Capitulo 3

-¿Que es lo que estás haciendo aquí?- demando la Dama Gorda.

-Abre,- le gruño Snape al cuadro que custodiaba la entrada a la torre de Gryffindor

-No lo haré,- replico airadamente. -Lárgate, pequeño Slytherin.-

-Ya no soy un estudiante, espantoso dibujo. Soy el Jefe de la Casa de Slytherin y el Maestro de Pociones, y quiero hablar con uno de mis estudiantes. ¡Así que abre!-

-No- volvió a responder enojada.

Snape entrecerró lo ojos. -Abre o yo… –

Lo que Snape iba a hacer nunca quedo claro, porque en ese momento, el cuadro se abrió y un Gryffindor de tercer año salió por el agujero. Encontrando la salida obstruida por la imponente forma del profesor menos favorito de todos, chillo de terror y cayó hacia atrás.

-Un modelo Gryffindor,- Snape dijo con sarcasmo. -Byerly, tráeme a Potter.-

-Yo, yo, sí, señor!- Byerly logro decir y corrió hacia adentro. La Señora Gorda trato de cerrar la entrada, pero Snape agarro el marco del cuadro y lo mantuvo abierto.

En poco tiempo, lo que parecía ser la mitad de la torre Gryffindor se asomo rápidamente. -Um, Profesor Snape, señor, ¿Qué puedo hacer por usted?- Oliver Wood, el capitán del equipo de Quidditch , había sido aparentemente designado para hablar.

-Tráeme a Potter,- replico brevemente con amenaza.

Wood trago en seco. -Er, ¿Para qué lo necesita, Profesor? Quiero decir,- agrego rápidamente, viendo la expresión de Snape, -¿Debería ir a buscar a la Profesora McGonagall? Si es que Potter esta en algún tipo de problema, ella debería ser notificada…-

-No necesito a tu Jefa de Casa, solamente a Potter,- Snape dijo mientras su paciencia se iba acabando. -Amablemente, tráelo.-

-¡Lo va a convertir en partes para pociones!- dijo una asustada voz de entre la multitud. -¿A lo mejor está planeando entregarlo a los Mortífagos?- dijo otro -¡Idiota! ¡Él es un Mortífago!- agrego otro. -¡No le podemos entregar a Harry! ¡Rápido! ¡Escóndanlo! Les dije que él era demasiado malo con Potter. ¿Ha ido alguien a buscar a McGonagall?¡Lleven a Harry de vuelta a su habitación!-

-Erm, ¿Acaso Harry tiene detención con usted?- pregunto Wood con incertidumbre

-Diez puntos de Gryffindor por entrometido,- gruño Snape. Sus ojos captaron un movimiento en la parte trasera de la muchedumbre, como si alguien tratara de hacerse camino hacia delante y no se lo permitieran. -Y cinco puntos para cualquiera que entorpezca el camino de Potter!-

Y como por arte de magia, la multitud se separo y un acalorado Harry pudo distinguirse atrás. Se puso colorado, y se apuro hacia adelante.

Snape se dio cuenta de que algunos de los estudiantes le lanzaban sospechosas miradas a Harry por acercarse voluntariamente. Entonces pesco a Harry por el cuello de la camisa cuando estuvo a su alcance, y dijo, -Cinco puntos de Gryffindor por demorarte, Potter!-

-Pero, Profesor, no estaba…- protesto Potter con un quejido cuando Snape lo levanto mas, dejándolo de puntillas y casi cortándole el aire.

Se dio la vuelta y se alejo, arrastrando a Harry con él. Detrás de ellos, mientras se cerraba el cuadro, pudo oír varios comentarios, muchos de ellos conteniendo la palabra imbécil. Bueno, al menos ya no sospechaban de Potter.

Apenas doblo la esquina, soltó al muchacho. Harry se arreglo el cuello de la camisa y miro a Snape, con los ojos bastante abiertos.

-NO discutas conmigo cuando estoy quitando puntos, niño tonto,- lo reto Snape. –Sólo conseguirás perder más puntos por impertinente.-

-Lo siento, señor,- Harry trago saliva. -Pero no estaba tratando de demorarme. ¡De veras! Es que no conseguía que ellos se movieran.-

-¿Y tú crees que yo no sé eso?- le dijo Snape, tomando a Harry por el hombro y guiándolo. -¿Acaso no tengo ojos?-

-Pero, pero si usted ya sabía eso, ¿entonces porque me quito puntos?- pregunto Harry perplejo.

-Porque tus compañeros Gryffindor se estaban poniendo sospechosos por la forma que obedecías sin reclamar,- respondió Snape. -Tu complacencia en la cara del peligro a ellos les parece rara, y a los Gryffindor, como tienen poco cerebro, no les gustan las cosas raras.-

Harry pensó en eso mientras caminaba rápidamente al lado de Snape. Finalmente dándose cuenta del significado, frunció el ceño. -No creo que los Gryffindor tengan poco cerebro. Hermione Granger es terriblemente inteligente.-

-Hm. Una autentica Ravenclaw en piel de león,- dijo Snape con sarcasmo.

