Canción del capítulo: Nada- Camila, dejarte de amar

Pueden leerlo antes de empezar el capitulo o mientras lo estén haciendo… disfrútenlo.


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Nada

Edward

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Solamente pienso en ti

Desde el día en que te vi

Siento mariposas por dentro.

Para ti fue temporal

Una luz artificial

Y eso me ha dolido este tiempo.

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¿Qué hombre podría llegar a ser más patético que yo? Aquí en mi cuarto con las cortinas cerradas escuchando música clásica y con una chica en mis pensamientos, recordando todo lo que había pasado desde que nos habíamos conocido, cuando se me pasó por la cabeza creer que esa chica era distinta ya que se había mostrado distinta a todas las que se me habían acercado alguna vez. Pero no, era igual que todas, y hasta podría decir que peor.

Había sido algo tan maravilloso ese día, me había buscado solo para pedirme que nos juntáramos esa noche y luego, yo me entrego a ella, yo quería que fuera ella mi primera vez, así que me dejé llevar, a lo que vi, a ella le había gustado. Todavía no podía creer que solo en horas las cosas pudieran cambiar, la veo con otro que no es ni nada menos que su novio. Ella tenía novio pero se había acostado conmigo, genial.

Un juego, eso había sido yo, un juego más, lo peor es que me culpaba por todo, con todos los concejos que me daba mi hermana, caí con la peor de todas, ahora tendría con que alardear, sus amigas estarían envidiosas porque ella se había acostado con Cullen mientras tenia novio, mientras que ellas no podían hacerlo. Era realmente patética mi postura, no podía creer que hubiera caído tan bajo, yo era quien debería jugar con las chicas, no ella conmigo, patético, patético, patético, no había otro significado a mi estupidez.

La gota que derramó el vaso fue al día siguiente cuando todos nos quedaron mirando en el instituto, yo pensaba que Bella había esparcido el rumor de lo que había pasado la noche anterior, pero solo era que alguien había abierto su boca y todos sabían que Alice y Edward Cullen estaban en su misma escuela. Nadie nos dejó tranquilos ese día, todos querían la atención de los chicos nuevos, y no porque lo fueran, si no porque eran hijos del hombre más rico de Seattle. Con mi hermana intentamos por todos los medios darles a entender que éramos como todos los demás, pero parecía que ellos eran sordos y solo querían aparentar. Estaba orgulloso de mi padre, por sus logros, pero no con toda la popularidad que nos había entregado.

Ese día estuve deprimido toda la mañana, ella había jugado conmigo, solo algo de una noche y se queda en eso. Alice tenía razón, yo no debía bajarme a eso, debía ser más fuerte que Bella y demostrar que ella no era superior, era yo quien podía jugar, no ella.

Mi hermana quiso matarme esa mañana cuando sin querer se enteró que me había acostado con ella. Siempre habíamos hablado de esperar por la persona correcta, aunque sonara estúpido para dos adolecentes, pero era lo que nos había inculcado nuestros padres y yo había pensado que ella era la indicada, aunque fuera cosa de una noche, pero al verme sufrir viéndola abrazada a otro hombre, no era mi mejor proeza. Así que desde ese momento entendí que debía ser yo quien fuera indiferente, caería una vez, pero no una segunda, no me importó si estábamos en la misma sala, yo solo me preocuparía de colocar atención y nada más, ella ya no existiría en mi vida.

Al principio dio resultado, además con mi hermana cerca, nadie podía estar triste, me animó que el lunes de la semana siguiente partiéramos en nuestros verdaderos autos, eso si me subió el autoestima, que mejor, si querían ver a los Cullen, bien, los verían. Lo mejor de todo fue ver la cara de Bella al ver entrar los coches y a mi bajar del mío. No podía negarlo, todos los días había estado pendiente de ella. Había dejado de ir a la cafetería porque no quería verla en brazos de ese chico, así que me iba a una plaza cerca de ahí, dejaba el auto y solo caminaba, me había servido mucho esos días. Pero volver a encontrarme en el mismo baño que la primera vez que me dirigió la palabra, no era coincidencia. Sentí su presencia inmediatamente, su olor llenaba el lugar, así que cuando salí del cubículo no era de sorpresa verla sentada donde mismo. Ahora era ella la sorprendida porque yo supiera porque estaba ahí. Más sorprendida la dejé cuando la bese, sabía que era un juego, quería al chico atractivo y con dinero, pero solo era eso, y no iba a ser conmigo, solo tendría de mi ese beso, aunque por dentro lo único que quisiese fue más y más de ella.

