Titulo: Regreso.

Serie: Naruto.

Personajes: Los originales de la serie no me pertenecen. Todos pertenecientes a Masashi Kishimoto.

Escritora: SrtSarten

Summary: ¿Por cuánto tiempo más tengo que esperar? ¿Qué es lo que en realidad ronda por tu cabeza? ¿Por qué justo ahora que he tomado la decisión vuelves? ¿Por qué simplemente no puedo dejar de sentir esto? Por favor, solo dime de una maldita vez. Sasuke... SASUSAKU


REGRESO

CAPITULO 3

¿Cuánto tiempo habrá transcurrido ya?

Oculta dentro de aquel viejo departamento se encuentra observando a lo lejos el bailar de las copas de los arboles gracias a aquel frío y agradable viento que en estos momentos sopla. Se ha salido de casa lo más pronto posible. Ama a su madre y su padre pero en situaciones como estas, ambos se vuelven pesados, en especial la mujer Haruno y eso es porque se preocupa por su hija, pero la kunoichi no quiere meter a su familia en esto. Ellos no tienen la culpa de lo que ella está sufriendo en estos precisos momentos, o más bien de lo que ha sufrido desde que comenzó la academia ninja.

—Enamorarse es un completo lio — se dice recostándose sobre sus brazos en el marco de la ventana y dejar que el viento choque contra su rostro y haga bailar sus cabellos.

Desde que salió de su hogar no ha dejado de pensar y recordar aquellos hermosos, duros y tristes momentos que paso junto a aquel chico por el cual ha estado sufriendo y sintiendo aquellos sentimientos que se han vuelto tan profundos y han cambiado un tanto drásticamente. Aun lo recuerda, estaba locamente enamorada por él: físicamente y por lo popular que era, poco después se dio cuenta que para ella ese chico era importante tanto que se preocupó por él. Después de que se alejara de Konoha y de ellos no dudo en entrenar y volverse fuerte para traerlo de vuelto además de dejar de mirar solo desde atrás. Ha hecho tanto por él, aunque él solo le haya correspondido de una forma fría hasta el punto de matarla. Aquel recuerdo le aterra tanto que la pone nerviosa y la hace pensar nuevamente en aquellos sentimientos que ella ha tenido por él por mucho tiempo. Por último, su recuerdo más valioso llega a su mente en cámara lenta. Aquel golpe en su frente con sus dedos. Aquel gesto tan extraño pero agradable. Aquel único gesto que él le ha dedicado.

—¿A qué estás jugando, Sasuke-kun? — susurra para ella misma.

Las lágrimas están al borde de salir de sus ojos como cascadas para recorrer sus mejillas, más las detiene. ¡No! No volverá a llorar por él. ¿Por qué tiene que seguir llorando por él? ¿Qué gana con hacer aquello? No debe seguir llorando. Ya fue suficiente de tanto sufrimiento por aquel chico que la ha hecho pasar tanto dolor. Al final, ella ha sido la única enamorada en esta historia. ¿Por qué debería seguir siendo ella la enamorada y él no? Aunque le duela admitir que de las dos maneras podría perder ella, no tiene alternativa. Si no lo intenta seguirá en el mismo papel. Es momento de dejar de ser la chica enamorada y demostrarle que vale mucho y que él podría dejar de ser su único amor. Se limpia las lágrimas con sus manos y vuelve la vista decidida hacia el exterior. Debe saber de una vez por todas si ella también es impórtate para él tanto como él lo es para ella.

Otro fuerte viento se adentra por la ventana y choca contra ella. Esta es más fuerte y más fresca lo que hace que la joven pelirosa sienta un poco de frío. Por las prisas que tenía por salir de casa y huir de un largo interrogatorio con su madre se le ha olvidado cambiarse las ropas. Ya no están tan mojadas como hace un rato, pero se han puesto frías. Mira la posición del sol que está ya en lo alto. Ya ha de haber pasado un buen rato desde aquello, tal vez una hora y tanto. Si recuerda bien, el rubio le dijo que se encontraran en la sima de los rostros Hokages en unos quince minutos después de él marcharse. Pero, ella no pensó ni en lo más mínimo para ir. En cuanto dijo aquello, supo rápidamente que aquella reunión era para reunirse con el que menos tiene deseo de toparse ahora. Y aunque ahora ha tomado su decisión, no sabe si en realidad quiera estar frente o por lo menos a unos metros de distancia de él. Será complicado, pero no tiene otra opción.

