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19 de Setiembre
Draco podía hacer una lista de cosas que prefería hacer en un viernes por la noche antes que pasarlo con Hermione Granger. Pero ahí estaba, haciendo exactamente eso.
Solo había sido Delegado por diecinueve días, pero ya lo estaba odiando, más que todo debido a momentos como ese, en los que merodeaba por el castillo en la oscuridad con la sangre sucia.
"Demonios, Granger ¿podrías caminar más lento?" le gruñó, poniendo especial énfasis en las dos últimas palabras, dando el ejemplo de que significaba más lento.
Unos metros más atrás, Hermione replicó, "No importa que tan rápido caminemos, Malfoy, tendremos que hacer esto la misma cantidad de tiempo."
"Sí, yo comprendo eso, Granger. No soy idiota. Solo que me desespera tener que estar esperándote para que puedas ir conmigo."
Hermione suspiró. "Entonces deja de esperarme para que pueda ir contigo ¿No pasa por tu mente que talvez la razón por la que voy tan lento, no es por que sea lenta, si no que no quiero estar cerca de ti?"
"Bien," espetó Draco. Su mal humor (que él había mantenido bajo control, con mucho esfuerzo) explotó, y repentinamente no quería nada más que estrangular a la chica. Sin embargo, se volvió y se dirigió directamente hacia ella…y le arrebató su varita –su única fuente de luz- de la mano.
"¡Oye!" lloró ella. "¡Devuélvemela!"
Rápidamente, extendió la mano para tomarla, pero Draco estaba pendiente de sus acciones. Él se corrió para atrás y empezó a caminar lejos de ella velozmente. "Si quieres tu varita de vuelta, Granger," le dijo, "entonces tendrás que ir más rápido. O, puedes hacer la patrulla tu solita, en la oscuridad. Tú escoges. "
Estaba tan cansado de Hermione Granger que de verdad no le habría importado si ella hubiera querido quedarse atrás. Él quería estar cerca de ella tanto como ella quería estar cerca de él. Sin embargo, ese momento le brindaba la perfecta oportunidad de molestarla – cosa que era, últimamente, su actividad favorita.
Así que él siguió caminando sin mirar atrás. Podía escuchar como ella lo llamaba, pidiéndole que regresara (con su varita), lo que hizo que caminara todavía más rápido. Oigan – ella se lo buscó.
Después de unos cinco minutos, Draco se dio cuenta de que Hermione escogió no seguirlo. Eso no lo sorprendió para nada, pero hizo que se preguntara que tal le iría a ella patrullando en la oscuridad. Sin su varita mágica, los pasillos por la noche eran tan oscuros como cerrar los ojos en plena noche. Y, dependiendo del tipo de estudiante que se topara ella, también era inseguro. Especialmente si tú eras una pequeña muchacha que esta completamente sola…
Mierda. Él tendría que haber vuelto por ella. Él no quería, claro. ¿Qué importaba si algo malo le pasaba a ella? No era como si la iban a extrañar. Bueno, no era como si él la fuera a extrañar. Sin embargo, no se vería demasiado bien si la Delegada tenía un accidente mientras patrullaba con el Delegado que por casualidad la odiaba.
"Mierda," murmuró. "¿Granger?" Llamó tan duro como su garganta permitía, sin intenciones de hacer mucho ruido (lo último que quería era que Peeves se involucrara) y empezó a devolverse por donde había venido.
Continuó llamándola durante todo el camino, pero no recibió respuesta. "Mierda," dijo entre dientes. Seguramente, nada le había pasado en cinco minutos ¿verdad? No era tiempo suficiente para que una sangre sucia se metiera en problemas. Probablemente, ella solo estaba-
De la nada, el pie de Draco golpeó algo duro en el suelo. Las dos varitas que él sostenía (una en cada mano) estaban apuntando hacia ese algo.
"Increíble, con dos varitas ¿y no puedes ver por donde vas?"
