Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

Una nublosa mañana de sábado fue la que hizo despertar a Hermione Granger. Vaya que quedarse hasta tarde trabajando no era lo mejor del mundo, no porque no se aprendiese, sino porque definitivamente las ojeras no eran algo fácil de controlar luego de un acumulado de años. Gracias a Merlín que existía la magia!. Con un movimiento de varita, un una poción alisante para el cabello, se miró en el espejo y, como todos los días, salió radiante de la habitación.

-Ronald Weasley! – sonó la voz de Ginny, en frente de su hermano, el cual no podía aguantar la risa – no me parece nada gracioso! Pero para nada! Luna no es ninguna lunática!

-Vamos Gin… todos saben que le digo así por cariño… - se defendió él, con unos aretes azul eléctrico del tamaño de calderos en sus manos – además, no se supone que está de cumpleaños? Algo tenemos que regalarle!

-No! Va a parecer una psicópata con eso colgándole de las orejas!

-Claro que no! Combina con los colores de su casa! Es más! Mira nuestro ingenio! – Ron tocó los aretes con la varita, y de inmediato empezaron a brillar, con un destello gris bastante repulsivo.

-Dame acá eso! No puedo creer que seas tan básico! – chilló Ginny, arrancando los aretes de la mano derecha de su hermano – patán, eso es lo que eres, un tonto chico que solo piensa… - Ginny salió despotricando contra su hermano de la sala común, y hermione puso cara de "qué?"

-Olvídalo, es solo que está un poco sensible… - se explicó Harry, estirándose y mirando de repente a Ron – a qué hora bajaremos al campo?

-Pues no lo sé… puede que sea..

-Tal vez a la tarde? – preguntó con autoridad Hermione, mirándolos de una forma que ellos aún no sabían si definir como "rabia" o "escepticismo"

-Um…. No, estaría lleno, no vamos a perder la mañana…

-Perder la mañana???!!!!!!!!!!!! – gritó Hermione – Se supone que hoy es la primera clase de teatro! No puede ser que se les haya olvidado! Se supone que están interesados!

-Que hoy qué? Pero hermione!!!! – empezó a quejarse Ron, pero Harry le dio un codazo por debajo de la mesa en la que estaban sentados…

-No pensamos que fuese tan temprano. Creíamos que era en la tarde, tranquila – Harry miró a Ron con ganas de matarlo.

-Ah! Pues así está bien. Nos vamos juntos al Gran Comedor?

-No… digo, es que primero tenemos que cuadrar lo del quidditch…

-Pero eso pueden hacerlo allá abajo… - Hermione arqueó una ceja, y Ron pensó rápido

-Pero a ti te aburren nuestras conversaciones de quidditch herms, nos lo has dicho un millón de veces…

-Eso es cierto… bueno, nos vemos allá abajo… - Hermione no estaba del todo convencida, pero qué más daba? Chicos!. Salió de la sala común, y Harry agarró a Ron por el brazo.

-Acaso te volviste loco? Pretendes que se de cuenta de que lo único que queremos es evitar a Snape????

-No! Es solo que eso me da asco Harry, por Merlín! Teatro, TEATRO! En mi vida he hecho eso, y si lo hice, debí estar bajo los efectos del imperios, es lo más asqueroso que hay en este planeta! – chilló Ron, con la respiración agitada. Harry asentía.

-Lo sé, a mí de pequeño me obligaron a estar en una obra en el colegio, ya sabes, y fue un desastre total, era un árbol….

-Debió ser frustrante…

-Un poco….

-Y aún así tienes ganas de quedarte?

-Si. Todo menos aguantar que snape con su nariz de cerdo y peluca barata nos baje puntos por "tener la camisa mal arreglada" o bien porque "está sentado en una posición incorrecta"… - los ojos de Harry echaban chispas, y esta vez el que asentía como un autómata era Ron.

-Tienes razón... mejor vamos y terminemos con esto de una buena vez. Tal vez en esta ocasión yo sea el árbol y tu una ardilla, o qué se yo!...

Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

-Buenos días! – saludó con ánimo una profesora que había sido contratad exclusivamente para dar clases a los alumnos que pertenecían al nuevo grupo de teatro de Hogwarts – Mi nombre es…

-Nymphadora Tonks! – gritaron con entusiasmo Hermione y Ginny – qué haces aquí!