Harry se mordió los labios. No comprendía porque Snape quería hablar con él. Ni siquiera había tenido clase de Pociones ese día. La última vez que había hablado con Snape había sido la mañana siguiente a su detención, cuando todavía estaba en la enfermería.

Snape había entrado y Pomfrey rápidamente lo había llevado a su oficina. Después de un rato, había salido con dos puntos de color en sus mejillas, mientras la enfermera parecía tener una sonrisa de triunfo en el rostro. Ella lo había guiado a la cabecera de Harry y los había dejado con un, "¡Y te estaré vigilando, Severus!"

-Potter- gruño Snape.

-¿Si, señor?- Harry había sido cautelosamente optimista. Snape le había hecho una promesa y esperaba con fervor que el hombre la cumpliera. Solo por el hecho de que podía pegar tan fuerte como el tío Vernon no significaba que no cumpliría su promesa… ¿No era así?

-Potter. Te debo una disculpa,- Dijo en un tono extraño Snape.

Harry se quedo sin aliento. ¿Una disculpa? ¿De un adulto? ¿Por qué? ¿Por qué tendría Snape que disculparse?

¡Oh, no! ¿Se estaba disculpando porque no había podido cumplir su promesa? ¿Estaba el Director determinado a expulsar a Harry después de todo? Era verdad que su caligrafía era horrible y no sabía toda la materia como Granger, o no sabía mucho sobre el mundo mágico, como Ron, pero estaba tratando, con muchas ganas. ¡Sólo habían sido unos cuantos días! ¿Seguramente lo dejarían probar un poco más antes de decidir que era un inútil anormal?

Pero no, si Snape se estaba disculpando debía ser porque no había podido hacer las cosas que le había prometido, que era que no lo expulsaran o lo regresaran a los Dursley.

-Está bien, señor,- dijo alrededor del gran nudo que de repente se había formado en su garganta. -No es su culpa.- Pestañeo con fuerza, tratando de mantener a raya las lagrimas. A nadie le gustaban los llorones.

Solo esperaba que el tío Vernon no estuviera muy molesto cuando apareciera de repente. Madame Pomfrey le había dado una medicina bastante desagradable que le había curado completamente el trasero, además del golpe de su cabeza y el corte. En realidad no quería tener otra paliza ahora que por fin se sentía bien.

-¿De qué estás hablando, Potter?-Demando el profesor enojado. Aquí estaba él actualmente disculpándose frente a un estudiante, y el pequeño idiota solo estaba medio escuchando. ¡Como se atrevía a decir que no era su culpa! ¿Acaso estaba sugiriendo que Snape había sido controlado por el fantasma de Voldemort?

-Está bien,- insistió Harry, limpiándose rápidamente los ojos cuando las traidoras lagrimas se escaparon. -Yo sé que usted trato. Es mi culpa. Debí haber trabajado con más fuerza.- Aunque honestamente, no creía que fuera posible. Ya se estaba quedando levantado hasta tarde en la noche tratando de hacer todas las tareas y trabajando en su caligrafía y aprendiendo sobre la sociedad mágica. -Está bien. Ellos probablemente no se molestaran.- Después de todo, las últimas palabras de su tío habían sido, -¡Ellos no van a quererte igual que nosotros no te queremos, pequeño anormal!-el tío Vernon probablemente estaría complacido de saber que había estado en lo correcto. Eso quizás salvaría a Harry de una paliza por un par de días. Quizás más tiempo incluso, si se ponía de inmediato a trabajar y pintaba el cobertizo o algo.

Snape apretó los dientes con rabia. ¿Sobre qué estaba balbuceando el mocoso? ¿Por que no solo podía aceptar la disculpa, y regodearse como el bastardo de su padre habría hecho, y dejarlo volver a las mazmorras? Pero no, ahora estaba lloriqueando y gimiendo como si Snape le hubiese lanzado un hechizo picante. En cualquier momento vendría Poppy echa una furia, y en ese momento ella cumpliría con su amenaza. Snape realmente no quería ver lo que una talentosa enfermera consideraba" un apropiado castigado para abusadores de niños". ¿Cómo se atrevía el pequeño monstruo a comportarse así sabiendo que solo pondría a Snape en más problemas? -Deja este gimoteo ahora, Potter.-

Entonces algo que el mocoso dijo le llamo la atención. -¿Quien no se enojara?-Dumbledore y los otros miembros del colegio ya estaban molestos con él, como el mocoso obviamente sabía. ¿Sino porque entonces Poppy lo había arrastrado a la fuerza a la oficina de ella apenas cruzo la puerta de la enfermería? y si no hubiera sido rápido con un hechizo amortiguador, todos abrían escuchado como le gritaba.

-Mis familiares-, respondió Harry sorprendido.

