Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios
Summary: Bella es una chica que huye de la justicia. Se esconde junto a sus amigas y un montón de chicos guapos en una casita rural. Allí vivirán muchas aventuras. Colección de One Shots HOTs con un hilo conductor común, pues todos trancurren en un mismo lugar.
Note: Esta historia surgió de una locura que se salió de madre entre las lectoras de una historia de otro foro… y acabamos haciendo una recopilación de HOTs con un montón de personajes famosos y nuestros queridos personajes de la saga… aquí os traeré sólo los que son míos, pues a los demás no tengo derecho… si alguien está interesado en leerlos, que me avise… le mandaré el enlace por un privado sin problemas, pues hay relatos muy buenos…
Rating: M ~ One Shot HOT +18 Este relato contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...
~ En la casita rural ~
~ Emmett y Kellan Cullen ~
Prólogo:
Estaba impaciente por llegar al enorme jacuzzi del solarium del SPA. Allí me esperaba Emmett para desquitarnos de lo que no habíamos podido terminar tranquilamente antes, con toda la familia presente. Tenía muchas ganas de compartir a la luz de las velas, la lluvia de estrellas que se tenía prevista para esta noche.
Cuando llegué ya estaba todo preparado, Emmett debía de haber llegado antes que yo y se había ocupado de todo. Las velas estaban distribuidas por toda superficie disponible, incluso algunas flotaban en el agua. Todo estaba simplemente perfecto. Ni yo misma podría haberlo arreglado mejor.
POV Bella:
Me disponía a buscarlo cuando oí como alguien se acercaba. Mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme a Ángela acercándose con una bandeja de bebidas frías.
_ Hola, Ángela - le dije -. ¿Qué haces tú aquí?
_ He quedado con Emmett para disfrutar de la lluvia de estrellas - me dijo -. Deberías irte, está a punto de llegar.
_ Lo sé. He quedado con él aquí - le dije confundida -. Pero pensaba que habíamos quedado a solas, por una vez.
En eso que oímos entrar a alguien. Al girarnos vemos llegar hacia nosotras a la imagen más impactante que mis ojos habían visto nunca: 2 Emmett. Tanto sexo al final me hacía ver cosas raras, pero Ángela tenía la misma expresión confusa en su cara. Al llegar a nuestro lado, Emmett nos aferró a las dos por la cintura, cada una por un lado y nos encaró al otro Emmett.
_ Chicas, os quiero presentar a Kellan, mi hermano gemelo - dijo sonriente.
_ Hola, chicas - dijo Kellan con la misma impresionante sonrisa.
Ni Ángela ni yo pudimos articular palabra. Mi mirada iba de uno a otro sin poder salir de mi asombro. No podía entender cómo la perfección personificada podía estar repe, pero así era. Me picaban los dedos por querer comprobar que esto era real, así que alargué la mano para pasarla por la tableta de chocolate de Kellan. Su contacto era más cálido que el de Emmett, que aun nos mantenía muy cerca de sí.
_ ¿Os gusta mi regalo? - nos dijo Emmett -. Es que había quedado con las dos y no quería decepcionaros a ninguna, así que se me ocurrió invitarle. Espero que no os moleste, Kellan tenía muchas ganas de conoceros. Le he hablado maravillas de vosotras.
En este momento se me estaba cayendo ya la baba. Sólo de imaginar tener a estos dos hombres a mi disposición durante el resto de la noche… Emmett se inclinó para besar a Ángela, mientras Kellan estiraba de mí para hacer lo propio.
Antes de que pudiera perder el sentido por los besos de Kellan, Ángela nos recordó el motivo de haber quedado allí: ver la lluvia de estrellas de esta noche. Así que nos acomodamos por parejas, Ángela y Emmett fueron al jacuzzi y Kellan y yo nos acomodamos en una de las muchas hamacas colgadas de los árboles que rodeaban todo el solarium.