-Pues… digamos que yo seré su nueva profesora de teatro – dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.

-Tu?????? – preguntaron Harry, Ron, Ginny y Hermione, en lo que la chica asentía.

-Sí, así es…

-No eres una aurora? – preguntó Luna, risueña como siempre.

-Si… se supone que lo soy. También estoy aquí para guiarlos, para enseñarles algunos trucos que el ministerio me ha encargado, pero…

La puerta dio paso a unos ojos despectivos y un tanto apagados que miraron dentro del lugar con cierto desdén, y el silencio se hizo dentro de la habitación.

-Deseas algo Malfoy? – preguntó Tonks, un tanto sorprendida de ver allí al sangre limpia cuyo destino ya estaba marcado.

-No, ya lo tengo.

-Disculpa?

-Me refiero a que ya pertenezco a este "grupo", así que ya está hecho. – sin inmutarse por la expresión de Tonks entró y se paró en una esquina, permitiendo que unos mechones platinados cayeran en su cara y dos ravenclaws suspiraran directamente.

-Que tu qué? – Tonks miró sin pérdida de tiempo al trío, el cual lo único que hizo fue poner cara de "no lo sé" – pero… tu? – No cabía en sí la idea de tal cosa.

-Si, yo, Draco Malfoy, hay algún problema con eso? O es que acaso se me prohibirá unirme a un grupo de mi propio colegio por el hecho de ser un slytherin sangre limpia hijo de uno de los magos más importantes e influyentes de este mundo?

-Olvidaste decir malvado – puntualizó Ron, con rabia.

-Cállate Weasley, que no estoy hablando contigo.

-Pues empecemos por allí – aclaró Tonks, sin poder creerlo aún – nada de peleas, nada de ironías, nada de sarcasmo en mi clase. Malfoy, si quieres estar aquí, pues bienvenido seas, pero a la primera que hagas algo desagradable, estás fuera, lo mismo ocurrirá si me entero que estás aquí como espía y no por voluntad propia, recuerda que no solo soy una simple maestra – en ese momento la mujer demostró que no solo era cabello morado o fucsia y una nariz de cerdo mutable genial. Su aire de grandeza y poder pudo ser sentido por todos sus nuevos alumnos, los cuales lo único que hicieron fue mirarla con cierto toque de admiración – ah! Y ciertamente optaré por llamarte Draco, que es tu primer nombre, estás de acuerdo?

Draco miró de cabeza a pies a Tonks, y luego de meditar algo más de un segundo, asintió.

Luego de eso, y de un silencio aplastante por parte de todos, Tonks recuperó su sonrisa de siempre y rompió el hielo.

-Bueno! Pero quiten esas caras! Miren que no es tan malo! Un slytherin… vaya vaya… gryffindors, ravenclaws, hufflepuffs y siquiera un slytherin en la primera obra de Hogwarts… es interesante!, así que empezaremos por lo básico, necesito que me digan quiénes son, qué aspiran y qué hacen.

De nuevo un silencio se hizo en la sala, solo que esta vez era de curiosidad. Qué profesora era aquella??? Harry, Ron, Hermione y Ginny se miraron, y no pudieron menos de esbozar una sonrisa.

-Qué esperan? Acaso es necesario decirles que pueden sentarse? Claro, en el suelo por ahora, porque como verán, no hay sillas..

-Para algo debe servir este palito no? – preguntó con desdén Zacharías, alzando la varita, y Ron tuvo que cerrar el puño fuertemente para evitar insultarlo.

-Pues sí! Lo lamento, a veces olvido que existe – se disculpó la profesora, y haciendo una floritura con la varita, aparecieron de la nada y de un destello azul hermoso veinte sillas, todas de color bronce y pequeñas – ahora sí, tomen asiento – su ánimo contagió a todos los de la sala, los cuales tomaron asiento, uno por uno, y dividiéndose según sus casas – no no no! Así no! Vamos! Mézclense! Ahora somos uno solo, no cuatro! – indicó Tonks, sin dar tiempo a reacciones, sino simplemente moviendo las sillas a su antojo. Al final quedaron así, más o menos:

Harry- Ernie – Hannah – Padma – Luna – Ron – Ginny – Zacharías – Michael – Terry – Lavender – Parvati – Hermione – Draco (el resto se había olvidado o simplemente había optado por descansar y no ir más nunca).

