Xiaolin Showdown
Alternative Universe (AU)

Sexo... Situaciones sexuales...

Advertencias: Esto es rClack (reverse!Clay x reverse!Jack) si no te gusta la pareja o tienes algo en contra de las relaciones románticas y/o sexuales entre hombres este es un buen momento para regresar. Si quieres seguir adelante te recuerdo que habrá cosas que quizás no te gusten pero, hey, quedas advertido.

Descargo de responsabilidad: Estos personajes no me pertenecen son propiedad de Christy Hui y algunas cosas más pertenecen a Warner Brothers. Esta historia es sólo para el entretenimiento, sin fines de lucro.


Capítulo 2

La fortaleza en ruinas

El frío se colaba lentamente por las ventanas y los pequeños orificios de las paredes de roca. Tenía ya casi un ciclo lunar entero ahí y su vida se estaba adaptando apenas al ritmo que había en la fortaleza.

Jack tenía su habitación en los pisos superiores, lejos de los demás soldados, y su chimenea estaba casi siempre encendida, caldeando un poco el ambiente helado. Todos lo trataban apropiadamente, como el príncipe que era, excepto por Han. Pero no iba a quejarse de ello, después de todo ellos iban a casarse cuando Jack recuperara su trono.

Y hablando de Hannibal... El demonio comenzó a tocarlo luego de las primeras noches en su nuevo hogar. Sin embargo al principio no fue como Jack creyó que sería, reclamando su cuerpo como algo de su propiedad sino de una forma más... ¿Cómo llamarlo? Más deprimente.

La primera noche no pudo dormir ni siquiera dos horas seguidas, despertando de golpe y viendo la sangre en sus manos a pesar de que había tomado un largo baño. La segunda noche cayo dormido y tuvo una pesadilla que lo dejo gritando y llorando aterrado en la mitad de la noche, temblando y respirando tan rápido que parecía que acababa de terminar una carrera con sus hermanos; Había recordado la matanza en el castillo.

En medio del llanto y el ataque de pánico y ansiedad Hannibal apareció en la habitación, cerrando la puerta sin el menor cuidado y trepando a su cama para hacerlo recostarse. Lo sostuvo en sus brazos dejándole llorar todo lo que pudo, recorriendo su espalda con su mano lentamente, a un ritmo pausado y lento, alentándolo a respirar al mismo compás hasta que finalmente dejo de temblar.

Estaba hipando todavía cuando Hannibal limpio su rostro con sus manos; su pulgar recorrió sus labios y sujeto su mejilla para rozar sus labios en un beso. Jack jadeo, ahogando un sollozo, y se aferró a sus ropas pero no hubo nada más. El demonio no lo forzó a continuar y una vez que el terror se disipo Jack unió sus labios nuevamente, acostumbrándose al calor de los besos. Y esa noche no ocurrió nada más.

La noche siguiente, luego de la cena y cuando Jack había terminado de vestirse para dormir, Hannibal apareció para compartir la cama nuevamente. El príncipe trago y fue con él, enredando sus frías piernas en las del otro para calentarse. Han hizo un ruido con la nariz, como si ahogara una risa y lo sujeto contra su cuerpo con posesión.

–No te burles.

–Ya duérmete.

Jack hizo un mohín y se enfurruño pero el berrinche no le duro demasiado, no después de que Hannibal tomara su barbilla para besarlo de nuevo, esta vez chupando sus labios. Era un poco extraño besarlo, ya que su barba y bigote le hacían cosquillas en la cara, pero el príncipe cerró los ojos y respondió casi de inmediato, aferrándose a la camisa del hombre igual que la última vez, relajándose en sus brazos lentamente y perdiéndose en sus labios durante un largo, largo rato.

A mitad de la noche despertó de nuevo, temblando por el terror, pero Hannibal lo sujeto de nuevo, sosteniéndolo con seguridad.

–Estoy aquí... –Con la respiración cortada el príncipe uso sus manos para recorrer el fuerte pecho del hombre hasta llegar a su cara. Sujeto sus mejillas, distinguiendo su rostro gracias a las llamas de la chimenea y sonrió aun con miedo; Estaba ahí, de verdad... Y Jack le pertenecía, así que no dejaría que nada le hiciera daño.– Jack...

–¿Han? –El demonio asintió y el muchacho tragó, uniendo sus labios nuevamente, sintiéndose seguro así, entre sus brazos, increíblemente protegido.– Han... Han...

–Aquí estoy. –Jack sonrió y suspiro, relajándose hasta que el cansancio regreso y con él, el sueño.– Duerme. Mañana tienes mucho por hacer.

