Smash Bros no me pertenece.

Disculpen los errores de ortografía.

Aclaraciones:

-Una de las maneras en que se referirá a Robin es como travesti.

-Marth e Ike se pelean constantemente pero son buenos amigos.

Disfruten la lectura.


El taxi se detuvo debido a que la luz del semáforo acababa de cambiar a rojo. Los pasajeros se habían quedado callados ya que ninguno quería sacar algún tema que comprometiera la identidad del albino vestido de mujer. Estaban conscientes de que ya era muy paranoico de su parte desconfiar de hablar cualquier cosa en presencia del conductor del transporte de alquiler, pero no sabían si la información que soltaran fuera a caer en manos equivocadas. Lo mejor era no arriesgarse.

Robin miraba por la ventana a su izquierda, no es que hubiera algo interesante afuera pero ya se había cansado de mirar el interior del taxi y los demás tripulantes. Marth seguía con la mirada al frente observaba el semáforo esperando que cambiara pronto al igual que Link y el conductor. Ike se hartó de ver los demás autos inmóviles por la ventana, suspiró molesto, tenía que encontrar con que entretenerse. Miró a su segunda derecha (si, a veces le llamaba así a su izquierda ¿Por qué? Una historia que se contara en otra ocasión) y pudo ver a su víctima.

Marth sintió como un dedo picaba su brazo derecho, pero intentó dejarlo pasar, en serio que lo intentó porque aquel dedo empezó a picarlo no solo en el brazo, también en su mejilla. Al girar para exigirle al otro que parará, el dedo pudo picar su ojo derecho. Se lo cubrió con su mano derecha y veía enojado con su ojo bueno a su amigo (la razón de porque lo considera su amigo a pesar de que lo molesta la mayor parte del tiempo también es otra historia). Le pegó en la cabeza con su mano izquierda. Ike le regresó el golpe, el otro peliazul hizo lo mismo, igual el otro, y de nuevo él. Lucirían como dos jóvenes que actuaban como niños al regresarse los golpes de no ser porque cada golpe que le daban al otro parecía tener más fuerza que el anterior.

El travesti no podía ignorar a sus amigos porque la pelea se estaba llevando acabo a un lado suyo, era empujado de vez en cuando quedando pegado contra la puerta.

-Ya cálmense-dijo el conductor mirándolos por el espejo retrovisor.

Link se giró para ver lo que sucedía atrás, de repente se dio cuenta del problema.

-Ro…-él mismo se interrumpió-Rufure, ¿dejaste que esos dos se sentaran juntos?

El peliblanco se mostró confundido. Carraspeó un poco.

-¿Qué tiene de malo?-Fingió lo mejor que pudo una voz femenina.

-No está permitido dejar que estos dos se sienten juntos, muchas cosas malas pasan cuando ocurre.-Respondió el rubio.

El albino se puso a pensar, tomó en cuenta la actitud de Ike y la de Marth, lo mucho que el otro molestaba al más bajo. De pronto, todo se hizo más claro.

-Oh.-Fue lo único que dijo.

-Si no paran de hacer eso tendré que bajarlos del taxi.-Amenazó el conductor.

Link suspiró con los ojos cerrados, luego se giró para ver fijamente a su amigo que si estaba calmado.

-Rufure, cambia de lugar con Marth.

Quince minutos después…

Ya había cambiado el color del semáforo pero al cabo de un rato el transporte termino atrapado en el tráfico. El Daraen se encontraba, literalmente, metido en medio de un conflicto entre sus dos amigos. Link le había dicho que era mejor que se encontrara entre esos dos que dejar que estuvieran juntos ya que evitaba que su pelea fuera más grave o algo simplemente difícil de manejar.

"Es un sacrificio necesario para nuestro bienestar", estaría de acuerdo con lo que dijo su amigo de no ser porque él era quien tenía que sufrir, claro no tanto como Marth, pero igualmente sufriría, más ahora que Ike se le ocurrió agarrar una de sus dos coletas y la usaba para darle "latigazos" en la cara al otro.

-A todo esto-Habló "la albina"-¿A dónde habías dicho que iríamos, Link?

El rubio se giró a verlo.

-Iremos a recorrer de forma rápida el centro de la ciudad. Tienes que aprender cómo llegar a los sitios importantes. No querrás perderte, ¿verdad?