Y ahora aquí patéticamente mirando el techo, escuchando música y mortificándome pensando que hubiera pasado si la hubiese dejado seguir hablando o que hubiera hecho lo que quisiera conmigo. Yo sabía que la dejaría, no podía negar que lo único que quería era tenerla cerca, aunque solo fuera para jugar conmigo, esta mujer me tenía loco.

Esa noche cenamos toda la familia reunida, después de tres días en que mi padre había tenido mucho trabajo por lo que llegaba casi de madrugada, ese día estábamos todos sentados comiendo y riendo. Adoraba a mi familia, podría hacer lo que fuera por ellos. Nos preguntaron cómo íbamos en la escuela a lo que contestamos que todo iba perfectamente, fue en ese momento que sentí que Alice me ocultaba algo, hablaba como si nada pasara pero a mí nunca me miró. Si, algo me estaba ocultando, luego hablaría con ella. Ayudamos a mamá a levantar la mesa y a ordenar la cocina, ella hace tres días que no veía a su marido así que necesitaban su espacio, además era una posibilidad para hablar con mi hermana y que nadie nos molestara.

Mientras yo lavaba, ella secaba los platos, no me miraba, no decía ningún chiste, y lo más sorprendente de todo, no hablaba, algo realmente extraño de parte de ella. Yo era el callado, ella ya que hablaba hasta por los codos, yo el reprimido, ella quien decía todo lo que opinaba.

- Demasiado silencio… o no eres mi melliza o estás enferma- Alice sonrió mientras seguía con el mismo plato hace diez minutos

- Estoy cansada, solo eso… en realidad cansa educación física, en especial si tienes que cuidar que tu manicure y vestimenta se vea bien mientras haces abdominales o juegas vóley

- Y tú crees que yo me lo voy a creer… debo recordarte hermanita que estuvimos nueve meses compartiendo el útero de mamá, luego cuatro años más durmiendo en la misma habitación y para más, se cuando me ocultas algo

- Hubieron dos minutos de nuestras vidas que estuvimos separados… te apresurarte y no me esperaste dos minutos más para nacer juntos- sonreí, siempre salía con lo mismo, no soportaba que yo hubiera nacido dos minutos antes y no la hubiese esperado

- No quiero ni imaginar cuanto le hubiera dolido a mamá que naciéramos juntos- ambos nos estremecimos- ¿Qué ocurrió?- Alice suspiró

- Creo que hay veces que odio esta conexión- dejé de lavar mirándola detenidamente- ¡está bien!... en la clase de Literatura, la que no tenemos juntos… bueno, Bella se sentó conmigo

- ¿Bella? ¿Bella Swan?

- Si tonto, no hay otra… estoy segura que quería convencerme de que es una chica buena, aunque le dejé bien en claro que con mi hermano no se juega- bajé la vista- Edward, no entiendo cómo puede gustarte… fue cruel contigo, nunca te dijo que estaba con otro

- Yo tampoco dejé que hablara, Alice

Nos quedamos en silencio mientras terminábamos de ordenar, subimos las escaleras, Alice intentaba empujarme para que tropezara pero no le daba resultado, sabía que debía estar firme para no rodar por las escaleras. Intentábamos no reír fuerte para no molestar a nuestros padres, aunque nos era casi imposible, necesitábamos dar una buena risotada. Nos metimos en su cuarto, quería que la ayudara a elegir una tenida para mañana, de vez en cuando me pedía ayuda, cuando estaba indecisa por dos cosas y según ella para eso era el hermano mellizo para confirmar que lo que elegía era fenomenal. Estaba entre un vestido violeta muy lindo o una falda con una polera blanca, me gustaba más el vestido y parecía que a ella también. Me dio un beso en la mejilla de buenas noches antes de que yo saliera de la habitación.

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Dices que este amor fue un momento

Un beso que no existió

Mientras tú me olvidas yo intento

Prenderme a tu corazón.

Y nada, y nada

Soy sin tu amor

No soy nada, nada

Soy sin tu amor.

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Luego de despedirnos de mamá, salimos al garaje para subirnos al coche, Alice tomó las llaves del Porsche diciendo que lo extrañaba mucho, así que manejaría ella ese día mientras yo podía elegir que auto utilizar. No quería llamar la atención, así que solo subí al Volvo como cualquier otro día.

