Disclaimer: Los personajes y lugares le pertenecen a Akira Toriyama, creador de este increíble anime. Cualquier frase en cursiva, dentro de los diálogos, es el pensamiento de los personajes o la voz de la otra persona, durante las llamadas telefónicas.
¿MI FUTURO YERNO?
La "primera cita"
El reloj había adquirido vida propia… o al menos, eso pensaba el grupo, con cada tintineo de las manecillas. Era un milagro que, cinco minutos después de la llegada de los Son, Corporación Cápsula siguiera de pie.
Bulma, Trunks y Mai ocupaban uno de los muebles medianos de la sala. Bura los acompañaba, esforzándose en no delatar sus emociones frente a su padre, el cual parecía deseoso en fulminar a la familia sentada frente a él. Milk cogía las manos de Gokú, mientras Gohan, Videl y Pan observaban todo a su alrededor. Goten suspiró por la incomodidad del ambiente y miró a Bura. Fue tal cruce fugaz de miradas, que el príncipe saiyajin no pudo evitar chistar, poniendo en alerta discreta a su rival.
¿Desde cuándo todo era tan estático? Ninguno se atrevía a responder, hasta que el delicado timbre del horno rompió el tenso silencio de la casa.
¡Tus galletas están listas!
Trunks ahogó una carcajada, en tanto Mai cubría su rostro abochornado: se le había olvidado desactivar el comando de voz.
—¿Y bien? —Milk pronunció con valentía, para sorpresa de todos— ¿Qué haremos?
—Matar a tu hijo, si gustas.
—Vegeta… —lo regañó Bulma.
—Entiendo cómo te sientes —concilió Gohan.
—Ahórrate tu chantaje emocional —espetó, con creciente molestia—. ¡Sólo lárguense, todos!
—Fue mi culpa, señor Vegeta —intervino Goten, ayudando a Gohan—. No se enoje con ellos.
—Por favor, escúchalo… —Trunks quiso defender a su amigo.
—¡Tú no vas a decirme qué hacer o no!
—¡Basta, papá! —Bura se levantó, sorprendiendo a ambas familias— ¡Tengo todo el derecho de hacer lo que desee, como cualquier chica normal!
—¡Pero no lo eres! Llevas la sangre real de los guerreros saiyajin —comenzó su típico discurso nacionalista, haciendo resoplar a su hija—: ¡no puedes involucrarte con cualquier imbécil!
—¿Disculpa? —Milk reaccionó con enojo— ¡Ese imbécil es mi hijo! —señaló a Goten, para su desconcierto— ¡Y es mucho mejor de lo que tú pudiste ser, a su edad!
—¡Milk!
—Lo siento, Bulma. ¡No permitiré que tu marido insulte a mi familia…!
—Bien, ya lo dijiste. Cálmate… —Gokú tomó a su mujer de los hombros, forzándola a sentarse.
—Te lo advertí, Kakarotto.
—Las palabras no funcionan con nosotros, Vegeta —frunció el ceño, señalando el exterior con su pulgar—. Afuera.
—Si quieres —aceptó la provocación.
¡NOOOOOOO!
Cada familiar se levantó, interponiéndose entre ambos guerreros para evitar una futura catástrofe en Corporación Cápsula.
—¡Ni siquiera se te ocurra, Vegeta! —Bulma se aferró a su camiseta— ¡¿Sabes cuánto me ha costado reparar la sala, para que la destruyas otra vez?!
—Ni que fuera culpable de tu pobre tecnología —le respondió, sarcástico.
—¡Te recuerdo que con eso entrenas, bestia!
—¡No tienes que llegar a esto, papá! —Goten contuvo a Gokú— Debe haber otra solución.
—¿Solución? ¡No hay tregua que valga! —Vegeta lo interrumpió— ¡No eres el hombre indicado para Bura! ¡Punto!
En ese instante, una chispa inesperada nació en la mente de la joven saiyajin, que miró a su padre con una sonrisa mordaz.
—¿Y quién podría ser… según tú, papá? Porque tengo entendido que no me pretende un humano vulgar y corriente.
La declaración de la muchacha dejó en shock al príncipe: ¡maldita mocosa lista! Retrocedió un poco, zafándose de las manos de su esposa, mientras meditaba y renegaba de la astucia que su propia hija heredó de él.
—Tiene razón —acotó Mai, consciente del riesgo que representaba desafiar a su suegro—. Técnicamente, los saiyajin están extintos. El único que califica es Goten.
—Bueno, existen las Esferas del Dragón —expresó un inoportuno Gokú.
