¡Hola! Quiero agradecerle de todo corazón los reviews tan lindos, gracias por apoyarme. Como regalito de navidad, me esforcé para terminar este pronto y subirlo, aunque sea cortito :P. ¡Felices fiestas!
Acto III: Orgullo.
Era una tarde de sábado aburrida como pocas. Había llovido y luego salió el sol, así que el calor y la falta de planes le estaban dando sueño. Bostezó mientras ojeaba las revistas científicas de su padre.
- ¡Mujer terrícola! ¿Estás ahí? –sonó la voz demandante de Vegeta.
- ¡Ay, ya te he dicho que no me llames así; mi nombre es Bulma! –le gritó al monitor donde se había aparecido el saiyajin. Como de costumbre, estaba en la nave en el jardín donde entrenaba por horas y horas todos los días.
- No puedo aumentar la gravedad –continuó, obviando la objeción de la chica.
- Es el botón que está a la derecha –contestó ella indiferente, volviendo su interés a la revista.
- ¡Ya sé utilizar la máquina! El problema es que no sube de 150-G, debería llegar hasta 300…
- Pues presionar el botón con más fuerza no cambiará nada –dijo ella viendo cómo el hombre aporreaba el susodicho botón con insistencia.
- ¡No seas tonta, si lo hiciera con fuerza lo rompería! Yo creo que esto se descompuso…
Bulma dejó de una vez la revista, cansada de escucharlo quejarse.
- No, no está descompuesto. Y no subirá más de 150-G porque yo misma le puse ese límite. –confesó.
- ¡QUÉ! ¿Por qué hiciste esa estupidez? –le gritó el príncipe muy molesto.
- ¡Una gravedad aumentada 300 veces es mucho Vegeta! Ya no quiero ver cómo te lastimas…
- ¡Pues si no quieres ver cierra los ojos! –le gritó enojado, a lo que la muchacha, ofendida, cortó la comunicación.
Vegeta estaba realmente molesto; estaba dispuesto a ir a buscarla personalmente. Pero antes de llegar a la puerta de la nave pudo ver, al pasar por la ventana, que la chica salía del taller y se acercaba trayendo un morral con sus herramientas. Se calmó un poco.
Vegeta abrió la puerta de la nave y se quedó parado a un lado, mientras Bulma entraba de mala gana murmurando "lunático". Caminó hasta la máquina de gravedad y tiró su morral a un lado.
- Esto tomará un momento –anunció mientras abría el panel de la máquina y comenzaba a trabajar.
Vegeta se quedó de brazos cruzados, vigilándola mientras hacía su trabajo, como supervisándola.
- Ya está –dijo luego de un rato mientras recogía sus herramientas. –Con esto debe llegar al máximo de 300-G.
…Vegeta aún no le dirigía la palabra…
Molesta, la chica llevó las manos a las caderas y gritó con voz afectada:
- ¡Gracias Bulma por repararlo aunque interrumpí tu merecido descanso! ¿Sabes, no te costaría nada decir algo así!
El saiyajin apretó los puños ante la insolencia de semejante indirecta-directa.
- No hubieras tenido que tomarte la molestia si no lo hubieras descompuesto tú en primer lugar –le respondió ácidamente.
Temblándole el labio del enojo, Bulma levantó impulsivamente un desarmador dispuesta a enterrarlo en el panel de mando de la máquina.
- ¡No-no-no-no-no-no! ¡No vayas a hacer esa locura! –gritó Vegeta agitando las manos con urgencia para detenerla- ¡Te lo agradezco! ¡Te lo agradezco mucho!
Bulma sonrió satisfecha, mientras bajaba lentamente el desarmador.
- ¿Lo ves? –dijo gentilmente- No era tan difícil, ¿verdad? – Y marchó con la nariz en alto hacia la salida.
Vegeta dio un par de pasos detrás de la chica, tomando conciencia de lo que acababa de suceder. Quería gritarle algo para cortar esa petulancia de raíz, quería decirle algo pero no sabía qué. Y cuando abrió la boca para decir algo… lo que acudió a ella fue: una risita… La escena anterior acababa de pasar como un flash por su mente, y por alguna razón le daba… risa. ¿Esa mujer realmente había logrado que él, el orgulloso príncipe de los saiyajin, le rogara? Sacudió un poco la cabeza; debió haberse visto muy ridículo cuando le suplicaba que no rompiera la máquina. Esa era la primera vez en mucho, mucho tiempo que se reía de si mismo.
Relajó la postura poniendo los brazos en jarra, mientras la veía bajar por la rampa hacia el jardín. Tenía que admitir, si fue capaz de sobreponerse a su orgullo, que esa chica tenía algo especial. Y una muy bonita retaguardia, vista desde allí…
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¿Quedó raro el final? Si lo piensan bien, eso pasa: cuando estás peleando con alguien y te ownean bien owneado no te queda otra que reírte y se te va todo el enojo. Lo segundo que tengo que decir en mi favor, es que yo no creo que Vegeta sea tan cabrón como lo pintan, al menos no las 24 horas. Es decir, nadie puede vivir toda la vida como si le apretara la ropa interior, o sí? En lo general, yo creo que se lleva bien con Bulma y Trunks… el de la época normal, al menos :P. (Ni hablar de Bra que para mí, lo da vuelta como quiere XD…pero no creo que llegue a incluirla en este fic, aún no sé).
Próximo capítulo: Determinación. Trataré de tenerlo listo tan pronto como pueda :).
