Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Seguimos subiendo, esta vez voy a cumplir je. Les va gustando? Comentarios y reviews, plz! Otra cosa, si ven que se me escapa alguna palabra que no conocen, consulten en los comentarios o reviews y les responderé lo más rápido posible.
Disclaimer: Los nombres de los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime, la historia es completamente propia.
Advertencias: Ninguna de nuevo, los viejitos van a calmarse un poco jaja.
.
.
"Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta,
sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta".
Sam Keen
.
.
Mónica fue a reunirse con sus colegas en la enfermería, mientras preparaba las siguientes entregas de medicación hablaba enfurruñada con el resto.
—¿Pueden creer? Esos dos viejos pervertidos, toqueteándose, ¡ugh, qué asco!
—Bueno, ¿qué esperabas? Son seres humanos Mónica —habló Jesica mientras bebía de su té, era su media hora de descanso.
—A mí me parecen tiernos —soltó Rosa mientras ojeaba una revista en un costado.
—No, no son nada tiernos, son repulsivos. El señor Ackerman tenía los pantalones abajo, ¡por amor a Dios! Y el otro, el otro le estaba tocando el culo.
—¿Quién hubiera pensado que el señor Ackerman era gay, no? —soltó Jésica mirando a Rosa.
—Desde que el señor Jaeger llegó no le ha sacado los ojos de encima —habló Rosa dejando la revista a un lado y yendo a sentarse cerca de Jésica—. Pensé que al señor Ackerman no le interesaba, ahora sí que estoy sorprendida, ¿deberíamos alcanzarle condones?
—¡Paren ya, por favor! —Las reprendió Mónica—. ¿Qué cosas están diciendo?
—Oh, ya vas diez minutos tarde, la señora Fernandez se va a molestar, odia la impuntualidad —le hizo notar Rosa.
La rubia suspiró con bronca, tomó el nuevo pastillero y se retiró.
—A esa chica le falta alegría —soltó Rosa mientras le robaba una galletita de agua a su compañera.
—Ya sabes cómo es, pertenecía a "La Legión de Maria" de su comunidad, va a las marchas pro vida y además me confesó que quería ser monja hace un tiempo, después se fue como voluntaria a Las Carmelitas Descalzas, es como muy…
—*Chupacirios.
—Eh, no, bueno… sí, un poco, así que no me sorprendo de que se escandalice. A mí en cambio me pone un poco contenta, porque no sé, será que mi abuelo se murió hace dos años, y se antes se había quedado solito mucho tiempo. Mi abuela había muerto hacía cinco años antes. Para mí el nono se murió de tristeza —contó Jésica para luego soplar dentro de su taza—. Y aquí hay tanta gente triste, abandonada, que se siente sola, que no sé, es un poco lindo ver algo de amor, ¿no?
—A mí me parece bien, mientras no estén cogiendo delante de mí, que hagan lo que quieran. O sea, es gente vieja, pero también tienen necesidades. Por cierto, hablando de necesidades, fíjate don Fulgencio de la habitación 70, ten cuidado con ese maldito, porque apenas puede te toca un pecho o el muslo, viejo mano larga —se quejó molesta—. Prefiero a estos abuelos gays, que sé que al menos no corro el riesgo que me manoseen.
—¿Qué triste, no? —Continuó Jésica mirando por la pequeña ventana de la enfermería que daba al patio—. Llegar a esa edad y tener deseo, ganas de besar, que se yo, y no tener con quién.
—No justifiques al viejo *verde ése.
—No, no, no lo justificaba, solo que me pongo a pensar. Ojalá el señor Ackerman le corresponda al otro, sería bonito que se acompañaran lo que les queda de vida.
—Oye, te toca acomodar el salón no te escaquees del trabajo.
—Ya voy, ya voy…
—X—
Ya era el segundo día que no le dirigía la palabra, ¿Quién iba a pensar que era tan difícil conquistar (reconquistar, en realidad) a ese terco hombre?
Lo había visto tiritar en ese banco donde siempre se lo podía encontrar leyendo, pero hasta que fue a buscar una manta y regresó ya no estaba. Le preguntó a Mercedes quien le dijo que había ido a darles migas a los patos. De manera que se encaminó al pequeño lago artificial de la residencia.
—Son muchos patos, deja que te eche una mano —le habló fuerte para hacer notar su presencia mientras se acercaba.
—Buenos días, ¿o acaso dormimos juntos? —contestó toscamente el otro mientras le acercaba una bolsa de papel con pan desmenuzado.
—Todavía no, pero ya pronto —se burló el otro, Levi solo rodó los ojos en silencio—. Buenos días, guapo. Por lo visto ya me perdonaste.
—¿Tenía que perdonarte por algo? Dale a aquél, a Donald, que no ha comido casi nada —le dijo señalando a una de las aves cercanas.
—¿Donald?
—Sí, por lo blanco.
—Pensé que estabas molesto por lo que sucedió en mi habitación el otro día.
Levi siguió con el semblante impasible, Eren estaba un poco intrigado de su falta de reacción. Pero luego de unos minutos de aparente indiferencia Levi lo miró y frunció el entrecejo; joder.
