Oh, ya estaba todo listo, una bonita cena en la azotea de mi casa. Estoy segura de que a Nanoha le encantará esto…
Historias cortas.
III
Por NaYmCo.
28 de agosto.
Una mesa por aquí…
Unas velas por allí...
Menos mal por dios que no hace viento.
Bueno pondré algo para que no se apaguen las velas. Había llenado la azotea de pequeñas lamparitas. Incluso puse un pequeño reproductor con música de violines. Habría contratado uno, pero, la verdad, estoy algo escasa de dinero.
Mantel blanco.
Por dios Fate, debes ir a mirar la comida del horno.
Mi madre me había dicho que tenía todo el fin de semana para nosotras. Así que debía aprovechar.
Todo en plan romántico, como le gusta a mi novia. Últimamente y desde hacía una semana no habíamos podido estar juntas. Así que debía aprovechar.
Me sonrojé pensando en lo que iba a pasar.
Sí. Lo sé, soy fogosa, ¿os lo había dicho alguna vez?
No, claro que no. De acuerdo. Si soy fogosa, ¿algún problema?
Sólo esperaba que mi preciosa novia pensara igual que yo. Aunque creo que no tenía dudas, ahora recuerdo que se borraron ese día en el instituto cuando entramos al baño y le dije algo… no recuerdo el qué.
Bueno, el caso es que la llamé para que entrara al aseo conmigo y ahí empezamos a besarnos y ya no pude parar pese a que ella me decía continuamente algo así como 'Fate, nos van a pillar'. Claro, pero todo esto entre risas.
¿Cómo me lo voy a tomar en serio?
Y claro, aquello que yo creía empezaría de maravilla acabó siendo un desastre. Pasé corriendo por el lado de la mesa y me llevé el mantel, los platos y las copas. La vela cayó al suelo y empezó a quemar el mantel y yo dando brincos histéricos, y eso sin mencionar que el horno seguía haciendo su función abajo, en la cocina. Sí, su función era cocer la comida.
En este caso el horno ya la había cocido y ahora la estaba quemando.
Dios.
Fuego por todos lados.
No lo podía creer, con lo bonito que había sido. Y yo no podía hacer nada más.
Corriendo cogí la manguera del agua y al abrir el grifo no salía agua.
Demonios… ¿qué le pasa a esta cosa?
El caso es que no era eso lo malo. Era la escena en sí.
Escena:
Yo con una manguera de agua en la mano, con el grifo abierto sin que saliera nada de allí. Histérica miré la mesa, que seguía en sus trece.
Quemándose.
Mi madre me mata.
Fue lo que pensé. Sí, porque aunque Lindy-san era una buena madre, aquella mesa valía dinero. Y sus últimas palabras antes de irse aquel fin de semana fueron algo así como.
"Fate, ni se te ocurra hacer alguna de tus locuras."
Bueno aquello más que locura era torpeza. El caso es que sigo describiendo la situación.
La mesa se quemaba y yo dando saltos.
La tela del mantel murió.
Yo gritaba allí sola como una loca.
Con una maldita manguera entre las manos.
Y el agua no salía.
De golpe y porrazo el agua comenzó a salir sin previo aviso.
Era tal la presión, que se me resbaló de las manos.
Y llenó todo de agua, menos la increíble hoguera que se formó en la mesa.
De nuevo me repetí a mí misma.
Mi madre me va a matar.
Totalmente impactada.
Corría de un lado a otro.
La azotea inundada, y medio quemándose.
Y claro, no olvidemos el famoso horno.
Humeaba por las ventanas.
Dios.
Aquello era horrible.
Lo había montado todo en sólo unas horas, como era posible ser tan inepta.
Y para colmo, el timbre no paraba de sonar.
Dios, Nanoha ya había llegado.
Y yo con aquel mar en la azotea. Sin contar con las quemaduras de primer grado que tenía la mesa.
Volví a repetir, casi llorando.
Mi madre…me va a matar…
Aquel espectáculo era horrible, Nanoha al subir a la azotea quedo impactada.
Yo con la manguera que por fin había logrado agarrar, después de correr tras ella, durante más de media hora. La mesa humeante. El suelo inundado. Y yo bañada de arriba abajo.
Increíble.
Oh dios, qué desastre.
Nanoha al ver aquello no paró de reírse en horas.
Mou. Sí, a veces soy un poco torpe. Y después de lograr limpiar aquel desastre, pedimos pizza.
Cualquiera se arriesgaba a comer algo que parecía una masa de carne negra.
Finalmente, después de comer, la cosa empezó a mejorar.
La música aún, por suerte, seguía funcionando. Así que agarré a Nanoha de la cintura y empezamos a bailar cariñosamente.
Cuando digo cariñosamente, me refiero exactamente a cariñosamente. O sea. Con cariño.
Nada más fuera de lo común, en cuanto a eso se refiere.
Claro que la cosa iba cambiando.
Beso por aquí.
Beso por allá.
Oh, a Nanoha se le desabrocho un poco la camisa.
Oh, y ahora están sus hombros al descubierto.
Qué ropa interior más bonita. Y esa falda creo que le molesta.
Creo que si lo sigo describiendo de este modo no lo comprenderéis.
Lo explicaré.
Explicación:
Nanoha ya no bailaba y claro, yo tampoco. Así que ella estaba sentada sobre la mesa, ahora quemada, pero por la parte que aún no había ardido. Claro que ardía de todas formas por el calor que había allí y menos mal que estábamos al aire libre.