Snape frunció el ceño horriblemente. ¿Acaso el pobre diablo pensaba que podía amenazar a Snape con la molestia de sus familiares Muggle? ¿Acaso su pobrecito tío se sentiría mal si alguien más ocupaba al muchacho como bolsa para golpear? -¿De qué estás hablando? ¿Qué tienen que ver tus familiares con esto?-

-Es que…cuando ustedes me envíen de vuelta. Ellos pensaban que no tendrían que verme hasta el próximo año. Solo quería decir eso. –

-¿Qué? ¿Quién te está enviando de vuelta con esos Muggles?- exploto Snape. -¿El Director dijo eso?-

Mala movida. Apenas comenzó a gritarle al mocoso, Pomfrey salió volando de su oficina. -Severus Snape! ¡Te lo advertí! Yo… –

Un poco alarmado por la determinada expresión de su rostro, Snape apunto rápidamente a Potter. -¡Él dijo que Albus va a mandarlo de vuelta con los Muggles!-

Eso distrajo a Poppy completamente. -¿QUE?" ella grito más fuerte y enojada que Snape. -¿ÉL DIJO QUE?-

Harry miro de uno a otro en pánico. -¡No, no!- De alguna forma todos estaban confundidos, y tenía el terrible presentimiento de que todo era su culpa. Las cosas por lo general siempre lo eran.

-ALBUS DUMBLEDORE, VEN PARA ACA!- Poppy grito metiendo su cabeza por la red flu.

Un momento después un sonriente Director, apareció, solo para ser confrontado por dos enojados miembros de su personal. -¿Que significa que le dijeras a Harry que va a regresar con sus familiares?- demando Poppy.

Dumbledore pestañeo. -¿Qué?-

Poppy se giro hacia Snape, enojada. -¿No es eso lo que me dijiste?-

Snape se dio la vuelta para confrontar al muchacho, solo para encontrar la cama vacía tras él. -¿Dónde está ese pequeño monstruo?- dijo mientras le hervía la sangre.

-Ahem.- Apunto el Director.

Snape y Poppy se agacharon para mirar bajo la cama. En un rincón, se encontraba Harry acurrucado, solo sus asustados ojos verdes podían divisarse sobre sus rodillas. -Lo siento,- murmuro. -Por favor no se enojen mucho.-

-¡Potter, sal de ahí!- gruño Snape.

Poppy lo golpeo en el hombro con fuerza. -¡Cállate!- dijo entre dientes. -Sr. Potter,- dijo con tono más dulce, -Venga para acá. Nadie lo va a lastimar.-

Los ojos de Harry oscilaron hacia Snape y Poppy lo golpeo nuevamente. -¡Muévete!-

Ofendido, Snape se corrió para sobarse su adolorido hombro. -Vamos, Harry,- dijo con tono adulador. -Nadie va a lastimarte. Ven donde Poppy.-

Para la secreta delicia de Snape, la persuasión de la bruja fue completamente inefectiva. Después de unos minutos, se dio por vencida. "¿Que es lo que le sucede a este muchacho? Le prometí que no tiene nada que temer…-

Albus le sonrío. -Sí, querida, pero te acaba de ver golpear a Severus. Dos veces. Y con bastante fuerza. Imagino que él asume que si le pegaste a un profesor, con mayor razón le pegarías a un estudiante.-

Los ojos de Poppy se abrieron como platos. -Oh! ¡No pensé en eso! Albus, trata tú.-

El Director se agacho. -Harry, mi muchacho, ¿por favor querrías salir?- No hubo respuesta. -¿Harry? ¿Por favor?- nada.

Se enderezo con un suspiro. -Parece que todavía debo ganarme la confianza del niño.-

Snape lo miro con expresión desdeñosa. -Considerando que el chico debe estarte agradecido por donde vivió estos últimos diez años, creo que muestra bastante perspicacia.- Ignorando la escandalizada mirada de Poppy, se dirigió a la cama -Potter,- dijo, agachándose. -¿Vas a salir de ahí?-

-Están, ¿están muy enojados?- Potter trago en seco.

-Lo estarán si no sales de abajo de la cama,-le respondió Snape. -¡Apúrate!-

Para impresión de Poppy, Potter salió de abajo de la cama. Se paro, tiritando, pero no se arranco cuando Snape lo tomo y lo puso de vuelta en la cama.

-Quédate ahí." Snape no pudo resistir enviarle una mirada de triunfo a la descontenta enfermera.

-Harry,- dijo ella acercándose con mucho cuidado.-No te lastimare-

-Si señora,- Harry le respondió nervioso. ¿Eso es lo que dicen todos no es así? Bueno, no Snape. El jamás haría semejante afirmación. Es por eso que podía confiar en el hombre. Cuando estaba enojado, te lo dejaba saber. No mentía o pretendía. Harry estaba bastante sorprendido de que Snape no le hubiese dado una paliza apenas salió bajo la cama, ¿Pero no había venido el hombre a disculparse por tener que mandarlo de vuelta con los Dursley? Quizás se sentía culpable, y por esta vez se había hecho el leso por la desobediencia de Harry.

-¿Porque le dijiste a todos que el Director te enviaría de vuelta con los Muggles?- Poppy pregunto gentilmente.

Oh no. No de nuevo. Si había una cosa que Harry realmente odiaba, era que le preguntaran si había dicho algo que no había dicho. El sabía que no debía negarlo, por supuesto, pero recibir un castigo por algo que no había hecho lo hacía sentir muy molesto. De todas maneras, no había nada que pudiera hacer. El forzó abajo su furia ante la injusticia de su vida. Enojarse o contestar mal solo haría las cosas más difíciles para el mismo. -Lo siento, señora.- Cerró los ojos apretados y encogió los hombros, esperando el primer golpe.

