III

Touya había estado entre un estado consciente e inconsciente por un período de tiempo del que no se encontraba muy seguro. Cada vez que despertaba se sentía mareado y confundido, y apenas si podía estar consciente de su propio cuerpo. Al principio le dolía de una manera insoportable, pero a medida pasaba el tiempo pudo notar como el dolor iba haciéndose más tenue, de manera lenta pero efectiva.

Muchas veces al despertar sentía que había alguien más con él en la habitación, y con el tiempo se había dado cuenta que estaba cuidándolo. Las luces siempre estaban apagadas, por lo que distinguir el rostro de la persona era prácticamente imposible, pero en su delirio el muchacho había empezado a imaginar que la persona cuidando de él era su madre. De vez en cuando sentía como un líquido caliente y reconfortante recorría su garganta, y otras veces podía sentir el amargo sabor de la medicina en su lengua. Otras, podía sentir como alguien se deshacía de su ropa y trataba de lavarlo con algo que se sentía como tela mojada. Al principio, humillado, trató de defenderse y de quitarse de encima al intruso, pero al aceptar lo débil que estaba se había resignado a recibirlo todo, los baños, la medicina y la comida caliente.

Cada vez que despertaba se sentía mejor, y cada vez que lo hacía lo primero en su lista era revisar que Touko estuviera a su lado. Después de cerciorarse que ella estuviera ahí, no le importaba dejarse vencer por el cansancio y el mareo, y caer de nuevo en el sueño embriagador que aparentemente estaba ayudándolo a mejorarse.

La próxima vez que despertó, se sentía mucho mejor y pudo comprobar que podía mover sus brazos y piernas lentamente sin sentir tanto dolor. El mareo todavía estaba presente pero no en la misma intensidad que antes. El castaño se sentó en la cama y frotó sus ojos, tratando de acostumbrarse a la oscuridad, y miró a su lado como siempre para encontrar a Touko. De todas las veces en las que se había despertado, nunca la había encontrado consciente, y eso lo preocupaba bastante más ahora que se encontraba en un estado más alerta.

Quiso llamar su nombre pero de nuevo ese ardor, ahora más incómodo que doloroso, le impidió pronunciar palabra alguna.

"C-casi te ahogas, tragaste demasiada agua y por eso tu garganta está en mal estado. Si no te esfuerzas demasiado y la dejas descansar, estarás mejor pronto."

Touya levantó la vista al escuchar esa voz tan familiar y aunque fue difícil distinguir la silueta dibujada en el umbral de la puerta, no le cupo la menor duda de quien se encontraba en la habitación. El peli verde movió su mano hasta el interruptor, encendió la luz y encontrando sus ojos con los del otro muchacho pronunció:

"Hola, Touya."

"Sabía que estabas mejorando, pero me sorprende mucho que hayas sido el primero en poder moverte por ti mismo, estabas mucho peor que ella cuando los saqué del rio…"

Touya apenas si escuchaba lo que N le estaba diciendo mientras el comía de su plato de sopa despacio. Eran tantas cosas en que pensar, tanto tiempo desde la última vez que lo habían visto, tanto alivio por verlo bien, pero tanta rabia hacia él por nunca haberse comunicado con ninguno de los dos entrenadores. Touya quería insultarlo, abrazarlo y luego llenarlo de preguntas pero sin voz y sin fuerzas no había mucho que hacer.

"La protegiste con tu cuerpo pero no querías soltarla cuando los saqué, incluso inconsciente me costó mucho separarlos…"

Touya volvió a ver a su amiga a su lado y sintió un nudo en el estómago. Devolviéndole su plato a N se acomodó apoyándose en el espaldar de la cama para escucharlo mejor.