La ternura de este momento no me pasó desapercibida. Estar con este chico tan maravilloso, compartiendo una lluvia de estrellas, repartiéndonos caricias con mucha tranquilidad, era lo más relajante que había hecho en mucho tiempo. Kellan tenía muchas de las cualidades de oso amoroso de Emmett y además esa calidez extra de ser humano.
Nuestros cuerpo se acomodaban estrechamente entrelazados en la balanceante hamaca. El frescor de esta noche no me afectaba lo más mínimo, el calor de Kellan hacía que todo lo demás perdiera sentido. Sus brazos alrededor de mis hombros eran la mejor almohada que una chica pudiera desear. Su mirada no se apartaba de mí, podía sentir su intensidad taladrándome hasta lo más hondo.
Sus manos no estaban ociosas, se paseaban por todo mi cuerpo, descubriendo cada rincón de mi piel. Poco a poco, las caricias fueron cobrando intensidad, despertando mi cuerpo con su sensualidad. Sus besitos por mi cuello pasaron a ser por mi pecho, mientras sus manos no dejaban de jugar por todo mi cuerpo.
Perdía la concentración por momentos, esos besos eran arrolladores y sus sabias manos sabían exactamente donde tocarme. Al final, la lluvia de estrellas tendría que esperar a otro año, porque me resultaba imposible mantener los ojos abiertos bajo semejante asalto a mis sentidos.
POV Ángela:
Emmett y yo nos fuimos al jacuzzi, dicen que las estrellas se ven cada uno con su pareja e intimidad. El agua estaba calentita... o la noche era fría... Emmett me sentó en sus piernas, abrazándome muy fuerte mientras me daba un bombón. En esta noche me di cuenta de lo erótico que esa escena podía ser... Ver la lujuria en los ojos de Emm, el amor con el que me acariciaba la cara, la lentitud para darme ese bombón...
Los últimos segundos que sus dedos estuvieron en mi boca era una mezcla de amor, ternura y la lujuria caracterizada de Emmett. Mis besos fueron subiendo desde su cuello hasta llegar a esos labios dulces, en ese momento no pensaba que no le gustaría el sabor de mi beso, pero que equivocada estaba. En cuanto notó el chocolate en mis labios, su beso se hizo mucho más ardiente.
Tenía que pararlo, si seguíamos así, no me dejaría ver la lluvia de estrellas y seria el primer año que estaba en un lugar donde el cielo estaba claro y se verían perfectamente. Entre los gruñidos de Emm y mis besos robados una y otra vez, nadie quería parar. Separamos nuestros labios, para que pudiera apoyar mi cabeza en su hombro en el lugar perfecto. Mi cara estaba a escasos milímetros de su cuello… Su olor me embrujaba.
La lluvia de estrellas había empezado, era precioso, el cielo convertía esta noche en mágica. Emm no prestaba atención a esa noche. decía que había visto millones y tenia una estrella entre sus brazos a la que quería mirar. Me apreté más a él, sintiendo como el deseo de Emm empezaba a nacer, sintiéndolo en mi cadera.
Intentaba prestar atención a las estrellas, pero Emmett me lo ponía muy difícil, empezando con suaves caricias por mi vientre, haciéndome muchas cosquillas, las caricias subiendo a mis pechos. Mis manos tampoco se quedaban quietas, mi cuerpo quería a Emm, yo quería ver las estrellas y mi mente se peleaba para saber que es lo que debería hacer sus besos bajaron a mi cuello, ya no tenia concentración, mi punto débil.
POV Bella:
La intensidad de nuestros besos y caricias había ido en aumento, tanto que hubo un momento en el que perdimos estabilidad en el balancín y casi nos vamos al suelo. Así que Kellan se bajó del balancín dejándome allí solita, con cara de pena, haciéndole un pucherito al mejor estilo Alice… Era peor que quitarle un caramelo a un niño, porque yo ya estaba muy necesitada de alivio.
Por suerte, no se fue muy lejos. Tan sólo se bajó de la hamaca y su juego no se hizo esperar. Me acercó al borde, dejándome atravesada en la hamaca, con las piernas colgando de la misma y continuó con sus atrevidas caricias. En un determinado momento pude ver cómo Ángela y Emmett también estaban entrando en faena en el jacuzzi.