-¡Potter!- Era Snape nuevamente. Tragó con dificultad. Sabía lo que un golpe del hombre alto dolía. -¡Mírame!- No quería abrir los ojos, realmente no quería, pero sabía que esto solo lo estaba enojando mas. El tío Vernon a veces quería que tú vieras venir el golpe. Forzó los ojos abiertos y miro por entre el pelo que le cubría la frente. El Profesor de Pociones lo estaba mirando feo, pero tenía los brazos cruzados sobre el pecho. Harry parpadeo. ¿Cómo iba a golpearlo con esa postura?

Entonces Harry se dio cuenta de que Snape y los otros se habían alejado un poco. Nadie estaba cerca de él, y Harry se sentó un poco más derecho.

-Potter,- el Profesor Snape lo estaba mirando con extrañeza. -Cuando te dije lo siento, tu respondiste que no era mi culpa.- El Director y la enfermera lo miraron con sorpresa -¿Es correcto?-

Harry asintió de inmediato. Esto era mucho mejor. Quizás igual le terminarían golpeando, pero al menos sería por algo que él había dicho.

-¿Que querías decir?-

-S-solo que se que usted trato, señor. Usted dijo que trataría. Así que no lo culpo.-

-¿Por qué?- lo presiono Snape. Había algo erróneo aquí. Merlín, ¿De qué estaba hablando el chico?

-Porque me hayan expulsado.-

Ahora Snape y Pomfrey estaban mirando a Dumbledore. -¿Lo expulsaste?- pregunto la enfermera fríamente.

Incluso Snape lo estaba mirando perplejo. El chico no estaba mintiendo. Realmente creía que iba a ser expulsado, ¿Y de donde habría podido recibir esa información sino del Director? ¿Pero porque Albus haría algo como eso? Sí, el viejo loco jugaba un peligroso juego, ¿Pero expulsar al chico? ¿Removerlo de uno de los pocos lugares donde se encontraba a salvo?

-Harry,- El Director se le acerco, y Harry dio un salto. Ok, ahora venia. Todavía no estaba seguro de que es lo que había hecho, pero obviamente seguía haciéndolo. Dumbledore levanto la mano, Harry trato de no encogerse de miedo. Ellos odian cuando tú haces eso.

-¿Quieres un caramelo de limón?- Le ofreció el Director, y para la sorpresa de Harry se dio cuenta que el hombre sostenía una pequeña bolsa de dulces en su mano. Mientras Harry lo observaba, el Director saco uno y se lo metió a la boca, sonriéndole.

Miro nerviosamente al Director y luego a los otros dos. ¿Cuál era la repuesta correcta? Pero los viejos ojos brillaban, y aunque lucían tristes, parecían amables. Harry lentamente estiro la mano, y cuando nadie le grito o le golpearon en la mano para que la retirara, con cuidado saco uno. -Gracias, señor,- dijo educado. Incluso si se burlaran de él y le quitaran lo ofrecido, debía ser educado.

Lentamente, se hecho el dulce a los labios, esperando por la burla o el golpe, pero no llegaron y el delicioso sabor a limón le inundo la boca. No pudo suprimir una sonrisa, y el Director le sonrío de vuelta.

-Entonces, Harry, me pregunto si puedes ayudarme,- dijo Albus con tranquilidad.

-Tratare, señor,- Harry le dijo. Miro a Snape. ¿Estaba correcto? El Profesor de Pociones solo estaba parado allí, ceñudo, pero no parecía más enojado de lo habitual, lo que significaba que Harry probablemente no había hecho nada estúpido. Todavía.

-Parece que hay una confusión aquí,- continúo el Director. -¿Que te hace pensar que has sido expulsado?-

-¿Quiere decir que no lo he sido?- pregunto Harry confundido.

-¡Respóndele la pregunta al Director, Potter!- Snape dijo bruscamente, y Harry salto.

-¡Si, señor!- trago saliva. -¡Lo siento, señor!- miro al Director y aunque el viejo no parecía enojado, el igual se corrió un poco hacia atrás. Después de todo, Snape era bastante grande y daba miedo, pero incluso él le hacía caso al Director, eso debía significar que el Director era incluso más poderoso. Y ya anteriormente había enviado a Harry donde los Dursley obviamente no lo pensaría dos veces antes de volverlo a enviar allá.

-Me estabas explicando porque pensabas que te iban a expulsar,- le dijo Dumbledore con gentileza.

-Porque el Profesor Snape se disculpo, señor," le explico Harry.

-Y esa disculpa fue por…-

-Porque no pudo mantener su promesa, señor. Él me había prometido que no sería expulsado, así que…-trataba de explicar Harry. Sabía que algo no estaba bien, pero no podía figurar que era.

-¿Harry, te dijo el Profesor Snape que no había podido mantener su promesa?-

, señor,- admitió Harry. -¿Pero sino porque se iba a estar disculpando?-

Poppy dejo escapar un extraño sonido, entre un sollozo y un bufido, y se fue abruptamente. Albus solamente le dio unas palmaditas al pie de Harry sobre las mantas por unos momentos. -Ya veo.- Y le dio unas palmaditas más.

