Sin más me retiro y doy las indicaciones de siempre.

Por favor, sean creativos con sus comentarios, que sean largos, que se note que han leído.

Y, se me había olvidado, pero si van a hacer comentarios ofensivos o despectivos, mejor ahórrenselos. Sin comentarios ofensivos ni insultos. Se les ruega encarecidamente, lean las indicaciones y los apartados de autor que no los pongo de adorno. Están al final de cada capítulo, una breve explicación.

Aclaraciones:

Narración.

Diálogo. —

‹‹Pensamientos.››

(*) Esto es un apartado para alguna palabra o concepto que aclararé al final del capítulo.

Advertencias:

OoC en los personajes.

OC's.

Situaciones sexuales implícitas-explícitas.

Lenguaje inapropiado o soez.

Género: Drama | Angst.

Clasificación: T| M.


Capítulo II

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‹‹La mejor amiga y la peor enemiga del alma es la fantasía.››

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Arturo Graf.

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Interrogantes.


Respiró agitadamente mientras intentaba removerse en aquella litera parecida a la piedra, las sábanas estaban rotas y grises, mas que por el color era por suciedad. Además, había un horrible olor a humedad y tierra, tan fuerte que cada vez que inhalaba le ardían las fosas nasales, la laringe, la faringe y el esófago. Todo al mismo tiempo, provocándole severos estragos estomacales…

El hedor a suciedad y viejo impregnaba demasiado el ambiente, las náuseas no tardaron en aparecer y pronto quiso dar arcadas… Pero se contuvo, no era momento de hacer un drama.

Intentó moverse, pero sus pies y todo su cuerpo le dolió… Lo que le recordó a las cortadas profundas y sangrantes de sus pies. Afligida, descendió la mirada, solo para sorprenderse de que sus pies fueron vendados cuidadosamente. Las gasas estaban limpias, significaba que no hacía mucho las cambiaron.

Terca, Hinata intentó moverse de nuevo pero no lo consiguió. Resultaba obvio, que con heridas insondables en las extremidades no podría desplazarse ni un milímetro fuera de esa cama, por mucha voluntad que tuviera.

Para su infortunio, concluyó que la voluntad no funcionaba si su cuerpo decaía. Lo que le llevó a pensar y envidiar a Naruto, su fuerza de voluntad no tenía igual y era muy capaz de hace milagros, sacando fuerza de flaqueza. Se odiaba a sí misma, por ser tan débil… Tenía muchas ganas de salir corriendo de esa cama, pero sus pies no lo soportarían… Y auguraba que su cuerpo tampoco lo haría.

Debo encontrar la manera de escapar, debo salir de aquí…

Mentalmente lo deseaba, físicamente se mostraba imposible.

Paseó sus ojos perla por toda la habitación, no había ventanas y la línea que separaba la puerta del suelo, indicaba que donde quiera que estuviera, había un poco de luz. Continúo examinando cuidadosamente el lugar, no había salidas. Esa habitación era mucho mas cerrada que la anterior, si tan solo hubiera logrado su propósito…

Su pecho se agitó violentamente producto de un sollozo ahogado, quiso llorar, pero se mordió el labio antes de soltar una sola lágrima. Aunque su iris estuviera inundada de ellas. Trató de, por lo menos sentarse, pero había olvidado que su brazo estaba inutilizado e inmovilizado por la fractura, se encontraba destinada a permanecer como una muñeca de porcelana cara, atada a una litera mugrienta y apestosa.

Ellos, la encontraron y llevaron de nuevo a su pequeña prisión de cristal. Y en su cabeza solo cabía una pregunta, ¿por qué su familia hizo eso? Aun, en esa situación tan horrible, no aceptaba que su parentela fuera tan mezquina como para hacer un trato con un Clan, que si bien no se conocía, tenía mucha tela por donde cortar y podía empeorar las cosas en la aldea.

Su intercambio era un trueque riesgoso…

¡El sello!

La peli-azul llevó las manos hacia su cuello, el ardor había desaparecido pero no los malos recuerdos de esa horrible marca que ahora yacía sobre su piel como un tatuaje permanente…

Bajó la mirada, triste y angustiada.

Es para marcar un territorio y una propiedad…

Su mente podía ser vil, pero no traicionera, y por lo general le decía la verdad en conjunción con su realidad. Y su materialidad era esa, lo que significaba esa marca. Repentinamente, escuchó pasos; y un sentimiento de congoja profunda la atacó de nuevo, y esta vez, no pudo evitar sollozar de terror e impotencia.