El peliblanco negó con la cabeza. El rubio volvió a dirigir su vista al frente al sentir que por fin se estaba moviendo el vehículo.

Al cabo de unos minutos se bajaron del taxi.

Los cuatro chicos estaban en una de las calles principales del centro de la ciudad. Robin miraba los anuncios de los locales más cercanos, no había nada que le llamará la atención.

Marth sacó un trozo de papel doblado de su pantalón y lo desdobló.

-Sospechaba que habrían contratiempos, así que traje un mapa de la ciudad en el cual señalé los lugares que deberíamos mostrarte. –Miró el papel.-Opino que el primer sitio al que debemos ir y queda más cerca…-el ojiazul se detuvo al ver como un par de manos le arrebataban el mapa. Volteo a ver a Ike que sostenía el mapa, el cual rápidamente rompió hasta hacerlo en pedazos diminutos y lo sopló en su cara.

Está bien. Podía soportar que Ike lo tratara así, eran amigos. PERO él no se desveló parte de la noche tomándose la molestia de hacer esa labor para que esta bestia (otra historia) tan infantil destrozará su trabajo. Lo lamentaría en el futuro. Pero ahora había que enfocarse en el presente.

-¡Oigan, no pueden tirar basura!-Les advirtió un policía que pasaba por ahí.-Deben recogerla o les daré una multa.

Ninguno se movió cada uno perdido en sus pensamientos, "la albina" pensando que sus amigos tenían alguna especie de imán que atraía figuras con autoridad, Link consideraba irse por su lado con el travesti del grupo y enseñarle el lugar evitando cualquier cosa que lo relacionara con los peli azules, Ike silbaba mientras miraba hacia otro lado y Marth esperando que fuera la bestia que tenía por amigo quien recogiera el confeti que hizo con su tan preciado mapa.

El oficial suspiró.

-Supongo que tendré que elegir quien lo haga. Tú,-señaló a Marth-hazlo, o me veré forzado a multarte.

-¿Por qué yo?-preguntó indignado. Se supone que debía hacerlo el responsable.

-Porque eres el único aquí.-Soltó como si nada el policía.

El chico miró a los lados. En efecto, ninguno de sus amigos estaba.

Cuando checó atrás de él, vio como a lo lejos iban corriendo Ike, que cargaba a "Rufure" y a Link detrás de ellos.

Marth estaba agachado recogiendo cada uno de trozos de papel mientras intentaba contener el enojo que eso le provocaba. Estaba seguro de que fue idea de Ike que lo abandonarán, lo más probable era que cargó a Robin y convenció a su otro amigo de huir con la excusa de que no tenían todo el día y debían alejarse del policía antes de que ocurriera algo. Molesto, fue recogiendo cada uno de los papeles, después de unos minutos, había logrado reunirlos todos, estando a punto de echarlos a un bote de basura cercano, un peatón pasó corriendo, empujándolo y provocando que se le cayeran. Como si no fuera más lamentable, sopló un poco de viento, llevándose el confeti que antes había sido un mapa, dejándolo esparcido por toda la calle. Incrédulo, observó al policía.

-Recógelos.

Pobre, pero tan solo era el principio de su agonía.


Llevaban rato caminando pero aun no llegaban a ningún sitio que debiera conocer. Robin, el cual ya se preguntaba que ocurría con sus dos amigos que, de vez en cuando, se susurraban y al notar que él los veía le sonreían algo ¿nerviosos? y se volvían a hablar bajo. ¿Pero que les pasaba? No conseguía entender las reacciones de sus amigos, miraban cada uno de los negocios de esa calle como si fuera la primera vez que…

Oh, no.

-Chicos,-sus amigos se detuvieron-estamos perdidos.-No preguntó, estaba afirmando algo que era más que evidente.

Ike tembló un poco y Link lo miró.

-Bueno,-habló el rubio-yo no diría que nos perdimos. ¿No es así?

-Perdimos el rumbo.-Contestó el peliazul.

-Exacto.-Link sonrió ante la respuesta del otro.-Dio la casualidad de que tomamos una ruta que no debíamos y ahora estamos en un sitio de la ciudad en el que jamás hemos estado.

