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Riggle había caído dormido tras esperar durante horas el retorno de la chica. En sus sueños había visto a su madre, la cuál le había acariciado y expresado lo mucho que lo amaba. Los dragones no se comunicaban a través de palabras como en el lenguaje humano, ellos a través de sus gestos y miradas sabían lo que el otro quería decirles. Era algo muchísimo más complejo.
Riggle se despertó cuando el primer rayo de sol se filtró entre las hojas. Se movió torpemente hacia el exterior buscando a la chica que lo había traído hasta ese lugar. Su madre le había explicado que él podía salvar su vida si decidía hacerlo. Riggle siguió el aroma de Tristana, el cual se había impregnado en la tierra donde se hallaba su cadáver.
La yordle yacía boca abajo con los ojos abiertos y un enorme corte en el cuello. Riggle se acercó hasta ella y con su boca le mordió el brazo intentando conseguir un regaño por parte de ella. Al no obtener respuesta se acurrucó a su lado y le lamió la cara para limpiarle las manchas de sangre. El pequeño dragón cerró los ojos y cayó dormido esperando que su calor le ayudase a la humana a despertar.
Tristana no sabía en qué lugar estaba con exactitud, pero le recordaba al cielo nocturno estrellado. Tampoco entendía lo que le había ocurrido, estaba intentando ocultad a Riggle y entonces... Al recordar la escena, se llevó una mano al cuello y notó que aún estaba allí. Pero ella podía rememorar a la perfección el filo del cuchillo que tenía el cazador y el dolor minutos antes de cerrar los ojos para siempre.
Pero ahora solo la recorría una inexplicable paz, se sentía extrañamente agradable estar así. Al no tener un cuerpo físico, su espíritu podía moverse libremente por todo el sitio, pero a ella le daba la sensación de que una corriente la estaba arrastrando. A veces veía escenas de ella cuando era una niña, como cuando Rumble le había obsequiado un soldado tallado en madera y ella había notado que sus dedos estaban llenos de heridas. O cuando Lulu y ella pasaban sus tardes de verano en el río comiendo manzanas. El momento de cuando se habían llevado a Veigar como prisionero a Noxus mientras ellas se abrazaban y prometían que lo salvarían. Tiempo después los noxianos también habían arrebatado a Lulu de su lado. Todo pasó rápido por su cabeza hasta llegar al final de su vida.
Y de pronto se detuvo en seco.
Tristana se movió para salir de la corriente, había hecho demasiadas promesas y no pensaba irse al otro mundo sin cumplirlas. Tenía que volver ¿Qué clase de yordle prometía algo y no lo cumplía? Tenía muchas que hacer aún, tenía que ayudar a Rumble a diseñar un nuevo arco porque ella había perdido el suyo. Debía ir a buscar a Lulu y a Veigar, ambos víctimas de Noxus. Por último, gritó el nombre de Riggle, intentando aferrarse a la vida.
Entonces, algo la tomó desde la espalda y la sacó de la corriente. Tristana sorprendida elevó la mirada y se encontró con la madre de Riggle. La dragona la depositó con suavidad en otro lugar y la chica dejó de sentir que estaba siendo arrastrada por algo.
—Gracias—Dijo sonriendo nerviosa y acercó su mano para acariciar a la majestuosa criatura, no tenía ninguna herida y sus alas se alzaban de forma imponente. La dragona se agachó como si estuviese dándole permiso a Tristana. La chica cerró los ojos y sintió una extraña conexión con la dragona, ninguna de las dos sabía el nombre de la otra, pero una promesa había atado el hilo del destino entre ellas—¿Sabes como puedo volver?—
"Hace mucho tiempo atrás, existieron humanos que vencieron su egoísmo y dragones que dejaron de lado su orgullo para convivir juntos. Estos humanos eran conocidos como los Jinetes de Dragón. Para ser uno era necesario que el humano muriera y el dragón le regalase su corazón. Nuestros corazones pueden latir incluso fuera de nuestro cuerpo al estar vinculados con la magia. El jinete y el dragón se unen para siempre, el humano deja de envejecer y obtiene poderes mientras que el dragón adquiere la capacidad de hablar la lengua de los humanos no solo a través de la telepatía. Pero ambos morirán si el otro no está cerca. Compartirán el dolor y las emociones, una vida de dos."
Tristana miró sorprendida a la dragona, ella nunca había escuchado algo como los Jinetes de Dragón. Aunque estaba dispuesta a todo con tal de cumplir todas las promesas que había hecho.