En el camino intentó hacerme que la siguiera en una carrera desde la casa al instituto, pero sabía que me ganaría por creces si iba en el deportivo, sabía que el Volvo igualmente tenía su potencia, pero nada comparado con el Turbo. Así que me fui tranquilamente, cuando me estacioné a su lado, Alice ya estaba apoyada con una sonrisa triunfante en el rostro, demostrando que ella había demorado menos con solo apretar un poco el acelerador, yo solo seguí su juego, podía dejarla ganar a veces, pero que no me retara cuando estuviera sobre mi verdadero coche.

Mi hermana miraba al horizonte, fijamente hacia un lugar cerca de donde estábamos, fruncí el ceño guiándome con su mirada para encontrarme con Bella mirándonos apoyada en su coche, bufé mientras me incorporaba para dirigirme a la clase. Alice me tomó del brazo para detenerme, la miré confundido.

- Me pidió si podían verse hoy luego de clases- la miré sin comprender, ella suspiró- Ayer en clases, aparte de mostrarme su carita tierna, la cual no creí, me suplicó que te dijera si podían verse hoy después de clases… creí que podría protegerte al no decírtelo, pero en realidad es tu opción

Le sonreí mientras le pasaba el brazo por los hombros y nos encaminábamos a la primera clase. Había dicho al final de clases, así que todavía tenía tiempo para pensar en qué hacer. Aunque no podía negar que me tentaba el volver a estar cerca de ella, tenía claro que querría arreglar las cosas, lograr que yo cayera nuevamente en sus redes y disfrutar de una noche más con Edward Cullen. Lo más complicado de todo, es que yo quería que jugara un poco más.

Las horas pasaron, ya estábamos en la última clase, no había colocado mucha atención, estaba decidiendo si tomar la oferta y escuchar lo que quería decirme, o solo conducir a mi casa como si todo siguiera igual. Alice me había incitado a que fuera, algo realmente extraño, algo en la conversación que habían tenido ellas ayer, había logrado enternecer a mi hermana. El timbre sonó y yo todavía no sabía qué hacer.

Salí del salón y me encontré con que mi hermana me esperaba afuera, le pasé el brazo por los hombros como siempre lo hacía y nos dirigimos al aparcamiento. Di un vistazo general al lugar para encontrarme a Bella apoyada en su coche con cara de enojo diciéndole algo a su novio, yo desvié la mirada y seguí caminando. Esperé a que Alice le sacara la alarma al deportivo para poder abrirle la puerta, miré nuevamente hacia donde estaba Bella quien ahora estaba sola mirándome fijamente. Mi hermana llamó mi atención diciéndome que fuera a conversar, en una de esas las cosas terminaban ahí, podría poner punto final aunque yo sabía que eso era difícil que ocurriera. Le besé la frente antes de cerrar la puerta y esperar a que saliera del estacionamiento. Me quedé mirando cómo se alejaba hasta que desaparecía por la esquina, miré nuevamente donde estaba esa mujer y con un leve movimiento de cabeza le dejé en claro que la seguiría, inmediatamente ella entró a su auto y yo hice lo mismo.

Reconocí el lugar cuando llegamos y ella abrió el portón de autos, debido a que había ido de noche, no había reconocido las calles, pero al parar frente al edificio, no era muy difícil de reconocer. Entramos los coches, tomamos en ascensor en silencio como la última vez, ella abrió la puerta invitándome a entrar. Miré el lugar, ahora no me parecía un buen lugar para conversar, el solo imaginar cuantas cosas hubiesen pasado en ese departamento entre ella y su novio, no me daban ganas de estar ahí. Esta vez sí acepté algo de beber y me senté inmediatamente agradeciendo la bebida, mirándola fijamente esperando a que comenzara a hablar, yo no tenía nada que decir.

Bella bajó la mirada suspirando, parecía nerviosa, como que no sabía por dónde comenzar, algo poco normal en ella, es decir, la conocía hace muy poco, pero sabía que ella podía aparentar muy bien las cosas, era toda una experta, hasta para ocultar que tenía un novio y poder tener sexo con cualquiera. Me enervaba pensar que yo no era el único, podía haber habido miles, había veces en que sentía lástima por ese tal Jacob Black, no sabía la novia que tenía a su lado. Recordaba cuando se acercó a mí para presentarse, no pude reprimir el mirarlo de arriba hacia abajo preguntándome con cuantos había sido engañado. Sabía que se acercaba a mi solo para seguir siendo más popular de lo que debía ser, pero no podía contar conmigo.