-¿Y entonces que hacemos?-Preguntó "la chica".

Link e Ike se observaron en silencio como esperando que el otro se le ocurriera algo.

-Tal vez no debiste romper el mapa de Marth.-Le dijo el rubio al mayor.

-Por favor.-Ike se cruzó de brazos mientras rodaba los ojos-Eso es como detenerse a pedir indicaciones.

-¿Y si lo hacemos?-Preguntó otra vez "la peliblanca".

Ambos lo miraron.

-Robin, -le hablaba con voz baja el peliazul-sé que tienes que mantener el papel de mujer pero, recuerda, un hombre nunca pide indicaciones.

-Pero…

-NUNCA.-Dijo con tono severo.

-¿Link?- Miró al rubio esperando que lo apoyara pero solo negó con la cabeza. Al rubio le resultaría difícil explicarle que estando con Ike estaba prohibido pedir indicaciones.

-Algún día aprenderás que tu orgullo de hombre te lo impedirá.-Fue lo último que dijo Ike mientras seguía caminando.

Link y Robin se vieron, el blondo siguió al más alto y el albino suspiró resignado, limitándose en seguir a aquellos dos.

Media hora después llegaron a una parte de la ciudad que, al parecer, si conocían Link e Ike ya que sonrieron al ver el lugar.

Señalaban cada una de las tiendas.

-Hemos llegado. Después de tanto.-Ike se dejó caer de rodillas enfrente de un puesto de helados.

-¿Se le ofrece algo?-Preguntó el señor que atendía el negocio.

-¡Un helado!-suplicó el peli azul.

Robin veía confundido a la distancia la escena.

-¿Qué le pasa?-le preguntó a Link.

-Ike solo compra helado en lugares que conoce. Jamás compra algo en un lugar desconocido.

-De acuerdo…-dijo el albino que creyó entender (más o menos).

Ike se acercó mientras comía como si nada un cono de helado.

-¿Ahora si me mostraran los sitios importantes?-preguntó Robin al ya tener cerca a sus dos amigos.

Link asintió la vez que se daba la vuelta para comenzar a caminar. Los otros dos solo lo siguieron.

Si algo desconocía Robin Daraen era que la suerte jamás estaba del lado de sus amigos, y estaba por presenciarlo en primera fila.

Un niño que corría sin prestar atención al camino termino por chocar con Ike, provocando que al otro se le cayera su helado sobre el piso de cemento.

El peliazul miroó enojado al niño, quien se asustó por como lo veía el joven.

El pequeño no pudo más y comenzó a llorar. Personas de alrededor volteaban a ver, preguntándose porque podría estar llorando el infante.

Ike se puso nervioso.

-Cálmate, niño.-estaba por sujetarlo pero el infante se alejó unos cuantos pasos de él.

-¡No me toques!-le gritó-¡quiero a mi mamá!

La gente malinterpretó la situación: aparentemente se trataba de un acosador que quería llevarse al niño en contra de su voluntad aprovechándose de que se había separado de su madre para hacerle cosas.

Robin pensó que la gente gustaba de pensar inmediatamente en lo peor, y cuando escuchó a alguien murmurar que llamaran a la policía sabía que había que aclarar las cosas pero no hubo tiempo para eso ya que Link le tomo de la muñeca y se lo llevo corriendo.

No pararon de correr hasta que terminaron en otro lado de la ciudad, y por como el rubio miraba alrededor supo que se habían vuelto a perder.

-Rayos.-dijo entre jadeos Link.-Ya perdimos a dos.

El Daraen arqueó una ceja mientras recuperaba el aire.

¿Acaso esto era lo que solían hacer?


Marth juraba que si veía a alguno de sus amigos les golpearía.

Esos traidores le habían abandonado a su suerte. Debió verlo venir de Ike pero no creyó que lograra convencer a los otros para que lo siguieran.

Por alguna extraña razón el policía le ordenó formar el mapa con cada uno de los trozos de papel como si se tratara de un rompecabezas solo porque lo suficientemente tonto para murmurar que era un mapa cuando el oficial erróneamente dijo que era un periódico.

-¡Terminé!-exclamó feliz.

Le había tomado media hora pero al fin lo consiguió.

El policía lo observaba a unos metros de distancia desinteresado.