-Perfecto! Somos 14 exactamente! Entonces.. esto como que está demás… - señaló a las otras 6 sillas y las hizo desaparecer con otro movimiento de varita, el cual, luego de un ligero "pum", dejó solo una pequeña humareda, y luego, la nada. – Muy bien! Pueden empezar… sean breves, ya luego nos iremos conociendo, empecemos por… Luna Lovegood? Ese es tu nombre completo?

-Si señorita

-No me digas así! Solo llámame… Tonks… advierto, quien actúe con formalidades, llegue tarde o me interrumpa puede irse saliendo, entendido?

Un asentimiento general le indicó que todo estaba claro. Sonrió y miró a Luna.

-Y bien?

-Oh! Disculpe.. digo, disculpa, soy Luna Lovegood, aspiro ser la próxima directora del Quisquilloso, siempre estoy leyendo los nuevos reportajes de las revistas y buscando animales poco apreciados por el mundo mágico.

-Muy bien! Muy bien! Pero para la próxima, levántate antes de hablar vale?, el siguiente!

-Ronald Weasley, bueno ya me conoces, quiero ser auror, y juego quidditch.

-Ginevra Weasley, quiero ser una aurora y… siempre estoy con mis hermanos Fred y George en la invención de nuevas bromas.

-Zacharías Smith… - "un idiota de lo mejor, hago estupideces" susurró Ron, y Tonks le reprochó con la mirada – quiero ser el próximo jefe del departamento de accidentes y leo mucho.

-Michael Corner, cazador de la selección de Inglaterra, cazador de mi casa.

-Terry Boot, sanadora, perfecciono pociones.

-Lavender Brown, una diseñadora de modas grandiosa, cuido de mi aspecto.

-Parvati patil, comparto los ideales de mi amiga.

-Hermione Granger, sanadora, me instruyo.

-Draco Malfoy, no se los diré, perfecciono mis poderes como mago

-Harry Potter, auror, me preparo para matar a Voldemort – un silencio un poco aplastante se hizo, pero los que quedaban continuaron… - bromeo… - un respiro se hizo, en general.

-Ernie McMillan, profesor de estudios muggles, leo mucho.

-Padma Patil. Reportera del profeta. Colecciono todo tipo de reportajes de relevancia internacional.

-Muy bien! Vaya que son breves! – exclamó Tonks, meneando la varita en su mano y haciendo que un haz de luz púrpura girara en la punta de su varita – me parece que se parecen mucho, me refiero, hay reporteros, aurores, diseñadoras y sanadores en lo general, excepto por Draco, que no quiso compartir sus sueños, por lo que le pediré que se retire de la sala, y no regrese sino hasta cuando esté dispuesto a abrirse un poco más al grupo – dirigió su varita a la puerta, la cual se abrió de par en par – y con respecto a mí..

-No pienso moverme de aquí – replicó Draco, sentado en la silla.

-Perfecto… Mobilicorpus! – exclamó Tonks, y el cuerpo de Malfoy fue a dar al pasillo, haciendo un sonoro golpe, tras lo que se cerró la puerta – con respecto a mis ideales, pues creo que ya todos los conocen… - la puerta se vino abajo, y un Draco Malfoy con el ceño fruncido apareció, un poco lleno de polvo.

-No voy a permitir que una chiquilla como tu me saque del lugar en el que quiero estar – le gritó, y en eso Hermione se levantó del asiento, seguida por Harry y Ron.

-Y yo no te permitiré que arruines la ilusión de 13 chicos, entendiste? Si es tan difícil para el señor hurón entender que debe abrirse aquí, pues fácilmente puede retirarse y no volver más! – Tonks tenía su varita firme en la mano, puesto que los dos altaneros y orgullosos adolescentes estaban mirándose frente a frente, con la varita dirigiéndose a cada uno de ellos.

-Lo lamento sangre sucia, pero..

-No le llames sangre sucia! – gritó Ron, y Harry lo agarró por los hombros, causando que Ginny se levantara de golpe y unos aretes de color azul se salieran de su bolsillo izquierdo. Claro, sin que ella siquiera lo notase.