"Los Jinetes de Dragón desaparecieron siglos atrás junto con todas sus historias y hazañas cuando el cazarnos se volvió un deporte. Los humanos que nos apoyaron también perecieron al considerarseles traidores a su propia raza... ¿Estás dispuesta a caminar por aquel sendero llevando contigo a un dragón?"
—Por supuesto que estoy dispuesta a ello... ¿Pero tú estás muerta también, no? No puedes...—Preguntó sintiéndose mal por recordarle a la dragona que ya no podía volver al lado de su hijo.
"Tú no serás mi jinete" Dijo la criatura y de pronto Tristana sintió que su cuerpo había comenzado a hacerse más pesado. Abrió los ojos de par en par mientras la dragona comenzaba a alejarse. "Riggle ha decidido que tú serás quien lleve su corazón"
—¡Espera!—Gritó Tristana estirando sus manos para alcanzar a la contraria que parecía estarse elevando hacia el cielo nocturno ¿O era Tristana la que había comenzado a caer?—¡Es solo un bebé!—
"Un bebé que ha visto como sacrificaste tu vida para salvarlo. Yo os cuidaré a ambos desde las estrellas"
Y entonces,respiró.
Aquello fue más doloroso de lo que había imaginado. Sentía que sus pulmones ardían y que su cuerpo era muchísimo más pesado de lo que recordaba. Se giró hacia un lado y notó que a su lado había un pequeño bulto que dormía apaciblemente.
"Riggle..." Pensó mientras extendía su mano para acariciar su cabeza y sonrió al notar que este abría los ojos.
"Tris...ta...na" Susurró el dragón dentro de su mente y ella no pudo evitar llevarse una mano al pecho de forma instintiva y recordar las palabras de la dragona. La única razón por la cual estaba viva era porque de alguna forma, Riggle la había convertido en su Jinete. La yordle se llevó las manos al cuello y notó que estaba lleno de sangre seca al igual que el suelo donde había estado tendida. Se sentó intentando entender la situación, había estado muerta hace un par de horas atrás y ahora tenía en su pecho latiendo un corazón que no era el suyo.
Volvió a acariciar su cuello con sus dedos y pudo notar que había irregularidades en la piel. Parecía como si la herida se hubiese curado de la noche a la mañana de forma inexplicable, incluso había registro de que existía.
—No sé como lo has hecho pero gracias—Dijo la chica tomando al dragón en brazos para dejarlo en su regazo. Comenzó a acariciarle la cabeza y luego el dorso, su piel era escamosa pero no desagradable al tacto. Mientras tanto Riggle le lamía el cuello como si intentara ayudarla a limpiarse la sangre seca, Tristana sintió que aquello era un poco desagradable mas lo dejo pasar al no querer rechazar el gesto del dragón.
La chica emprendió la marcha para regresar a su hogar, tendría que pasar a casa de Rumble a cambiarse y a darse una ducha. No sabía como le explicaría que hace unas horas había estado viajando a través de la Tierra de los Muertos y que gracias a un dragón había vuelto a la vida. Tristana miraba el bosque con una nueva fascinación, sus sentidos eran mucho más agudos, el crujido de cada hoja que pisaba, los vívidos colores del bosque que ahora parecían bailar apenas se movía el viento. Incluso este cuando soplaba hacía que la piel de la chica se estremeciera y el aroma fresco que había dejado la lluvia la inundaba de una rebosante energía.
De pronto sintió pasos que no eran suyos a lo lejos, de forma instintiva abrazó más al dragón deseando protegerlo y se escondió en unos arbustos. Los cazadores podrían haber vuelto por Riggle, pensó Tristana y su corazón (y de Riggle) latió con algo más de fuerza. Miró por sobre las hojas y esperó pacientemente a que apareciera el intruso. Al poco tiempo de esperar, una figura humana un poco más alta que la chica apareció.
—¡Tristana! ¿¡Donde estás!?—
Sin pensarlo dos veces, salió de su escondite y le sonrió a Rumble. Este se quedó pasmado viéndola, su amiga estaba cubierta de pies a cabeza con barro, hojas y sangre...muchísima sangre ¿Que mierda le había pasado a Trist? La miró como si fuese un fantasma y entonces ella curvó sus labios. Rumble corrió y sin importarle nada la abrazó como pudo, aún cuando Tristana parecía sostener un bulto.
—¡Ay!—Gritó de dolor al sentir que algo lo mordía en el brazo—¿Qué...?—
Y entonces lo vio. Se restregó los ojos y luego volvió a abrirlos, sin creer lo que estaba presenciando: una cría de dragón le había incrustado sus dientes. Y esta no estaba feliz de que él se hubiese acercado tanto a Tristana. Esta por su parte se sentía aliviada de ver a su amigo ahí, aunque para alguien que se la pasaba en su taller de seguro había sido horrible caminar desde la aldea hasta el bosque.