-Tira eso y puedes irte.-le ordenó.

Estando a punto de meter los papeles en el bote de basura, Marth sintió una brisa de aire pasar.

"Oh, no" giró asustado, tal y como imaginó, el viento se había llevado los pedazos de papel, dejándolos esparcidos a lo largo de la calle nuevamente.

Miró incrédulo al policía. Esperaba alguna muestra de compasión o algo pero sólo vio seriedad en su rostro.

-Vuelve a formar ese mapa.

Este oficial era muy sádico.

Marth lloraba por dentro.

Sin duda alguna mataría a Ike cuando lo viera.


Robin juraba que apenas pudiera le preguntaría a su gemela si acaso tenía un truco para soportar cosas como estas.

-Acelera el paso.-le dijo Link.

El albino lo seguía desde atrás pero se comenzaba a cansar.

-Ya podemos pedir indicaciones,-sugirió "Rufure"-Ike no está con nosotros.

"Además deberíamos buscar a los otros, se está haciendo tarde", pensó

-Si conozco este sitio pero créeme que debemos irnos de aquí.-dijo algo nervioso.

El otro asintió, sin entender del todo a su amigo.

Link se detuvo y miro hacia atrás al no escuchar al otro.

El de ojos oscuros veía los libros a través de la ventana de una librería.

-¿Quieres entrar a ver?-le preguntó a su amigo.

Nunca lo había visto tan emocionado por algo.

El travesti le vio ilusionado pero aun mostrando seriedad.

-Solo serán unos minutos.-dijo mientras abría la puerta del establecimiento.


El rubio observaba a su amigo dar vueltas por todo el lugar. Llevaban diez minutos ahí y el albino aún no se decidía que comprar.

Link miró la pantalla de su celular, ya era algo tarde. Estaba por decirle al otro que se apresurará pero vio a través de la ventana del lugar a un guardia de seguridad.

Demonios. Tragó saliva.

Se ocultó rápidamente detrás de un mueble cuando vio al guardia mirar a su dirección. Se asomó de su escondite y pudo observar que el guardia pasó de largo. Estaba por suspirar de alivio de no ser porque a último minuto ese guardia entro a la librería.

Tuvo que contener un grito pero se sobresaltó al sentir una mano en su hombro.

-¿Estás bien?-le preguntó Robin quien arqueó una ceja por su reacción.-Estás un poco pálido.

El rubio asintió.

-De acuerdo...-dijo no muy convencido el Daraen que prosiguió a continuar viendo los títulos de que estaban frente a él.

Su vista logró captar algo que le interesó. Sin duda alguna ese libro tenía que comprarlo.

-Creo que ya podemos ir-el peliblanco parpadeó al ya no encontrar a su amigo, sobre todo cuando hace tan solo un par de segundos estaba a un lado suyo.

Extrañado por la repentina desaparición de su amigo fue hacia la caja a pagar por el libro.

-Disculpe señorita.

Apenas estaba por llegar a la caja pero le volvieron a hablar.

-Jovencita con coletas, disculpe.

Volteó a ver quién le hablaba, se tuvo que recordar que tenía la apariencia de su gemela así que era obvio que la gente que no lo conociera se referiría a él como chica.

La persona que le hablaba tenía un uniforme de guardia de seguridad.

-¿Le puedo ayudar en algo?-preguntó extrañado.

El hombre asintió.

-¿Acaso usted viene con ese tipo?-señaló afuera del local.

"La chica" miró intrigada a donde señalaba.

Robin se sintió desconcertado.

Enfrente del negocio estaba Link siendo atacado por una gallina, las personas se juntaban a ver.

"Rufure" salió de la librería para ayudar a su amigo.

La gallina picoteaba la cabeza del rubio hasta que fue apartada por Robin que la sostuvo con ambas manos y después le puso en el suelo. El animal estaba por volver a lanzarse a atacar pero el peliblanco dejó unas frituras de maíz que el ave prefirió comer.

Link respiraba agitado, su cabello estaba revuelto y con unas cuantas plumas en atascadas haciéndolo parecer un nido, había marcas de las patas de la gallina tanto en su cara como en su camisa.

-¿Estás bien?-le preguntó Robín, quien realmente le quería preguntar como fue que terminó con una gallina atacándolo.

