The Powerpuff girls no me pertenece, es propiedad de Craig McCracken, sin embargo, la trama y personajes secundarios (Oc´s) son de mi completa autoría. El plagio total o parcial de esta historia está prohibido. No autorizo su edición, manipulación, continuación y/o republicación en esta u otra plataforma. ATRÉVETE A COMETER PLAGIO EN MI CONTRA Y TE REVIENTO A PALOS.

Advertencia: Lenguaje soez, vulgar y harta sangre, hasta para llevar. jaja No acepto reclamos ni quejas, lean bajo su propio riesgo. : )

~El año de la abundancia~

Asesinato

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One Shot

[SUCIO CARMESÍ]

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Es imposible sufrir sin hacer que alguien pague por ello; cada queja ya contiene venganza.

F. Nietzsche

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—Es eso lo que te gusta, ¿verdad, sucia puta? ¡¿ESO ES LO QUE QUERÍAS, MALDITA ZORRA?!

La señorita Prim sujetaba el mango con fuerza, a pesar de tener los dedos teñidos con sangre, la piel de sus manos estaba pálida a causa del esfuerzo que ejercía al enterrar la filosa hoja del cuchillo sobre la suave y nívea piel de su sirvienta. Sus labios ensanchados no reflejaban alegría, solo era una torcida sonrisa que le había plasmado en el rostro con la punta de un viejo picahielo. La cuenca del ojo izquierdo sangraba sin parar mientras el ojo colgaba destrozado del rostro.

La sangre ajena se había transformado en parte de su apariencia, ahora muy pocas partes de su ropa y piel se encontraban sin ella.

—Prim, se lo sup… —gimoteó la moribunda mujer tendida en el suelo.

Prim ahogó aquellas palabras al lograr sacar el cuchillo del muslo para luego regresarlo de vuelta al interior del otro. El grito desgarrador se escuchó en la oscura habitación, un grueso chorro de sangre salpicó su rostro y parte de su cabello, pero ella ya ni parpadeó.

—No querida, nada de Prim. Soy Princesa, ¿recuerdas? ¡DEBES LLAMARME, SEÑORITA PRIN-CE-SA! —gritó y enterró reiteradas veces el arma en el muslo.

Otro grito agónico inundó la habitación, pero esta vez una oscura risa le acompañó.

—Ya no, no, no… —suplicó entre quejidos bajos por el dolor.

Princesa había causado un verdadero desastre en el cuerpo de su víctima. Su voz estaba bajando de intensidad, sabía que el tiempo se le estaba acabando y ella no pensaba darle ni un solo segundo de paz.

La sucia puta tiene que pagar —se alentó— debe pagar…

Del suelo tomó un pedazo del delgado florero de cristal y lo observó. La pieza se había roto a consecuencia de la lucha que había mantenido previamente con la sirvienta, al caer al suelo este se fragmentó, pero una buena parte de la base se conservó. De la parte superior había quedado una filosa punta, esa parte bien le serviría.

Con paciencia se levantó del suelo y con el florero en mano, miró la entrepierna de su víctima tendida en el suelo.

Asquerosa perra, él era mío… ¡BUTCH ERA SOLO MIO!

Princesa se inclinó de nuevo sobre ella, usó el cuchillo para romper el ya desgarrado uniforme y con la punta de sus botas le abrió las piernas. Ni siquiera rasgó la tela de su ropa interior, usó en bruto la punta filosa de florero y con rudeza la penetró. La mujer en el suelo gritó de nuevo, sus heridas eran tan profundas y dolorosas que ni siquiera se movió, pero el dolor no menguó. Ella se levantó y a patadas metió más profundo el objeto hasta ver la base del florero desaparecer en su interior.

Más sangre corrió de inmediato, en el suelo la mujer temblaba, Princesa sabía que estaba a punto de morir, pero no la soltó. Se sentó sobre su vientre, y con el picahielo apuñaló lo que quedaba de sus amputados pechos, luego se levantó, le dio la vuelta y en la espalda le escribió "Sucia puta".

Mientras la escuchaba gemir ahogadamente sobre la alfombra, tomó el cuchillo y de un solo movimiento cortó desde el tendón hasta el glúteo mayor en ambas piernas, luego enterró sin titubeos la misma punta entre la abertura de las nalgas, asegurándose de rasgarle y destrozarle todo el interior anal.

Concentrada en sus movimientos no notó en qué momento la masacrada mujer dejó de respirar, ella solo se dedicó a desgarrar y apuñalar por todas partes. Degolló, mutiló, luego apuñaló y picó. Sacó órganos y con sus propias manos los reventó. Con el picahielo rompió el cráneo y luego arrojó los sesos a la pared y el suelo.

Princesa no se detuvo hasta asegurarse de dejar solo una pasta carmesí en el suelo. Luego se levantó, bañada en sangre y carne, y exhaló.

Se sentía ligeramente satisfecha, no del todo, aún quedaba una cuota de su pago, pero ese adelanto le resultó satisfactorio.