Draco se tranquilizó mentalmente. No se había asustado. Recogió la varita del suelo y la apuntó hacia donde venía la voz. Hermione estaba sentada en el suelo, contra la pared; sus piernas (que por cierto, eran ese algo que él había golpeado), estaban extendidas en frente de ella. "¿Tuviste un buen viaje?"
"Muérete, idiota," gruñó Draco. Repentinamente, no podía recordar porqué había vuelto por ella.
"¿Cómo te atreves a insultarme?" Dijo ella con su mandíbula apretada. Se arrastró hacia su varita y la tomó. Se puso de pie y lo miró con furia. "Dame una buena razón para no hechizarte en este momento."
"Uh…por que si lo haces, tendrás que dormir con un ojo abierto durante los próximos nueve meses," replicó Draco. "Nadie me hechiza y se sale con la suya." Y si Hermione no lo conociera, habría creído que Draco había visto demasiadas películas de la mafia.
Hermione se enojó. "Eres un idiota arrogante. ¿Cómo te atreves a irte con mi varita y dejarme sola?"
"Cálmate, Granger. Solo era una puta broma. ¿No tienes sentido del humor?¨
"¿Sentido del humor? ¿De verdad crees que lo que hiciste fue divertido?"
"Bueno, nadie te dijo que te quedaras aquí, tonta," prosiguió Draco. "Pudiste haberme seguido y no sé, pelear por tu varita. O como caso extremo si me seguías, habrías seguido una fuente de luz. Además ¿Cuál es el gran problema? ¿Le temes a la oscuridad? "
Bingo. Aunque la luz de sus varitas era débil, Draco se dio cuenta que ella se estaba sonrojando. Y el hecho de que no respondiera era un gran indicador que había dado en el blanco. ¡Ella sí le temía a la oscuridad!
No pudo aguantar la risa. "¿En serio, Granger? ¿Le tienes miedo a la oscuridad? ¿Cuántos años tienes, cinco?"
Hermione rodó sus ojos. "Vete al demonio, Malfoy."
La risa de Malfoy se volvió una carcajada. "¿Y dejarte aquí sola en la gran y temible oscuridad? Eso no sería agradable ¿o sí?"
"Te odio, Malfoy," murmuró Hermione. Dio media vuelta y empezó a alejarse.
Inmediatamente, Draco la siguió. "Sé que me odias. Pero ¿sabes como sé eso? Tú me lo repites todos los días. Y todos los días yo te respondo- "
"El sentimiento, querida sangre sucia, es mútuo," completó Hermione con una voz grave. "Somos como un disco rayado."
"¿Un qué?"
"No importa," murmuró ella. No estaba de humor como para explicarle qué era un disco y como sonada uno rayado. Así, continuaron con la patrulla en silencio.
Eso fue hasta que Draco dijo, "¿Y por qué rayos estás cargando ese libro en patrulla?"
Hermione miró hacia abajo, al libro en su mano. Estaba sorprendida de que Draco no se hubiera dado cuenta hasta ahora. Lo tenía con ella desde que empezaron sus deberes, hace rato. "Porque," dijo ella, "yo quiero. Es un regalo."
"¿Un regalo?" dijo Draco, levantando una ceja. "¿Es una ocasión especial o algo así?"
Hermione se mantuvo en silencio por un momento, como si estuviera pensando en responderle o no. Finalmente, ella dijo, "Si debes sabes…hoy es mi cumpleaños."
La acción inmediata de Malfoy fue resoplar. "¿En serio?"
"Sí. En serio." Draco se dio cuenta que ella ya se estaba arrepintiendo de haberle contado.
Echó una risa. "Feliz cumpleaños, sangre sucia. ¿Y quién te dio ese libro?"
Ella abrió su boca para responder, pero él continuó. "Espera," dijo él, "déjame adivinar. Estás cargándolo cuando estoy contigo en patrulla, cuando ni siquiera puedes leerlo…por lo tanto, lo tienes contigo solo por el valor sentimental que posee. Solo estoy tentando mi suerte con esto, pero: ¿te lo regaló Potter? "
Este era otro momento oportuno para que ella se sonrojara, consideró Draco. Él sonreía orgulloso de sus habilidades de detective.