-Sí, gracia-

Paro al ver justo detrás de su amigo un guardia observándolo mientras un señor mayor lo señalaba.

-¡Ese delincuente molestó a mi gallina!

Talvez en otra situación el rubio habría intentado explicar que de hecho el ave lo atacó sin razón, además de que no tenía sentido que ese señor estuviera paseando una gallina en una vía donde exactamente había una señal que prohibía animales pero estaba tan acostumbrado a este tipo de situaciones que sólo atinó a hacer una cosa.

Hora de abandonar la lógica.


Robin necesitaba que alguien le explicará como era posible que en su primer día en Smash Town, ya había perdido a dos de sus amigos y el único que le quedaba lo estaba cargando de caballito. Y si podía agregarle algo de sentido al hecho de ser perseguidos por lo que parecía ser un ejército de gallinas estaría mejor.

Link corría lo más rápido que podía, sentía que sus fuerzas se iban.

-¡Entra ahí!-le indicó su amigo al ver un negocio aún abierto.

Sin pensarlo dos veces se dirigió al lugar señalado, entrando y cerrando detrás de si la puerta de cristal del negocio.

El de ojos azules bajó a su compañero. Apoyó sus manos sobre sus rodillas intentando recuperarse del esfuerzo físico que acababa de hacer. Ambos se sobresaltaron al escuchar un golpe.

Las gallinas chocaban contra la puerta intentando pasar.

A Robin se le sombreó la frente. ¿Qué tan raro podía ser este día?

Salió de sus pensamientos cuando escuchó como su amigo dejó salir un pequeño grito.

Link se veía aterrado.

-No puede ser…

-¿Qué ocurre?-le preguntó curioso. ¿Qué podía poner en ese estado a su amigo?

-Debemos irnos de aquí, ahora.-Contestó Link que miraba nervioso a todos lados.

-Pero no podemos salir, las gallinas siguen afuera.-le recordó volteando a ver afuera.

En efecto, las aves seguían ahí afuera, todas estaban quietas pero era obvio que estaban listas para atacar en cuanto salieran de ahí.

-Es cierto.-Dijo derrotado Link mientras cerraba los ojos. Le miró con resignación.-Saldré yo, después de todo ellas me quieren a mí.

-¿Qué?-preguntó totalmente confundido.

La situación se había vuelto completamente absurda.

-Las consecuencias serán peores si no lo hago.-Fue lo único que dijo Link antes de dirigirse a la puerta dispuesto a salir.

Lástima que la suerte no estaba de su lado.

Accidentalmente chocó contra un mueble provocando que se cayera lo que tenía encima.

Soltó un grito.

Se escucharon pasos venir de la parte de atrás, un hombre mayor salió de una puerta visiblemente enojado.

-¿Quién está ahí? ¡Deberás apagar lo rompiste!-Decía enojado el que parecía ser el propietario del lugar.

El señor parpadeó un par de veces al darse cuenta quien era la persona cerca de la puerta.

-Tú.-Susurró molesto-¡Te he dicho que tienes prohibido entrar a mi tienda!-Señaló al rubio.

El peliblanco por primera vez desde que entró a ese lugar prestó atención alrededor.

Había jarrones por todos lados.

Observó lo que su amigo había tirado accidentalmente.

Eran piezas de lo que antes fue un jarrón.

Demonios.

Habían entrado en una tienda de jarrones.

-¡Seguridad!-Exclamó el dueño de la tienda dirigiéndose hacia la puerta.

Robin abrió completamente los ojos. Extendió uno de sus brazos a su dirección.

-¡No abra la…!

Intentó advertirle pero fue demasiado tarde.

Apenas abrió la puerta el señor fue recibido por una avalancha conformada por gallinas quienes lo comenzaron a atacar ya que lo veían como un obstáculo en su camino.

El hombre comenzó a retroceder mientras era picoteado y rasguñado por las aves hasta topar con el mostrador y caer hacia atrás del mismo.

A pesar de que se había presentado una oportunidad que cualquiera hubiera tomado para huir de ahí, Link no lo hizo, en cambio suspiró lleno de pesar. Colocó una de sus manos sobre un hombro de Robin.

-Fue un honor ser tu amigo.

Se apartó de él dejándolo confundido ante su actuar.

