Capítulo beteado por Sool Onuma, Betas FFAD. Gracias por tu ayuda nena
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Hace 5 años…
Llevaba dos años saliendo con Jacob Black, un gran chico que en la noche de la fiesta de mis quince años me pidió que fuera su novia. Yo como una tonta enamorada acepté, pensé que era lo que siempre había deseado. El chico más bello estaba conmigo, pero no sentía lo que pensaba cuando lo besaba, creí que sería ese cosquilleo en mi estómago, esa electricidad al tocar mi piel pero nada de eso sucedía. Había seguido con él porque me gustaba, de verdad lo amaba pero sentía que algo faltaba.
Estaba sentada en la sala con Jake viendo la televisión.
—Bella, mi amor, vamos a ir al cumpleaños de James sabes que hace mucho tiempo no lo veo y por fin vendrá a Forks este fin de semana.
No me caía muy bien James. Era un chico de unos 20 años, alto, no muy musculoso, de cabello rubio, con ojos color azul profundo y el mejor amigo de Jake. Lo conocí hace un año y medio pero no me agradó demasiado.
—Sí Jake, claro que iré contigo. ¿A qué hora me pasarás a buscar?
—Bueno, estaré en tu casa a las seis de la tarde. Iremos a recogerlo al aeropuerto. Sabes que no tiene familia aquí, solo me tiene a mí.
—Me parece bien, entonces nos vemos el sábado.
Me despedí de él con un beso en la boca que duró mucho para mi agrado. Era extraño pero ni un suspiro me había sacado, ¿será que algo andaba mal conmigo? No lo medité mucho y él se fue.
Subí a mi cuarto a leer un poco de mi libro favorito "Crepúsculo"; hacía poco que lo descubrí en una librería y no dudé en comprarlo. Se había convertido en mi adicción y no quería dejarlo pero tuve que terminar con la lectura.
Estaba en la calle y todo era un caos, luego logré ver un carro volcado en la autopista, era… No, no podía ser el carro de mis padres. Había sangre y vidrios rotos alrededor de la escena y sentí que poco a poco moría por dentro. Gritaba como una loca ¿qué era todo esto? No podía ser verdad. Después, no sé como el sueño cambió y ya no era una pesadilla. Estaba en un prado hermoso, el sol estaba en su mejor punto, flores de todos los colores adornaban el paisaje y luego lo vi, estaba frente a mí, a sólo unos pasos; sus ojos me miraban profundamente, y parecía que trataba de leer mi mente, lo que pensaba. Luego sonrió de lado y sentí como si todo estuviera bien.
Desperté sobresaltada, todo había sido un sueño gracias a Dios. Pero se sentía todo tan real, esos ojos profundos color miel y mis padres muertos. No entendí el sueño y tampoco quería prestarle mucha atención, tenía que sacar esas imágenes de mi mente.
Me arreglé con una blusa azul y un short corto blanco con sandalias bajas del mismo color y bajé a tomar el desayuno. Estaba Tanya en la cocina con Josefine, mi nana querida.
—Buen día mi niña, ¿cómo amaneciste? —preguntó ella, dándome un beso en la mejilla.
—Buen día nana, muy bien ¿y tú?
—Excelente mi niña, preparé unas tostadas con jugo de naranja para que desayunes.
—Gracias nana.
Tanya no me hablaba. Hacía tiempo había cambiado y estaba muy rara conmigo, después de ser tan cercanas, ella se había alejado de mí sin razón alguna o al menos eso creía yo.
Me senté en la mesa a desayunar y tomé mi celular para escribirle a Angela, mi mejor amiga.
—Angie ¿cómo estás? Quería saber si puedes acompañarme al centro comercial a comprar un vestido para una reunión el fin de semana.
Angela era mi compañera en el colegio y nos llevábamos muy bien. Era una chica amable, un poco tímida y comprensiva.
—Hola Bells, estoy bien. Pues claro amiga, nos vemos en 10 minutos. Paso a recogerte.
Dejé el celular y fui a la cocina a dejar mi plato vacío.
No pasó mucho tiempo cuando Angela ya estaba en la puerta de mi casa. Pasamos el día comprando y hablando de trivialidades. Hasta que decidimos irnos a casa. Angie me miró, tratando de descifrar algo.
—Bells, te notó un poco distraída hoy. ¿Sucedió algo con Jake?
—No, no. Para nada Angie, sólo que anoche tuve un sueño extraño, no lo entendí y me asustó un poco.
—Pero tranquila amiga, los sueños sólo son eso, sueños.
Sí, ella tenía razón, solamente había sido eso, un sueño y nada más. Angela me dejó en mi casa y subí a mi cuarto a darme un baño, me encantaba estar allí relajada, acostada y descansando. Hoy había sido un día un poco agitado; bajé a cenar y luego subí nuevamente para leer mi hermoso libro "Crepúsculo". El cansancio me venció y me dormí con la imagen de ese hombre de ojos color miel.
Caí rendida en los brazos de Morfeo.