"De hecho, sí – Harry me regaló este libro. Pero no veo qué encuentras gracioso en el asunto."
"Porque estás perdidamente enamorada de Potter ¡Y ni siquiera te das cuenta!".
"Oh," dijo Hermione con cansancio, "no otra vez eso."
"Vamos, Granger, solo admítelo – Potter hace que sientas tus rodillas de gelatina. Tengo que admitir, ustedes dos harían una linda pareja…bueno, si alguno de los dos fuera siquiera lindo."
"Que divertido," dijo ella con sarcasmo. "Pero por milésima vez, no estoy enamorada de Harry. Él es mi mejor amigo."
"También Weasley, pero no veo que dependas enfermizamente de su regalo." Acusó Draco. "Por cierto ¿qué te regaló él?"
"¿Alguna vez te han dicho que eres increíblemente chismoso?"
"Oye, solo estoy tratando de entretenerme. Me di cuenta que entre más te hablo, hay menos probabilidades de que te deje sola en la oscuridad de nuevo. Ahora, con todo eso de que estás enamorada de Potter…"
Hermione suspiró. "No hay nada de 'Estoy enamorada de Potter'. Me temo que estás tristemente equivocado. Harry y Ron son mis mejores amigos – nada más, nada menos. Estás leyendo demasiado entre líneas. Además, ¿porqué estás tan interesado en mi vida amorosa? "
"Yo no estoy interesado en tu vida amorosa, Granger. Solo estoy buscando nuevas maneras de atormentarte. Y por lo que parece, he encontrado una buena."
Ella meneó su cabeza. "¿De verdad no tienes nada mejor que hacer que molestarme?"
"Bueno, por el momento…no." Él sonrió y dirigió la luz de su varita a la cara de ella. Para su sorpresa, ella le estaba sonriendo a él.
Momentos como ese hacían que Draco odiara a Hermione un poquito menos. Claro, esos momentos raramente pasaban. De hecho, ese era el primero. Sin embargo, llevaban viviendo juntos diecinueve días e iba mejor de lo que Draco esperaba. Todos los días, él llevaba a Pansy a la sala para actividades extracurriculares, y todos los días Hermione se había ido sin quejarse, a buscar a sus amigos. En las pocas ocasiones en que ella había llevado a Potter y a los dos Weasley, él había hecho lo mismo. Y ninguno de los dos había invadido el espacio del otro. Durante los momentos en que los dos estaban en la sala común al mismo tiempo, mantenían su distancia y no intercambiaban palabras. Con todo y todo, el año iba bastante bien para los dos.
"¿Y qué tiene de especial el libro que te regaló Potter?" preguntó él de pronto, tomando el libro de su mano.
"Malfoy," gritó ella, tratando de recuperarlo. Sin embargo, él lo levantó por encima de su cabeza, y ella por más que brincaba, no lo alcanzaba. "¡Devuélvemelo!"
Con una mano, Malfoy la alejó de él; con la otra, acercó el libro a su cara y leyó el título. Decía simplemente Diario. "¿Un diario?" Se burló él. "¿Potter le dio a Granger un diario? Con la esperanza de que escribieras tus fantasías mas profundas y secretas de él ¿Y qué has escrito, eh? Querido Diario, hoy Harry Potter lucía muy guapo. Me encantaría agarrarlo y -"
"¡Idiota!" Gritó ella, a todo pulmón y consiguió arrebatarle el libro de las manos. "Me lo dio hace unas horas. No he escrito nada en él. Y aunque lo hiciera, no escribiría eso, enfermo pervertido."
"Cuidado con los apodos, sangre sucia," advirtió Draco. "O si no."
"¿O si no qué?"
"O si no, yo prepararé poción multijugos usando tus cabellos, iré donde Potter y confesaré tu apasionado amor por él."