Con semejantes hombres a nuestro lado era algo completamente inevitable, por mucha lluvia de estrellas que hubiéramos ido a ver esa noche. La tentación que suponían para nuestras hormonas era algo muy difícil de resistir y parecía que a ellos les ocurría otro tanto. En este caso, ellos llevaban claramente la iniciativa del tema. Me sentía más como una muñequita delicada que se deja hacer por su amante, antes que la tigresa que podía ser en la cama.
Las manos de Kellan se desplazaron todo a lo largo de mis piernas, creándome temblores de anticipación. Cuando llegó a mis caderas, asió el bikini y me despojó de él. Tenía una mirada golosa en la cara y yo parecía el plato principal de su menú. Se inclinó sobre mí para besarme y fue bajando con sus besos. No dejó nada por explorar. Mis pechos recibieron una especial atención.
Sus manos seguían el recorrido, creando una corriente de escalofríos que iban a parar directamente a mi intimidad. Lentamente te fue acercando a su destino… Su boca me exploró completamente, deteniéndose en mi clítoris, prestándole una especial atención. Sus manos jugueteaban con mis labios mayores, abriéndome a él, estremeciéndome de placer con sus caricias.
Sus dedos inquietos entraron en mí, primero uno, luego más, haciéndose sitio en mí, buscando mi Punto G. Su experta lengua estaba haciendo maravillas con mi clítoris desde fuera, mientras sus dedos estimulaban el mismo punto desde dentro. De repente, un orgasmo devastador estalló en mí, escapándoseme un grito de los labios.
POV Ángela:
Mis manos acariciaban su pecho, su espalda... Mis labios bajaban hasta su pecho, mordisqueándole los pezones, convirtiendo su respiración en más superficial, una de sus manos en mi pelo, acariciándolo y no dejando mover mi cabeza de ese lugar.
En un movimiento demasiado rápido para mí, me sentó a horcajadas, pegándome más a él, mordisqueándome el hombro, el cuello, el lóbulo. Nuestros sexos se rozaban. Cada vez eran más incómodos los bañadores. En ese momento sólo estábamos nosotros dos, nos habíamos olvidado completamente de Kellan y Bella.
Nuestros cuerpos se rozaban cada vez a más velocidad, deseando algo que aun no nos apetecía concedérselo sus labios reclamaron los míos, sus manos en mi cadera, apretando todo mi cuerpo al suyo, sentirlo de esa forma hacia que me volviera mucho más loca por el deseo. Los labios de Emmett bajaron hasta mi escote, dejándome pequeñas sombras, pequeños mordiscos en mi piel.
Mis manos fueron bajando desde su cuello, bordeando su pecho, hasta llegar a ese bañador que tendría que serle demasiado incomodo a estas alturas. Sus manos seguían en mi cadera, jugando con mi bikini, buscando el momento perfecto para dar el siguiente paso. No sé lo que le pasaba a Emmett, pero hoy estaba realmente ansioso, nervioso, supongo que sería la situación, pero me encantaba.
Emmett se levantó conmigo aun entre sus piernas, intentando quitar nuestros bañadores. Demasiado ansioso, el mío desapareció hecho trocitos y el suyo, conseguí bajárselo hasta las rodillas antes de que siguiera el mismo camino que el mío. Yo tenía más ropa para volver a la casita, pero él no y un Emmett desnudo es muy tentador.
Mis piernas me apretaron más a él. De pie seguía torturándome, rozándome sin llegar a entrar. Sabía que eso me volvía loca y que agotaba mi paciencia. Lo bese con fuerza, con demasiada pasión, tanta que lo pilló por y acabamos sentados de nuevo en el jacuzzi. Como no, aprovechamos la situación para que por fin Emmett dejara la tortura y entrara en mí.