"Tuve que aplicarles RCP a ambos, porque estaban ahogándose… por suerte ambos parecieron volver a respirar y los traje lo más rápido que pude a la casa. Los he estado cuidando desde entonces. Yo mismo hago las medicinas con hierbas que conozco, he estado todo este tiempo…"

El castaño enrojeció de vergüenza. RCP, respiración boca a boca, que humillación. Inconscientemente se llevó el puño cerrado a los labios y trató sin éxito en ignorar el hecho de que no había sido su madre la que había estado cuidando de él, sino había sido N. Lo había alimentado, desvestido, limpiado…

De repente Touya paró en seco. Si él había estado haciendo todo eso por él, entonces Touko…

Con el rostro carmesí puso una mano en señal de alto frente al rostro de N para que callara; el muchacho lo miró curioso. Luego señaló con su dedo índice a la chica, luego a la comida y medicinas en el regazo de él, y luego de nuevo a la chica. N, que entendió de inmediato, evitó su mirada, mejillas rosas.

"Bueno, así como lo hice contigo claro que tuve que cuidarla a ella…"

Touya sintió su sangre hervir de celos y le lanzó la mirada iracunda más tenebrosa que pudo a N, aún con las mejillas hirviendo. N enrojeció aún más y trató de excusarse.

"¿Q-que pretendías que hiciera, que la dejara congelarse y enfermarse más?, c-claro que tuve que cuidarla, además f-fue muy difícil porque cada vez que tenía que limpiarla hacía estos ruidos extraños y cuando es hora de aplicarle la pomada se pone cariñosa y ¡no sé qué puedo hacer además de dejarla s-ser!"

Pequeñas lagrimitas se asomaban de sus ojos mientras todo su rostro estaba rojo hasta las puntas de sus orejas. Touya suspiró. Sabía que el muchacho era socialmente incompetente y por más rabia que le diera que hubiese estado tan cerca de Touko durante ese tiempo, sabía en el fondo que nunca hubiese hecho nada con mala intención. Al fin y al cabo les había salvado la vida. Los dos se vieron en silencio, N bastante avergonzado y Touya todavía reprimiéndolo con la mirada y un puchero infantil. El último vio un frasco sobre las piernas de él y lo señaló con curiosidad.

"Ah, es la pomada." N respondió en voz baja. "Touko ha estado con fiebre por 4 días ya. La hago yo mismo con hierbas salvajes y parece tener un efecto raro en ella, pero después de aplicarla parece sentirse mejor, se mueve bastante y la fiebre se le quita momentos después… aunque…"

N guardó silencio por un momento. Touya sentía que algo no andaba bien.

"Es mejor que lo veas tú mismo y que saques tus propias conclusiones, supongo." Le dijo ofreciéndole el frasco. Touya lo tomó y vio a la chica, enrojeciendo aún más. Abrió el frasco y tomando un poco de la pomada en su mano derecha notó como era pegajosa y densa. También notó el calor que transmitía después de tenerla en su mano durante un momento. –No hay marcha atrás – pensó, y miró a N para que lo guiara.

"A-ah, debes ponérsela en el cuello y en su pecho" dijo en voz baja, evitando sus ojos otra vez. "En la espalda también, si puedes" acto seguido levantó a la entrenadora y la sentó de manera que la espalda de ella estuviera apoyada en el pecho de él, justo frente a Touya. Por su parte el castaño al escuchar la palabra 'pecho' sintió su rostro explotar y negó frenéticamente, rehusándose a tocarla de esa manera. Si lo hacía, estaba seguro que no podría contenerse, y el extraño calor que producía la pomada y que ahora chorreaba un poco por su brazo no parecía ceder en absoluto.

"¿N-no crees que también me dio vergüenza?" N recogió el cabello de la chica en una coleta "S-si estás mejor ahora, ¡por lo menos ayúdame!" Touya tragó saliva, sintiéndose culpable, mientras notaba como la chica llevaba puesta una camiseta blanca y holgada, probablemente perteneciente a N. Se acercó a ella y con mucho cuidado comenzó esparciendo un poco de la pomada por su cuello.