Hermione se rió. "Está bien. Entonces ¿qué harías si tu confesión de apasionado amor hace que él quiera besarte, pensando que soy yo? ¿Qué harías ahí? "
Draco resopló. "Yo no me preocuparía por eso. Dudo que Potter quisiera besarte."
La mirada en su cara no tenía precio. Draco decidió que alicaída era la mejor descripción. En el momento en que Draco dejó de hablar, la chica parecía que acababa de recibir un golpe en el estomago. Él se dio cuenta de que el comentario en verdad la había perturbado. No porque él la hubiera insultado…si no por que ella probablemente sabía que era verdad.
Ella estuvo callada el resto de la patrulla, pero mantuvo su distancia. Él no se molestó en tratar de sacarle conversación, por que sabía que ella lo ignoraría de todas maneras. El hecho de que vivieran juntos cambiaba completamente la forma en que actuaban alrededor del otro – o mejor dicho, la forma en que ella actuaba alrededor de él. Si él hubiera hecho ese comentario el año pasado, por ejemplo, ella le habría devuelto el insulto sin demoras. Pero en los últimos diecinueve días, parecía que ella evitaba cualquier conflicto. Y oh, como había tratado de molestarla, sin resultado. Ni siquiera había logrado que ella levantara la voz hasta ahora, cuando le exigía que devolviera su diario. Y aunque eso era realmente entretenido, el silencio mortal no lo era. Él quería a la antigua Granger de vuelta. Aquella que le habría gritado, que le habría insultado.
Él extrañaba a esa Granger.
Minutos después, ellos llegaron al retrato de la entrada de su sala común. Hermione murmuró la contraseña y entró apenas se abrió la puerta. Draco la siguió de cerca, impaciente de decir algo –cualquier cosa- para que ella le hablara. Por alguna razón, a él no le agradaba que ella lo ignorara.
"Oye, Granger," dijo él mientras ella se encaminaba a su cuarto.
Ella se detuvo a medio camino y se quedó ahí, dándole la espalda, considerando si lo ignoraba o no. Finalmente, ella dio la vuelta y dijo duramente, "¿Qué?"
Pensado rápido, Draco dijo, "La única razón por la que dije que Potter no te besaría es porque él es un maricón. Talvez si a él le gustaran las chicas…"
Hermione hizo una mueca de burla y negó con la cabeza. "Harry no es gay, Malfoy."
Draco le devolvió la mueca. "Puedes repetirte eso a ti misma, Granger, pero creerlo no lo hace realidad."
La mueca de Hermione se convirtió en una sonrisa mientras lo golpeaba en el hombro tan duro como podía. Sin embargo, no había malicia en el golpe – era estrictamente juguetón. Obviamente, se había dado cuenta que era su manera de disculparse por haber herido sus sentimientos, sin tener que disculparse de verdad y perder su reputación de cabrón. "Yo -"
"Tú me odias. Sí, sí. Yo sé."
"Oh. Es como si pudiéramos leer la mente del otro."
"Yo sé, estoy leyendo la tuya en este momento. Pensamientos sucios los que tienes ahí, Granger. Pero lamento informarte que nunca llegarás a verme desnudo."
Hermione puso los ojos en blanco. "Y por eso, estoy agradecida."
"Oh, admítelo Granger," dijo él, acercándose a ella. "Me deseas."
"Sí, que te vayas al demonio. Deseo que te vayas al demonio."
"La sangre sucia ha herido mis sentimientos."
"Bien," dijo Hermione. "Tu ego puede darse el lujo de ser desinflado de vez en cuando. Buenas noches, hurón." Ella se dio la vuelta y se dirigió a su habitación.
"Sabes que amo cuando te pones ruda." Dijo él, cuando la perdió de vista.
"Piérdete, idiota."
"Oh, Granger ¿Qué haría yo sin ti?"
Hermione se detuvo en frente de su puerta y giró. Una pequeña sonrisa se abrió paso en su rostro, pero no dijo nada. Ella sintió la mirada de él por un breve momento antes de volverse y seguir caminando, desapareciendo detrás de la puerta.