—Papá, no me estás ayudando —Goten reprochó a su progenitor.
—Sólo funcionan con gente que ha muerto menos de un año. Y ésos llevan desaparecidos… —Vegeta calculó con rapidez— ¡toda la edad de Kakarotto!
—¿Y yo qué culpa tengo? —el guerrero se quejó.
—Ay, Gokú… —suspiró Milk.
—Estás evadiendo el tema, papá —continuó Bura, victoriosa—. ¿No crees que Goten es un buen partido para mí?
—Pero… —el príncipe se bloqueó.
—Suficiente por hoy —Bulma apoyó sus manos en los hombros de la muchacha, haciéndola callar—. A sus habitaciones.
—¿Mamá, qué…? —Bura se quejó.
—Guarda silencio, ya te estás pareciendo a tu padre… ¡vayan a sus cuartos, rápido! —exclamó, empujando levemente a sus hijos y nuera, para luego jalar a Vegeta—. ¡Tú, ven conmigo!
—¡¿No, qué haces?! ¡No me toques! —el saiyajin de clase alta se quejó en vano.
—¡Me sigues, o te dejo sin postre todo el mes!
—¡Argh, cállate! —la voz de un ruborizado Vegeta se perdía en el segundo piso.
—Pero, Bulma… —Goten quiso alcanzarla.
—¿Hablamos después, sí? Váyanse —les hizo señas y desapareció por las escaleras.
La familia Son contempló la repentina movilización de los Brief, con gesto desconcertado. Y aún con todo lo que ello significaba, Goten esbozó una sonrisa, mientras suspiraba: Bulma era una mujer ingeniosa, quizás se le había ocurrido algo. ¡Esperaba que así fuera!
—Se fueron —dijo Videl, atónita.
—Sí —confirmó su suegro—, pero lo que no entendí es porque me involucraron en la muerte de los saiyajin.
Gokú se llevó una mano a la barbilla, sin notar el pasmo de los suyos por su típica ingenuidad.
[…]
Una hora de encierro, en una de las habitaciones más grandes de Corporación Cápsula. Tras la marcha de los Son, la casa se había sumido nuevamente en el silencio… por el momento.
¡OLVÍDALO!
—Es la única forma, Vegeta —concilió Bulma, tratando de calmarse—. Conoces a Goten desde que nació. No es un mal chico…
—¡Me importa un rábano, si es el más poderoso de los Doce Universos! —rugió, colérico— ¡No lo quiero cerca de mi hija!
—¿Es porque es hijo de Gokú, verdad?
Vegeta calló un instante y le dio la espalda, armando cuantos discursos podía en su mente, para contestarle a su esposa, sin agresividad.
¡Mujer vulgar y entrometida! ¿Cómo se atreve?
¡Maldito Kakarotto, debí fulminarte en nuestra primera batalla!
¡Me las pagarán, tú y la copia barata de tu hijo!
¡Asquerosa estirpe de clase baja!
¡Bura! ¡Con ese retrasado mental!
Si hubiera más saiyajin como yo…
¡¿Pero qué mierda estoy diciendo?!
—¿Por qué negarlo? —aclaró— Sólo míralo, es igual de idiota que Kakarotto. Si quieres eso para Bura…
—¡Va a ser peor y lo sabes! ¿O quieres que se consuma de pena en su cuarto?
—¡Hmp! Hoy salió como si nada.
—Porque vino Goten. ¿No lo ves? ¡Está enamorada!
—¡Ni se te ocurra mencionarlo! —volteó con rapidez, llevándose las manos a la cabeza– Demonios: ¡una rebelde apegada a las estúpidas cursilerías humanas! ¡Mira en lo que se ha convertido tu hija!
—¿Mi hija? —lo encaró— ¡También es tuya, si lo olvidaste!
—¡Exactamente! Y esa niña va a aprender… ¡no me importa cómo, pero lo hará! —caminó en círculos, envuelto en un sádico monólogo— ¡La entrenaré, sí! ¡Me la llevaré lejos y va a entrenar tan duro, que hasta olvidará su propio nombre!
—¡Atrévete a hacerlo y conocerás la furia de una terrícola, Vegeta! —Bulma se acercó con una espantosa expresión que al mismo saiyajin puso en alerta.
Cuatro habitaciones a la izquierda, la luz se filtraba por la abertura de una puerta entreabierta: el cuarto de Bura. ¡Qué lástima escuchar tantas locuras!
—Ya dejaron de gritar —mencionó Mai, atenta a la discusión.