—Todo fue tu culpa, demonio libidinoso, si tenías en mente hacer un movimiento, mínimamente deberías haber puesto llave al cuarto. Menuda vergüenza.
Eren lo observó sorprendido.
—No está mal que me toques el trasero de vez en cuando para variar —continuó luego de verificar que no había oídos indiscretos escuchando semejante charla—, solo hay que ser precavidos.
—¿Qué pasó con tu reputación y la resistencia inicial? No es que me moleste que me des luz verde, es solo que me has pillado con la guardia baja.
—Ya que más da, en estos dos días he tenido más emociones que en los últimos diez años. Somos gente grande, ya no estamos para tantas vueltas.
—Mmm, me hiere un poco saber que cualquiera que se hubiera aproximado a ti habría sido aceptado —soltó con melancolía el anciano mientras tiraba unas migajas y los patos graznaban con ganas pidiéndole más—. ¡Ah, caray! —se quejó al recibir un fuerte golpe en las costillas.
—¿Por quién me tomas, *saltimbanqui? En este caso la mercadería ya ha sido probada, y me caes bien, aunque te agradecería no hacer espectáculo en el salón. Solo por eso, y para tu información no eres la única propuesta que he tenido en estos años.
Caminaron lentamente de regreso una vez que se había acabado el pan, los patos los siguieron un trecho antes de volver al lago al ver que no había más recompensas.
—A ver, cuenta, ¿cómo es eso de que tuviste propuestas?
—Bueno, hace unos dos años vino un enfermero, había un señor postrado que requería de la fuerza de un hombre joven para poder ser trasladado y todo eso. De vez en cuando vienen enfermeros también. Era señor de buena presencia y buen ver.
—¿Qué tan joven?
—No le pregunté la edad, pero seguro no mucho más de cuarenta y tantos, creo. Me *arrastró el ala un buen tiempo —Levi carraspeó aclarándose la garganta, con el mentón en alto, orgulloso de contar su anécdota.
—¿Y no logró su cometido?
—No. Era intimidante, yo no estoy para esos trotes. Los jóvenes dan miedo. Además algo no le funcionaba bien, quiero decir, ¿qué esperaba de un viejo como yo? Pero a él le iban esas cosas de gente mayor, que le gustaba mi papada, que las arruguitas bonitas, yo que sé, estaba loco.
—Me alegra que no cayeras en sus redes —comentó aliviado el más alto.
Hicieron una pequeña pausa mientras admiraban el paisaje.
—¿Qué pasó con tu oxígeno?
—No lo necesito, tengo *EPOC en un pulmón, pero intento no depender tanto de esa cosa. Cuando ya no me siento yo mismo, lo vuelvo a usar.
—Eres un rebelde sin causa, tienes que cuidar tu salud.
—¡Joder! La vida se vive una sola vez, y a estas alturas prefiero vivir cinco años a pleno, que quince de aburrimiento. Por cierto, los pañuelos en el cuello te quedan tan bien, recuerdo que te gustaba que los usara para atarte las manos.
—¿Por qué crees que los sigo usando?
Rieron un poco hasta que Eren tosió. Reanudaron la marcha mientras el de ojos verdes le decía a Levi que debería tener un celular.
—Endiablada tecnología, no me interesan esas cosas.
—Pero es muy entretenido. Están estas cosas, erhm, focebuk, y el otro del pajarito azul, o celeste, no recuerdo el nombre, está en inglés, algo como titir, tutir, como sea, todo el mundo se mete y opina de esto, aquello o lo otro, se aprende mucho. Suben videos también, de todas partes del mundo, puedes ver un tailandés cocinando, un alemán borracho, un bicho que no conocías, hasta ovnis, un montón de cosas raras, útiles. Yo me divierto mucho.
—¿Y para qué quiero yo meterme en eso?
—Ya te dije, es divertido. Y puedes ponerte un sobrenombre, no hace falta poner tu nombre real —Levi enarcó una ceja con interés—. Hay unos cosos, se llaman, eh… cashmash, y son como las cosas más comentadas del lugar. Mi perfil, así se dice ahí, se llama "La Bestia Jaeger", y tengo no sé cuántos seguidores.
—¿Eh? ¿Seguidores?
—Sí, es gente que le caes bien y se apuntan para seguir tus actividades, las cosas que subes, puedes subir fotos, videos también, frases, reflexiones.
—No sé qué podría compartirle al mundo realmente —inquirió de manera pesimista el otro.
Se sentaron en uno de los bancos y estiraron el cuerpo, entre suspiros. Eren estaba un poco agitado.
—Si no quieres compartir, también puedes solo leer, artistas, actrices, actores, escritores, cantantes, gente común, hay de todo, todo el tiempo comentando y subiendo sus cosas.
—Es un gran chismerío gigante, eso es lo que es.
—Es una forma de mirarlo, pero es estimulante, te ríes mucho. Hay que ver las ocurrencias de los jóvenes, hacen unas imágenes que son como chistes, se llaman mames —Levi levantó levemente su labio inferior, le desagradaba esa palabra—. Y no vas a creerlo, pero yo soy muy "seguido", hace unos meses puse una frase sobre… eh, era algo importante, y la cosa es que fui *trending toping.