Ninguno de los dos tenía manera de saber que dentro de unos meses, Draco recibiría la respuesta a esa pregunta.
Hacer la patrulla solo era tan divertido como jugar Quidditch solo – eso es una manera de decir que no era divertido para nada. Esa era la mejor razón que tenía Draco para no patrullar. Siendo un alto y musculoso chico en buena forma, no tenía que preocuparse por esconderse en las sombras que consumían el pasillo por la noche. Pero si tenía que preocuparse por no morir de aburrimiento primero.
Durante las primeras semanas de patrullar solo, después de la muerte de Hermione, Draco simplemente había pretendido que ella iba rezagada detrás suyo, como siempre. Podía pretender que el silencio que lo rodeaba se debía a que ella lo estaba ignorando por algún comentario grosero que había hecho. En otras palabras, pretendía que era como cualquier patrulla que hacían cuando ella estaba viva.
La primera noche que él había dejado de pretender era la misma noche que él había dejado de patrullar.
Hasta esta noche, de hecho. Él le había dado muchas vueltas a la conversación con McGonagall en la mañana y había llegado a la conclusión de que en verdad no quería perder su insignia de Premio Anual después de todo. Porque perdiendo la insignia, perdería todo lo que le recordaba a ella. Y francamente, no estaba listo para eso todavía.
Así que esta noche él patrullaría, solo. Pero después de un rato, se empezó a preguntar porqué se había molestado. No solo no se había topado a McGonagall, sino que tampoco se había topado a nadie. Eso, por supuesto, había empeorado el humor de Draco. Regañar a otros estudiantes (especialmente a menores y de otras casas) era su pasatiempo favorito como prefecto y como Premio Anual. Sin ese lujo, posiciones como esas era aburridas e inútiles, en su opinión. Patrullar los pasillos sin nadie que rompiera las reglas era una enorme perdida de tiempo. Y la patrulla de esta noche era, posiblemente, la más grande pérdida del tiempo de este año, por ahora.
Estaba seriamente arrepintiéndose de no haber encargado a alguien más para que la hiciera.
Después de una hora, no puedo resistirlo más y se encaminó a su sala común. Pasó por el hueco del retrato (mientras recibía una mirada de reprimenda del retrato en si) y entró en la oscura sala. Tiró su varita en la mesa, aflojó su corbata y murmuró un hechizo para que se iluminara la sala – revelando a Pansy Parkinson, sentada en el sillón, con sus brazos cruzados sobre el pecho. Tenía una expresión muy desagradable en el rostro.
Cuando Draco la vio, saltó. No era como si estuviera esperando a alguien sentado en su sala, en la oscuridad, a mitad de la noche. "Maldición, Pansy," murmuró. "¿Qué rayos se supone que estás haciendo aquí?"
"Nunca debiste haberme dado la contraseña, guapo," dijo ella con una sonrisa que no era para nada sincera.
Dímelo a mi, pensó Draco. Si había un momento oportuno para lamentar haberle dado la contraseña, era ahora. "¿Qué quieres?"
"A ti, Draco," dijo ella. "Te quiero a ti. Pero tú nunca estás. Y me ignoras completamente. Y a Blaise. Te has convertido en un extraño y quiero saber porqué."
Draco suspiró. Se quitó la túnica y la tiró por ahí. "Pansy, ahora no es el mejor momento - "
"No me importa," le cortó ella. "He estado retrasando esto por mucho tiempo. Tengo derecho de saber porqué me tratas así. Soy tu novia, Draco."
Draco gruñó. No lo de "Soy tu novia, Draco" otra vez. Técnicamente, ella nunca había sido su novia. Solo habían sido amigos…con beneficios. Ninguno de los dos quería tener algo serio, así que decidieron dejarlo como puramente físico, y ambos estaban perfectamente bien así. Hasta ahora, aparentemente.
"Pansy, tú bien sabes que lo que nosotros tenemos es -"
"Especial," terminó ella.
