Capitulo III

Se vistió con un cómodo vestido índigo de una tela muy liviana y bajo al comedor. Inutaisho e Izayoi desayunaban en silencio pero con buen semblante.

Kagome: Buenos días- saludo sonriente.

Inutaisho: ¿Cómo amaneciste?- consulto.

Pero no pudo responder ya que Inuyasha apareció casi sorpresivamente en el lugar.

Inu: Hola- dijo colocándose detrás de Kagome y abrazándola con actitud de pertenecía.

Izayoi: ¡Hijo!- exclamo enérgica por la acción- ¿Ya has pasado tiempo con Kagome?

Inu: Si, mamá.

Izayoi: ¿Cuándo la viste?

Inu: La otra noche- dijo sin inmutarse demasiado- Cuando llegue, la encontré en el patio.

Kagome: Fui a tomar aire fresco- contesto roja de vergüenza por aquel abrazo.

Inuyasha miro a su padre quien todavía no estaba alegre. Inmediatamente dejo de abrazarla para solamente sostenerla a su lado desde la cintura.

Inutaisho: Quiero suponer que ya has pedido las correspondientes disculpas.

Inu: Claro que si- dijo a la defensiva.

Inutaisho no respondió nada y continuó desayunando. Kagome ya era grande y si Inuyasha no se comportaba tendría todo el derecho de quejarse con su padre.

Inu: Mamá, ya le dije a Kagome lo del vestido- suspiro- En mi humilde opinión, le quedara muy bien. Pero debería probárselo por las dudas.

Izayoi: Tienes razón- exclamo como si recién lo recordase- Ahora mismo subiremos a probártelo.

Inu: Bueno, yo ya me voy al trabajo- suspiro.

Miro a Kagome, le sonrió y salio tranquilo por la puerta principal.

* * * * *

Izayoi: Iremos a mi peluquería- sonrió mientras se acomodaba en la parte posterior del automóvil- Y le explicaras como quieres que te peinen para esta noche. Confió en tu buen gusto.

Pero Kagome escuchaba muy poco. Esos días había estado muy atenta ante las actitudes de Inuyasha con ella. No había bajado la defensiva pero se permitía pensar que no sería todo tan malo después de todo.

Izayoi: ¿Dónde estas Kagome?- dijo levantando un poco la voz.

Kagome: Ah?... perdón- sus mejillas se sonrojaron.

Izayoi: Espero que sea en mi hijo en quien piensas- sonrió más- Tu eres una muchacha magnifica para él.

Kagome: Gracias por pensar eso de mi.

Luego de 3 horas de preparaciones ambas salieron del centro comercial listas para la fiesta.

Izayoi: ¿Estas nerviosa?- consulto retocando su maquillaje de labios.

Kagome: No mucho- sonrío y miro por la ventanilla el paisaje pero algo llamo su atención.

En un bar, se encontraba un muchacho de cabellera plateada besando a una mujer de cabellera negra, larga.

Sencillamente no podía creerlo. Inuyasha no había cambiado en nada, seguía jugando con sus sentimientos igual que cuando era niña y tenía otras novias. Se sentía mal, destrozada. Una vez más había sido engañada por él.

Izayoi: ¿Qué te ocurre, querida?- pregunto asustada al ver la palidez que había adquirido Kagome tan súbitamente.

Kagome: Nada…- fingió su mejor sonrisa- No te permitiré Inuyasha Taisho que juegues con mi orgullo y emociones- pensó molesta.

Izayoi: Aoshi, mejor vamos directamente a la casa- no quería que le pasara nada a su nuera justo antes de la fiesta.

* * * * *

La mansión Taisho se encontraba repleta de invitados como nunca antes en ninguna otra ocasión. Los mozos se deslizaban entre la gente con agilidad, las voces se oían animadas en el dorado salón y la música de la orquesta acompañaba alegremente.