Se dirigió hacia el mostrador. Al principio avanzó a paso lento pero fue aumentando la velocidad hasta comenzar a correr y saltar atrás del mostrador.

Por un momento el lugar quedó en silencio hasta que repentinamente comenzaron a escucharse gritos.

Link se paró detrás del mostrador, siendo ahora víctima de la ira de las aves, después de todo él era su objetivo.

El dueño de la tienda salió gateando detrás del mostrador, su ropa estaba desarreglada y se le veía aterrado. Respiraba agitado.

-¡Alguien llame a la policía!-Dijo intentando ponerse de pie.

Ni siquiera fue necesario ya que el alboroto dentro del negocio llamó la atención de los transeúntes y entre ellos había guardias quienes entraron al negocio.

-Hágase a un lado jovencita.-Dijo uno de los guardias que apartó a Robin.

-¿Qué está pasando?-Preguntó "Rufure" que ya no sabía que rayos estaba pasando.

-Últimamente hay ataques de gallinas en esta zona.

-¿Es enserio?-Cuestionó "la chica" quien realmente no se creía nada de lo que estaba pasando.

-Descuida, tenemos protocolos para estas situaciones.-Habló el guardia con la intención de calmarla.-No hay que temer.

-¡El rompe jarrones es quien está siendo atacado por las gallinas! ¡Repito, el rompe jarrones es quien está siendo atacado!-Gritó lleno de pánico uno de los guardias que se acercó a ayudar al chico.

-Muy bien, jovencita-el guardia que estaba con el travesti hizo que se girará, obligándolo a seguirlo hasta la puerta-será mejor que salgamos de aquí.

-¿Qué?

-Créeme no hay nada que tú o yo podamos hacer.-Hablaba con absoluta calma. Sacó un comunicador y susurró alarmado-¡Llamen a control de animales!


Tras unos cuarenta minutos de los que no recordaba casi nada, el Daraen terminó en el área de seguridad de la zona comercial en la que estaba.

Veía casi sin expresión a Link que parecía casi sin alma y estaba acostado en el suelo de una celda, a un lado suyo estaba Ike.

Escuchó a alguien entrar al cuarto.

-Marth.-Llamó a su amigo que ingresaba junto al el guardia de hace horas, que lo sujetaba por la espalda.

El aludido sólo lo miró fastidiado.

Se detuvo mientras esperaba a que el guardia abriera la celda.

Cuando vio al interior su expresión se endureció.

-Tú-Señaló a Ike que lo miró aburrido.

Apenas abrieron la puerta, Marth se lanzó en contra del más alto, comenzando una de las muy usuales peleas entre ambos.

-¡¿Tienes idea de lo que he tenido que pasar por tu culpa?!

-¡No sé y no me importa! ¡Hoy me acusaron de pedófilo!

Se podía escuchar de fondo los gritos de ambos y los quejidos que salían de la boca de Link de vez en cuando.

Robin miraba desde afuera de la celda a esos tres.

-Muy bien, señorita.-Le llamó un guardia que se acercaba con unos papeles.-El malentendido de su amigo ya quedó aclarado, no es un pervertido y la madre del niño pide disculpas por los problemas que ocasionó su hijo, a su otro amigo el dueño de la tienda le agradece haberlo salvado de las gallinas y dice que puede volver a entrar mientras no ocurra de nuevo lo del "incidente"-dijo extrañado el guardia ante lo último pero no le tomó mucha importancia y prosiguió-y…-apartó su vista de los papeles y vio la pelea entre los otros.-Supongo que el otro también lo conoce.

"Ella" asintió.

-De acuerdo, uno de mis compañeros dice que le faltó el respeto pero dado que él ni siquiera me cae bien lo voy a perdonar. Así que…-vio a "la chica"-solo queda pagar la fianza para que salgan.

"Rufure" asintió.

Luego de unos minutos en los que tuvo que proporcionar datos y tuvo que dar dinero por sus amigos, Robin veía como el guardia que había encerrado a Marth refunfuñaba mientras abría la puerta de la celda.

-Ya salgan pequeños delincuentes.-Ordenó señalando con su pulgar hacia atrás, casi se podía leer entre líneas "ahora habrá que desinfectar esta celda hasta que se quite el ultimo residuo de su presencia y yo no lo voy a hacer".