Harry miro desde el Director al profesor Snape que estaba frunciendo el ceño como si fuera a explotar, mientras que el Director lucia más viejo y tiste. -¿Señor? Lo siento,- ofreció. El todavía no sabía lo que había hecho mal, pero una disculpa generalmente era una buena idea.

-Potter, deja de disculparte- gruño el Profesor Snape. Ok, quizás no tan buena idea después de todo.

-Sí, señor, Lo siento, señor,- Harry replico automáticamente, luego se dio cuenta lo que había hecho. –Lo…-Se interrumpió antes que lo hiciera nuevamente.

Dumbledore río suavemente, aunque no sonó como si pensara que algo era gracioso. -Veo que tienes una tarea difícil, mi querido muchacho. -Dijo mirando a Snape. Se levanto y le dio al pie de Harry una última palmada, luego puso la bolsa de caramelos de limón en la cama. -Para ti, Harry.-

Entonces quedo solo nuevamente con el Profesor Snape. -¿Señor? Lo si… –Harry se dio cuenta de que iba a disculparse otra vez. -Um, ¿Que hice mal?- pregunto. Sabía que no le evitaría el castigo, pero quizás si sabía lo que había hecho, podría evitar hacerlo en el futuro.

Snape le frunció el ceño. -Quédate tranquilo, Potter. Solo escucha.-

Harry obedientemente se enderezo y puso atención. -Tú no has sido expulsado, Potter. Decía en serio eso sobre no volver con tus familiares. No vivirás de nuevo con ellos. Nunca.- Los ojos de Harry se iluminaron con esperanza y Severus perdió el aliento. Lily lo estaba mirando, y tuvo que luchar para mantener el control de su voz.

-Tú te quedaras aquí en Hogwarts, e incluso si hicieras algo tan atroz, que requiera expulsión, que es difícil de imaginar, dado el actual Director, incluso así no volverás con esos repugnantes Muggles. ¿Está claro?-

Harry asintió. No se confiaba para hablar. ¡Se iba a quedar! ¡Se iba a quedar!

-Mi disculpa fue por la lesión que te cause ayer,- continuo Snape. -No debí golpearte de esa manera, y me disculpo.- ¿Ahora porque el chico estaba frunciendo el ceño? Esa había sido una muy buena disculpa, incluso Minerva habría estado impresionada. -¿Qué?- demando, agraviado

-¿Por qué se está disculpando por eso?- pregunto Harry sin comprender. Se había comportado mal en clases, había arruinado sus líneas, y había tratado de dejar la detención antes. ¿Porque estaba el profesor disculpándose por castigarlo?

Snape lo miro. ¿Acaso el chico trataba de ser gracioso? Pero no, incluso sin Legeremancia, era claro que Harry genuinamente no veía nada malo en cómo había sido tratado.

-Discutiremos eso en otro momento,- dijo. -Por ahora, tú meramente aceptaras mi palabra de que fue inapropiado.-

-Sí, señor,- Harry dijo obediente.

-Continua con tu recuperación,- le instruyo Snape, su voz una vez más fríamente formal. -Volveremos a hablar una vez que te sientas mejor.-

-Sí, señor,- asintió Harry. -Gracias señor.-

Y ahora Snape lo sacaba de su dormitorio, ¿probablemente para tener esa charla pospuesta? Al menos eso era lo que esperaba Harry. No creía que estuviera en problemas… pero, hubo muchas veces cuando cometió ese error. Era mejor chequear.

-Señor, ¿Hice algo malo?- pregunto, tratando de no sonar nervioso.

-¿Hay algo que yo debería saber?- pregunto Severus secamente.

-¡No, señor!- le aseguro Harry, sacudiendo la cabeza con vigor.

-Muy bien. Pasa,- Le instruyo Snape, abriendo un retrato con una murmurada contraseña. Harry obedeció y se encontró en una gran sala. Té y biscochos aguardaban en una mesita.

-Siéntate, Potter,- Severus apunto al sillón, y Harry obedeció con cautela. Esto era un poco extraño. ¿Porque estaba él en lo que debía ser la habitación privada del profesor?

En ese momento, la chimenea se encendió, y la cabeza de la Profesora McGonagall apareció en las llamas. -¿Severus? Tienes tú… Ah. Sr. Potter, ahí está.-

-Si señora,- respondió Harry obediente.

-Severus, quizás tú puedas explicarme porque la mitad de mi torre vino corriendo a verme para informarme que habías secuestrado al Sr. Potter y probablemente ahora lo estabas desmembrando-

-¿Quizás porque tus estudiantes son desobedientes e irrespetuosos idiotas que han leído muchas novelas épicas?-

-¡Severus Snape, no hay necesidad de que seas tan rudo!- Minerva, irritantemente, uso el mismo tono que usaba con los leones, y Severus escucho una risa ahogada detrás de él. Le envió una mirada que prometía muerte inmediata al chico que estaba sentado en el sillón, y Harry rápidamente se escondió tras de su taza.