El anuncio de la boda de Inuyasha y Kagome era muy importante ante la sociedad ya que serian el sello final a la fusión más fuerte de dos empresas en todo Tokio.

Los comprometidos se encontraban saludando a la gente que se acercaba a felicitarlos pero hacia un tiempo el joven noto que ella no estaba siendo tan amable como de costumbre.

Inu: Estas muy callada- observo- ¿Te ocurre algo?

Kagome: Por supuesto que no- respondió sin mirarlo.

Inu: ¿Entonces?

Kagome: Un poco de nervios nada más…- suspiro y cerro los ojos. Si fuese por ella habría mandado al diablo a su prometido, para no verlo nunca más, pero eso seria escandaloso y no lo quería así.

Inuyasha solo suspiro. Sabía que algo en ella había cambiado súbitamente en las últimas horas.

Inutaisho se les acerco sonriendo y los llevo hacia donde se encontraba Izayoi. Ella los recibió con una sonrisa.

Inutaisho: Señores- pronuncio fuerte llamando la atención- Esta fiesta, como todos saben, ha sido para anunciarles que la boda de mi hijo y su hermosa prometida será en tan solo un mes.

Todas las miradas y aplausos fueron dirigidas a la pareja, quienes simplemente sonreían.

………: Felicitaciones, amigo- saludo acercándoseles cuando todos ya se habían retirado dejando a la pareja sola- Kagome, te ves hermosa. Haz crecido mucho desde la última vez.

Kagome: Gracias, Miroku- miro en otra dirección, no le caía nada bien ya que sabia que él fue el causante en el pasado que Inuyasha la traicionara tantas veces con mujeres mayores que ella.

Miroku: Parece que haz cambiado mucho, no tan solo físicamente- la miro de arriba a abajo.

Kagome: Algún día tenia que perder las costumbres de niña, ¿No lo crees?- pregunto fría. Se soltó del brazo de Inuyasha y dio unos cuantos pasos pero fue detenida.

Inu: ¿A dónde vas?- consulto. Era todo un hecho, Kagome había cambiado totalmente su actitud hacia él. Había vuelto a ser el frío hielo como cuando llego.

Kagome: A dar una vuelta, estoy harta de este ambiente.

Miroku: Por Dios- exclamo cuando se fue- ¿Es la misma Kagome que conocí hace unos años? No… esa es otra mujer, muy distinta.

Tomo una copa con champaña y se dirigió al patio en silencio, escapando de la gente furtivamente.

Kagome: Es un cínico… No sé como puede mirarme a la cara- se sentía muy molesta- Y ese estúpido de Miroku…

………..: Quien diría que ayer esta mujer jugaba entre las flores del jardín- sonrió a sus espaldas- Y hoy, tiene que casarse con el bestia de mi primo.

Kagome: Kouga!- exclamo alegre al verlo y abrazó a su gran amigo- Como me alegra verte.

Kouga: A mi también pequeña- afirmo- A mi también…

Ambos se liberaron del abrazo, con sonrisas que mostraban mucha felicidad por aquel reencuentro.

Kouga: Déjame verte- le pidió y ella dio unos paso atrás. El muchacho pudo ver como el corsé color crema ceñía su cuerpo, mostrando un voluptuoso pecho y una falda larda de seda del mismo color que caía muy delicadamente. Su cabellera con ondas, cuello y orejas adornados con relucientes diamantes.

Kagome: ¿Dónde haz estado?- interrogo sacándolo de sus pensamientos- Cuéntame de tu vida, por favor.

Kouga: Viajando de aquí para allá- sonrió mientras caminaban lejos de la gente, en la parte más oculta del jardín- Nada interesante. En cambio, tú eres un enigma para mí.

Kagome: ¿Por qué?- consulto sorprendida pero muy divertida.

Kouga: Te fuiste como una niña adorable y volviste como una mujer intrigante- afirmó deteniéndose- Tu abuela ha hecho un excelente trabajo.