Volví mi atención a Bella quien todavía no levantaba la mirada del suelo, así que decidí que yo debía comenzar a hablar, ella no tenía intenciones de hacerlo, algo que no esperaba de ella.

- ¿No vendrá tu novio? No creo que le guste verte sola con otro chico… en especial si es Edward Cullen, quien no quiere ser de su equipo- me miró incrédula por lo que le decía

- El no viene para acá

- ¿Hoy no es el día? ¿hoy lo ocupas para tus encuentros casuales con otros chicos?- Bella me miró enojada, sabía que me estaba pasando de la raya pero no dejaría que ella jugara conmigo

- Jake no sabe de la existencia de este departamento, nunca se lo he dicho, solo lo saben mis amigas y mi padre… bueno, ahora tu

- Uy, eso es peor todavía- me levanté del sillón dirigiéndome a la puerta- yo no quiero se parte de esto

- Espera- Bella me tomó del brazo para detenerme, me di la vuelta para mirarla

Sus labios me dejaron desconcertado, me tenía firmemente tomado de los brazos creyendo que no podría alejarme de ella, siendo que son solo tenerla cerca y sentir esa adicción hacia su cuerpo, su olor, no había necesidad de que me tomara, yo cedería sin esfuerzos. La tomé por la cintura acercándola más a mí e intensificando el beso, pedí permiso para entrar en su boca el cual me dio sin chistar. Nos besábamos con desesperación, como si nos extrañáramos, bueno, yo si la extrañaba, extrañaba no tenerla cerca y compartir estos besos aunque sabía que ella le pertenecía a otro, pero si me estaban dando la posibilidad de disfrutar por última vez de sus labios, no lo podía desperdiciar.

Me separé de ella, tenía los ojos cerrados, yo me la quedé mirando, se veía tan hermosa, indefensa, sin saber qué hacer en ese momento, otra Bella, otra chica, nada que ver a la que había conocido hace unas semanas atrás. La dejé parada ahí mientras me volvía a sentar, si ya estaba ahí, escucharía lo que me quería decir, además podía ser la última vez que la tuviera cerca, no creía que eso me hiciera sufrir. Bella me quedó mirando, respiró hondo sin dejar de mirarme.

- Debí haber comenzado ese día conversando un poco más y no… lanzándome sobre ti- yo no dije nada por lo que siguió hablando- Jake es mi novio hace un año y medio, pero es un noviazgo… de conveniencia, él no me exige y yo no le exijo a él

- Así tu puedes estar con cualquier hombre… el que quiera entrar a tu cama

- No me meto con cualquier chico- dijo en un susurro

- Así que me debo sentir halagado- reí sarcásticamente- ¿Qué es lo que quieres?

- Un juego- nos quedamos en silencio mirándonos, ella esperando a que yo gritara por las ocurrencia y yo esperando a que ella siguiera, moví levemente la cabeza para demostrarle que siguiera- en realidad siento algo por ti, eres diferente a los demás y no porque seas millonario o guapo… algo en ti me tiene vuelta loca y no quiero perderlo

- Pero tampoco quieres perder a Black- terminé la frase, ella negó

- No, no quiero… él no sabe como soy yo, y así debe quedar… si yo lo dejara para estar contigo, tu nunca vas a confiar en mí, sabes cómo soy… no puedo arriesgar una estabilidad como esa, donde nadie exige, solo entregamos cariño para no estar solos… pero yo se que tu también sientes algo por mí, por eso te propongo este juego- nuevamente volvía a ver a esa Bella que conocí el primer día de clases, suspiré

- ¿Qué juego?- Bella me sonrió sentándose a mi lado

- Encuentros a escondidas, ser simples amigos en el instituto, pero que fuera de este son algo más… cada vez que tú me necesites, yo estaré disponible para ti, siempre disponible… lo mismo tu, cuando yo te necesite, tu estarás disponible para mí- me reí, no podía creer las ocurrencias de esa chica

- Así que un buen revolcón, un poco de sexo y listo pero sin que nadie sepa… fácil- Bella negó sin sacar la sonrisa de su rostro

- No solo sexo, si tú necesitas un abrazo, yo estaré ahí para dártelo, si necesitas un beso, yo estaré ahí, como si yo necesito llorar, tu estarás para consolarme- desvié la mirada, era una locura, pero lo peor de todo es que igualmente lo estaba pensando

- Para eso tienes a tu novio, no necesitas otro

- Estas equivocado, Jacob no sirve para eso, solo sirve para aparentar… yo necesito a un chico que me consienta y tú necesitas a una chica que no piense en tu dinero… solo vea a Edward… solo Edward