"No, Pansy, esto no es especial. Lo único que hemos hecho es tontear. Nunca hemos estado ni cerca de algo significativo, y lo has sabido desde siempre. Has estado bien desde siempre, ¿Porqué quieres, de un pronto a otro, cambiar eso?"
"¡Porque sí!" exclamó Pansy. "La razón por la que solo hemos tonteado es porque eso es lo único que tú has querido hacer. No eres idiota, Draco. Seguramente puedes ver que te amo."
"Tú no me amas, Pansy," dijo Draco, negando con la cabeza. "Tú amas la idea de estar conmigo, eso es todo."
"¡No tienes idea de cómo me siento!" lloró ella, poniéndose de pie. "He estado enamorada de ti desde hace siete años – ¡y tú lo sabes! Así que no me vengas con que no te amo." Sus mejillas estaban rojas y se veía al borde de las lágrimas. Finalmente, ella susurró, "¿Hay alguien mas?"
Sí, pensó él, pero está muerta."Mierda, Pansy, no – no hay nadie mas."
"¿Entonces qué pasa?" lloró ella, alzando sus manos como signo de derrota. "Porque en verdad que no comprendo. Desde que volví de vacaciones de Navidad, has sido una persona completamente diferente. No es divertido estar cerca de ti. De hecho, esta mañana Goyle dijo que -"
"No me interesa lo que dijo Goyle," espetó Draco. "Honestamente me vale mierda si ustedes piensan que no es divertido estar cerca de mi. Si no les gusta, es su problema, no mío. No estoy aquí para entretener a la gente ¿sabes?"
"¡Eso lo sé! Pero -"
"No, Pansy ¡Obviamente no lo sabes! ¿Cuál otra razón habría para que entres (sin permiso) a la mitad de la noche para sermonearme? "
"¡No te estoy sermoneando!"
"¿Cómo carajos le llamas a esto?"
Pansy se acercó a Draco y colocó delicadamente su mano en el rostro. Él se sobresaltó al principio, pero ella no pareció notarlo. "Solo quería verte," dijo ella en voz baja. "Te he extrañado estos meses. Yo…solo quiero que todo vuelva a ser como antes. Quiero al antiguo Draco Mallfoy."
Draco miró los ojos celestes de Pansy. Esta era la primera vez en largo tiempo en que alguien lo había tocado, y tenía que admitir que el contacto se sentía bien. Era un gesto tierno por parte de Pansy, y él realmente lo apreciaba. Mirándola, se preguntó si esta era la oportunidad que estaba esperando – la oportunidad de olvidar todo y seguir adelante. Ahí estaba una chica que era devota a él…que no dudaría en cuidar de él y brindarle algún tipo de consuelo, aunque ella no se diera cuenta. Él colocó sus manos sobre las de ella y cerró los ojos. ¿A quién estaba engañando? Él no estaba enamorado de Pansy, y estaba seguro que nunca lo estaría. ¿Sería capaz de pretender? Pretender como lo hacía en las patrullas. Pretender, cuando cerraba los ojos, que la chica en frente de él no era Pansy, que era ella.
Antes de que se diera cuenta de lo que hacía, él se agachó y la besó. No era un beso gentil, lleno de ternura y dulcemente largo –era mas bien rudo e impaciente. Él supo apenas sus labios tocaran los de ella, que no se podía forzar a si mismo a enamorarse de Pansy. Sin embargo, pensaba que si cerraba fuertemente sus ojos y borraba cualquier pensamiento de su mente, podía pretender que no era ella. Fácilmente, podía pretender que era Hermione Granger.
Pansy, que no tenía idea de la clase de fantasía que Draco estaba maquinando en su cabeza, tomó ventaja de la súbita muestra de afecto. Lanzó sus brazos alrededor de su cuello y le respondió el beso, con la misma ferocidad que él tenía con ella. Así, Draco tomó su cintura fuertemente y la acercó a él.