El rechinar de una de las puertas del departamento la confunde y pone un poco alerta. ¿Habrá sido el viento? Es lo más probable. Ahora el rechinar de una de las tablas del suelo la hace rápidamente descartar la posibilidad de ser el viento. Ya no está sola. El departamento tiene un nuevo visitante. Se da media vuelta completamente y fija su mirada en la única puerta que se encuentra en la habitación donde ahora está. Este viejo departamento lo ha utilizado desde hace algunos meses como su refugio durante los días cuando prefiere estar lejos de los demás. Recuerda perfectamente que nadie ha tocado un pie aquí más que ella y de algunos cuantos gatos y pájaros. Se escucha el tocar y girar de la perilla y cuando está lista para atacar se detiene. Ve aquel flequillo rubio adentrarse primero antes que el rostro de la joven. La pelirosa se alivia y expulsa su preocupación de golpe. ¡Qué alivio!

—¡Sabía que estarías aquí! — dice la rubia muy feliz al encontrarse con la pelirosa abriendo por completo la puerta y adentrándose a la habitación.

—Tendré que buscarme otro escondite — dice algo decepcionada.

—Igual, lo encontrare. Eres mala para las escondidillas — se aproxima hasta ella y le extiende un pequeño pañuelo con algo dentro.

—¿Y esto? — pregunta sin comprenderlo.

—Son unas galletas que hace poco hice. Quiero saber tu punto de vista.

—¿Galletas? ¿Por qué estás haciendo galletas? ¿Qué tienes en mente?

La pelirosa no tiene otra opción. Coge el pañuelo en su mano para después desenrollarlo dejando a la vista las pequeñas galletas ocultas. Son un poco blancas y en forma de corazón. Rápidamente, la pelirosa comprende: estás galletas son para alguien especial y es obvio que no es ella.

—Creía que Sai te había correspondido — le dice mientras toma una galleta y se la llave a la boca.

—¡Claro que me ha correspondido! Pero, eso no significa que debo dejar de demostrarle lo que siento, ¿o sí?

—Ya veo — mastica la galleta unas doce veces para después tragarla sin ninguna dificultad ni asco —¡Están deliciosas! — le asegura.

—¿En verdad? ¡Genial! — dice muy emocionada la rubia.

Ambas guardan silencio por unos segundos mientras la pelirosa se lleva otra galleta a la boca para comer. La rubia la observa hacer aquel procedimiento unas dos veces más para enseguida mirar hacia sus ropas notando aquella mancha de agua en gran parte de ellas.

—¿Por qué estás mojada? — pregunta con curiosidad la joven de ojos azules.

—Un tonto accidente. Nada importante — le asegura comiéndose una última galleta. Acto seguido se sacude las manos chocando una contra la otra.

—Bueno, aunque deberías cambiarte si no quieres pescar un resfriado. He escuchado que la temperatura ha estado bajando un poco. No queremos que nuestra medico ninja principal en el hospital para niños esté ausente durante estos duros meses — le dice mientras se dirige a la puerta de salida.

—No soy la única.

—¡Oye! Agradece por lo menos que estoy preocupándome por ti — le regaña la rubia dando media vuelta rápidamente.

—Está bien. Está bien. Gracias.

—¡Mucho mejor! — dicho esto vuelve a su cometido de salir de aquel lugar.

—Sé que me arrepentiré después de esto pero: ¿solo has venido a eso?

—¡Claro que eso es importante para mí! — se molesta nuevamente — Pero, fue una buena excusa para hacerte charla un rato y ver como estabas. Si estás aquí quiere decir que no te ha caído muy bien la noticia.