Me quedé mirando el suelo, ella tenía razón, yo necesitaba a alguien que no pensara en mi apellido y lo que eso involucraba y yo sabía que ella no pensaba eso, solo era un simple mortal, como todos los demás, pero parecía que yo le daba lo que ese Black no hacía, un punto a mi favor. Por otro lado no era una juego tan macabro, ambos disfrutaríamos, sacaríamos provecho a todo eso, además tenía la posibilidad de conquistarla y lograr que dejara a su novio, no podía negar que tenía mucha ventaja en esa situación, atractivo, la satisfacía, tenía dinero y era popular, ¿Qué más podía pedir? Podía salir victorioso de ese juego, esperaba que mi hermana me apoyara en eso.

Miré a Bella quien no había corrido la vista en todo momento, seguía pendiente a todas mis reacciones esperando a que aceptara o la tratara como una loca por sus ocurrencias. Respiré hondo antes de levantar la mano para cerrar el trato. Ella me dio una amplia sonrisa mientras tomaba mi mano. Podía ser que me estuviera metiendo en un hoyo sin fondo donde saldría gravemente herido, pero tenía puntos a mi favor, haría lo imposible por lograr que ella se enamorara de mí, dejara a su novio y yo fuera el único en su vida.

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Sabe amarga la verdad

Huele a invierno la cuidad

Que siempre se cubre de hielo.

Llueve a olvido por aquí

Alguien te arranco de mí

O tal vez soñaba despierto

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- Condiciones…- Bella me soltó la mano mientras yo la miraba confundido- esto queda entre los dos

- No puedo escondérselo a Alice- protesté inmediatamente, daría lo que fuera por esconderle algo pero me descubriría- ella sabe cuando le oculto algo

- Está bien, si confías en ella de eso modo… pero no le digas el juego ni sus reglas… puedes decirle que tenemos un romance clandestino- solo asentí- entonces, primero, solo entre nosotros y Alice, segundo, cada uno tendrá el celular del otro pero con otro nombre, así podremos llamar sin problemas que nos descubran- volví a asentir- tercero, nada de llamar por cosas estúpidas, yo no te llamare porque quiero un helado, solo cuando en realidad necesitemos del otro- asentí, parecía un muñeco que lo único que hacía era asentir, pero sus reglas tenían sentido- y cuarto y lo más importante… no hay secretos… como por ejemplo esconder que eras virgen- me quedé sin aliento, no entendía como se había enterado, yo no andaba dejando manchas de sangre ni nada que me evidenciará

- ¿Cómo lo supiste?

- Tu hermana dice todo lo que piensa y más si es para proteger a su hermano… no hay secretos y menos de esa envergadura… tu primera vez no debería haber sido de esa forma- Bella parecía apenada por lo que había pasado, como si en realidad le importara mi integridad… un punto más a mi favor

- Está bien, no más secretos… pero no me interesa saber con quién más te has metido, eso te lo puedes guardar… si quieres tener sexo con otros chicos, bien, cosa tuya, pero no necesitan refregármelo

Bella me miró con una sonrisa, se estaba dando cuenta que conmigo no era tan fácil de llevar, ya debía verla con Jacob como para también enterarme que estaba con otros, aunque me aseguraría de satisfacerla de tal forma que no necesitara ni a su novio, lo daba por escrito y cuando Edward Cullen se proponía algo, lo hacía, una herencia que mi padre me había dado.

Ella se colocó de pie yendo hacia donde estaban las habitaciones, yo me quedé ahí mirando el lugar, ahora que había luz natural podía apreciar las cosas que habían. Era un departamento femenino pero sobrio, nada al extremo, tenia buen gusto, todos los muebles eran blancos y los adornos o accesorios eran de colores llamativos, como verde, rojo, fucsia, hacían muy buen contraste. Habían colgados tres cuadros con las mismas tonalidades de los accesorios y no pude evitar sonreír al reconocer uno de los cuadros. Como el mundo podía llegar a ser tan pequeño para toparse con uno de esos cuadros. Conocía ese a la perfección, sabia cuando había sido hecho y como.

Bella apareció del pasillo que llevaba a las otras tres puertas que había, una debía ser el dormitorio al cual había llegado esa noche y las otras dos podían ser un baño y otra habitación, algún día preguntaría. Me tendió la mano donde tenía un juego de llaves, la miré con el ceño fruncido, ella solo sonreía mientras tomaba mi mano para que recibiera el llavero.