—Han pasado muchas cosas...—Comenzó a decir la yordle acariciando a Riggle para que se calmara, ya había descubierto que a este le encantaban los cariños detrás de las orejas—Riggle te presento a Rumble. Rumble te presento a Riggle. Sé un buen chico y no lo muerdas ¿Si?—
No, eso no estaba pasando. La primera reacción de Rumble fue mirar la herida que le había dejado el dragón y pensar que efectivamente se había caído en un barranco luego de horas buscando a Tristana. Finalmente había muerto y ahora su espíritu deambulaba por el bosque teniendo ilusiones.
—Creo que ahora no te morderá...Pero evita asustarlo ¿Vale?—Le dijo Tristana y él se quedó mirándola fijamente. Ella volvió a dedicarle una sonrisa como si intentara relajar el ambiente. Aquello fue como un rayo de sol que había disipado todas sus dudas, esa era su querida amiga Tristana, la que siempre se había preocupado más por los demás que por ella misma.
—¿Que pasó?—Preguntó el yordle y sintió un amargo sabor en la boca al ver que los ojos de la chica parecían haberse vuelto tristes mientras luchaba por mantener sus labios curvados hacia arriba.
—Estaba cazando un jabalí—Comenzó a narrar y dio los detalles de su encuentro con los dragones, los cazadores y cuando llegó a la parte donde le habían cortado el cuello, Rumble la miró horrorizado. Ella siguió con su relato incluso cuando su voz tembló y se quebró cuando mencionó a Lulu y a Veigar. Rumble sin dudarlo se acercó nuevamente y esta vez logró abrazarla, teniendo cuidado de no aplastar al dragón.
Y entonces, Tristana hundió su rostro en el hombro del contrario. No, ella había prometido que cuidaría de Rumble, después de todo era el más débil de los cuatro. Ella era la fuerte, la que salía al bosque a buscar comida cuando estaba escaseaba. Solo por esta vez se quedaría ahí escondiéndose del mundo. Se quedó en silencio mientras las lágrimas se escapaban de sus ojos. Al separarse abrazó a Riggle que se revolvía incómodo y acerccó su mejilla a la del dragón, sus emociones le habían afectado también.
Rumble sabía que cuando Tristana lloraba, él debía actuar como si aquello nunca hubiese ocurrido, esconder la escena en uno de los rincones de su memoria y jamás, jamás nunca mencionarla.
—¿Qué le pasa a Riggle?—Preguntó el yordle mirando a la cría.
—Estamos conectados—La chica comenzó a explicar lo que el espíritu de la madre de Riggle le había dicho y señaló su pecho—El corazón de Riggle está aquí—
—¿Y el tuyo?—Rumble ya no podía entender lo que estaba ocurriendo. Había sido demasiada acción para un inventor como él.
Tristana nunca se había preguntado lo que había pasado con el suyo. Tomó a Riggle y lo elevó para colocar su oído en el pecho del dragón, este efectivamente no emitía ningún sonido de latido.
—No lo sé—Respondió y de pronto se sintió una idiota por no pensarlo antes.
—Trist...Me voy a dar media vuelta. Revisa debajo de tu ropa—
Tristana dejó a Riggle en el piso prometiéndole que solo sería un momento y abrió su chaqueta para buscar alguna pista. Ahí estaba, una cicatriz en su lado izquierdo justo en la zona donde había estado su corazón. Tragó saliva adivinando lo que le había pasado, al parecer Riggle lo había removido de forma manual con sus pequeñas garras y dientes.
—¿Te lo comiste?—Le preguntó al dragón y este asintió emitiendo un pequeño gruñido. Tristana volvió a tomarlo en brazos y le sonrió—Gracias por salvarme, Riggle—
Rumble volvió a voltearse y de pronto al ver como los otros dos parecían comunicarse sin palabras sintió un extraño malestar. La persona que él más había amado en el mundo desde pequeños parecía haber formado otro universo con una criatura que había conocido hace una noche.
Notas de la autora: ¡Lamento la demora! Hace poco entré a trabajar y me ha costado acostumbrarme. Sin embargo estoy escribiendo mis fics en mis ratos libres (Mi jefe aún no me regaña por estar con una libreta mientras no hay clientes)
Mi plan desde un principio era tener el cuarteto del terror: Lulu, Veigar, Rumble y Tristana (no pregunten por Teemo, él tiene otros planes reservados) También pueden esperar ver a los otros yordles pronto.
Saludos a todos y nos vemos en el próximo capítulo.