Kagome: Gracias por notarlo- esbozo una sonrisa.

Kouga: Pero algo te esta molestando ¿O me equivoco?

Kagome: ¿Cómo…?

Kouga: Kagome, Kagome, Kagome…- le dio un fuerte abrazo- Cuando mi primo estaba molestando por cualquier lado, yo me encontraba contigo jugando y por sobre todo, conociéndote.

Sin aguantar más, hundió su rostro en su pecho. No lloraría, pero si necesitaba un poco de apoyo en ese momento.

Kouga inmediatamente la estrecho en un calido abrazo, sintiendo el exquisito perfume que usaba.

* * * * *

Inu: Miroku, ¿Haz visto a Kagome?- miro hacia ambos lados. En unos minutos terminaría la fiesta y ella no aparecía.

Miroku: No- se encogió los hombros- ¿La buscaste en el jardín?

Inu: No, realmente no- sin decir más se fue hacia el gran patio trasero.

Había mucha gente allí afuera ya que el lugar tenia un gran tamaño adornado con todo tipo de vegetación, pero ni rastros de su prometida.

Inu: ¿Dónde diablos…?- pero se calló.

Kagome y Kouga aparecieron de entre los árboles mas alejados, riendo muy divertidos, caminando de los brazos mientras se contaban anécdotas.

Kagome: ¿En serio?- volvió a reír.

Inu: Kagome…- la llamo y ambos lo observaron.

Kagome: ¿Qué quieres?- pregunto fría pero sin expresar su enojo.

Inu: En unos minutos terminará la fiesta y debemos ir a la entrada, junto a mis padres para despedir a los invitados- le explico entre dientes, conteniendo su molestia.

Kouga: Ve tranquila- le hablo ignorando a su primo- Luego seguiremos hablando.

Kagome: ¿Cuándo?- consulto sonriente.

Kouga: Bueno, vendré mañana temprano- miro a su primo- Así te hago compañía cuando mi primo este en su "duro trabajo".

Kagome: De acuerdo- sonrío nuevamente- Adiós- le dio un beso en la mejilla y se fue sin esperar a su prometido.

* * * * *

Inu: ¿Qué hacías con Kouga?- la tomo del brazo cuando ella estaba por entrar a su cuarto.

La fiesta había terminado hacia media hora y en cuanto vio que dejaba de conversar con su madre para dirigirse a su alcoba la siguió. No iba a pasar por alto aquello.

Kagome: No me parece ni el lugar ni el momento- opino seria.

Sin importarle nada, entro a la habitación con ella y cerro las puertas.

Inu: Contéstame- exigió, agarrándola nuevamente.

Kagome: ¿De que tienes miedo, Inuyasha?- consulto soltándose molesta- ¿De que te hiciera lo que me hiciste tu a mi?

Aquella pregunta lo dejo callado. No se la esperaba.

Kagome: No, Inuyasha. Yo no soy como tu- se quito los aros colgantes y collar, luego camino hacia su tocador para dejarlos dentro de una bella caja de plata- Yo respeto a quien, inevitablemente, será mi esposo.

Inu: Entonces ¿Qué hacías?

Kagome: Hablar con la única persona capaz de entenderme.

Inu: ¿Entenderte que?

Kagome: Las humillaciones que recibo de ti- su enojo logro escapar- Hoy cuando volvía de los preparativos con tu madre, te vi en los brazos de una de todas tus amantes.

Inu: ¿Ah?- no comprendía nada.

Kagome: Como lo escuchaste, te vi.

Inu: No era yo!- se defendió.

Kagome: Claro…- contesto con sarcasmo mientras lo empujaba para que saliera de su cuarto.

El joven se quedo quieto frente a la puerta cerrada de su prometida. No entendía nada.

* * * * *

Había dormido muy poco, ya se la pasó soñando con Inuyasha y su amante.