—Lo que faltaba —se lamentó Trunks—. Ojalá no estén…
—¡Nadie quiere saberlo! —Bura detuvo la insinuación sexual de su hermano, con un explícito sonrojo— Kamisama, cómo llegamos hasta aquí…
—Te dije que era una posibilidad —Mai se sentó a su costado—. Al menos, ya sabes lo que opina tu padre al respecto.
—Qué consuelo.
—Podría ser peor —acotó Trunks, con un toque dramático y divertido—. Si lo hubiera asesinado, el señor Gokú y su familia armarían el funeral, serías una joven viuda. Y nuestras familias iniciarían una guerra eterna…
—No le hagas caso —la animó la muchacha de cabellos negros—. O dime, Bura: ¿no te ha alegrado verlo, aunque sea por unos minutos?
—La verdad, sí —sonrió, conteniendo el llanto.
—¡Entonces arriba ese ánimo! —Mai sujetó sus hombros, contenta— Lo malo ya pasó.
El sonido de la puerta abriéndose llamó la atención de los tres jóvenes. Eran Bulma y Vegeta, con una expresión intrigante.
—¿Mamá? —masculló Trunks, dudoso.
—Llegamos a un acuerdo —pronunció la matriarca Brief, sonriente.
—¿A-acuerdo? —Bura sintió su corazón acelerarse— ¿Cuál?
[…]
Otros cinco días transcurrieron en las Montañas Paoz. Frente a un espejo, Goten intercambiaba dos corbatas de distinto color y diseño, sin saber cuál elegir.
—Celeste —dijo Gohan.
—Mmm… —torció los labios, indeciso— no. El color es muy infantil.
—¿No es mucho para una cita? —acotó Gokú, sentado en una silla.
—Bura dijo que cenaremos en un restaurante muy lujoso de la Capital. Y la verdad, ni sé si estoy bien vestido.
—Pues no estás mal —expresó, sincero—. Bura te querrá, así vayas desnudo.
—¡Papá! —Goten se sonrojó— N-no digas esas cosas, por favor.
—Sólo está bromeando —lo defendió Gohan, tan alegre como su progenitor.
—Bueno —lució su traje negro y la nueva corbata que se puso—, le cae mejor el color guinda.
—Es verdad. Por cierto, Goten —se acercó su hermano mayor—: toma esto.
Goten observó la palma de Gohan, donde había un prendedor amarillo con forma triangular.
—Me sirvió en mi primera cita con Videl. Te dará suerte.
—¡Gracias, hermano! —recibió el objeto, gustoso.
—Pero engánchalo así, horizontal —se lo colocó.
—Qué extraño… —miró a su padre— ¡ah, papá! Jamás te pregunté cómo fue tu primera cita.
—¿Eh? —el saiyajin se frotó el cuello— ¿Quieres saberlo ahora?
—Claro. Me ayudará mucho.
—Pues —trató de recordar—, fue idea de tu mamá. Dijo que era un momento donde se comparten gustos y, bueno… ¡peleamos un poco! —concluyó, entre risas.
Gohan reía por la ocurrencia de su padre, mientras el joven Son asimilaba la situación. ¿Pero qué clase de locura había unido a sus excéntricos padres?
[…]
Siete de la noche, en la Capital del Oeste. Era una bella noche de cuarto creciente, el ambiente favorecía el romanticismo para aquellas parejas presentes en el parque. Y allí… en una banquita solitaria, debajo de una palmera, Goten cambiaba la posición de sus piernas al cruzarlas. Según la indicación de Bulma, su hija le daría el encuentro a esa hora. Volvió a mirar su reloj.
Quince minutos
¡Habían pasado quince minutos! Goten empezó a caminar en círculos, algo desesperado. ¿Si le había pasado algo a su novia? ¿Vegeta se habrá interpuesto? ¿Y qué, si la cita era falsa? ¡Imposible! Conocía a Bura, ella no jugaba de esa forma… ¡y menos con él!
—Basta, Goten —se infundía ánimos, mientras sacaba un pan con jamón que logró sustraer de la cocina de su casa—. Cálmate, sabes que está bien. Ni que fuera la primera vez que sales con ella… —le dio un enorme mordisco— ¡¿entonfef por qué me fiento tan…?!
—¿Goten?
El anhelante enamorado volteó, todavía con el pedazo de hamburguesa en su boca. Frente a él, contempló la sobrehumana belleza de Bura, con un conjunto de blusa amarilla, jean azul y chaqueta del mismo color; que reía al ver su cómica situación.