Ellos, seguramente iban a verificar que no intentara escapar.

¿Cómo lo haría?

A diferencia de la otra habitación, en esta ocasión no había ventanas por donde saltar.

Pudo distinguir las pisadas, eran cortas y rápidas, como si alguien fuese corriendo. Pronto, la apertura metálica que simulaba una puerta se abrió. Hinata dio un respingo, el miedo y la zozobra la invadieron de nuevo, intentó por todos los medios arrebujarse debajo de las sábanas para no ser violentada de nuevo.

¿Hinata? — la kunoichi reconoció de inmediato a la voz femenina que le habló.

Tan pronto como se cubrió, quitó las sábanas que le tapaban la cabeza, se irguió y en medio de la oscuridad, buscó a la menuda figura femenina que sostenía un candil.

¿Sa-Sakura-san? — preguntó dubitativa, al reconocer aquella exótica cabellera rosácea.

La mujer se acercó de a poco, consiguiendo que la luz le diera de lleno en el rostro. Los orbes verdes conectaron con los opalinos, la Hyūga sintió un gran alivio de encontrarse con un rostro conocido. Sin embargo, en medio de su alegría por no verse sola se preguntó, ¿qué hacía Sakura ahí?

¿Sa-Sakura-san, qué haces a-aquí?

La peli-rosa hizo un amago con la boca, mueca que se vio interrumpida por otra serie de pasos que venían en dirección hacia ellas. Hinata se angustió, seguramente la chica de cabellos rosados se había escapado de su celda y decidió ayudarla. Pero, ni siquiera consiguió entablar una conversación cuando los guardias venían a su encuentro para que no escaparan.

Claro, esa fue la conclusión a la que llegó la heredera Hyūga. No obstante, Hinata pasó por alto el hecho de que Sakura no se veía para nada afligida, al contrario, parecía que esperaba a todas luces que alguien llegara a buscarlas.

Las pisadas finalmente se detuvieron, justo frente a la puerta de metal abollado y la abrieron violentamente. La peli-azul ahogó un gemido, elaborado del preconcebido pánico que la atacó.

Desgraciadamente, la escasa luz que se hizo con el candil que Sakura llevaba, se apagó mágicamente con el aire implacable que golpeó la flama al azotar la puerta. La oscuridad le impidió ver los rostros, pero no las figuras, eran dos hombres, altos y portentosos.

Dos hombres con diferente fisonomía, dos hombres que se acercaban, y uno de ellos portaba aquellos ojos carmesí que tanto la aterraban.

Una mano se extendió y ella oprimió un grito de horror…

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Hinata soltó un terrible grito y se levantó de la cama con violencia, su rostro estaba húmedo, su flequillo pegado a la frente.

Hinata.

Escuchó repentinamente la voz de su primo, preocupado por el grito desgarrador que dio la Hyūga. Ésta, reaccionó ante la voz del castaño y prácticamente corrió hacia él, desligándose de las sábanas que la arropaban.

¡Ni-Nii-san! — clamó la pobre chica abrazando al castaño, afligida y dolida, con lágrimas en los ojos.

Neji correspondió al gesto, ya no era un secreto que cada vez que su prima tenía una pesadilla terminaba corriendo a su lado en busca de valor y refugio. Sin embargo, no quitaba la preocupación que le generaba dicho problema en su familiar.

Ni-Nii-san, fue horrible… — murmuró la Hyūga, al mismo tiempo que el castaño la guiaba de nuevo hacia su cama.

Incluso en ese instante, su prima no notó que se encontraban en su departamento y tampoco cuestionó como es que llegó hasta ahí después de haberse desmayado sin estar él cerca.

Lo sé, Hinata, lo sé. — articuló él, paciente ante los desvaríos que presentaba la peli-azul después de uno de sus episodios, como a ella le gustaba llamarle. —. Descansa, necesitas dormir de verdad. — dijo, haciéndole compañía en la cama.

Sinceramente, esperaba que pudiera descansar realmente.

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Neji, jamás se tomó la tarea de preguntarle a su prima en qué consistían sus pesadillas. De hecho, hasta ese momento, no las tomó tan en serio. Pero ahora, le preocupaban en demasía… Cada vez se tornaban seguidas y trastornaban mucho a Hinata, le intranquilizaba que las funciones cerebrales de la peli-azul se trastocaran tanto que no supiera diferenciar la realidad del sueño.

