciendo eco de mis pensamientos.

– Na-natsu – estaba tan centrada en mi imaginación que olvidé que estaban aquí.

– ¿Cómo vas? – dice entusiasmado mirándome cocinar

– Bien, sólo falta agregar un poco de romero – digo revolviendo la salsa.

– Huele bien – dice alcanzando el frasco que acabo de dejar en la alacena.

– Sí, aparte del sabor le da buen aroma – me quedo pensándolo un momento y continúo – Bueno, tú has de saber más de eso que yo...

– Me gusta esto – dice abriendo el frasco para oler a la distancia – Oye, ahora que recuerdo ¿viste a Levy antes de que llegáramos?

– ¿Sí, por qué?

– Es que quería preguntarle algo y sentí su olor cuando llegamos.

– ¿Cómo sabes que es el de ella y no el de otra persona? – Siempre me lo pregunto.

– Cuando hay muchas personas juntas es difícil de distinguir, se mezcla todo pero llevo años junto a los del gremio y los diferencio fácilmente.

– Es increíble... puedes percibir muchas cosas con tu olfato.

– Sí, pero no siempre es agradable... – dice haciendo un mohín.

– Imagino que sí... no ha de ser agradable estar junto a los chicos después de entrenar – pienso en el olor a sudor y mi nariz se crispa en respuesta.

– No es agradable pero es esperable, es más difícil cuando es algo de improviso.

– Ya veo... – digo apagando la cocina y dejando reposar la salsa.

– La mayor parte del tiempo es normal... los hombres huelen a aromas secos, como a madera, cuero y especias, aunque unos menos desagradables que otros.

– ¿Y qué hay de las mujeres, olemos distinto?

– Las mujeres tienden a tener olores dulces, unas más frescas que otras, como Juvia que huele a algo dulce pero mojado. – dice dejando el frasco de vuelta en la alacena.

– ¿Mo-mojado? – Una sandía viene a mi cabeza rápidamente, es dulce pero mojada – ¿Cómo una fruta?

– Es más como una mezcla... como lima y jazmín… – suena a una mezcla extraña pero de alguna forma lo entiendo.

– Y... – la duda asalta mi cabeza pero no me atrevo a formularla.

Natsu se acerca a mí otro poco, poniéndome sumamente nerviosa.

– Tú hueles dulce – responde a mi pregunta sin formular – pero no un dulce empalagoso... – indica cerrando los ojos y acercándose directamente a mi cuello a olisquearme – Como a flores... – Puedo sentir su nariz hacer cosquillas en mi cuello, quitándome el aliento – Mmm... Un punto medio entre un lirio... y una azucena, puede ser. – dice finalmente, saliendo de su escondite en mi cuello sin alejarse de mí.

– ¿Acercarse a alguien para olerlo puede considerarse ofensivo, sabes?

– Pero yo sólo buscaba describirlo mejor... – dice volviendo a esconderse en la base de mi cuello – aunque la descripción nunca se acercaría lo suficiente. – Siento su nariz y su boca acariciando la piel de mi cuello y comienzo a preocuparme.

– Naa-natsu, Happy está en la otra habitación – le digo cuando siento el primero de sus besos posarse en mí.

– Ya lo sé – responde en un suspiro

– ¿No-no te incomoda? – pregunto sintiendo que en cualquier minuto mis piernas van a dejar de sostenerme.

– Trato de no pensar en eso...

Sus besos comienzan a ascender y siento su mano en mi cintura, atrayéndome a él. De pronto Happy ya no me importa y todo lo que queda es su toque y sus besos, avanzando lentamente por mi cuello hasta llegar a mi boca. Solo lleva allí un momento cuando se oye el grito desde la otra habitación.

– ¡Natsu! – llama Happy.

Natsu mira en esa dirección y se vuelve hacia mí nuevamente.

– Espera, iré a ver qué quiere.

Se aleja y recién entonces consigo soltar el aire que no sabía que estaba conteniendo. Me apoyo en la cocina mientras le veo cruzar el umbral de la puerta y trato de recuperar mi ritmo cardíaco normal.

– Uno de estos días me va a matar de un ataque – suelto en un susurro, llevándome una mano al pecho.

– No era esa mi intención... – dice Natsu volviendo a entrar a la cocina.