Esas son llaves del departamento, una de la portería, una de la puerta de entrada y el seguro… la más pequeña es del portón para los coches, así podrás guardarlo cuando vengas- levanté la mano donde tenía el llavero intentando que se detuviera

- No estoy entendiendo nada- ella me volvió a sonreír

- Nadie sabe de la existencia de este departamento, solo mi padre, Ángela, Kate y tu… y solo tendremos llaves tu y yo… así que será nuestro punto de encuentro

- ¿no crees que están confiando mucho en mí? Podría hacer lo que quisiera con este departamento

- Sé que no lo harás… solo lo utilizaremos para nuestro beneficio y si llego a utilizarlo para que vengan mis amigas, te avisaré con anticipación, ¿bien?- yo solo pude asentir mirando las llaves que seguían en mi mano

Bella se acercó mirándome, colocó sus manos en mi rostro pidiéndome así que la mirara solo a ella, yo me dejé llevar, no podía hacer otra cosa, esta mujer me tenía loco y tan fácilmente con esas acciones podría tenerme comiendo de su mano. Me besó tiernamente, como si fuera algo delicado que estuviera entre sus manos, yo la tomé de la cintura como era común entre nosotros, su figura era parte de la adicción que tenía por ella.

Comencé a levantarle la polera, si esto iba a ser un juego lo iba a aprovechar al máximo, ya la tenía ahí conmigo y quería repetir lo que habíamos hecho hace unas semanas. Pero mis ganas quedaron en eso, Bella se corrió de mí mirándome cariñosamente, ella no quería, no era el momento y yo lo entendía. La acerqué a mí para que recostara su cabeza en mi pecho mientras la abrazaba, estábamos juntos y se sentía muy bien. Si quería que ella fuera solo mía, debía ir de a poco, a lo menos yo, ella quería un juego, pero yo podía jugar a mi manera, la separé un poco de mi para mirarla al rostro, nos encaminé hacia el sofá para sentarnos y quedarnos abrazados ahí, solo eso, un lindo y reconfortante abrazo.

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Dices que este amor fue un momento

Un beso que no existió

Mientras tú me olvidas yo intento

Prenderme a tu corazón.

Y nada, y nada

Soy sin tu amor

No soy nada, nada

Soy sin tu amor.

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Llegué a mi casa donde solo había una nota donde decía que mi madre y Alice habían ido de compras, así que me dirigí directamente a mi habitación, necesitaba pensar en todo lo que había ocurrido ese día, todavía me era imposible creer en que me hubiera metido en ese juego, lo único que tenía en mente en que yo debía salir ganador a como de lugar. Coloqué música de fondo mientras tomaba un libro que había empezado la noche anterior.

No me di cuenta de cuánto tiempo había pasado cuando vi a mi padre entrar a mi cuarto preguntándome por mi día y donde estaban las mujeres de la casa. Se sentó conmigo en mi sofá de cuero negro para conversar mientras esperábamos a los demás. Comentamos sobre los progresos que había tenido en el hospital, estaba muy orgulloso de mi padre, lo que se proponía lo lograba, algo que esperaba que a mí me resultara. Me preguntó por los chicos del colegio y si había alguna chica que me interesara, no pude ocultar mi sonrisa que me delataba que si había alguien, así que le conté a grandes rasgos sobre Bella, solo que era una chica muy linda y que habían conversado una que otra vez, sin decir su nombre ni menos sobre el juego.

Decidimos bajar a la sala, quise contentar a mi padre con un poco de música por lo que toqué el piano. Poco después llegaron mi madre y hermana con varias bolsas de comprar donde venían regalos para nosotros. Alice había elegido dos tenidas para mí, me pidió que la acompañara a su cuarto para guardar las cosas y para dejar las mías en el mío. Mi madre le entregó los regalos a mi padre y diciéndonos que la cena estaría por llegar, ya que era muy tarde, habían pedido camino hacia la casa.

Obviamente que no me salvé del interrogatorio de Alice, mientras guardaba su ropa nueva me preguntaba de mi conversación con Bella. Le conté las cosas de forma que fueran los detalles reales, le dije que en realidad me gustaba y tenía la intención de que dejara a su novio, así que "jugaría" a conquistarla y dejara a Black. Mi hermana me aconsejó que fuera con cuidado ya que no quería que yo saliera herido de todo esto, le prometí que cualquier cosa extraña dejaría todo, aunque no sabía si podría cumplirlo. También me dijo que ella aprovecharía de ayudar, Ángela Weber y ella se habían hecho muy amigas, así que podría acercarse a Bella sin llamar la atención, lo pensé, no sería una mala idea, Alice podía hacer maravillas si se lo proponía.