Neji Hyūga, quería atribuir la condición de su prima a sus problemas de depresión y demás accidentes que generaron la circunstancia.

Hinata sufría un declive emocional por diversas razones, entre ellas, la exigencia de Hiashi ante sus estudios. La constante comparación entre él y Hinata, era un tema que le bajaba el ánimo y la moral. No se sentía orgulloso de ello, en un pasado hubiese gozado torturando a su prima, pero después de todo lo que sucedió… No tenía la menor intención de crucificar mas a Hinata, ya había sufrido suficiente como para que él también se la cargara con un rencor inusitado y estúpido. Ya no tenía doce años.

Pese a que, sabía que su prima presentaba un cuadro emocional inestable, le inquietaba de sobremanera las razones disparadas en las que ahora tenía sus pesadillas. Sí, eran pesadillas, todos algunas vez pasamos por esos tragos amargos que nos despiertan a medianoche y nos dejan sin las ganas de volver a cerrar los ojos.

Sin embargo, Neji tenía la seguridad y la certeza, que detrás de todos esos delirios, tenía un núcleo, una razón de ser y no solo porque sí. Porque para él, todo tenía un discernimiento, todo tenía una explicación y una lógica… Y desafortunadamente él la desconocía.

Al castaño no le gustaba la ignorancia, pero, llegaba a la conclusión que ese era un mal que podría erradicarse; si sabía exactamente dónde buscar.

Suspiró y miró el frasco de medicamento en su mano izquierda, lo tomó del cajón del buró de Hinata. Estaba lleno, su prima no se había tomado la medicina que le ayudaba a dormir y así disminuir sus pesadillas.

Exhaló hondo, estaba frustrado.

¿Neji? — llamó una voz femenina, el aludido nada mas elevó la mirada e hizo contacto con unos orbes verde jade.

La fémina le sonrió, calurosa y tierna.

Acabo de aplicarle el medicamento, dormirá sin problemas esta noche. — alivió, o por lo menos lo intentó.

Mira esto. — articuló él, con voz seria.

Sakura se acercó a su novio y tomó el frasco que tenía entre las manos, leyó el nombre del fármaco y enseguida observó a su pareja. Por la arruga que denotaba en su nariz, estaba bastante molesto de que su prima no acatara las reglas que Tsunade les había dado (le había dado a él, porque Hiashi ignoró el diagnóstico diciendo que era un simple capricho de su hija para llamar su atención).

Esta droga no es buena para ella. — mencionó la peli-rosa, entregándole nuevamente el frasco.

El castaño la miró, y con un vistazo supo que quería una explicación clara. La peli-rosa sonrió, su novio se ponía exigente cuando de preocuparse por las personas que le importaban se trataba.

Es un medicamento que se le da a los fumadores para que dejen el vicio. — aclaró —. Pero está contraindicado por los efectos que puede llegar a tener en el comportamiento, hostilidad, agitación y puede empeorar la depresión, además… — la Haruno se cortó, cavilando. Sabía que su novio querría saberlo y adornar las palabras no iba con Neji Hyūga. Así que lo abordó directo —… Induce pensamientos suicidas… — murmuró.

Neji no demostró sorpresa, era algo que ya sabía porque lo había investigado. Sin embargo, no era lo mismo buscarlo en internet con escases de tiempo, a que un médico o un estudiante de dicha carrera se lo dijera. Y no confiaba en nadie mas que no fuera su novia. Una estudiante destacada de la Facultad de Medicina.

Ahora entiendo porque quiso cortarse las venas.

La peli-rosa asintió, recordando aquel angustioso episodio cuando se encontraron a Hinata, con el agua de la bañera teñida de rojo carmesí. Pálida y las muñecas con cortes profundos… A la Haruno la recorrió un escalofrío, nunca pensó que tendría que atender a una de sus amigas en una situación como esa.

El fármaco que le apliqué tiene mejores efectos a largo plazo. — aplacó un poco la angustia de su novio, éste nada mas asintió, dejando del frasco con el medicamento en una de las elegantes mesas que acompañaban a los sillones neutros.

Neji se quedó ido, mirando el susodicho recipiente con la droga que se suponía ayudaría a su prima a dormir mejor y dejar la depresión inducida. Hasta que una pequeña mano suave le recorrió la mejilla hasta llegar a su barbilla, en una tenue caricia.