Él nunca había disfrutado besar a Pansy realmente, pero igual se habían besado incontables veces en el pasado. Draco nunca había sentido ninguna conexión con ella, en primer lugar. Ella era simplemente…una chica. Y él era un chico, por supuesto que disfrutaba cualquier tipo de contacto físico – sin importar cual chica era. Y este momento no era una excepción. Podía pretender todo lo que quisiera, pero eso esa todo – un engaño. Pero en ese preciso momento, él tenía que conformarse con lo que había. Peor era nada.
"Mírame, Draco," susurró Pansy de repente, rompiendo el beso.
No, pensó él, por favor no me hagas hacerlo. Por favor no me hagas mirarte. Déjame pretender un minuto mas, solo eso pido. Porque cuando abra mis ojos, me daré cuenta que es todo un engaño, no quiero perder eso. No puedo…
"Draco," demandó ella, "mírame."
Temblando ligeramente, Draco abrió sus ojos de manera lenta. Lo que observó no era una fantasía, era su realidad. No estaba enamorado de Pansy Parkinson. Nunca lo estaría. Y podía pretender todo lo que quisiera, pero nunca sería lo mismo. Ella nunca sería la que él quería. Él nunca estaría con quien él quería – y tenía que aceptarlo. Lo que no podía aceptar, sin embargo, era utilizar una sustituta.
Él miró una última vez sus ojos, buscando algo…cualquier cosa que indicara que él sería capaz de seguir adelante, con ella. Pero en sus ojos no encontró nada – nada más que deseo y aprensión. Él supuso que se debía al miedo de ella de perderlo. Que por cierto, se iba a volver realidad.
"Vete," dijo él, en voz baja.
Pansy, quien había estado sonriendo un segundo antes, se veía anonadada – como si no creyera lo que acababa de oír. "¿Disculpa?"
"Te dije que te vayas."
La mandíbula de la chica se abrió mientras sus ojos se entrecerraban. "Yo n-no entiendo," dijo ella con duda.
Gentilmente, Draco retiró los brazos de ella de su cuello y dio un paso atrás. " ¿Qué parte de vete no entiendes, Parkison? Vete. Lárgate de aquí – ahora. Solo…vete."
Pansy parpadeó y una lágrima escapó de sus ojos, dejando un rastro en su rostro. Su expresión fue de incrédula a rota, y un momento después a simplemente furiosa. Limpiándose la lagrima, ella dijo, "Jódete, Draco Malfoy…solo jódete."
Ella se alejó de él y caminó hasta la puerta. "¿Sabes, Draco?" dijo ella, deteniéndose en el marco, en frente del retrato. Lo miró por encima de su hombro. "Si no tienes cuidado, perderás a todos aquellos que significan algo para ti." Y con eso, ella se fue.
En shock y quieto como una roca, Draco la miró irse. "Demasiado tarde," murmuró él, para nadie mas que si mismo, "Ya lo hice."
N.T = Muchisimas gracias a todas las encantadoras personas que dejaron review la vez pasada. No crean que no se aprecian, cada uno me genera una emocion diferente, de verdad. Y tu (si, tu, en frente de tu compu) si has llegado hasta aqui, dejame saber que piensas, si crees que Draco es un idiota o Pansy deberia comprarse una nueva autoestima.
Hablando un poco del chap, al principio vemos como Draco se entretiene jodiendole la vida a Hermione y poniendo en duda la orientacion sexual de Harry (me ha dado una risa tremenda). Mas adelante, vemos cono el se ha tomado en serio la charla de la profe y esta patrullando. Despues Pansy lo acosa y el se harta. Pobre, oh pobre, Pansy. Al principio yo crei que este era otro fic con bashing contra la pobre Pansy, pero a lo largo de la historia entendemos los "porques" de muchas cosas. Este es el asunto con una historia que se maneja en dos tiempos, es complicadisimo entender todo! Y bueno, Draco la esta pasando hardcore con todo eso, no puede manejar bien la perdida de Hermione y trata de pretender... pobre iluso.
Muchas gracias, gente linda. Nos leemos