A la mañana siguiente nos fuimos en el Aston Martin, habíamos tirado a la suerte en que auto iríamos ese día, ya que todos sabían quienes éramos, podríamos aprovechar nuestros lujos, además necesitaba llamar la atención de Bella. Me estacioné cerca del pasillo que llevaba a los edificios de las clases, frente al coche estaba el BWM de Isabella pero su dueña no estaba, suspiré, ayudé a mi hermana a salir y nos dirigimos a clases.

Estábamos en camino cuando sentí mi móvil vibrar, lo saqué de mi bolsillo del pantalón, era un mensaje de texto. "Te ves muy guapo, nos vemos en clases… Marie" miré a mi alrededor buscándola, tendría que habérmela cruzado para que me viera. Alice me preguntó que buscaba por lo que tuve que seguir el rumbo diciendo haber visto a alguien conocido de nuestros tantos viajes. Habíamos quedado en que yo la colocaría en mi móvil como Marie y ella a mí como Anthony, mi segundo nombre así nadie sabría a quien se refería, así que era ella si o si, pero no la había visto.

Las clases pasaron incómodamente, Bella me miraba constantemente, no era muy disimulaba, siendo que una de sus condiciones era que fuera un secreto de ambos, pero yo seguí todo al pie de la letra, me comporté como lo había hecho durante todos esos días en el instituto. Cuando era la hora de almuerzo y caminábamos hacia la cafetería, dos chicas se me acercaron llamando mi atención, de todo lo que hablaban llegué a entender que se llamaban Vicky y Terry preguntándome si quería sentarme con ella, yo miré a Alice quien las miraba con los ojos entrecerrados, así que di por entendido que no eran de fiar, así que caballerosamente les dije que podría ser para otra ocasión, ahora me iba a sentar con mi hermana, las chicas me guiñaron el ojos mientras movían sus caderas hacia otro lado de la cafetería. En ningún momento me di cuenta que a mi lado estaba Bella son una sonrisa, miré a mi otro lado donde Alice conversaba alegremente con Ángela. Intenté calmarme y no parecer nervioso. Los cuatro nos sentamos en una mesa, le pregunté a mi hermana que quería de comer para ir a la fila. Rápidamente me puse de pie para alejarme de ahí.

Compré dos sándwich y dos refrescos, caminé lentamente hacia la mesa pero hubiera retrocedido los mismos pasos y más si pudiera con tal de no tener que sentarme en la misma mesa donde estaba Bella con Jacob Black. Alice me mostró el asiento que estaba a su lado, le entregué lo que le había comprado y ella me agradeció con un beso en la mejilla. Ben, el novio de Ángela era simpático por lo que estuve el resto de la hora conversando con él, le prometí dejarlo subirse a mi deportivo ya que al igual que yo, era un amante de los coches y nunca había tenido la posibilidad de subirse a un Aston Martin.

Intenté no mirar en dirección donde estaba la pareja, lo cual me estaba saliendo bien, tenía ganas de mandarle un mensaje diciéndole que la necesitaba en ese momento con tal de separarla de él, pero sería realmente sospechoso que ambos saliéramos de la cafetería al mismo tiempo.

La clase trascurrió lentamente, lo único que quería era salir de la escuela, poder subirme a mi coche y llegar a mi casa. La última clase la compartía con Ben, así que no fue tan tediosa, nos conocimos un poco más, podríamos ser grandes amigos, me trataba como un chico normal, lo que yo quería. Nos dirigimos a los estacionamientos, le dije a Ben que aprovechara de ver el coche mientras esperábamos a las chicas. Sonreía mientras mi amigo miraba alucinado cada pieza y más cuando se sentó en el puesto del piloto. Sentí como alguien carraspeaba a mi lado, me di la vuelta para mirar, sorprendido sonreí.

- Que seas el niño rico no te da derecho a olvidarme

- ¿Quién ha dicho que te he olvidado?

- Bueno, llevamos tres semanas en esta escuela y todavía no me diriges la palabra- me acerqué con una sonrisa para abrazarla- ya creía que te habías olvidado de mi

- ¿de todas nuestras travesuras e intento por qué no me fuera de Washington? No, créeme que no te olvidaría- ambos nos reímos

- ¡Rose!