¿La noticia? Eso quiere decir que toda la aldea ya sabía sobre el regreso del Uchiha. No muy alegre la pelirosa agacha la mirada para después volver a mirar por la ventana. La rubia continúa allí parada. No sabe cómo tomarse aquel comportamiento: ¿Bueno? ¿Malo? ¿Qué ella ya lo sabía? ¿Qué no lo sabía? Está apunto de hablar pero el suspiro de la pelirosa la hace detenerse. ¿Qué estará rondando en estos momentos por su mente? ¿Habrá sucedido algo? ¿Ya se habrán topado? No, es imposible. Cuando le dieron la noticia a ella dijeron que el Uchiha se encontraba siendo interrogado por unos Anbus sobre los detalles importantes que tenía antes los cambios que género aquella guerra, aunque claro todos saben que este interrogatorio se refiere más a otra cosa. La orden de los Kages aun lo tiene en vigilancia. No confían al cien por ciento aún en el pelinegro.

—Ino, necesito tu opinión sobre algo que estoy por hacer.

La rubia no comprende a lo que está refiriendo su amiga, pero algo le dice que no es algo tan agradable. ¿Qué es lo que está sucediendo en su mente en estos momentos? ¿Tendrá que ver con su viejo compañero?

—¿Sabes? Ya estoy harta de este estúpido juego.

Toma y gira la perilla de su ahora casi vacío departamento. Después de haber terminado aquellos papeleos sobre la nueva casa, la pareja de casados y futuros padres podrán vivir en su nuevo y propio hogar donde criaran a su futuro hijo, y todo gracias a aquel hombre de cabellos castaños: Yamato. Fue un gran detalle de su parte. Un fantástico y sorprendente regalo de bodas. Entra y cierra la puerta, acto seguido se encaminan por el pequeño pasillo hasta adentrarse encontrándose durante el camino con varias cajas de cartón llenas de sus pertenencias. La mudanza está tardando más de lo debido. Lo está desesperando. Ya lleva una semana empacando todo y le cuesta llevar las cosas. No creía que al final tendría tantas cosas. A decir verdad, todo eso, (la mayoría de las cosas que tiene ahora) son regalos principalmente por esas chicas. Y aun así, sabiendo que está casado y llegando a ser un padre sigue recibiendo regalos de su grupo de fan. Como dice su amiga "Fiebre Naruto". Se sienta sobre su cama, que es una de las pocas cosas que siguen intactas, para enseguida dejarse caer sobre ella.

—Sakura-chan…— la nombra en voz baja.

Al final, la pelirosa no se ha presentado y eso que aclaro que no era él. Estaba muy seguro que pasaría así, por ello no dudo en hablar con el Uchiha sobre ello. Está muy claro que las cosas entre ellos no irán nada bien si no hablan sobre ello y todo por la culpa del pelinegro. El rubio no debería meterse en sus cosas, pero no puede soportar el haber visto de esa forma a su amiga, definitivamente está sufriendo y no es la primera vez. Su mente viaja al pasado, en aquel tiempo cuando eran niños, en sus inicios como el equipo 7. Desde hace tiempo la pelirosa ha sentido atracción hacia el pelinegro, más esa atracción cambio a partir de sus misiones y examen chunnin. Desde ese momento, su amiga demostró que el pelinegro era importante para ella, que no podía permitir que la oscuridad lo consumiera. Hubo tanto cambio en ella y esos cambios han vuelto a presenciarse. ¿En realidad estará decidida a olvidarse por completo de su amigo? No puede negar que le gustaría en verdad que ella se olvidase de él de una vez por todas. Ya ha sufrido demasiado por él, y el maldito de su amigo no se ha preocupado por ello o por lo menos tomado en cuenta, simplemente se aleja nuevamente. Como aquella vez, cuando se marchó por segunda vez dejándola con una gran esperanza.

*Hace algunos minutos*

—¿Crees que esto es un juego? — le dice el rubio muy molesto sobre ese asunto. No puede permitir que esto siga en pie. Debe haber un cambio.