Yo estaba entre sus piernas y besaba su cuello, mientras esta iba colando lentamente las manos bajo mi camisa, por cierto muy bonita, negra de seda con algunos botones desabrochados. Según ella estaba muy sexy, y jugueteaba un poco con sus dedos en mi estomago, mientras sentía algunos gemidos en mi oído.
Y qué bien se sentía aquello.
Mis manos curiosas desabrochaban su sujetador mientras apoyaba mis manos sobre aquella mesa. A la vez iba bajando por su pecho, inclinándola un poco hacia atrás. Disfrutaba de ese precioso y único momento. Que sí. Lo sé, ya de cariñoso no tenía nada.
"Fate-chan… ¿quieres que hagamos algo perverso?"
Oh, por dios, qué susurro fue aquel. Esa suave y dulce voz enloqueciendo mí oído…
Espera… ¿algo perverso? ¿Qué quería decir?
Mi reacción fue parar en el acto.
Mirarla.
Ella me sonrió mientras sacaba de su mochila una cámara de fotos.
Y entonces acompañé su sonrisa con una carcajada.
Realmente, mirándola bien, una buena foto no estaría mal. Más en esa situación. Sin más aquel flash comenzó a parpadear constantemente mientras ella y yo seguíamos haciendo el amor allí mismo. Al final no aguantamos más y bajamos a mi casa y terminamos con la memoria de aquella cámara digital.
No diré cuántas nos hicimos.
Pero casi podríamos hacer una película poniéndolas unas tras otras.
Vamos, para que me entendáis.
Muchas.
Demasiadas.
Muchísimas.
No sé explicarlo.
No había movimiento de Nanoha que yo no capturara, y al igual no había movimiento mío que ella no enmarcara. Y además no solo eso sino que, todas salieron a la perfección.
Ya tumbadas en la cama las veíamos entre risas.
Sin duda y pese a todo lo mal que empezó, la noche finalmente marchó sobre ruedas.
Simplemente nos quedamos dormidas.
Por la mañana despertamos enredadas la una con la otra.
Y después un precioso y cariñoso desayuno. Daos cuenta del dato, he dicho cariñoso. Y no lo volveré a explicar.
Nos fuimos a dar un pequeño paseo despidiendo luego a Nanoha.
Pero lo más increíble fue que al final no ocurrió nada malo, pese a todo. Felizmente llegué a mi casa. Pero un increíble y enorme frío recorrió mi espalda.
Lo que vi abrió mis ojos por completo.
Aquella escena no tenia precio, sin duda.
La mesa del comedor.
La cámara.
Encima de la mesa.
Unas manos suaves, sí, todo hay que decirlo.
Pues eso, eran suaves.
Estos dedos curiosos tenían atrapado aquel maldito artilugio digital.
La iluminación de aquella pequeña pantallita se reflejaba en aquellos ojos esmeraldas.
Por supuesto abiertos al máximo.
A más no poder.
Su cara no era tan horrorizada como la mía.
Ya que tenía cierta sonrisa pícara.
No.
El rojo de mis mejillas luchaba por salir de un modo inexplicable.
Creo que hasta mis orejas ardían.
Mis manos temblaban.
Mi corazón acelerado.
Y su mirada se fijó en mí que me había quedado de piedra.
Parada en la entrada.
Sentí una gota de sudor bajar por mi frente.
Y aunque intentara hablar no podía pronunciar palabra.
"Parece que mi hija es… algo… ¿fogosa?"
Abrí mis labios para pronunciar algún sonido pero fue imposible.
Movía la boca sin emitir nada.
No puedo, aún no puedo explicar cómo reaccionar.
Mi madre tenía aquella cámara entre sus manos, mirando aquellas… ¿salvajes fotografías? ¿Se podría decir así?
Realmente terrible, ni un terremoto me hubiera mareado más.
"Fate Testarossa Harlaown, a ver si la próxima guardas tus perversidades en otro lugar, no me apetece nada encontrarme estas cosas…"
Me tapé los ojos.
¡NO!
Esto era horrible.
Y más cosas que aprendí de este nuevo y terrible día:
No se te ocurra nunca, nunca, hacer una cena en la azotea de tu casa, dejando el horno puesto. Menos poner velas, si muy mono y romántico pero no. No lo hagas.
Ni que decir de la manguera, jamás abras el agua por completo y menos te distraigas dando saltos y gritando, porque nunca se sabe cuándo saldrá ese maldito líquido resbalando así aquella cosa de tus manos e inundando el sitio.
Menos todavía poner la mesa favorita de tu madre, porque de seguro que se quema.
Y por último y más importante, jamás, pero jamás saques fotografías pervertidas con tu novia, en momentos tan íntimos. Y evidentemente tampoco dejes la endemoniada cámara a la vista de todo el mundo.
Conclusión:
No harás el amor con tu novia, no sólo en su casa, sino que tampoco en la tuya. No enciendas hornos. No saques fotografías. No juegues con el agua. No pongas velas. Pero sobre todas las cosas, no se te ocurra hacer nada de esto en una azotea.
N/A: Bueno espero que después de haceros llorar un poco, haya conseguido haceros reír. Aún el capítulo 14 de 7 días está por salir, pero espero poder subirlo antes del final de la semana. Y en realidad tampoco hay mucho más que decir, sólo que también próximamente sacaré otro one-shot, pero éste no es de nanofate, sino de SubaTea, esto me pasa por perder xdddddddd Bueno, así que sabrán más de mí próximamente. Y nada más, saludos y no dejen de pasar por el aula de Nanoha en los foros Coyuhi.