"Hmm…" la chica dejaba escapar pequeños suspiros de vez en cuando y sus mejillas ibas colorándose más a medida el chico le aplicaba la pomada. Touya comprendió que con eso se refería N a los 'extraños ruidos' que la chica hacía cuando la tocaban y no podía sino imaginarse la paliza que le esperaba a ambos cuando ella estuviera mejor y se enterara de lo que habían estado haciéndole, aunque fuera para curarla.

"¿Ves? Ya empezó con los sonidos, y eso no es nada…" N la dejó descansar en su pecho y con sus manos intentó levantar su camiseta para que Touya pudiera aplicarle pomada en el pecho. El último al ver lo que N pretendía hacer dio un salto tan grande hacía atrás que se golpeó la cabeza con la pared y se cubrió los ojos con un brazo mientras con el otro se frotaba el golpe. "¡¿P-pero entonces como vas a hacerlo?!" N parecía estar desesperándose. "No entiendo por qué te pones así de molesto."

'¡El hecho de que tú no tengas vergüenza o seas un fenómeno antisocial no significa que yo lo sea también!' Touya quería gritarle y explicarle que era lógico que la chica emitiera sonidos de placer si él estaba tocándola en ese tipo de sitios pero incluso si su voz regresaba él dudaba que lo entendiera a la primera explicación. Siempre había sido bastante raro gracias a la manera en cómo fue criado lejos de las personas, pero ahora por su culpa era Touya el que tenía que lidiar con esta clase de situación. Su mareo había regresado, y el calor extraño de la pomada estaba apoderándose de todo su cuerpo, haciéndolo sentir de nuevo en un estado somnoliento y bastante… hormonal, por así decirlo. Pudo notar como no era el único bajo el efecto de la misma, cuando observó como Touko tenía las mejillas rojas y jadeaba un poco más fuerte de lo usual.

En el estado 'relajado' que tenía en ese momento aprovechó para detallar mejor a la chica. Sus piernas largas estaban un poco separadas, pequeñas gotitas de sudor causadas por la gruesa manta bajo la que había encontrado arropada momentos anteriores recorriendo su piel. N había levantado su camiseta hasta su ombligo, dejando ver su ropa interior de algodón y su pequeño vientre a plena luz del día. A pesar de llevar la camiseta Touya pudo observar que no llevaba sostén y sus pezones rozaban tímidamente contra la tela. Ya casi hipnotizado notó la expresión en su rostro, su boca un poco abierta respirando agitadamente, sus mejillas coloradas y su cabeza ladeada apoyada en el pecho de N. Cuando notó como sus ojos se abrían ligeramente y su mirada nublada se posaba sobre él, no pudo aguantarlo más.

Se acerco a ella en un estado de hipnosis y miró a N, quien como no había tenido contacto con la pomada esta vez se encontraba absorto a lo que estaba pasando; solo tomó la mirada de él como que había resuelto ayudarlo y complacido levantó la camiseta de la chica hasta su cuello.

"Uff" Suspiró. "Si es inevitable curarla y la haces sentir bien al mismo tiempo, ¿por qué no vas a intentarlo, verdad?" El comentario estúpidamente inocente del peli verde no fue siquiera escuchado por Touya, quien no podía quitarle la vista de encima a los pechos de su compañera.

Ni muy grandes ni muy pequeños, los perfectamente redondos pechos se movían al compás de la respiración de Touko, quien cada vez parecía hacerlo más rápido. Con una mirada casi hambrienta Touya recorrió el pecho de la chica, memorizando hasta el más mínimo detalle para luego ponerse más de la pomada en las manos. Se acercó hasta estar a centímetros de ella, y cuando estaba a punto de hacer contacto con su piel, dudó de nuevo acerca de si lo que estaba haciendo era lo correcto.

