—Kagome…— una voz la llamaba— Kagome…— ¿Otra vez? No quería ir, no quería, estaba muy cómoda…— ¡KAGOME!
Y Kagome abrió los ojos inmediatamente ¿Dónde estaba? Mentira, esa no era la pregunta, estaba en el sofá de su casa pero… ¿QIEN ERA ESE TIPO DEL PELO VERDE? ¿Y POR QUE ESTABA ENCIMA SUYO?
—¡hey! Deberías dormir menos— y entonces lo pilló, ese tipo era, era, era… mierda, todavía no sabía su nombre. El que salvó ayer. Pero no era posible, al que había salvado ayer estaba horrible llorando y todo y este… bueno, tenía unas vendas bastante manchadas de sangre, pero… parecía ¿feliz?— ¿No piensas hacer el desayuno? Me muero de hambre.
—mmmm… no. Primero me vas a responder a unas cositas ¿vale? — dijo ella, sin saber todavía muy bien cómo reaccionar.
—pero… no he comido desde anteayer— suplicó con cara de cachorro degollado.
—Bueno… pero responderás a mis preguntas— él asintió felizmente ante esas condiciones, desesperado por comer— y… ¿Qué quieres? — interrogó Kagome, sin saber muy bien que darle, si fuera cualquier otro paciente lo tendría clarísimo pero… este no sabía que era. Él la miró con los ojos como platos, sin creerse todavía que le dejara elegir a él.
—¿Chocolate? — respondió más como una pregunta. Kagome frunció el ceño, no era lo mejor para los enfermos pero… tenía una caja entera de taiyaki de chocolate que le habían mandado sus amigas por su cumpleaños al no poder ir… eso estaría bien.
—Claro ¿Te sirve en taiyaki? — él volvió a asentir felizmente e intento desplazarse, fallando estrepitosamente debido al dolor. Que nadie se olvide que tenía una buena cortada en el pecho— quieto, ya te lo traigo.
Una vez estuvieron sentados los dos en la sala, él con la caja de Taiyakis delante y ella en el suelo observándolo con curiosidad. Kagome empezó a preguntar.
—Esto… emmm… ¿Cómo te llamas? — preguntó sin saber muy bien como empezar.
—te lo dije ayer— respondió el con la boca llena— llámame cariño.
¿Un salido?
—Responde bien— ordenó Kagome al tiempo que sacaba la caja de su alcance— o no hay taiyaki.
Él la miró con odio, para luego anunciar de mala gana:
—Kisshu.
—Bueno… encantada supongo— comentó ella al tiempo que meditaba sobre su próxima pregunta— ¿Por qué tienes esa herida?
—Muy complicado— Kagome suspiró ¿Ya se estaba poniendo con evasivas?
—Bien, siguiente pregunta ¿Qué eres? — él la miró con mala cara, meditando sobre que decir.
—Un elfo— optó por decir él analizando la reacción de Kagome.
Ella solo cerró los ojos, podía ser verdad, o podía ser mentira. No había forma de saberlo a ciencia cierta.
—Demuéstralo— ordenó con calma. Él la miró con una expresión indescifrable al tiempo que, lentamente, se señalaba las orejas— eso no es suficiente. Por las orejas podrías ser un demonio. Bueno, da igual. Cuéntame tu historia.
—¿Se puede saber como te lo tomas con tanta calma? — inquirió el con curiosidad.
—Bueno… soy una sacerdotisa, yo ya sabía que no eras humano y ahora cuéntame tu historia, o mejor, la de los elfos en general— repitió, echándole una mirada significativa al taiyaki.
—Bueno, mi pueblo a vivido mucho antes que el vuestro en la Tierra…— empezó Kisshu, apunto de contar la mentira más grande de su vida.