Ike salió ayudando a Link que estaba más ido que nada.

-Hasta la vista, delincuente.-Murmuró el mayor lo suficientemente alto para que Marth lo escuchará cuando pasó junto a él.

Marth se mordió la lengua para evitar decir algo de lo que podría arrepentirse…

O que Ike pudiera usar en su contra.


Los cuatro estaban en la parada de autobús. Estaban exhaustos.

Al cabo de unos minutos llegó el transporte, todos soltaron un suspiro de alivio cuando se sentaron, por suerte el transporte estaba vacío.

Link se removía de vez en cuando en su lugar.

-Y entonces…-Ike habló para romper el hielo-¿Qué fue lo que le hiciste al guardia que se molestó tanto?-Preguntó divertido.

Marth bufó y miró hacia la ventana molesto.

-No diré nada al respecto.

Durante el resto del viaje Ike se la pasó insistiéndole al otro que le contará y en algún momento dado Link recuperó la conciencia.

El autobús se detuvo frente al instituto, los cuatro bajaron al haber llegado a su destino. Caminaron hasta la entrada principal del instituto.

Robin podía darse cuenta de que los otros no estaban de humor para enseñarle el lugar así que optó por despedirse de ellos, Link le dijo cual era su habitación en caso de que ocupará algo y se fue.

El albino se dirigió a la propia, era muy agotador tener que involucrarse en los problemas de sus amigos, sobre todo en lo que implicaba algo legal o sobre la expulsión permanente de un sitio.

Ya tenía planeado dormir apenas entrará a su cuarto pero sus planes se vieron arruinados cuando escuchó que alguien más ya estaba adentro, ¿quién podía estar ahí si se suponía que la habitación era suya? Lo primero que vio al abrir la puerta fue una larga mata de cabellos azules que le daban la espalda, la dueña de esa hermosa cabellera volteó a verlo sorprendida.

-Hola.-dijo la joven, quien se le acercó y le extendió la mano para saludarlo.-Tú debes ser Rufure, ¿verdad?

Robin, que se sintió al principio paralizado por la presencia de la otra, reaccionó y le estrechó su mano para no ser grosero. Asintió al no sentirse capaz de responderle.

-¿Y tú eres…?-le preguntó después de romper el saludo.

-Soy Lucina, tu compañera de cuarto.

Así que era es-

¿Qué?

-¿Compañera?-preguntó confundido.

-Me dijeron que dormiría aquí debido a un error cuando acomodaron a las estudiantes en las habitaciones.-Le explicó.

Lo normal era que los estudiantes que tenían becas se les asignaban cuartos aparte, de forma en que sólo lo compartían con otro becado y que fuera de su mismo grado. Le habían dicho que por lo visto Rufure era la única chica de su grado que lograba obtener la beca, por lo tanto siempre dormía sola.

-Tendremos que compartir por todo el año. Espero no sea un problema para ti.-Dijo algo avergonzada la chica, rascándose nerviosa la cabeza.

Robin siempre hacía planes para cada situación en la que se metía.

Pero era tan improbable compartir la habitación con alguien más que no había hecho uno en el caso que eso sucediera.

Su cerebro masculino sólo pudo ser capaz de hacer una acción.

"La albina" dejó sus cosas delicadamente en el suelo, se dio media vuelta y salió del cuarto, dejando a Lucina confundida.

Robin corría por el patio del instituto, simplemente no podía creer la suerte que tenía.

-¡Maldición!-Gritó para sus adentros.

Debía contarles a los otros inmediatamente. Esto podía significar muchos problemas para ellos en el futuro.


Hola, finalmente después de más de dos años traigo la actualización. No me maten -.-

La verdad me costó escribirlo, yo ya tenía planeado lo que iba a pasar y ya tenía escrito la mitad del capítulo pero luego no supe cómo seguirle, así que decidí saltarme a lo que pasaba después de eso. Básicamente estaba casi terminado pero no se me ocurría nada. No fue hasta que hace una semana que la inspiración me llegó en medio de la semana exámenes que pude terminarlo. Lamento tanto la tardanza, fueron en total 13 hojas de Word así que espero que lo largo del capítulo lo compensé.

Bueno, eso es todo.

Hasta la próxima.