POV Bella:
Tal y como estaba tumbada, Kellan aprovechó el vaivén del balancín para volver a torturarme. Se acercaba a mi entrada, me insinuaba su masculinidad y se iba hacia atrás. Volvía a acercarme a él, entraba ligeramente y volvía a salir. Con cada vaivén llegaba ligeramente más dentro. Mis manos aferraban los cordajes de la hamaca con desesperación.
Era una tortura muy dulce que estaba llevándome al séptimo cielo de los placeres carnales. Kellan estaba muy bien armado y sabía como manejar su instrumento. Conocía todos los trucos y los estaba poniendo a prueba conmigo con suma maestría. Un una de estas embestidas, por fin estuvo dentro del todo.
De una única embestida entró hasta el fondo, sacándome un profundo gemido de mis labios. Mas no se quedó ahí quieto deleitándose en mi calidez… Siguió entrando y saliendo de mí, ayudándose con el movimiento acompasado del balancín. Fue incrementando el ritmo paulatinamente, pero ahora no salía del todo de mí. Con una mano manejaba el balancín y con la otra se dedicaba a torturar mi clítoris y mis pezones alternativamente.
La espiral de placer en la que estaba inmersa era una marea que arrasaba con todo. No era capaz de sentir nada más que su cuerpo rozando al mío. Tenía toda la piel tan hipersensibilizada que las cuerdas del balancín añadían su propio aliciente al clavárseme en la piel. Sus profundas embestidas acompañadas de sus atenciones a mi clítoris me estaban acercando rápidamente a otra oleada de orgasmos intensos y liberadores.
POV Ángela:
Nuestros movimientos iban desacompasados con nuestras caricias o besos. Movimientos demasiado lentos, besos apasionados y caricias fuertes. Nuestros gemidos se debían de oír a metros de distancia, igual que a nosotros nos llegaban los de Kellan y Ailofuen, como unos susurros, o así los escuchaba yo. Mis labios en su oído, dándole suaves besos, pidiéndole más.
No quería más torturas quería velocidad, esa velocidad tan característica de Emmett, pero él no deseaba complacerme esta vez. Su mirada ya me lo decía todo. Aunque, para que mentirme, eso me estaba excitando demasiado… Un mordisco en su cuello hizo que el Emmett que yo quería despertase, y que la velocidad por fin llegase.
Mis manos volvieron a rodearle el cuello, sin apartar la mirada, con una sonrisa absurda en la cara. Emmett se ocupaba de la velocidad, sus manos en mi cadera, apretándola y guiándome a su ritmo, mientras que yo intentaba seguir respirando con cada embestida. Cada vez iba más rápido, cada vez me costaba más sentir a Emmett de esta forma, hacia que mi interior se volviera puro fuego. Deseosa de más...
El agua del jacuzzi nos salpicaba en la espalda y cara, convirtiendo el suelo de ese lugar en un gran charco. La pasión crecía con cada embestida, ambos notábamos lo poco que nos faltaba para llegar al clímax... Nuestros labios se buscaron salvajemente, juntando nuestras lenguas en una gran batalla desenfrenada. Últimos minutos juntos, llegando a la vez a las puertas del infierno.
Sentí a Emmett acabar en mi interior, a la misma vez que yo, era muchísimo mejor que una simple lluvia de estrellas. Sin tiempo a recomponernos, escuchamos un grito. Por un momento nos miramos extrañados, no éramos capaces de situar el lugar exacto de aquellas voces.
Estábamos tan inmersos en nuestro propio universo que el resto del mundo se había desvanecido. Abrimos lentamente los ojos y nos dimos cuenta de que los protagonistas no podían ser otros que Bella y Kellan. Estábamos relativamente cerca de ellos y la escena la veíamos perfectamente desde nuestras posición, pero necesitábamos acercarnos y verlo más de cerca.
Así que recorrimos los escasos metros de distancia, abrazándonos y regalándonos furtivos besos por el camino. No serían mucho más de 5 metros, pero nos llevó nuestro tiempo, porque hicimos varias paradas por el camino para mirarnos, abrazarnos fuertemente y besarnos de esa manera.