Media hora más tarde Kagome ya sabía la historia de su pueblo, pero todavía no había llegado al momento en el que se hacía la herida. Le observaba con curiosidad, especulando sobre si su historia sería cierta. Vio como empezaba a hablar más lento y se restregaba los ojos con sueño y sonrió. Podía ser realmente encantador hablando de como su pueblo y de lo horribles que eran los humanos, rompiendo la Tierra. Kagome coincidía en algunas cosas, había que admitirlo, el mundo de hoy en día no tenía nada que ver con el de la era feudal. Pero siendo tan encantador, con alguna que otra broma en mitad de su discurso había hecho a Kagome olvidarse de que estaba herido, muy herido.
—Deberías descansar— cortó lo que quiera que estuviera diciendo sobre la contaminación. Él la miró, como si lo acabaran de devolver a la realidad y luego negó levemente.
—No tengo sueño— mintió Kisshu con naturalidad, llevaba mintiendo desde hacía más de media hora.
—Kisshu…— empezó Kagome con reproche pero un bostezo por parte del peliverde la interrumpió. Haciendo que ella solo le mirara significativamente, pero el solo volvió a sacudir la cabeza, negando lo evidente— ¿Por qué no quieres dormir? — inquirió Kagome, mirándolo con dulzura.
—Ammm, bueno, yo, esto…— Kagome sonrío ante su desconcierto, era dulce, decidió, muy dulce que no supiera que hacer con una simple mirada de cariño— no tengo sueño.
—¿Piensas qué voy a atacarte mientras duermes? — preguntó Kagome, ignorando su última mentira.
—¡No! No es eso…— Kisshu sonó genuinamente sorprendido. ¿Quién podría pensar que alguien como Kagome estaba esperando a que se durmiera para atacarle? Era tan dulce…
—¿Piensas qué tendrás pesadillas? — Él se quedó frio, había dado en el clavo— No te preocupes, voy a estar aquí todo el tiempo— él la miró con desconfianza, sin saber todavía por qué era tan amable con él— venga, venga, tienes que descansar— insistió la pelinegra, llevándolo de la mano hasta la cama y obligándolo a acostarse.
—No soy un niño, no le tengo miedo a las pesadillas— replicó él antes de que pudiera pensar que ella tenía razón. Kagome sonrió, claro que no lo consideraba un niño, pero ella misma todavía tenía pesadillas sobre las batallas en la era feudal y nunca venía mal que alguien estuviera a tu lado.—quiero que te vayas— insistió él al ver como ella no hacía el más mínimo movimiento.
Ella suspiró con cansancio y salió de la habitación solo para cinco minutos más tarde volver a entrar y encontrar a un dormido Kisshu frunciendo el seño. Dejó escapar una leve risita sopesando la posibilidad de que ese seño se debiera a que ella acababa de entrar en la habitación y se sentó en la silla al lado de su cama permitiéndose observarle con curiosidad. No era un chico normal, eso seguro, pero todavía no estaba segura de creer su historia sobre que era un elfo. Le sonaba de algo… Después de estar un rato observando y rebuscando en sus recuerdos se horrorizó. ¡Pues claro que le sonaba! ¡Encajaba perfectamente en la descripción que las chicas le habían hecho sobre el alíen con el que se enfrentaban normalmente! La piel mortalmente pálida, las orejas, el pelo verde, la ropa… ¡estaba segura! Pero… ¿Y ahora que hacía?
N/A: Hey! cuanto tiempo... jejeje. Bueno y ¿Qué tal? Este es un poquito más largo, no mucho, lo se, no mucho. Me resultó un poco raro cambiar a Kisshu tanto de un cap a otro, pero si no se entendió bien, el cambio de actitud de Kisshu es por lo que paso la otra noche, llegó a la conclusión de que Kagome no quiere hacerle nada después de que le cuidara toda la noche y saliera a buscarle.
Gracias a todos por leer y un gracias especial a shippofan2k otra vez, no sabes la alegría que me das cuando comentas XD
Pero y ahora ¿que hará Kagome? y Kisshu ¿Qué hará él si se entera de que Kagome es un mew mew? Pues para ser sincera ni yo misma lo se XD Así que si tienen sugerencias ¡un review!