Ahora solo quedaba su amado Butch.

Princesa los había visto esa misma mañana desde el balcón de su recámara cuando se asomó al escuchar que su auto se había aparcado en la entrada de su mansión. Él había prometido llevarla a la universidad, ahora entendía por qué siempre se ofrecía estar con ella, pero solo cuando estaba en casa.

Había visto a Butch bajar del auto, había visto a Blossom salir alegre y apresurada a recibir al joven, y sin ningún cuidado, vio a Butch agarrándole sin pudor el culo a Blossom, la sirvienta que ella más odiaba. Blossom solo le sonrió, miró cautelosa hacia los lados, como quien cuida de no ser observada, y luego le plantó un rápido beso en los labios a Butch. Vio a Blossom darle la espalda, y vio a Butch ladeando el rostro mientras la devoraba con esa arrogante satisfacción en los ojos.

Princesa no recordó haberle arrancado ese tipo de mirada.

Ella había intentado resistir, necesitaba tiempo para pensar muy bien lo que haría, pero no pudo con la ira que la ahogaba. Al salir con su novio de la mansión Princesa lo interrogó, pero con su histeria solo logró que él detuviera el auto en la esquina de un parque vacío. Aún era temprano, los únicos transeúntes pasaban trotando, enajenados a lo que sucedía a su alrededor. Los reclamos de Princesa aumentaron de volumen e intensidad tan rápido que Butch la abofeteó tan duro que al suelo la mandó.

Y con total tranquilidad él confesó.

"Si. Si. He tirado con esa delicia desde el primer día, incluso la he follado en tu cama ¿Cuál es el maldito problema? Tu eres un puto asco hasta cuando me la mamas, y ella es grandiosa en todo... Tiene tremendos melones como tetas, grandes, suaves y naturales… sus pequeños pezones son tan lindos, se ponen tan duros en mi boca. Eso es lo que más me gusta. Su jugoso coño me hace delirar, ella es lampiña ahí abajo, ¿sabes? Ese coño es delicioso, suave y rosado, de pensarla me pongo duro. ¡Joder! No puedo mencionarla sin ponerme así de duro. Y su culo… Ah… ese culo es tan apretado, sus nalgas rebotan tan exquisito. La piel se le pone tan roja… Es una obra de arte, ella es arte, caliente y salvaje, jamás se cansa… Me follo a tu sirvienta porque se me hincha la polla y no pienso dejar de hacerlo, supéralo y no me jodas…"

Ella se quedó perpleja, el ardor en su mejilla dolía, demasiado, pero no tanto como lo que su novio le estaba confesando. La humillación era demasiada, el dolor era algo que no podía aliviar con nada, ni siquiera una súplica, nada podía consolar lo que ese par habían hecho.

Ella necesitaba un justo pago, algo que pudiese ser suficiente para aliviar la peor de sus dolencias; su orgullo arrebatado.

Princesa vivía una vida ajena a la realidad, la prematura muerte de su madre había orillado a su padre a sobreprotegerla a tal grado que la mente de Princesa se había distorsionado. Para ella, absolutamente todos le debían respeto, incondicionalidad y sobre todo pleitesía. Obligaba a todo aquel que se cruzara en su camino a dirigirse a ella como "Princesa" solo porque odiaba el nombre de su madre. No quería que la llamaran Prim, como a esa mujer muerta. Sus sentimientos hacia su madre eran nulos, no la había conocido, por lo tanto, era una completa extraña pues ni siquiera su padre la mencionaba. Para él, era su obligación amarla y adorarla, llenarla de absolutamente todo lo que ella deseara por el simple hecho de existir. Su padre siempre le decía cuanto la amaba, cuanto ella representaba todo en su vida, era obvio que, siendo así sus sentimientos, lo menos que podía hacer era darle la mejor de las existencias. Y lo mejor para Princesa era absolutamente todo lo que ella deseara, sin demora, sin protestas, y solo porque sí.

Butch y Blossom eran los primeros que se atrevían a corromper su perfecto y complaciente mundo.

Mientras se levantaba sin la ayuda de nadie y veía a Butch regresar al auto, dejándola ahí, sola y dolida, se juró que ellos serían los únicos que la humillarían así. Los primeros, y los únicos.

Regresó a su mansión, corrió a todos los empleados y llevó a Blossom hacia el viejo y abandonado sótano de la mansión. La discusión fue acalorada, Blossom lo negó todo al inicio, pero cuando vio que Princesa había llevado consigo el cuchillo ella confesó.

Juró no planearlo ni pretender hacerle daño, juró amarlo intensamente, juró no importarle que él estuviera obligado a casarse con ella solo porque sus padres lo demandaban para resguardar sus apellidos y herencias, ella se conformaba con lo poco que él le ofrecía. Su confesión fue larga y todo lo contrario a las palabras de Butch. Blossom no se refirió a él como un objeto de deseo, Princesa notó que su sirvienta se enamoró.