Ese primer mes en la fortaleza avanzó así; besándose y tocándose por encima de la ropa, con Hannibal sosteniéndolo cuando el terror lo atacaba por las noches hasta que dejo de ser algo que ocurriera todos los días. Fue después, sin embargo, cuando se encargó de trabajar con él tan duro que lo dejaba demasiado cansado como para soñar algo... Han comenzó a entrenarlo como a un guerrero.

Y dolía como el demonio.

El muchacho casi supo en el primer momento que parir a los cachorros lobo no iba a hacer tan doloroso como entrenar con el demonio.

Las primeras semanas fueron horribles; los entrenamientos por la mañana lo dejaban exhausto pero las clases por la tarde despertaban su mente curiosa. Hannibal sabía mucho sobre cosas variadas y las compartía con él, enseñándole lo que sabía, incluso sobre magia.

Jack no podía evitar sentirse más y más cómodo en ese lugar y también, en compañía de Han. El guerrero lo dejaba acompañarle casi todo el tiempo y pronto el muchacho se acostumbró tanto a su presencia que comenzó a extrañarlo cuando no lo tenía cerca y sobre todo, a tenerlo en la habitación con él, tocándole.

–Tienes una piel tan suave, tan exquisita para marcar...

Hannibal había regresado ya tarde y apenas entro trepó sobre Jack que ya lo esperaba, deseoso. El rubio le arranco la ropa y toco todo su cuerpo, besándolo, lamiendo y marcando su piel con mordidas y succiones, dejando moretones que se formaron casi de inmediato.

El príncipe jadeaba sin la menor vergüenza, tocando todo lo que podía del otro hombre. Han le hizo abrir sus piernas y colocarlas sobre los anchos hombros, dejándole expuesto para él.

No era la primera vez que Hannibal usaba su lengua y dedos en su trasero, pero Jack juraba que cada noche era aún mejor que la anterior. Ahora por ejemplo tenía dos dedos dentro de su cuerpo, haciéndolo ver las estrellas frente a sus ojos cerrados.

El hombre estaba atacando sus pezones, mordiendo y chupando, haciendo que el placer fuera tanto que Jack comenzó a lloriquear. Su cuerpo sudaba y su miembro estaba duro y húmedo, pulsando con desesperación.

–Han, por favor... Por favor, más, m-más... –Hannibal canturreo contra la piel de su cuello que aún no era la hora para tomarlo como debía.–

–Por ahora solo tendrás esto... –Jack gimoteo, moviendo su cadera para llevar los dedos más dentro.– Así, estás succionando mis dedos Jack... Imagina cuando sea mi polla la que este dentro de ti.

Los gemidos se hicieron más altos y continuos, tanto que el príncipe pensó que lo debían estar escuchando hasta en el mercado del reino pero no le importo en lo más mínimo, demasiado frustrado como para reparar en algo más.

–Por favor, Han, po-por... Ponla dentro, quiero... La quiero tanto. –Le suplicó con sollozos desesperados, enterrando sus uñas en la espalda del rubio que se rio con voz grave y ronca.–

–Aun no, no voy a follarte hasta que recuperemos tu trono. –Jack chilló de nuevo, suplicando por más.– ¿La quieres tanto? ¿Quieres chuparla como yo lo hago contigo, uh?

–S-sí, sí, por favor... –Respondió con urgencia, levantando la cabeza para mirarlo y todo su cuerpo se arqueo en una ola de placer cuando Hannibal presiono ese punto dentro de su cuerpo.– Por favor, por favor...

–Ruegas delicioso Jack. Ven.

Hannibal se arrodillo en la cama para abrir su pantalón y en apenas unos instantes Jack estaba ya con sus manos y piernas sobre la cómoda superficie, listo para probar el pene del otro hombre; Era la primera vez que lo tenía frente a su cara pero no podía decir que no había imaginado como sería... Y era bastante grande, como lo supuso.

–Empieza a lamer, y luego traga lo más que puedas.

Jack asintió y lo tomo con una sola mano, dándole una lamida tentativa en la punta, probando el sabor salado y el aroma almizclado de esa parte de su cuerpo. El muchacho se animó a continuar, demasiado excitado por los toques del demonio, y comenzó a lamerlo. Primero la punta y luego la base, recorriendo toda su extensión con su lengua hasta que el prepucio comenzó a contraerse más y más a medida que la erección de Han se hacía más evidente, hasta que pronto el glande estuvo completamente descubierto. Jack se relamió los labios solo al verlo y levanto el rostro para mirar al rubio quien ya tenía su vista fija en él.

No necesito de palabras para saber que debía continuar por lo que tomo la base del miembro con una sola mano y llevo sus labios a la punta, deslizando el enorme trozo de carne dentro de su boca lentamente, intentando acostumbrarse al tamaño para abrir más su boca.

