III
— No me aliaré con alguien de la Veta — el chico rubio que está sentado frente suyo habla como si ella no estuviese allí. Como si ella no tuviese oídos ni pudiese entenderle. Ella automáticamente frunce el ceño y Haymitch suelta una risotada.
— En vistas que morirás dentro de una semana, te haré el favor de aclararte que estás frente a la única persona del distrito que quizá tenga posibilidades en los juegos — habla el viejo mentor, señalándola. Han coincidido en el Quemador. Katniss es una de las pocas personas que no le tiene miedo y que le hace frente de vez en cuando. Él ha dicho en repetidas ocasiones que la muchachita tiene agallas . — Dime, preciosa, ¿has decidido cuál será tu técnica?
Haymitch, increíblemente, no parece estar tan borracho como lo estaba hace menos de una hora, en la Cosecha. Incluso luce como una persona sobria. Katniss entonces se pregunta si es verdadera su condición de alcohólico o solo una farsa para el Capitolio.
Luego se pregunta por qué Haymitch debería fingir algo así para el Capitolio.
— No lo sé — responde, tímida. Si bien intenta enfocarse en todas sus habilidades, no puede evitar pensar en que ella tan solo tiene trece años. Es baja, delgada y casi la mitad que su compañero de distrito. No tiene oportunidades. Morirá. No podrá hacer nada.
Al menos, Gale podrá cuidar de Prim.
— Averiguaremos algo. — su mentor hace un gesto despreocupado con la mano, como si no se tratase de la gran cosa. Katniss mira, una vez más, la cantidad grotesca de comida frente suyo y asiente, aparentando confianza.
Confianza que no tiene.