—¿Fuiste qué?
Eren habló con aires de suficiencia mientras sacaba el aparato y se colocaba los anteojos.
—*Trending toping, es una cosa bien buena, eres como el líder de las encuestas, algo así. Oh, la, la, mira tengo 1245 seguidores, ¿qué tal?
Levi se acercó y se puso sus anteojos para evaluar la nueva información.
—Ostia. Pero bueno, ya, ¿de qué te sirven tantos seguidores?
—Porque comentan, hace poco les conté que te había encontrado, hubo un gran revuelo.
—¡Repánpanos! —exclamó Levi exaltado—. ¿Qué cosas has andado divulgando, *mequetefre?
—Tranquilo, que nadie sabe tu nombre, ni el mío. Solo les he contado que me he refugiado en un asilo porque había encontrado al hombre que me encandiló hacía treinta y ocho años. Todos me han animado, excepto mi ex esposo, él no estaba nada contento.
—¿Tu ex esposo es seguidor tuyo?
—Así parece, ¿quieres conocerlo? —Antes de recibir una respuesta Eren apretó unas cuantas cosas en su celular y le mostró otro viejo en medio de unos cuadros extraños.
—Meh —Fue el diagnóstico.
—Bueno ahora ya está acabado, pero cuando era joven y reluciente, ah, era una belleza. Atraía miradas de todas partes. Debe estar congelándose en Canadá.
—¿No es eso una playa atrás de él?
—Ah, *sicierto, ahora se fue disque a recorrer el mundo, pensar que a él no le gustaba ni siquiera salir al centro de la ciudad a ver una película, ahora se hace el viajante. Bueno, que aproveche.
—¿A ti no te da ganas de viajar cómo él?
—No, ya no, viajé mucho cuando trabajaba, me mandaban de la sucursal central del Banco Nacional a otras partes, muchos papeleos, ahora prefiero la tranquilidad de establecerme, especialmente si te tengo a mi lado, guapo. Por cierto, ¿cómo se llama tu ex?
—No recuerdo.
—Anda, vamos a buscarlo, capaz y tiene perfil también.
—No quiero saber nada de él, ojalá sea muy feliz —el semblante de Levi se ensombreció de repente.
—Te lastimó en ese entonces y todavía lo sigue haciendo, ¿eh?
—Nada se puede hacer. Me molesta haber sido tan crédulo, haber cedido tanto. Perdí buenas oportunidades por seguir tras sus pasos como cachorro necesitado. En fin.
—Si le ves el lado positivo, la mejor de las oportunidades ha regresado, baby —dijo alegremente mientras se señalaba con la mano libre.
—Menuda oportunidad.
Ambos empezaron a reír despacio y luego con mayor fuerza, hasta que terminaron tosiendo. Levi suspiro y miró tranquilamente al frente refrescado por una breve brisa. Sintió la mano de Eren sobre la suya más próxima y se dejó agarrar con docilidad.
Era apenas una caricia muy suave, pero parecía que a través de los dedos le estaban inyectando dosis industriales de ternura que llegaron directo a su solitario corazón. Muchas veces en sus años buenos había ansiado justo eso, tener a la persona amada sentada al lado, tomados de las manos resistiendo la vida, juntos. Hacía tanto, pero tanto había abandonado esas esperanzas. Se había refugiado en libros, en el rencor de sentirse abandonado, había desterrado cualquier anhelo que lo hiciera sentir dolor. Y ahora llegaba ese veterano con sus ideas locas… y se sentía increíblemente reconfortado, con el simple hecho de hablar un poco, de ver que existía una persona a la que aún le interesaba su existencia.
—Tal vez sea buena idea comprar un celular —murmuró suave, pero al girarse contempló a Eren con la cabeza hacia adelante completamente dormido—. Ya no te queda el apodo de Bestia, eres apenas un polluelo —sonrió ante su propia conclusión, el otro dormía pero no soltaba su mano.
.
By Luna de Acero
Glosario:
*Chupacirios: Beato, persona exagerada en las prácticas religiosas.
*Viejo verde: Persona madura o de edad avanzada que manifiesta un deseo sexual, generalmente hacia personas mucho más jóvenes, que se considera impropio de la edad que tiene.
*Saltimbanqui: Charlatán que, en la vía pública, vende drogas, confecciones, quintaesencias, etc., cuyas excelencias relata.
*Arrastrar el ala: Significa que lo cortejaba, que estaba interesado de una manera amorosa en él.
*EPOC: Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad pulmonar común. La EPOC causa dificultad para respirar. En la mayoría de los casos no reviste gravedad tratándola a tiempo.
*focebuk: Se refiere a Facebook, Eren pronuncia muchas palabras extranjeras mal.
*Titir, Tutir: Twitter.
*Cashmash: Hashtag.
*Trending Toping: Se refiere al Trending Top, que es cuando un tema es tendencia en Twitter.
*Mequetrefe: Persona considerada insignificante en lo físico o lo moral.
*Sicierto: Si, es cierto. Es una expresión coloquial.