El pelinegro ha volteado la mirada hacia otro lado, a un punto indefinido, solo lejos de la mirada del rubio. El viento se hace presente cada tres segundos que transcurre, haciendo danzar las copas de los árboles y los cabellos y ropas de las personas. Gracias a ello, esta definitivamente establecido que las ropas del rubio se secaran más rápido. Pasan los segundos y el joven de cabellos negros no comenta nada. ¿En que estará pensando? ¿Qué significara ese acto que ha hecho?

—Los juegos son solo para niños — dice finalmente, después de unos cuarenta segundos de espera terrible para el rubio.

—Entonces, ¿iras enserio? ¿Dejaras en claro todo?

Otro silencio por su parte. Los misterios le van muy bien a ese joven. El rubio no aparta la mirada, ni un solo segundo, de él. No quiere perderse sus movimientos por si en alguna milésima de segundo se delate con algún gesto que demuestre lo contrario a sus palabras.

—¿Por qué debería decirte lo que debo hacer? —otra vez esa arrogancia.

—¡Porque son mis mejores amigos! Esto me incumbe.

—Claro que no. Esto no tiene que ver contigo.

¿Qué no tiene que ver con él? Bueno, en algunos puntos tal vez no, pero no puede permitirle jugar de esa manera con sus sentimientos. Creía que aquel monstro que había nacido en él hace tiempo había desaparecido después de aquella batalla, pero al parecer sigue presente y eso no le está dando buenos créditos a su amigo.

—No puedo permitirte que le hagas más dallo.

El pelinegro dibuja una sonrisa en su rostro que hace enfurecer un poco al rubio. ¿Qué clase de actitud es esa? ¿Por qué sonríe? ¿Es que para él es divertido jugar con los sentimientos de los demás? Definitivamente es un idiota. El futuro padre aprieta con fuerza los puños controlando su impulso de querer golpear a su amigo; esa actitud que ha tomado lo está molestando.

—Tiene la edad suficiente para tomar su decisión. No puedo retrasar mis asuntos ahora.

Y él también tiene la edad suficiente como para hablar de ello como se debe. Si esa es su respuesta no hay otra alternativa. Él se lo busco. Tendrá que retrasar sus planes. No le permitirá que esto continué de la misma manera por otro largo año.

—Entonces, ten por seguro que no saldrás de la aldea.

—Sasuke, ¿Por cuánto tiempo más seguirás? — lanza la pregunta al aire.

Cierra los ojos y se acomoda en una nueva posición. Se gira a su derecha colocando su mano bajo la cabeza como si fuese una almohada. Todo esto lo ha cansado un poco. Debería echarse una pequeña siesta antes de que tenga que encontrarse con su querida esposa. Hoy no la ha visto debido a la mudanza y le ha pedido que vuelva a la casa de los Hyuga. No piensa ponerla en peligro llevando ahora cargando a su futuro hijo. Ella debe descansar y tener el mejor trato, y ese lugar es donde podrá estar de la mejor manera. ¿Debería llevarla a cenar a Ichiraku? No, ella no puede comer eso, o ¿sí? Él no sabe nada sobre el embarazo: sus etapas, síntomas, nada. Debería pedirle consejos a una persona especializa o leer un libro…

—Le pediré a Sakura-chan — dice reincorporándose rápidamente, sentándose con las piernas cruzadas sobre la cama. Leer libros no es lo suyo — Pero primero…

Se deja nuevamente caer sobre la cama estirando sus extremidades. Esto le ayuda a relajarse y concebir más rápido el sueño. Da un largo bostezo (¬¬ que me ha pegado a mi) para enseguida cerrar los ojos.

—Tomare una siesta.