-Baja tu varita imbécil! Acaso no ves que la idea de esto es unificar…

-Qué lindos! Ginny! Este es mi regalo de cumpleaños? – preguntó Luna, fuera de todo lugar, y colocándose unos aretes azules que brillaban escandalosamente en sus orejas. Ginny Weasley no pudo menos que quedarse pasmada, y Harry y Ron se miraron, y se echaron a reír sonoramente, al igual que todo el salón. Hermione no bajaba la guardia, y Draco tampoco, pero no pudieron evitar sonreír ante la visión que siguió a continuación. Luna se puso completamente azul, y en su frente aparecieron las palabras "Luna, Lunática, sé siempre tan Luna, Lunática!" en colores amarillentos y plateados. Ginny aún no se reponía de la sorpresa, pero en lo que Luna se echó a reír sentándose de golpe en su asiento, giró su mirada de leona unos 45 grados, quedando en la mirada gris y de serpiente de Draco Malfoy, y sonriendo abiertamente tras la risa de su amiga, retiró la mirada, sintiendo cómo un algo extraño la recorría de arriba abajo.

-No! Nada que ver! Eso tiene el sello Weasley – Potter por todos lados! – respondió Harry, sentándose para tomar aire (n/a: eso es necesario a veces, lo digo por experiencia) – solo que la señorita no quería que te los entregásemos, pasamos alrededor de una semana en su construcción.

-Tu y Ron habéis hecho esto para mi?

-Claro! Aunque la idea fue de Harry, yo escogí los colores…

Un salto magistral por parte de Luna Lovegood hacia los brazos de pelirrojo hizo que este, en principio, la atajase para evitar que se quebrara los dientes contra el piso, y en segunda, se colocase como un tomate tras el beso tierno aplicado por la rubia en su mejilla derecha

+ Gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

-Qué día! Merlín qué día! Me duele hasta la pestaña nº 34 del ojo derecho ubicado a no se cuántos centímetros de mi barbilla! – comentó Dean, haciendo sonar sus huesos con bastante ruido – y pensar que ahora hay que hacer los problemas mandados por el amargue de Snape y la práctica de encantamiento fidelius.. pareciera que nunca fuese a acabar este día! – dicho esto, la puerta de la sala común dio paso a unos bastante cansados Harry, Ron, hermione, ginny, lavender y parvati.

-Porqué no habéis asistido a la práctica! Ingratos! Y miren que los esperamos! – reprocharon Dean Thomas, Seamus Finnigan, Dennis Creevey y Andrew Kirke, mirando directamente al buscador, el guardián capitán y a la cazadora.

-Lo sentimos! – se excusó Ron – pero es que estábamos..

-En la ridiculez de teatro, lo sabemos, pero eso no quiere decir que abandonen algo importante por un juego de chicas!.

-Andrew! Cuida tu boca! – reprochó Hermione – esto no volverá a ocurrir, según sé, tienen práctica de quidditch en las mañanas, no en las tardes, casi todos los días, pues bien, hablaré con Tonks para que nuestros ensayos sean de 5:30 a 9, estáis felices?

-Pues si lo dice la prefecta y seguramente premio anual, pues claro!

-Más les vale no?... – comentó Ginny, y todos se echaron a reír – vaya día el que hemos tenido verdad hermanito???

-Cállate – le rugió Ron, apenadísimo…

Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

El grisáceo día domingo de la semana siguiente, agarró a todos por sorpresa. Aún no sabían en qué momento la semana les había pasado por encima, y mucho menos en qué momento habían aprendido a utilizar partes de su cuerpo que ignoraban por completo, así como a usar ciertos encantamientos que parecían o muy tontos, o realmente complicados de hacer….

-Draco!!!! – llamó con aprehensión Pansy Parkinson, excesivamente maquillada para la hora que era: 9 AM.

-Qué quieres? – preguntó él, con un poco de fastidio, con un poco de interés.

-Hoy no irás en la noche a la ridiculez esa verdad? Tenemos toda una semana sin divertirnos – sonrió pícaramente, y Draco sonrió, no sabía si era por lástima, o por picardía mutua…

-Pues lo lamento pansy, pero hoy también nos toca, porqué crees que leo esto? – señaló el libro que tenía en la mano, que colocaba "encantamientos ingeniosos"

-Pues… porque alguien que desconozco por completo ha poseído tu cuerpo? – sugirió ella, sin poder creer que su amor leyera tal cosa – esa lectura se ve odiosa! Además, el título no es muy ingenioso que digamos.