Cuando llegamos a la hamaca, no pudimos evitar reírnos de esa escena. Allí estaba Kellan disfrutando con Bella, disfrutando de la misma manera en que lo haría un niño pequeño con una gran piruleta. Emmett me abrazó con fuerza, mientras discutíamos en susurros quien de ellos dos lo estaba disfrutando más, si la piruleta o el niño grande.
POV Bella:
En ese momento sentí unos labios fríos sobre los míos, un beso conocido, pasional, intenso. Abrí los ojos y Emmett estaba allí, muy cerca de mí. Aferré las caderas de Kellan con mis piernas para evitar que saliera de mí, mientras Emmett depositaba con sumo cuidado a Ángela a mi lado.
Estábamos situadas en sentido contrario, su cabeza hacia Kellan y sus caderas al alcance de Emmett, mientras que yo tenía a Kellan dentro de mí aferrado con mis piernas y a Emmett al alcance de mis labios. Ya podía ver hacia donde se dirigía la juguetona imaginación de mi Emmett.
En cuanto tuvo a Ángela dispuesta, Emmett entró en ella y se coordinó con Kellan para mover el balancín. Nos llevaban de uno a otro, ahora entrando en una, mientras salía de la otra, una y otra vez, una y otra vez. Emmett me regalaba besos y caricias mientras poseía a Ángela. Kellan hacía lo propio con Ángela mientras me daba un enorme placer a mí.
Las expertas manos de Emmett torturaban mis pezones con cariñosos pellizquitos que me estaban llevando a la locura. Sus besos recorriendo mi cuello, mis pechos, mi cara y ese punto tan sensible justo detrás de la oreja era demasiado para mis sentidos. A su vez, Kellan no dejaba de acariciar mi clítoris, siguiendo con la marea de placer que había despertado antes en mí.
No puede evitar pasear mis manos por la anatomía de Emmett, lo tenía tan cerca. Sus prietas nalgas eran un buen punto de apoyo para mis inquietas manos. Su poderosa musculatura atraía mi mirada y mis ansiosos dedos lo recorrían en toda su longitud. Su impresionantes masculinidad enterrada en Ángela era idéntica a la de Kellan, que me estaba penetrando con tanta pericia.
Sabía exactamente cómo moverse dentro de mí para darme el máximo placer. Los continuos vaivenes del balancín nos llevaban a Ángela y a mí de uno a otro, alcanzando un ritmo frenético. Nuestros gemidos se entremezclaban, al igual que lo hacían nuestras manos, nuestras caricias, nuestros cuerpos. Estaba alcanzando cumbre insospechadas de placer.
Y de repente el mundo estalló en un millón de colores. Apreté mis piernas alredor de Kellan, confinándolo en mi interior, impidiéndole salir de mí. Las oleadas de placer se estrellaban en mi interior contra esa dureza que me taladraba, provocándome un orgasmo espectacular que desencadenó el de él. Me aferré con ambas manos al cuello de Emmett, haciendo que se acercara a mis labios.
Quería compartir ese beso orgásmico con él, que fuera él el que sofocara mis gritos de placer. Su boca parecía querer devorar la mía por completo. La intensidad de ese beso se multiplicó por los gemidos fruto de los orgasmos de todos. Poco a poco ese beso se volvió más tranquilo, más cariñoso y sensual. Las pasiones se fueron atemperando y cayeron sobre nosotras, en un revoltijo de miembros.
Al final, sí que tuvimos ocasión de observar la lluvia de estrellas. Las pasiones compartidas quedarían para el recuerdo, uno más de los de la casita. Había sido una experiencia única e inolvidable, contar con semejantes gemelos en una noche tan espectacular. Estos dos chicos conseguían llevarme a la locura y sólo se me ocurría dar las gracias por haber podido compartir esta experiencia con una de mis mejores amigas, Ángela.
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Espero que os haya gustado, a pesar de ser una combinación un poco diferente… Nos vemos el próximo sábado con el 4º OS: "Victor Webster" Besos a todos