-Fui a buscar a Potter y tus estudiantes inmediatamente asumieron que mis intenciones eran malignas. ¿Siempre son tan propensos a las fantasías paranoicas? Pensé que eso solo sucedía en mi Casa.-

Ella le sonrío. -Solo cuando tú estás involucrado, Severus. Entonces les reasegurare de la buena salud del Sr. Potter.-

-Además deberías premiarlos con puntos por su braveza ciega disfrazada de sobreprotección para con el Sr. Potter que te hizo llegar hasta mi puerta,- Agrego Snape con reluctancia. ¡Dolía, oh, como dolía!, el hecho de otorgar puntos a Gryffindor, pero no quería que el mocoso tuviera un mal comienzo con sus compañeros de Casa. Él sabía muy bien lo que era pasar siete años en Hogwarts sin la amistad y apoyo de tu Casa.

Minerva quedo obviamente anonadada, pero luego su mirada se poso sobre su hombro y se enterneció. -Eres un buen hombre, Severus Snape,- dijo inesperadamente. Antes que Severus pudiera hacer un comentario acido sobre sus ilógicas conclusiones, ella lo miro. -Creo que veinte puntos por defender a un compañero servirá.-

-¡Quince es más que suficiente!- remarco Snape. -Incluso, diez, considerando los rudos comentarios que algunos de ellos hicieron sobre mi higiene personal.-

Eso produjo otra risita atrás de él, cubierta rápidamente por una tos.

-Gracias por la sugerencia, Severus. ¿Te preocuparas que el Sr. Potter regrese seguro?-

-No, Minerva,- gruño. -Lo dejare suelto para que vague los corredores hasta que sea capturado por Filch o sea comido por Fluffy.-

-El sarcasmo no es necesario,- dijo con desdén, y con un final saludo de cabeza a Harry, se retiro.

Harry dejo sus ojos enfocados firmemente en su té. Quizás se podría salir con la suya por las risas. Quizás el Profesor Snape no lo había escuchado. Quizás…

-¿Encontraste eso muy divertido, Potter?"

Levanto la mirada, asustado. -¡Lo siento señor!- Pero mirando de cerca al hombre, Harry se dio cuenta de que Snape no estaba tan molesto. Bueno, tenía el ceño fruncido, pero él siempre tenía el ceño fruncido. Sus ojos no echaban chispas, incluso lucían un poco, como decirlo, resignados. Pero eso no podía ser correcto, ¿No es así? -Lo siento señor.-

Snape dio vuelta los ojos. -¿Ahora porque te estás disculpando, Potter?-

-Um, ¿por estar aquí?-

-Yo te traje aquí, Potter. ¿Se te olvido ese pequeño hecho?-

-No, quiero decir por estar aquí cuando la Profesora McGonagall dijo esas cosas. Ella, erm, ella como que lo trata a veces como a un estudiante, ¿No es así?-

Snape gruño, pero Harry estaba seguro que no estaba dirigido a él. -Nunca tomes una posición como profesor en tu alma mater, Potter. No, al menos que haya un completo cambio de personal.-

"Um, sí señor,- Harry estuvo de acuerdo. Pobre Profesor Snape, con razón estaba siempre de mal genio. No solo era el hecho que los estudiantes podían volar medio castillo si no lo escuchaban en clases, sino que además los otros profesores no le mostraban mucho respeto tampoco. Harry sabía lo que era sentirse fuera de lugar. Le dio a Snape una mirada de simpatía.

Snape frunció el ceño. ¿Qué era lo que le pasaba al mocoso? Su expresión era casi amistosa. ¿Cómo podía este chiquillo sentir algo por Snape que no fuera pavor o aversión?

-Potter, necesitamos hablar sobre tu futuro,- le anuncio con seriedad.

Harry sintió como se le recogía el estomago. Confiaba en lo que Snape había dicho sobre no volver con los Dursley, ¿pero entonces donde iría? ¿Un orfanato? ¿Podría igual asistir a Hogwarts y regresar al orfanato solo en las vacaciones? Se mordió los labios ansioso.

Snape frunció el ceño pensando mientras se sentaba al frente del mocoso. El había tenido una brillante idea después de hablar con los Weasley. Si Harry objetaba la nominación de Snape como su guardián, seguramente Dumbledore no insistiría. El viejo loco parecía sinceramente deshecho con el tratamiento anterior del niño, así que si Harry reclamaba por que Severus fuera su guardián, el Director no podría imponerle a la fuerza a otro adulto.

Así que Severus todo lo que tenía que hacer era contarle el plan a Potter, esperar que el mocoso empezara a gritar, y luego llamar a Albus. Snape no podría ser culpado si el joven Gryffindor no quería que el idiota grasiento fuera su guardián, y Albus tendría que buscar nuevamente una persona apropiada. Casi sonrío con malicia .Quizás el Director elegiría a Minerva. Ya podía ver la cara de la vieja bruja la primera vez Potter se escondiera bajo la cama. ¿O quizás Dumbledore lo adoptaría el mismo? Pero no, Severus recordaba con más de un poco de gratificación, que Harry había dejado bastante claro que no confiaba en el Director.

-Potter, como te dije antes, tu no volverás con tus familiares Muggle,- Comenzó Snape, pasándole al chico los pastelillos. Era mejor que comenzara despacio y fácil, para después decirle a Dumbledore que había tratado de caerle bien al chico. No sería su culpa si es que Harry era todo un Gryffindor y nunca aceptara la supervisión de un Slytherin.