-Pero es útil, sobretodo para aquello a lo que los muggles llaman "trucos" – sin decir una palabra más, movió su mano ligeramente, y al segundo, tenía la mochila de Pansy en la mano.

-Cómo lo hiciste?! – preguntó ella, asombrada de que no haya empleado su varita.

-El qué? – preguntó el platinado como si nada, absorbiéndose de nuevo en su lectura.

-El… olvídalo, ya después me lo explicarás… - con las cejas arqueadas y un poco de polvo rebosándole en el cuello; la pelirrubia salió de la sala común.

-Bah… definitivo, tendré que decidirme entre la lástima y la atracción – comentó para sí mismo un cruel Draco Malfoy…

Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

-DOMINGO! DOMINGO! DELETREA CONMIGO, D-O-M-I-N-G-O! – Gritó con todo lo que le permitían sus pulmones Ronald Weasley, aún con el pijama puesto y el cabello revuelto, a una radiante y estudiosa Hermione Granger.

-D o m i n g o – siguió ella, sin inmutarse – ya lo hice, ahora qué?.

-Me exasperas! – Ron estaba que se arrancaba los cabellos – por favor Hermione, vamos al lago, vamos al salón que tanto adoras, entiéndase teatro o encantamientos, vamos a hacer una visita guiada al despacho de dumbledore a lis chicos de primero, pero no vayas a la biblioteca! Hoy es DOMINGO!!!!!!!!!!!!!!!

-Y qué? Nunca es tarde o temprano para aprender un poco más!

-Aprender un poco…. – ron respiró, intentando calmarse – un poco más! Te conoces de memoria las estanterías! Sabes dónde se encuentra cada libro, cada tomo! Todo lo sabes! Todo lo conoces! Nada está oculto para ti! Y tu me dices que nunca es tarde para aprender más!

-Eso no es cierto! – chilló Hermione – no me conozco la biblioteca de pies a cabeza!

-Hermione… dónde puedo conseguir información acerca de los nogtails, el encantamiento Gubraith y acerca del mago que ha creado el patronus más grande de todos los tiempos? – preguntó Harry Potter, bajando las escaleras, y decidido a apoyar a su amigo en la firme decisión de hacer hermione evitar la biblioteca siquiera por un día.

-Pasillo nº 2, estantería cuatro, tomo 3, pasillo nº 5, estantería a la derecha, cerca de la ventana… - empezó a canturrear ella, tapando luego su boca al ver que revelaba que lo que decía su amigo sí era cierto – está bien! Pero qué quieren que haga? – Hermione se cruzó de brazos, y Harry y Ron se miraron maliciosamente. Hacía días que querían hacerlo…

-Vamos al patio – propuso Ron. Harry se dio media vuelta.

-Para qué?

-No lo sé, vamos al patio – insistió Ron, acercándose al cuadro de la dama gorda. – allá vemos qué hacemos, te parece?

-Pero Ron… y a ti que te pasa? – Hermione miró a Harry, que estaba de espalda a ambos, asomado en la ventana.

-Nada… solo quería confirmar algo, ya está listo – miró de reojo a Ron, con una mirada que expresaba claramente "no"

-Um…. Mejor vamos a otro lado, acompáñanos al campo! – cambió de ideal repentinamente Ron, y Hermione, aparte de cerrar más el nudo hecho con sus brazos, frunció el ceño.

-No pienso ir a verlos volando como unos desquiciados mientras me aburro. Mejor vamos al patio, me llevo unos libros, y si quieren, después se van – no era una proposición, era una imposición, y Harry y Ron alzaron los hombros.

-Como quieras…

-Siempre y cuando no estés en la endemoniada biblioteca… - terminó Ron, al tiempo que el retrato se cerraba, feliz de que el invierno se acercase.

Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

-Para dónde va? – le preguntó en voz baja Pansy a Michael, el cual se encogió de brazos, al ver que Draco subía de tres en tres los escalones hacia el dormitorio de los chicos, con prisa.

-No lo sé, lo único que hace es murmurar y cosas por el estilo. No es raro que esté leyendo, pero ahora lo hace frenéticamente.

-Eso no me preocupa, lo que me preocupa es que aquellos dos – pansy miró a Crabbe y a Goyle, los cuales parecían perdidos – no están con él. Se los prohibió, terminantemente.

-Y no le has preguntado porqué?