Hannibal se inclinó sobre él y metió sus dedos de nuevo, provocándole un gemido ahogado que le permitió meter más del pene a su boca abierta.

–Chupa y mueve tu cabeza como yo lo hice. Sigue el ritmo de mis dedos. –Jack obedeció de inmediato, o lo intento, intentando tragar pero siguiendo el ritmo que Han le indicaba.–

Movió su cabeza de adelante hacia atrás, sin olvidarse de chupar y masturbando la base del pene con su mano, gimiendo sin contenerse al tener los dedos del hombre rubio estimulando su cuerpo, moviéndose cada vez más y más rápido. Jack intento seguir el ritmo pero no pudo, el placer que sentía lo desconcentro tanto que termino por soltarlo y apretar las sabanas con sus puños, enterrando su cara en el colchón para acallar un poco sus gritos cuando Hannibal lo hizo correrse con solo dilatarlo.

La habitación se llenó de sus gimoteos y jadeos sofocados y Jack, un poco mareado por el orgasmo se masturbo un poco, asegurándose de que todo su semen estuviera fuera y se incorporó de nuevo, viendo como el miembro de Han estaba ya goteando, cerca del orgasmo también.

–¿Puedo probar tu semilla? –Pregunto sin pensarlo, regresando a usar su boca en él; Han siempre lo hacía sentir en un paraíso de placer y él quería regresarle el favor.–

–No. Pero puedo ensuciar tu cara bonita ¿Eso quieres? –El príncipe no necesito de nada más para continuar y se concentró en chupar y usar su lengua del mismo modo en el que recordaba que Han lo había hecho con él hasta que, sin darse cuenta, noto como lo tiraban del cabello y algo caliente y espeso caía en su cara.–

Jack abrió la boca por instinto y se quedó quieto, mirando a Hannibal masturbarse frente a su rostro hasta que termino y se inclinó a besarlo.

–¿Lo hice bien?

–Para ser tu primera vez.

El príncipe sintió su pecho inflarse con suficiencia y se dejó caer en la cama para descansar. Pronto los dos estaban acurrucados y listos para dormir, a pesar de que Jack seguía un tanto frustrado por la falta de sexo real.

A medida que los días avanzaban Jack comenzó a crecer en cuanto a conocimientos se trataba, igual lo hacia su relación con Han y su confianza en él.

El hombre mayor lo adiestraba en diferentes combates y Jack le explico, con un poco de orgullo, que él era bueno con el arco y la flecha. Como eran armas que había manejado con anterioridad se sentía mucho más cómodo utilizándolas.

Hannibal le entrego un arco y lo dejo practicando con los soldados (los lobos, así los llamaba a veces). El príncipe hizo varios tiros, realmente trabajando duro en ser lo más preciso posible, hasta que una de las flechas resbalo accidentalmente de sus dedos antes de poder apuntar y termino por caer en el pecho de uno de los lobos.

Jack entró en pánico. Tanto que su primera reacción fue huir.

Dejo caer el arco y salió corriendo para esconderse, aterrado de lo que Hannibal pudiera hacerle cuando se enterara que había dañado a uno de sus soldados pero a final de cuentas el demonio lo encontró sin problemas, escondido en una de las torres, cubierto de barro para esconder su aroma y abrazando sus rodillas.

–Fue un accidente, lo juro ¡La flecha se me resbalo! ¡Yo no quería matarlo! –Le explicó asustado todavía, sintiéndose aún más pequeño frente a él.–

–No está muerto Jack, solo está disfrutando de verte sufrir. –El príncipe tragó duro.– Buen intento de escondite. Ahora ven conmigo, vamos a tomar un baño.

Han lo llevo con él y lo dejo sentarse a horcajadas sobre él en la bañera. Jack se distrajo fácilmente por lo atractivo que era ver a su futuro esposo así, desnudo... Le gustaba sentir el calor de su piel desnuda contra la suya.

–Tienes que ser más duro con los soldados Jack. Ellos no te respetarán si sigues siendo así, tan débil. –El príncipe se relamió los labios, observando fijamente como se movían los de Han cuando hablaba, seduciéndolo a besarlos hasta caer inconsciente.– Debes hacerles sentir que son desechables si no te sirven correctamente... Jack.

–¿Mhn? –El demonio tomo su barbilla para hacerlo mirar sus ojos.–

–¿Qué acabo de decir?

–Que debo ser más duro con los soldados. Y que son desechables... –Hannibal lo miro fijamente.– Quiero besarte. Mucho.

–Debes concentrarte. Esto no es ningún juego. –Jack suspiro y asintió, tomando la jarra de agua para mojar su cabeza.–

–Bien, entiendo. Enséñame.

