Black (I)
Vicio 21: Violencia

Hay dos muchachos más en el compartimiento del Expreso de Hogwarts. El de lentes y cabello rebelde lo mira furioso. El rubio regordete los mira asustado.

"¿Qué dijiste?"

"Sangre sucia," responde Sirius, sin entender qué puede haber dicho para que Potter se ponga así. Ni que estuviera hablando de él. "Es el nombre de los brujos de familia Muggle," aclara.

"No, no lo es," dice Potter apretando los puños. "Retíralo."

"No." No ha dicho nada malo. No ha dicho nada malo y no tiene por qué disculparse. Y nadie (nadie) le habla así.

"Black," dice James, y el desprecio le resbala por la lengua," a lo mejor crees que eres mejor que el resto, pero entérate, no lo eres. Sólo eres un estirado más de tu estúpida familia, y vas a retirar lo que dijiste."

Con once años y varitas recién estrenadas, el primer instinto es físico, corporal. El puño se dispara casi sin esperar a que el cerebro dé la orden. Potter responde. Se siente bien tanta adrenalina en el cuerpo, y Sirius no percibe ningún dolor hasta que, con un último estallido de energía, Potter lo envía volando al pasillo.

Cae sobre un cuerpo blando, que emite un sonido parecido a 'umpf'.

La persona en cuestión intenta quitárselo de encima, pero Sirius no se mueve. La adrenalina ha dejado de realizar su maravillosa labor, le duele la cara y todo rastro de energía parece haber sido drenado de su cuerpo. Con esfuerzo, gira la cabeza para encontrar unos grandes y confusos ojos dorados. Hay algo curioso en ellos, y por un segundo se le olvida cuánto le duele el cuerpo. Una pequeña sonrisa aparece en los labios sangrantes, sin buscarla.

"Hola," dice amablemente.

Los ojos dorados parpadean.

"H-Hola," responde Remus Lupin.