-Claro que lo he hecho imbécil, por quién me tomas?

-No lo sé…

-Cállate, me dijo que simplemente lo aburrían. Así de sencillo. Que no los quería cerca, y eso fue lo mismo que les dijo a ellos.

-Por eso es que parecen mascotas de Blaise?

-Exactamente.

-Draco! – llamó Pansy, en lo que el rubio hizo acto de aparición – a dónde vas?

-No es tu asunto – tajó Draco, viéndose en el espejo de la sala común, el cual tenía una serpiente plateada por marco

-Qué carácter! No olvides que hoy tenemos práctica

-No seas imbécil Murray, es que me crees imbécil, como tu? – agredió Draco, tomando un libro de su pequeña biblioteca.

-Draco! Qué rayos pasa contigo? – chilló Pansy, dando varias zancadas, para ponerse a la altura del joven – últimamente estás demasiado hiriente, hasta para ser tu!

-No me digas? Es que se te olvida quién será el primer mortífago estudiante de Hogwarts, luego de mi señor?

-No, sé perfectamente que eres tu…

-Entonces no pretenderás que los trate con cariño y ternura, verdad? – alejándola de sí, y volando hasta la salida, Draco se perdió de vista. Pansy sobó su brazo derecho, el cual había sido lastimado inconscientemente por el chico.

-Vamos a seguirlo – determinó con los ojos entrecerrados.

-Qué? Acaso estás loca? Nos descubre y nos mata!

-Hazme el favor de recoger tus plumas, y sígueme.

-Pero…

-Vamos! – le gritó a Michael, el cual, un tanto asustado, asintió.

Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

-Te parece lógico, Albus? – preguntó una asustada Minerva McGonagall al director, el cual miraba fijamente a uno de sus tantos aparatos de plata.

-Sí – fue lo que respondió, sin pestañear, y con un amago de sonrisa en los labios.

-No lo sé… esos tres juntos… por Hermione no me preocupo, pero sabes también como yo que Harry y Ron no son tan tolerantes.

-Con él no son tolerantes, que no es lo mismo querida Minerva – puntualizó el director, y era más que lógico que la subdirectora no entendiese.

-Entonces???

-Ya lo verás. Recuerda lo que le avisamos la semana pasada. Además, nada más perfecto para lo que nos hemos planteado, nada…

-Pero…

-Recuerdas que acordamos sacarlo de allí así fuese a la fuerza? Pues creo que esta última no tendrá que ser empleada – la sonrisa se esbozó por completo.

-No me gusta como hablas…

-No es que no te guste como hablo Minerva, es que piénsalo un segundo… - la voz calmada y tranquila de Dumbledore no se inmutó, pero bien que lo hizo Fawkes en su pilar – si Draco Malfoy, Harry Potter y Ron Weasley intentan matarse a hechizos, Hermione Granger no los dejará. A los dos últimos los pondrá en su sitio, y al primero se enfrentará, y los dos sabemos…

-Que ninguno de los dos peleará.

-Exactamente. Y si no puede contra el enemigo…

-Se les unirá… eso es lo que quieres? – preguntó de nuevo, esta vez horrorizada.

-Puede ser….

Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

-Mueve tu enorme trasero! – le espetó Pansy a un miedoso Michael Murray, mientras el chico chasqueaba con la boca a cada respiro.

-Sabes que nos matará

Dieron vuelta a una esquina, escondiéndose detrás de un pilar para evitar ser visto.

-Sabes que estás loca…

Caminaron un poco más a prisa, para dónde iba?

-Si nos descubre te echaré la culpa.

-DEMONIOS MICHAEL PUEDES HACER EL FAVOR DE CALLARTE? – Estalló Pansy, o mejor dicho, chilló, y luego se tapó la boca y se pegó contra la pared, al tiempo que agarraba al moreno y hacía lo mismo, para que no los viesen. Escuchaba con agudeza, deseando matar al imbécil que tenía enfrente, que no era otra cosa que una máquina de ruidos. Luego de unos tres minutos, se asomó y vio que no había nada. – ESTÁS FELIZ? ESTÁS ALEGRE? POR TU CULPA PERDIMOS SU RASTRO! – Dijo al borde del colapso la ojiazul, y murray se encogió de hombros.