Se coloco una remera blanca que solo se ajustaba a la altura de su pecho, en corte princesa. Pantalones de jeans claros que simulaban estar desteñidos, unas ballerinas blancas y coloco unas cuantas cosas en una bolso chocolate ya que deseaba salir.

Entro al comedor y vio a sus suegros desayunado como siempre muy tranquilos. Miro a una esquina y encontró a Inuyasha hablando con el celular, casi en susurro.

Inu: Miroku, debo pedirte un favor- le informo.

Izayoi: ¿Cómo dormiste, querida?

Kagome: Bien- sonrió y siguió tomando su café, ignorando a Inuyasha- Seguramente le pide que le haga alguna cita…

Inutaisho: No queremos inmiscuirnos en sus asuntos, pero anoche sentimos una discusión…

Su hijo menor se acerco a la mesa e inmediatamente ella se paro dejando por sentado que no quería ni verlo.

Kagome: Creo que es mejor si se lo preguntan a Inuyasha- sonrió fríamente a este- Con permiso- se fue.

Inutaisho: Inuyasha- exclamo enojado- ¿Qué le hiciste ahora?

Se subió a su Mitsubishi Eclipse, se coloco unas gafas y salió de la gran mansión.

A su abuela no le gustaba que ella conducirá, ya que una dama debe salir siempre con el chofer, como lo hacia Izayoi. Pero aquello en esos momentos le importaba muy poco.

Ahora iría a dar vueltas por la ciudad y disfrutar del paisaje japonés ya que Kouga le había dejado un mensaje diciendo que no podría ir ese día.

* * * * *

Se encontraba sentado en su sillón de cuero negro en su sobria y elegantísima oficina. No lograba concentrarse demasiado en los papeles ya que el tema de Kagome lo traía molesto.

Su celular comenzó a sonar en el bolsillo del traje. Lo saco y leyó en la pantalla "Miroku"

Inu: ¿Y?- pregunto ansioso- ¿Qué averiguaste?

Miroku: Como sospechabas, él llegó hace unos días al país.

Inu: Maldito, ahora entiendo lo que sucedió- se echo para atrás, aun mas molesto ¿Cómo hacia ahora para que Kagome le creyera?

Miroku: No te preocupes. Ya se tranquilizará.

Inu: Eso espero.

* * * * *

Miraba a la gente pasar mientras ella colocaba la cantidad de azúcar que deseaba. Salir tan bruscamente le había impedido desayudar bien.

Su celular comenzó a sonar. Suspirando contesto sin mirar.

Kagome: ¿Hola?- contesto su celular. Se lo había dado Izayoi unos días antes para poder estar siempre comunicada con ella.

Izayoi: Hola querida- dijo dulcemente- ¿Dónde estas?

Kagome: En una cafetería- respondió suspirando. Quería mucho a su futura suegra, pero realmente deseaba que la dejara en paz unos segundos.

Izayoi: Querida, no debes estar enojada con Inuyasha por una tontería así- opinó haciendo que Kagome casi se ahogara con su cappucino.

Kagome: ¿Ah, si?- pregunto molesta- Eso era lo último que me faltaba- pensó- Que Izayoi defendiera las infidelidades de su hijo.

Izayoi: Si, Kagome- dijo con tranquilidad, sin percibir el cambio de su voz- Nosotros no tenemos problema si quieren vivir en otro lugar y no en la mansión.

Kagome: ¿Qué?

Izayoi: Por eso te llamaba. Para que si querías, fuéramos a una agencia.

Kagome: No, gracias Izayoi- dijo regresando al tono dulce- Esto debemos solucionarlo Inuyasha y yo.

Izayoi: Tienes razón. No debo inmiscuirme en sus asuntos.

Kagome: Yo se que sus intenciones son ayudarnos.

Izayoi: Bueno, nos veremos más tarde.

Ambas cortaron.

Kagome: Con que te gusta mentir- tomo su cartera, dejo una abundante propina y se fue.

Continuará….