El invierno comenzó a alejarse lentamente, permitiéndole explorar los alrededores de la fortaleza. A veces el rubio desaparecía por días para arreglar asuntos diversos o entrenar con los soldados y Jack aprovechaba ese tiempo para leer y aprender lo más que podía.

Se encontró disfrutando acompañar a Han cuando cazaban y también el tomar siestas bajo los árboles en los primeros días cálidos que se presentaban, con Hannibal en su forma de lobo negro porque estaba tan acostumbrado a él que no le importaba ya la forma física que tuviera, el solo estar cerca lo hacía sentir seguro a su lado.

–¿Qué es lo que vas a cazar?

–Un oso. Necesitas un abrigo nuevo.

Ya que la fortaleza no era un lugar para la realeza Jack no usaba ropas demasiado ostentosas. Y tampoco tenía sirvientes que le ayudaran a vestirse; solo había soldados ahí y Jack lo prefería de ese modo a mostrarse desnudo delante de alguien más.

–¿Vas a cazar un oso? ¿De verdad? –Hannibal le sonrió con confianza mientras seguían avanzando y Jack le regreso la sonrisa sin más, volviendo su mirada al camino delante de ellos.– ¿Puedo decirte un secreto?

–Si quieres.

–He dejado de desear recuperar el trono por venganza. –Le explicó con calma y luego se sonrojo, mirando fijamente el piso por la vergüenza de lo que iba a decir.– Ahora solo quiero que llegue el día para que me hagas tuyo oficialmente.

Lo siguiente que supo fue que Han lo sujeto de la cintura para besarlo con fiereza, beso que Jack regreso de inmediato, abrazándose al cuello de su futuro esposo. Pero apenas iba a colgarse a él para profundizarlo Hannibal lo alejo sin mucho tacto.

–Escucha, no estoy preparando a mi ejército para que pierdas de vista tu objetivo ¿Entendiste?

–No he perdido nada, es solo que ya no puedo esperar más. Quiero que me tomes. Yo, lo necesito.

Hannibal estaba a punto de responderle cuando de pronto lo empujo de nuevo y le ordeno quedarse quieto. El príncipe había aprendido a obedecer desde pequeño cuando su padre y hermanos lo llevaban de caza por lo que tomo su espada para desenvainarla, poniéndose alerta.

Han miraba alrededor, olfateando algo, y luego se lanzó hacia adelante, entre medio de los árboles y Jack escucho un ruido horrible, seguido de gruñidos y chillidos de un animal. El muchacho sintió su corazón acelerarse, asustado de lo que estaba ocurriendo y de que algo malo pudiera pasar.

Con el corazón en la garganta se acercó para ver como Hannibal peleaba con un oso de buen tamaño, con las manos desnudas. Jack tragó, pensando en que podía hacer para ayudarle pero antes de hacer algo el hombre tomo al oso de la mandíbula y lo empujó hacia abajo, tomando su cuello para romperlo con solo sus manos.

Jack saltó por el horrible ruido que hizo la bestia al caer al piso y observo con los ojos y la boca abierta como Hannibal se levantaba, empujando al animal con el pie para mirarlo.

–Es de buen tamaño. Será un buen abrigo para ti.

Algo hizo término por cuadrar en el cerebro de Jack en ese momento y su cuerpo se sintió caliente de golpe. La ola de calor se extendió de nuevo, comenzando en su vientre y Jack lanzó la espada al suelo, pensando en que el lobo era alguien increíblemente fuerte y la mejor opción para tener hijos, después de todo ¿Quién más podía hacer algo como eso? ¿Y sin apenas sudar?

–Tómame ahora. Por favor. –Pidió con desesperación, quitándose el saco que llevaba para arrojarlo al piso.– Tómame, fóllame, márcame... Dame tu semilla, la necesito dentro de mí. Quiero tener a tu heredero, por favor, por favor tómame.

Hannibal lo miro unos segundos, entendiendo que su primer celo había llegado y luego se lanzó sobre él, recostándolo sobre los abrigos y tirando de sus ropas para desnudarlo.

–Todavía no, pero sigue suplicando. Me encanta cuando ruegas que te folle como la zorra que eres.

El rubio tuvo que usar su magia para llevarlos de regreso a la fortaleza y poder usar un par de juguetes en él, además de hacerlo tragar su miembro para calmar la etapa de celo porque había sido bastante fuerte para ser solo el primero.

Todo de acuerdo al plan, por supuesto.

Cuando finalmente bajaron para cenar Jack tenía el cabello lleno de ramitas y hojas, una sonrisa de satisfacción enorme en el rostro y mordidas en todo el cuerpo. Hannibal por su parte termino más lleno de rasguños por las manos de Jack que por su pelea con el oso. Y el príncipe no podía estar más orgulloso de eso.


Gracias por leer!