—Te adelantaste a la cena —le dijo, sonrojada.
—¡Bura! —apenas masculló, tragando de golpe la comida—. Estás…
—No, por favor —se le acercó, limpiando sus comisuras con una toallita húmeda—. Es el primer día que detesto tantos halagos.
—Y no es para menos —le sonrió.
—Lo sé —le guiñó un ojo, mientras besaba rápidamente sus labios—. ¿Sólo disfrutemos la noche, sí?
—De acuerdo —rodeó su hombro con su brazo, besando su mejilla—. Y aunque no quieras oírlo de nuevo, te ves muy hermosa.
—¡Gracias! —sonrió Bura, aferrada a la cintura del guerrero.
En un edificio muy alto, cerca del parque, dos sombras vigilaban el ingreso de la pareja al lujoso restaurante.
—Si eres piadoso, Dende, libérame de esto —suplicó Piccoro, aburrido por su nueva y segunda misión.
—Díselo a Gohan, él me pidió que te buscara —se disculpó Gokú, dándole una palmada amistosa en el hombro—. ¡Más bien, gracias por ayudarme!
—¡Quítame las manos de encima! —gritó, enfadado.
[…]
La brisa de la calle fue reemplazada por el leve sopor del restaurante. Goten se asombró por cada adorno en el lugar, pensando para sus adentros que su madre estaría muy contenta si su padre la invitaba a comer algún día (en un caso hipotético, muy remoto). Atento como solía ser, tomó la chaqueta de Bura para colgarla en un perchero del establecimiento, sin perder detalle de la esbelta figura de la chica…
—Goten, el perchero está allí.
—¿Eh? —el aludido reaccionó, viendo la chaqueta sobre la cabeza de un anfitrión— ¡Oh, lo lamento mucho! No quise…
—Descuide, señor —se quitó la prenda, conteniendo su molestia—. Es normal en pueblerinos visitantes.
—¿Qué?
—¡Muchas gracias! —Bura reaccionó mal ante el comentario, devolviéndole la chaqueta— Ahora cuelgue esto, antes de que llame a administración por su vocabulario tan descortés.
—E-está bien, señorita —tembló el anfitrión.
—Pero… —Goten sintió cómo Bura lo arrastraba a la zona de comida, en tanto mirada la tarjeta de la reservación— espera, se supone que es aquí.
—¿Seguro? —volvió a observar el número.
—Bura, no tenías que actuar así.
—Goten, a veces tienes que imponerte. Ese hombre se estaba burlando de ti.
—¿Y enojarme? —el saiyajin le sonrió, desapareciendo el ceño fruncido de la belleza azul— No, nada arruinará nuestro momento. Te lo prometí —se acercó, a punto de besarla.
—¡Bura! —una voz muy conocida llamó la atención de la pareja.
—¿Bulma? —murmuró Goten, mientras Bura comprobaba el número de la mesa con el de la tarjeta.
—¡Aquí, Bura, Goten! ¡Vengan! —siguió llamando la científica, en tanto Trunks y Mai los saludaban.
—Tú… —miró a su novia.
—No lo sabía —aseveró la joven millonaria.
—Entonces…
—Sólo avanza —tomó su brazo, caminando lo más lento que podía con Goten.
En una mesa grande, la familia Brief, encabezada por Bulma y Vegeta, esperaba impaciente con varios platos en la mesa.
—¿No se ven adorables?
—Cállate —chistó Vegeta, volteando la mirada hacia un punto cualquiera.
—Al menos, finge. Por nuestro acuerdo —le solicitó, mordaz.
Los minutos pasaron entre saludos, bromas y uno que otro comentario sobre la comida y el buen servicio. No obstante, la impotencia bordeaba cada facción del príncipe saiyajin, que por razones obvias había comido menos de lo acostumbrado: ver el hambre descomunal del muchacho le revolvía el estómago. Y era un hecho que sólo Goten logró percibir, aumentando su ansiedad y el cargo de culpa.
¿Por qué el señor Vegeta no lo aceptaba?
¿Por qué era tan difícil ser pareja de su única hija?
—¿Va a comer eso? —le señaló un enorme plato de teppanyaki.
Vegeta frunció el ceño y de repente, todas las miradas se posaron en su solemne presencia.
—Es verdad. No has tocado casi nada —confirmó Bulma.
No sabía qué decir. No podía largarse, por la promesa de atestiguar la cita, a cambio de unas máquina de último modelo para sus entrenamientos. Contempló la mirada de Bura, a la media hora de su llegada. Esos condenados ojos azules que parecían dominar su voluntad a libre antojo. Después de todo, estaba en ese restaurante por ella. ¡Y su estómago era tan intolerante como él!