-¡Gracias señor!- Por la alegría en los ojos del niño, Severus asumió que no solo estaba expresando apreciación por la comida.

-Su tratamiento hacia ti fue inaceptable, y… –El mocoso comenzó a hablar pero entonces lo pensó mejor y se cayó. Snape suspiro. Esta timidez se iba a acabar bastante pronto. No que él quisiera que el chico heredara la forma arrogante de su padre, pero el hecho de ver a un Potter encogerse de miedo era extrañamente desconcertante. -¿Que es lo que sucede Potter? Has tu pregunta.-

-Bueno, me estaba preguntando qué fue lo que hicieron que estaba mal. ¡No es que quiera volver!- agrego con rapidez. -Pero… ¿Por qué recién ahora me sacan de su cuidado? ¿Fue a causa de la carta?-

Snape frunció el ceño. -¿Qué carta?-

-La carta de Hogwarts. ¿Es porque no me dejaron responderla? ¿Es interferir con el correo por lechuza una cosa mala?-

Snape frunció el ceño ante la inocencia del muchacho. Esto era bastante alarmante. ¿Que seguiría? Discúlpeme señor, ¿Pero como sabe usted que los Mortifagos son malos? Quiero decir, ellos no usan una señal que lo diga. ¿Está seguro de que quieren matarme? Quizás debería conversar con ellos cuando aparezcan, en vez de poner un hechizo escudo, solo para estar seguro. Potter iba a tener la expectativa de vida de una mosca si es que alguien no le enseñaba los simples hechos de la vida.

-No, chiquillo absurdo. Lo que hicieron mal fue golpearte y matarte de hambre y ponerte sobrenombres y mentirte. Ellos son asquerosas, despreciables criaturas que desquitaron sus propias inseguridades en un pobre e inocente niño.-

Harry parpadeo. -Pero…-

-¿Qué?- Esto de comenzar a hablar y luego retractarse iba a volver loco a Snape. Qué buenoque ya no tendría que lidiar más con el mocoso.

-¡Pero ellos han estado haciendo eso siempre!- Harry dijo de repente. -¿Entonces porque nadie me saco de ahí antes?-

Ah. Quizás no era tan idiota después de todo. Considero Severus. ¿Que debería decir? Sentía lealtad hacia Dumbledore, y sabía que la desconfianza de Potter había herido al viejo mago profundamente. Por el otro lado, encontraba difícil de creer que la decisión del mago de ubicar a Potter con los Dursley hubiera sido un error tan inocente como había parecido. ¿Y si Dumbledore hubiera sabido exactamente qué clase de vida familiar iba a llevar Potter e igual lo hubiera puesto allí por sus propias razones? Y si Snape sabía una cosa desde sus días de espía, era que Dumbledore era capaz de poner gente en peligro por el bien mayor. Y si hubiera estado convencido de que poner a Harry a crecer en un hogar abusivo y sin amor lo haría convertirse en una mejor arma para derrotar a Voldemort, ¿ Albus habría dudado? Snape honestamente no lo sabía.

Al final, dijo la única cosa que sabía que era verdad. -Apenas aprendí de tu situación, Potter, tome medidas para terminarla.-

Los ojos de Harry se abrieron inmensamente, y entonces asintió. Había una expresión en sus ojos que Severus no reconoció, pero la desecho como no importante y siguió adelante.

-Como iba diciendo, no vas a volver con los Muggles. Sin embargo, tu eres obviamente muy joven para estar por ti solo, así que un nuevo guardián y un nuevo hogar son necesarios para ti.-

-¿Podría ir a vivir con Ron?- pregunto Harry, luego rápidamente se tapo la boca con las manos. Sabía que no debía interrumpir.

Snape ignoro el gesto. -Ya he hablado con los padres de Weasley. Nos han invitado a cenar mañana para discutir el que pases un tiempo con ellos durante las vacaciones.- Los ojos de Harry estaban brillando con deleite. -Te sugeriría que no hables de esto con tus compañeros todavía, porque no está todo decidido. Debes conocer primero a los señores Weasley y ver como se llevan.-

-Si señor.-

-Pero incluso si todo va bien, los Weasley no van a adoptarte.- Snape se sintió un poco mal al ver como la cara de Harry decaía. Era extraño lo obligado a explicarse rápido que sentía, casi como si le preocupara la angustia del chico, pero eso no podía ser el caso. Después de todo, el era el horrible, malvado, Mortífago Maestro de Pociones. A él no le importaba si un estudiante estaba llorando. Pero igual continúo rápidamente. -Los Weasley tienen una familia numerosa y están felices de incluirte. Pero tú necesitas más que un lugar donde sentarte a comer. Tú necesitas una familia para ti. Una que no se distraiga por las necesidades de otros niños. Así que tendrás un guardián que se enfocará solo en ti, y además tendrás la oportunidad de pasar tiempo con otra familia que te aprecie como los Weasley. ¿Lo comprendes?-

La tristeza de Harry se evaporo mágicamente. -¿Quiere decir que tendré dos familias?-

Snape lo considero. -Supongo que podrías decirlo así.-

-¡Wow!-

-Sí, bueno…- Snape aclaro su garganta. -Y pensando quien seria tu guardián… –- ahí viene. Se preparo mentalmente para la rabieta y se aseguro que el polvo flu estuviera a mano. Necesitaría contactar a Dumbledore cuando el mocoso estuviera completamente histérico.