Era Sakura que llamaba su atención, de una forma delicada para que le prestara cuidado. Movido por una fuerza gravitacional que solo Sakura poseía, la contempló.

Su novia le sonreía, con dulzura. Seguramente recordaba que cuando lo conoció, no era mas que un maldito, un ser vengativo y sin escrúpulos que no le importaba dañar a nadie, ni siquiera a su propia familia. Mucho menos, si era su prima…

Sé que estás inquieto. — consintió su novia —. Pero encontraremos una solución para esto.

El apoyo de Sakura siempre fue fundamental en muchas de las cosas que había concebido en su vida, y que estuviera ahí. Solamente reafirmaba su decisión y elección, no se equivocó al escogerla como su pareja. El castaño correspondió a la caricia con un dulce beso en los labios de la chica, inhaló el delicioso aroma a cerezos de su cabello y respondió.

Lo sé, sé que encontraremos una solución.

Eso para Neji, era una promesa como el amor que sentía por ella.

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Itachi Uchiha, comúnmente se llamaba a sí mismo, una persona muy convencional con una vida ordinaria.

Claramente, eso era lo que menos tenía en su vida cotidiana. Itachi Uchiha, era el hijo mayor de Fugaku y Mikoto Uchiha, ambos dueños de un emporio grandísimo que incluía la mitad del país del fuego más los negocios, fuera del mismo. Y como el primogénito, era el sucesor de su padre.

Para Itachi, ser un Uchiha requería de mucho temple y exigencia, con un ingrediente fundamental. La excelencia.

Cualidad que Fugaku destacaba cada que podía, las veces que quería, lo que significaba todo el tiempo y él ya estaba harto. Su padre no era una mala persona, de hecho, le gustaba estar a la altura de todas las grandes familias. Eso no lo hacía malo, simplemente era un estatus que debían mantener como una cabeza en la sociedad. Sin embargo, estaba cansado de ese ambiente tan asfixiante, en su casa, en la empresa… Incluso, en la universidad. Su apellido le perseguía de forma irritante.

No culpaba a sus padres, realmente tampoco fue su idea. No. Fue nada mas un legado que debían mantener. O por lo menos, era la forma en la que Itachi veía todo ese ambiente hostil de apariencias y beneficios.

Por esa razón, antes de terminar la universidad y tomar el puesto que le correspondía en el bufete de su padre. Pidió que se le otorgara un poco de independencia.

Mas que una petición, era una exigencia. Sus padres lo habían hecho mantenerse entre libros durante toda su vida, por lo menos debían compensarlo con un poco de libertad (no es que no la tuviera, solo quería salir de esa casa llena de banalidades que inclusive sus padres despreciaban). Sus progenitores no tuvieron objeción alguna, de hecho, ellos fueron los que le consiguieron el departamento en una de las zonas mas seguras de la ciudad.

Según su madre, Hiashi alguna vez le comentó que su hija y su sobrino vivían por esa área, que no habían tenido inconvenientes con vándalos ni nada parecido. Itachi no le tomó la menor importancia al comentario, de hecho, poco le importaba si tenía algún conocido rondándole. La familia Hyūga no le desagradaba, tenía cierta amistad con Neji. Practicaban natación y artes marciales juntos, por eso tenían cierta afinidad.

No obstante, de las hijas de Hiashi no sabía mucho, excepto de la mayor, a la que había visto un par de veces y fue en su niñez. No la visualizó hasta el día de hoy.

Y lamentaba que fuera en una extraña situación.

¿Qué se supone que haces? — preguntó Deidara saliendo de la cocina, masticando lo que supuso un pedazo de pan de centeno.

Lo que le recordó que debía hacer las compras al día siguiente o no tendrían nada que comer el resto de la semana.

Estudiando. — respondió escueto, o es lo que debería estar haciendo, pero no pasó ni del primer párrafo del libro de Derecho Mercantil.

¿Sí? No has pasado del mismo párrafo desde que te vi tomar el libro. — se mofó el rubio.

Lo haría si te callaras.

Deidara hizo un puchero y chasqueó la lengua.

Seguro sigues pensando que asustaste a la pobre chica y por eso se desmayó. — se burló de nuevo, soltando tremenda risotada que casi lo dejó sordo.

Itachi despegó sus profundos ojos negros de las interminables letras del libro, retratándolos en el rubio de orbes azules. Por la profunda seriedad de su mirada, Deidara supo que no estaba nada contento con la conjetura que acababa de hacer.