—Vamos, papá —Trunks intervino, con una sonrisa—. O Goten se terminará el teppanyaki.
—¡Eso, si yo lo permito! —le arrebató el plato, con infantil posesión.
—Déjalo, Trunks —Mai lo golpeó ligeramente con el codo, riendo un poco.
La cena prosiguió con normalidad, luego del apetito recuperado del príncipe. Por su actuar refinado, Bura consumió lo que el cuerpo de una bella e inteligente universitaria requería, compartiendo con Mai algunas piezas de pollo y arroz. Trunks y Goten competían un poco, sin que el último dejara de lado a su novia. Bulma tomó una infusión especial del restaurante, en tanto Vegeta resoplaba por enésima vez, terminado su plato. ¿Cuándo terminaría toda esta payasada?
—La comida está exquisita. ¡Me han sorprendido!
—Díselo a tu madre, fue su idea —se quejó Vegeta.
—Nunca imaginé que harías esto por nosotros, Bulma —el pretendiente de Bura sonrió, agradecido—. Espero no abusar.
—¡Pero qué dices, Goten! —se apenó— ¿Hace cuánto te conozco?
—Prácticamente, desde que nací —encogió sus hombros con una sonrisa patética para el príncipe saiyajin—. A lo que me refiero…
—Deja de parlotear tanto.
—Papá, por favor —Bura frunció el ceño.
—Descuida —la detuvo—. Me imagino que seré igual, cuando tenga una hija.
—¿Acaso ustedes…? —Mai preguntó por curiosidad, haciendo que Vegeta escupiera involuntariamente un sorbo de agua.
—¡No, no es lo que creen! —Goten movió sus manos, negando toda posibilidad— ¡Bura no está…!
—Exacto —recalcó su novia.
—Afortunada. Ya habrías tenido un engendro sin padre.
—Por Kamisama… —Bulma se cubrió el rostro, resignada a oír sus locuras.
—¿Tienen que hablar de eso aquí? —Trunks se sonrojó, tan incómodo como su hermana.
—Bueno —Bulma ignoró el último comentario—, al menos ya sabemos que no hicieron nada.
—Confía en mí. Jamás le haría daño a Bura —apretó la mano de la chica, frente a sus padres.
—¡Hmp! Ver para creer…
—¡Vegeta! —su esposa jaló su chaqueta, cruzando miradas molestas con él.
—De hecho…
Vegeta y Bulma voltearon al mismo tiempo y fijaron su atención en el muchacho, cuyo rostro delataba su ansiosa transpiración. Su timidez natural lo invadía en cantidades astronómicas, hasta que su corazón saiyajin golpeó furioso. ¿Por qué guardaría silencio? ¡Él no era un cobarde!
—Solicito su permiso para salir con Bura, como pareja…
Los palillos chocaron con la fina porcelana de los platos, dando paso al completo silencio en la mesa.
N.A.:
¡Buenas noches! ¡Tercer capítulo, recién salido del horno!
Lamento muchísimo la demora, el mes pasado he estado congestionada de mucho trabajo, por lo que he avanzado esta parte de a pocos. Por suerte (y a Dios rogando) gozaré de más tiempo libre esta segunda mitad del año, así que trataré de avanzar lo más seguido que pueda… ¡especialmente por ustedes, a quienes agradezco sus hermosos reviews!
Y después del encuentro en Corporación Cápsula, llegamos a la tribulación de Vegeta y Bulma para aceptar la "primera" cita de su hija y Goten: ¡a que no esperaban ver a todos los Brief en el restaurante! ¡Esa familia es única XD! ¡Y Gokú no se queda atrás, como suegro consentidor! Ahora Goten se ha declarado: ¿qué le espera a nuestra pareja? ¿Qué dirá… o mejor dicho, qué hará Vegeta en esta ocasión? ¡Algo muy loco está a punto de suceder!
Por cierto, les tengo una buena noticia: este long-fic formará parte de una trilogía. ¡Así es, mis queridos lectores! ¡Goten y Bura pasarán más aventuras, en un futuro no muy lejano! Para cualquier consulta o actualización, pueden buscarme como Lady Laurelin 94 en Facebook, con gusto los recibiré :D
¡Ay, me he divertido bastante escribiendo este capítulo! Y mi mayor deseo es que lo disfruten en grande: ¡nos leemos pronto, besos y cuídense mucho!