-¿Podría ser usted?- la voz de Harry fue tan suave que Snape no estuvo seguro de que hubiera hablado realmente.

-¡Que!-

Harry agacho su cabeza. ¡Estúpido! ¡Era tan estúpido! ¿Cómo podía haber dicho eso? Debería saber que jamás podría pedir algo así. Ahora el Profesor Snape estaría furioso con él. ¿Porque alguien como Snape querría a un fenómeno como Harry? No era como si Harry fuera miembro de su Casa. Él sólo era un estudiante del Profesor de Pociones, igual que casi todos los chicos de Hogwarts.

Harry miro por entre su flequillo y agacho rápidamente la cabeza. Oh si, Snape estaba enojado. Tenía esa maniaca expresión con los ojos muy abiertos igual que antes que golpeara Harry la otra vez. Harry disimuladamente afirmo sus dedos en el asiento del sillón, esperado que lo anclara si es que era golpeado nuevamente.

-¿Que fue lo que dijiste?-

Harry trago en seco. -Lo siento. Fue muy rudo de mi parte el preguntar eso.-

-¿Que fue lo que dijiste?-

"Le pregunte si podía ser mi guardián," Harry dijo en la voz más baja que pudo manejar y se afirmo con fuerza. Miro al piso, prefería ser sorprendido por el golpe en vez de ver la cara de repulsión que estaba seguro tendría el profesor.

Snape parpadeo en completo shock. No podía recordar la última vez que había sido sorprendido de esta manera. Bueno, a excepción de la noche en que había aprendido de la vida familiar de Harry. ¿Por qué seguía el molestoso mocoso sorprendiéndole? Se suponía que él no podía ser sorprendido, porque era inamovible y sin sentimientos. En vez este irritante chico seguía colándose entre sus escudos.

-¿Por qué querrías que sea tu guardián?- le pregunto. Estaba agradecido de notar que la sorpresa le sonaba como enojo.

Harry no podía levantar la mirada. Levanto un hombro como respuesta.

-Responde mi pregunta,- le comandó Snape con aspereza.

Harry no estaba seguro de que el hecho de que no lo hubieran golpeado o se hubieran burlado de él fuera una buena o mala señal. Sabía que Snape no accedería a su petición, ¿cuándo fue la última vez que Harry recibió algo que hubiese pedido?, pero había pensado que quizás, solo quizás, podría explicarse para que el hombre se sintiera alagado, en vez de repugnado. -Usted es bueno.-

-¡Potter! Yo no soy bueno.- Era como si hubiera acusado al hombre de una práctica muy vil.

-Usted ha sido bueno conmigo,- dijo Harry con determinación. -Nadie más lo ha sido. Bueno, excepto por Hagrid o Ron. Y usted ya dijo que voy a pasar tiempo con los Weasley, y Hagrid, bueno, no creo que él sea un buen guardián. El es un gran amigo y todo eso, pero no creo que él sea, usted sabe…-

Snape ahogo un resoplido. Bueno, el chico no era un completo idiota. El obviamente tenía figurado a Hagrid.

-Continua.-

-Y usted no me ha mentido. Y todos dicen que usted es muy inteligente. Y nadie lo molesta, así que quizás si usted fuera mi guardián, nadie me molestaría a mí tampoco.- La voz de Harry se fue mientras él se ahogaba en la desesperación. Bien hecho, Harry. De todas las cosas que podías haber dicho eliges la que le demuestra lo necesitado y desesperado que estas. Por supuesto que ahora te va a elegir. ¿Quién no elegiría a un inútil, y quejoso pequeño fenómeno?

Snape encontró de repente que no podía tragar. El flacucho chiquillo de cabello negro, acurrucado con tanta pena en el sofá, le había traído una inesperada oleada de recuerdos. Deseando desesperadamente pertenecer, necesitando la protección de alguien o solo un poco de preocupación, ansiando el cariño de alguien, de quien fuera… Y por supuesto, recibiendo nada pero violencia: sus padres, los Merodeadores, sus compañeros. Para él Hogwarts no había sido un santuario. Claro que le había evitado los mayores excesos de su padre, pero no le había ofrecido seguridad, no cuando era constantemente molestado y humillado. Con razón había caído presa de las palabrerías del Señor Oscuro. Claro que, al final, había resultado ser otro sádico, y violento atormentador.

Snape calmo sus emociones con brutal eficacia. Esto no era sobre él. Era acerca del engendro de Potter… aunque no parecía un engendro todo acurrucado así. Lucía patético, roto… Detente. Detenté ahí mismo. Te estás poniendo ridículamente sentimental, se dijo a sí mismo. ¿Qué diferencia te hace a ti que el hijo de James Potter haya tenido una horrible niñez igual que tú? ¿Qué te importa si él… y entonces el niño levanto la mirada, y los ojos de Lily le rogaron.

-Si.- El casi miro alrededor para ver quien había hablado. No podía haber sido él, ¿O sí?