Como quedé tan insatisfecha con el anterior, aquí les traigo el siguiente.

Yuri! on Ice es propiedad de Kubo Mitsurou, Sayo Yamamoto y el Estudio MAPPA. Yo no poseo nada, solo los feels y las ideas retorcidas.


El chocolate de las tres de la madrugada

Makkachin estaba apretujado entre él y Yuuri, enorme y peludo y profundamente dormido, pero aun así Viktor sentía su mano envuelta alrededor de la suya propia. Las cortinas estaban semi corridas, dejando entrar un poco de la intensa y blanca luz de la mañana, lo suficiente para iluminar discretamente la habitación pero no tanto como para despertar a alguno de los dos. Hacía calor, más de lo usual para ser primavera en La Toscana, y aunque haya dormido en ropa interior tenía una fina capa de sudor cubriéndole el cuerpo, pero tampoco hizo algún intento de levantarse; se sentía tranquilo, todavía un poco adormilado, con las extremidades lánguidas de una larga noche y el olor del chocolate caliente de las tres de la madrugada que a Yuuri se le había ocurrido preparar pero ni siquiera había terminado la taza.

Estaba en paz. Estaba total, completa y absolutamente feliz, también.

Makkachin bufó entre sueños y se removió, inquieto por algún sueño de perro que lo molestaba, provocando que Yuuri también se moviera, incómodo, buscando a tientas y sin ser realmente consciente la mano de Viktor que había soltado.

MmmfffViktor ―masculló, con la cabeza enterrada entre la almohada y Makkachin, lo suficientemente hondo para distorsionar la palabra.

Viktor soltó una risita, entre dientes y sin sonido, girando sobre sí mismo hasta lograr apoyarse en su costado izquierdo. Makkachin era una gran y peluda pared entre ellos, haciendo casi imposible que pudiera verle el rostro, pero desde su sitio lograba apenas ver su oreja y comprobó que la tenía ruborizada, sonrosada de tanto calor. La mano que antes había estado buscándolo permanecía en el hueco entre el vientre de Makkachin y el suyo propio, así que fue y con toda la delicadeza de la fue capaz la tomó entre la suya, enredando sus dedos con los de Yuuri, notando apenas cómo la piel de su propio dedo anular derecho y el izquierdo de su esposo tenían colores similares, quemados de tanto exponerse al sol, excepto por el espacio sobrante el falange y el anillo.

Afuera comenzaba a ser otro día hermoso para la Isla de Elba. Cuando ambos, Yuuri y Makkachin despertaran, irían a desayunar al pequeño pero acogedor restaurante que estaba en la esquina, y después podrían pasar al mercado a comprar vino y pan y aceite de oliva, porque desde que Viktor había recogido ese folleto en Florencia tenía ganas de preparar bruschetta y parpadelle, y aunque Yuuri y Yurio y a veces también Yakov dijeran que su cocina experimental era de todo menos buena, aun así, Yuuri siempre se comía lo que hacía sin dejar de sonreír.

La brisa comenzaba a levantar las cortinas lo suficiente para traer el olor del mar, siempre presente en Porto Azzurro, dejando entrever un poco más del sol en la habitación, pero Viktor no se molestó en ir a cerrarla. Estaba en paz. Estaba feliz. Estaba total, absolutamente en paz, feliz, y enamorado.


Sí, fue cortito, pero no podría estar más feliz y orgullosa de este drabble *cries in gallifreyan.* Revisé tantas páginas sobre La Toscana que ahora se me metió entre ceja y ceja que quiero ir algún día, así que ya saben, si hay alguien de Italia leyendo este fanfic, adópteme y lléveme, sé cocinar, ya no se me queman los huevos hervidos(?).

Hasta luego~

`v`)/