Miramos hacia los gritos, Alice venia corriendo con Ángela detrás de ella, no se preocupó de quien estuviera ahí o qué pensaría la gente, tirándose estrepitosamente sobre nuestra amiga. Ambas chicas gritaban diciéndose cuanto se extrañaban y culpándose por no haberse visto antes.

Rosalie Hale era nuestra amiga desde pequeños, cuando tuvimos que pasar una temporada en Washington por las nuevas sedes del hospital, conocimos a la chica en la escuela primeria, ella y Alice se habían hecho muy buenas amigas y yo con el hermano de esta, los cuatro nos divertíamos un montón. Fue realmente triste cuando tuvimos que marcharnos, gracias a Rosalie tuvimos una semana de castigo por nuestro intento de no irnos de la cuidad escapándonos y escondiéndonos en la casa del árbol en casa de sus abuelos. Carlisle y Esme no nos perdonaron el susto que les hicimos pasar, una semana en donde Alice y yo no nos podíamos cruzar, solo para la cena, el peor de los castigos.

Entre los cuatro nos comunicábamos por teléfono o por correos electrónicos, pero habíamos perdido el contacto cuando la familia de Rosalie tuvo que viajar fuera del país y no tuvimos como contactarlos nuevamente, hasta ese día. Nos contó que hace unos meses que habían vuelto de España y se habían establecido en Seattle y mas fue su sorpresa cuando escuchó que los Cullen estaban en el instituto, había pensado que la habíamos olvidado, así por eso no se había acercado, hasta ese día que se había dado la oportunidad.

Estábamos conversando sobre lo que había ocurrido en esos años, Rosalie nos abrazaba a ambos, siempre había dicho que si abrazaba a uno solo, era como dar medio abrazo. Ella también tenía un mellizo, Jasper, mi amigo de la infancia, así que entendía a la perfección lo que significaba tener un pedazo de ti que no estuviera conectado. La única diferencia era que ellos si eran parecidos, muy parecidos, no como nosotros, los mellizos disparejos. Jasper estaba en un intercambio en España, pero volvía en dos meses, algo que tenía muy angustiada a Rosalie. Sentí como me vibraba el bolsillo de mi pantalón. "Te necesito, te espero en media hora" Marie, el juego había comenzado.

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No puedo respirar

No sé cómo seguir

Porque hasta el aire

Sobra si no estás aquí.

No quiero despertar

No tengo a donde ir

Sé que no hay camino ni destino,

Si tú no estás aquí.

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Llegué al piso, tomé las llaves y abrí el departamento, podía ser que ella ya estuviera ahí, pero si me había entregado las llaves era por algo. Ahí estaba, sentada en el sofá mirando directamente había la puerta, yo solo la miré de pasada mientras cerraba la puerta y dejaba las llaves del departamento y de mi coche en la mesa del recibidor.

No sabía en qué momento había llegado a mi lado y me estaba besando, parecía como si tuviera velocidad sobrenatural que no tenía idea de cómo llegaba a mi lado en solo segundos. Su beso de iba intensificando, tenía sus manos entre mi cabello, tirándolo levemente, sus besos bajaron por mi cuello. La tomé de la cintura atrayéndola a mí lo más posible, iba a apoderarme nuevamente de sus labios cuando me corrió violentamente.

- No… perdón, no puedo…

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Solamente pienso en ti

Desde el día en que te vi

Siento mariposas por dentro.

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…...


Nota de la Autora:

¡Aquí estoy nuevamente! ¿Qué les pareció el capitulo? Bueno, malo, más o menos, supera las expectativas.

Así como leyeron, vamos a jugar, la cosa es saber de qué parte está el juego, quien ganara y como seguirá.

Lamento haber demorado, he estado un poco estresada con un trabajo que no funciona (marco teórico, hipótesis, pruebas… ufff) Así que tiempo para escribir me ha faltado, pero no podía dejarlos una semana más sin leer, y espero haber hecho mi mejor esfuerzo.

Mil gracias a todos los que pasaron por el capitulo anterior y los que dejaron sus reviews, favoritos y alertas, estoy muy agradecida. También a los que pasaron solo a leer, espero que a la próxima puedan dejar algún comentario para saber cómo voy.

Bueno, ando algo apurada, debería estar transcribiendo un texto en vez de subir un capitulo, si alguien se entera, estoy pedida jajaja. Nos vemos lo más pronto que pueda, besos.

Camili