Siento el color subir a mi cara por haber sido oída y sólo sigo mi impulso de golpearlo, tirando la cuchara con que estaba revolviendo hacia él. La esquiva con facilidad pero Happy no tiene la misma suerte.

– Happy, discúlpame.

– Eres mala, Lucy... – dice Happy.

– Al que apuntaba era a Natsu – le digo, enojada.

– ¿Y yo qué hice? – pregunta el referido.

– Ya-ya no-no importa... – digo volviéndome hacia la cocina.

– ¿Estabas enojada por lo del sueño del otro día? – dice Happy con tono pícaro haciendo que me paralice.

– ¿Qué-qué dices? ¿Por qué estaría enojada por eso?

– Porque estabas soñando con Na... – Apenas comienza a decirlo Natsu lo levanta del piso y cubre la boca de Happy, prácticamente ahogándolo.

Demasiado tarde, ya acabo de enterarme que estuve soñando con Natsu. Pero si ellos lo sabían...

– Ni siquiera yo sé lo que estaba soñando... – digo sintiendo la ira en mi interior refulgiendo – ¿Cu-cuánto tiempo e-estuvieron escuchándome antes de que despertara? – pregunto con una explosiva mezcla de rabia y vergüenza.

– Etto... yo... – Natsu parece sumamente sonrojado y baja la barbilla escondiéndola en su bufanda

Happy se mueve entre las manos de Natsu hasta liberar su boca, tomando aire en un fuerte jadeo, se revuelve hasta liberarse y sale volando fuera del alcance de Natsu para contestarme.

– Natsu ya estaba observando cuando desperté. – Debe esquivar las manos de Natsu en el aire, pero lo hace con facilidad, riéndose de nuestra reacción. – Pero pensé que estaban conversando porque dijiste su nombre – sigue escapando, hasta la otra habitación y ambos lo seguimos.

– Happy, eso es traición – dice Natsu molesto mientras Happy se ríe tras su pata.

– Así que... ¿te divertiste? – le digo a Natsu, tratando de parecer amenazante (el mismo tono me ha funcionado en otras ocasiones), haciendo que se olvide de Happy por un rato.

– L-lu-lucy... yo... sólo tenía curiosidad...

Entiendo que sienta curiosidad (yo también la tengo), pero no por eso me involucro en un aspecto tan íntimo de él... Dios, todo esto es muy vergonzoso.

Suspiro profundamente y los miro con severidad.

– Vayan a comer antes que se enfríe... yo necesito un baño. No quiero mirar a ninguno de ustedes a la cara ahora.

Siento la mirada de ambos encima hasta que me encierro en el baño. Comienzo a llenar la tina con el estómago revuelto, sinceramente ya no tengo deseos de comer después de esto.

Me devuelvo a mi pieza a buscar un pijama porque el enojo me hizo olvidarlo, pero cuando llego ahí escucho el murmullo enojado de Happy en la cocina y la respuesta aún más fuerte de Natsu.

– ¡Pe-pero yo no sueño esas cosas!

Mi curiosidad me gana y me acerco a escuchar.

– ¡No es cierto! – Dice Happy con seguridad – dormimos juntos hace años y... he escuchado cosas... – añade con aire sombrío – que preferiría no haber escuchado.

– ¿Y desde cuando sabes eso? – O sea que está reconociendo que es cierto...

– Hace años... pero antes solías tener más pesadillas que sueños como el de Lucy – Y allá se van de nuevo mis ganas de oír esta conversación... me aparto.

– Oye, sólo una vez he soñado con ella... – ¡O sea que no están hablando de lo del otro día!

– Pero fue gracioso que te cayeras de la hamaca cuando intentaste buscarla.

– ¿Y-y, por qué, si me viste, no me despertaste antes que cayera? – dice Natsu.

– No lo sé, pasó muy rápido... Desperté cuando la estabas llamando y luego ¡Pum! Al suelo.

Imagino la escena y me da risa. Aunque sigo sintiendo curiosidad por saber qué es lo que soñó ya no tengo que preguntarme si ha soñado conmigo.

Siento un movimiento brusco en la cocina y me doy cuenta de que he sido atrapada. Me doy la vuelta, caminando lentamente hacia el cuarto de baño. No me hace falta mirarlo, sé que es Natsu quien está mirándome desde la puerta de la cocina.

– Yo sólo tenía curiosidad – digo en sorna, caminando con pijama en mano rumbo a la tina.