Invierno está por llegar. La temperatura ha bajado de algunas veces drásticamente tomándolo por sorpresa. Necesitará nuevas provisiones y unas prendas un tanto más abrigadoras, sin olvidar más armas. Aunque la guerra haya terminado no significa que la maldad no siga en pie haciendo de la suya. Detrás de estos muros aún existen personas con mentalidades perversas que no dudara en utilizar en algún futuro para acabar nuevamente con la paz. La sed de poder en incontrolable. Él la ha vivido; sabe cómo se siente; sabe lo difícil y satisfactorio que es.

Desde ese punto alto en el centro de la aldea logra ver perfectamente la circulación en la vida cotidiana de los habitantes. Definitivamente la aldea no ha cambiado, todo sigue como lo recuerda: los puestos, las casas, los departamentos, la academia. Le gustaría caminar por las mismas calles donde solía pasar él cuando era niño para retomar viejos recuerdos pero, ahora no. Desde que se volvió un traidor y aunque haya luchado con el rubio en la batalla final, los habitantes lo siguen despreciado. Aunque no lo digan, lo puede ver y sentir en su mirada. Un traidor siempre será un traidor.

—Es más sencillo caminar en las calles de otras aldeas — se dice a sí mismo en un susurro. No todos en el mundo ninja lo conocen o por lo menos reconocen, y eso le da una gran ventaja.

Se sienta doblando la rodilla y apoyando sobre ella su brazo derecho. Seguirá observando un poco más esa cálida vista. No sabe el porqué, pero aquello le tranquiliza un poco. El viento sopla chocando contra él relajándolo un poco más. Si no fuese porque el barrio Uchiha ya no existe más, no estaría allí. Según le dijo el hombre con mascara, ahora más conocido como el sexto Hokage, tiene un departamento donde el pelinegro podrá estar a gusto durante su estancia en la aldea. Tenía pensado ir a verlo después de reunirse con el rubio, pero ahora, prefiere estar allí, aclarando su mente. No puede negar que cuando el sexto le dijo que se reunirían en la sima de los rostros Hokages lo primero que se le vino a la mente fue su ex compañera. El tener que estar nuevamente frente a frente con ella lo tenía un tanto inquieto, pero no sabe identificar a qué tipo de inquietud. Más, cuando se reunieron, solamente apareció el rubio. No quiso preguntarle nada al Uzumaki, eso no le incumbía a al Uchiha. Al final, fue informado por el mismo rubio. Exactamente no le dijo el motivo de su ausencia, pero si unas pequeñas pistas y todo ello por su presencia.

Cambia su mirada hacia el cielo por unos segundos. Parece un día agradable, más eso no dudara mucho. Puede sentir en el viento que una pequeña tormenta está por aproximarse. ¿Está misma noche? ¿Mañana? No está seguro. Vuelve su mirada a las calles de la aldea y es allí donde sin ninguna dificultad la distingue. ¿Cómo podría no ser distinguible? Sus cabellos la delatan. Es la única en la aldea con esa tonalidad tan peculiar. Su mirada no puede apartarse de ella. Le sigue de vista, ella se detiene para después dar mirar hacia arriba. Un extraño impulso en su pecho lo desconcentra haciéndolo sentir un sentimiento confundible para él. Aunque alguno piense o diga que es imposible distinguir desde esta distancia el rostro de la persona, para él no lo es. Puede ver sus ojos un poco rojos e hinchados. No quiere suponer nada y por ello lo descarta. Está por apartar su mirada de ella cuando ve que hace un extraño gesto en su rostro: ha fruncido el ceño, para enseguida dar media vuelta bruscamente haciendo bailar sus cortos cabellos para por ultimo seguir sus pasos. ¿Qué habrá sido eso? ¿Por qué tiene la sensación de que aquel acto ha sido dirigido exactamente hacia él? Se pone de pie y avanza sigilosamente sobre los techos de los edificios siguiéndola. ¿Por qué la está siguiendo? ¿Qué ganara con ello? La ve dar vuelta a la izquierda y cuando salta a edifico del otro lado la pierde de vista.

—¿Qué ha sido eso, Sakura?

Continuara…


Espero que les guste el nuevo capitulo. Gracias por sus comentarios y por seguirlo. 3

SrtSarten Fuera! (º/_\º)/