-Creo que no es algo que merezca la pena morir…

-Morir? Que merezca la pena morir? Puedes irte a ma… sabes qué? Púdrete – terminó, y acto seguido, se dio media vuelta, el dirección al baño de chicas, para poder decir improperios con todo el gusto.

Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

-Lo ven? Esto es muy…

-Aburrido – finalizó Ron la frase de Hermione, la cual estaba sentada al pie de un árbol muy grande, cubriéndose con su sombra, al tiempo que Harry y Ron jugaban con el agua templada del lago – no entiendo porqué quieres estar aquí, habiendo cientos de lugares mucho más divertidos, verdad Harry? – Su amigo se quedó de piedra, y miró a la castaña. Luego lo miró a él. No que va, si respondía que si, la primera se enojaría, y si decía que no, el otro al agua lo echaría. Ni modo. A quedarse callado y seguir haciendo ondas con el dedo índice.

-Lo ves? Harry acuerda que no es aburrido. – dijo la chica, cerrando el gran libro de Aritmancia Moderna que tenía entre las manos.

-No contestó nada, que es muy diferente.

-Eso no quiere decir que esté de acuerdo contigo

-Mucho menos que lo haga contigo.

-Ya va… - comenzó Harry – la idea de no contestar era que no discutieran, de todas maneras lo emplean? Qué vida! – Los dos se quedaron mudos. Desde cuando Harry hablaba así?. Hasta él mismo lo notó, y se echó a reír, para luego tenderse en la fría hierba, frente al cielo – bah!, olvídenlo, creo que es la presión.

-No te hace nada bien – comentó Ron, acercándose y tocándole la frente.

-Pues a mi me parece que sí, habla muy bien.

-Yo hablo bien Herms.

-Pero esto rimó, y sonó lindo.

-Hermione…

-En serio, si tu supieras, en la edad media…

-Hermione…

-Todos los caballeros… qué te pasa Ron? Porqué tienes esa cara? – parecía que al pelirrojo le hubiesen arrancado un vello de la espalda…

-Hermione… creo que quieren hablar contigo – trató de disimular su desagrado el ojiverde, pero no pudo, así que se puso de pie y miró fijamente – qué rayos haces aquí?

-Como dijiste, Potty, quiero hablar con Granger – Hermione al escuchar esa voz también se puso de pie, siendo la tercera, puesto que Ron había sido el primero (puede que por lo del vello…)

-Y qué quieres hablar tu conmigo? – quiso saber ella, muy sorprendida de no haber escuchado un "sangre sucia"

-Ya te lo dije y no pienso repetirlo, puedes seguirme, por favor? – Esas palabras llegaron al oído de Hermione como una bofetada, pero no dolorosa, sino como las empleadas por los amigos para hacer reaccionar a un frenético.

-Cómo?, disculpa Malfoy, desde cuando Hermione pasó a ser una chica y dejó de ser una sangre sucia para ti? – Interrogó Ron, con el ceño tan fruncido que parecía el croquis de un país. Harry, por su parte, escuchaba atento. Si él no se metía con Hermione, él no se metía con él, así de simple.

-Disculpa… comadreja – Draco arqueó una ceja y luego la bajó, como si analizara lo que iba a decir – no hablo contigo, a menos que te creas una… Granger.

-Malfoy!

-No pienso decirlo una vez más, Granger? – Draco miró a Hermione, y ella, tras unos segundos expectantes e inquietantes para sus amigos, asintió. – muy bien, vamos…

-Tu no vas a ningún lado – Harry tomó a Hermione por el brazo, atrayéndola hacia él, quien frunció el ceño.

-Harry, suéltame.

-No lo haré

-Harry, suéltame.

-No lo haré, estás loca? O es que no reconoces a Malfoy de frente?

-Harry… suéltame – La voz de Hermione no era de petición, era de orden, y Ron no sabía si decirle a Harry que la soltara, por la mirada peligrosa que tenía, u ovacionarlo por su atrevimiento.

-Si vas con éste, nosotros vamos contigo, pero sola, ni lo pienses – Harry miró a Draco despectivamente, y no movió un centímetro del antebrazo de su amiga.

-Y tu ni pienses que a estas alturas de la vida vas a decirme qué hacer Harry Potter, así que suéltame, ya – Hermione contra Harry, castaño contra verde…

-Harry… - comenzó Ron. Ya había tomado una decisión. Apreciaba más la vida de su amigo que tres días de silencio mutuo, que es lo que tendrían ellos dos por lo que haría – déjala – le indicó y al apretón que mantenía Harry al brazo de Hermione se le unió la mano de Ron, la cual temblaba un poco – está bastante grandecita como para saber lo que hace.