Eso apaciguó un poco su ira por un breve momento pues bien sabía que sobre sentimientos Butch no habló, él solo se interesaba en lo que obtenía en la cama, Blossom no era más que una tonta ilusa que se entregó por amor.

Estúpida.

Blossom intentó suavizar la situación al suplicar que la dejara ir pues sospechaba de un posible embarazo, incluso juró marcharse y no volver a ver a Butch, pero Princesa enloqueció. Aunque Blossom resistió por un largo rato, al final Princesa la derrumbó cuando encontró el viejo picahielo y sin dudar lo empuñó para dirigirlo hacia el vientre de Blossom. Aprovechó esos segundos de impacto y luego arremetió sobre el rostro de su sirvienta.

Ya la odiaba desde antes, era imposible ignorar la forma en la que su padre observaba a esa mujer, y por mucho que ella se quejara y reclamara, él no la echaba. Ahora era su oportunidad para cobrar todo lo que Blossom le robó. Desquitó con ella todo lo que le causaba, y aún muerta, con esa pulpa de carne en el suelo, sentía que necesitaba más.

Butch también iba a pagar, tarde o temprano.

Cuando salió del sótano y llegó al patio de la mansión, vio que la noche estaba por caer, su padre corrió hacia ella, pero se detuvo algunos metros de distancia. La cara de horror en su padre y las náuseas que causó a los sirvientes que se amontonaron para mirarla le hicieron saber en ese momento que Butch tendría que esperar.

Princesa pasó justo a lado de su padre, lo escuchó vomitar, pero a ella no le importó. Ignoró a los empleados que se alejaron despavoridos y subió a su habitación. Se metió a la ducha, dejó su ropa tiesa por la sangre en el suelo y se duchó. Princesa se tomó su tiempo, retiró con paciencia los pedazos de carne de su pelirrojo cabello, enjuagó intensamente sus manos pues la sangre que había entrado a sus uñas se había secado, y solo después de la rejuvenecedora ducha ella notó las heridas que tenía en las manos. Supuso que a causa de manejar el cuchillo como una enloquecida drogada.

La idea le hiso sonreír.

Se vistió, preparó una pequeña maleta con lo más importante, solo sus tesoros más queridos, luego se dedicó a alaciar su pelirrojo cabello, y esperó. Estaba secando sus uñas luego de haberlas pintado de un profundo carmesí brilloso cuando su padre entró. Fueron pocas palabras las que le dijo, muy breve fue su interacción, Princesa solo lo miró con desdén, tomó su bolso, su padre se encargó de la maleta que reposaba en la cama, y con total paz salió de la mansión.

Los siguientes años Princesa viajó por el mundo, disfrutando de todo lo que en su vida le resultase placentero. Blossom misteriosamente desapareció, desafortunadamente nadie la vio, en su último empleo todos juraron a las autoridades que ella simplemente renunció y se marchó, nadie jamás volvió a verla.

Y de Butch Princesa no se olvidó.

Mientras veía el cielo por la ventana del avión, de regreso a su hogar por unas rápidas vacaciones, recordó con exactitud sus palabras. Estuvo de acuerdo en todo lo que él le escupió, Blossom era muy atractiva, mucho más que ella, su belleza era natural. A Butch le gustaban las voluptuosas pelirrojas, por eso Princesa se tiño el pelo y se operó, intentó inútilmente complacer a su amor, pero al final él no lo apreció.

Eso también Butch se lo debía, Princesa se lo cobraría, pronto, justo como Blossom lo pagó.

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Queridos míos, me había prometido cumplir con el reto de este mes un poco más temprano, no quiero que la eterna mala costumbre de dejar todo a lo ultimo me tuviera a la carrera esta vez, pero pues… no se pudo.

La verdad tenía otra cosa planeado para este mes, pero llevo varios días sin poder concluirlo a pesar de tener el final ya establecido, no me sentía conforme así que lo he dejado de lado y decidí traer esto que estaba por ahí inconcluso, me resultó más fácil terminarlo. No esperaba mucho de esto, lo escribí en un rato de ocio desde mi celular, pero a pesar de saber que no es la gran cosa, al menos me ha dejado conforme porque me permitió cumplir con el reto. Y bueno, espero que el otro mes me sea más productivo.

Me despido de ustedes, yyyy hasta el siguiente mes!

Nota: Blossom no estaba preñada, el hijo de mil putas de Butch se hiso la vasectomía cuando cumplió la mayoría de edad porque siempre estuvo seguro de no querer hijos, pretendía derrochar su fortuna hasta morir ahogado en alcohol y putas. Jajaja.

Nota 2: Blossom se tiró al papá de Princesa cuando llegó a la mansión y por eso no la botaba, pero lo cambió por Butch porque cogía mejor. Jajaja.

Nota 3: Lo que le sucedió a Butch queda abierto y libre a su imaginación.

Nota 4: No sean kuleis y lean y dejen reviews a los demás participantes del reto. Losjamobai 3