Sus ojos encontraron nuevamente los de ella, y juró que pudo ver una pequeña sonrisa surcando sus labios. Acto seguido la chica trató de pronunciar algo sin lograrlo, sufriendo de lo mismo que no le permitía hablar al castaño. Sin embargo el lo había entendido. El movimiento de sus labios había sido claro. Había pronunciado su nombre.

Con un movimiento lento pero firme apretó sus manos contra los pechos de ella, causando que la chica lanzara su cabeza hacia atrás, suspirando aún más fuerte. Esto pareció encender más al moreno quien empezó a frotar, a manera de masaje, la pomada con sus manos en todo el pecho de la chica.

"A-ah" ella empezó a emitir pequeños gemidos roncos a medida arqueaba mas su pecho para lograr más contacto con su compañero. Sus piernas se movían hacia afuera inconscientemente, abriéndole paso a Touya quien se acercaba cada vez más. Los brazos de ella se levantaron, enrollándose en el cuello de un avergonzado N, quien solo observaba como sus dos amigos se movían el uno contra el otro, lanzando gruñidos y suspiros que no tenían sentido para él.

Hasta que eso ocurrió.

En un movimiento conciso, la chica arqueó su espalda todo lo que pudo, empujando su trasero hacía atrás, ocasionando el choque que ocurrió contra la entrepierna de N. El chico cerró los ojos con fuerza tras descubrir esta nueva sensación que había experimentado, mas no le dio tiempo de siquiera meditarlo ya que se encontró reviviéndolo una y otra vez, culpa de Touya quien al estar prácticamente encima de le chica, la obligaba a moverse de esa manera. Sus mejillas enrojecieron cada vez más, sin embargo el roce que ella estaba provocándole en esa parte de su cuerpo resultaba todo menos desagradable.

"E-esperen… m-muchachos…" el chico sintió como su respiración empezó a acelerarse al igual que la de sus compañeros y sus manos se movieron sin pensarlo hacia las caderas de la chica.

Por un momento la habitación pareció llenarse de un vapor denso y solo se podían escuchar pequeños gemidos mientras los adolescentes se apretaban y rozaban uno contra el otro.

Touya no podía pensar en nada y por los momentos en los que sus manos tuvieron la dicha de acariciar casi toda la silueta de su amada amiga no hubo más nada sino placer recorriendo todo su cuerpo. Pero lamentablemente, todo lo que sube…

El calor que despedía la pomada fue lentamente haciéndose más débil y con su ausencia llegó de nuevo el rastro de consciencia que había desaparecido dentro de él. ¿Qué demonios estaba haciéndole a Touko…? ¿Qué demonios había en esa pomada…? ¿Qué demonios…? El mareo se hizo cada vez más presente y el agotamiento regresó cinco veces más fuerte que antes… sus ojos , repentinamente pesados, se cerraron sin chistar y se sintió caer, liviano, hasta descansar entre los pechos de la chica.

Primer Lime!

Así que aprovecho para hacer la primera nota de autor de la historia.

Bienvenidos a "Trois" una historia Monochrome Shipping. Es decir N x Touko x Touya.

La idea de un trío siempre parece fascinante, aunque a la hora de involucrar sentimientos siempre se complican las cosas.

¿Qué hace alguien cuando ama a dos personas por igual? ¿Qué pasa cuando esas dos personas también lo aman a uno? ¿Qué tan dispuesto a sacrificar la idea de una 'pareja' estás para conseguir a la persona que amas? ¿Qué tanto puedes llegar a doblar las reglas de la moral y ética para vivir con la persona que quieres?

¿Estarías tú dispuesto a aceptar el amor de otra persona hacía tu compañero? ¿Podría llegar a ser que incluso aprendieras a disfrutarlo?

Déjenme saber que piensan de la historia y así sabré si continuarla o no. No es solo situaciones picantes, para que lo sepan desde ahora, aunque vaya a haber bastantes. Tiene trama así que espero la disfruten!