-Ron…

-Harry, déjala ya, vámonos – Ron hizo presión, y Harry desistió. Se cruzó de brazos, y se fue, sin decir una palabra, y sin seguir a Ron, el cual quedó frente a Hermione y a Draco.

-Ron, dile a Harry que… lo siento – dijo Hermione, consciente de sus palabras.

-No señor… yo no… - "haré nada" iba a decir, pero como no estaban solos… - tardaré en decírselo, y tú asegúrate de… cuidarte, cualquier cosa un grito y estamos allí al segundo siguiente – o quizá deba decir, estaré…. Por su parte, Malfoy sonrió irónicamente. Vaya que tenía protección aquella "chica".

Ron miró en dirección a Harry, y se fijó, claramente, que se había ido a la cabaña de Hagrid, uno de sus lugares preferidos, muy luchado con su propia casa, Grimmauld Place y el campo de quidditch. Como no lo vio a simple vista, negó con la cabeza, y cuando miró en dirección a Hermione, ya no estaba.

-Genial, dejen a pelirrojo solo y sin amigos… - bufó, y se fue en dirección a la cabaña, pero un perfume familiar lo hizo reaccionar ante su frustración, y una mano en su hombro derecho le hizo detenerse, así como sentirse confundido. Se dio la vuelta, y su boca se abrió ligeramente. – Tu?

Oo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oOo.oO

Muy bien…. Creo que hasta aquí, el segunda capítulo está bien. Por ahora, me siento satisfecha con lo que he escrito, aunque asumo que no es lo que deseo… solo estoy… satisfecha. Empecemos pues, con las canciones, que es lo más hermoso que puede haber en este mundo, luego de la naturaleza viva. Pronto se incluirá esta primera pieza a la historia, solo que no expresaré con quién la emplearé, claro, ya tengo la idea….

.Bar. .Ricardo Arjona.

Olor a nicotina mesas cojas

Comandas de tequila luces rojas

Tertulias que se olvidan cuando llega

La maldita resaca.

Meseras con billetes en la blusa

Trincheras de una luz semi difusa

Que les quita la cara a los que esconden

Secretos personales

El bar es un hotel de medio pelo

que le cura el desconsuelo

a los que no saben qué hacer con el desvelo

Como yo…

Papeles por debajo de la mesa

Cócteles que te alivian la tristeza

Canciones como dagas en el pecho de la melancolía

Historias que no van a ningún lado

Glorias de un pasado tan pasado

Y mis sueños merodeando suicidados

En la vieja tarima

Yo llevo aquí metido media vida

Y sigo solo y sin salida

Recordando todas las putas noches

Y ahí se sentaba ella

Y ahí se enamoró de mí

Ahí mientras cantaba pintaba en servilletas mensajes subversivos mientras él la sujetaba

Y ahí se sentaba ella

Y ahí se enamoró de mí

Ahí en esa silla ella

Un día se aburrió de mí

Dolores se llamaba qué ironía

Dolores no buscaba compañía

Que le durara más que el after show y el sudor del camerino

Se unió a los delirios del trasnoche

Se alió a los colirios y al derroche

Y yo quien bauticé de amor lo que era compañía

Jamás vimos la luna porque el bar nunca nos hizo recordar que afuera el mundo continuaba sin nosotros

Porque ahí se sentaba ella

Ahí se enamoró de mí

Ahí mientras cantaba pintaba en servilletas mensajes subversivos mientras él la sujetaba

ahí se sentaba ella

Ahí se enamoró de mí

Ahí en esa silla ella

Un día se aburrió de mí

Se me acabó el carisma si me vieras

Mi voz ya no es la misma si me oyeras

La noche es una puta divertida pero cobra factura

Me fumo otro cigarro y la mañana

Me opaca como barro en la ventana

Y vuelvo como siempre

A recordar

Ahí se sentaba ella

Y ahí se enamoró de mí

Ahí en esa silla ella

Un día se aburrió de mí

Un jueves decidió no regresar

Y no existe noche en este bar

Que yo no cante esta canción

Por si regresa.

Isabel Rada