Está bien, tal vez exagero.

Itachi elevó una ceja con la interrogante irónica: ¿tal vez, tú crees?

Su primo dijo que es propensa a las bajas de presión por sobresaltos. — añadió simple —. Supongo que ver a un par de extraños montando cajas y hablar con familiaridad le asustó. — concluyó el Uchiha, regresando a su lectura.

Si es así, ten cuidado, la próxima vez que te vea no le vaya a dar un infarto. — bromeó de nuevo, Itachi ignoró la chanza.

Hasta que le escuchó tomar las llaves del cenicero que estaba en la mesa de la entrada, con desidia, levantó el iris inéditamente al verlo marchar hacia la puerta.

¿A dónde vas?

A comprar algo para la cena. — respondió con obviedad Deidara —. No sé si te has dado cuenta, pero no hay nada decente en la alacena. Y las cucarachas no cuentan como comida nutritiva. — rezongó, Itachi entornó los ojos.

Ahí no había cucarachas.

No exageres, aquí no hay cucarachas. — contradijo, el rubio soltó una risa.

¿Quieres algo especial para cenar? — Itachi negó y volvió a su lectura.

Trae lo que te apetezca.

Deidara se encogió de hombros, con un sonoro grito de: ¡Vuelvo pronto, amor!

Cerró la puerta y dejó solo al Uchiha. Pero no pasaron cinco minutos de haberse concentrado en la lectura cuando nuevamente los pensamientos lo atacaron, Itachi tenía un desorden obsesivo-compulsivo con las cosas que sucedían y no poseían explicación alguna. Él gozaba de encontrarle respuesta a todo, una respuesta clara y lógica por supuesto.

O esa era la conclusión a la que llegó Deidara, cada vez que su amigo se desconcentraba de sus labores para encontrarle explicaciones a situaciones lógicas o inverosímiles. Y la que sucedió esa misma tarde, era una obvia para Deidara; pero anormal para Itachi.

No concebía la idea de que una chica se desmayara únicamente por ver a alguien repentinamente; aun así fuese un extraño, sí, existían casos. Sin embargo, para que se dieran debía existir un tremendo trauma, mucho miedo o un pánico inexplicable. Por eso, la situación le rondaba la cabeza. A lo mejor no era nada, pero la sensación de comezón en sus manos cuando la tomó para evitar su caída y posible golpe en la cabeza no se iba, tampoco la percepción de ardor en ellas que por poco le hicieron soltarla y dejarla desplomarse.

Eso para él, era ilógico, no obstante, también tenía un motivo y una razón de ser para que se diera.

Itachi, finalmente, después de cavilarlo tanto, se dio por vencido. La verdad es que lo mas probable es que le estuviera dando vueltas a un asunto que no tenía ni pies ni cabeza, solamente perdía el tiempo pensando en cosas que no debía. En las próximas horas tendría el primer parcial del semestre y no podía darse el lujo de desperdiciar horas importantes, buscando respuestas a tontas interrogantes.

Cerró los ojos, soltó un suspiro y continúo leyendo.

Lo mas probable es que no se la volviera a encontrar, tampoco es como que lo deseara.

Entre mas lejos se mantuviera de los Hyūga, mejor.


Notas de autor:

¡Hola!

Antes que nada, debo una disculpa por la tardanza, pero debido a cuestiones de la universidad me he visto casi imposibilitada de escribir. Apenas y he podido sacar el OS del reto, así que espero que comprendan las razones de mis tardanzas con las actualizaciones, a parte de que esta no es la única historia que tengo. De igual manera, deseo que este capítulo les haya gustado.

Sí, ya sé que no hay mucho ItaHina todavía, pero soy una persona lenta y me gusta hacer las cosas bien, no dar acercamientos de la nada, precipitados y sin lógica. Por lo menos trato de amoldarlo a mi manera, para que no haya mucho OoC. Esperaré atentamente su opinión.

Agradezco a Blacklady Hyuuga, Yk2895, Mar Angys Dreams, Angel María 15, MarianitaUchiha, Invader Zam, CONNIE23, Sonohrina, RinneRikudo, Crimela, Ela de Uchiha, Tifa the Killer. Y a todos los que me agregan a alertas y favoritos, un millón de gracias. Espero lo hayan disfrutado, o alguna parte por lo menos.

Me despido, un abrazo y un saludo para todos.